Manifestaciones
clínicas de la neumonía tuberculosa
Jaime A. Collins, Luis E.
Calderón, María A. Hermoza y Gregorio Ortiz*
* hospital Nacional "Dos de Mayo".
Lima, Perú
RESUMEN
La neumonía tuberculosa, una de las
formas de presentación de la TBC pulmonar, es una entidad poco estudiada en nuestro
medio. Realizamos un estudio descriptivo de 23 casos de neumonía tuberculosa en el
Hospital Nacional Dos de Mayo durante el período 1980-1993. Los objetivos fueron: indicar
las manifestaciones clínicas presentadas y obtener parámetros que ayuden a diferenciarla
de la neumonía neumocócica. Encontramos: un tiempo de enfermedad mayor de 15 días en el
78.2%, como síntomas principales, fiebre (91.3%), dolor torácico (65.2%), tos con
expectoración no hemoptoica (65.2%), disnea (47.8%) y disminución de peso (47.8%); como
signos, síndrome de condensación (86.6%) y crepitantes bilaterales (13.4% -casos de BNM
tuberculosa-). El diagnóstico bacteriológico llegó al 56.5%; el 64.7% de 17 pacientes
entre 15-60 años presentó leucocitosis. El diagnóstico presuntivo más frecuente al
ingreso fue neumopatía aguda (52.2%), mientras que el de neumonía tuberculosa llegó
sólo al 13%. Una vez establecido el tratamiento específico, la evolución fue favorable
en el 95.6%. En comparación con las otras formas de TBC pulmonar, la presentación
promedio anual de la neumonía tuberculosa fue menor al 1%. Concluimos que la neumonía
tuberculosa presentó un cuadro clínico similar al que se describe para la neumonía
neumocócica y que los parámetros de diferenciación con la misma fueron el tiempo de
enfermedad mayor de 15 días y la disminución de peso.
Palabras claves: Neumonía, etiología, tuberculosis
pulmonar.
SUMMARY
Tuberculous pneumonia, one of the presentations of
pulmonary Tuberculosis, is an uncommon entity in our population. We performed a
descriptive assay of twenty-three (23) cases of Tuberculous pneumonia at National Hospital
"Dos de Mayo", Lima-Peru, between 1980 and 1993. Our goals were first, identify
the main clinical manifestations and second, obtain clinical parameters for
differentiation between Tuberculous and Pneumoccocal pneumonia. Results: Tuberculous
pneumonia is characterized in having a longer course, with illness longer than 15 days in
78.2%, of cases. Common symptoms include: fever (91.3%), thoracic pain (65.2%), productive
cough without hemoptisis (65.2%), dysnea (47.8%) and weight loss (47.8%). Signs:
condensation (86.6%) and bilateral crackles (13.4% - cases of Tuberculous pneumonia). The
bacteriological diagnosis was made in 56.5% cases; 64.7% of 17 patients between 15 and 60
years showed leucocytosis. The most frequent presumptive initial diagnosis was acute
bacterial pneumonia (52.2%), while initial diagnosis of Tuberculous pneumonia only reached
13% of cases. Once established, specific treatment was successful in 95.6% of cases. In
comparison with other presentations of Tuberculosis, the annual incidence of Tuberculous
pneumonia is less than 1 % in our population. Conclusions: Tuberculous pneumonia has a
similar clinical picture as other bacterial entities, specially Pneumoccocal pneumonia. It
should be a differential diagnosis among our population in patients with pneumonia of more
than 15 days of presentation and weight loss.
Key words: Pneumonia, etiology, Tuberculous pneumonia.
INTRODUCCIÓN
La neumonía tuberculosa (NM-TBC) es una forma de
presentación de la tuberculosis pulmonar (TBC-P) poco estudiada en nuestro medio, a pesar
de ser endémica y mostrar un incremento sostenido de casos notificados: de 16,111 en 1980
a 52,552 en 1992, según las estadísticas del Ministerio de Salud.
La W-TBC, forma especial y poco frecuente de TBC-P (1) puede formar parte de la
primoinfección (12-4) y también presentarse como neumonía posprimaria o de
reactivación (2). Según algunos autores es una de las formas más graves y destructivas,
con un cuadro clínico de mayor magnitud que el de las neumonías bacterianas (2),
incluyéndola como diagnóstico diferencial de las mismas (5).
Por ello realizamos el presente estudio en un hospital como el Dos de Mayo donde se
atiende anualmente, en promedio, 520 casos de TBC-P. Los objetivos fueron: indicarlas
manifestaciones clínicas presentadas y obtener parámetros que ayuden a diferenciarla de
la neumonía neumocócica, considerada como la neumonía extrahospitalaria más frecuente.
MATERIALES Y MÉTODOS
Realizamos un estudio descriptivo retrospectivo de 23 casos de neumonía tuberculosa, que
se presentaron en el Hospital Nacional Dos de Mayo en el período 1980 a 1993.
Se incluyeron en el estudio los casos con diagnósticos
de neumonía o BNM por clínica y radiografía, y etiológico por bacteriología (BK
positivo) o por evolución clínica (respuesta favorable a la prueba terapéutica
específica, luego de que la antibioticoterapia para gérmenes comunes no funcionara).
Los 23 casos de NM-TBC estaban registrados con el código
011,6 en el archivo de historias clínicas del Hospital Dos de Mayo. El mencionado código
había sido tomado de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OPS (1978).
Las variables utilizadas para la recolección y análisis
de la información se definieron de la siguiente manera:
- Grupo etáreo: pediátrico (0-14 años), joven (15-30
años), adulto (31-60 años) y senil (mayor de 60 años).
- Tiempo de enfermedad: agudo (0-15 días), subagudo (15-39
días) y crónico (mayor de 30 días).
- Localización radiológica del patrón neumónico: La
descripción se hace por tercios (superior, medio e inferior) en cada hemitórax, según
la incidencia anteroposterior.
- Contacto tuberculoso: Se consideró positivo aquel con
diagnóstico y/o tratamiento de TBC-P y que estuviera relacionado con el paciente.
- Recuento leucocitario: Consideramos los rangos de
normalidad de leucocitos y linfocitos para personas de 15-60 años, según Williams W et
al. (Hematology 1990, Mc Graw-Hill): leucocitos 4,500-11,000/m3 y linfocitos
1,000-4,800/mm3.
- Condensación pulmonar: Basado en la semiología según
Surós (Semiología médica 1987, Salvat), vibraciones aumentadas, matidez, crepitantes o
soplo tubario con o sin pectoriloquia áfona.
- Evolución: Favorable, si hubo remisión clínica y
resolución radiográfica progresiva luego de instalado el tratamiento específico hasta
el momento del alta; y desfavorable, si hubo complicaciones después de iniciado el
tratamiento y/ o fallecimiento del paciente.
RESULTADOS
Según la distribución de los pacientes por edad (tabla
1), prácticamente el 50%, correspondió al grupo etáreo joven. Según el sexo, la
proporción de varones/mujeres fue de 4/1 (18 varones y 5 mujeres), lo cual puede
explicarse porque en el Hospital Dos de Mayo se atiende preferentemente a la población
masculina. Los que tuvieron contacto tuberculoso fueron 9 pacientes (39,2%). El 52,2%, de
los pacientes (12 casos) presentaron antecedentes patológicos que se describen en la
tabla 2.
El tiempo de enfermedad (tabla 3) en el 78,2% de los casos fue mayor a 15 días, sumando
los porcentajes correspondientes a los períodos subagudo y crónico. De las
manifestaciones clínicas presentadas (tabla 4) destacaron la fiebre (91.3%), síndrome de
condensación (86,6%), dolor torácico (65.2%) y tos con expectoración no hemoptoica
(65,2%,). La evolución clínica una vez instalada la terapia específica fue favorable en
el 95,6%, de los casos. El porcentaje restante correspondió a un paciente que falleció
por neumotórax como complicación de una BNM.
Los patrones radiográficos de la NM-TBC fueron de condensación en un 87% y de BNM en el
13%, restante (3 casos). La localización de los casos se describe en la tabla 5.
El diagnóstico etiológico de NM-TBC por bacteriología llegó al 56,5% (13 casos, 11
mediante examen directo de esputo y 2 por cultivo de aspirado gástrico). En el 43,5%,
restante (10 casos) el diagnóstico se obtuvo por evolución clínica al responder
favorablemente a la prueba terapéutica específica, luego de que la antibioticoterapia
para gérmenes comunes no funcionara.
De la tabla 6 que muestra la respuesta inmunológica mediante el recuento leucocitario en
pacientes de 15 a 60 años, un 64,7% de 17 pacientes presentó leucocitosis, mientras que
un 38,5%, de otro grupo de 13 pacientes presentó linfopenia absoluta.
De los diagnósticos presuntivos al ingreso (tabla 7), la NM-TBC como tal fue considerada
sólo en el 13%, mientras que el de neumopatía o neumonía aguda en el 52,3%. En la tabla
8 se presentan el número de casos de NM-TBC y el total de casos de TBC-P por año,
respectivamente. Esta distribución muestra que la NM-TBC tuvo una presentación variable
incluso no registrándose en algunos años; por su parte el total de casos de TBC-P por
año permaneció constante. El promedio de casos de NM-TBC por año fue de 0,4%.
Tabla 1: Edad
| Edad |
Número |
% |
0-14
15-30
31-60
< 60 |
2
12
7
2 |
8,7
52,2
30,4
8,7 |
| Total |
23 |
100,0 |
Tabla 2: Antecedentes
patológicos*
| Entidad |
Número |
Alcoholismo
TBC
Bronquitis aguda
Tabaquismo
Fiebre tifoidea
Sarampión
I.T.U.
Diarrea |
3
2
2
2
2
1
1
1 |
| Total de entidades |
14 |
| Total de pacientes |
12 |
Tabla 3: Tiempo de enfermedad
| Días |
Número |
% |
0-14
15-30
< 30 |
5
11
7 |
21,8
48,0
30,2 |
| Total |
23 |
100,0 |
Tabla 4: Manifestaciones clínicas
| Signos y síntomas |
Número |
% |
Fiebre
Dolor Torácico
Tos con expectoración no hemoptoica
Disnea
Pérdida de peso
Diafóresis
Tos seca
Tos con expectoración hemoptoica
Cefalea
Hemoptisis
Examen físico
Condensación pulmonar
Creditos ACP
Adenopatías |
21
15
15
11
11
6
5
3
3
1
20
3
2 |
91,3
65,2
65,2
47,8
47,8
26,0
21,7
13,0
13,0
4,3
86,6
13,0
8,6 |
| TOTAL |
23 |
100,0 |
Tabla 5: Neumonía: Localización
radiográfica*
| Tercio |
Pulmón
derecho |
Pulmón
izquierdo |
Total |
| Número |
% |
Número |
% |
Número |
% |
Superior
Superior y medio
Inferior
Medio |
7
4
2
1 |
35
20
10
5 |
2
__
4
__ |
10
__
20
__ |
9
4
6
1 |
45
20
3
5 |
| Total |
14 |
70 |
6 |
30 |
20 |
100 |
Tabla 6: Recuento
leucocitario (*,**)
| Población |
Disminuido |
Normal |
Aumentado |
Total |
| Número |
% |
Número |
% |
Número |
% |
Número |
% |
Leucocitos
Linfocios |
1
5 |
5,9
38,5 |
5
7 |
29,4
53,8 |
11
1 |
64,7
7,7 |
17
13 |
100,0
100,0 |
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
El hecho de que el grupo etáreo joven sea el más afectado con 52,2%, confirma lo
esperado según la literatura para la población adulta (2) y una de la explicaciones,
sobre todo para los adolescentes sería que por su desarrollo acelerado disminuirían su
resistencia a las enfermedades (6). El grupo etáreo joven se encuentra en ese rango de
15-49 años en el que la TBC-P tiene mayor prevalencia según los datos del programa
nacional de control de la TBC. Hemos mencionado que la NM-TBC puede formar parte de la
primoinfección y por lo tanto ser relativamente frecuente en niños (6). Este no se
refleja en nuestro trabajo porque los casos de TBC que se atienden en el hospital Dos de
Mayo son predominantemente de adultos.
Tabla 7: Diagnóstico al ingreso
(1° y 2°)
| Diagnóstico |
Primer
diagnóstico |
Segundo
diagnóstico |
| Número |
% |
Número |
% |
Neumonía aguda
TBC-P
NM-TBC
BNM
Neumonía crónica |
12
6
3
1
1 |
52,2
26,1
13,0
4,3
4,3 |
1
7
2
__
__ |
10,0
70,0
20,0
__
__ |
| Total |
23 |
100,0 |
10 |
100,0 |
Tabla 8: Casos de TBC-P* y NM-TBC
por año (1980-1990) (*,**)
| Año |
TBC-P |
NM-TBC |
NM-TBC/TBC-P (%) |
1980
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990 |
515
547
519
470
426
595
523
539
519
496
571 |
4
2
__
__
1
1
1
1
5
__
3 |
0,8
0,4
__
__
9,2
0,7
0,2
0,2
1,0
__
0,5 |
| Total |
5,720 |
18 |
0,4 |
* Egresos TBC P/año.
Fuente: Oficina de Estadística del Hospital Dos de Mayo.
** Cinco pacientes corresponden al periodo 1991-1993.
Como la mayoría de nuestros pacientes no estuvieron
enfermos previamente al cuadro de NM-TBC y tampoco se relacionaron con algún contacto
TBC, es posible que lo que representaron fue una neumonía de reactivación, siendo uno de
los probables mecanismos la ruptura de un ganglio peribronquial tuberculoso en un bronquio
con diseminación subsecuente (7,8). En cuatro pacientes, tres con antecedentes de ingesta
de alcohol en exceso, dos de ellos en edad senil, y en una niña de seis años con
antecedentes próximos de sarampión, pudimos encontrar algún factor predisponente desde
el punto de vista de enfermedad previa.
En el 78,2% el tiempo de enfermedad fue mayor de 15 días y la evolución favorable en el
95.6%, a diferencia de otros estudios (2, 9) que mencionan una presentación aguda, grave
y de evolución destructiva si no fulminante. La evolución desfavorable en nuestra serie
estuvo representada por un paciente que falleció luego de que en el decurso de su
enfermedad ésta se complicara con una BNM y neumotórax, probablemente por el tratamiento
específico irregular que llevó. Otras explicaciones para ello son la mala respuesta al
tratamiento y/o la inmunidad comprometida como se señala en la literatura (1).
Las manifestaciones clínicas de nuestros pacientes fueron similares a las que se
describen en la neumonía neumocócica; esto explicaría por qué en más del 50% de los
casos se la consideró como primer diagnóstico con el consecuente tratamiento incorrecto
que comprendió preferentemente ß-lactamicos y ß-lactámicos más aminoglucósidos
(penicilina y gentamicina). Un síntoma que merece destacarse es la disminución de peso
que se presentó en casi la mitad de los pacientes y que no forma parte del cuadro de una
neumonía neumocócica; otro síntoma que merece mención es la disnea, que es una
manifestación principal de este tipo de neumonía (8), presentada por menos del 50%) de
nuestros pacientes.
La literatura (1) nos advierte que en algunos casos de NM-TBC puede existir una
disociación clínico-radiológica, encontrándose patrón radiográfico de neumonía en
despistajes de TBC-P. La imagen radiopaca de NM-TBC, como lo comprobamos, es difícil de
diferenciar de la producida por la neumonía neumocócica (10); la resolución de la misma
en esta última, con tratamiento adecuado, oscila entre 3-4 semanas, mientras que la
NM-TBC se resuelve en 3-6 meses (1). Esto lo evidenciamos en algunos de nuestros
pacientes. Otra cosa que concuerda con lo descrito en la literatura es el compromiso
preferente de los lóbulos superiores especialmente del pulmón derecho (1,2), aunque
nuestra descripción se haya realizado por tercios.
Todo esto implica tener a la NM-TBC presente en todo cuadro de neumonía
extrahospitalaria, como ocurre en otros lugares (5, 11), sobre todo porque ésta y la
TBC-P son enfermedades frecuentes en nuestro medio.
El diagnóstico de NM-TBC para algunos autores (2) es bacteriológico, sin embargo -como
ellos mismos afirman-, por razones inexplicables puede no ser fácil la demostración del
BK en el examen directo de esputo. Para otros (8), no encontrar el BK en este examen debe
hacer descartar esta entidad.
En nuestros pacientes el BK en el examen directo de esputo se pudo demostrar en cerca del
50%, teniendo la mayoría de ellos examen seriado y en las dos terceras partes
expectoración mucopurulenta. Para explicar esto debemos tener en cuenta que la
posibilidad de obtener un BK falso negativo en el esputo es alta y depende de la
preparación del frotis, coloración y la observación, sin considerar errores
administrativos y de lectura; por otro lado esta posibilidad se reduce prácticamente a
cero cuando hay más de 100 mil BK/ml de esputo (12). Además existen formas de TBC-P
eliminadoras de bacilos, aquellas con oquedades -cavernas-, y otras poco eliminadoras de
bacilos corno las formas nodulares. En uno de los casos no se pudo demostrar el BK en el
examen de esputo ni en el cultivo de aspirado gástrico, probablemente por la edad de la
paciente (seis meses), ya que en los niños la bacteriología tarda en hacerse positiva
(6). El 56,5% de la bacteriología positiva alcanzada en este estudio está lejos del
70-80% establecido por el programa nacional de control de la TBC.
Acaso lo práctico sea considerar lo que señala la American Thoracic Society (12) en el
sentido de que la clasificación de la TBC-P se basa además de lo bacteriológico en lo
quimioterapéutico, lo cual se aplicó en los pacientes con BK (-) en el esputo. La misma
fuente señala que debemos recurrir a los hallazgos radiográficos en circunstancias
especiales, pudiendo ser la NM-TBC una de ellas.
En el recuento leucocitario encontramos leucocitosis (64,7%) y linfocitopenia (38,5%) en
grupos diferentes de pacientes. La primera se presenta en una neumonía aguda por
gérmenes comunes y tiene relación con el sustrato patológico en el pulmón:
polimorfonucleares más gérmenes en los al véolos; en cambio lo segundo se comporta como
en otras formas de TBC-P (13-14).
Creemos que la frecuencia promedio anual de NM-TBC menor al 1% es el reflejo de un
subregistro de la misma, probablemente por lo común del término TBC-P comparado con el
de NM-TBC, y para su fácil acceso al programa de control de esta enfermedad.
Como conclusión podemos señalar que la NMTBC presentó un cuadro clínico similar al que
se describe para la neumonía neumocócica, siendo los parámetros de diferenciación con
ésta el tiempo de enfermedad mayor de 15 días y la disminución de peso. Sugerimos que
estas variables sean evaluadas en otros estudios con la finalidad de determinar si es una
constante entre otras que permita diferenciar a la NM-TBC de la neumonía neumocócica en
nuestro medio. Además, revisar los criterios de diagnóstico para la NM-TBC.
AGRADECIMIENTOS
A las siguientes personas por sus sugerencias y
cooperación:
- Dr. Oswaldo Salaverry G., profesor de
Medicina y director de la Biblioteca Central de la Facultad de Medicina de la UNMSM.
- Dr. Álvaro Delgado Quiroz, profesor principal de Medicina de la
UNMSM, jefe del Servicio de Epidemiología del Hospital Dos de Mayo.
- Dr. Nemesio Vásquez M., profesor auxiliar de Medicina de la UNMSM,
médico internista de la Sala Julián Arce del Hospital Dos de Mayo.
- Drs. César Morís G., Alfonso Uribe B. y Carlos Martínez, del
Servicio de Neumología del Hospital Dos de Mayo.
- Sr. Ronald Reyes, jefe de las Oficinas de Estadística y de Archivo
General de Historias Clínicas del Hospital Dos de Mayo.
VER REFERENCIAS
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