Revista Peruana de Cardiología : Julio - Setiembre 1993

 

EDITORIAL

 

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Tener la oportunidad de escribir el Editorial del número con el que se reanuda la publicación de la Revista Peruana de Cardiología es un enorme privilegio y un gran honor.

Al hacerlo quisiera transmitir y contagiar la satisfacción y el orgullo que sentimos por dos motivos.

En primer término, por pertenecer a una de las primeras Sociedades Nacionales de Cardiología del mundo.

Quienes fundaron la Sociedad Peruana de Cardiología el 12 de marzo de 1947, lo hicieron en el momento en que sólo se habían establecido las primeras dieciséis de ellas.

Si consideramos el continente americano, sólo nos precedieron otras siete Sociedades Nacionales de Cardiología. También, en ese momento solamente existían cinco Sociedades de esta clase en América Latina; y, si consideramos América del Sur, la nuestra nació después de solo otras tres Sociedades Cardiológicas Nacionales.

En segundo término, por lo que significa la reaparición de la Revista Peruana de Cardiología.

Nuestra revista fue creada en 1952 y se publicó casi ininterrumpidamente hasta 1970.

Posteriormente, en 1974, los doctores Emilio Tafur y Eduardo Zuleta, como Director y Tesorero, respectivamente, junto con el suscrito, como Editor Responsable, con gran esfuerzo la editamos nuevamente hasta 1975, cuando se distribuyó el Número 1 de su Volumen XVIII.

Más tarde participamos los tres, nuevamente, en el intento de continuar su publicación; pero este deseo no pudo hacerse realidad debido a la carencia de contribuciones científicas, pese a nuestros insistentes requerimientos ante potenciales autores. En honor a la verdad, conseguimos solo dos trabajos originales, de indudable calidad, pero insuficientes para publicar un número más.

Así se interrumpió la existencia de la Revista Peruana de Cardiología, que con tanto empeño se inició y que se lograra reemprender solo temporalmente. Fue un ejemplo de como el devenir de la historia de los pueblos y de las naciones, repercute en las instituciones. En los años d subsiguientes fue sustituida por boletines, hasta el presente.

Reanudar su publicación fue no sólo, un sueño largamente acariciado; no sólo ponemos a la par con otras Sociedades de Cardiología que tienen revistas circulando -aun cuando no pocas de éstas nacieron mucho después que la nuestra-, sino también dar cumplimiento a un mandato estatutario para ofrecer el espacio imprescindible para la presentación formal de trabajos originales, alentando la investigación y la producción científicas Cardiológicas en nuestro país.

El mérito de este logro se debe al trabajo, tesón yentusiasmo del Comité de Publicaciones de la Sociedad Peruana de Cardiología y, particularmente, del Presidente de dicho Comité. Para ellos, nuestro permanente y más decidido apoyo, nuestra colaboración y total aliento; y ahora, nuestro más alborozado aplauso junto al reconocimiento más grande.

Cuando, en nombre de los Cardiólogos del país, nos dirigimos a la industria Vinculada a la Cardiología, sus lideres más visionarios -conocedores de la calidad del producto que queríamos ofrecer y de la importancia de las personas a quienes iba dirigido- se apresuraron a respondernos positivamente, porque saben que apoyar a la Sociedad Peruana de Cardiología es una sabia y rentable inversión.

Por ello, es oportuno y justo, en esta ocasión, expresar nuestro más profundo reconocimiento a quienes -con su aporte económico, noble y generoso- han contribuido a hacer realidad este proyecto de la actual Junta Directiva. Ello nos va a permitir hacer llegar esta Revista a todos los Miembros de la Sociedad Peruana de Cardiología, todos los demás Médicos que en el Perú se dedican a la Cardiología, a los Cirujanos Cardiovasculares, los más importantes Médicos Internistas y de otras Especialidades afines, a las Bibliotecas de las Facultades de Medicina y de los Hospitales de nuestra patria, y a las Sociedades Nacionales de Cardiología más importantes del mundo.

 

Dr. Salvador Sialer
Presidente