Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol. 13 Nº4 - 2000

EDITORIAL


PUBLICAR 0 PERECER

Oscar G. Pamo Reyna *

To publish or to perish, Publicar o perecer, ha sido la consigna de los investigadores científicos en los últimos años. Ello también es cierto en lo referente a Medicina. En efecto, existe un buen grupo de investigadores científicos médicos cuyo principal objetivo es publicar sus hallazgos. Se puede decir que se trata de una competencia de escribidores. El término "carrera de brazos" (arm race) define bien esta situación y esto es una característica de los investigadores científicos de los países desarrollados. Los principales centros universitarios se los disputan. No sólo traen prestigio con ellos sino que los overheads y las regalías por las patentes que generan los tornan atractivos.

Por supuesto que, cuando de publicar se trata, los hay con una verdadera producción y otros que recurren a ciertas tretas para dar la impresión de que también tienen una buena producción. Los primeros se caracterizan por escribir y publicar en diversas revistas médicas, siempre apuntando a las mejores. Si sus trabajos son pioneros o relevantes serán citados con cierta frecuencia. Este ¡lecho les otorga una plusvalía intelectual. Los segundos se caracterizan por darle otra forma a un mismo trabajo, lo que en el argot periodístico se conoce como "voltear el artículo". O, desdoblan un trabajo en dos o más tal que publican un mismo trabajo como si fueran varios. O, presentan un mismo trabajo en varios congresos, especialmente en provincias y en el extranjero. O, traducen el mismo trabajo a otros idiomas y los envían a revistas extranjeras y de esta manera incrementan su producción. Ciertas ventajas técnicas actuales, como el cruce de bases de datos informatizadas, permite detectarlos y evaluarlos en su real dimensión.

Publicar un artículo, cualesquiera que sea el género, satisface el espíritu pero lo más importante es que se deja un testimonio de un hecho determinado de nuestra realidad en un momento dado. Así, el llamado trabajo o artículo original es la esencia de la investigación científica médica. Por esto, los trabajos o artículos originales constituye el principal contenido de las revistas científicas y médicas y las definen como tales.

Muchas revistas nacionales optan por llenar sus espacios con las revisiones de temas ante la escasez de trabajos originales pero desconocen que al hacerlo están perdiendo la calidad de revista médica científica. las revisiones de temas también son importantes y cumplen un papel muy definido en la Educación Médica Continua. En cualesquiera de los géneros, diremos que los médicos peruanos no somos muy aficionados a escribir. Como el trabajo original es producto de una investigación, inferimos que también investigamos poco. Estoy completamente seguro de que estoy exagerando si digo que en este momento tenemos 15 revistas científicas médicas a nivel nacional. Si esto fuera cierto y conociendo que el promedio de artículos originales es de cuatro, y que cada revista tira cuatro números al año, tenemos unos 240 trabajos originales al año. Para contrastar nuestra producción anual tenemos que el New England Journal of Medicine tiene un promedio de seis trabajos originales por número y sale semanalmente, por lo que, solamente esta revista tiene más de 300 trabajos al año. Es decir, una sola revista norteamericana pública tanto o más trabajos originales que nuestro país. Sólo estamos hablando de cantidad y no de calidad.

Hace poco más de dos años, en mi libro Las Revistas Médicas del Perú 1827-1996 (1) y en un editorial de esta revista (2) me ocupé de estos y otros aspectos sobre las publicaciones periódicas médicas en el Perú. Grande fue mi sorpresa cuando me enteré unos meses más tarde, en el verano de 1999, que la Revista de Gastroenterología del Perú, la única revista que teníamos indizada en el Index Medicus, había sido eliminada del Index por no tener un coeficiente de citación aceptable. Desde entonces, el Perú no tiene ninguna revista indizada en el Index Medicus y por tanto, no figuramos en MEDILINE ni tenemos presencia alguna en la comunidad científica médica internacional.

En los últimos años, en los países desarrollados se está dando una especial atención a los índices de citación del autor y de la revista, entre otros índices bibliométricos. De tal modo que, ahora, no basta con tener una buena producción sino que debe estar citada frecuentemente, cuanto más es mucho mejor, por otros investigadores. Estos índices también son relativos pues no discriminan mayormente. Se da el caso de autores que son citados frecuentemente por otros debido a la mala calidad de los resultados o conclusiones de sus trabajos, obteniendo así unos buenos índices de citación.

En la base de datos LILACS (Literaturas Latinoamericanas en Ciencias de la Salud) también hemos podido apreciar ciertas dificultades para conseguir información de la producción médica nacional correspondiente a los últimos años porque no está actualizada para nuestro país. A nivel de Latinoamérica, con el 3 % del total, estamos en la séptima posición en lo que refiere a volumen de trabajos originales registrados.

Cuando era estudiante, ya en la Facultad de Medicina, junto con otros compañeros nos acercamos a un determinado profesor, que nos había cautivado con sus clases teóricas, a quien inquirimos sobre la posibilidad de realizar algún tipo de investigación bajo su supervisión y para sorpresa nuestra recibimos como respuesta: "¿Para qué? Si todo ya está escrito". Ese es el profesor que no queremos más. Ese es el profesor que espero, a estas alturas, sea una especie en extinción de la Universidad Peruana.

Si queremos cambiar el estado actual de las cosas tenemos que hacer algo. Lo que queremos son profesionales que investiguen, en todo caso los que practiquen el laisser faire, laisser passer antes que contagiar pesimismo, negativismo o conformismo. Lo que está al alcance nuestro, como sociedad, es tan sólo incentivar la investigación científica médica. Y, lo hacemos con las convocatorias a nuestros congresos y con los premios pecunarios de estímulo para los mejores trabajos. Otro tanto lo hace, o debe hacerlo más, la empresa privada, la Universidad Peruana y ciertas dependencias gubernamentales.

Una característica notable de nuestras publicaciones periódicas médicas es que la subvención de las impresiones suele estar a cargo de los Laboratorios Farmacéuticos, grandes aliados nuestros, con el avisaje publicitario de sus productos. Sin embargo, tengo la impresión de que esta valiosa ayuda pudiera ser mayor y mejor. los encargados del marketing suelen requerir de trabajos, o artículos en general, cuya temática incida de alguna manera sobre los problemas de salud para los cuales sus productos son promocionados. Como esto no siempre se cumple se vuelven un tanto reticente a poner sus avisos. Algunos Laboratorios Farmacéuticos tienen sus propias revistas, generalmente impresas en el exterior, pero básicamente contienen artículos de revisión con un avisaje dirigido. A decir verdad, esta relación de temática por publicar y producto por promocionar es relativa. Por razones de tiempo, los médicos son muy selectivos en sus lecturas y el aviso publicitario debe estar allí cuando el médico hojee la revista, independientemente de si tiene o no artículos relacionados con lo que se promociona.

Definitivamente que los de marketing prefieren sus cartones publicitarios, por nombrarlos de alguna manera, de llamativos colores y diseños, pero estoy completamente seguro que dichos cartones se quedan en los escritorios para luego seguir su curso natural que terminará en el reciclaje, En cambio, el mismo aviso colocado en una revista tendrá una vida mucho más larga. Es muy difícil, por su formación, que un médico se deshaga de una revista. En todo caso si no le interesa ningún tema la revista terminará en manos de otro colega, o estudiante de medicina, o en una biblioteca: Sin querer monopolizar todos los avisos para las revistas mi sugerencia sería la de invitar a las empresas farmacéuticas a tener una mayor participación en ellas. Creer en ellas, confiar en ellas como vehículos para sus avisos publicitarios. Así, su contribución a perennizar la producción científica médica nacional será mayor y más importante.

Debemos reconocer que muchas veces los Laboratorios Farmacéuticos no colaboran con sus avisajes debido a las restricciones que los vaivenes de la economía de¡ país les impone. En la medida de que el poder adquisitivo de los consumidores mejore, y tengamos empresas farmacéuticas vigorosas, es de esperar una mayor participación en esta tarea de subvencionar las impresiones de las revistas médicas nacionales.

Un detalle importante. Contamos con muchas instituciones médicas centenarias pero no tenemos ninguna revista médica centenaria, pues permitieron que La Gaceta Médica de Lima, La Crónica Médica y El Monitor Médico desaparecieran, y que Anales de la Facultad de Medicina de Lima, que se iba para centenaria, entre otras, dejara de salir. Dichas publicaciones periódicas dejaron de existir no sólo por razones económicas, en muchos casos, sino también porque no hubo material para publicar. Me trae el recuerdo las ácidas palabras de¡ doctor Hermilio Valdizán para calificar por qué los médicos nacionales no publican: por apatía (3).

En efecto, pareciera que aún somos un país de apáticos pero tengo la esperanza, afortunadamente es lo último que se pierde, que los médicos nacionales adoptemos el eslogan Publicar o Parecer como nuestro. Tengo la esperanza de que podemos empezar a investigar y publicar. A investigar y publicar sobre nuestros problemas de salud. Para países como el nuestro, la Medicina Basada en Evidencias sí funciona si es que se aplican los conocimientos adquiridos de los estudios locales para resolver los problemas locales. Y para esto, qué mejor que las revistas científicas médicas nacionales o del área latinoamericana que publican sobre los problemas que nos conciernen.

Publicar o Perecer es, estimado colega, el reto que nos hemos antepuesto para salir de este marasmo intelectual. La tarea no es fácil ni de corto plazo pero es el momento de empezar si es que no queremos .. perecer.

* Presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Interna 2001 - 2002

REFERENCIAS

1. Pamo Reyna, Oscar G. Las Revistas Médicas Científicas del Perú, 1827-1996.
    Ed. Mad Corp S.A. Lima, 156 págs.
2. Parno Reyna, 0. G. Editorial. Las Revistas del Perú. Bol Soc Peru Med Intem 1998,
   11(2): 499-50.
3. Valdizán, Hermilio. Editorial Nuestras Publicaciones Médicas.
    Anales de la Facultad de medicina de Lima 1918; I:1-6
 


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