REPORTES
CLÍNICOS
Metaplasia mieloide agnogénica:
reporte de un caso atípico
Lourdes Hinostroza Delgado*.
Roberto Carrasco Navarro ** y Wilfredo Paredes Torres***
* Médico asistente del
Servicio de Medicina Interna. Hospital Militar Central. Lima, Perú.
** Médico residente de Medicina Interna.
*** Médico patólogo.
RESUMEN
Se presenta un paciente varón de 19
años de edad, procedente de Papayacu, departamento de Amazonas, con metaplasia mieloide
agnogénica (MMA), cuya sintomatología y evolución -con excepción de la fiebre y la
esplenomegalia- fueron inusuales, lo cual obscureció el diagnóstico que sólo pudo
evidenciarse post-mortem. Paralelamente era portador de una severa desnutrición
calórico-proteica y de parasitismo intestinal múltiple, lo que contribuyó a modificar
el curso clínico del proceso. Creemos por ello que este caso de metaplasia mieloide
agnogénica de presentación muy singular debe ser reportado en la literatura nacional.
Palabras clave: Metaplasia mieloide
agnogénica (MMA), esplenomegalia, desnutrición severa, parasitismo intestinal múltiple.
SUMMARY
A 19 years-old man was referred from
Papayacu (Amazonas) because of fever and splenomegaly. He was diagnosed of Agnogenic
Myeloid Metaplasia (AMM). These findings are very rare in patients with AMM. At the same
time, developed weight loss, severe abnormalities of nutrition and multiple intestinal
parasitosis, which contributed to clinical presentation of this disease. We believe, that
this case of AMM must be reported in the national literature.
Key words: Agnogenic myeloid metaplasia
(AMM), splenomegaly, severe desnutrition, multiple intestinal parasitosis.
INTRODUCCIÓN
La metaplasia mieloide agnogénica o
mielofibrosis idiopática es una enfermedad que se engloba dentro de los síndromes
mieloproliferativos crónicos a los cuales pertenecen la leucemia mieloide crónica, la
policitemia vera y la trombocitemia esencial. Se caracteriza por mielofibrosis y focos de
hematopoyesis extramedulares (7,10). Es de evolución crónica y los pacientes permanecen
asintomáticos por largo tiempo a excepción de la esplenomegalia progresivamente
creciente. La supervivencia después de hecho el diagnóstico es variable: entre 1.5 a 15
años (1, 2).
En lo que se refiere a la
fisiopatología, se postula que el proceso patológico primario es un desorden monoclonal
de la stem cell hematopoyética, que resulta en meloproliferación crónica e hiperplasia
megacariocítica atípica (6). El proceso secundario de fibrosis de la médula ósea es
resultado de la proliferación no clonal fibroblástica e hiperactividad inducida por
factores de crecimiento anormales originados en los clones megacariocíticos (10).
Los patrones histológicos de estadiaje
son: el incremento en el número y pleomorfismo de los megacariocitos, incremento en el
número y densidad en las fibras de reticulina y fibrosis colágena, con exceso de blastos
(7).
Las características clínicas se
originan en tres procesos fisiopatológicos básicos: la anemia, la esplenomegalia y los
procesos hipercatabólicos relacionados a la mieloproliferación (anorexia, pérdida de
peso, sudoración nocturna, crisis de gota, litiasis renal). En una cuarta parte de los
pacientes no existe sintomatología y el hallazgo es casual.
CASO CLÍNICO
H.Cl.: T01555693. Paciente DT, varón de
19 años de edad, soldado, procedente de Papayacu (departamento Amazonas, frontera norte),
admitido al Hospital Militar Central el 3 de julio de 1996, porque hacía tres meses
presentaba cefalea, episodios febriles vespertinos de 39° C precedidos de escalofríos y
seguidos de sudoración profusa, astenia, hiporexia y pérdida de peso.
Veinticinco días después aparecieron
aumento de volumen del abdomen a expensas de ambos hipocondrios, dolor moderado en
hipocondrio izquierdo, palidez y epístaxis ocasionales. Se le administró cuatro tabletas
de Cloroquina por dos días y dos tabletas de Primaquina por tres días. La fiebre
remitió durante corto tiempo y luego reapareció, por lo cual fue evacuado a la
Compañía de Sanidad de El Milagro (Bagua), donde se le aplicó tratamiento antimalárico
con Cloroquina y Primaquina a dosis plenas durante catorce días. La fiebre nuevamente
remitió persistiendo los demás síntomas por lo que fue transferido al Hospital Militar
Central de Lima.
Funciones biológicas: Anorexia marcada, sed moderada, orina oscura,
deposiciones formadas, sueño intranquilo, peso marcadamente disminuido.
Antecedentes familiares y personales: No contributorios.
Examen clínico: Funciones vitales: pulso: 70 p.m., presión arterial:
110/60 mmHg, resp.: 22 p.m., T: 36.5° C, peso: 44.5 K.
Lúcido, comunicativo, pálido, muy adelgazado, gran balonamiento abdominal a tensión,
perímetro 74 cm, circulación colateral en flancos, no ascitis. Hígado y bazo a veinte
centímetros debajo del reborde costal respectivo, ambos de superficie lisa y consistencia
aumentada. El bazo era doloroso en su parte central. No adenopatías periféricas
significativas. Aparatos respiratorio y cardiovascular dentro de límites normales. Resto
del examen no contributorio.
Diagnósticos presuntivos
1) Hepatoesplenomegalias gigantes de etiología a determinar: Paludismo
crónico resistente a tratamiento convencional, brucelosis crónica, tuberculosis visceral
y entero peritoneal, linfoma no Hodgking, leucemia crónica, enfermedad mieloproliferativa
crónica.
2) Desnutrición crónica severa
3) Parasitismo intestinal
4) Anemia secundaria.
Los exámenes auxiliares mostraron leucocitos entre 8,000 a 15,000 y hemoglobina entre 7.6
a 11.0 gm%. En exámenes repetitivos no se demostraron células anormales en sangre
periférica, las plaquetas alrededor de 41,000 p.mm3. La velocidad de sedimentación en
promedio de 47 mm/n (W.G.). La investigación de plasmodium en sangre periférica (seis
muestras) fue negativa aun con estímulo corticoideo. Las aglutinaciones para Brucela
y S. tiphy (3 muestras) fueron negativas. De tres hemocultivos, dos fueron positivos
para estafilococo coagulasa negativo; igualmente un mielocultivo fue positivo para el
mismo germen.
Mielograma (2 muestras): Médula ósea de caracteres reactivos, marcada hiperplasia
mieloide, plasmocitosis y eritrofagocitosis, megaloblastosis, estigma de trombocitolisis
periférica.
Biopsia de médula ósea: Ligeramente hipercelular a expensas de las tres series.
Test de Coombs directo negativo, albúmina sanguínea alrededor de 2 gm%; globulinas: 5.5
gm%; otros exámenes de sangre: urea, glucosa, creatinina, electrolitos, transaminasas,
bilirrubinas y fosfatasa alcalina en límites normales. Anti HBs y HIV negativos.
La radiografía de tórax normal, TAC de abdomen: gran hepatoesplenomegalia, imagen
hipodensa adyacente a silueta esplácnica, que se confirma con ecografía abdominal.
Linfografía radioisotópica de miembros inferiores: Hepatoesplenomegalia con
captación-extracción del trazado muy pobre, ganglios en límites normales.
Heces: Diphylobotrium pacificum, Strongiloides stercoralis y Giardia lamblia.
EVOLUCIÓN
El paciente permaneció cuarenta días hospitalizado hasta el 11 de septiembre de 1996. Su
estado general fue empeorando paulatinamente, el dolor en el hipocondrio derecho se
acentuó notablemente. Presentó episodios febriles frecuentes a pesar del tratamiento.
Dos días antes de su fallecimiento (9 de setiembre de 1996) el dolor esplénico se hizo
muy intenso. Al presumirse presencia de infartos esplénicos se decide esplenectomía de
urgencia, la cual se realizó con éxito; pero pocas horas después presentó un síndrome
de coagulación intravascular diseminada que lo llevó al deceso.
TRATAMIENTO
El paciente recibió dieta hipercalórica e hiperproteica, un nuevo curso de Primaquina y
Cloroquina. Posteriormente Fansidar, sin resultados. Vancomicina para la sepsis a
estafilococo coagulasa negativo. Transfusiones de sangre cuando fueron necesarias,
medicación parasiticida con Albendazol y Metronidazol y sintomática para aliviar el
dolor abdominal y la fiebre.
PATOLOGÍA
Macroscopía
Macroscópicamente se observó: marcada disminución del tejido celular subcutáneo e
hipotrofia muscular esquelética. Mucosa oral pálida. Balonamiento abdominal, cicatriz
operatoria mediana y paracostal izquierda.
En cavidad torácica: líquido en cavidad pleural izquierda: 200 a 300 cc. Pulmones:
derecho: 480 g., izquierdo 500 g.; ambos congestivos, edematosos y con hepatización de
lóbulos basales.
Cavidad abdominal: Líquido sanguinolento en un volumen de cuatro litros; epiplón
congestivo, hemorrágico y adenomegalia. Hígado: 4,500 g., congestivo. Bazo: 2,200 g. (29
x 19 x 7 cm) congestivo, con zonas de infartos antiguo y reciente. Riñones: derecho 180
g., izquierdo: 200 g.; pálidos.
Cavidad craneana: Meninges congestivas con punteado petequial difuso. LCR sanguinolento.
Cerebro: 1,140 g., edema y hemorragia petequial. Cerebelo: congestión y edema.
Microscopía
Microscópicamente se observó lo
siguiente:
- Médula ósea ligeramente hipercelular
a expensas de las tres series (->Megacariocito) 40X HE (Fig. 1).
- Parénquima hepático, espacio
sinusoidal y presencia de células hematopoyéticas de las tres
series (-> Megacariocitos) 40X HE (Fig. 2).
- Estructura de ganglio linfático,
folículos linfoides y presencia de células hematopoyéticas de
las tres series (->Megacariocitos) 40X HE (Fig. 3).
- Estructura del parénquima esplénico y
células hematopoyéticas (-> Megacariocitos) 40X HE (Fig. 4).

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Figura 1:
Médula ósea |

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Figura 2:
Hígado, metaplasia mieloide |

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Figura 3:
Ganglio linfático, metaplasia mieloide |

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Figura 4:
Bazo, metaplasia mieloide |
DISCUSIÓN
La historia clínica que se presenta
ilustra la enfermedad que padeció un joven soldado de 19 años de edad, proveniente de la
selva norte del Perú donde epidemiológicamente se conoce la existencia de malaria y
parasitismo intestinal.
La enfermedad tenía aparentemente tres meses de evolución y se caracterizaba
esencialmente por fiebre alta irregular, gran hepatoesplenomegalia y dolor esplénico;
concomitantemente se desarrollaron anemia moderada y desnutrición severa. Los
diagnósticos iniciales fueron malaria crónica resistente al tratamiento convencional,
brucelosis, linfoma no Hodgking y leucemia crónica. Además: desnutrición severa de tipo
marasmático y parasitismo intestinal múltiple. Los exámenes auxiliares que se
realizaron para confirmar estos diagnósticos fueron negativos para malaria, brucelosis,
enfermedad linfoproliferativa y leucemia crónica. Se confirmó el parasitismo intestinal
múltiple a Strongiloides stercoralis, Giardia lamblia y Diphylobotrium pacificum,
que indudablemente contribuyeron a desarrollar la desnutrición y la anemia y tal vez a
modificar el curso de la enfermedad de fondo.
Por exclusivo y ante la presencia de infartos esplénicos, se planteó posteriormente la
probabilidad de un síndrome mieloproliferativo crónico, entidad que engloba a cuatro
procesos mórbidos: policitemia vera, leucemia mieloide crónica, trombocitemia esencial y
metaplasia mieloide agnogénica (MMA), también conocida como mielofibrosis idiopática
(7, 10).
De estos cuatro procesos y frente a la sintomatología presentada por el paciente el
único que podía plantearse era la metaplasia mieloide agnogénica (MMA). Sin embargo, de
tratarse de esta entidad sería de una presentación muy singular desde que la
mielofibrosis idiopática se caracteriza por lo siguiente: 1) Enfermedad crónica de larga
evolución; hasta quince años antes del diagnóstico. 2) Se presenta generalmente en
adultos de 50 o más años, aun cuando se ha descrito excepcionalmente en niños. 3) La
médula ósea es usualmente bipocelular con punción medular seca. 4) Esplenomegalia que
puede alcanzar grandes proporciones; se afirma que el bazo crece 1 cm por año e infartos
esplénicos. 5) Presencia en sangre periférica de cuadro leucoeritroblástico. 6)
Glóbulos rojos nucleados en forma de lágrima que provienen de la eritropoyesis
extramedular. 7) Hepatomegalia sólo en el 50%, de pacientes (1-6).
En este caso, pues, se dio Una serie de hallazgos poco comunes en la metaplasia mieloide
agnogénica que obscurecieron el diagnóstico, a saber: la juventud del paciente, el
tiempo relativamente corto de evolución, la ausencia en sangre periférica de estigmas de
leucoeritroblastosis y de glóbulos rojos nucleados en gota de lágrima, la médula ósea
normocelular, la gran hepatomegalia, la severa desnutrición calórico-proteica y
finalmente la presencia de megaloblastosis en médula ósea que, creemos, fue secundaria
al parasitismo intestinal múltiple que infestaba al paciente -especialmente por Diphilobotrium
pacificum- y que además sin ninguna duda contribuyó al desarrollo de la severa
desnutrición y anemia que presentó.
Además en el curso de su evolución desarrolló sepsis a estafilococo coagulasa negativo
contraída intrahospitalariamente y en cuya génesis, creemos, contribuyó el estado de
inmunodepresión debida a su enfermedad de fondo, así como a la severa desnutrición
concomitante y a la presencia de catéteres endovenosos (4). Afortunadamente fue tratada
exitosamente con Vancomicina parenteral.
Todo lo anteriormente expuesto hace de este paciente un caso infrecuente, cuyo
diagnóstico final se hizo post-mortem y por ello amerita ser divulgado en la
literatura médica nacional. La causa del deceso fue un síndrome de coagulación
intravascular diseminada que se desarrollo en el postoperatorio inmediato
post-esplenectomía.
En lo que se refiere al tratamiento de la metaplasia mieloide agnogénica las
posibilidades terapéuticas son muy pobres (7, 8). Se ha intentado el uso de Danazol (9),
el transplante de médula ósea en niños (5), la hidroxiúrea cuyo uso puede originar
transformación leucémica (8) y la esplenectomía parcial (10) con resultados
discutibles.
AGRADECIMIENTO
Los autores agradecen a los hematólogos
Dr. Alejandro Padrón Bernal y Dr. Jesús Aronés Valdivia, por el valioso aporte brindado
en la revisión de las láminas de sangre periférica y médula ósea. Asimismo agradecen
la colaboración del personal asistencial del Servicio de Medicina C33 del Departamento de
Medicina Interna del Hospital Militar Central.
VER REFERENCIAS
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