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Los neonatos de las grandes alturas de los Andes Centrales (GA) son de menor peso que aquellos de nivel del mar (NM) (1,2), independiente del estado nutricional de la madre (2). Se ha establecido que los niveles séricos neonatales de
IGF-1 y los de la insulina correlacionan con el peso al nacer (3-10). Es así que en recién nacidos de madres diabéticas hay un crecimiento exagerado que está relacionado a la hiperinsulinemia (5,6,8, 10). Contrariamente, el crecimiento fetal está afectado cuando hay deficiencia de insulina como ocurre en la agenesia de células B del páncreas y en leprechaunismo, un desorden que se caracteriza por resistencia severa a insulina (10).
Los habitantes de las GA tienen niveles más bajos de glucosa en sangre (11, 12), y tienen un aclaramiento más rápido de ésta, durante la prueba de tolerancia intravenosa a la glucosa (12). Estas consideraciones nos han motivado a investigar los niveles séricos de
IGF-I, IGFII e insulina en gestantes a término y en sus productos, residentes de altura y compararlos con un grupo de NM, para contribuir a definir el rol de estos factores de crecimiento en la determinación del peso neonatal.
Se han estudiado veinte gestantes voluntarias, sanas, con adecuado control prenatal mediante un protocolo aprobado por la Oficina de Investigación Científica de nuestra Universidad. Diez mujeres vivían en Lima (150 msnm) y diez en La Oroya, a 3,700 m. de altitud. Ambos grupos fueron apareados por edad, paridad, peso, talla y ganancia de peso durante la gestación. Al ser admitidas para la labor de parto, se obtuvo una muestra de sangre venosa de las madres y las muestras de los recién nacidos fueron obtenidas de sangre de cordón umbilical al momento del parto.
Todas las muestras fueron centrifugadas y mantenidas en congelación a -20oC hasta ser procesadas. Los neonatos fueron medidos y pesados según métodos convencionales. Las placentas fueron pesadas después de exsanguinarlas y quitarles el amnios.
La IGF-I e IGF-II fueron medidas por método radioinmunométricos usando Kits comerciales (Diagnostic Systems Laboratories Inc. Webster, Texas), después de extracción con solvente proporcionado por la misma firma. El coeficiente de variación intra e interensayo fue de 6.3% y 7% respectivamente, para
IGF-I y de 6% y 8% para IGF-II. La insulina fue medida por radioinmunoensayo mediante un kit comercial (Diagnostic Systems Laboratories Inc. Webster,Texas). El coeficiente de variación intra e interensayo fue de 8.2% y 11.2% respectivamente.
Todos los valores son expresados como promedio ± desviación estándar. Las comparaciones fueron analizadas por la prueba de Student y por coeficiente de correlación lineal. Se consideró significativa la diferencia cuando p es menor de 0.05
1. Datos Maternos.
En las gestantes de la altura la duración del embarazo fue menor en una semana. Los niveles séricos de insulina fueron 50% más bajos y los de
IGF-I, 18% menores, que los de nivel del mar (Tabla
1).
Los niveles de IGF-II no fueron diferentes entre ambos grupos de madres. No se encontró correlación entre
IGF-I e insulina en ninguna de las dos altitudes (datos no mostrados). El peso placentario en la altura fue mayor que a nivel del mar, pero sin alcanzar significación estadística.
2. Datos Neonatales.
La talla y el peso de los neonatos de altura fueron similares a los de nivel del mar (P:NS). El cociente ponderal placenta/neonato fue 20% mayor en la altura que a NM, debido a un discreto mayor peso placentario y menor peso neonatal en la altura (p<0.05).
Los niveles séricos de IGF-I, IGF-II e insulina, en los neonatos de la altura no fueron estadísticamente diferentes de los de nivel del mar. Se encontró una correlación positiva entre los niveles séricos neonatales de
IGF-I y el peso al nacer, a NM, r=0.87 (p=0.005) y en la altura, r=0.97 (p=0.0001)
(Figura 1).
Los niveles séricos de insulina correlacionaron positivamente con el peso al nacer en ambas altitudes, aunque sólo fue significativo a NM, r=0.82 (p=0.024), a GA, r=0.6 (p=0.065)
(Figura 2). No hubo correlación entre
IGF-II y el peso neonatal en ninguno de los dos grupos (datos no mostrados).
Hubo correlación positiva entre los niveles de insulina e IGF-I en ambas altitudes, siendo significativa sólo a NM, r= 0.97 (p=0.0003), GA, r= 0.517 (p=0.125). No hubo correlación entre los niveles séricos de insulina e
IGF-II en ninguno de los dos grupos estudiados (datos no mostrados).
Nuestros resultados muestran en la altura una disminución de los niveles de IGF1 durante el embarazo. El
IGF-I materno es influenciado principalmente por la hormona del crecimiento placentaria durante el embarazo
(GH-V) (13,14), y, probablemente por el lactógeno placentario (hPL) (14-16). Estos menores niveles séricos matemos de
IGF-1 en la altura carecen en este momento de explicación.
Un factor que modula la concentración de IGF-I, es la ingesta calórica y proteica (17). A este respecto las encuestas de alimentación realizadas a gestantes, muestran un mayor consumo energético y proteico en la sierra urbana a la cual pertenece La Oroya, que en los barrios marginales de Lima (18).
Por lo tanto, es poco probable que la menor concentración materna de
IGF-I a nivel de altura sea debida a factores nutricionales.
Nuestros datos muestran un mayor cociente entre peso placentario y neonatal en la altura, como ha sido descrito anteriormente por Kruger y col (1). No encontramos en cambio diferencia significativa entre los pesos neonatales de ambas altitudes, como si ha sido hallado por Kruger y col (1), Yip y col(2) y Falen y col (18), debido probablemente la pequeño tamaño muestral. Los niveles séricos de insulina fueron 50% más bajos en las madres de la altura, para lo cual aún no hay una explicación clara. La insulina regula también la producción de IGF-I por parte del hígado (19) y sería otro factor que pudiera explicar los niveles maternos menores de
IGF-I en la altura. Sin embargo, es de destacar que los niveles de insulina varían mucho durante el día, en relación a la ingesta, lo cual hace necesario la medición de la concentración durante las 24 horas del día o la producción diaria para poder arribar a una conclusión firme. La misma explicación puede darse al hecho que no encontremos correlación entre los niveles séricos maternos de insulina y de
IGF-II en ambas altitudes.
Como se ha establecido en neonatos sanos y en pequeños para edad gestacional a nivel del mar
(3-7), nosotros encontramos una correlación significativa entre el peso al nacer y los niveles séricos de
IGF-I neonatal, tanto en la altura como a nivel del mar, estableciéndose así la importancia que tiene
IGF-I en el crecimiento fetal.
Los niveles séricos neonatales de insulina correlacionaron con el peso al nacer en ambas altitudes. Este hallazgo en neonatos sanos está de acuerdo con sus efectos como promotora del crecimiento fetal que han sido descritos para esta hormona
(5-10).
Concluimos que la altura, probablemente, es un factor que interviene en la regulación de
IGF-I, disminuyendo su concentración sérica en la gestante, mientras que siendo la oxigenación fetal similar en ambas altitudes (20), no se afectaría la regulación de estos factores de crecimiento durante la vida fetal en la altura.
Creemos, sin embargo, que se debe estudiar un mayor número de gestantes para definir mejor porqué los neonatos de altura tienen menor peso y qué papel juegan en este fenómeno los factores de crecimiento.
Ver tabla Nº 2
AGRADECIMIENTO
Al Dr. Alberto Arregui por su ayuda en el análisis estadístico y la lectura crítica del manuscrito.
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Departamento de Medicina y Laboratorio de Endocrinología.
Instituto de Investigaciones de la Altura.
Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima Perú
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