Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol. 13 Nº2 - 2000

 

Estado nutricional en pacientes con VIH

 
Jaime Pajuelo Ramírez, Eduardo Ticona Chávez, Víctor Pérez, Jovita Silva Robledo,
Martha Pastrana Poma


RESUMEN

El estudio se realizó en 133 pacientes con infección VIH que acuden a su consulta en el Hospital Nacional Dos de Mayo. 110 corresponden al género masculino.

A todos se les tomó el peso, talla, perímetro del brazo, pliegue celular subcutáneo tricipital y subescapular. Con las dos primeras medidas se calculó el Indice de Masa Corporal (IMC) y con el perímetro y el pliegue tricipital, el área grasa y el área muscular. Todas las medidas fueron tomadas con la metodología internacionalmente aceptada, en el caso del pliegue se usó un calibrador Jhon Bull. Para el diagnóstico nutricional se utilizó las clasificaciones de James, Ferro-Luzzi y Waterloo y también la de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En cuanto a la clasificación del estadío clínico de la infección se usó la de la OMS.

El mayor compromiso del IMC se observa en los pacientes del estadío IV. En el género masculino, el 15.7% de los pacientes que se encuentran dentro del I al III estadío presentan Deficiencia Crónica Energética mientras que los del IV estadío llegan al 30.6%.

El promedio encontrado para los diferentes indicadores antropométricos, a excepción de la talla, en ambos géneros, es menor en los pacientes del IV estadío. En cuanto se profundiza la Deficiencia Crónica Energética, el promedio de los indicadores de depósito disminuye.

El comportamiento del IMC frente a los otros indicadores es similar a los que ocurre en personas sanas.

En conclusión, el estado nutricional de estos pacientes se encuentra muy deteriorado llegando incluso a comprometer sus depósitos, lo que conllevan a una mayor disminución de sus defensas y por consiguiente a un muy mal pronóstico.


SUMMARY

The study was carried out in 133 patients with VIH infection who are attended at the Dos de Mayo National Hospital. 110 correspond to male gender.

All patients were taken weight, height, arm perimeter, underskin and subscapular triceps skinfold. The BMI was calculated with the two first measures and with the latter ones the fat and muscular areas. All measures were taken with the internationally accepted methodology, in the case of the skinfold the Jhon Bull calibrator was used. For the nutritional diagnosis the classifications of James, Ferro-Luzz and Waterloo were used, and also the one from the World Health Organization (WHO). For the classification of the clinique stadium of the infection the WHO one was used.

The major compromise of the BMI is observed in patients of stadium IV. In the male gender, 15.7% of patients who are within the I to III stadium present Chronic Energetic Deficiency while those of stadium IV come close to 30.6%.

The average found for the different anthropometric indicators, with the exception of height, in both genders, is lower in patients of stadium IV As long as the Chronic Energetic Deficiency deepens, the average of the deposit indicators decreases. The performance of the BMI in front of other indicators is similar to what occurs in healthy persons.

In conclusion, the nutritional status of these petients is very deteriorated, becoming inclusive to compromise their deposits, which aids to a higher decrease of their defenses, hence to a very bad prognostic.


INTRODUCCION

Transcurrida casi dos décadas desde que se identificó el VIH como causa del SIDA, se ha señalado la presencia de la enfermedad, en casi todos los países en desarrollo y en los industrializados. Se dice que unos 30 millones de personas lo han contraído y 6 millones han muerto como consecuencia del SIDA (1).

En el Perú, los casos diagnósticados de SIDA, en el año 1999 han llegado a 815, distribuyéndose más en el género masculino y en el grupo etáreo de 30 a 34 años (2).

La infección VIH/SIDA predispone que el individuo desarrolle infecciones oportunistas (I0) de curso subagudo a crónico, que por si mismas ocasionan un deterioro nutricional. Además de ello si estas I0 se localizan en el intestino, favorecen la mala absorción de los alimentos y el desarrollo de diarrea crónica (3-4), siendo esta la principal causa del adelgazamiento en pacientes con SIDA. Esta mala absorción ocurre en forma, secundaria a una disminución de la superficie del área intestinal, infiltración linfocítica del epitelio y una inmadurez funcional de las vellosidades de las células epiteliales asociado con un rápido turnover celular (5).

En nuestro país la diarrea crónica y la tuberculosis en pacientes con infección VIH/SIDA son muy frecuentes, lo que favorece un deterioro nutricional progresivo, por lo que el compromiso nutricional es de esperarse en los casos avanzados de la infección.

Por no disponerse de información nacional acerca de este problema, el propósito de nuestro estudio es evaluar el estado nutricional de una población de pacientes con infección VIH/SIDA en el Perú.

MATERIAL Y METODOS

Se realizó un estudio descriptivo transversal, en 133 pacientes con infección VIH, que acudieron a consulta ambulatoria en el Servicio de Enfermedades Infecciosas y Tropicales del Hospital Dos de Mayo de Lima, en el período de Mayo a Agosto de 1998. El mencionado Hospital es el Centro Hospitalario que atiende al mayor número de casos de infección VIH/SIDA del país.

De los pacientes evaluados 110 pacientes correspondieron al género masculino y los 23 restantes al femenino. A todos se les tomó las siguientes medidas: peso (kg), talla (m), perímetro de brazo (mm) y pliegue celular subcutáneo tricipital (mm). Para la toma de esta información se siguió la metodología internacionalmente aceptada(6). En el caso del pliegue tricipital se usó un calibrador Jhon Bull con una presión de 10 g/mm2. Con el peso y la talla se calculó el Indice de Masa Corporal (IMC) expresado en kilogramos/metro cuadrado, y con el perímetro y el pliegue tricipital, y usando las ecuaciones de Gumey y Jellife (1), se determinó el área grasa (mm2) y el área muscular (mm2), respectivamente.

Para el diagnóstico nutricional con el IMC, se utilizó la clasificación de James, Ferro-Luzzi y Waterloo (8) con los siguientes valores: 16, entre 16 y 17, 17.1 a 18.4, 18.5 a 19.9 y 20 a 25 kg/m2 para definir Deficiente Crónico Energético (DCE) de III grado, DCE de II grado, DCE de I grado, bajo peso y normal respectivamente. Asimismo fue utilizada la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS)(9) de 25.1 a 29.9 y 30 kg/m2 y más para el sobrepeso y obesidad.

Para la clasificación del estadío clínico de la infección VIH, se utilizó la Clasificación de la OMS de 1990 (10), la que se basa en las características clínicas e infecciones oportunistas y no oportunistas que presenta la persona con la infección VIH.

RESULTADOS

La Tabla Nº 1 muestra las medidas de tendencia central y de dispersión por género y estadío. Ahí se puede observar que existe una homogeneidad en la edad de los pacientes, lo mismo que en la talla, esto último de acuerdo al género. Lo que es de destacar es la diferencia dada en el peso y en el valor del IQ en razón al estadío de la enfermedad, lo que habla muy a las claras el gran compromiso de la masa corporal.

Tabla 1
MEDIDAS DE TENDENCIA CENTRAL Y DISPERSIÓN POR GÉNERO Y ESTADIO

GENERO ESTADIO EDAD PESO TALLA IQUETELET

M

F

I-III  n: 51
IV     n: 59
I-III  n: 13
IV     n: 10
32.9(8.4)
31.7(7.9)
30.8(9.9)
28.3(8.9)
60.6(11.6)
53.5(7.6)
48.5(7.9)
39.8(4.2)
1.65(0.06)
1.64(0.06)
1.49(0.06)
1.52(0.07)
22.3(4.1)
19.7(2.7)
21.8(2.9)
17.2(2.2)


Los indicadores de depósito que reflejan con mayor claridad la masa muscular (PB y AM) son mayores en el género masculino, lo contrario sucede con los indicadores grasos (PT y AG) para el género femenino. Independientemente del género, la mayor profundidad de la enfermedad determina un mayor deterioro de sus depósitos. (Tabla Nº 2).

TABLA N° 2
MEDIDAS DE TENDENCIA CENTRAL Y DE DISPERSIÓN
DE LOS INDICADORES DE DEPÓSITO, POR GÉNERO Y ESTADIO

GENERO ESTADIO PERÍMETRO P.TRICIPITAL A.MUSCULAR A.GRASA
M

F
I-III
IV
I-III
IV
251(36.7)
226(25.4)
250(30.3)
198(23.9)
8.9(4.1)
6.6(2.1)
14.9(5.2)
8.9(3.5)
4030(1000)
3403(726)
3304(598)
2315(397)
1195(628)
721(265)
1732(695)
845(397)


El mayor compromiso del estado nutricional se observa en los pacientes del estadío IV, pero independientemente del estadío y el género se observa un gran porcentaje en los diferentes grados de la Deficiencia Crónica Energética en comparación de los que presentan sobrepeso y obesidad. (Tabla Nº 3).

TABLA 3. SITUACIÓN NUTRICIONAL DEL
PACIENTE CON VIH + POR GÉNERO Y ESTADIO

                                         MASCULINO                   FEMENINO
ESTADIOS I-III IV I.III IV
DCE III
DCE II
DCE I
BAJO PESO
NORMAL
SOBREPESO
OBESIDAD
NUMERO
5.9
2.0
7.8
11.8
52.9
11.8
5.9
51
10.2
8.5
11.9
16.9
47.4
5.1
0
59
0
0
0
11.1
77.7
11.1
0
13
30.0
20.0
10.0
30.0
10.0
0
0
10


En la Tabla 4 se observa cómo los diferentes indicadores de depósito van disminuyendo conforme la masa corporal disminuye. Esto indica que el organismo está tratando de sobrevivir en base a sus depósitos. Sólo se presenta el género masculino por cuanto el género femenino tiene pocos casos.
  

TABLA 4.
PROMEDIO Y DESVIACIÓN ESTÁNDAR DE LOS INDICADORES DE
DEPÓSITO EN RELACIÓN AL GRADO DE DEFICIENCIA CRÓNICA
ENERGÉTICA, EN EL GÉNERO MASCULINO

DCE Números Tricipital Subescap. A. Grasa P.de Brazo A. Muscular
I
II
III
11
6
9
10.3(4.7)
9.1(3.8)
7.8(1.5)
10.6(2.8)
10.1(2.6)
8.4(2.8)
1298(807)
1086(513)
888(215)
258(40.4)
249(18.8)
237(23.6)
4131(1098)
3879(338)
3636(757)

 
En la tabla 5 se puede observar que el IMC presenta la mayor correlación y regresión con el peso y el perímetro de brazo. Los demás indicadores, a excepción de la talla, muestran niveles muy aceptables. El comportamiento de la talla es mínimo y es el único que no tiene significación estadística.

TABLA 5. NIVELES DE CORRECIÓN Y
REGRESIÓN DEL IMC CON LOS OTROS
INDICADORES ANTROPOMÉTRICOS

INDICADOR CORRELACIÓN (r) REGRESIÓN (r2)
Peso
Talla
P. de Brazo
P. Tricipital
P. Subescapular
A. grasa
A. muscular
.906
-.065*
.900
.794
.795
.830
.821
.821
-.004*
.809
.630
.631
.689
.673
                            . no significativa

    
DISCUSION

La desnutrición, principal causa de inmunodepresión secundaria a nivel mundial, acabará presentándose indefectiblemente en el paciente infectado por VIH/SIDA (11). Los trastornos nutricionales del paciente infectado por VIH tienen origen multifactorial y generalmente vienen definidos por anorexia, mala absorción y alteraciones metabólicas y hormonales y engarzan fácilmente entre sí en una dinámica de círculo vicioso (12).

Esta desnutrición, será denominada como Deficiencia Crónica Energética (DCE), de acuerdo a la clasificación utilizada para el IMC en el presente estudio.

Los estudios nutricionales realizados en población adulta, tanto a nivel nacional (13) como a

nivel local (14) muestran una pequeña prevalencia de DCE, alrededor del 3 %, lo que permite aseverar que en este grupo poblacional el problema de deficiencia, desde el punto de vista epidemiológico es mínimo. Indudablemente que la condición de poseer una enfermedad infecciosa hace que aparezcan situaciones que repercuten seriamente en el estado nutricional, como ser la hiporexia marcada y el incremento en su metabolismo basal, lo que refleja un desequilibrio entre el aporte energético y su consecuente pérdida a favor de esta última.

Un reflejo muy nítido de esta situación es el haber encontrado una prevalencia tan alta en el I-III estadío (15.7%) lo que se duplica en el IV estadío, en lo que se refiere al género masculino. Una situación más comprometida se observa en el género femenino. Todo esto a su vez hace que el cuerpo empiece a manejar sus mecanismos de defensa, entre ellos tratar de equilibrar el balance retirando energía de sus depósitos protéicos y grasos.

Una manera de ver el gran compromiso que los pacientes presentan con esta enfermedad, es compararlos con población no enferma. En ese sentido, para el género femenino, existe un estudio (14) que muestra que el promedio encontrado de PCST, AG y PB fue de 24.1 mm, 3098 mm2 y 289 mm, respectivamente, lo que denota la diferencia que marca el encontrarse con una enfermedad como la que se trata en este estudio.

El área grasa, que de alguna manera indica la situación de un depósito energético importante, se encuentra más afectado en la mujer que en el varón lo que se acentúa aún mas en los pacientes en el IV estadío. En el caso del género femenino, para el estadío I al III, el valor promedio encontrado se ubica entre el 10 y 25 percentil de la tabla de Frisancho (16), lo que se hace más dramático en los pacientes del estadío IV cuyo valor del AG se encuentra por debajo del 5 percentil. El otro indicador graso, el pliegue tricipital, tiene una ubicación percentilar exactamente igual que el AG.

El comportamiento de los indicadores magros, (PB y AM), muestra que quien se encuentra más perjudicado es el género masculino, tal es así que sus valores promedio para ambos indicadores y en los diferentes estadíos está por debajo del 5 percentil, lo que refleja una gran depleción. Hecho similar sucede en los pacientes del IV estadío del género femenino.

En estudios de composición corporal la pérdida de masa libre de grasa es mucho más acentuada en el género masculino que en el femenino (17).

Miralles (18) reporta que la desnutrición encontrada en el varón es protéica y en la mujer calórica, lo que de alguna manera se refleja en nuestro estudio con los hallazgos encontrados con referencia a los depósitos.

Pese a que la población estudiada sufre de un gran deterioro en su estado nutricional, el IMC se comporta en forma similar a la de una población normal, o sea que tenga una alta correlación con los otros indicadores y una muy baja correlación con la talla. Por otro lado los valores encontrados con la regresión lineal también guardan coherencia dado que el IMC variará en función de todos los indicadores menos con la talla. Una situación similar se ha reportado en niños de 6 a 9 años (19-20) Como en adolescentes de 10 a 12 años (21)

Si bien el estudio no es de seguimiento, se puede apreciar que hay una gran pérdida de la masa corporal conforme se profundiza en el estadío, de 2.6 a 4.6 kg/m2 en el género masculino y femenino respectivamente. En un trabajo de seguimiento se reportó que hay una pérdida del IMC de 1. 1 kg/m2 en el período de 6 meses previos al paso de la infección asintomática a SIDA (22) los hallazgos de este trabajo muestran una mayor perdida.

En España (23) en un estudio observacional, transversal y multicéntrico de pacientes no hospitalizados, encontraron a un 20% con un IMC menor de 20 kg/m2, cifra mucho menor a lo encontrado en el presente trabajo, lo que llevaría a pensar que nuestros pacientes tienen su estado nutricional más comprometido. Incluso en Abidjan, los pacientes presentaron un promedio de IMC de 20 kg/m2. (24)

Si bien dada la naturaleza del estudio no se ha cuantificado la pérdida del peso, esta pérdida de por sí es la mayor manifestación de la infección teniendo dos patrones identificados como episodios de pérdida aguda severa y otro de tipo crónico progresivo (25) como resultado de un estado hipercatabólico que se manifiesta por un incremento de su pérdida energética (26).

En conclusión, el estado nutricional de estos pacientes se ve muy afectado llegando incluso a comprometer sus depósitos, lo que conlleva a una disminución de sus defensas y por consiguiente a un muy mal pronóstico.