EPIDEMIOLOGÍA DE LAS HEPATITIS
VIRALES B
(HVB) Y DELTA (HVD) EN EL PERÚ
César Cabezas S.*
La hepatitis viral, es una de las principales causas de enfermedad aguda, crónica y de
mortalidad en todo el mundo [1]. Se han identificado a cinco virus como responsables de
hepatitis (A,B,C,D,E) con características epidemiológicas bien definidas en las diversas
zonas y poblaciones del mundo [1], existiendo además evidencias epidemiológicas y
virológicas de otros dos virus consignados como F y G [35].
La hepatitis viral B (HVB) es una de las causas importantes de morbimortalidad, tanto por
su presentación en las formas agudas como por sus secuelas. Se considera que más de dos
mil millones de habitantes en el mundo han sido infectados por el virus de la hepatitis B
(VHB), de los cuales 280 millones serán portadores crónicos del antígeno de superficie
(HBsAg) [3] tal y como se muestra en la Tabla 1.
TABLA N° 1
Portadores de HVB en regiones endémicas. |
| Región |
Población
(millones) |
HVB Portadores |
| % |
N° (millones) |
África
Asia
Medio Oriente
América Latina
Oceanía |
413
2757
191
410
6 |
12
8
4
1.6
10 |
49.5
220.0
7.6
6.6
0.6 |
| TOTAL |
3777 |
|
284.3 |
La HVB está relacionada a más de 80% de
los casos de cáncer primario de hígado, una de las más importantes causas de mortalidad
global por cáncer y como tal es superado solamente por el hecho de fumar tabaco. En
localidades donde el estado de portador del antígeno de superficie de HVB excede el 10%
la infección por HVB produce hasta el 3% de la mortalidad total [5]. El 30% de los
portadores crónicos del virus que sobreviven hasta los 30 años, están expuestos a morir
de complicaciones como hepatitis crónica, cirrosis o cáncer primario de hígado [6,7,8]
como se muestra en la Tabla 2.
TABLA N° 2
Muertes esperadas debido a enfermedad hepática inducidas por HVB en niños nacidos en
1985. |
| Región |
Población
(millones) |
Muertes esperadas |
África
Asia
Medio Oriente
América Latina
Oceanía |
19.4
82.2
6.8
13.5
0.2 |
230 000
990 000
40 000
33 000
3 000 |
| TOTAL |
121.9 |
1 296 500 |
Tres cuartas partes de la población
mundial viven en zonas hiperendémicas y uno a dos millones de muertes en un año están
relacionadas directamente a infección por el virus de la HVB [9]. La prevalencia de HVB
varía desde niveles altos como en África, Asia y la Cuenca Amazónica, donde la
transmisión perinatal y horizontal juegan un rol importante, prevalencia moderada donde
la infección ocurre luego de los 25 años de edad y donde la transmisión por vía sexual
sería una de las más importantes y finalmente la prevalencia baja como en EE.UU. y
Europa, donde la transmisión es por vía parenteral y por relaciones sexuales
fundamentalmente.
Los niveles de prevalencia y endemicidad de la hepatitis viral B, pueden determinarse
tomando como índice a marcadores serológicos como el antígeno de superficie (HBsAg) y
anticuerpos anti-HBsAg o anti-HBc. De acuerdo a ello se pueden ubicar a las diferentes
zonas geográficas (Tabla 3).
TABLA N° 3
Nivel de endemicidad según la prevalencia de marcadores para HVB. |
| Endemicidad |
Baja |
Intermedia |
Alta |
Prevalencia HBsAg
Prevalencia Anti-HBc
Infección neonatal
Infección infantil |
< 1%
< 15%
rara
rara |
2 - 7%
15 - 40%
no común
no común |
> 8%
> 40%
común
común |
Distribución
geográfica |
Norte América
Europa Ocidental
Australia
Sud-América
(cono sur)
ddd |
Europa Oriental
Mediterráneo
Oriente Medio
América Central
Sud América
ddd |
Sudeste Asiático
China, África
Islas del Pacífico
Oriente Medio
Región Amazónica
(Sud América) |
Las Américas, tienen regiones con
diferentes niveles de prevalencia para las hepatitis virales. En Sud-América el número
de portadores de HBsAg se incrementa de Sur a Norte. Se ha observado elevada prevalencia
en la zona central y oeste de la región amazónica del Brasil y ciertas zonas adyacentes
de Colombia, Venezuela y Perú [10]. Se estima que anualmente las secuelas de la
infección por el virus de la hepatitis B ascienden a 2,965 casos de hepatitis crónica
activa, entre 12,782 a 44,737 casos de cirrosis, entre 3,271 a 11,449, fallecidos por
carcinoma y entre 1,022 a 2,810 casos de hepatocarcinoma. Adicionalmente se conoce una
elevada prevalencia de hepatitis viral D (HVD) en las mismas zonas con alta prevalencia de
HVB, particularmente en Colombia, Venezuela y la Cuenca Amazónica [10].
En general al Perú se le ha ubicado entre los países de endemicidad intermedia para HVB,
tomando como promedio la prevalencia de marcadores determinados en diferentes regiones
[11,12]; sin embargo es importante destacar que esos mismos estudios y otros posteriores,
nos indican que las prevalencias son significativamente diferentes entre las regiones y
aún dentro de ellas en los diferentes poblados, así en la selva la endemicidad está
entre media y alta [11,13,14] con prevalencias que van del 2,5% en población de Iquitos,
hasta el 20% en población nativa [14]. En la Costa la prevalencia fluctúa entre 1 y
3,5%. En la sierra los estudios son coincidentes en cuanto a la prevalencia en esta
región, siendo baja en las localidades de la vertiente occidental de los Andes y de media
a alta en valles interandinos de la vertiente oriental de los Andes [11,12,15], siendo
particularmente alta en los valles interandinos de Huanta y Abancay, ubicados cerca a los
2,400 metros sobre el nivel del mar [11,16,17,18,19,20] (Figura 1).
 |
Fig. 1: Distribución
de las zonas endémicas de Hepa- titis Viral B en el Perú.
Fuente: Referencia 20. |
El virus de la hepatitis viral Delta
(VHD), está asociado al de la HVB y juega un rol importante en la evolución del
compromiso hepático. Se adquiere bajo dos formas, como una coinfección primaria
conjuntamente con el de la HVB o como una superinfección en portadores crónicos del
HBsAg. ambas formas de asociación pueden estar relacionadas con hepatitis fulminante y
las formas crónicas de hepatitis, además de la cirrosis y hepatocarcinoma [21,22]. Se
estima que en todo el mundo la proporción de portadores del HBsAg. infectados por el
virus Delta, supera el cinco por ciento [23,10].
La hepatitis viral Delta que tiene una distribución mundial también tiene dos patrones
epidemiológicos, uno asociado a difusión no parenteral del virus, como en el sur de
Italia, el Área Amazónica y algunas partes de África, postulándose en este caso la
transmisión de persona a persona, en ausencia de exposición percutánea [24,39] y el
otro patrón asociado a transmisión parenteral como el caso de hemofílicos,
politransfundidos y drogadictos endovenosos como ocurre en EE.UU y en el Oeste de Europa.
Cerca del 25% de casos de HVB fulminante, están asociados a coinfección con HVD [23,24],
además la infección por virus Delta agrava la enfermedad hepática crónica en los
portadores del HbsAg [25] así aquellos portadores que tienen además anticuerpos
anti-Delta, tienen 4 veces más riesgo de enfermedad crónica que aquellos que no
presentan dichos anticuerpos [26].
Los patrones de endemicidad para al HVD se han definido como de muy baja cuando la
prevalencia es de 0 a 2% en portadores asintomáticos del HBsAg y menos del 5% en casos de
hepatitis B crónica, baja cuando la prevalencia de HVD es de 0 a 9% en portadores
asintomáticos y del 10 a 25% en casos de hepatitis crónica o cirrosis; moderada, cuando
la prevalencia es de 10 a 19% en portadores asintomáticos y 30 a 50% en casos de
hepatitis crónica; y elevada cuando la prevalencia está por encima del 20% en los
portadores asintomáticos del HBsAg y por encima del 60% en casos de hepatitis crónicas.
En el Perú se ha evidenciado la presencia de infección por el virus Delta en la región
de la selva, especialmente comunidades nativas y en algunas localidades de la sierra como
Abancay y Huanta donde se ha encontrado una prevalencia del 14% de HVD en escolares
aparentemente sanos, además el 17% de los que tuvieron infección por HVB tiene
infección por el virus Delta, y el 56,5% de los portadores de HBsAg también tiene
marcador de HVD. Un aspecto que llama la atención es la presencia de hepatitis viral B y
Delta en Valles interandinos en la sierra, como describimos anteriormente, en la magnitud
que se ha descrito en la selva amazónica. No se conoce con precisión la época en que
apareció la hepatitis en la sierra. Planteamos la hipótesis de que haya ocurrido cuando
se empezó con la migración a la selva, que ha permitido la introducción de infectados
agudos o portadores crónicos a una zona de la sierra con características ecológicas y
ambientales especiales que ha permitido su posterior permanencia y transmisión
autóctona. Este fenómeno es similar a la introducción de la leishmaniasis selvática en
zonas de la vertiente oriental de los Andes como Huánuco.
Se han realizado varios estudios en el Perú, respecto a la prevalencia de infección por
HVB en grupos de riesgo, mostrando que en promedio hay mayor riesgo de infección entre
los trabajadores más expuestos a sangre y/o secreciones. Así mismo se muestra una mayor
prevalencia que en población general, en hemodializados, prostitutas y drogadictos de
PBC, en estos últimos en relación a su promiscuidad más que al uso de drogas por vía
endovenosa.
En zonas hiperendémicas, donde la infección ocurre en los primeros años de vida, no se
encuentra mayor prevalencia en trabajadores de salud que en población general, aunque
debe considerarse que lo susceptible a la infección mantienen un mayor riesgo en estas
zonas por razones vinculadas a su ocupación.
Basados en la información recogida de los estudios seroepidemiológicos en población
general aparentemente sana, se puede concluir que entre el 8% y 86% tienen algún marcador
de HVB, esta marcada diferencia estaría en relación al año, a la zona de estudio, al
diseño, marcadores y técnicas de laboratorio utilizados. Estudios recientes muestran
cambios en el patrón epidemiológico, así en el primer estudio seroepidemiológico
realizado entre 1965-1972 por Madalengoitia en población urbana y rural de la selva
encontró 1,8% de portadores del HBsAg en promedio, con prevalencias máximas de 6,4%,
mientras que los estudios realizados en la década del 80, muestran prevalencia de 3 a 4%
en poblaciones urbanas de la selva y mayor al 10% en áreas rurales de esta región.
Adicionalmente la acentuada migración en las últimas dos décadas por problemas
económicos y socio-políticos, de zonas hiperendémicas a zonas de baja endemicidad,
agrega focos de transmisión al mosaico que desde ya constituye la distribución de las
HVB y HVD en el país [34].
Transmisón de las Hepatitis B y D.-
RUTAS DE TRANSMISIÓN EN GENERAL
Las potenciales rutas de transmisión están determinadas por fluidos corporales en los
que el virus es encontrado en individuos infectados. El virus de la HVB se encuentra en
elevadas concentraciones en sangre, suero y exudados serosos, en moderadas concentraciones
en semen, fluidos vaginales y saliva [27,28,29]. La exposición a sangre y el contacto
sexual son modos relativamente eficaces de transmisión. HVB ha sido encontrado en bajas
concentraciones en heces y leche, sin embargo estos fluidos no han sido asociados con la
transmisión del virus [30].
Clásicamente se conocen las siguientes vías de transmisión de la HVB.
- Percutánea
- Contacto con sangre o derivados sanguíneos Agujas, jeringas e instrumentos
contaminados (*)
- Drogadicción endovenosa
- Cirugía oral
- Tatuajes
- Picaduras por insectos, mordedura por murcielagos, considerados como
probables vectores mecánicos).
- Vertical (de madres portadores a sus hijos intraútero)
- Perinatal (de madres portadoras a sus hijos en el periodo perinatal).
- Contacto sexual o intimo.
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* Entre personas susceptibles expuestas a agujas contaminadas con el HBsAg el 5% tiene el
riesgo de adquirir la infección, este riesgo se incrementa hasta el 20% si hay la
presencia del HBeAg.
La transmisión horizontal, es una de la
formas de transmisión de persona a persona, cuyo mecanismo no está aun bien definido,
sin embargo existen muchas evidencias de su ocurrencia, principalmente en zonas
hiperendémicas y se da en edades tempranas de la vida. La transmisión vertical ocurre
hasta en el 5% de los casos de madres portadores del HVB y aún cuando la transmisión
perinatal constituye una forma importante de contagio, no explica la elevada prevalencia
en edades tempranas de la vida en zonas hiperendémicas, por lo que se asume que desde los
primeros años de vida y progresivamente ocurre la transmisión horizontal.
Entre los grupos de alto riesgo para adquirir infección por el virus de la HVB tenemos:
- Recién nacidos de madres portadoras de
HBsAg
- Compañeros(as) sexuales de portadores del HbsAg
- Homosexuales
- Adictos a drogas por vía endovenosa
- Pacientes en hemodiálisis
- Pacientes politransfundidos
- Personas internadas en instituciones cerradas Personal de salud.
Los familiares intradomiciliarios de
personas portadoras del HBsAg, tienen un riesgo de infección 5 a 6 veces superior que los
de la población general.
TRANSMISIÓN DE LAS HVB EN NIÑOS
Las principales fuentes de infección en niños son las madres portadoras, otros miembros
de la familia, contactos intradomiciliarios y compañeros de juego. Como se mencionó se
estima que la infección vertical (intraútero) puede llegar al 5%, el mecanismo de
transmisión estaría relacionado a daño placentario que permitiría el paso del virus.
La presencia del HBsAg en fetos abortados, de madres portadoras, entre las 20 y 32 semanas
evidencian infección transplacentaria.
La transmisión perinatal ocurre alrededor del parto y estaría en relación a la micro
perfusión durante la labor del parto o a la contaminación durante el pasaje del producto
por el canal del parto. Los niños que no adquieren la infección en las dos etapas
mencionadas, lo adquieren en los primeros años de vida, así alrededor del 40% de los
niños nacidos de madres portadoras del HBsAg pueden ser infectados antes de los 5 años.
El contacto intradomiciliario con infectados permite la transmisión de persona a persona.
Diversos estudios en hogares donde hay portadores, han mostrado la contaminación con
HBsAg de objetos como el cepillo de dientes (hasta 50%) mamaderas (35,5%) y juguetes
(12%).
En el Perú hay estudios que muestran un patrón de transmisión horizontal, como los
realizados en Huanta, donde se observa elevada prevalencia de infección por el VHB en
población infantil sin evidencias de los clásicos mecanismo de transmisión, como la
parenteral y/o sexual. Este mismo estudio muestra una baja tasa de infección en menores
de un año, lo cual hace ver que la transmisión vertical o perinatal no es más
importante que la que ocurre en los primeros años de vida, en las zonas hiperendémicas [31].
Teniendo en cuenta este mecanismo de trasmisión en los primeros años de vida, es
importante considerar que los programas de inmunización debierán comprender a esta
población susceptible.
Se han iniciado Programas Piloto de Inmunización contra HVB integrados al programa
ampliado de inmunizaciones (PAI) del Ministerio de Salud del Perú, en dos zonas
hiperendémicas como Abancay (1991) y Huanta (1994), habiéndose mostrado la factibilidad
de su inclusión en el Programa Ampliado de Inmunizaciones del Ministerio de Salud, y la
mejora en las coberturas de vacunación con las otras vacunas [32,33].
En base a los hallazgos epidemiológicos y de acuerdo a la disponibilidad de recursos,
deben continuarse los programas iniciados, ampliarse a otras zonas hiperendémicas y
progresivamente a zonas de mediana y baja endemicidad. Si se tiene en cuenta la intensa
migración interna es probable que las zonas que hace dos décadas eran de baja
endemicidad están en transición a mediana endemicidad. Igualmente es importante
considerar a los grupos de riesgo como pacientes que ingresan a programas de
hemodiálisis, trasplante de órganos, trabajadores de salud y grupos susceptibles que se
desplazan a áreas endémicas de HVB y D, como los militares, trabajadores de exploración
en la selva, etc.
Bibliografía
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* Médico Cirujano, Especialista en enfermedades infecciosas y tropicales. Director
General del Centro Nacional de Laboratorios de Salud / Instituto Nacional de Salud. MINSA
A.P 451 Lima, Perú.
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