REVISIÓN HISTÓRICA DEL CONTROL
DE LA LEPRA EN EL PERÚ*
Zuño Burstein A**
* Parte del trabajo presentado por el Dr. Zuño Burstein en la ceremonia de su
incorporación como Académico de Número a la Academia Nacional de Medicina. Lima-Perú,
2001.
** Profesor emérito de la UNMSM (Dermatología y Medicina Tropical). Académico de
Número, Academia Nacional de Medicina. Asesor del Ex-Programa Nacional de Control de la
Lepra, MINSA.
Correspondencia: Zuño Burstein Alva. Dirección: Apartado Postal 110318. Lima 11 - Perú.
E-mail: zburstein_2000@yahoo.com
Resumen.-
Se hace una sumaria revisión cronológica de los hechos más destacados en la historia y
el control de la lepra en el Perú, hasta llegar a la situación actual, señalándose las
bases doctrinarias y las perspectivas futuras del Programa Nacional de Control de la
Lepra, con el propósito de lograr la eliminación de esta enfermeclad en el país como
problema de salud pública. Finalmente, se brinda información de la situación
epidemiológica de esta endemia al año 2000.
Palabras clave: Lepra / historia; Lepra / epidemiología; Lepra / prevención &
control; Perú (fuente: BIREME).
Abstract.-
A summary chronological overhaul becomes of the most outstanding facts in the history and
the control of the leprosy in Peru, until arriving at the present situation, being
indicated to the doctrinarias bases and the future perspective of the National Program of
Control of the Leprosy, in order to obtain the elimination of this disease in the country
like problem of public health. Finally, epidemiologist of this offers information of the
situation enclemia to year 2000.
Key words: Leprosy / history; Leprosy / epidemiology; Leprosy / prevention & control;
Peru (source: BIREME).
Introducción.-
La lepra en América no existía antes de la llegada de los conquistadores europeos. Los
españoles trajeron esta enfermedad a América Central, América del Sur y, en
Norteamérica, a México y parte de los Estados Uniclos. El primer lazareto se fundó en
1520 en Santo Domingo y, posteriormente, se establecieron en toda la América colonial. En
Brasil, los portugueses introdujeron la enfermedad desde 1496; los grandes contingentes de
esclavos africanos fueron un factor muy importante en la América portuguesa, Caribe y
América Central. En Norteamérica, además de los focos traídos por los españoles, se
sumaron los procedentes de Francia, Noruega y China, principalmente.
Historia de la lepra en el Perú.-
La historia de la lepra en el Perú ha sido exhaustivamente estudiada por el Dr. Hugo
Pesce y publicada en su tesis de doctorado el año 1961, con el nombre de "La
epidemiología de la lepra en el Perú" [1]. En este monumental trabajo, que debe
servir de valiosa fuente informativa para todo médico y sanitario peruano, se afirma que
la lepra en nuestro país se desarrolló de manera independiente en las tres grandes
regiones del país (costa, sierra y amazonía). En la costa tiene una historia remota y
pobre, en la amazonía una historia reciente y explosiva, y en la sierra un curso escaso y
asolapado.
La lepra fue importada a la costa peruana por los colonizadores procedentes de España,
país que era asiento de una apreciable endemia, con unos 3000 leprosos y decenas de
leprocomios. Por ello, 28 años después de fundada Lima, se hizo necesario un leprocomio
y es así que, en 1563, se fundó el Hospital de San Lázaro, en el barrio de Pescadores,
en la margen derecha del río Rímac, en donde se brindó asistencia a los leprosos
durante la época colonial.
Según Pesce, la lepra en nuestra amazonía apareció manifiestamente en el presente
siglo. Respecto a su procedencia, la tesis más antigua refiere su origen en Brasil, en
tanto otra tesis postula su origen ecuatoriano. La investigación de Ponce de León tuvo
el mérito de clemostrar que la infección leprosa de algunos sectores de la selva alta se
procesaron anteriormente a la de la selva baja y que ella ha tenido, muy probablemente,
origen ecuatoriano no muy remoto y de muy escaso volumen. Aunque Pesce dice que "no
es dable comparar la peligrosidad de la fuente pequeñísima de la selva alta con la
fuente brasileña, que debía asumir el carácter de marejada, dada la "vis a
tergo" que la impelía y, dada la circunstancia propicia de la migración masiva de
15 a 20 mil peruanos y algunos cientos de brasileños con motivo del auge del caucho, que
duró nada menos que 20 años.
La selva baja sucumbió rápidamente a partir de 1910, cuando se hizo patente el impacto
de los focos brasileros masivos, probablemente explicado por las diferentes condiciones
ambientales y a que el habitante de la selva alta estaba expuesto en mucha menor medida a
la desnutrición, la hipoproteinemia, las helmintiasis intestinales agresivas, con el
estado anémico derivado y la consiguiente baja del nivel de la inmunidad fisiológica
general.
De 1901 a 1905 se comenzaron a relatar casos de lepra en ciertos lugares de la amazonía
y, el 17 de marzo de 1905, se emitió una Resolución Suprema autorizando la construcción
de un lazareto en Iquitos para los leprosos del departamento de Loreto; la Prefectura
mandó construir, entre 1906 y 1907, un Asilo de Emergencias para leprosos en la Isla
Padre, frente a la ciudad de Iquitos. A fines de 1917 se habilitó en Iquitos el segundo
lazareto y por ley N°5020, del 28 de enero de 1925, se dispuso la creación de una
leprosería en San Pablo, en el río Amazonas, hacia la frontera con Brasil, asilo que
comenzó a funcionar el 15 de mayo de 1926. En 1940, el gobierno creó la Supervisión de
Sanidad de Loreto y San Martín que, prontamente, se elevó a la condición de
Supervisión del Nor-Oriente, a cargo de Maxime Kuczinsky, quien, después de fundar el
año 1941 un Dispensario Antileproso en Iquitos, reconstruyó el Asilo de San Pablo, como
colonia agrícola, obteniendo un notable avance en lo que concierne a la exploración de
varios ríos, especialmente el Ucayali, realizando valiosas encuestas leprológicas. En
1944, con la creación del Servicio Nacional Antileproso, se constituyó, a los pocos
meses, el Servicio Antileproso del Nor-Oriente, asumiendo las funciones de supervisión en
la zona.
Hugo Pesce afirmó que el foco de lepra infantil de Loreto era uno de los más severos del
mundo. Todos los datos recogidos sobre las formas clínicas de lepra infantil en esa zona
revelaron un proceso caracterizado por la ausencia de signos apreciables de defensa por
parte de la población, lo que equivalía decir que se trataba de una endemia bastante
reciente, severa y con caracteres de desarrollo. Pesce refirió que los primeros casos de
lepra entre los selváticos genuinos observados en Sur-América fueron reportados por
Maxime Kuczinsky (tribus Cambo y Cocama) y por él (tribu Piro); los sucesivos casos
fueron objeto de estudio en 1953 por H. Pesce y R. Montoya. Todos los casos fueron formas
sumamente malignas, lo que indica el gravísimo y perdurable peligro al que estaría
expuesta toda la población del Nor-oriente si penetrase la lepra en el seno de las tribus
selvícolas, cuyo número de componentes ha sido estimado en 141 mil habitantes, alejados
de toda posibilidad de control sanitario.
Historia del control de la lepra en el Perú.-
Hugo Pesce, en Andahuaylas, detectó los primeros casos de lepra andina y creó, en 1937,
el Servicio Antileproso de Apurímac. Asimismo, el 1 de enero de 1944 creó la Campaña
Nacional Antileprosa, como organismo sanitario encargado oficialmente de la lucha
antileprosa a nivel nacional, naciendo así, en torno a este maestro, la escuela
leprológica peruana, constituyéndose el mismo año el Servicio Antileproso del
Nor-oriente.
El rasgo estructural de la campaha antileprosa que en 1954 pasó a denominarse Servicio
Nacional Antileproso, estaba dado por ser un organismo unitario, con una jefatura y
diversos servicios periféricos. La jefatura, denominada Departamento de Lepra, tenía
funciones directivas, normativas y de control, con secciones especializadas. Los servicios
periféricos tenían a su cargo la ejecución de la campaña antileprosa en el territorio
de su jurisdicción; así, en cada región leprógena se construyeron unidades
funcionales, denominadas Servicios Antileprosos Regionales, con su propia organización.
Esta organización, metódicamente planeada y puesta en marcha, permitió, en un corto
plazo, realizar un diagnóstico de la realidad leprológica peruana y obtener un beneficio
efectivo para los pacientes y el país. Desgraciadamente, el 14 de enero de 1963, el
Departamento de Lepra, transformado previamente en División de Lepra, fue disuelto por el
gobierno de aquel entonces, desarticulándose la estructura tan meticulosamente montada,
pasando sus diferentes elementos constitutivos a otros organismos y desde 1965 los niveles
periféricos fueron integrados a otros servicios de salud de cada zona del país.
La desarticulada y deteriorada actividad de las acciones de salud relacionadas con la
enfermedad de Hansen en los diferentes niveles de responsabilidad, tanto
técnico-normativas centrales, como ejecutivas periféricas de base, así como en
investigación, capacitación de personal y otros, sensibilizó al Ministro Teniente
General FAP, M. Campodónico, que ocupaba en 1977 la cartera de Salud Pública, para
disponer la actualización del Programa de Control de la Enfermedad de Hansen,
considerando que el diagnóstico, tratamiento y la investigación en dermatoleprología
era una responsabilidad multiinstitucional de trascendencia nacional, acogiendo las
recomenclaciones del Seminario Regional de Hanseniasis, realizado en setiembre de 1971 en
la ciudad de Pucallpa. Desgraciadamente, cambios sucesivos de autoridades y otros factores
imponderables postergaron largamente la ejecución de las medidas dispuestas.
Entretanto, el esfuerzo unipersonal y pionero del Dr. Víctor Noria, a cargo de la Unidad
de Lepra, organismo técnico-normativo del nivel central del Ministerio de Salud, era el
único que mantenía bajo absoluta responsabilidad la conducción de un programa en base a
los proyectos, ideas propias y a su gran experiencia como epidemiólogo y leprólogo
clínico, así como a su indesmayable mística.
Zuño Burstein, en 1980, publicó un trabajo sobre la "Quiebra del Programa de
Control de la Lepra en el Perú por la descentralización e integración a los programas
generales de salud" [2], haciendo un detallado análisis de la organización
sanitaria del control de la lepra, concluyendo en el Perú, pormenorizando su evolución,
su estado actual que existía un serio quebrantamiento de las acciones sanitarias de
control de esta afección provocado, en gran medida, por una inadecuada, inoportuna y
prematura política de descentralización e integración a los programas generales de
salud, no adecuados a la realidad nacional. Además señaló, que era indispensable poner
en vigencia un bien articulado Programa de Control de la Enfermedad de Hansen,
adecuadamente financiado, ya que es un problema sanitario de particular gravedad en zonas
endémicas, con repercusión nacional.
En 1963, con la desaparición del Servicio Nacional Antileproso y su Departamento de
Lepra, el diagnóstico especializado de laboratorio, la preparación de lepromina, la
realización de investigaciones especiales y la capacitación del personal profesional y
técnico quedó, teóricamente, en manos del Departamento de Lepra y Micología Médica,
ubicado en la estructura organizativa de los Institutos Nacionales de Salud, organismo
descentralizado del Ministerio de Salud. Este Departamento derivaba del Laboratorio
Central de Lepra, parte constitutiva de la Sección de Leprología del fenecido
Departamento de Lepra, organismo de comando del Servicio Nacional Antileproso, ubicado a
nivel del organismo central del Ministerio de Salud. Al desaparecer el Servicio Nacional y
su Departamento de Lepra, el Laboratorio fue incorporado al Instituto de Salud Pública,
conservando teóricamente su función y estructura establecidos desde 1944. Sobre la base
de esta estructura, el Ministerio de Salud tiene vigente, desde 1975, un convenio
-ratificado sucesivamente- con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a través de
su Instituto de Medicina Tropical "Daniel A. Carrión", para realizar una labor
conjunta de investigación, servicio a la comunidad y capacitación de personal, en
relación con la Hanseniasis y otras afecciones, que son objeto de la dermatología
sanitaria.
Burstein, en una comunicación publicada en 1972, con el título "Nuestro aporte al
diagnóstico de la Lepra en el Perú" [3] refirió que de 2366 biopsias enviadas
desde el año 1944 a 1971 para diagnóstico de lepra, al Departamento de Lepra y
Micología Médica del Instituto Nacional de Salud a su cargo, 1119 (47.3%)
correspondieron a lepra lepromatosa, 619 (26.2%) a lepra indiferenciada, 233 (9.4%) a
lepra tuberculoide y 18 (0.8%) a lepra dimórfica. Valiéndose de las biopsias seriadas a
través del tiempo, se estudiaron los virajes histopatológicos de estos pacientes y se
estableció la concordancia entre el diagnóstico clínico y la verificación
histopatológica. No se han hecho estudios ulteriores similares a éste.
En 1980, el Dr. Samsaricq, Jefe del Programa de Lepra de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), visitó el Perú, recomendando la conformación de una comisión permanente
que se ocupe del Programa de Control de Hanseniasis, promoviendo, evaluando y recomendando
nuevas acciones, además de la creación de un comité científico nacional para promover
y evaluar las investigaciones sobre la enfermedad.
Hasta 1985, la Dirección de Epidemiología, consideró dentro de su estructura
programática el Control de la Tuberculosis y Lepra en forma integrada en la Dirección
Técnica de Coordinación de Programas Especiales, a pesar de que la OMS consideraba el
control de estas enfermedades en forma independiente. Por ello, en 1987, se expide el D.S.
N° 017-87-SA que aprobó únicamente el Programa. de Control de la Tuberculosis,
desvinculándose, en consecuencia, del de Lepra.
En enero de 1988, se resolvió aprobar el Programa Nacional de Control de la Hanseniasis
como integrante de los Programas Especiales de Salud, a cargo de una Dirección General,
designándose al Dr. Augusto Reátegui como Director General del Programa Nacional de
Control de la Hanseniasis [4]. El Decreto Supremo N° 003-88SA (de fecha 22 de enero de
1988), estableció que "el Perú, como país miembro de la Organización Mundial de
la Salud, ha adoptado el compromiso de la 40ava Asamblea Mundial de la Salud, del 15 de
mayo de 1987, para organizar programas activos hacia la eliminación de la lepra, como
parte de su objetivo de salud para todos en el año 2000".
En octubre de 1988, se aprobaron las Normas y Procedimientos para el Control de la
Hanseniasis en el Perú, de aplicación obligatoria en todo el territorio nacional en sus
componentes técnico, administrativo, educativo, social y de investigación; y, en 1992,
se aprobó el documento normativo, denominado "Doctrinas, Normas y Procedimientos
para el Control y Eliminación de la Lepra en el Perú".
En el Perú existe actualmente, a nivel del Ministerio de Salud, una estructura técnico
administrativa denominada Dirección del Programa Nacional de Control de Enfermedades
Transmisibles, en las que se incluye el Programa de Control de Tuberculosis y Lepra, y que
cuenta con la colaboración comprometida eventual de un Comité Asesor, en el que se
encuentran médicos tropicalistas, leprólogos y dermatólogos.
Política actual del programa de control de la lepra y perspectivas para el año
2000.-
El marco doctrinario adoptado por el Programa Nacional de Control de la Lepra en el Perú
[5] se basa en el principio de que "las enfermedades transmisibles, entre ellas la
lepra, están ligadas a factores culturales, sociales, y económicos de compleja
solución" y que "los programas de control son de alcance nacional, permanentes
y continuos, usan tecnologías apropiadas, realimentan y hacen más eficiente su
operación mediante el monitoreo y evaluación y en su versión actual han adoptado la
estrategia de incorporar e integrar sus actividades a la atención general de salud,
desapareciendo, por lo tanto, por ineficientes, los programas verticales con ejecución
especializada de sus actividades al margen de los servicios de salud".
Con este marco doctrinario el programa actual considera que "la lucha por el control
de la lepra se inscribe y articula en el reconocimiento de la dignidad de las personas,
sus derechos universales y la búsqueda de la liberación de sus capacidades para alcanzar
la realización plena", concluyendo que esta nueva doctrina se basa en una
concepción moderna que "tiene un sustento bioético en el desarrollo de los
principios de equidad, subsidiaridad, universalidad, solidaridad y autonomía; ellos
desarrollados a través de una interacción en el campo médico, educativo y social".
El programa se sustenta doctrinariamente en que la lepra en el Perú es factible de ser
controlada y eliminada mediante determinados ejes de gestión.
La OMS define que la lepra ha sido eliminada como problema de salud pública cuando la
tasa de prevalencia es menos de un caso por cada 10000 habitantes; sin embargo, esta
situación no ocurre en determinadas regiones identificaclas y estratificadas del país.
Por ello, para lograr el control y eliminación de esta enfermedad es necesario fortalecer
el desarrollo de una serie de actividades, basados en la difusión de los siguientes
principios: la lepra se cura, el paciente se trata en su domicilio y no requiere
aislamiento, ni reclusión en leprosorios, la lepra diagnosticada precozmente no produce
necesariamente deformidades o incapacidades, luego de iniciada la poliquimioterapia (PQT)
el enfermo de lepra no contagia y, si el enfermo no recibe tratamiento, sufre
deformaciones de las manos y pies que permanecen como secuela para toda la vida a pesar
del tratamiento posterior.
Epidemiología de la lepra en el Perú.-
El comportamiento epidemiológico de la lepra en el Perú se circunscribe a las zonas
endémicas, donde viven aproximadamente 3'218,109 personas, de ellos 1'255,062 son menores
de 15 años. Según las tasas de prevalencia de lepra correspondientes al año 2000 y
teniendo en cuenta las publicaciones de la OMS, podemos concluir que la lepra en el Perú
constituye un problema de salud pública, fundamentalmente en el departamento de Ucayali,
lugar con una prevalencia de la enfermedad que supera la tasa de 1 x 10000 habitantes.
Esta información nos permite priorizar las actividades del control de la enfermeclad,
buscando el compromiso de las autoridades locales y comunidad en general para desarrollar
acciones coordinadas que permitan diagnosticar y tratar precozmente todos los nuevos casos
de lepra, logrando prevenir las discapacidades y disminuir efectivamente el impacto social
de esta enfermedad (Tablas 1 y 2 y Figura 1).
TABLA N° 1
Tasas de prevalencia y detección de lepra en el Perú, 2000. |
Departamentos endémicos |
Población
1989 |
Total de casos |
Tasa de Prevalencia x
10,000 hab. |
Casos nuevos |
Tasa de Detección x
10,000 hab. |
| 1. Loreto |
889 471 |
83 |
0.9 |
29 |
0.3 |
| 2. Ucayali |
424 410 |
60 |
1.4 |
14 |
0.3 |
| 3. Amazonas |
143 981 |
0 |
0 |
0 |
0 |
| 4. Apurímac |
243 852 |
1 |
0.04 |
0 |
0 |
| 5. Huánuco |
776 727 |
2 |
0.02 |
0 |
0 |
| 6. San Martín |
743 668 |
3 |
0.04 |
0 |
0 |
Lima Norte
(Hospital Nacional Cayetano Heredia) |
- |
15* |
- |
0 |
0 |
Lima Sur
(Hospital de Apoyo María Auxiliadora) |
- |
1* |
- |
- |
- |
Total de Casos |
3 218 109 |
165 |
0.5 |
43 |
0.1 |
* Casos procedentes de las zonas endémicas
Fuente: Programa Nacional de Control de Enfermedades Transmisibles - Control de Lepra -
MINSA |
TABLA N° 2
Casos de Lepra notificados en el Perú, 1990-2000. |
Años |
1990 |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
Total |
Multi -
Bacilar |
1205 |
672 |
220 |
245 |
202 |
195 |
227 |
237 |
221 |
151 |
126 |
3701 |
Pauci -
Bacilar |
649 |
362 |
57 |
59 |
39 |
45 |
37 |
25 |
45 |
29 |
39 |
1386 |
| Total |
1854 |
1034 |
27 |
304 |
241 |
240 |
264 |
262 |
266 |
180 |
165 |
5087 |
| C.N* |
- |
- |
- |
- |
79 |
90 |
90 |
63 |
107 |
63 |
43 |
535 |
D-OMS** |
- |
- |
- |
- |
17 |
12 |
10 |
4 |
6 |
7 |
6 |
62 |
* Casos Nuevos
** Discapacitados según Grado 1 y 2 De la OMS.
Fuente: Programa Nacional de Control de Enfermedades Transmisibles - Control de Lepra -
MINSA |
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Figura 1. Tasa de
prevalencia x 10 000 habitantes en el Perú, 1990-2000. |
Ver
Bibliografía
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