Enfermedades del Torax.      Vol. 43 •  Nº 1 •  2000


Crónicas

LA TERAPÉUTICA DE LA TUBERCULOSIS EN EL SIGLO XX

Autor: Dr. José Neyra Ramírez

 

El nuevo siglo se inició con los métodos tradicionales en el tratamiento de la tuberculosis, es decir el reposo en cama, la buena alimentación, la climatoterapia de altura y el neumotórax de reciente aplicación.

Si bien ya se había puesto en boga en Europa la cura sanatorial y se había inaugurado en Inglaterra el primer dispensario antituberculoso destinado a intensificar el diagnóstico de la enfermedad en sus primeras etapas y a consejos para la prevención de la misma, esas novedades no habían llegado a nosotros.

Nuestros tuberculosos, hombres y mujeres, que abundaban eran internadas, cuando tenían suerte de conseguir una cama en las salas de medicina general de los principales hospitales de Lima, es decir, el 2 de Mayo y el de Santa Ana donde a fines del siglo pasado se había comenzado a agrupar a las enfermas en la Sala de San Luciano y en el 2 de Mayo al inicio del siglo en la sala de San José que después se llamó de San Andrés y cuyo médico era "monterito", el Dr. Manuel Montero, titular en el hospital y compañero de Carrión.

Cuando se recibe de médico Anibal Corvetto en 1903, este comienza a interesarse en el tratamiento de la tisis bajo los postulados reinantes, es decir la hospitalización para el reposo, algunos ensayos de quimiotera o de seroterapia e inclusive de tuberculino-terapia que fracasaron.

Los médicos particulares como Odrizola, Villar, Merkel enviaban sus enfermos a Jauja, reconocida celebridad en climatoterapia cuya fama venía desde tiempos remotos tal vez desde el incario como se asegura.

En 1908 se abre la Sala de Santa Rosa del Hospital 2 de Mayo y ahí Corvetto intensifica en forma infatigable su labor fisiológica y es en 1911 cuando introduce el primer método activo en el tratamiento de la tuberculosis como fue la colapsoterapia gaseosa o neumotórax artificial implantado por Carlo Forlanini de Pavia a fines del siglo XIX.

Este fue un gran paso en el tratamiento de la enfermedad aunque desgraciadamente no eficaz en todos los casos por la presencia de bridas o adherencias, problema que sería mejorado por Jacobaeus de Suecia muchos años después.

A esto siguió la implantación del régimen Sanatorial contó en Europa, asociándolo a la climoterapia al iniciarse el funcionamiento del Sanatorio Olavegoya en Jauja, inaugurado en 1922 que tuvo su época brillante bajo la dirección de LE. García Frías entre 1932 y 1952.

Luego comienzan a aparecer tímidos ensayos de tratamiento quirúrgicos con la toracoplastias que iniciaron por un lado Colichon, Huaco, Peschiera, y García Frías en Jauja.

También se comenzó a utilizar la aplicolisis con plombaje utilizando bolitas de ping pong como colapsautes. Los mismos cirujanos anteriores las introdujeron en nuestro medio.

Se pensó enseguida en la tuberculosis infantil y en la prevención de la misma y así en los primeros años de la década del 30 se inauguró el Sanatorio Infantil de Collique que primero se llamó Preventorio y que dirigió hasta su muerte el Dr. Descalzi y siguiendo la misma corriente terapéutica se inaugura en 1947 el Hospital Sanatorio N° 1 de Bravo Chico donde se hace medicina y cirugía de la enfermedad en adultos.

Pero en 1950 llega a nosotros el primer antibiótico activo contra la enfermedad debido al genio de Waksman.

Nos estamos refiriendo a la estreptomicina que se vendía a cuenta gotas un frasco o dos de 5gr. Lo que motivaba grandes colas que hemos visto en el Ministerio de Salud.

Llega después el PAS: ácido paraminosalicilico y poco después en 1952 la Isoniacida medicamento superior a los anteriores que lo comercializa la casa Squibb con el nombre de Nydrazid y Roche con el nombre de Rimifón.

Pero seguía en boga la cura sanatorial y hasta que en 1958 la experiencia de Madras (India) patrocinada por la Unión Internacional contra la tuberculosis, da el golpe de gracia a esas técnicas clásicas al demostrar que un tuberculoso bien tratado cura igualmente en el hospital o sanatorio y en el régimen domiciliario o ambulatorio.

Desde entonces se toma conciencia que han pasado a la historia los métodos clásicos en el Control de la Tuberculosis que dirigía en la División de Tuberculosis el Profesor Luis Cano Gironda se establecieron las bases actuales del control que son:

1- Despistaje precoz dando importancia a la baciloscopia positiva.

2- Tratamiento ambulatorio y de preferencia controlado utilizando las drogas más eficaces como son la Rifampicina, la Isoniacida, la Pirazinamida y el Etambutol.

Las drogas iniciales como la estreptomicina, la thiosemicarbazona, la Etionamida, Cicloserina, menos eficaces con excepción de la primera, han pasado a ser medicamentos de relevo.

En la prevención de la enfermedad se ha hecho progresos. En la época del aislamiento de los enfermos ya se utilizaba la vacunación BCG introducida en el Perú por Max Arias Schreiber. En el segundo período presidencial de Manuel Prado se declaró obligatoria la vacunación para los recién nacidos.

En la actualidad se ha incorporado al Programa Nacional de Vacunaciones que figura en el Calendario Nacional de Vacunaciones.

El último Informe del Programa Nacional de Control de la Tuberculosis del año 1997 nos manifestó que ese año se examinaron 766.319 sintomáticos respiratorios: se diagnosticó y trató gratuitamente a 47.062 con una morbilidad 193.1*100000 habitantes indicando una disminución de 24.6% en relación a 1992.

Como se ve al terminar el siglo, con las nuevas Terapéuticas de esta enfermedad secular y con un buen programa de control que mantenga y supere el número de los que reciben la administración gratuita de los fármacos actuales y de los que vendrán se podrá vislumbrar en el Perú el Control seguro de la endemia, la antiquísima "enfermedad de los pobres".