CARTA DEL PRESIDENTE MULTIPLICACIÓN DE LA SOCIEDADES MÉDICAS
Con el desarrollo de la Medicina, el número, de Sociedades Médicas se fue incrementando a medida que surgían las especialidades. La complejidad de algunas ramas del conocimiento médico demandó, a su vez, la dedicación total de numerosos médico a las subespecialidades y -a veces -a una dolencia, una forma de exploración o de terapia, y hasta a una cierta substancia química (que en algún caso es sólo un elemento). Para permitir y facilitar la vinculación y la comunicación necesarias entre aquellos médicos cuyas vidas están dedicadas a estos segmentos particulares del que hacer médico, se han creado las Sociedades Científicas correspondientes, alguna de las cuales pudiera parecer inverosímil o hasta absurda como la Potassium Society. Si bien todo esto puede ser perfectamente comprensible, necesario y justificable; y ha dado lugar a numerosas y legítimas Sociedades Médicas de dimensiones mayores y menores, en países grandes, de Medicina muy desarrollada y con comunidades módicas considerables; otra es la situación en países como el nuestro. En el Perú, las Sociedades Médicas han correspondido tradicionalmente a las principales e importantes Sociedades médicas aceptadas y reconocidas internacionalmente. Sin embargo, en tiempos muy recientes asistimos a un fenómeno preocupante. Animosos y voluntariosos médicos han creado o están intentando crear y desean establecer y mantener nuevas Sociedades Médicas correspondientes a porciones de las especialidades, a las que aquellos se dedican sólo parcialmente. En otros casos, persiguen fines similares otros colegas exclusivamente sí dedicados a dichas áreas del conocimiento científico pero el número total de aquellos trabajando en dicho campo es muy pequeño. Debe quedar muy claro que, si bien no existe-desde el punto de vista conceptual- rechazo a las legítimas aspiraciones de aquellos que han dedicado sus vidas a un segmento del conocimiento médico, por restringido que éste sea, a agruparse en Consejos, Secciones o Comités dentro de las Sociedades Científicas mayores respectivas; sí existe, en países y situaciones como los nuestros, la conveniencia de que esos esfuerzos no se orienten a la creación de nuevas Sociedades, cuando el, número de los médicos dedicados a ese campo es tan pequeño que no permitiría a veces la conformación ni de una Junta Directiva o del cuerpo electoral. Para elegirla. Y menos conveniente lo es cuando los interesados no están dedicados total y exclusivamente a esa área del conocimiento. Es por ello que esperamos la intervención del Colegio Médico del Perú, Para que asuma el rol que -ante está situación- le corresponde cumplir en salvaguarda del ordenado y serio, desarrollo, del Progreso sostenido y armónico, fructífero y no competitivo, de las Sociedades Científicas Módicas del país. No en vano su Reglamento de Calificación de Instituciones médico-Científicas es favorable a la no multiplicidad de ellas (Capítulo II, Artículo 6), exige que ellas respondan a la existencia de especialidades calificadas por él (Capítulo III, Artículo 2,1) y requiere que cuenten con un número mínimo de miembros activos dedicados a la especialidad en cuestión (Capítulo III, Artículo 2,3). Un ánimo justo, nobilísimo y previsor, en defensa de los más altos intereses de la Medicina Nacional, movió a aquellos que redactaron estás normas. Quienes integramos la sociedad Peruana de Cardiología, una de las instituciones científicas más serias del País; que a lo largo de cuarentisiete años de actividad, no sólo ha reunido a los médicos dedicados a la especialidad, sino que además ha logrado ganar un sólido prestigio nacional e internacional; que cuenta en su seno con diecinueve Consejos Científicos, abarcando todos los campos que pudiera comprender al presente la especialidad en nuestra patria; consideramos que no es conveniente disminuir y dividir nuestras sociedades Científicas más valiosas, al permitir que las Sociedades Médicas se multipliquen innecesaria, injustificadamente. El amor sincero, serio, abnegado y no egoísta a nuestra profesión, a nuestra especialidad y a nuestra Sociedad, y al país por consiguiente, requiere no insistir en el establecimiento ni la vigencia de nuevas Sociedades Médicas dedicadas a fracciones del que hacer de las Sociedades existentes en concordancia con el Reglamento de Instituciones Médico-Científicas del Colegio Médico del Perú, con las que competirían y se superpondrían inútil, innecesaria, irrazonable e injustamente.
Dr. Salvador Sialer |