Boletín Cultural de la Sociedad Peruana de Cardiología : Marzo-Abril 2001


BALADA DE LA PANACEA
(Poema inédito)

CARLOS GERMÁN BELLI           

 

En la farmacia en que reina la paternal panacea,
allí justo frente a frente al océano infinito,
por primera vez vislumbro aquella luz que alborea
iluminando el espacio como si fuera aerolito,
donde contemplo con pasmo el impar y laico rito
que forja el medicamento para prolongar la vida,
iclaro está! cerrando antes ésta espiritual herida
y después el manantial sanguinolento de fuera,
por lo cual las estaciones me las gozo sin medida
hasta mudar el otoño en la mayor primavera.

Por nacer allí contento cómo suelo gritar ¡ea!
luego de tomar los tónicos que activan el apetito,
embutiendo el seso y vientre con todito lo que sea,
aunque el día postrimero de ciencia y kilos ahíto,
que ayer bruto y endeble hoy ciclópeo y erudito,
quien así evita partir en medio de atroz caída,
pues leyendo y engullendo se arregla la despedida
mejor cuando uno alza vuelo a la divinal esfera,
que a cada fórmula química hay que brindarle cabida
hasta mudar el otoño en la mayor primavera.

Los muros de la farmacia fuertes ante la marea
del mar siempre tormentoso y de tamaño inaudito,
y en la medicinal arca incólume la grajea
que saludable convierte el existencial circuito,
reconstituyendo a fondo el físico ser marchito
para que pueda librar la postrera acometida
y darle a la muerte ignota una cortés acogida
como la más agradable e incontenible quimera,
que previamente la mala hora por fin se despida
hasta mudar el otoño en la mayor primavera.

Yo alabo la panacea por paternal tan querida,
y por ser así se torna una cosa socorrida,
por la que inmortal se siente un pobre humano cualquiera,
tal si de acá al más allá resulta una ida y venida
hasta mudar el otoño en la mayor primavera

Colaboración especial del autor para el boletín cultural.