| Enfermedades del Tórax 2002; 45 : 5-9 |
DISCURSO Accediendo a la solicitud de nuestro presidente el Dr. Miguel Tsukayama, no podía negarme a ocupar nuevamente esta tribuna en el "Día del Neumólogo", que como hoy celebramos todos los años. Antes de abordar el tema que motiva mi exposición y no obstante la reiterada antología sobre la vida y obra del ilustre maestro Aníbal Corvetto, que ha sido expuesta hasta la saciedad en esta fecha, siento que es un deber ineludible para mí, rendir justo homenaje a su memoria, sin caer en la innecesaria repetición de su interesante biografía. Baste reconocer el valor de su apostolado para ser considerado, en especial por las nuevas generaciones, como el adalid de nuestra especialidad . Hago además propicia la ocasión para ofrendar nuestro reconocimiento a la meritoria labor de aquellos pioneros que continuaron la obra de Corvetto, forjando el camino que hoy nos toca seguir. Una mirada retrospectiva en el tiempo, nos permitirá apreciar, que si bien el adelanto científico y el vertiginoso avance tecnológico , han permitido alcanzar sorprendentes logros; llama la atención que el hombre en su afán de superación y conquista que no reconoce límites, ha ido alterando en gran medida, sus virtudes artísticas y estéticas, y es precisamente sobre esas virtudes a las que voy a referirme, analizando el arte en sus diferentes manifestaciones, contempladas por su lado bueno y bello, sin valorar consideraciones prácticas actuales, como las que conciben las nuevas generaciones, cuyo enfoque es lógica consecuencia del acelerado cambio que impone lo nuevo. Así, en mi crítico desencuentro con el arte moderno, al abordar el tema de la poesía, con pena me he preguntado: ¿Qué fue del verso? , ¿Dónde quedó su rima y su metro? Hace poco, leyendo los versos de calificados poetas, me ha decepcionado ver su nuevo estilo de hacer poesía; sin rima ni medida, aunque con lindas frases y palabras, que hoy llaman prosa poética. Es decir poesía escrita en prosa, que no está sujeta a medida ni cadencia y añoro el numen de bardos como Amado Nervo, Rubén Darío, Juan de Dios Peza, o el gran José Zorrilla, autor del "Juan Tenorio"; cuyas composiciones están teñidas de armonía, de belleza y de un nítido contenido que la musa regaló a su inspiración. Versos que sólo requieren la natural disposición para escucharlos y deleitarse; y entonces vuelvo a preguntarme, si es que hoy para entender un poema y disfrutarlo haya que ser dueños de una mente excepcionalmente cultivada, o es necesario actualizarse, para gozar con las concepciones de la modernidad. Siempre entendí el arte, como una expresión que directa y espontáneamente impacta los sentidos, sin artificios. Lo entendí, repito, como una obra humana que expresa mediante sus diferentes temas o materias, un aspecto de la realidad o fantasía en forma estética y armoniosa para que lo disfruten nuestros sentidos, sin más preparación que el buen gusto. Baste ver como la naturaleza en sus sabias y maravillosas manifestaciones de la belleza, jamás cambió a través de los tiempos, la textura y el perfume de una rosa, la hermosura del celaje crepuscular en un atardecer, ni la romántica palidez de la luna en una noche serena. Y es que la verdadera belleza, no se puede maquillar ni alterar con modernos artificios. Respecto a la literatura, otra de las bellas artes que emplea la palabra como medio; he notado igualmente la manifiesta influencia de la modernidad, que se aprecia en las obras de destacados autores contemporáneos, incluso premios Nóbel, cuya lectura muchas veces he tenido que imponerme para terminarlas, debido a lo denso y complejo de su trama; y confieso que he tenido que aceptar mi falta de preparación para entenderlas y menos para formular una crítica justa y razonable. Lo que sí he podido observar, es que los tiempos actuales han impregnado en los escritores una tendencia en su estilo, que denota una liberación conceptual, llegándose a desinhibir criterios, borrando tabúes propios de la edad media. Considero que eso es bueno, aunque la zona manejable es estrecha entre lo admisible y lo grosero, notándose una marcada inclinación a lo último y una redacción distorsionada y compleja, que muchas veces abusa innecesariamente de lo vulgar, para describir ciertas realidades o pasiones humanas, que por más liberalidad que se quiera emplear en el lenguaje, lastima el buen gusto. Creo así que la literatura ha sufrido un deterioro por la influencia generacional de nuestro tiempo que evidencia un marcado rechazo a lo tradicional, y como consecuencia, esa influencia se refleja gráficamente en el cine y en la televisión, donde somos testigos del enorme impulso que han tomado los temas del sexo y la violencia, que conllevan un mensaje negativo y contrario a las buenas costumbres. En cuanto a la pintura, podemos apreciar, que desde que el hombre aprendió a plasmar sus inscripciones rupestres en cavernas como las de Altamira, el arte de la pintura ha evolucionado de manera extraordinaria en su técnica, forma y colorido; llegando a través del tiempo a tal grado de perfección en la Epoca del Renacimiento, que sería difícil diferenciar lo real de lo plasmado en un lienzo, y fue tal vez esa misma perfección la que ocasionó su ocaso, pues, cuando NIEPCE (el sigo XIX) inventó la fotografía, se pudo fijar en una placa las imágenes de la realidad, reproduciéndola tal cual es; lo que en mi opinión, constituyó el verdadero rival de la pintura, la cual se vio obligada a canalizar sus tendencias en diferentes estilos; estilos estos, que hoy requieren una interpretación cerebral, por decirlo de alguna manera. Estilos multiformes, de acuerdo a las diferentes corrientes estéticas modernas, que modifican la realidad según la propia sensibilidad e imaginación del pintor, como se puede apreciar en obras como "Guernica" de Picasso o en cuadros como "La Jirafa Ardiendo" o "Los Relojes Blandos" del surrealista catalán Salvador Dali, así como también en la famosa representación fantasmal de Eduard Munch "El Grito". Vemos así, como el giro que tomó la pintura desde mediados del Siglo XIX hasta nuestros días, revela el esfuerzo renovador del artista para imponer su aporte al arte, sustituyendo lo real por lo imaginario e irracional. Una expresión del arte, que en mi concepto, es tal vez la que más directamente impacta los sentidos y la actitud mental, es la música, la cual, además de deleitarnos según sus diferentes modalidades, ejerce subliminalmente una influencia selectiva en nuestro estado de ánimo, de acuerdo al género de cada composición. Así, es fácil advertir, como la música mística invita al recogimiento y a la meditación, mientras que la tropical y ligera, como el jazz o la salsa, invitan al baile y al jolgorio; o como el género romántico halaga y adormece los sentidos. Siendo sorprendente apreciar, que cada melodía, según su cadencia, influye en nuestra actitud. En este sentido, no se puede negar, como la música moderna, me refiero a la música ligera, la que es para bailar no para sentarse a escucharla, va perdiendo su melodía, para dar paso solo al ritmo excitante y sensual, a semejanza del ritmo tribal, del que ha recibido gran influencia. (El afro). Evaluando de manera imparcial el impacto generacional sufrido por la música, sería injusto abarcar en nuestras pesimistas apreciaciones, todos los géneros musicales de hoy día, ya que tenemos notables éxitos en muchas de las actuales composiciones, debiendo entenderse que el giro que se ha producido hoy en los arreglos, se debe a los compositores, que en su humana reacción, frente a los distintos sucesos que han hecho historia, han ido impregnando en sus creaciones su disconformidad. Siendo fácil advertir que en muchos casos, dichas composiciones han sido claras expresiones de protesta ante la incomprensión de su mundo. Recordemos el movimiento hippie que surgió en San Francisco allá por los años 60, con su lema de amor y paz, y que fuera una reacción contra los conflictos que obligaron a la juventud a luchar por causas ajenas. Recordemos Woodstock, la famosa concentración llevada a cabo también en San Francisco y donde alcanzaron fama los conjuntos musicales estridentes y destacados intérpretes, como Jimmy Hendrix y otros. Recordemos la parodia de la pasión de Cristo "Jesucristo Superstar" y muchos otros exponentes como Los Beatles, que surgieron como un fenómeno que ha hecho historia al desbordar su popularidad en el mundo entero. Sin embargo, es interesante destacar el hecho, que incluso en pleno auge de este tipo de estilo musical distorsionado, han irrumpido con éxito notable, intérpretes del género romántico, rompiendo todos los esquemas del momento, como el inigualable bolerista Armando Manzanero, "la voz" de Frank Sinatra, el español Julio Iglesias, Roberto Carlos, Luis Miguel y otros más, que le han ido ganando lugar a la alocada música de ritmo. Creo que en la música es donde se han operado las variantes más notorias en los últimos tiempos y veo con satisfacción, que si no en forma total, hay mucho espacio aún para rescatar aquella música que merece ser oída y que incluso, en algunos géneros como el tango, las baladas y boleros, a las magníficas composiciones se suman los extraordinarios arreglos orquestales y la sentimental belleza de sus letras. Hay profesiones como la Medicina y la Arquitectura que son a la vez arte y ciencia. En ambas, los avances han superado largamente nuestras más ambiciosas expectativas. En la Arquitectura, una belleza en sus líneas como arte y una simplicidad funcional, útil y práctica como ciencia la exime de toda crítica. Mientras en la medicina como ciencia, vemos cómo las investigaciones y los descubrimientos, han llegado con auxilio de la biología molecular y la ingeniería genética, a descifrar la clave del genoma humano y la manipulación de los genes; como también, en el campo de la tecnología se están logrando increíbles éxitos, como por ejemplo la intervención quirúrgica, realizada hace poco por el Dr. Jacques Marescaux desde Nueva York a una paciente hospitalizada en Francia, con ayuda de la robótica y la telecirugía. Pero ya como arte, la belleza de la medicina, a diferencia de la arquitectura, tiene un componente esencial, un componente humano, que si ha sido lastimado por la Modernidad, al descuidarse cada vez más, la singular importancia que tiene el binomio Médico?Paciente, olvidándondiscuros en nuestro afán renovador, que el ser humano constituye una unidad cuyos componentes soma y psiquis son indivisibles y mantienen un equilibrio tal, que al ser vulnerado uno de ellos, el otro también se afecta. La medicina psíco?somática, logró hacernos comprender su acertada percepción para orientar el tratamiento de manera integral e individualizada; por ello preocupa la tendencia actual, que peligrosamente va deshumanizando la praxis; pudiéndose apreciar que en la atención que se brinda en los sistemas actuales de salud, el paciente se está convirtiendo en algo poco más que un número de solo valor estadístico o mercantil, pero lamentablemente impersonal, descuidando su fe y su confianza en su médico, que es lo más valioso en el ejercicio de nuestra profesíón. Vemos pues, cómo el progreso en sus múltiples aspectos cobra un costo difícil de evitar que nos hace sucumbir en su incontenible avance arrollador. Hoy lo vemos enfocado en el arte, mañana lo veremos en el vertiginoso desarrollo de la industria a costa de la contaminación ambiental, etc. etc. Tal vez el no haber seguido paso a paso, día a día los acontecimientos, me haya sorprendido al enfrentar bruscamente el momento en que vivimos, por ello, apelo a vuestra indulgencia, para que disculpen mis conceptos, tan personales y pesimistas, que sólo perciben las cosas por su lado bueno y bello, sin valorar en su verdadera dimensión, las consideraciones prácticas y eficaces del creciente avance actual de nuestra civilización. Gracias.
|