Enfermedades del Torax. Vol. 40 •  Nº 2 •  Mayo-Agosto 1996

 

CONSENSO CHILENO PARA EL DIAGNÓSTICO Y MANEJO DEL ASMA 
BRONQUIAL EN NIÑOS

Dr. Edgardo Carrasco C, Dra. Patricia Díaz A, Dr. Rodrigo Moreno B.

 

Capítulo 1
Diagnóstico de asma en niños

Definición

La comisión de expertos de la OMS y del NHLBI han definido asma de la siguiente forma, que sintetiza el estado actual del conocimiento:

Asma bronquial es un trastorno inflamatorio crónico de las vías aéreas en el cual intervienen varios tipos celulares, particularmente mastocitos, eosinófilos y linfocitos T. En individuos susceptibles, esta inflamación causa episodios recurrentes de sibilancias, disnea y tos, particularmente en la noche y al despertar en la mañana. Estos síntomas se asocian habitualmente a obstrucción bronquial difusa de intensidad variable, que es por lo menos parcialmente reversible en forma espontánea o con tratamiento. La inflamación también causa un aumento en la respuesta de las vías aéreas a varios estímulos.

Existen cuatro puntos destacables en la definición:

1 . Asma es una alteración inflamatoria crónica de la vía aérea.
2. La obstrucción de la vía aérea es habitualmente re­versible.
3. Su principal característica es la hiperreactividad bronquial.
4. Los síntomas derivan de los elementos anteriores.

Aun cuando la inflamación tiene características especiales que eventualmente permitirían confirmar el diagnóstico de asma, todavía no se han desarrollado exámenes no invasivos que hagan posible demostrarla con facilidad en la práctica clínica. Por lo tanto, en la actualidad el diagnóstico de asma está basado en los síntomas respiratorios junto a la demostración de una de las alteraciones funcionales: obstrucción bronquial reversible o hiperreactividad bronquial.

Existe consenso respecto a que el asma bronquial en el niño mayor es subdiagnosticada, sin embargo en el lactante la obstrucción bronquial frecuentemente no corresponde a asma bronquial.


Diagnóstico

El diagnóstico es sugerente cuando en la historia clínica existen:

1. Episodios recurrentes de dificultad respiratoria, sibilancias, tos, sensación de ahogo u opresión torácica.
2. Tos crónica.
3. Síntomas que aparecen o empeoran en la noche, en la madrugada, con el ejercicio o son estacionales y se desencadenan con:

a) infecciones virales,
b) respirar aire frío,
c) ejercicio, risa o llanto
d) inhalar aeroalérgenos: pólenes (influencia estacional), polvo de habitación (dermatofagoides, hongos)
e) irritantes inhalatorios (pintura, cera, humo de cigarrillo, etc) .
f) emociones
g) medicamentos (antiinflamatorios no esteroidales)

5. La intensidad de la obstrucción bronquial puede ser variable en cada episodio (leve a severa) y puede ceder en forma espontánea o con tratamiento.
6. Antecedentes familiares de padres y hermanos.


Todas estas características son sugerentes, aunque por sí mismas no permiten hacer una diagnóstico. En la Tabla 1 se muestran preguntas claves cuya respuesta afirmativa sugiere muy problamente el diagnóstico de asma.

TABLA 1

Preguntas claves en el diagnóstico de asma


¿Ha tenido uno o más episodios de sibilancias?

¿Ha tenido tos muy molesta, sibilancias o dificultad respiratoria durante la noche?
¿Ha tenido tos o sibilancias en relación a ejercicio, llanto o risa? ¿Tiene tos o sibilancias después de la exposición a alergenos o contaminantes ambientales?
¿ Tiene episodios de bronquitis que le duran más de 10 días?

¿ Hay antecedentes familiares en padres y hermanos?

 

Examen físico

Los hallazgos son variables. En períodos intercrisis el examen físico es normal. Dependiendo del grado de obstrucción, hay aumento de la frecuencia respiratoria, retracción de partes blandas, hipersonoridad, espiración prolongada, sibilancias y crepitaciones. Pacientes con asma severa de aparición precoz y de larga evolución pueden desarrollar deformaciones torácicas y retraso del crecimiento. El hallazgo de hipocratismo pone dudas al diagnóstico de asma.


Estudio de función pulmonar

Como en cualquier enfermedad crónica, el diagnóstico de asma debe establecerse sobre bases seguras, ya que éste implica tratamientos de alto costo y larga duración, exámenes y controles médicos. Los pacientes con asma tienen percepción variable de sus síntomas y de la gravedad de ellos, por lo que la evaluación objetiva es fundamental. El estudio de función pulmonar tiene por objeto evaluar en forma directa la limitación al flujo aéreo y en forma indirecta la hiperreatividad bronquial a través de la variabilidad del flujo.

Los métodos más aceptados para evaluar la obstrucción de la vía aérea son la espirometría (VEF1 y VEF1/CVF) y el flujo espiratorio tope (PEF, peak expiratory flow). La espirometría es útil para el diagnóstico y evaluar el grado de reversibilidad al tratamiento. La alteración característica es la presencia de un patrón de tipo obstructivo, con una relación VEF1/CVF bajo el límite inferior de lo normal. En casos de obstrucción mínima es posible observar una disminución del FEF 25-75 como única alteración espirométrica. El PEF es más cómodo y de fácil manejo, útil para evaluar la variabilidad diaria y pesquisar precozmente (antes de los síntomas) obstrucciones de la vía aérea. El seguimiento ambulatorio con el PEF es conveniente en pacientes con asma moderada y severa y además en obstrucciones de curso muy rápido y grave.

El otro elemento en el diagnóstico funcional de asma bronquial es la modificación significativa de la obstrucción, manifestada por un aumento del VEF1 con la administración de beta 2 adrenérgicos, lo que pone en evidencia la presencia de mecanismos reversibles de obstrucción bronquial. Un aumento del VEF1 de 15% o más demuestra que el cambio observado se debe a broncodilatación y no a la variabilidad de la prueba.

La hiperreactividad bronquial se determina mediante las pruebas de provocación con ejercicio, metacolina o histamina y es de gran valor, aunque hay que considerar que ésta puede presentarse en pacientes con otras enfermedades (rinitis alérgica, fibrosis quística, etc).

Es necesario enfatizar que las alteraciones funcionales sin una historia compatible no deben ser diagnosticadas como asma.


Exámenes complementarios

Existe una serie de otros exámenes de laboratorio que suelen ser empleados en el diagnóstico diferencial y en la evaluación de agentes desencadenantes.

La Rx de tórax es indispensable para descartar otras causas de obstrucción de la vía aérea.

El estudio de alergia mediante test cutáneo (prick test) es útil, desde los 4 años, para la identificación o confirmación de atopia. El asma en el niño mayor de 10 años se asocia en un 70-85% con atopia, aunque es necesario considerar que ella está presente en un 30% de la población general.

La presencia de IgE total sobre dos desviaciones estándar del valor normal correspondiente, en ausencia de parasitosis intestinal o cutánea e inmunodeficiencias, es diagnóstica de atopia. El estudio de IgE específica es de uso poco frecuente; se realiza sólo cuando es necesario identificar un alergeno y no es posible efectuar test cutáneo por edad, dermatitis atópica o dermografismo.

El hallazgo de eosinófilos en expectoración (alrededor) de 10%, indica actividad inflamatoria en la vía aérea, por lo que es útil en casos seleccionados.


Diagnóstico

El asma bronquial se puede presentar bajo las siguientes formas:

1. Pacientes con síntomas crónicos compatibles y obstrucción bronquial reversible con beta 2 agonistas, en los cuales el diagnóstico queda demostrado.

2. Pacientes con síntomas compatibles, pero con función pulmonar normal en el momento del estudio funcional. En estos casos el diagnóstico se demuestra comprobando hiperreactividad bronquial.


3. Pacientes con síntomas compatibles que presentan una obstrucción bronquial que no se modifica con broncodilatadores. En ellos se debe efectuar un tratamiento de prueba esteroidal y evaluar su respuesta con exámenes de función pulmonar (PEF o espirometría). La prueba esteroidal consiste en la administración de 1-2 mg/kg diarios de prednisona (dosis máxima 40 mg), junto a medicamentos broncodilatadores, durante una semana, lo que debe producir una significativa mejoría de la función pulmonar. Si no hay normalización de ésta, debe enfatizarse el diagnóstico diferencial con otras enfermedades (Tabla 2).

En el asma estacional, las pruebas funcionales deben efectuarse en la época de síntomas.

 

TABLA 2

Diagnóstico diferencial de asma en el lactante


- Hiperreactividad postviral
- Displasia broncopulmonar
- Fibrosis quística
- Reflujo gastroesofágico y trastornos de deglución
- Bronquiolitis obliterante
- Malformaciones de vía aérea superior
- Cuerpos extraños endobronquiales
- Inmunodeficiencias
- Bronquiectasias
- Cardiopatías con cortocircuito de izquierda a derecha
- Alteraciones ciliares
- Tumores en la vía aérea inferior.

 

Asma en menores de cinco años

El diagnóstico de asma en este grupo de edad es difícil, por ser de exclusión y presuntivo. Los niños menores no son capaces de colaborar en el estudio funciona¡ respiratorio, y la obstrucción bronquial no es sinónimo de asma. Una historia clínica de obstrucción bronquial recurrente con buena respuesta al tratamiento broncodilatador o esteroidal, con antecedentes familiares de atopia, es sugerente de asma bronquial. Se deben excluir otras enfermedades (Tabla 2).

Capítulo 2
Clasificación según severidad y tratamiento del asma bronquial infantil

El asma se clasifica según su severidad, sobre la base de un apreciación cualitativa y cuantitativa de los síntomas y de la medición de parámetros de función pulmonar. Si bien se ha demostrado una buena correlación entre la severidad de los síntomas y características anatomo­patológicas de la inflamación de las vías aéreas, no es menos cierto que en el paciente pediátrico la valoración de la severidad del asma basada sólo en los síntomas con frecuencia lleva a una subestimación de la severidad por parte del paciente, de sus familiares e incluso del médico. Solamente la medición simultánea de la función pulmonar permite una clasificación fidedigna del asma en sus grados de severidad.

En los niños mayores de 5 años se puede aplicar una clasificación del asma en tres grados, leve, moderada y severa, de acuerdo a una valoración de los síntoma y mediciones de función pulmonar. En los niños menores de 5 años, la clasificación de severidad necesariamente debe hacerse sólo sobre bases clínicas.

Esta clasificación permite tomar decisiones en relación al tratamiento, adecuándolo al grado de severidad previamente establecido. Es importante tener presente que cualquiera sea el grado en que se haya clasificado el asma de un paciente, ésta puede presentar exacerbaciones agudas graves. Además, durante la evolución del asma en el tiempo se puede observar variaciones en los parámetros evaluados, por lo que la clasificación de cada paciente individual es dinámica.

La apreciación clínica de severidad se basa en la presencia de los siguientes síntomas: tos, sibilancias y sensación de ahogo o pecho apretado (opresión torácica). Estos síntomas deben evaluarse en términos de frecuencia, duración, número de exacerbaciones agudas, presencia de síntomas nocturnos, antecedentes de consultas de urgencia u hospitalizaciones en el último año, síntomas en los períodos intercríticos, ausentismo escolar, limitación de la actividad física y frecuencia de uso de broncodilatadores de acción corta y esteroides.

En los niños mayores de 5 años, la evaluación de la función pulmonar debe basarse en una espirometría pre y post broncodilatador, cuando sea posible. El parámetro más útil para la clasificación de la severidad es el VEFI. La medición del PEF es de gran utilidad cuando no se dispone de espirómetro y además permite el seguimiento ambulatorio de los pacientes con asma moderada o severa (medición de la variabilidad del PEF durante el día). El registro diario del PEF detecta precozmente exacerbaciones del asma, incluso antes de aparición de los síntomas. El análisis del registro diario de los síntomas y de los valores del PEF permite planear un tratamiento de acuerdo con la severidad del asma y monitorizar en forma efectiva la evolución de la enfermedad y el cumplimiento del tratamiento. Se ha demostrado que planes de manejo de este tipo logran un mejor cumplimiento de las instrucciones de tratamiento por parte del paciente y sus padres.

La prueba de metacolina permite una mejor clasificación en los períodos intercríticos de los enfermos con grados moderado o severo, y además la confirmación del diagnóstico en casos clínicamente dudosos.

Clasificación y tratamiento

Asma leve

Características antes del tratamiento

- Exacerbaciones agudas de escasa intensidad y duración, hasta 5 veces por año.
- Sin síntomas nocturnos.
- Asintomático en períodos intercríticos. Sin antecedentes de consultas de urgencia.
- Buena tolerancia al ejercicio, excepto pruebas de resistencia.
- Ausentismo escolar muy ocasional.

Función pulmonar

- Normal en período intercrítico
- Variabilidad del PEF < 20%.

- Reversibilidad con aerosol broncodilatador.

Tratamiento

- Sintomático: B2 agonistas de acción corta PRN. En el lactante, si no se observa respuesta, asociar bromuro de ¡pratropio hasta 4 veces al día.


Asma moderada

Características antes del tratamiento:

- Presencia frecuente de tos y sibilancias
- Exacerbaciones agudas 6 o más veces al año.
- Síntomas nocturnos poco frecuentes.
- Consultas por exacerbaciones en servicios de urgencia.
- Asma inducida por ejercicio.

- Ausentismo escolar frecuente.

Función pulmonar:

- Variabilidad del PEF entre el 20 y 30%
- Espirometría normal o alterada (limitación obstructiva).

Tratamiento:

Sintomático: B2 agonistas de acción corta PRN.


De mantención: cromoglicato o nedocromil 2 puff4 veces al día y evaluación a los cuatro meses. Si hay respuesta, seguir igual; si no la hay, usar esteroides por vía inhalatoria en dosis equivalentes a 400 microgramos de beciometasona. En algunos pacientes con asma moderada se puede iniciar el tratamiento con dosis bajas de corticoides inhalatorios, equivalentes a 200 microgramos de beclometasona diaria.


Asma severa

Características del tratamiento:

- Síntomas continuos, diarios.
- Exacerbaciones frecuentes (semanales)
- Síntomas nocturnos frecuentes.
- Consultas de urgencia muy frecuentes.
- Antecedentes de hospitalizaciones o ingreso a UTI en
el año previo.
- Limitación importante de la actividad física.
- Gran ausentismo escolar.

- Puede haber compromiso pondoestatural.
- Puede haber deformidad torácica.

Función pulmonar:

- Variabilidad diaria del PEF > 30%.
- Espirometría alterada (limitación obstructiva).

Tratamiento:

Sintomático: B2 agonistas de acción corta PRN.

De mantención: corticoides inhalatorios. Iniciar tratamiento con dosis equivalentes a 400 microgramos diarios de beclometasona. Si no hay respuesta clínica y funcional respiratoria en un plazo de 4 a 6 semanas, aumentar la dosis, tratando de no sobrepasar dosis equivalentes a 800 microgramos diarios de beclometasona. En niños mayores de 4 años, agregar beta-2 agonistas de acción prolongada si persisten síntomas nocturnos. Si la respuesta aún es insuficiente, aumentar los corticoides inhalatorios a dosis equivalentes a 1000-1500 microgramos diarios de beclometasona. Si todavía no se observa respuesta se debe agregar corticoides orales.

- Tratamiento esteroidal de corta duración: prednisona, dosis inicial 1 a 2 mg/kg/día, no sobrepasando 40 mg diarios, o metilprednisolona, no sobrepasando 32 mg diarios. Se debe administrar dosis única matinal. Disminución progresiva de la dosis hasta suspender entre el séptimo y décimo día.

- Tratamiento esteroidal prolongado: si el paciente requiere más de un tratamiento de corta duración por trimestre, se debe continuar con corticoides orales en días alternos, administrando la dosis mínima efectiva única matinal.

Cuando el enfermo requiere dosis elevadas de corticoídes inhalatorios (equivalentes a 800 o más microgramos diarios de beciometasona) debe preferirse los corticosteroides inhalatorios con menos efectos sistémicos.

 

TABLA 1

Clasificación de severidad del asma bronquial en el niño


  Leve Moderada Severa
Número de exacerbaciones 5 o menos al año 6 o más al año semanales
Síntomas nocturnos no poco fecuentes frecuentes
Períodos intercríticos asintomáticos tos y sibilancias ocasionales tos y sibilancias persistentes
Asma inducida por ejercicio no frecuente siempre
Ausentismo escolar no frecuente frecuente
Consultas de urgencia no ocasionales frecuentes
Hospitalizaciones no infrecuentes frecuentes incluso en UTI 
Variabilidad del PEF <20% 20 a 30% >30%
Espirometría normal normal o alterada alterada

 

Variaciones del tratamiento

La clasificación inicial de un paciente asmático implica un esquema de tratamiento. Considerando que se está manejando un proceso dinámico el tratamiento puede experimentar modificaciones en el tiempo.

Cualquiera sea la clasificación inicial, si no se observa mejoría clínica y funcional respiratoria (en mayores de 5 años) en un plazo de 4 meses, se debe cambiar el tratamiento a la etapa siguiente.

Por el contrario, si se observa mejoría clínica y funcional respiratoria (en el mayor de 5 años) durante un plazo de 3 a 6 meses, debe reducirse gradualmente el tratamiento, especialmente en los pacientes que estén con dosis mayores de 800 microgramos de beclometasona o equivalente.

En el niño es muy importante verificar en cada consulta la técnica de inhalación y el cumplimiento del control ambiental.

Siempre se debe tener en cuenta que cualquiera sea el grado de severidad en que se haya clasificado un paciente y el tratamiento que se haya indicado, se pueden presentar exacerbaciones agudas graves que requieren tratamiento esteroidal corto.

Criterios de control y de suspensión del tratamiento

Se considera bien controlado al paciente que no tiene síntomas o tiene síntomas mínimos, que no requiere atenciones de urgencia por exacerbaciones, que no requiere o requiere un mínimo de beta-2 agonistas, que no tiene limitación de su actividad física y que no ha faltado al colegio por su enfermedad. Desde un punto de vista funcional, la espirometría debe ser normal y la variación del PEF debe ser <20%.

Al paciente que se mantiene asintomático durante 6 a 12 meses (considerando época del año) se le puede suspender el tratamiento. El paciente con asma severa debe completar al menos un año asintomático.

En todo niño en que se suspende el tratamiento y vuelve a requerir B2 agonistas de acción corta más de 3 veces a la semana, se debe reiniciar al tratamiento.


Capítulo 3
Medidas preventivas del asma infantil 

Control ambiental

En la génesis del asma existe probablemente una predisposición hereditaria condicionada por varios genes. Para que se produzca la afección es necesaria la intervención de factores causantes o desencadenantes que se encuentran en el ambiente que rodea al individuo. De ahí la importancia que se concede hoy a las medidas de control ambiental en el tratamiento del asma.

La identificación de los factores causales y el evitar el que el paciente se exponga a ellos es de gran valor, ya que disminuyen la hiperreactividad bronquial, las exacerbaciones, los síntomas crónicos y los requerimientos de medicamentos. Por otra parte, la prevención primaria del asma podría lograrse modificando el ambiente que rodea a los niños en riesgo, como son por ejemplo los hijos de padres atópicos y asmáticos.

Los factores causales más importantes son los alergenos inhalables, como lo demuestran estudios de población que revelan una correlación entre exposición y prevalencia de síntomas de asma, así como también una mejoría al terminar la exposición. El riesgo de sensibilización seria mayor en el primer año de la vida.

Los factores desencadenantes de las exacerbaciones incluyen nuevas exposiciones a alergenos, infecciones virales, contaminantes químicos, agentes farmacológicos, emociones y agentes físicos, como ejercicio y aire frío.


Medidas de control ambiental

Las medidas de control ambiental están destinadas a reducir la exposición a:

1. Alergenos intradomiciliarios
2. Alergenos extradomiciliarios
3. Alergenos alimentarios.
4. Medicamentos que desencadenan crisis asmáticas.
5. Contaminantes intradomiciliarios
6. Contaminantes xtradomiciliarios
7. Infecciones respiratorias.

Control de alérgenos intradomiciliarios

Los síntomas se correlacionan estrechamente con la concentración de alérgenos presentes en el ambiente, por lo que las medidas para reducir la exposición deberían ser consideradas como el tratamiento primario del asma. Debe destacarse, sin embargo, que raramente se logra un control completo.

Los niños permanecen la mayor parte del tiempo en las casas, por lo que este ambiente es el área más importante de exposición a alergenos y contaminantes. La tendencia a vivir en casas herméticas, mal ventiladas, con alfombras y cortinajes, han aumentado la cantidad de agentes ofensores de las vías aéreas. Dentro de la gran variedad de alergenos que pueden existir dentro de las habitaciones (en el hogar o lugar de estudio) debemos mencionar a los ácaros domésticos, los alergenos animales (gatos, perros, roedores, pájaros), cucarachas y hongos. Puede encontrarse además pequeñas cantidades de pólenes que se han introducido desde el exterior.


ÁCAROS DOMÉSTICOS

Son componentes microscópicos de la familia octópedos de los arácnidos. Se desarrollan con facilidad en lugares húmedos y tibios y se multiplican mejor cuando existe una humedad del aire de 75 a 80% y una temperatura de por lo menos 21° C. Son escasos en lugares secos y situados en alturas y mueren cuando la humedad del aire baja de 50%. La presencia de ácaros domésticos ha sido confirmada en todo el mundo y se sabe que la exposición precoz en la niñez constituye un factor de riesgo causal para el desarrollo del asma. La exposición al ácaro se puede medir por:

a) Recuento de ácaros por gramo de polvo (valor significativo sobre 100 por gramo de polvo).

b) Medición de antígeno del ácaro (significativo sobre 2 ug por gramo de polvo).

c) Medición de guanina, producto de las excretas (significativo sobre 0.6 ug por gramo de polvo).

Debe intentarse reducir la población de ácaros, aunque esto sea una tarea muy difícil. En este control la mayor atención debe prestarse al dormitorio de los enfermos, aunque, si es posible, debe tratarse toda la casa.

Las medidas que se han demostrado útiles en el con­trol de los ácaros son las siguientes:

1) Los colchones y almohadas deben tener relleno de material sintético, de no ser así deben forrarse con material plástico impermeable a los ácaros y sus productos.

2) Usar frazadas sintéticas.

3) Lavar regularmente las sábanas, fundas y frazadas en agua caliente sobre 55°C.

4) Evitar el uso de alfombras. Preferir el piso de madera (parquet), vinilo o linóleo.

5) Evitar persianas y cortinas gruesas. Las cortinas deben ser de género liso y lavables.

6) Evitar los objetos que acumulen polvo como libros o juguetes de peluche; estos últimos pueden ser lavados regularmente en agua caliente o congelados una vez a la semana.

7) Usar muebles de vinilo, cuero o madera, evitando los tejidos o tapices.

8) Reducir la humedad ambiental a menos del 50%; para tal efecto pueden usarse deshumidificadores, especialmente en los climas costeros que tienen mayor humedad ambiental.

9) Aseo minucioso de las habitaciones; es necesario destacar que las aspiradoras sólo remueven el polvo de las alfombras y no tienen efecto en el número de ácaros. En lo posible el paciente no debería estar en la casa durante las horas del aseo.

10) Los acaricidas, que son sustancias que matan los ácaros por acción química, se han usado ampliamente en los países desarrollados, pero no se ha demostrado su utilidad y no están exentos del riesgo de toxicidad, por lo que no deben recomendarse.

En la Tabla 1 se muestra la importancia relativa de procedimientos de control de ácaros domésticos.

ALÉRGENOS ANIMALES

Los perros, gatos, roedores pequeños y pájaros producen caspa, orina y saliva, que actúan como sensibilizantes de las vías aéreas. El control se logra mediante la remoción de los animales del hogar o, como mínimo, deben mantenerse fuera del dormitorio. En el caso de los gatos, es necesario destacar que al sacarlo de la casa el antígeno persiste en alfombras y telas por más de 6 meses. Los perros constituyen tal vez el anima¡ doméstico más frecuente en los hogares y la mayor fuente de alergeno se encuentra en la caspa y la piel.

CUCARACHAS

La infestación por cucarachas (baratas) se combate con una limpieza acuciosa y regular del hogar, especialmente de cocinas y baños, además del uso de pesticidas, que deben aplicarse cuando no está el paciente.

 

TABLA 1

Importancia relativa de procedimientos de control de los ácaros domésticos


Útiles Posiblemente útiles Poco útiles
Remoción de alfombras y mobiliario Aspiración al vacío Filtración del aire
Cobertura oclusiva de colchones y almohadas Lavado al seco 
Congelar juguetes de peluche
lonizadores del aire
Lavado con agua caliente (>55°C) de ropa de cama Control de humedad y ventilación adecuados
Aire acondicionado
Colchas eléctricas
 

 

HONGOS

Las esporas se suspenden en el aire y actúan como aeroalérgenos. Los hongos que más comúnmente se encuentran en el aire de las habitaciones y sensibilizan a los individuos son: Alternaria, Penicillium, Cladosporium (Hormodendro), Aspergillus y Candida. La oscuridad, humedad y falta de ventilación son las condiciones óptimas para su desarrollo, por lo que éstos se encuentran más fácilmente en cocinas, baños, sistemas de calefacción y humidificadores.

Como medidas generales se recomienda ventilar las habitaciones, corregir las filtraciones de agua, mantener una humedad ambiental menor del 50% y limpiar con cloro los objetos y zonas cubiertas por hongos.


Control de alérgenos extradomiciliarios

Los alergenos extradomiciliarios que producen síntomas en las personas susceptibles son los pólenes de pastos, malezas y árboles y algunas esporas de hongos. Si bien estos alérgenos son imposibles de evitar, la exposición puede reducirse cerrando puertas y ventanas en el período de máxima concentración en el aire o utilizando acondicionadores de aire cuando se permanece dentro de las casas. Ayudará a estas medidas preventivas el conocimiento de la sensibilidad de los pacientes a alérgenos específicos, mediante el empleo de los test cutáneos, que deben correlacionarse con síntomas en el período de polinización.

Los hongos son también alergenos del ambiente exte­rior y se ha establecido claramente que Alternarla y Hormodendro son factores de riesgo para el asma. En general, ellos tienden a ser estacionales en los climas templados, prefiriendo para esporular los meses de verano y otoño.


Control de alérgenos alimentarios

La alergia a alimentos rara vez causa crisis asmáticas en los niños (leche de vaca, huevo). Algunas substancias que se agregan a los alimentos para su preservación saborización y coloración (salicilatos, benzoatos, sulfitos: giutamato monosódico, colorante amarillo-naranja tartrazina), han sido inculpados como factores que causan exacerbaciones de asma.

La medida de control es la eliminación del alimento de la dieta. Dicha medida debería estar respaldada por una prueba de provocación doble ciego positiva, la que sólo debe efectuarse a nivel hospitalario. Si la provocación es peligrosa o impracticable, se puede recurrir a las pruebas de eliminación y reintroducción del alimento sospechoso (dieta de eliminación). Estas pruebas deben repetirse para confirmar su positividad.

Los test cutáneos y las IgE específicas son de valor limitado. La eliminación del huevo durante el embarazo y el primer año de la vida parece disminuir la incidencia de enfermedades atópicas.


Control de medicamentos

En el caso de asma exacerbada por la ingestión de ácido acetil salicílico o de otros antiinflamatorios no esteroidales, los pacientes deben abstenerse de su uso. Estos medicamentos son causa infrecuente de síntomas en los niños. Debe evitarse el uso de beta bloqueadores, ya sea por vía oral o en gotas oftálmicas.


Control de la contaminación intradomiciliaria

El agente contaminante intradomiciliario más importante es el humo de cigarrillo, tanto por exposición activa como pasiva. Se ha identificado más de 4.500 compuestos o contaminantes en el humo de cigarrillo, entre ellos partículas respirables, hidrocarburos policíclicos, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido nítrico, Óxido nitroso, nicotina y acroleína.

El tabaquismo pasivo incrementa el riesgo de sensibilización alérgica y aumenta también la frecuencia y severidad de los síntomas en niños que padecen de asma. Por ello, se debe aconsejar a los padres que no fumen y que no permitan el hábito tabáquico de otras personas en sus casas. Obviamente, todos los pacientes asmáticos deben dejar de fumar, pues el humo de cigarrillo no sólo aumenta la sensibilización a los alergenos comunes, sino que actúa como irritante de las vías aéreas.


Otras fuentes contaminantes son:

1) Cocinas a gas natural o con propano líquido que producen monóxido de carbono, anhídrido de carbono, anhídrido sulfuroso, óxido nítrico y óxido de nitrógeno.

2) Cocinas a leña, parafina o carbón que producen monóxido de carbono, óxido nitroso, anhídrido sulfuroso y partículas respirables.

3) Calefactores a gas, leña, carbón o parafina que producen monóxido de carbono, anhídrido carbónico, óxido nítrico, óxido nitroso, partículas respirables y hollín.

Para reducir la exposición a estos contaminantes, se recomienda que los calefactores y cocinas tengan ventilación al exterior. En orden decreciente, los más contaminantes son carbón, leña, parafina, gas licuado y gas catalítico. Los más recomendables son los artefactos eléctricos.

Debe evitarse el uso de aerosoles y otros compuestos orgánicos volátiles (sacabrillo, cera).

Control de la contaminación extradomiciliaria

Estudios controlados de exposición en cámara han culpado a varios contaminantes del aire externo de ser agentes agravadores del asma. Por otro lado, un gran número de estudios epidemiológicos han mostrado una asociación significativa entre los síntomas y exacerbaciones del asma con contaminantes del aire como el ozono, óxido de nitrógeno, aerosoles ácidos y material particulado. En condiciones climáticas adversas, en varias aéreas del país se observan períodos de intensa contaminación atmosférica, que agravan los síntomas de los pacientes asmáticos. En estos casos se recomienda las siguientes medidas preventivas:

1. Evitar la actividad física innecesaria, ya que la temperatura fría y la humedad baja son factores agravantes del paciente asmático que efectúa ejercicios en condiciones de una contaminación aérea elevada.

2. Evitar fumar o permanecer en habitaciones con humo de cigarrillo.

3. Evitar la exposición al polvo y otros irritantes como aerosoles para el cabello, pinturas y escapes de automóviles.

4. Evitar el contacto con personas portadoras de infecciones respiratorias.

5. Permanecer en la casa en un ambiente limpio que idealmente tenga acondicionador de aire con filtro. Si es necesario salir al exterior contaminado, usar un broncodilatador de acción corta preventivamente.

6. Si se presume que el episodio de contaminación atmosférica se agravará, considerar abandonar temporalmente el área.


Infecciones respiratorias

La sinusitis y las infecciones respiratorias virales, por micoplasma, clamidias y otros agentes son factores precipitantes de exacerbaciones del asma. Las medidas de prevención deben incluir evitar el contacto con enfermos y aplicar vacuna antiinfluenza todos los años a los pacientes con asma moderada o severa.

Inmunoterapia

La alta frecuencia de atopia en el asma (cerca del 70% de los casos) ha llevado al empleo de la inmunoterapia específica como medio de controlar esta condición. La inmunoterapia debe ser considerada como un procedimiento de excepción, ya que las medidas farmacológicas actuales controlan la sintomatología en prácticamente todos los pacientes. La inmunoterapia específica es un procedimiento discutido, de larga duración, alto costo y que tiene el riesgo de producir reacciones sistémicas graves. Este tratamiento puede ser de utilidad en la rinitis alérgica polínica.

Para minimizar el riesgo y mejorar la eficacia, se recomiendan las siguientes medidas:

1. La inmunoterapia debe ser realizada por médicos especialistas, entrenados en el diagnóstico de alergia y capaces de manejar reacciones sistémicas.

2. Por razones de seguridad, es esencial que el paciente con asma esté asintomático o con síntomas muy controlados (VEFI o PEF>70%) en el momento de proceder a las inyecciones, ya que las reacciones adversas letales son más comunes en los pacientes con una limitación severa del flujo aéreo.

3. Los pacientes deben permanecer en la oficina del médico bajo estrecha supervisión por lo menos durante 30 minutos después de la administración de¡ extracto alergénico.

4. Deben utilizarse extractos de alergenos bien estandarizados.


Capítulo 4
Manejo de exacerbaciones y tratamiento del asma aguda severa en niños

Una exacerbación o crisis se puede definir como un episodio agudo de obstrucción al flujo aéreo que se expresa como sensación de falta de aire o pecho apretado, aumento de la intensidad de la tos, sibilancias, polípnea, o una combinación de estos síntomas, que evolucionan hacia un deterioro progresivo en horas o días y en algunos casos en pocos minutos. Muchas veces estos episodios reflejan una falla en el manejo crónico del asma o bien la exposición a agentes nocivos.

La morbimortalidad por asma con frecuencia está relacionada con una subvaloración de la gravedad de los síntomas y un manejo inadecuado del episodio. De allí que toda estrategia de control de las exacerbaciones en el asma debe contemplar su prevención y el reconocimiento precoz del deterioro de la función pulmonar, pesquisada mediante elementos clínicos y flujometría.

Los objetivos del tratamiento son:

1. Corregir la hipoxemia

2. Corregir la obstrucción de la vía aérea rápidamente.

3. Restablecer la función pulmonar.

4. Elaborar una estrategia preventiva de futuras exacerbaciones.

5. Entregar a los padres un plan de acción escrito para el manejo de futuros episodios.

Clasificación de la gravedad

La gravedad de la crisis va a determinar la conducta a seguir, por lo que ésta debe evaluarse al comienzo, después del manejo inicial y durante el tratamiento.

Exacerbación leve: se caracteriza por la presencia de una obstrucción bronquial moderada, con sibilancias respiratorias, que no se acompaña de dificultad respiratoria, no hay uso de musculatura accesoria, la frecuencia respiratoria es menor de 30 respiraciones por minuto, el murmullo pulmonar es normal, no hay dificultad para alimentarse, para hablar ni para permanecer acostado. El PEF es mayor de 70% del valor teórico o del mejor basal, la saturación de oxígeno es >95% y no hay compromiso de conciencia.

Exacerbación moderada
: hay sibilancias intensas, audibles sin fonendoscopio, taquipnea >30/min, uso de musculatura accesoria, el murmullo pulmonar está disminuido, la alimentación es dificultosa, el paciente sólo es capaz de hablar 3 a 5 palabras entre las respiraciones y prefiere estar sentado. El PEF es 60 a 70% del teórico o del mejor basal, la SaO2 es 91 a 95%, y el paciente puede estar angustiado.

Exacerbación grave: hay intensas sibilancias audibles sin fonendoscopio, o bien están ausentes, hay taquipnea > 30/min, intenso uso de musculatura accesoria, murmullo pulmonar muy disminuido, rechazo de la alimentación, el paciente no puede hablar más de 1 a 3 palabras entre las respiraciones y prefiere estar sentado inclinado hacia adelante. El PEF es menor a 60%, la SaO2 es menor de 91% respirando aire, puede haber cianosis, excitación o confusión.

Al determinar la gravedad de una exacerbación no se requiere que estén presentes todos los elementos de una categoría y deben clasificarse en un grado de mayor gravedad aquellos pacientes que no responden al tratamiento inicial, que presentan una evolución rápidamente progresiva o que pertenecen al grupo de alto riesgo de muerte por asma. Para el manejo en el nivel primario puede usarse una clasificación más simple (Tabla 1), especialmente si existe familiaridad con ella, que en el caso de los niños mayores, debe complementarse con la flujometría.


Grupo de alto riesgo de muerte por asma

1. Antecedente de hospitalización o de atención de urgencia por causa respiratoria durante los últimos 12 meses.

2. Antecedentes de intubación o ventilación mecánica por crisis asmática en cualquier momento.

3. Requerimiento de curas de esteroides sistémicos más de tres veces en los últimos 12 meses o uso actual o reciente de ellos.

4. Requerimiento frecuente de esteroides inhalatorios en dosis elevadas (> 600 ug/día de beclometasona).

5. Patología psiquiátrica concomitante o problemas psicosociales.

6. Falta de cumplimiento del tratamiento o conflicto entre los padres y el equipo médico, en relación al tratamiento.



Manejo domiciliario o en el nivel primario

El tratamiento debe comenzar lo antes posible, al aparecer los signos más precoces de un problable deterioro clínico o funcional. Los padres, y en el caso de los niños mayores, ellos mismos, deben estar capacitados para comenzar el tratamiento de la crisis en el domicilio, lo que presenta ventajas adicionales al permitir el automanejo y autocontrol de¡ asma, ya que reduce los niveles de angustia del paciente y su grupo familiar, porporcionándoles una sensación de mayor seguridad. El objetivo de esta capacitación debe ser reconocer signos de deterioro, iniciar el tratamiento y solicitar atención médica con la urgencia que corresponda y cuando se justifique.

 

TABLA 1

Clasificación de gravedad de la exacerbación 
(puntaje de Tal modificado)


  0 1 2 3
Frecuencia respiratoria <30 31-45 46-60 >60
Retracciones No Leve Moderada Intensa
Sibilancias No Final espiración Inpiración y espiración Sin fonendo
Cianosis No Perioral con llanto Perioral en reposo Generalizada


Puntaje <6: LEVE

Puntaje 6-9: MODERADA
Puntaje >9: GRAVE

 

1. Constatar signos de crisis: tos en aumento, dificultad respiratoria, taquípnea, sensación de pecho apretado, sibilancias, uso de musculatura accesoria, retracciones, dificultad para hablar o para alimentarse y PEF<70%. 
 
2. Tratamiento inicial: salbutamol u otro agente beta-2 agonista de acción corta, en aerosol de dosis medida idealmente con aerocámara, 2 aplicaciones (puff), cada 10 min, hasta que cesen las molestias, con un máximo de 10 puff.
 
3. Evaluación de la respuesta

a) Respuesta favorable: desaparición de los signos de crisis, PEF>70%, respuesta mantenida por 4 horas o más. Se califica la crisis como leve, se continúa con salbutamol 2 puff cada 3-4 horas por 48 horas. El paciente debe contactar a su médico si los síntomas recurren.
 

b) Respuesta parcial: reducción de los signos de crisis, PEF entre 60-70%. Se califica la crisis como moderada y se indican esteroides orales como prednisona o prednisona en dosis única de 1 mg/ kg o equivalente, para pacientes incluidos en un programa o con indicaciones precisas de su médico.
Se continúa con salbutamol 2 puff cada 20 min por 1 hora y consultar médico.
 
c) Respuesta pobre: persisten signos o síntomas de crisis y el PEF es menor de 60%. El episodio se cataloga como grave, se indican esteroides orales y salbutamol en aerosol de igual forma que en el acápite anterior. Si al cabo de 2 horas de manejo persiste dificultad respiratoria o PEF <60%, el paciente debe acudir a un servicio de urgencia de inmediato. También deben derivarse al servicio de urgencia inmediatamente los pacientes en gravedad extrema, con compromiso de conciencia, cianosis marcada, bradicardia o hipotensión, esfuerzo respiratorio débil o alto riesgo de muerte por asma.


Manejo en la unidad de emergencia

Un ataque asmático grave es potencialmente letal, por lo que debe ser manejado en forma expedita e idealmente en un servicio de emergencia de un hospital.

Evaluación

Datos anamnésicos:

- Gravedad de los síntomas, incluyendo limitación al ejercicio, dificultad para alimentarse y alteraciones del sueño.
- Medicamentos de uso habitual y los adicionados en el episodio actual.
- Tiempo de evolución.
- Antecedentes de hospitalización o de atención en una unidad de emergencia por asma.
- Antecedentes de hospitalización en UTI por asma.

Examen físico:

- Calificar gravedad de la crisis
- Identifica complicaciones (neumonía, atelectasias, neumotórax, neumomediastino).

Evaluación funcional:

- PEF o VEFI por lo menos cada hora. En lo posible realizar una de medición antes del tratamiento
- Saturometría (oximonitor de pulso).

Estudio de laboratorio

En ningún caso se debe retrasar el inicio del tratamiento. Después del tratamiento inicial pueden tener utilidad:

- Radiografía de tórax, especialmente para el diagnóstico de complicaciones y del SBO secundario.
- Gases arteriales en pacientes con PEF<50%, Sa02 < 90% respirando aire o persistencia de signos de gravedad después del tratamiento inicial.

Tratamiento inicial

- Oxigenoterapia: el objetivo es lograr una Sa02>94%. Debe administrarse desde el principio, incluso cuando no se dispone de oximonitor de pulso.

- Beta 2 agonista: en aerosol de dosis medida 2 puff cada 10 min por 1 hora o una dosis de nebulización (0,02-0,05 ml/kg, máximo 1 ml) cada 20 min por una hora. Preferir esta última en pacientes graves o con Sa02 <92% respirando aire.

-
Esteroides sistémicos: se usan si no hay respuesta inmediata, si el paciente ha recibido esteroides orales durante el último mes o si el episodio es grave: metilprecinisolona 2 mg/kg o hidrocortisona 10 mg/ kg vía IV. Los corticoides por vía oral son tan eficaces como los administrados por vía IV 6 IM: prednisona o prednisolona 1 a 2 mg/kg/dosis.

Repetir evaluación

- Episodio leve: síntomas leves o ausentes, PEF>70%, respuesta mantenida >1 hora. Se envía a domicilio, continuando Beta 2 agonista, esteroides sistémicos si los requirió, en forma de prednisona o prednisolona 1-2 mg/kg/día, por 5 días.

- Episodios moderado: síntomas y signos moderados, PEF entre 60%-70%. Beta 2 agonista en aerosol de dosis medida 2 puff o nebulización, 1 dosis cada 20 min por 3 veces.

- Episodio grave: síntomas y signos graves en reposo, paciente de alto riesgo, no mejora después del tratamiento inicial. Hospitalización, oxigenoterapia, nebulizar Beta 2 agonista, una dosis cada 20 min. Puede adicionarse anticolinérgicos. Deben emplearse corticoides sistémicos. Considerar beta-2 agonista endovenoso (UTI).

Evaluar nuevamente

- Respuesta favorable: examen físico normal, PEF>70%, respuesta mantenida por al menos una hora. Se envía a su domicilio, continuando manejo similar que en el párrafo anterior.

- Respuesta incompleta: paciente de alto riesgo; síntomas leves o moderados; PEF entre 60-70%, SaO2 no mejora, Es necesario hospitalizar e indicar oxigenoterapia, nebulizar beta-2 adrenérgicos más anticolinérgicos, esteroides sistémicos, monitoreo de PEF, SaO y FC. Si no mejora considere UTI.

- Respuesta pobre: paciente de alto riesgo; elementos que sugieren gravedad: somnolencia, confusión, PEF <50%, PaC02 > 45 mmHg, Pa02 <60 mmHg. Se indica ingreso a UTI, oxigenoterapia, nebulizar salbutamol más anticolinérgicos, esteroides vía IV, beta­2 vía IV. Considerar intubación y ventilación mecánica.


BETA-2 AGONISTA POR VÍA VENOSA: se emplea en los casos señalados anteriormente, siempre que se cuente con una unidad especial con personal entrenado, bombas de infusión continua y monitores cardiorespiratorios. Se aconseja dosis de carga de 5 a 10 mg/kg, en 10 minutos y seguir con 0,2 mg/kg/min. Aumentar en 0, 1 mg/kg/min cada 15 min hasta obtener una respuesta clínica funciona¡ y gasométrica (reducción de la PaCO2) con una dosis máxima de 2 a 4 mg/kg/min. Debe suspenderse en caso de arritmia o con FC>200 por min.

OTROS BRONCODILATADORES
: la combinación de un beta-2 agonista con un anticolinérgico (bromuro de ¡pratropio o bromuro de oxitropio) puede lograr una mejor broncodilatación en algunos pacientes. Si la exacerbación se acompaña de anafilaxis o angioedema, debe administrarse epinefrina subcutánea, 0,01 mg/kg/dosis. Las xantinas no agregan beneficio al paciente y en cambio sí agregan efectos indeseables.

ESTEROIDES:
los esteroides sistémicos aceleran la resolución de la exacerbación refractaria a los broncodilatadores. Generalmente los esteroides administrados vía oral son tan eficaces como los administrados por vía IV y se prefieren para su uso en el hogar. En caso de vómitos precoces después de administrar el esteroide, puede repetirse la dosis. Debe preferirse la vía IV si se dispone de ella, si se trata de un paciente muy grave o si existe un posible compromiso de la absorción intestinal. Las indicaciones de los esteroides sistémicos son:

- Exacerbación moderada a grave.
- Fracaso del manejo inicial.
- Reagudización que se presenta a pesar de uso prolongado de esteroides orales  o inhalatorios de mantención en dosis altas.
- Antecedentes de episodios que requirieron esteroides sistémicos u hospitalización.

KINESTERAPIA RESPIRATORIA: en la crisis aguda no se recomienda, aunque en el período de recuperación puede ser útil, contraindicándose las percusiones o clapping.

REHIDRATACIÓN: si hay elementos de juicio para plantear pérdidas aumentadas o signos de deshidratación.

OTROS TRATAMIENTOS: no forman parte del manejo de la crisis asmática los antibióticos (a menos que existan evidencias de infección bacteriana), mucolíticos, sedantes, antihistamínicos y sulfato de magnesio. Frente a dos formas de diagnóstico o de tratamiento igualmente eficaces y seguras, se debe preferir siempre aquella no dolorosa, no invasiva y de menor costo.

Criterios de hospitalización

- Respuesta insuficiente después de 2 horas de tratamiento.
- Persistencia de una obstrucción grave (PEF<40%).
- Antecedentes de asma grave, de hospitalización en UTI intubación o ventilación mecánica.
- Riesgo de muerte por asma.
- Evolución prolongada de la exacerbación antes de la consulta.
- Condiciones adversas en el hogar que determinan falla en la accesibilidad a la atención médica de urgencia frente a un agravamiento, o falla en el cumplimiento del tratamiento.


Criterios de ingreso a UCI

- Episodio grave que no responde al tratamiento inicial en la unidad de emergencia.
- Agravamiento progresivo
- Compromiso de conciencia, somnolencia u otros signos premonitorios de paro respiratorio a pesar de oxigenoterapia (Pa02 <60 mmHg o PaCo2>45 mmHg con Fi02>50%.
- Signos de fatiga muscular

Si progresa el deterioro clínico a pesar de terapia adecuada, si el paciente está exhausto o si presenta PaC02 en aumento, se debe proceder a intubar y proporcionar apoyo ventilatorio. En este caso considerar sedorrelajación o sedoparalización suficiente para que el paciente no luche contra el respirador y asi prevenir el barotrauma. Con ese mismo objetivo se recomienda ventilar con frecuencias respiratorias bajas, tiempos inspiratorios y espiratorios prolongados, presión inspiratoria máxima adecuada para obtener una PaC02 bajo 50 mmHg (tolerar hipoventilación controlada).


Criterios de alta de la unidad de Emergencia

Se exige buena respuesta al tratamiento:

- PEF>70%
- Observar hasta 1 hora después de última dosis de broncodilatador para asegurar que la respuesta del paciente es suficientemente estable para enviarlo a su domicilio:

Al alta se recomienda:

- Intentar identificar y evitar factores gatillantes de la crisis.
- Contactar al médico tratante en las próximas 48 horas.
- Enfatizar la necesidad de control ambulatorio regular.
- Indicar un tratamiento ambulatorio por 3 a 5 días que contemple un uso más intensivo de los broncodilatadores, que podrá reducirse gradualmente.
- Todo paciente que requirió esteroides sistémicos debe continuar con esteroides orales por 5 días.
- Revisar la técnica inhalatoria del paciente e idealmente estrechar el control de flujometría en domicilio.
- Revisar el plan de manejo de las exacerbaciones tendiente a reconocer signos de deterioro del asma, iniciar su tratamiento y solicitar atención médica oportunamente.


Criterios de alta del hospital

Estos criterios suponen que existe un grado razonable de seguridad de que el paciente se encuentra estable y que los síntomas están controlados, incluso con el manejo que se hará en el domicilio:

- Sa O2>94% respirando aire.
- El beta-2 agonista se requiere con una frecuencia máxima de "cada 4 horas".
- El paciente puede caminar sin dificultad.
- No presenta alteraciones del sueño a causa de la obstrucción bronquial.
- Clínicamente la obtrucción bronquial es mínima o ausente.
- PEF o VEF1>70% y variabilidad del PEF<20%.
- Continuar monitoreo con flujómetro en domicilio (idealmente).
- El paciente debe saber usar los aerosoles correctamente.
- El plan de manejo debe ser revisado y modificado en caso necesario y asegurarse que el paciente o sus padres comprenden este plan.


Capítulo 5
Educación como apoyo al programa de control del asma en niños

A nivel mundial existe consenso en que la morbilidad y mortalidad por asma han aumentado en la última década, a pesar de un mejor conocimiento en la comprensión de la patogenia de la enfermedad y de los significativos avances en su terapia médica. Entre los factores que contribuyen a este hecho se encuentra el poco cumplimiento de los pacientes a los regímenes terapéuticos, por lo que se ha asignado gran relevancia a la educación que sobre el manejo del asma deben entregar los profesionales de la salud, tanto al niño como a su grupo familiar.

El proceso continuo de la educación es fundamental para lograr la motivación, conocimiento y confianza que permitan una mejor adhesión al tratamiento, la que es necesaria para obtener un mejor control del asma. Debe enfatizarse la excelente relación que debe tener el grupo educador con el paciente y su familia.

Los objetivos específicos de la educación en asma son:

1. Informar acerca de la enfermedad y su tratamiento.

2. Mejorar la calidad de vida del paciente.

3. Capacitar en el uso de inhaladores presurizados y en el reconocimiento del inicio de una crisis asmática.

4. Aumentar la confianza en su tratamiento y por lo tanto, lograr un mejor cumplimiento y automanejo.

5. Establecer una óptima relación médico-paciente.

6. Lograr un cambio en el comportamiento del niño y grupo familiar, mejorando la autoestima y su dinámica.

7. Eliminar temores, mitos y ansiedades en el paciente y grupo familiar, especialmente respecto al uso prolongado de medicamentos.


Métodos educacionales al paciente y familia

Los niños y su grupo familiar pueden recibir contenidos educacionales a través de:

1. Educación directa por el médico u otro profesional con entrenamiento adecuado.

2. Educación mediante técnicas audiovisuales, folletos, libros o revistas de caricaturas.

3. Talleres educativos sobre asma para niños, padres y profesores.

4. Dinámicas de grupos con niños asmáticos.

5. Difusión a la comunidad a través de radio, televisión y prensa escrita.

 

Ver figuras 1-2

 

Educación individual paso a paso

La educación básica sobre asma debe comenzar con la primera consulta. Además, todos los miembros del equipo de salud que están en contacto con el niño y su familia deben efectuar reforzamientos en forma continua.

En niños menores, la educación debe incluir a los pa­dres. Los niños mayores pueden recibir información directa, con conceptos simples y destrezas de poca complejidad. Los adolescentes, además de recibir información directa en forma individual, pueden aumentar su motivación compartiendo con otros adolescentes actividades deportivas o extraprogramáticas que colaboren en forma positiva en su tratamiento.

Los contenidos educacionales entregados por el profesional deben ser revisados y reforzados continuamente. El niño y su guapo familiar deben recibir información escalonada acerca de:

1. Definición de asma: es necesario enfatizar la naturaleza crónica de la enfermedad.

2. Signos y síntomas de asma: destacar los principales síntomas de los episodios agudos, la variabilidad de ellos entre distintos pacientes, la necesidad de reconocer y tratar síntomas leves y la importancia de mediciones flujométricas para detectar síntomas en forma precoz.

3. Alteraciones características de las vías aéreas de los pacientes con asma y papel de los medicamentos.

4. Factores desencadenantes y agravantes de crisis obstructivas: alergenos ambientales (ácaros domésticos, pólenes, caspa de animales), contaminantes intra y extradomiciliarios, con especial énfasis en hábito tabáquico activo y pasivo y tipos de calefacción con combustión impura. Importancia de las infecciones virales como desencadenantes de crisis obstructivas.

5. Terapia: recalcar la naturaleza individual del tratamiento, destacando la diferencia entre medicamentos "aliviadores" de los síntomas o crisis (broncodilatadores) y medicamentos "controladores" de la inflamación (antiinflamatorios). En caso de disponer de nebulizadores para uso domiciliario, debe enseñarse su manejo.

6. Enfatizar que las metas a alcanzar con un tratamiento adecuado del asma son:

a) Evitar consultas a Servicios de Urgencia, hospitalizaciones y ausentismo escolar.
b) Desarrollar una vida normal.
c) Actividades diarias sin limitación, incluyendo ejercicios.
d) Síntomas crónicos mínimos o idealmente ausentes, incluyendo tos nocturna.
e) Exacerbaciones mínimas e infrecuentes.
f) Necesidad mínima de uso de agonistas beta-2
g) Variación circadiana del PEF de 20% o menos.
h) Efectos adversos de medicamentos mínimos o ausentes.

7. Aclarar dudas y temores del paciente y su familia: solicitar a los padres que en las sucesivas consultas traigan anotadas sus dudas para ser aclaradas en conjunto.

8. Explicar el uso de flujómetro: en niños mayores de 5 años se puede utilizar este instrumento, destacando su utilidad y su relación con la condición clínica. Es necesario entregar láminas que expliquen su correcta utilización (Figura 1).


9
. Se debe optimizar el uso del inhalador presurizado (Figura 2) adicionando espaciadores del tipo aerocámara especialmente en los niños que utilizan corticoides inhalatorios (Figura 3) o del tipo volumatic para niños mayores (Figura 4). En niños mayores de 6 años enseñar el uso correcto de inhaladores de polvo seco (turbohaler, diskhaler, rotahalller, spinhaler).

 

Figura 3. Forma correcta de utilizar una aerocámara
1.- Debe utilizarse aerocámara de aproximadamente 450 ml de volumen y y 18 cm de longitud
2.- Aplique la aerocámara sobre boca y nariz, con el niño sentado
3.- Agite el inhalador presurizado y colóquelo en la posición que señala el dibujo
4.- Administre un puff y espera 10 segundos sin retirar la aerocámara. Si va a aplicar un segundo puff espere entre 3 a 5 minutos.



Figura 4. Forma correcta de utilizar el volumen
1.- Retire la tapa, agite el inhalador y conéctelo al espaciador
2.- Ponga la boquilla en la boca
3.- Presione el inhalador una vez 
4.- Haga una inspiración profunda y lenta
5.- Detenga la respiración por 10segundos. Luego exhale a través de la boquilla. 6.- Inspire nuevamente, sin presionar el inhalador. 7.- Retire de la boca. 8.- Espere 3 a 5 minutos antes de hacer una segunda inhalación.

 

Automanejo

El automanejo, basado en el monitoreo diario de síntomas y flujometría es la forma más sensible para detectar crisis agudas y deterioro inaparente, en las formas moderadas y severas de asma.

El beneficio de proporcionar al niño y sus padres una guía de automanejo, es permitirles ajustar el tratamiento en respuesta a una variedad de circunstancias que pueden deteriorar su asma, de acuerdo a un plan acordado con el médico. Se les debe explicar que un plan de automanejo está diseñado para permitirles vigilar los síntomas de sus niños sin tener que acudir continuamente a servicios de urgencia o consulta médicas. Un plan simple de automanejo (Figura 5) debe incluir:

1. La dosis diaria de la terapia preventiva (medicamento “controlador").

2. El nombre y las dosis del broncodilatador a utilizar en caso de crisis o aumento de síntomas (medicamento aliviador).

3. Enseñar a reconocer síntomas o signos que sugieran deterioro clínico.

4. Cuándo consultar al médico ante el deterioro del asma.

5. Advertencia sobre aumento del tratamiento ante los primeros síntomas de infección respiratoria aguda.

La enseñanza de automanejo por sistema de zonas, asimiladas a los colores del semáforo, está basado en síntomas y flujometría y es fácil de comprender y recordar. Permite al paciente y su familia iniciar acciones apropiadas a cada zona, de acuerdo a un programa preestablecido con su médico u otro profesional.

El manejo zonal del asma ayuda además al paciente a entender la naturaleza crónica y variable de su enfermedad, su monitoreo, la identificación precoz de posibles signos y síntomas que indican deterioro de su asma y actuar de inmediato para evitar mayor deterioro.

ZONA VERDE
: significa que el asma está controlada adecuadamente. El paciente está asintomático, no hay restricción de actividades y el sueño es normal. El PEF se encuentra entre el 80 y 100% del teórico, con una variabilidad diaria menor del 20%. Plan: continuar con su tratamiento habitual. Control médico periódico.

ZONA AMARILLA
: significa ¡Precaución!. Hay aumento de síntomas como tos, sibilancias, ahogo, síntomas nocturnos y actividad limitada. El PEF se encuentra entre el 60 y 80% del valor teórico, con una variabilidad diaria de 20 a 30%. A la zona amarilla se puede llegar de dos formas:

1 . Puede ser una exacerbación aguda, para lo cual se recomienda aumentar temporalmente el uso de agonista beta-2 (2 puff cada 10 minutos hasta 5 veces en 1 hora). Contactar a su médico si en 24-48 horas no regresa a zona verde.

2. Puede significar un deterioro gradual del asma con una reducción progresiva del PEF después de uso mantenido de agonista beta-2 por algunos días.

Fluctuaciones frecuentes en esta zona pueden indicar que el asma no está significativamente controlada, por lo que se necesita revisar el adecuado uso de los medicamentos indicados como profilácticos. Se recomienda control médico en forma quincenal.

ZONA ROJA
: significa ¡Peligro!. El paciente se encuentra con una crisis asmática importante caracterizada por sensación de ahogo y pecho apretado, dificultad para hablar y la actividad está muy disminuida o suprimida, además la piel entre las costillas o el cuello se hunde. El PEF está bajo el 60% del valor teórico. El plan de acción incluye comenzar de inmediato con agonista beta-2 inhalado (2 puff cada 10 minutos hasta 5 veces en 1 hora) e iniciar la primera dosis de prednisona oral (1 mg/kg). De mantenerse en zona roja a la hora debe consultar al Servicio de Urgencia o con su médico de inmediato. Si pasa a zona amarilla debe consultar a su médico dentro de 24 horas. Debe efectuarse controles médicos en forma semanal.

Controles periódicos

Debe evaluarse en cada control la técnica de uso del inhalador presurizado, el cumplimiento del tratamiento y las recomendaciones dadas sobre el control ambiental.

Talleres grupales

Pueden efectuarse talleres de padres de niños asmáticos, en hospitales, consultorios o colegios (profesores de educación física y profesores en general), entregando indicaciones precisas para el tratamiento del niño en el colegio, tanto de mantención como en crisis.

Situaciones especiales

Las constituyen las vacaciones, paseos, campamentos de scouts, campeonatos deportivos, debiendo reforzarse los cuidados, viajar con una cantidad adecuada de medicamentos e instrucciones acerca de cómo utilizarlos en casos de deterioro clínico. Además, advertir dónde acudir en caso de crisis severa que no ceda con terapia convencional.


Capítulo 6
Manejo ambulatorio del asma bronquial en el niño

Introducción

El asma bronquial es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y a menudo afecta negativamente la calidad de vida de los niños que la padecen. Esta afección, caracterizada por episodios recurrentes de tos o sibilancias, tiene en Chile una prevalencia entre el 12 y 21% de la población escolar, cifra que parece estar aumentando. Es frecuente causa de consulta en Centros de Salud y Servicios de Urgencia, y también de hospitalización, si la exacerbación aguda no recibe un adecuado tratamiento ambulatorio. Además, constituye causa importante de ausentismo escolar.

Aún cuando la mayoría de los asmáticos son leves, el mayor número de los consultantes por esta causa son moderados, siendo los severos alrededor de un 3%. En estudios de seguimiento, realizados en países desarrollados, se ha detectado un incremento en la mortalidad por esta causa, fenómeno no estudiado en nuestro país. Un tratamiento actualizado y adecuado del asma ha demostrado ser exitoso en la reducción de su morbimortalidad, mejorando la calidad de vida de los afectados por ella. En cálculos realizados a partir de experiencias de autoayuda, estudios de prevalencia y grados de severidad, se estima que aproximadamente el 4% de la población escolar requiere tratamiento de mantención por asma bronquial moderada o severa.

El presente documento pretende establecer las bases y las estrategias que permitan incorporar el manejo de los pacientes asmáticos a la atención primaria de salud.

Objetivos

1. Lograr que todos los niños asmáticos beneficiarios del Sistema Público, accedan a un tratamiento adecuado.

2. Disminuir la frecuencia de las exacerbaciones agudas.

3. Reducir consultas de urgencia.

4. Disminuir las hospitalizaciones.

5. Reducir el ausentismo escolar.

6. Mejorar la calidad de vida en los niños asmáticos.

7. Evitar la muerte por asma.


En el tratamiento de los casos individuales se debe tener presente que el asma es una enfermedad crónica, cuyo manejo preventivo y tratamiento adecuado permite su control, lo que puede definirse como:

- Síntomas crónicos (incluyendo los síntomas nocturnos) mínimos o ausentes.

- Exacerbaciones mínimas e infrecuentes. Sin consultas de urgencia.

- Buena tolerancia al ejercicio físico.

- PEF normal o próximo a lo normal.

- Mínimos (o nulos) efectos adversos a los medicamentos.

Estrategias

1. Coordinación adecuada entre los distintos niveles que participan en el manejo del niño asmático: Comunidad (hogar, escuela), Centro de Salud Primario, Servicio de Urgencia, Nivel Secundario (Policlínico adosado o Centro de diagnóstico) y Nivel Terciario.

2. En Atención Primaria: reconocimiento precoz de síntomas y signos sugerentes de asma, acciones conducentes a su diagnóstico y clasificación de grado de severidad.

3. Manejo de los asmáticos leves en atención primaria. También en este nivel se debe efectuar la supervisión del cumplimiento del tratamiento de los asmáticos moderados, así como el manejo inicial de las exacerbaciones agudas.

4. Manejo en nivel secundario de asmáticos moderados y severos y de aquellos que cumplan con criterios de derivación (Tabla 1), Este nivel debe efectuar además el control y seguimiento de los asmáticos severos.

5. Normas de manejo domiciliario de la exacerbación aguda para el propio paciente o sus padres.

6. Uso racional de medicamentos.

7. Aumento del poder resolutivo de la atención primaria respecto al diagnóstico, manejo y seguimiento de esta afección, mediante capacitación, aporte de nuevos recursos y mejor aprovechamiento de los mismos.

8. Extensión de la capacitación a la comunidad.

9. Desarrollo progresivo de programas de autoayuda y automanejo del asmático escolar a cargo de monitores.

9. Creación, desarrollo y puesta en práctica de un Sistema de Monitoreo o Vigilancia de la morbilidad y mortalidad por asma, basado en un sistema uniforme de registros.

Actividades

1. Publicar y difundir normas de tratamiento según grados de severidad.

2. Crear a adaptar material educativo según Consenso Nacional.

3. Capacitar a los equipos de salud y a la comunidad en:

- Qué es el asma, síntomas y signos (colores del semáforo).
- Espectro clínico.
- Grados de severidad.
- Factores de riesgo: agravantes, desencadenantes.
- Manejo ambiental
- Reconocimiento de signos de crisis.
- Uso técnicamente correcto de terapia inhalatoria.

4. Capacitar a los profesores en programas de autoayuda.

5. Desarrollar indicadores de morbimortalidad por asma y de evaluación.

6. Diseñar carnet personal con diagnóstico de grado de severidad y tratamiento.

7. Investigaciones operacionales

Recursos

1. Recursos humanos:

- Médico encargado en cada servicio de salud: coordinación y gestión del programa y relación con el nivel central. Esta responsabilidad podría recaer en el jefe del Programa IRA (o del programa de salud del niño, donde no lo haya).

- Médicos especialistas en enfermedades respiratorias de cada servicio: supervisión, evaluación y capacitación.

- Médico encargado comunal: idealmente debe ser el mismo del Programa IRA, que ya se encuentra capacitado.

- Médico encargado en el centro de salud

- Equipo de salud primario (enfermeras, kinesiólogos, otros): educación.

- Profesores de enseñanza básica y media: programas de autoayuda.

2. Recursos físicos:

- Utilizar la implementación de Sala de Hospitalización Abreviada como el sitio de manejo de las exacerbaciones agudas en Atención Primaria.

- Flujómetros mini-Wright para cada Centro de Salud primario.

- Flujómetros mini-Wright en cada Servicio de Urgencia pediátrico.

- 1 Flujómetro mini-Wright para cada profesor monitor de los programas de autoayuda.

3. Fármacos:

- Beta 2 agonista 100 ug IDM(*)

- Beclometasona 100 y 250 ug IDM

- Flunisolide 255 ug IDM

- Salmeterol 25 ug IDM

- Prednisona 5 y 20 mg Tabletas

- Aerocámaras

(*) IDM= Inhalador de dosis medida

El nivel secundario debe asegurar la indicación y entrega de salbutamol, beclometasona y salmeterol para los asmáticos severos. La indicación de beclometasona en los asmáticos moderados deberá ser afectuada por el nivel secundario, pero dicho fármaco será proporcionado por el nivel primario. No obstante, en los Servicios cuyo nivel secundario no satisface la demanda asistencial por esta afección, la indicación de beclometasona en los asmáticos moderados podrá ser efectuada transitoriamente en el nivel primario por el médico comunal encargado del Programa, bajo estricta supervisión.

La indicación y entrega de Salbutamol a los asmáticos leves se efectuará en atención primaria.

Supervisión y evaluación

La supervisión de los distintos aspectos que contempla el Programa estará a cargo de los especialistas en enfermedades respiratorias del nivel secundario, del encargado comunal del Programa y del profesor monitor. El nivel central realizará anualmente una jornada de evaluación.

 

TABLA 1

PAUTAS PARA LA DERIVACIÓN DE PACIENTES ASMÁTICOS DESDE 
EL NIVEL PRIMARIO A ESPECIALISTAS DEL NIVEL SECUNDARIO



1. Asma moderada o severa según evaluación general.
2. Asma de difícil manejo, dada la severidad de la afección o sus complicaciones
- No se logra controlar con la medicación disponible localmente.
- Mal cumplimiento del tratamiento por problemas personales o familiares.
- Reacciones adversas a los medicamentos. Simultaneidad con otras enfermedades sistémicas que interfieran con el tratamiento o la evolución (cardiopatía congénita, daño neurológico, etc).
- Neumonía a repetición.
3. Dificultades de diagnóstico diferencial Sospecha de cuerpo extraño en vía aérea Sospecha de obstrucción bronquial de otra etiología (tumores, malformaciones, fibrosis quística, otras).
4. Necesidad de exámenes especializados: espirometría, pruebas de provocación bronquial, pruebas cutáneas de atopia, etc.

En todos los casos será responsabilidad del especialista evaluar y resolver los problemas planteados, debiendo siempre informar en forma oportuna al médico tratante como una forma de capacitar al nivel local, mejorando así su capacidad resolutiva. Esta contrarreferencia deberá efectuarse incluso cuando el paciente requiera continuar con su control en el nivel secundario.
El especialista debe ser percibido por el nivel primario como integrado a la atención personalizada de sus pacientes.





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Comité Organizador y Editores del Consenso
Reproducida: Revista Chileno de Enfermedades Respiratorias 1995, 11: 145-169