| Boletín de la Sociedad Peruana de
Medicina Interna - Vol. 11 N.º1 - 1998 |
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TEMAS DE REVISIÓN
Los mejores artículos de medicina
interna publicados en 1997
Miguel E. Campos*
* Fellow American College of Physicians
(FACP).
Durante el año de 1997 se han producido importantes
avances en el campo de la medicina -en general- y de la medicina interna en particular. Me
he tomado la libertad de escoger -a mi criterio- los mejores artículos publicados en las
más prestigiosas revistas del mundo, que pongo a disposición de los lectores de este
Boletín, y que creo serán importantes para mejorar la práctica de la medicina en
nuestro medio. Estoy seguro de que otros colegas han encontrado otros importantes
artículos que también pueden ser de utilidad para nuestros médicos; a ellos les
solicito que nos envíen sus recopilaciones para publicarlas aquí, en nuestros próximos
números
Efectos acumulativos de hipercolesterolemia, hipertensión arterial y del consumo
de cigarrillos sobre la estenosis carotidea (NEJM 1997; 337: 516-522)
El doctor Peter Wilson y col., de Tufts
University de Boston, publicaron esta importante investigación basada en el Estudio
Framingham, en la que se hizo un seguimiento por más de 20 años a 1,090 pacientes (429
hombres y 661 mujeres), que a la fecha de publicación de la investigación tenían una
edad promedio de 75 años.
Se encontró que en todos esos años la hipertensión arteria¡, la hipercolesterolemia y
la adicción a fumar cigarrillos se asociaron a un mayor riesgo de estenosis carotidea. Y
lo que es más importante todavía, muchos pacientes a los 75 años tenían niveles
aparentemente "normales" de presión arteria¡, de colesterol e inclusive muchos
no fumaban, pero si tenían diversos grados de estenosis carotidea... que fue
desencadenada muchos años antes, cuando sí tuvieron esos valores en rangos anormales.
En hombres (y en forma algo similar en mujeres), el odds-ratio (de hacer una estenosis
carotidea moderada) asociado con un aumento de la PA en 20 mm fue de 2.11, mientras que el
odds-ratiopara un aumento de 10 mg de colesterol fue de 1.10, y por un incremento en fumar
-por 5 años- fue de 1.08. El aumento de la PA diastólica -integrada en el tiempo- tuvo
asociación significativa con estenosis carotidea sólo en los hombres.
Normalizar la presión arterial y el colesterol mientras nuestros pacientes están
jóvenes (en los treinta años) y evitar que inicien el hábito de fumar (o ayudarlos a
descontinuar el tabaco) se traducirá en tener pacientes en la segunda o tercera edad con
menos estenosis carotidea y por lo tanto, menos accidentes cerebrovasculares. |
Estudio de
morfología de placas ateroscleróticas y factores de riesgo coronario
en 113 hombres que murieron súbitamente (NEJM, mayo 1.°,1997)
El doctor A-P. Burke y col. publicaron
este importantísimo estudio, realizado en 113 hombres con muerte súbita, con un promedio
de edad de 50 años. En 59 de ellos se encontró un trombo coronario agudo y en los 54
restantes un severo estrechamiento del lúmen de la arteria coronaría, por placa estable
(pero sin trombos); dos de ellos tuvieron un infarto miocárdico agudo.
Se encontró que 41 de los 54 pacientes con trombosis coronaría aguda sufrieron la ruptura
de una placa vulnerable (8 tuvieron ocasión de hacer un IMA), 18 pacientes
tuvieron una erosión de una placa fibrosa y sólo dos hicieron un IMA.
Se encontró que el fumar cigarrillos (determinado por la presencia de benzenos y
otras sustancias cancerígenas en su sangre) fue el principal factor de riesgo en
el 75% de los pacientes con trombosis coronaria aguda (vs. 41 % de pacientes con
placas estables). También los que murieron por ruptura de placa más trombosis aguda
tuvieron una proporción de colesterol total/HDL-C de 8.5 (vs. los que no tuvieron
trombosis, de 5.5 +/- 2.4).
En análisis multivariados se encontró una asociación entre la proporción de
colesterol/HDL-C y la presencia de placas vulnerables.
Este trabajo nos dará más argumentos para convencer a nuestros pacientes de que dejen de
fumar, que controlen su colesterol y su hipertensión arterial. |
Infección
materna y parálisis cerebral en bebes con peso normal
Las doctoras Judith K. Grether y Karin
Nelson publicaron (JAMA 1997; 278-207-211) este estudio que encontró que la exposición
intrauterina a infección materna se asoció a un marcado aumento en el riesgo de
parálisis cerebral, en niños nacidos con peso normal (en el pasado, se había asociado
la PC con bebes con pobre peso al nacer). Ellas encontraron que en niños con PC
espástica (moderada o severa) de causa desconocida, 22% tuvieron uno o más indicios de
infección materna (vs. 2.9% en controles), lo que daba un aumento en el riesgo de PC de
9.3 veces. |
Los diuréticos
(D) y los beta bloqueadores (BB) son aún
los fármacos de primera elección en hipertensión
En noviembre de 1997 apareció el sexto
reporte del "Joint Committee on Detection, Evaluation and Treatment of high blood
pressure" (JNC-VI), que reconfirmó su recomendación previa de 1993, en el sentido
de que los D y B-B's eran agentes de primera elección en el Rx de la HTA, debido a que se
había comprobado en estudios extensos que producían reducciones en la morbilidad
vascular y en la mortalidad total (Arch Intem Med, Nov. 24; 157: 2413).
Algunos críticos han alegado que quizá algún nuevo fármaco podría dar mejores
resultados, aunque no tengan estudios extensos como los señalados, pero otros artículos
publicados en 1997 reforzaban la opinión del JNC-VI.
En un estudio de 868 adultos, el Atenolol -a las 8 semanas- tenía significativamente más
probabilidades de controlar mejor la HTA, que el Enapril, Hidrociorotíazida o
Nitrendipina (BMJ, julio 19; 315: 154). Además se vio que los pacientes en Rx con la
Nitrendipina tenían más oportunidades de abandonar la Rx. Ni los bloqueadores de los
canales de calcio, ni los inhibidores-ECA fueron mejores que los B-B o los D's.
Otro estudio sobre 1105 hombres con HTA demostró que la Rx con Hidroclorotiazida,
Atenolol o Captopril, redujo la masa del ventriculo izquierdo, mientras que el Prazosin,
la Cionidina y el Diltiazen no lo hicieron (Circulation, abril 15; 95: 2007).
Dos estudios enfocaron el Rx de la HTA asociada a diabetes: uno sobre ancianos
afiliados al Medicaid (EE.UU.), donde se encontró que los B-B no incrementaron
el riesgo de sufrir una hipoglicemia severa (JAMA, julio 2; 278:40); y otro -controlado
con placebo- que mostró que un tratamiento inicial con dosis bajas de Chiortalidone
(asociadas o no a Atenolol o Reserpina si se requería) redujo -a los 5 años- la tasa de
eventos cardiovasculares en un tercio, en pacientes con o sin diabetes (JAMA 1996; 276:
1886).
Es obvio que uno tiene que individualizar su Rx en muchos casos. De hecho el reporte JNC-VI
incluye una larga lista de fármacos para condiciones médicas específicas, como por
ejemplo: uso de los inhibidores-ECA en pacientes con diabetes-1 y proteinuria.
De todas maneras, los estudios reportados más arriba dan un apoyo adicional a los
diuréticos y beta-bloqueadores, como fármacos de primera elección para la hipertensión
arterial no complicada. |
Uso inapropiado
de medicación en los ancianos
El 28 de julio de 1997, el doctor Mark H.
Beers, geriatra de la Universidad de Allegheny, escribió este artículo (en Archives of
Internal Medicine 1997; 157: 1531-1536), donde pidió a seis expertos en terapéutica
geriátrica evaluar las medicinas usuales capaces de producirles complicaciones.
Esta es la lista parcial de las
recomendaciones finales de ellos:
Propoxifeno: Se le debe evitar. No es
mejor que Paracetamol.
Indometacina: De todos los AINES es el
que peores efectos colaterales tiene sobre el SNC. Se le debe evitar en ancianos.
Fenil-butazona: No usarlo. Produce
efectos hematológicos graves.
Relajantes musculares: La mayoría son
mal tolerados, con efectos anticolinérgicos, sedación y debilidad. Su efectividad es
cuestionable.
Flurazepan: Tiene una vida media muy
prolongada en ancianos (¡días!) dando sedación prolongada, más caídas y fracturas. No
usarlo.
Amitriptilina, Doxepin: Debido a sus
potentes efectos anticolinérgicos y sedantes raramente son antidepresivos de elección en
ancianos.
Benzodiazepinas: Gran sensitividad de
los ancianos a ellas. Usar dosis menores.
Diazepam y Clorodiazepoxido: Tiene vida
media prolongada en ancianos (¡días!); mucha sedación, caídas y fracturas. Tratar de
evitarlos.
Digoxina: Su clearance en ancianos es
disminuido. Usualmente la dosis es de 0.125 mg Q.D. (excepto en arritmias auriculares).
Dipiridamol: Frecuentemente causa
hipotensión ortostática en ancianos. Evitar su uso si es posible.
a-Metildopa: Podría causar bradicardia
y agravar la depresión en ancianos. Se prefieren otras terapias para la HTA.
Reserpina: Da riesgos innecesarios en
ancianos: depresión, hipotensión ortostática, impotencia, sedación, etc. Usar otras
alternativas.
Cloropropamida: Tiene vida media muy
prolongada en el anciano y puede causar grave y prolongada hipoglicemia. Puede producir
SIHAD. Evitar su uso en ancianos.
Antiespasmódicos GA: Tienen mucho
efecto anticolinérgico y dan mucha toxicidad al anciano. Su efectividad -en dosis
toleradas por ancianos- es cuestionable. Mejor evitarlos, especialmente su uso crónico.
Antihistamínicos (recetados o de venta
libre): Tienen potentes efectos anticolinérgicos. Hay muchos antitusígenos y jarabes
para resfríos -sin antihistamínicos- y son sustitutos más seguros para el anciano.
Difenhidramina: Es un potente
anticolinérgico y no debe usarse como hipnótico en el anciano. Como antialérgico usarlo
en dosis bajas.
Hydergina (mesyloides del ergot) y
otros vasodilatadores cerebrales: No se ha demostrado que sean efectivos, en las dosis
estudiadas, para el tratamiento de demencias u otras condiciones asociadas.
Suplementos de hierro: Usualmente no se
debe exceder las dosis de 325 mg/día. Con dosis mayores no se aumenta la absorción y se
produce estreñimiento.
Barbitúricos: Causan más efectos
colaterales que la mayoría de sedantes e hipnóticos; son altamente adictivos. Usarlos
sólo para controlar convulsiones.
Ticlopidina: No ha mostrado ser mejor
que la aspirina en prevenir coágulos y es mucho más toxico. Evitarlo en los ancianos.
Recomendamos a nuestros colegas leer el
artículo completo, que nos enseñará a ser mejores terapeutas para nuestra -cada vez
mayor- población geriátrica. |
Errores
en prescripción de medicamentos en un hospital universitario.
Un estudio de 9 años
Los doctores T.S. Lesar y col., de la
Universidad de Albany, N.Y., publicaron (Arch Intern Med 1997; 157: 1569-1576) que en ese
período de estudio ellos encontraron -a tiempo- 11,186 errores en recetas, que si se
hubieran administrado podrían haber causado serias consecuencias en sus pacientes. En
1987 se detectaron 522 errores y en 1995, 2,115 errores.
Los medicamentos más frecuentemente implicados en esos errores fueron: antimicrobianos
(34.1%), agentes cardiovasculares (15.9%), agentes gastro-intestinales (7%), narcóticos -analgésicos
(5.7%), agentes hormonales (4.1%) y analgésicos no-narcóticos y AINES (4.9%).
Los tipos de errores más comunes fueron: de dosaje, 56.1%; recetar drogas a pacientes
alérgicos, 14.4%; y recetar formas inapropiadas de dosajes, 11.2%. |
Un año
turbulento para las píldoras dietéticas
1997 fue un año turbulento para las
píldoras para bajar de peso que comenzó con los primeros informes preocupantes
aparecidos a fines de 1996 acerca de la asociación entre la dexfenfluramine y la
hipertensión pulmonar primaria (Journal Watch (JW) - Oct. V, 1996: 151 o New England
Journal Medicine (NEJM) 1966, agosto 29: 335), pero hacia la mitad de 1997 la
dexfenfluramine en combinación con fenfluoramina y phentermina (que se conoció como FEN-PHEN)
entraron aún en mayores problemas.
Una serie de casos reportados en dos artículos del NEJM del 28 de agosto de 1997 dieron
cuenta de una significativa enfermedad en las válvulas mitral, aórtica y tricuspidea en
53 pacientes que habían estado tomando FEN-PHEN por un promedio de 10 meses.
Para setiembre de 1997 la FDA ya había recibido 144 reportes de pacientes con enfermedad
valvular asociada con FEN-PHEN, o dexfenfluramina, de los cuales 77% eran sintomáticos.
La FDA también reportó que 33% de 284 pacientes asintomáticos que tomaron FEN-PHEN o
dexfenfluramina, habían presentado válvulas cardíacas anormales en exámenes
ecocardiográficos. Los productores de estas drogas las sacaron del mercado y el
departamento de servicios humanos de los Estados Unidos sugirió que los pacientes que
habían usado estos productos fueran evaluados por un cardiólogo, recomendando una
ecocardiografía en aquellos pacientes con hallazgos positivos, o que estuvieran en riesgo
de endocarditis bacteriana.
A fines de noviembre la FIDA aprobó el ingreso a la farmacopea de otro agente
serotonérgico llamado sibutramina (después de haberlo rechazado en el año 1996 porque
se encontró que éste estaba asociado con riesgo de hipertensión), recomendando su uso
sólo cuando se sigan las advertencias y precauciones inscritas en el producto.
1997 fue, pues, un año difícil para los médicos que ya no contaban con suficientes
armas para tratar de ayudar a sus pacientes que presentan marcada obesidad.
En los EE.UU. el promedio de adultos tiene 1 o 2 kilos de más que el año anterior. Pero
al parecer la actual generación de píldoras dietéticas no son la solución a estos
problemas. |
Recientes
desarrollos en el tamizaje por cáncer
En 1997 se dieron importantes desarrollos
en el tamizaje (screening) de cáncer: se comprobó el beneficio del estudio de sangre
oculta en heces (SOH) para cáncer de recto-colon, se publicaron los intervalos óptimos
para el estudio de PSA (Antígeno Específico Prostático) y se determinó que ya no eran
necesarias las pruebas de Papanicolau (PAP) después de una histerectomía.
En 1993 se publicó en Minnesota un estudio randomizado que mostró que el chequeo anual
de SOH redujo la mortalidad por cáncer de recto-colon en 33%. Y desde entonces se
esperaba que aparecieran nuevos estudios para corroborar estos importantes hallazgos.
En 1997 aparecen dos estudios hechos en Europa que añadieron soporte al estudio de SOH
anual (Lancet, 30 de noviembre de 1996). El primer estudio randomizado se hizo sobre
62,000 personas con edades de 45 a 75 años, donde se comparó realizar SOH cada dos años
vs. no estudiarlo por 10 años. El segundo estudio, también randomizado, se realizó en
153,000 personas.
Los pacientes que presentaron SOH fueron objeto de un examen exhaustivo, incluyendo
colonoscopía. En ambos estudios, el investigar SOH redujo la mortalidad por cáncer de
recto-colon en 15 y 18%. Este beneficio fue menor que el encontrado en Minnesota,
probablemente debido a que las láminas (los slides) del "hemoccult' (marca para SOH)
no fueron previamente rehidratadas en el estudio europeo, por lo cual disminuyeron en algo
su sensibilidad. Sin embargo, el test fue mucho más específico en los estudios recientes
(sólo 4% de los pacientes estudiados en Europa tuvieron una colonoscopía versus 38% de
aquellos del estudio en Minnesota).
Estos tres estudios han llevado al Colegio Norteamericano de Internistas. (ACP) a publicar
guías donde recomiendan técnicas específicas para el estudio de SOH (Annal Internal
Medicine, 15 de mayo de 1997).
La controversia del valor del REIA para cáncer de próstata continuó en 1997. El ACP
desaprobó el screening rutinario y recomendó estudios individualizados para decidir el
PSA en cada paciente (Anales de Medicina Interna, 15 de marzo).
Para aquellos que sí recomendaban el screening, dos estudios sugirieron que debería
hacerse cada 2 o 3 años (y no cada año) para hombres que tuvieron PSA debajo de 2 ng/ml
(Journal Urology, mayo 1997 y JAMA, mayo 14, 1997).
Finalmente un amplio estudio retrospectivo publicado en 1996 sugiere poderosamente que las
pruebas de PAP no son esenciales para las mujeres que han tenido histerectomía por
enfermedad benigna (NEJM, noviembre 21, 1996; 335: 1559). El estudio incluyó 6,000
mujeres que habían tenido ± 10 PAPs: sólo 1 % de éstos fueron anormales y no hubo
ningún caso de cáncer vaginal comprobado por biopsia. |
Uso moderno del
TAC y de la resonancia magnética nuclear (MRI)
Las nuevas generaciones de Tomografía
Axial Computarizada (TAC) llamadas espirales (o helicoidales) y los nuevos scanners de
resonancia magnética (MRI) producen imágenes de alta resolución, bastante rápidas,
haciéndolas más atractivas que las antiguas técnicas de imagenología. Por ejemplo, dos
estudios de TAC-espiral para diagnosticar cálculos uretrales demostraron una sensibilidad
de 50 a 77% y una especificidad de 92 a 100% (Am J of Roentgen, abril; 168: 997 y
Radiology Mar; 202: 709).
Otro estudio comparó el TAC-espiral con la ERCP para detectar cálculos en el conducto
colédoco en 50 pacientes.
El TAC fue sensitivo 88% y específico 97% (Radiology, junio; 203: 753).
El TAC-espiral, en pacientes estudiados con medio de contraste oral y colónico, fue 100%
sensible y 95% específico para diagnosticar apendicitis en un estudio de 100 pacientes
(Radiology, enero; 202: 139).
Así el rol del CAT SCAN para diagnosticar cálculos uretrales y del colédoco es bastante
promisorio pero no definitivo debido especialmente a su baja sensibilidad.
El TAC también luce promisorio como una nueva herramienta para diagnosticar apendicitis,
pero ahora se hacen necesarios otros estudios comparativos de los resultados y costos del
TAC, vs. aquellos de evaluación clínica.
En el diagnóstico de embolia pulmonar un estudio mostró una sensibilidad de 82 a 94% y
una especificidad de 93 a 96% para el TAC-espiral (dependiendo estos resultados del
observador) (Radiology, noviembre 1996; 201: 467). Además un pequeño estudio de
Angiografía-MRI para diagnosticar embolia pulmonar mostró que la resonancia magnética
angiográfica era 75 a 100% sensible y 95 a 100% específica (según el observador) (NEJM,
mayo 15; 336: 1422).
Estos datos indican que el TAC-espiral podría probablemente reemplazara a la angiografía
para diagnosticar la embolia pulmonar en la mayoría de los pacientes.
El TAC también podría ser considerado como un reemplazo del scanning de ventilación-perfusión
que es menos sensitivo y menos específico. |
El uso excesivo
de los antibióticos sigue siendo un problema
El acto de ingerir medicinas es una
costumbre muy fuerte que se refuerza a sí misma; ésta puede ser una de las razones para
el sobreuso de los ATB's, un alarmante problema que ha continuado a través de 1997.
Quizá la mayor evidencia de este problema se publicó en un estudio de supervigilancia de
28,000 visitas al consultorio, donde se encontró que se recetaban ATB's en la mitad de
los pacientes que tenían resfríos e infecciones respiratorias altas, y para el 66% de
aquellos que tenían bronquitis (JAMA, setiembre 17; 278: 901).
Además varios estudios documentaron que los ATB's tenían eficacia limitada para otras
molestias respiratorias. Pacientes con dolor de garganta (por estreptococos no-grupo A),
respondieron igual, recibiendo ya sea Eritromicina o placebo (J Gen Intern Med, febrero
12: 95 y BMJ, marzo 8; 314: 722).
En otro estudio sobre 214 pacientes con sinusitis maxilar aguda, la proporción de
pacientes con marcada mejoría a las 2 semanas, fue similar tanto para los que recibieron
Amoxicilina, como para los que recibieron placebo (83% vs. 77%); además los efectos
colaterales adversos fueron más frecuentes con Amoxicilina (Lancet, marzo 8; 349: 683).
Un metaanálisis de 6 estudios randomizados, en donde se comparaba antibióticos vs.
placebo para la otitis media, concluyó que para tener un niño sin dolor -en una semana-
se debe dar antibióticos a otros 17 niños (BMJ, mayo 24, 314: 1526).
El abuso de recetar exageradamente los antibióticos tiene también un alto riesgo
biológico: 2 estudios documentaron la aparición de nuevas cepas de estafilococo dorado
meticilino-resistentes (MRSA), con una susceptibilidad disminuida a la Vancomycina (MMWR,
julio 11; 46: 624 y MMWR, septiembre 5; 46: 813). |
Avances en
enfermedad de Alzheimer (EA)
En 1966 se reportó que el uso de
estrógenos puede ayudar a prevenir la EA. En 1997 un estudio evaluó la efectividad de 2
antioxidantes (NEJM, abril 24; 336: 1216). Trescientos cuarenta y un pacientes fueron
randomizados con EA moderada-severa, para recibir 1 de 4 esquemas: a-tocoferol (Vit E),
Selegilina (un inhibidor MAO), ambas drogas juntas, o placebo. Hubo una clara mejoría en
los 3 grupos de tratamiento activo (vs. placebo). La terapia combinada no fue superior a
dar ambas drogas en forma aislada. Algunos autores han criticado la metodología de este
interesante estudio.
Un estudio reportó que el extracto de Ginkgo Biloba, una medicina de hierbas
recientemente aprobada en Alemania para tratar demencias, podría estabilizar la AD leve a
severa o la demencia multiinfartos (JAMA, octubre 22, 278: 1327).
En estudio randomizado de 202 pacientes, que duró un año, donde se comparaba este
producto con placebo, aquellos que recibieron Ginkgo no mostraron ningún cambio en su
función cognoscitiva, mientras que los grupos placebos se deterioraron
significativamente.
Mientras tanto un equipo internacional de investigadores ha identificado una molécula
llamada ERAB (Endoplasmic Reticulum Associated Binding Protein) que podría ser importante
para la patogénesis de AD (Nature, octubre 16; 389: 689): ERAB está presente en altas
concentraciones en los cerebros de los pacientes con AD, particularmente cerca de los
depósitos de beta-amiloides, y podrían combinarse con beta-amiloides extracelulares, que
causarían la muerte neuronal.
Existe una gran tentación de abrazar la idea de que una simple intervención como dar una
vitamina, una hierba o una droga AINE podría favorecer positivamente el curso de esta
destructiva y devastadora enfermedad. Pero todavía está por verse que estos hallazgos se
puedan traducir en beneficios permanentes para nuestros pacientes con la EA. |
Progresos
irregulares en el tratamiento del SIDA
Por primera vez en la historia de 16
años de la epidemia del SIDA en los EE.UU. las estadísticas de morbilidad y mortalidad
recién han comenzado a voltear la esquina. La mortalidad por SIDA disminuyó en 23% de
1995 a 1996 y nuevos casos de SIDA sintomático también comenzaron a declinar
significativamente (MMWR, septiembre 19; 46: 861). Sin embargo estos avances no se han
presentado en forma equitativa: aunque los rangos de mortalidad han descendido entre todos
los subgrupos étnicos y raciales y entre todos los miembros de alto riesgo, el número de
nuevos casos sintomáticos de SIDA en las mujeres aumentó en 2% en 1996 (vs. 1995), y la
incidencia de SIDA entre hombres heterosexuales de los grupos minoritarios se incremento
+/- en 20%. Estas desigualdades sugieren que las nuevas y potentes drogas todavía no se
están usando en algunas comunidades y que -lo que es muy alarmante- los esfuerzos para la
prevención de la enfermedad todavía se dan en forma inadecuada en muchos lugares.
La terapia altamente activa contra el retrovirus (HAART, de sus siglas en inglés), que
consiste en un inhibidor de la proteasa y dos nucleósidos-análogos puede erradicar de la
sangre el RNA viral circulante y hacerlo indetectable por un año o más, en la gran
mayoría de los pacientes (NEJM, setiembre 11; 337: 734).
Sin embargo, en la práctica diaria, estos beneficios se ven sólo en 50% de los
pacientes, debido a una pobre complacencia (aceptación) con la medicación, a la
presencia de resistencia vira¡ o a ambos problemas juntos (S. Deeks y col., informe
presentado en el 372 ICAAC). Las esperanzas despertadas el último año de que el SIDA
podría llegar a curarse por la HAART, actualmente ya no parece ser tan realista. Se ha
encontrado que los linfocitos CD4 obtenidos de pacientes que han estado tomando HAART por
30 meses, y con excelente respuesta clínica, todavía contienen vibriones HIV latentes,
pero saludables y que podrían ser capaces de infectar otras células (Science, noviembre
14; 1278: 1291, 1295).
Estos resultados indican que mientras la terapia prolongada con HAART sigue siendo un
poderoso supresor del HIV (aunque sea por muchos años), ésta todavía no es la cura de
la enfermedad. |
¿Produce
enfermedad coronaria cardiaca la Chlamidia pneumoniae?
En 1997 la rarísima idea de que la
enfermedad cardiaca coronaría (CAD) podría ser causada por Ch1amidia pneumoniae (CP) se
hizo más aceptable.
En 1988 investigadores de Escandinavia encontraron niveles altos de anticuerpos contra la
CP en pacientes con CAD. Otros estudios longitudinales mostraron que los niveles altos de
esos anticuerpos eran un factor de riesgo independiente para CAD.
Las cosas se volvieron realmente interesantes cuando el microorganismo se encontró dentro
de los ateromas (de la carótida o de las coronarias) tomados de pacientes, y no se
encontraban en el endotelio de arterias sanas (JACC, junio 1996; 27: 1555 y Circulation
1995, diciembre 15; 92: 3397).
Entonces ya no quedaba ninguna duda de que la CP se asociaba con CAD (y enfermedad
cerebrovascular), pero aún subsistía la interrogante de si la CP era simplemente un
pasajero inocente que colonizaba los ateromas, después de que éstos ya se habían
formado, o si la CP los iniciaba, perpetuando la CAD. Para enfrentar esta pregunta un
equipo inglés siguió a 213 hombres supervivientes de infarto miocárdico, por 18 meses:
a 60 de ellos que tuvieron niveles altos de anticuerpos contra CP se les randomizó para
recibir Azitromicina o placebo. Los niveles de anticuerpos cayeron en el grupo tratado,
pero no en el grupo placebo. Nuevos eventos cardiovasculares ocurrieron en 8% del grupo
tratado vs. 25% en el grupo placebo (Circulation, julio 15; 96: 404).
Un segundo estudio randomizó 202 pacientes con angina inestable e infarto no-Q para
recibir Azitromicina o placebo. En 2% del grupo tratado ocurrió un evento cardíaco (ya
sea muerte cardiaca isquémica, infarto miocárdico o isquemia severa recurrente) vs. 9%
con placebo (Lancet, agosto 9; 350: 404).
Ambos estudios mostraron una reducción de +/- 75% de eventos finales cardíacos. Sin
embargo, ambos estudios fueron pequeños y tuvieron resultados que no alcanzaron
significatividad estadística.
Un rol causal de la CP en CAD todavía no se ha establecido pero las evidencias ya se
están acumulando. Quizá algún día vamos a ser capaces de tratar CAD (y ateroscierosis
en otras arterias) con ATB's, o prevenirlas al inmunizar a los pacientes contra CP. |
Carvedilol, un
beta-bloqueador para insuficiencia cardiaca llega al mercado
Hasta hace poco, la noción de que los beta-bloqueadores
podrían ser efectivos en insuficiencia cardiaca congestiva (ICC) parecía descabellada.
Pero en 1997 el Carvedilol, el primer nuevo tratamiento importante en años para la ICC
alcanzó el mercado norteamericano.
Los datos en apoyo del Carvedilol se han ido acumulando desde hace algún tiempo. En
diciembre de 1996, 3 estudios randomizados y controlados con placebo (con cerca de 300
pacientes cada uno) evaluaron el Carvedilol (asociado a la terapia estándar) y mostraron
que mejoraba la función del ventrículo izquierdo, permitiendo una mejoría clínica a
los pacientes que tenían ICC leve a moderada o severa (Circulation 1996, diciembre 1; 94:
2793). Estos datos y un estudio publicado en febrero (Lancet, febrero 8; 349: 375)
demostraron que el Carvedilol podría reducir la mortalidad y aliviar síntomas de ICC.
El Carvedilol no es sólo un beta-bloqueador, sino que también bloquea receptores alfa y
tiene algunos efectos antioxidantes. Un metaanálisis del estudio de terapia por beta-bloqueadores
para insuficiencia cardiaca encontró una marcada tendencia hacia mejores resultados con
Carvedilol al compararlos con otros beta-bloqueadores (JACC, julio; 30: 27).
A pesar de estos tremendos resultados, aun los más entusiastas investigadores de
Carvedilol piden que se use con gran precaución porque pueden presentarse altas tasas de
complicaciones durante los primeros días de la terapia: se ha observado que muchos
pacientes se sienten peor durante este período. Además, esta estrategia podría ser muy
riesgosa en pacientes que presentan una ICC descompensada (ya que es precisamente en esos
momentos cuando la mayoría de clínicos piensa en alterar el régimen terapéutico que
están usando).
El Cardevilol de todas maneras cambiará la terapia de la ICC en forma dramática, pero
por ahora sería mejor que los beta-bloqueadores sean usados por clínicos que tengan una
buena experiencia en el cuidado de la insuficiencia cardiaca congestiva. |
Miscelánea
Y finalmente mencionamos otros
importantes artículos menores.
En un estudio de 200 pacientes que tuvieron alto riesgo para un evento coronario y que
debían sufrir una cirugía mayor no-cardiaca, la administración de Atenolol en el
perioperatorio reduce significativamente la mortalidad en 6 meses (de 8 a 0%) (NEJM 1996,
diciembre 19; 335: 1713). El estudio fue pequeño y algunos están escépticos, pero el
Colegio Norteamericano de Internistas (ACP) se ha impresionado lo suficiente como para
recomendar esta intervención en sus nuevas guías de manejo peri-operatorio en pacientes
de alto riesgo que precisan cirugía no cardiaca.
Otro estudio randomizado (Gusto lib) comparó angiopiastia primaria vs. terapia
trombolítica con t-PA en 1,138 pacientes con infarto miocárdico agudo (NE^ junio 5; 336:
1621).
Las tasas de mortalidad por reinfarto y stroke grave -a los 30 días- fueron menores con
la angioplastia que con la t-PA (9.6 vs. 13.6%).
Los doctores concluyeron que la angioplastia primaria podría ser levemente mejor que la t-PA,
a corto plazo, siempre y cuando se realice rápidamente, y por un cardiólogo experto.
En dos estudios randomizados (40,000 pacientes) el comenzar aspirina dentro de las 48
horas de un stroke isquémico (vs. esperar hasta el alta del hospital) redujo la tasa de
mortalidad y de stroke recurrente en 1% de los pacientes tratados (Lancet, mayo 31; 349:
1569, y Lancet, junio 7; 349: 1641).
Las tasas de mortalidad o de invalidez a los 6 meses se redujeron significativamente en
cerca del 1%. Estos beneficios pueden ser poco impresionantes, pero la intervención es
segura y barata. |
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