| Boletín de la Sociedad Peruana de
Medicina Interna - Vol.14 Nº 3 - 2001 |
|
Farmacoterapia racional en el
adulto mayor
Teodoro J. Oscanoa
RESUMEN
El use racional de fármacos en el adulto
mayor no solamente implica controlar el excesivo e innecesario use de medicamentos si no
también propiciar el uso de fármacos cuya efectividad en mejorar la calidad de vida ya
ha sido demostrada. Es decir el término racional debe ser utilizado en sus dos
acepciones, de racionalización y de razón. Este ultimo objetivo debe cumplirse
propiciando el use en los pacientes gerontes sin contra indicaciones para ello las
siguientes terapias: anticoagulación en fibrilación auricular, betabloqueadores desputes
de infarto de miocardio, control de la hipertensión arterial, vacunación
antineumocócica, terapia de reemplazo hormonal para la prevención de osteoporosis,
corticoides inhalatorios en asma bronquial, opioides en analgesia del dolor por cáncer y
tratamiento antidepresivo.
Rev Per Soc Med Intern 1001; 14: 159-65
SUMMARY
The rational use of drugs in the elderly
not only implies to control the excessive and unnecessary use of medications but also to
promote the use of drugs use which their effectiveness in improving the quality of life
has already been demonstrated. The word rational must be used in its two meanings, of
rationalization and reason. Our new objective in the elderly patient is to avoid
underprescrib ing the following drug therapies: warfarin in atrial fibrillation,
beta-blockers after myocardial infarction, hypertension treatment, pneumococcal vaccine,
hormone replacement therapy for prevention of osteoporosis, inhaled corticosteroids in
asthma, opioid analgesia and cancer pain, and antidepressant treatment.
Key words: geriatrics, pbarmacotherapy.
Introducción
Una de las misiones del médico que
atiende ancianos es la de combatir la polifarmacia, sin embargo esta lucha no debe ser
llevado al extremo de privar al adulto mayor de los beneficios de algunos fármacos -bajo
el pretexto de la edad per se- que a través de todos los criterios de la medicina basada
en evidencias han demostrado mejorar la morbilidad, mortalidad y la calidad de vida del
geronte. Este error en la prescripción medicamentosa es denominado tratamiento
insuficiente (subuse, underuse) en el adulto mayor(1)
Es importante diferenciar la polifarmacia
y la polimedicina en el adulto mayor. La polifarmacia es el use innecesario y excesivo de
fármacos mientras que la polimedicina es la utilización justificada de medicamentos para
el tratamiento de la poli-patología del anciano(2). Si bien es cierto que este grupo de
edad presenta con mayor frecuencia reacciones adversas medicamentosas y problemas de
compliance o adherencia al tratamiento estos pueden ser evitados con la vigilancia y
seguimiento exhaustivo así como con una mayor atención a los detalles de la
prescripción en si.
Se reseña brevemente algunos de los
principales errores por omisión que se presentan en la farmacoterapia del adulto mayor
como son la anticoagulación en fibrilación auricular, beta bloqueadores después de
infarto de miocardio, hipertensión arterial, vacunación antineumocócica, terapia de
reemplazo hormonal en osteoporosis, opioides en analgesia del dolor por cáncer,
corticoides inhalatorios en asma bronquial y tratamiento antidepresivo.
ANTICOAGULACION POR FIBRILACIÓN
AURICULAR EN EL ADULTO MAYOR
Los beneficios de la anticoagulación con
warfarina en fibrilación auricular para la prevención del desorden cerebrovascular
tromboembólico es quizás uno de los tópicos dentro de la medicina basada en evidencias
que cuenta con mas ensayos aleatorios que sustentan su utilidad(3,4). Sin
embargo, cuando este concepto se quiere aplicar a la práctica clínica diaria en los
adultos mayores existe una clamorosa falta de cumplimiento de las recomendaciones de las
guías y consensos por parte de los médicos que atienden a este grupo poblacional.
Se ha determinado a través de varios
estudios que solo el 32 al 44% de los pacientes ancianos son anticoagulados por
fibrilación auricular a pesar que la totalidad de los pacientes estudiados no tenían
contraindicaciones para el uso de warfarina(5-7). Whittle y col(8)
realizaron estudios sobre el subuso de warfarina en ancianos y postulan que esta conducta
obedecería a las siguientes razones:
1: Falta de conocimiento acerca del tema
o la creencia que los ensayos aleatorios no son aplicables a la población que uno esta
tratando. Si se compara médicos generales con cardiólogos, donde se supone que estos
últimos tienen ciertas ventajas, no existen diferencias en el porcentaje de prescripción
de esta terapia.
2. Escepticismo en los resultados dado
que parecen ser contrarios a la experiencia usual. Muchos médicos carecen de experiencia
con el accidente cerebrovascular (ACV) o stroke como complicación de fibrilación
auricular, mientras que tienen siempre fresco en su memoria los pacientes con
complicaciones de la anticoagulación (ejemplo de disponibilidad heurística en el cual
los eventos memorables son considerados más comunes que los que realmente son). Además,
el dicho hipocrático primum non nocere (primero no hacer daño) hace que los médicos
sean reacios al use de warfarina, especialmente si la persona esta en riesgo de caídas o
de pobre adherencia al tratamiento esta recibiendo fármacos con potencial de interacción
medicamentosa o tiene múltiples problemas médicos que pueden aumentar el riesgo de
hemorragia (falla hepática o renal).
3. La fibrilación auricular es un
problema crónico. Los médicos tienden a soslayar la necesidad de anticoagulación
particularmente cuando el paciente es hospitalizado por un problema no relacionado. Esto
resulta critico cuando el paciente es visto en consultorio externo donde se dispone de
tiempo limitado para la consulta.
4. Es posible que el paciente rechace la
terapia después de la explicación del mismo.
Bellelly y col.(9) proponen la
selección de pacientes con fibrilación auricular para anticoagulación con criterios de
la evaluación geriátrica integral, de tal manera que los ancianos que presenten las
siguientes características no deberían anticoagularse porque su adherencia y
cumplimiento son muy bajos y los riesgos también son elevados: edad mayor de 80 años,
vivienda en zona rural, susceptibilidad a caídas (más de tres caídas en los 12 meses
previos), alteración cognitiva (Mini Mental Test menor de 24) y alteraciones en las
actividad de la vida diaria (indice Barthel menor de 70). En este estudio, los pacientes
con las características mencionadas sólo recibieron aspirina. Los que no presentaban
estas características fueron anticoagulados plenamente y la adherencia y cumplimiento a
la terapia fue buena (83%).
Es muy importante el cumplimiento de la
terapia y el seguimiento del paciente dado que la anticoagulación para alcanzar un nivel
óptimo de protección contra el ACV o stroke es necesario un INR de 2 a 3 y que otro tipo
de terapia como las denominadas bajas dosis de warfarina con o sin aspirina no alcanzan la
efectividad como la anticoagulación plena pero si conservan los riesgos de sangrado
implícitos en este tipo de terapia(10). Gurwitz y col. estudiaron el use de
warfarina en clínicas de larga estancia y asilos y confirmaron la subutilización de la
anticoagulación en esta población de gerontes, adicionalmente observaron que en los que
se usaban el 40% tenía rangos subterapeúticos (INR de 1,2 a 1,5)(11).
Sobre la seguridad de la anticoagulación
en ancianos, Hutten y col.(12) publicaron un estudio meta analítico, con un
total de 12 estudios y 4 678 pacientes entre 61 y 73 años con un promedio de dos años de
anticoagulación por causas cardiacas, donde hallaron que la incidencia de complicaciones
mayores fue de 2,1 % por tratamiento-año y, en general, hubo una tendencia a aumentar la
incidencia de hemorragia si el INR era mayor de 3.
TERAPIA CON BETABLOQUEADOPES DESPUÉS DE
INFARTO DE MIOCARDIO
La terapia con betabloqueadores después
del infarto de miocardio (IM) ha demostrado ser efectivo mejorando la mortalidad y la
calidad de vida de los pacientes. Los estudios reportan una disminución de la mortalidad
a un año del 14 hasta 40% comparado con los que no reciben estos fármacos(13).
Sorprendentemente, se ha demostrado que en los ancianos con contraindicaciones potenciales
para use de betabloqueadores el no prescribir estos fármacos después de un infarto de
miocardio resultó en un significativo aumento en la mortalidad comparado con el grupo de
pacientes que aun teniendo alto riesgo de complicaciones como insuficiencia cardiaca,
enfermedad pulmonar y diabetes mellitus recibieron la terapia betabloqueadora, mejorando
estos su pronóstico y disminuyendo su mortalidad.
Por ejemplo, los pacientes con historia
de insuficiencia cardiaca previo al infarto del miocardio que recibieron beta-bloqueadores
tuvieron una reducción del 40% en la mortalidad comparado con los que no los recibieron(15).
Según el estudio de Krumholz(14) entre 1994 y 1995 en los EE.UU. de N A, 63%
de los ancianos sobrevivientes de un IM no se les prescribió terapia betabloqueadora al
alta. Muchos estos pacientes tuvieron al menos una contraindicación absoluta a dicha
terapia de acuerdo a su historia clínica; sin embargo, entre aquellos que no tenían una
contraindicación absoluta para terapia betabloquedadora a largo plazo, a la mitad no se
les prescribió el fármaco al alta.
Las guias de manejo de pacientes con
infarto agudo de miocardio publicadas por el American College of Cardiology y el American
Heart Association preconizan el use precoz de la terapia con betabloqueadores para
pacientes sin contraindicaciones(15). En un reciente estudio se demostró que
51 % de los ancianos que fueron hospitalizados con IM no recibieron terapia precoz con
betabloqueadora a pesar de no tener una contraindicación para este fármaco. Los
candidatos ideales quienes no recibieron betabloqueadores tuvieron significativamente una
tasa de mortalidad mas alta. El use precoz de betabloqueadores estuvo asociado con un 19%
de reducción en la tasa de muerte intrahospitalaria(16).
Chen y col(17) en un estudio
reciente demostraron que la terapia con betabloquedadores también reduce la mortalidad a
un año en pacientes ancianos que fueron sometidos a cirugía de by pass de arteria
coronaria (CABG) o angioplastia coronaria transluminal percutanea (PTCA) comparado con el
grupo no revascularizado. La tasa de use de betabloqueadores fue bajo entre el grupo
revascularizado y no revascularizado. El beneficio de los betabloqueadores en estos
pacientes estaría mediado por el efecto de estos fármacos en reducir la incidencia de
fibrilación atrial y otras arritmias supraventriculares después de CABG, una
complicación común de cirugía cardiaca, probablemente atenuando el estado
hiperadrenergico asociado con la respuesta el estrés después de cirugía.
Como hemos visto, a pesar de todas estas
evidencias sobre los beta bloqueadores para la prevención secundaria después del infarto
agudo del miocardio, la subutilización es frecuente, especialmente en los pacientes
ancianos.
CONTROL FARMACOLÓGICO DE LA
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
Actualmente las dos principales guías
que rigen el manejo de la hipertensión arterial son la norteamericana (Joint National
Committee on Prevention, Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure) y la
canadiense (Guidelines for the Treatment of Uncomplicated Hypertension)(18,19)
que periódicamente son actualizadas. Sin embargo el cumplimiento por parte de los
médicos que atienden ancianos esta lejos de lo ideal. Así lo muestran algunos estudios,
como los realizados por Berlowitz y col(20) quienes evaluaron 800 ancianos (con
un promedio de edad 65 años) con hipertensión y encontraron que, aproximadamente, 40% de
los pacientes tenia una presión arterial mayor de 160/90 mm Hg a pesar de una promedio de
6 atenciones durante el año. Cuando durante las visitas se registraron presiones
arteriales diastólicas menores de 90 mm Hg y presiones arteriales sistólicas mayores de
165 mm Hg, el incremento del régimen de antihipertensivo sólo ocurrió en el 22% de los
casos. El estudio SHEP (Systolic Hypertension in the Elderly Program) demostró hace
aproximadamente 10 anos que el tratamiento de hipertensión sistólica aislada en ancianos
(60 años o más) reduce el riesgo de accidente cerebrovascular o stroke en el 36% (p <
0,001) y también reduce los eventos cardiovasculares principales en comparación con el
grupo placebo(21).
VACUNA ANTINEUMOCOCICA
La vacuna antineumocócica se indica en
personas mayores de 65 años, especialmente en pacientes institucionalizados, portadores
de enfermedades crónicas e infecciones recurrentes y obviamente en aquellos con
antecedentes de esplenectomía. Los estudios de respuesta serológica en ancianos han
demostrado que estos desarrollan títulos 'protectores' (anticuerpos tipo IgG2) después
de la inmunización con vacuna polivalente, que tiene antígenos de 23 serotipos que
representan el 88% de todos los neumococos causantes de neumonía neumocócica
bacteriémica.
Según varios ensayos clínicos
aleatorios la eficacia en ancianos es de 75% (57% a 85%) en la prevención de bacteriemia
neumocócica(22). Pero no sólo por la disminución de la morbilidad y
mortalidad de los pacientes podemos medir la eficacia de la vacuna sino también por la
reducción en el número de hospitalizaciones quo a su vez reducen los costos de atención
de los sistemas de salud, y consecuentemente mejoran la calidad de vida del anciano al
prevenir una enfermedad(23). Sisk y col.(24) evaluaron la relación
costo-eficacia en los ancianos de la vacunación antineumocócica frente a la bacteriemia
por neumococo comprobando que la vacunación en mayores de 65 años ahorró $8,27 y
aumentó 1,21 días de vida ajustados según la calidad de vida (por persona vacunada), de
manera que vacunando a un millón ancianos se habrían ganado aproximadamente 3 400 anos
de vida ajustados según la calidad de vida y se habrían ahorrado $8 270 000.
El enfasis que se ponfa sobre la
vacunación únicamente a poblaciones de alto riesgo está siendo dejado de lado y se
está imponiendo la vacunación rutinaria de todos los adultos mayores de 55 años de
edad. Si se obtuviera una cobertura del 60%, cerca del 12 000 muertes relacionadas a
enfermedades neumocócicas serán prevenidas anualmente. En 1985 según una encuesta de la
Central de Control de Enfermedades (CDC), de Atlanta, menos del 10% del estimado de 48
millones de personas en quienes se recomendó la vacuna pneumocócica la recibieron.
Fedson y Col. estimaron que la inmunización con esta vacuna al momento de alta de 100
pacientes hospitalizados por neumonia prevenia una readmisi6n en cinco años(25).
Quick RE y Col.(26) reportaron un brote
en enfermedad neumocócica en una residencia de ancianos en el estado de Washington. El
análisis de la población afectada encontró que sólo el 22% había recibido la vacuna
antineumocócica y la mortalidad fue 71 %. Buchwald y Col., en un estudio reciente,
encontraron que sólo el 21 % de los ancianos indios nativos norteamericanos había
recibido la vacuna a pesar de pertenecer al grupo de riesgo que más beneficios obtendría
con la misma. Los autores recuerdan el objetivo que se había trazado el gobierno para
todos en el ano 2000, que consideraba una cobertura del 80% de vacunados en ancianos
institucionalizados.
TERAPIA DE REEMPLAZO HORMONAL Y
OSTEOPOROSIS
Está demostrado que la terapia de
reemplazo hormonal (TRH) mejora la calidad de vida de las mujeres en la posmenopausia
porque no solamente mejora los síntomas vasomotores y la atrofia genital asociada con el
climaterio sino también por que previene la osteoporosis y disminuye la prevalencia de
enfermedad de Alzheimer.
Existen varias guías y consensos tanto
canadienses (Osteoporosis Society of Canada) como norteamericanos (US National
Osteoporosis Foundation)(28,29) que recomienda la TRH como terapia de primera
línea para la prevención y tratamiento de la osteoporosis pos menopaúsica. Sin embargo,
la tasa de utilización en la población de mujeres de la TRH sigue manteniéndose baja.
Handa y Col(30) realizaron una encuesta en pacientes ambulatorios mujeres
mayores de 65 años sobre el use actual o pasado de terapia estrogénica. De los 2602 que
fueron entrevistados, 6.1 % tomaban estrógenos al momento de la entrevista, 18,5% lo
recibió en el pasado y el 70,8% nunca usó dicha terapia.
La baja prescripción de TRH puede estar
relacionado a su probable asociación de esta terapia con el cáncer de mama. Sin embargo,
los beneficios de la TRH en mujeres posmenopaúsicas parecen sobrepasar sus potenciales
riesgos. Otra de las razones para el bajo use de la TRH sería por la posibilidad de
reacciones adversas relacionadas con la dosis. Recker y col.(31) evaluaron el
beneficio de la TRH de baja dosis (por ejemplo, estrógenos equinos conjugados, 0,3
mg/día combinado con medroxiprogesterona, 2,5 mg/dia) comparado con placebo en pacientes
con adecuado status de calcio y vitamina D. A los 3,5 años se observó en los pacientes
un aumento significativo de la densidad mineral ósea al compararse las mediciones basales
de estos pacientes con respecto del grupo que recibió placebo. Las reacciones adversas
fueron leves y pasajeras. Estos resultados sugieren que la TRH de baja dosis es una buena
opción a considerar para la prevención de osteoporosis en mujeres ancianas.
Keating y Col(32) estudiaron
los factores sociodemográficos, clínicos y psicológicos asociados al use de TRH en una
cohorte de 495 mujeres posmenopáusicas en los EE.UU, de NA. El uso de TRH fue 58,7% entre
mujeres después de histerectomía comparado con solo el 19,6% entre mujeres sin
histerectomia. Aparentemente, factores relacionados a la edad de la histerectomía y
errores de concepto en la necesidad de la TRH explicarían estos hallazgos.
CORTICOIDES INHALATORIOS EN ASMA
BRONQUIAL
Los consensos y las guías sobre asma
bronquial recomiendan el use diario de medicamentos controladores (antiinflamatorios)
tales como corticoides inhalatorios, además de los broncodilatadores de larga duración
para todos los pacientes con asma persistente severa o moderada. El uso óptimo de
medicamentos controladores inhalatorios, raramente causa reacciones adversas y minimiza la
necesidad de corticoide orales en forma crónica, de manera que se previenen las numerosas
reacciones adversas, especialmente en personas ancianos.
La realidad en los pacientes geriátricos
es diferente. En el estudio de Enright y Col en una comunidad de 4581 personas mayores de
65 anos del Cardiovascular Health Study sólo el 30% de los pacientes diagnosticados de
asma usaban corticoides inhalatorios (con un promedio de sólo siete dosis durante las dos
semanas previas), el 40% usaba simpatomiméticos (con un promedio de una dosis por día) y
el 18% tomaba corticoides orales(33). En otros estudios, la tasa de
utilización de corticoides inhalados fue 34 a 56% en el adulto mayor(34).
ANALGÉSICOS OPIOIDES Y DOLOR POR CÁNCER
La prevalencia de cáncer aumenta con la
edad y el dolor es el síntoma más frecuente e incapacitante. No obstante, en los
gerontes existe un subrreporte y un tratamiento subóptimo de este síntoma, lo que
provoca un sufrimiento innecesario. Las escalas de la OMS son totalmente aplicables a este
grupo de edad y en la tercera etapa o nivel del tratamiento del dolor esta indicado la
administración de los opioides(35). Bernabei y col., en un estudio reciente,
encontraron que solo el 26% de los ancianos con dolor por cáncer recibía morfina a pesar
que debían recibirlo por el grado de dolor(35). La razón de esta baja tasa de
utilización de opioides en los ancianos seria por terror a las reacciones adversas tales
como delirio o constipación. Pero, estas reacciones adversas se presentan se presentan
raramente de las dosis usuales. Se debe recordar que el tratamiento adecuado del dolor en
un geronte con cáncer mejora su calidad de visa.
ANTIDEPRESIVOS EN EL ADULTO MAYOR
La depresión en geriatría no solamente
es subdiagnosticada sino también subtratada. La terapia antidepresiva incluye la
psicoterapia y los fármacos antidepresivos. En el estudio de Riedel-Heller y col., en
gerontes ambulatorios e institucionalizados, encontró que solo el 2,2% y el 3,6%,
respectivamente, recibieron antidepresivos(37). La depresión es un problema de
salud pública en el geronte ya que su subrreporte y el tratamiento sub óptimo conlleva a
la sobreutilización de los servicios de salud e incremento de los gastos por la atención
de los pacientes porque no son diagnosticados desde el principio(38).
Ver bibliográficas
|