| Revista Peruana de
Cardiología : Enero - Abril 1996 |
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SÍNCOPE: DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
RESUMEN
El síncope es un síntoma muy
frecuente en la práctica médica, causado por una variedad de trastornos y en sujetos
sanos el mecanismo más frecuente es el llamado neurocardiogénico. Por el contrario, en
sujetos con cardiopatía puede reflejar la presencia de taquiarritmias grave, por lo que
el cardiólogo debe detectar esta población y modificar su pronóstico. Se presentan
aspectos generales: y posteriormente se discutirá algunas características saltantes de
cada una de las entidades que lo originan.
Palabras clave:
Síncope, taquiarritmia.
ABSTRACT
Syncope is a very frequent syntom in
medical practice, originated by a variety of disorders and in healthy people, its
mechanism is the so called neurocardiogenic. Conversely, inpatients with cardiac disease,
it may reflect lifethreatenig arrhytmias, so the cardiologyst must seek this population
and modify their prognosis. It will discuss general topics and later some specific
characteristics of its various ethiologies.
Key word: Syncope,
arrhytmias
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| Rev. Perú Cardiol. 1996; XXII (1):
30-8 |
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INTRODUCCIÓN
El síncope se define como la pérdida
transitoria de conciencia y del tono postural debidos a hipoflujo sanguíneo cerebral, que
se recuperan espontáneamente necesidad de maniobras de reanima cardiopulmonar(1).
Es un problema frecuente, llega a ocupar
hasta el 3% de las consultas en una sala de guardia de un hospital general y 1% de todas
las admisiones hospitalarias uno de los problemas más frecuentes por el que el
cardiólogo es llamado a evaluar.
La importancia de esta entidad, además
de ser un problema frecuente, radica en la detección del subgrupo de mal pronóstico
dentro de este universo de pacientes que consultan por un mismo síntoma. En este
subgrupo, el objetivo del tratamiento es modificar su expectativa y/o calidad de vida, lo
que es posible gracias a métodos diagnósticos y terapéuticos disponibles en la
actualidad, especialmente en lo que se refiere a la enfermedad coronaria y otras
cardiopatías. Entre otros problemas relacionados están las fracturas, sangrado epidural
y los accidentes de tránsito.
CLASIFICACIÓN
El síncope se puede clasificar según su
etiología en cardiovascular, y el primero a su vez, en cardiogénico y reflejo (ver tabla
1). Esta división se debe al pronóstico adverso de los pacientes con síncope
cardiogénico. El síncope reflejo, comúnmente llamado «vasovagal», es el más
frecuente y es el de mejor pronóstico. Entre los de etiología no cardiovascular, cabe
mencionar causas neurológicas como la epilepsia y el vértigo, psiquiátricas, corno
reacciones situacionales y conversivas y las metabólicas. La etiología diversa del
síncope se muestra en la tabla 2.
INCIDENCIA
La causa más frecuente de síncope
(ver tabla 3), es la reacción vasovagal (alrededor del 40%) seguida por la desconocida
(40%; rango de 38 a 47%) aunque en series más recientes es mucho menor cuando se combina
el uso del estudio electrofisiológico y tilt test, diagnosticándose hasta un 74% de
estos casos(2) ¾ver más adelante¾; cardiovascular en 13%, neurogénico 5% y otros.
En ciertos grupos etáreos pueden
predominar algunas causas más que otras, así, en sujetos jóvenes, especialmente en
ausencia de enfermedad subyacente, el síncope vasovagal es más frecuente; también el de
origen psiquiátrico, síndrome de WolffParkinsonWhite o síndrome de QT largo congénito;
en adultos, más probablemente enfermos, puede ocurrir por causa de una cardio patía o
neuropatía, neurocardiogénico, secundario a drogas. En el paciente senil, síncope
cardiogénico, hipersensibilidad del seno carotídeo, hipotensión ortostática, síncope
situacional y secundario a drogas.
SÍNCOPE VASOVAGAL
Es el más frecuente y
característicamente se inicia con pródromos que el paciente refiere como «sudoración
fría», sensación de obnubilación, visión obscura o «blanca», náuseas (no es común
llegar al vómito), palpitaciones intensas, angustia y «sensación de muerte inminente».
Es de notar la relación a situaciones desencadenantes conocidas corno bipedestación
prolongada, rápida incorporación desde la posición de decúbito o las relacionadas al
síncope situacional: tos, micción o deglusión, o bien el síncope relacionado al
ejercicio físico. La pérdida de conciencia es de duración variable: comúnmente pocos
minutos (puede llegar hasta los 30), seguida de una recuperación rápida, aunque en
a1gunos casos puede quedar un malestar general por unas horas. Con cierta frecuencia
pueden ocurrir convulsiones tonicoclónicas generalizadas, lo que puede hacer difícil su
diferenciación a través del interrogatorio.
Tabla 2. Etiología del
síncope
Cardiovascular
A. Reflejo
1. Síncope neurocardiogénico
2. Síncope situacional
Miccional
Tos
Deglución
Defecación
Por ejercicio físico
3. Hipersensibilidad del seno, carotídeo
4. Secundario a drogas:
Nitratos
Vasodilatadores
Cocaína.
Digoxina.
Antiarrítmicos, por su efecto arritmogénico al causar shock anafiláctico.
B. Hipotensión ortostática (ver Tabla
III)
C. Cardiogénico
* Hemodinámico
1. Obstrucción al flujo en cavidades
izquierdas:
Estenosis aórtica, estenosis mitral,
miocardiopatía hipertrófica, mixoma de aurícula izquierda.
2. Obstrucción al flujo en cavidades
derechas:
Estenosis pulmonar, embolismo pulmonar,
Tetralogía de Fallot, hipertensión
pulmonar.
3. Otras:
Taponamiento pericárdico, insuficiencia
cardiaca, disección aórtica, feocromocitoma, espasmo coronario.
* Arrítmico:
1. Bradiarritmia
Bloqueo AV, enfermedad del nódulo
sinusal, falla de marcapasos, efecto farmacológico, síndrome de marcapasos.
2. Taquiarritmia:
Taquicardia ventricular, torsades de
pointes, fibrilación auricular, taquicardia supraventricular.
No Cardiovascular
A. Neurogénico
1. Síndrome convulsivo
crisis atónicas, epilepsia del lóbulo
temporal, petit mal
2. Vértigo central o periférico
3. Vascular
TIA del territorio vertebrobasilar
("drop attacks"),
migraña basilar o común, síndrome de
robo subclavio, costilla cervical o escaleno anterior, espondilosis cervical,
malformaciones de la columna cervical.
4. Otros: neuralgia del glosofaríngeo,
del trigémino.
B. Psicógeno
1. Reacción situacional, reacción
conversiva, desorden de pánico, desorden de ansiedad p. ej. hiperventilación.
2. Depresión
3. Síndrome de Munchausen, narcolepsia,
concusión, amnesia
C. Metabólico
1. Hipoglucemia
2. Hipercapnea/hipoxemia
3. Drogas: opiáceos, alcohol, vitamina K
endovenosa
De causa desconocida
TIA: Ataque isquémico transitorio.
La población afectada es generalmente
sana, adulto joven (aunque el rango de edad es muy amplio) y hay un leve predominio del
sexo femenino.
La fisiopatología propuesta es la
siguiente: el desencadenante habitual es la posición de pie (o sentado) prolongada, lo
que conduce a una redistribución de sangre en los vasos de capacitancia del hemicuerpo
inferior (venas) por efecto de la gravedad. Esto conlleva a un menor retorno venoso al
corazón, lo que exacerba el tono adrenérgico, con el fin de provocar venoconstricción,
aumento del gasto cardiaco y vasoconstricción, y así preservar la presión arterial y la
perfusión tisular. En estos pacientes susceptibles, la respuesta adrenérgica es
exagerada, por lo que se observa taquicardia sinusal previa a la ocurrencia del síncope,
y aumento del inotropismo, que al generar contracciones enérgicas en un corazón
relativamente «vacío», estimula fibras aferentes vagales (fibras C) presentes en
endocardio ventricular originando una descarga vagal intensa (reflejo de BezoldHarish), lo
que se traduce en bradicardia sinusal marcada, bloqueo auriculoventricular (que puede
llegar al bloqueo AV completo), asistolia y vasodilatación arteriolar, en diversos
grados, lo que termina en hipotensión arterial y síncope.
Se ha descrito la presencia de beta
endorfinas en concentración elevada. antes de la aparición de la caída de presión
arterial, aunque no se logró prevenirla con naloxona en un reciente estudio aleatorio(3).
Otras sustancias propuestas son la bradiquinina. y las prostaglandinas(2). En el síncope
situacional se ha propuesto un mecanismo semejante, a través de la estimulación visceral
de fibras aferentes vagales. El síncope miccional se observa en pacientes con patología
prostática y retención urinaria crónica aunque también en mujeres; el síncope
tusígeno se observa generalmente en pacientes fumadores con enfermedad pulmonar
obstructiva crónica y en algunos casos se ha descrito en relación a risa.
El diagnóstico es clínico, basado en el
interrogatorio, ya que el examen físico no aporta datos específicos, más aún si se
trata de sujetos sanos. El masaje del seno carotídeo puede revelar bradicardia o pausas
sinusales o bloqueo AV significativos, pero este hallazgo no necesariamente refleja una
relación causal, dado que ocurren respuestas similares en sujetos totalmente
asintomáticos. Son útiles los signos vitales en ortostatismo (ver más adelante). En los
pacientes ancianos se da con mayor frecuencia la ausencia de pródromos (el llamado
síncope maligno) lo que ocasiona traumatismos a consecuencia de la caída resultante;
este grupo debe ser tratado cuidadosamente, para no aumentar la morbilidad que pueda
subyacer.
La confirmación del diagnóstico, una
vez descartada la presencia de cardiopatía (por ejemplo con un electrocardiograma y/o un
ecocardiograma, ver figura 1) se realiza con el test de la mesa oscilatoria («Headup tilt
test»). Esta prueba sencilla no ha demostrado sin embargo, su utilidad para demostrar la
efectividad del tratamiento farmacológico, dado que puede seguir dando resultados
positivos, aún cuando en la vida diaria del paciente ocurra mejoría y viceversa(4).
El tratamiento del síncope
neurocardiogénico incluye medidas generales y específicas. Dentro de las primeras, y
terapéuticamente quizás la más importante, es la prevención de las situaciones
desencadenantes, lo que se logra con una orientación y reaseguro al paciente adecuados.
También se recomienda el uso de medias elásticas antivaricosas, y más aún si el
paciente es portador de várices venosas de miembros inferiores.
Los agentes farmacológicos,
habitualmente en forma empírica, tienen una efectividad variable en cada caso debe
evaluarse la droga más apropiada.
Los betabloquedores son habitualmente la
primera droga elegida(2,5,6) en especial en quienes es notorio el componente adrenérgico
durante el pródromo. Se ha propuesto que la falta de taquicardia precedente al síncope
durante el tilt test es un marcador de falla del tratamiento con betabloqueadores(7) y que
se podría predecir el éxito del tratamiento, con el análisis de la variabilidad de la
frecuencia cardiaca(8). La teofilina (antagonista de la adenosina que tiene
un efecto vasodilatador directo e inhibidor de liberación de norepinefrina en
terminaciones autonómicas) también antagoniza la fase adrenérgica(9). La
disopiramida(10) por su efecto vagolítico e inotrópico negativo, la escopolamina, por su
efecto vagolítico y las aminas simpaticomiméticas como la efedrina(2) (libera
norepinefrina desde ganglios autonómicos periféricos), etilefrina(11) o midrodrina(12)
se han utilizado para antagonizar la fase vagotónica del síncope. También se uso de
mineralocorticoides(13), inhibidores de la 5hidroxitriptamina(14), dihidroergotamina(15),
entre otros. El marcapaseo definitivo ha sido propuesto para los pacientes con
bradicardia, por lo que su utilidad estaría confinada a casos seleccionados. En un
estudio reciente, con pacientes con asistolia prolongada los betabloqueadores fueron
más efectivos que el marcapaso definitivo en prevenir los síntomas(17). Se lleva a cabo
un estudio multicéntrico en Europa (el Vasovagal Syncope International Study, VASIS) cuyo
objetivo es determinar si el marcapaso bicameral es capaz de prevenir los
episodios(19).
HIPERTENSIÓN ORTOSTÁTICA
La más común es la relacionada
a envejecimiento, y la secundaria a agentes farmacológicos. Las drogas más
comúnmente implicadas son los vasodilatadores (nitratos, inhibidores de la
enzima conversora de angiotensina, betabloqueadores y vasodilatadores centrales) otras
causas incluyen diversas neuropatías centrales y periféricas, enfermedades sistémicas;
aparición familiar (ver tabla IV). Se caracteriza por la falta de taquicardia e
hipertensión refleja esperables en el ortostatismo e hipotensión arterial progresiva. En
muchos casos el tratamiento sólo consiste en medidas de prevención y/o
suspensión del agente causal; también medias elásticas, dieta con alto contenido de
sal, mineralcorticoides, alfaagonistas. En otros casos consiste en el manejo de la
enfermedad subyacente.
HIPERSENSIBILIDAD DEL SENO CAROTÍDEO
El diagnóstico se basa en una
historia previa de síncope relacionado a movimientos cervicales (especialmente con la
flexión cervical) o el antecedente de aparición del síntoma en relación a prendas
demasiado ajustadas (p. ej. corbata), y por una respuesta anormal a la compresión
carotídea. Se consideran hallazgos hemodinámicamente significativos cuando se producen
pausas sinusales mayores de 3 000 ms y/o caída de la tensión arterial en más de 20 mm
de Hg (3050). Esta respuesta puede ocurrir en sujetos asintomáticos, por lo que debe
haber un correlato clínico para darle validez al hallazgo. Puede coexistir con enfermedad
del nódulo sinusal y frecuentemente coexisten anomalías de conducción miocárdica en el
estudio electrofisiológico(19). Responden adecuadamente al marcapaso definitivo cuando
predomina el componente cronotrópico (tipo I)(16), a diferencia de los casos en que
predomina el componente presor (tipo II). Se ha propuesto también la denervación
terapéutica del seno carotídeo en casos refractarios(20).
Tabla 4. Causas de hipotensión
ortostática
(Insuficiencia autonómica)
Primaria
Insuficiencia autonómica pura
(hipotensión ortostática idiopática)
Insuficiencia autonómica con atrofia
sistémica múltiple. Síndrome ShyDragger, Síndrome BraburyEggleston.
Insuficiencia autonómica de la
enfermedad de Parkinson.
Secundaria
Enfermedades sistémicas.
Diabetes mellitus
Amiloldosis
Alcoholismo
Enfermedades altoinmunes:
(disautonomía aguda y subaguda)
Síndrome de GuillainBarré
Enfermedad mixta del tejido conectivo
Artritis reumatoide
Síndrome de EatonLambert
Lupus eritematoso sistémico
Neuropatía autonómica
carcinomatosa
Enfermedades metabólicas
Porfiria
Enfermedad de Fabry
Enfermedad de Tangier
Deficiencia de B12
Neuropatías sensoriales
hereditarias, autosómicas o recesivas
Infecciones del sistema nervioso
Sífilis
Enfermedad de Chagas
Infección por HIV
Botulismo
Herpes zoster
Lesiones del tronco, cerebral
Lesiones vasculares o tumorales que
comprometen el hipotálamo y el mesencéfalo (craneofaringloma)
Esclerosis múltiple
Encefalopatía de Wernicke
Síndrome de Adie
Lesiones de la médula espinal
Disautonomía familiar: Sind. RilayDay
Hiperbradiquininismo familiar. Deficiencia de dopaminabetahidroxilasa
Insuficiencia renal.
Hipovolemia: hemorragia digestiva, deshidratación grave
Edad avanzada
Drogas
Drogas neurotóxicas selectivas:
alcoholismo, encefalopatía de Wernicke Tranquilizantes: fenotizaina, barbitúricos
Antidepresivos: tricíclicos, inhibidores
de la monoaminoxidasa
Hipotensores vasodilatadoras: prazdsin, hidralacina
Hipotensores de acción central:
metildopa, clonidina
Bloqueantes alfaadrenérgicos: fenoxibenzamina labetalol
Bloqueadores ganglionares: hexametonio, macamilamina
Inhibidores de la enzima conversora de angiotensina: captopril, enalapril, lisinopril.
Adaptado de Brauwald E., Heart Disease, WB Saunders, 1992.
SÍNCOPE Y CARDIOPATÍA
En el paciente que se sospeche o
conozca la presencia de cardiopatía, el sincope es un marcador pronóstico
desfavorable(21), por lo que debe ser evaluado y seguido por un cardiólogo.
En la enfermedad coronaria, en especial
en el paciente con antecedente de infarto de miocardio previo y deterioro de la fracción
de eyección, la presencia de síncope debe alertar al médico porque puede traducir la
ocurrencia de episodios de taquicardia ventricular. Estos pacientes tienen alta
recurrencia de su arritmia y alta tasa de muerte súbita(21). Además de la evaluación no
invasiva que incluye ecocardiograma, registro Holter, electrocardiograma de señal
promediada y prueba de esfuerzo con radionúclidos, se debe evaluar al paciente con un
estudio electrofisiológico para confirmar el diagnóstico, evaluar tolerancia a la
arritmia, respuesta a tratamientos farmacológicos, factibilidad de ablación quirúrgica
o por catéter y respuesta a técnicas de marcapaseo antitaquicardia. En algunos centros
se reserva la evaluación no invasiva o el tratamiento farmacológico empírico para los
pacientes que no tienen otros marcadores pronósticos desfavorables (p. ej. ausencia de
potenciales tardíos o fracción de eyección por otro lado conservada) o para los que no
son candidatos a cardiodesfibrilador implantable (por ejemplo pacientes con poca
expectativa de vida por otras enfermedades). Se llevan a cabo estudios multicéntricos
aleatorios que comparan antiarrítmicos como propafenona, atenolol y amiodarona con
desfibriladores implantables en pacientes recuperados de paro cardiaco o con taquicardia
ventricular, para determinar su impacto sobre el pronóstico (ver tabla 5).
Los pacientes con insuficiencia cardiaca
crónica mueren súbitamente en 40% de los casos; de estos, se atribuye hasta un 30% a
bradicardia asistolia, siendo los restantes originados por taquicardia o fibrilación
ventricular. La presencia de síncope puede ser un anuncio de su presencia. El sólo hecho
de presentar síncope es de mal pronóstico, independientemente de la etiología o los
resultados del estudio electrofisiológico(21). La evaluación con este último, es más
controversial porque ha observado poco beneficio en la sobrevida con tratamiento
farmacológico guiado por este método, aún con drogas supuestamente eficaces. Sólo con
amiodarona se ha observado menores recurrencias y mayor tolerancia a las taquicardias, lo
que supuestamente repercute favorablemente en el pronóstico. Además, muchos pacientes no
son inducibles, en especial los portadores de miocardiopatía dilatada idiopática aún
cuando presentan taquicardias a repetición. El farmacológico empírico con amiodarona a
dado algunos resultados preliminares favorables en este grupo. En la miocarditis
chagásica crónica, el manejo de las arritmias ventriculares es dificultoso, además se
acompaña de neuropatía autonómica, por lo que la evolución del síncope debe ser
cuidadosa.
En la miocardiopatía hipertrófica,
especialmente en presencia de historia familiar de muertes a edad temprana y de
taquicardia ventricular no sostenida, es un predictor de muerte súbita, principal
mecanismo de muerte en estos sujetos. Clásicamente se lo relacionó con presencia de
taquiarritmias, pero actualmente se reconoce también un mecanismo hemodinámico, que
puede revertir espontáneamente. Estos pacientes son, con mayor frecuencia que en la
población general, portadores de haces accesorios y toleran pobremente los episodios de
taquicardia ortodrómico o de fibrilación auricular, a causa de la disfunción
diastólica secundaria a la hipertrofia ventricular. La taquicardia ventricular monomorfa
es infrecuente en este grupo, y cuando aparece, se estudia y trata de manera semejante a
otras cardiopatías. La taquicardia ventricular polimorfa es secundaria a la
repolarización anormal a causa de la hipertrofia miocárdica, la que se debe tratar con
agentes farmacológicos o cirugía.
Es la estenosis aórtica severa, el
síncope es un hallazgo conspicuo, clásicamente es de esfuerzo e indica un pronóstico
ominoso. Se ha planteado como mecanismo, además del hemodinámico (contracción enérgica
contra un orificio estenótico) el mecanismo reflejo (vasovagal) y arrítmico de
presentación es fibrilación auricular, la que posteriormente puede degenerar en
fibrilación ventricular.
En este grupo, debe plantearse la
ablación con catéter como primer opción dado el riesgo de muerte súbita. Los factores
que pueden producir síncope en este grupo es la edad avanzada, posición de pie,
cardiopatía concomitante, en especial con deterioro de la función sistólica del
ventrículo izquierdo o enfermedad cerebrovascular.
Otras taquicardias supraventriculares y,
en algunos casos, la fibrilación auricular o el aleteo auricular pueden resentarse como
sincope o lipotimia.
Aunque infrecuente, en el paciente joven
con síncope debe tenerse en cuenta la posibilidad de un síndrome QT largo congénito.
Muchos casos han sido tratados previamente como convulsivos. En cada caso detectado debe
hacerse el rastreo familiar. El tratamiento de elección son los betabloqueadores y en
casos seleccionados el marcapaseo bicameral, la ablación del gano estrellado o el
desfibrilador implantable.
En el prolapso de válvula mitral, se ha
descrito mayor incidencia de síncope vasovagal. La mayor incidencia muerte súbita es
discutida, pero si está bien documentada su asociación a taquicardia ventricular
sostenida sin otros hallazgos que la justifiquen, además del colapso valvular. En estos
pacientes la evaluación y tratamiento es invasiva, tal Como se discutió anteriormente.
Otro problema a tener en cuenta en sujetos jóvenes es la displasia arritmogénica del
ventrículo derecho sintomática, en especial si hay deterioro de la función sistólica
del ventrículo derecho.
Otras cardiopatías menos frecuentes como
la estenosis pulmonar, cardiopatías congénitas cianóticas, insuficiencia aórtica u
obstrucción carotídea bilateral pueden ser causa del síncope, cuyo tratamiento será el
de la entidad subyacente.
ENFERMEDAD DEL NÓDULO SINUSAL
Se manifiesta habitualmente con
sincope o lipotimia. Que correlaciona con el hallazgo de pausas sinusales, radicardia
sinusal, taquicardiabradicardia, arritmia sinusal, bloqueo sinoauricular o trastornos de
conducción auriculoventricular en el electrocardiograma o en el registro Holter. En su
forma convulsivante se denomina síndrome de StokesAdams. El tilt test es negativo el
masaje de seno carotídeo puede dar hallazgos compatibles. En los casos en que no se ha
documentado estas anormalidades pero se sospecha que sean la causa del síncope, se debe
realizar un estudio electrológico con fines diagnósticos. El tratamiento de elección es
el marcapaso definitivo. Deben diferenciarse cifras causas de bradicardia sinusal, Como la
del deportista entrenado o los individuos llamados vagotónicos.
SÍNCOPE NO CARDIOVASCULAR
Debe hacerse el diagnóstico
diferencial con otros síntomas que en forma global se conocen como (mareos). En el
vértigo central o periférico, la sensación vertiginosa (sensación rotatoria, falta de
estabilidad a la bipedestación o durante la marcha) frecuentemente es referida por los
pacientes como (desmayo). Durante un ataque isquémico transitorio del territorio
vertebrobasilar se producen los «drop attacks» (caídas súbitas) que pueden simular un
síncope, pero no suelen acompañarse de trastorno de conciencia. En el examen físico
serán patentes signos de afectación vestibular como nistagmo y anormalidades de la
marcha y el equilibrio. Pueden ocurrir otros síntomas como tinnitus, náuseas o cefalea.
La migraña basilar puede también semejar estos hallazgos.
En el paciente con insuficiencia
circulatoria crónica en el territorio vertebrobasilar, la sensación vertiginosa puede
estar relacionada a posiciones del cuello o cabeza, existe el antecedente de vasculopatía
en otro territorio (p. ej. carotídeo, coronario o femoral) y se puede descubrir la
enfermedad en forma no invasiva con una ecografíadoppler («duplex») de vasos de
cuellos. Otras entidades relacionadas, poco frecuentes, son el síndrome el robo
subclavio, síndrome de la costilla cervical o del primer escaleno o malformaciones de la
columna cervical, que pueden ocurrir en sujetos mas jóvenes y se puede sospechar cuando
el síntoma es provocado por hiperextensión de la cabeza o con los miembros superiores
extendidos o descubrir con un examen vascular con duplex.
Algunos pacientes con crisis convulsivas
pueden referir el síntoma mareo o desmayo, aunque comúnmente no presentan pródromos, y
suele haber síntomas postictales como somnolencia, cefalea o déficit focal. El test
diagnóstico, es el electroencefalograma y la derivación al neurólogo complementan la
evaluación. El tilt test es negativo.
El síncope por reacción situacional
puede ser vasovagal o bien corresponder a una reacción, conversiva, habitualmente
relacionables a un desencadenante.
El síncope metabólico no es común,
desde que la manifestación habitual de los desequilibrios ácidobase o por
hipo/hiperglicemia es la pérdida gradual y progresiva de la conciencia (obnubilación,
letargia iniciales) hasta llegar al coma si no es tratado. Dichos trastornos se harán
evidentes con las pruebas de laboratorio respectivas.
SÍNCOPE DE ORIGEN DESCONOCIDO
Aunque puede llegar a conformar
tanto, como el 40% de los casos, en series más recientes se logra llegar al diagnóstico
hasta en 73% de los pacientes catalogados como portadores de síncope de causa
desconocida, con la utilización del tilt test y subsecuente estudio electrofisiológico,
de ser negativo el primero(2). Son también de utilidad el electrocardiograma de señal
promediada, sistemas de registro con memoria electrocardiográfica y la evaluación
neuropsiquiátrica(3).
ESTUDIO DIAGNÓSTICO
La anamnesis es la principal
orientación del estudio del paciente al recoger datos acerca de las características del
síntoma, frecuencia de los episodios, factores desencadenantes, presencia de enfermedad
subyacente, características del pródromo y del estado postsincopal, ingestión de
fármacos, entre otros (figura 1).
El examen físico, debe incluir signos
vitales en ortostatismo y masaje del seno carotídeo (que debe realizarse en un lado por
vez, descartada la presencia de enfermedad arterioesclerótica cervical, y durante 5
segundos). Es normal en pacientes sin cardiopatía.
El electrocardiograma es especialmente
útil para la detección de enfermedad del nódulo sinusal y la presencia de QT
prolongado. Si bien puede ser patológico en 30% de los pacientes con síncope, no
necesariamente se establece una relación causal entre ambos.
El ecocardiograma es especialmente de
pacientes con cardiopatías como estenosis aórtica mixoma auricular izquierdo o
miocardiopatía hipertrófica.
La prueba de esfuerzo debe realizarse, a
los pacientes con historia de síncope relacionado a ejercicio y durante la evaluación de
algunos pacientes con cardiopatía isquémica.
El registro Holter sólo es útil cuando
los síntomas son muy frecuentes o repetitivos, lo que no es característico de estos
pacientes y por lo que su utilidad se restringe al 2% de los casos. Con otros sistemas de
registro con memoria o por monitorización trastelefónico se logra hacer el diagnóstico
en los casos en que los síntomas relativamente frecuentes.
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Figura 1. HUT:
Head up Tilt test; MSC:
Masaje de seno carotídeo; ECG: Electrocardiograma; PEG: Ergometría; SAECG:ECG de señal
promediada; EEF: Estudio electrofisiológico. LOOP: Monitor con memoria
electrocardiográfía.
(De Manolis A:Evaluatioj of parients with Syncope: Focus on Age-related Differences.
Ethilogies. Diagnostic Approaches. Acc Curr J Rev 1994; 3:13-8) |
El tilt test es el procedimiento de
elección en los pacientes en que se sospeche de síncope reflejo o bien en los pacientes
cuya etiología no es evidente (ver figura 1).
Consiste en el registro
eletrocardiográfico y de presión arterial durante la posición de pie (a unos 7080o)
luego de un periodo previo en decúbito dorsal, durante un tiempo variable. La reacción
sincopal suele ocurrir entre los 15 y 45 minutos (dos DS, la media es 20). Tiene una
sensibilidad que fluctúa entre 67 y 74%(2) para el síncope vasovagal (aunque no existe
un estándar de oro) y aumenta si se realiza en más de una ocasión, con la infusión de
isoproterenol(1,2) o con trinitrato de glicerilo(22). La especificidad también es
elevada, aunque en ciertas poblaciones (por ejemplo, deportistas) podrían ocurrir falsos
positivos en mayor proporción. Otras utilidades del tilt test para caracterizar otras
respuestas sincopales incluyen la disfunción autonómica, hipotensión ortostática,
síncope psiquiátrico, síncope vasovagal maligno, síncope convulsivo o insuficiencia
cronotrópica, o para evaluar el significado clínico de la hipersensibilidad del seno
carotídeo o síndrome de marcapasos, o los hallazgos del estudio efectrofisiológico como
en una taquicardia supraventricular inducida(1).
La evaluación de la función autonómica
también puede incluir maniobra de Valsalva, masaje de seno carotídeo, dosaje de
catecolaminas séricas, signos vitales en ortostatismo, reflejo de inmersión, evaluación
de arritmia respiratoria, hiperventilación, variabilidad de la frecuencia cardiaca y
sensibilidad barorrefleja(2).
El estudio electrofisiológico es
especialmente útil en el grupo, de pacientes en que se sospecha enfermedad del sistema de
conducción pero sin estar documentada y en los pacientes con cardiopatía, en especial
con deterioro de la fracción de eyección, presencia de taquicardia ventricular no
sostenida (TVNS) y síncope recurrente, llegando al diagnóstico en 2/3 de estos
pacientes. La inducción de taquicardia ventricular sostenida (TVS) en presencia de
cardiopatía es de mal pronóstico, independiente de la etiología(21,23).
Pese a su utilidad, también tiene
limitaciones: un problema es que la relación causaefecto es sólo inferida cuando no se
reproducen los síntomas del paciente ante un determinado hallazgo. Un segundo, problema
es la dificultad en definir que tan significativo es un hallazgo, p. ej. un intervalo HV
entre 60 y 100 ms, la inducción de TVNS o polimorfa o refractariedad anormal. En tercer
lugar, la falta de criterios para definir objetivos de respuesta a terapéuticas derivadas
del estudio(21,23).
PRONÓSTICO
La mortalidad del síncope
cardiogénico varia entre 18 y 33% a un año, en comparación al no cardiogénico que es
de 0 a 12% (incluyendo el vasovagal) y en los pacientes con síncope de causa desconocida,
(6%), semejante a la de la población general(21,24). Los pacientes con síncope de origen
desconocido en los que se induce taquicardia ventricular en el estudio electrofisiológico
tienen muy mal pronóstico(25).
A 5 años, la mortalidad en el síncope
cardiaco es de 50,5%; 30% en el no cardiaco y 24% en el desconocido, la tasa de muerte
súbita a 5 años es 33,1%; 4,9 y 8,5%; respectivamente(21).
Ocurre recurrencia del sincope en el 30%
de los pacientes a 5 años, especialmente en sujetos añosos, pero esto no predice
mortalidad cardiovascular ni muerte súbita. La ocurrencia del síncope es de alrededor de
15 a 20%/año.
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