Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol. 11 N.º1 - 1998

Factores de riesgo coronario en trabajadores
petroleros: utilidad del método RCV-sp

Hellen Agurto Lescano* y Rafael Gallo Seminario**

*    Médico cirujano.
**    Médico internista.
Servicio de Medicina del Hospital III Cayetano Heredia. IPSS, Piura.

RESUMEN

Se presentan los resultados de una investigación de tipo retrospectivo, realizada en una población trabajadora, adulta, eminentemente masculina, de nivel socioeconómico medio. El objetivo fue estimar la prevalencia de los más importantes factores de riesgo coronario (FRC) tomando como referencia la escala de valoración RCV-sp y utilizando como base de datos los resultados de exámenes médicos periódicos realizados en 1995. Se evaluó a 315 trabajadores (93.97%, varones y 6.03% mujeres) de una empresa petrolera entre 33 y 61 años; de edad promedio para los varones de 43.68 ± 5.65 años, y para las mujeres de 40.80 ± 4.92 años.

A partir de las variables sexo, edad, colesterol sérico, glicemia, presión arterial y hábito tabáquico se calculó el riesgo cardiovascular (RCV) para cada uno de los participantes; encontrándose en el sexo masculino la mayor incidencia para dicho riesgo en razón al femenino (7.09%, vs. 5.26%, respectivamente). Los resultados mostraron que al aumentar la edad el colesterol, la glicemia y la presión arterial se elevaron paralelamente en ambos sexos; a diferencia del tabaquismo, cuyas tasas fueron significativamente más altas sólo en los varones. La prevalencia de los FRC evaluados se presentó en el siguiente orden: hipercolesterolemia (36.51%), tabaquismo (30.79%), hiperglicemia (7.30%,) e hipertensión arterial (3.17%). El número acumulado de los FRC se incrementa con la edad.

Se concluye que existe una prevalencia significativa de RCV en la población estudiada (6.98%), que aunada a otros FRC y a la relación estadística que guardan, la ubican como una población de RCV elevado. Estos resultados pueden ser la base para programas encaminados a la toma de decisiones contra el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además se confirma que el método RCV-sp utilizado es muy conveniente para detectar poblaciones en riesgo en atención primaria por su especificidad y practicidad.

Palabras clave: Riesgo cardiovascular, factor de riesgo coronario, atención primaria.

SUMMARY

The authors report on the results of a retrospective assay, performed to an adult, medium class, working population, with the intention of calculating the prevalence of the most important coronary risk factors (CRF), having as reference CVR-sp scale. Data was obtained from medical records of an Oil company, from periodic medical examinations performed in 1995. We studied a total of 315 patients, 93.97% male, 6.03%, female, ages between 33 and 61. Mean age was 43.68 ± 5.65 for male patients and 40.80 ± 4.92 for females.

CVR was calculated from sex, age, serum cholesterol, serum glucose, arterial pressure and cigarette smoking. We found a higher incidence for this risk in males, compared with females (7.09% vs. 5.26%). Results showed that increasing age, cholesterol, glucose and arterial pressure correlates with a higher risk, while cigarette smoking correlates with higher rates only in male population. The prevalence of CRF evaluated were: hypercholesterolemia (36.51%), cigarette smoking (30.79%), hyperglicemia (7.30%) and hypertension (3.17%). The number of CRF increases with age.

Conclusions: There is a significative prevalence of CVR in the population studied (6.98%). Together with other CRF, this is a population with high CVR. These findings should be the start point of programs directed to prevent cardiovascular diseases. We confirm that the CVR-sp method is reliable for detecting populations at high risk for cardiovascular diseases in primary attention.

Key words: Cardiovascular risk, coronary risk factors, primary attention.


INTRODUCCIÓN

La enfermedad cardiovascular es en el momento actual un problema de salud pública a nivel mundial dadas sus elevadas tasas de incidencia de morbimortalidad (1-3). A ello no escapa nuestro país: los Informes del Ministerio de Salud en 1990 reportan que la enfermedad coronaria es la primera causa de mortalidad en la población en general (13.06%) y una de las tres primeras causas de mortalidad en varones entre 35 y 59 años (4).

En efecto, la identificación objetiva de los factores de riesgo que influyen en el desarrollo de la enfermedad coronaría constituyen la piedra angular para sentar las bases en los aspectos preventivo-promocionales de la enfermedad cardiovascular, convirtiéndose de esta manera en una de las patologías crónicas más predecibles y prevenibles de la actualidad.

En este contexto, la identificación de dichos factores coronarios da pie a la formulación de planes preventivos generales en tres niveles (5):

- Una estrategia para la detección del riesgo elevado, destinada a facilitar la atención preventiva de sujetos potencialmente expuestos.

- Otra estrategia de prevención secundaria, con la cual se pretende detectar oportunamente el padecimiento, detener su evolución y evitar la recurrencia de sujetos ya afectados.

- Una estrategia final destinada a modificar "el estilo de vida" y las características ambientales, así como sus determinantes sociales y económicos, que son causas subyacentes del incremento de la cardiopatía isquémica.

Para lograr este primer gran objetivo, se estimó el riesgo coronario según el método RCV-sp, ampliamente validado a nivel internacional, y que tiene mejor correlación con el Estudio de Framingham que otros métodos relativamente más difundidos como el BRHS y el LELHA (6-7). La utilización de este método refuerza el concepto de potenciación exponencial de los factores de riesgo y contribuye a evitar la minusvaloración del riesgo real, ya que este método se inspira en modelos de regresión logística fundamentados en estudios prospectivos comunitarios cuyo objetivo es evaluar el efecto de la intervención y monitorizar los cambios clínicos y la esperanza de vida (8). Bajo estos conceptos, el presente trabajo tiene como finalidad iniciar acciones dirigidas hacia el control de los FRC en el primer nivel de atención, a través de un screening de RCV, con la esperanza de que se logre un impacto sobre las actuales tasas de morbimortalidad cardiovascular.

Las actuales investigaciones en medicina cardiovascular han vislumbrado que el binomio instituido por Bright en 1836 de hipertensión arterial y daño cardiovascular no es tan simple como se planteó inicialmente: existen acciones extrahemodinámicas que amplían tal vínculo y que pueden explicar la acción del tabaquismo, la diabetes mellitus, la obesidad, el stress, el hiperinsulinismo, el consumo de alcohol, entre otros FRC, al compartir mecanismos patogénicos en la instauración de los procesos hipertensivos y/o aterosclerosos. Como consecuencia de esto, aparece el concepto de factor de riesgo, que ha permitido implantar medidas de prevención en procesos que otrora minaban la supervivencia de la humanidad (9).

En los últimos años se han publicado experiencias con planteamientos unifactoriales (10-13) ante este tipo de patologías; sin embargo, a diferencia de éstos, el propósito de nuestro estudio es determinar la valoración multifactorial en atención primaria a través de un método sencillo de screening cardiovascular, basado y en una ponderación de factores, mediante un abordaje multifactorial en cada paciente, con una ponderación en cada factor de riesgo y un grado de intervención acorde con el índice de RCV. Para tal efecto se diseñó un programa computarizado para estos trabajadores -destinado fundamentalmente a la detección precoz de pacientes con riesgo de enfermedad cardiovascular, a través de una metodología accesible y sencilla que contribuya a optimizar los recursos humanos y económicos disponibles orientados a la pronta toma de decisiones-, el cual correlacionara el grado de intervención al grado de riesgo y en donde además se pudiera cuantificar los progresos del paciente en cuanto al seguimiento regular de sus factores de riesgo.

PACIENTES Y MÉTODOS

El universo lo constituyó la totalidad de los empleados de una empresa petrolera, en quienes se realizaron los exámenes médicos periódicos anuales - 1995, cuyos datos constan en la base de datos computarizada de la empresa. La muestra estudiada (82.89%, del total de empleados) la constituyeron los trabajadores que completaron la serie de análisis médicos solicitados, así como sus datos anamnésicos requeridos para el presente estudio. El estudio se considera como transversal, analítico, descriptivo y retrospectivo. Los parámetros analizados fueron sexo, edad (años), presión arterial (mmHg) y antecedente tabáquico.

Los análisis de laboratorio que se tornaron sin dieta especial y con un ayuno de 12 horas fueron glicemia y colesterol total, los cuales fueron analizados mediante el método enzimático CHOD-PAD con mediciones fotométricas 4010. Se valoró la presión arterial con la técnica estándar recomendada internacionalmente (14) y de acuerdo a los lineamientos de la OPS (15). La medición se efectuó después de diez minutos de reposo, con esfingomanómetro de mercurio con brazalete estándar para adulto y con el paciente sentado.

Definiciones operativas

  • Se definió como hipertenso a todo paciente con una presión arterial sistólica mayor o igual a 150 mmHg y/o una presión arterial diastólica mayor o igual a 95 mmHg. Ponderación: 2.

  • Se consideró tabaquismo si el paciente refería fumar diariamente durante más de un mes una cantidad indefinida "n" de cigarrillos. Ponderación: 2.

  • El colesterol total menor o igual a 220 mg/dl fue considerado como un "valor deseable". El colesterol alto es aquel con valor entre 221-270 mg/dl, al cual se le otorgó un puntaje de 2 por considerarse una hipercolesterolemia definida. Valores mayores a 271 mg/dl fueron definidos como hipercolesterolemia severa, con una ponderación de 3 puntos.

  • Se consideró hiperglicemia a valores mayores a 120 mg % tomados en ayunas. Ponderación: 2.

En la estimación del riesgo coronario según el método RCV-sp, se valoran todos los factores y se realiza una multiplicación del coeficiente designado a cada factor de riesgo; si el puntaje resultante es 24 puntos o más se considera al paciente en alto riesgo cardiovascular. Ver tabla 1.

TABLA 1
ESTIMACIÓN DEL RIESGO CORONARIO
SEGÚN EL MÉTODO RCV-sp


EDAD

* 30-39 años: 1
* 40-49 años: 2
* Mayor o igual a 50 años: 3


COLESTEROL SÉRICO

* Menor o igual a 220 mg/dl: 1
* 221-270 mg/dl: 2
* Mayor o igual a 271 mg/dl: 3


SEXO

* Femenino: 1
* Masculino: 2


GLICEMIA

* Menor o igual a 120 mg/dl: 1
* Mayor a 120 mg/dl: 2


HÁBITO TABAQUINO

* Ausente: 1
* Presente: 2


PRESIÓN ARTERIAL

* Menor a 150/95 mmHg: 1
* Mayor o igual a 150/95 mmHg: 2

 

Ejemplo 1. Paciente de 62 años, varón, fumador, PA = 148/92 mmHg, colesterol = 260 mg% y glicemia = 132 mg%. IRC = 3 x 2 x 2 x 1 x 2 x 2 = 48. Con riesgo alto, habría que plantear una intervención intensa sobre el estilo de vida con un seguimiento adecuado. Con los programas unifactoriales este individuo podría pasar desapercibido.

Ejemplo 2. Paciente de 58 años, mujer, no fumadora, PA 152/96 mmHg, colesterol = 260 mg% y glicemia 118 mg%. IRC = 3 x 1 x 1 x 2 x 2 x 1 = 12. Riesgo medio. No requería tratamiento farmacológico, como a menudo se emplea, ni seguimiento muy intenso.

Ejemplo 3. Varón de 42 años, no fumador, PA = 160/98 mmHg, colesterol = 216 mg% y glicemia = 110 mg%. IRC = 2 x 2 x 1 x 2 x 1 x 1 = 8. Riesgo bajo. Susceptible quizás a medidas sobre el estilo de vida y cierto grado de seguimiento. En muchos casos no requerirá tratamiento farmacológico.

Los datos obtenidos se almacenaron en un programa computarizado especialmente diseñado para este efecto, utilizándose la hoja de cálculo Excel 5.0 para Windows. Los resultados se expresaron como el promedio ± error estándar. Se llevó a cabo el test de Bonfarroni para el análisis de la varianza de medias. Para todo propósito se consideró significativo aquel contraste en que el error tipo alfa fue menor a 0.05.

RESULTADOS

La población total de los trabajadores que realizaron sus exámenes médicos anuales - 1995 fue de 380 pacientes, de los cuales 315 (82.89%" fueron elegibles, ya que completaron todos los requerimientos establecidos para el presente estudio. De esta proporción, se captaron 296 varones (93.97%) y 19 mujeres (6.03%). La edad promedio en el primer grupo fue de 43.68 ± 5.65 años y en el segundo de 40.80 ± 4.92 años. El grupo etáreo de 40-49 años comprendió el grupo más grande de la muestra (62.16%), seguido por el grupo de 30-39 años, y mayores de 50 años (21.16% y 16.68%, respectivamente). Ver gráficos 1 y 2.

GRÁFICO 1
Distribución de la población según sexo

p. 9_1.jpg (7095 bytes)

 

GRÁFICO 2
Distribución de la población según grupos etáreos

p. 9_2.jpg (7741 bytes)

 

GRÁFICO 3
Prevalencia global del riesgo cardiovascular

p. 9_3.jpg (6821 bytes)

 

GRÁFICO 4
Prevalencia del RCV según sexo

p. 10_4.jpg (9084 bytes)

 

GRÁFICO 5
Prevalencia del RCV según grupos etáreos

p. 10_5.jpg (10802 bytes)

 

GRÁFICO 6
Prealencia global de cada uno de los factores
de RCV evaluados

p. 10_6.jpg (12461 bytes)

 

GRÁFICO 7
Prevalencia de cada uno de los FCR según sexo

p. 10_7.jpg (19530 bytes)

 

GRÁFICO 8
Prevalencia de cada uno de los FCR
según grupos etáreos

p. 10_8.jpg (15580 bytes)

 

Prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular

La distribución de la población según la valoración del RCV mostró una tasa global de prevalencia de 6.98%; es decir, dicho porcentaje acumuló una puntuación mayor e igual a 24 puntos en la Escala de Valoración RCV-sp (gráfico 3).

Los FRC tuvieron una mayor incidencia en el sexo masculino en relación al femenino (7.09% vs. 5.26%), sin embargo no se encontró una diferencia estadísticamente significativa en ambos grupos (p<0.001), tal como se muestra en el gráfico 4.

La distribución de los individuos por grupos etáreos vs. prevalencia de los FRC mostró que existe una tendencia a que a mayor edad, mayor será la probabilidad de ser un paciente en alto RCV (ver gráfico 5). Y ello sí muestra diferencias estadísticamente significativas (p<0.001).

En el gráfico 6 se presenta el análisis global de los factores independientes, el cual mostró a la hipercolesterolemia como el factor más frecuente (36.51%), seguido del tabaquismo (30.79%,), la hiperglicemia (7.30%) y la hipertensión arterial (3.17%,).

Se aprecia en el gráfico 7 una prevalencia paralela en todos los factores de riesgo evaluados en ambos sexos sin diferencias estadísticamente significativas (p<0.05), a excepción del tabaquismo en donde sí existe una diferencia estadísticamente significativa (p<0.001), lo cual es debido a que tal vez la muestra es eminentemente masculina; y es precisamente en este tipo de pacientes donde existe estadísticamente una mayor prevalencia de este riesgo. También es interesante destacar en el mismo gráfico que el colesterol tiene una presentación porcentual casi igual tanto en el grupo masculino como en el femenino; sin embargo el hábito tabáquico y la hiperglicemia son más prevalentes en los varones y las cifras elevadas de presión arterial se presentaron en una mayor tasa en el grupo de mujeres.

En el gráfico 8 se describen los resultados de la prevalencia de cada uno de los FRC evaluados según grupos etáreos. No obstante ser la hipercolesterotemia el FRC de mayor prevalencia en nuestro estudio, éste no constituye un factor denominador en todos los grupos etáreos; es sólo el de mayor prevalencia (28.78%) en el grupo comprendido entre 30-39 años. A pesar de que la hiperglicemia en nuestra población no fue un factor de riesgo muy significativo, presentó la más alta tasa de prevalencia (55.56%) en el grupo de edad intermedia, a diferencia de los otros dos grupos extremos en donde ocupó en ambos el tercer lugar de prevalencia.
Es importante destacar que el tabaquismo mostró la más alta tasa de prevalencia (28.85%) en el grupo de mayor edad. De la misma manera, es imprescindible señalar que la hipertensión arterial tiene la más baja tasa de prevalencia en ambos sexos en los tres grupos etáreos estudiados, presentando un porcentaje nulo en el grupo más joven.

GRÁFICO 10
Riesgo acumulado de la población según edad

pag11.jpg (15799 bytes)

 

Agregación de los factores de riesgo cardiovascular

A pesar de que la mayoría de las personas estudiadas, por ser del sexo masculino, mostraban por lo menos un riesgo, el estudio indicó que sólo el 1.90% estuvo totalmente libre de ellos. Se detectó la presencia de un solo factor de riesgo (2 puntos) en el 10.48%, de dicha población.

Se observó una ponderación de 4, 8, 12 y 16 puntos con una incidencia de 29.84%, 23.17%, 11.74%, y 7.30%, respectivamente (ver gráfico 10).

En los resultados mostrados en este gráfico se aprecia claramente que el número acumulado de FRC aumenta mientras mayor edad tenga el individuo. Ello lo tenemos graficado en las líneas de tendencia (líneas gruesas), en las cuales a medida que aumenta la edad, aumenta también el número de riesgos acumulados en la población; así tenemos que para el primer grupo etáreo, su meseta máxima se encuentra entre 2 y 4 puntos en nuestra escala de valoración RCV~sp. Es interesante subrayar que el grupo etáreo entre los 40-49 años presentó la meseta más alta de toda nuestra muestra, lo que se traduce en la mayor prevalencia del RCV en este grupo de trabajadores, presentando en promedio un riesgo calculado entre 4 y 12 puntos. Una observación importante es que este grupo es precisamente el mayoritario en nuestra población. Por último, para el grupo de mayor edad (mayores de 50 años), el riesgo acumulado promedio varía en 6 y 16 puntos. Al final de la curva se grafica el RCV establecido, es decir aquellos pacientes cuya puntuación en nuestra escala fue igual o mayor a 24 puntos.

En este punto cabe advertir el análisis estadístico de los datos evaluados a través de la media móvil, la cual proyecta valores de pronósticos (líneas gruesas), basándose en el valor promedio de la variable calculada durante el número específico de períodos anteriores. Según este análisis, contrariamente a lo obtenido en el gráfico 5, en donde el grupo de mayor edad es el que presenta el mayor RCV, los datos nos hacen referencia a que, a largo plazo, el grupo etáreo comprendido entre 40-49 años será el más afectado por este tipo de enfermedades cardiovasculares.

DISCUSIÓN

En la planeación de las acciones de control, uno de los primeros pasos es documentar la magnitud del problema de la cardiopatía coronaría a través de sus diferentes factores etiopatogénicos. En este contexto, el enfrentamiento de los problemas de las enfermedades cardiovasculares está basado en dos pilares fundamentales: en primer lugar, la identificación de las personas de riesgo, quienes se beneficiarán con medidas individuales de intervención intensiva; y en segundo lugar, la estrategia poblacional que establece la necesidad de un equipo multidisciplinario de intervención que implique cambios en el tipo de enfrentamientos médicos, pues básicamente incluye medidas destinadas a modificar el comportamiento y "estilo de vida" de los pacientes, lo que requiere que -las personas asuman un rol activo (16-17). En este sentido, la prevención de estos atributos eliminables o modificables por medio de intervenciones aceptables para los pacientes, económicamente costo-efectivas y realizadas en el momento adecuado permite disminuir las tasas de morbimortalidad asociadas a estos eventos (18-19).

La literatura coincide en la existencia de una correlación positiva entre la incidencia de las enfermedades coronarias y la presencia de hipercolesterolemia, diabetes mellitus, hipertensión arterial y tabaquismo (1-2, 20-22), lo cual sustenta nuestras observaciones.

Como se ha observado a partir de otros trabajos, la edad es una variable que influye sobre los FRC, lo que significa más riesgo para los individuos mayores de 40 años. En este estudio, también se demuestra que los factores de riesgo evaluados son variables que influyen tanto en el grupo de varones como en el de las mujeres, lo cual coincide con los resultados de otras investigaciones (5, 9, 20-22). A través del análisis de varianza, la edad, las cifras de colesterol, glucosa y tensión arterial no mostraron diferencias estadísticamente significativas en ambos grupos, lo que significa que ambas series provenían de la misma población. Sin embargo, el factor tabaquismo sí presentó una diferencia estadísticamente significativa en ambos sexos.

La hipercolesterolemia representa el principal factor de riesgo de la enfermedad coronaría en nuestra población (36.51%). Dichos resultados son mayores en relación a estudios nacionales previos, donde se incluyeron grupos coetáneos en diferentes investigaciones multicéntricas (23).

En relación a la literatura mundial, nuestros valores son casi similares a los de Sempos (24), quien reporta en los años '70 una prevalencia de 37% para una población masculina de entre 50 y 59 años, del estudio NHAMES-II realizado en Estados Unidos. Por otro lado, es significativamente mayor que la descrita por Wilson (25) en 1989 (22%) para hombres de 30-69 años del Estudio de Framingham-Offspring. Esta marcada diferencia en las tasas de prevalencia reportadas para los grupos de población norteamericana para dos periodos diferentes, sería un reflejo de las variaciones evidenciadas luego de la aplicación de medidas de intervención poblacional realizadas en las últimas décadas en Estados Unidos; y en el caso nuestro, las elevadas tasas pudieran representar que aún nos encontramos en una etapa de escasa intervención poblacional. Otra explicación serían las características del régimen dietético de estos trabajadores con un alto contenido de grasas y ácidos grasos saturados.

La concentración de colesterol total en nuestro estudio debe ser inferior a 220 mg/dl para que no exista "riesgo"; sin embargo, valores entre 200 y 240 mg/d1 se consideran valores limítrofes, no representando un factor de riesgo; pero sí al asociarse con otros factores de RCV (1, 26).

El tabaquismo es el segundo FRC más frecuente en nuestro estudio (30.79%,). Actualmente se le considera como una "epidemia" en los países en desarrollo, de acuerdo al "Reporte de los expertos de la OMS para el control del tabaquismo" (27), el cual es causa de más de un millón de muertes en el mundo. No sólo está relacionado a cáncer de pulmón sino también a transtorno isquémico reversible en varones (28), condiciones que llevan a inhabilitación o muerte prematura; sin embargo, como factor, tiene la ventaja de ser un , factor modificable. Nuestros datos arrojan cifras mayores a las de otros estudios latinoamericanos (29).

Estudios recientes realizados en Perú por Ferrando (30) para CEDRO y por Carbajal (31) sobre drogas en Lima reportan que el tabaquismo es más frecuente en hombres mayores de 20 años, en personas de mayores ingresos económicos y con mayor grado de instrucción. Empero, un aspecto positivo en nuestra población en estudio es la presentación de tabaquismo en menor porcentaje (25.76%) en el grupo etáreo más joven (30-39 años), lo cual reflejaría un cambio de hábito en estas personas, probablemente como consecuencia de una mayor conciencia de los efectos nocivos del tabaco. Finalmente el tabaquismo por sí solo aumenta el RCV en 1.6% y asociado a colesterol y glucosa elevada incrementa el riesgo aproximadamente a 16 veces según la literatura (6).

La intolerancia a la glucosa como factor de riesgo tiene una prevalencia del 2-4% de la población en general (33). En nuestra serie, los valores de glucosa por encima de lo normal mostraron una tasa de 7.30%. Ello fue similar a lo reportado por Lip en 1986 (32) en una población masculina, trabajadora de Petroperú - Talara, la cual presenta una tasa de prevalencia de 6.5%; sin embargo, nuestros datos fueron mayores a los reportados por Wilson (25) y Sereday (33). Aquí también una posible explicación de los datos obtenidos serían las características del régimen dietético de los trabajadores Petro, rico en carbohidratos y grasas.

La prevalencia de hipertensión arterial en nuestro grupo (3.17%) lo ubica en un punto muy por debajo en relación a reportes previos poblacionales de nuestro país (34) y de otros países sudamericanos (35). Del mismo modo Lip (32), en el estudio anteriormente mencionado, encuentra una tasa de 11.2%. La explicación podría radicar en que, en nuestro caso, se consideraron valores superiores a PAS>=150 y/o PAD>=95 mmHg como factor de riesgo, valores adecuados pero relativamente altos para la muestra, sin embargo, ello se hace preciso determinar si consideramos que la asociación de hipertensión arterial con hipertrofia ventricular izquierda aumenta aún más el riesgo. De igual forma, la mortalidad está en relación directa con su incremento; así tenemos que con valores de 150/ 85 mmHg la probabilidad de riesgo es de 16.6%, y con cifras de 150/95 mmHg se incrementa hasta 50%, (9).

Finalmente, al analizar el modelo mismo de valoración RCV-sp, sabemos que éste presenta algunas limitaciones al no incorporar la presencia de hipertrofia de ventrículo izquierdo u otras alteraciones electrocardiográficas, niveles bajos de HDL y antecedentes familiares; todos ellos factores de riesgo independientes (6). No obstante en estos casos, convendrá valorar adecuadamente el incremento del riesgo particular y, aunque se trate sin duda de un procedimiento imperfecto, resulta plenamente accesible para todos los profesionales en el primer nivel de prestación dc servicios de salud que no suelen emplear métodos más sofisticados en la práctica clínica.

Una valoración individual más precisa acompañada de exhaustivos estudios con electrocardiografía, ecocardiografía, fracciones de colesterol, entre otros, debe siempre realizarse en individuos que presentan riesgos elevados o valores máximos en dicha escala de valoración. Los pacientes con hiperlipidemia familiar podrían no calificarse adecuadamente con este método. Al igual que el Estudio de Framingham este modelo no incluye el índice de masa corporal puesto que éste no es un FRC independiente y su presencia se traduce en elevaciones de la glucosa, la presión arterial y del colesterol VLDL (1, 6). Por último, hay que recordar que el cálculo del índice del RCV tiene un valor ni as demostrado para varones de edad media, como lo es la mayoría de nuestra población; que para jóvenes adolescentes y pacientes geriátricos, en los que todavía existen algunos bemoles en el abordaje del RCV.

Dado el ámbito de investigación, ésta es limitada, ya que muestra una población laboral seleccionada, eminentemente masculina, de edad adulta media, con un grado de instrucción técnica o superior, de estrato social medio, con hábitos alimentarios homogéneos, con facilidades para la práctica del deporte, con acceso a literatura médica y/ o charlas sobre medicina preventiva y sometidos a evaluaciones médicas periódicas.

Consideramos que aun cuando el grupo estudiado no es un reflejo de la población en general representa un subgrupo importante de la población económicamente activa de nuestra sociedad, por lo que los resultados obtenidos podrían ser extrapolados a grupos similares de población.

Además, los resultados de este trabajo permiten plantear la hipótesis de que las enfermedades cardiovasculares aumentarán considerablemente en esta población, por lo que es necesario establecer un programa educativo a dichos trabajadores que conlleve a la reducción de sus FRC. En resumen, la intervención médica sobre los FRC modificables (hipercolesterolemia, tabaquismo, hipertensión arterial e hiperglicemia) ha demostrado ser la forma etiológica más efectiva para evitar o retardar la probabilidad de eventos coronarios y limitar su morbilidad. Solamente con el control de los tres primeros parámetros se produce un descenso de la probabilidad de padecer un infarto de miocardio en seis años en un 68%, para los hombres y en un 53%, en las mujeres (1, 9). Por ende, resulta imprescindible adoptar medidas de atención primaría encaminadas a la detección y manejo coherente de los FRC, a fin de tomar las acciones profilácticas tempranas, brindando educación a la población afectada, orientada a la adopción de estilos de vida más saludables.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Existe una prevalencia significativa de RCV en la población estudiada (6.38%), lo que aunado a otros FRC y a su relación estadística, la ubican como una población de RCV elevado.

  1. La hipercolesterolemia es el RCV de mayor prevalencia en la población (36.51%,), seguido del tabaquismo (30.79%,), hiperglicemia (7.30%,) e hipertensión arterial (3.17%).

  2. Existe un mayor RCV en la población masculina en relación a la femenina, así como en los grupos de mayor edad.

  3. Los factores de riesgo susceptibles de modificación (tabaquismo, hipercolesterolemia, hiperglicemia e hipertensión arterial) por medio de la educación serán de gran impacto para reducir el RCV. Ello justifica el esfuerzo para la realización de actividades preventivo-promocionales en este ámbito.

  4. Al iniciarse actividades dirigidas hacia la atención de este tipo de enfermedades crónico-degenerativas en atención primaria, es recomendable hacerlas dentro de un contexto de investigación clínico-epidemiológica, tal como este proyecto de demostración.

  5. Es importante basar la atención en los recursos actuales de la población, pero se advierte que el inicio de las actividades requiere una amplia dosis de preparación del equipo de salud y cursos de capacitación. Por otra parte, el sistema de referencia y contrarreferencia es vital para relacionar la atención en el segundo y tercer niveles.

  6. Se demuestra que el método de valoración RCV-ps es un medio conveniente para estudiar grandes volúmenes de población, al abaratar los costos en tiempos de estudio y ahorro en horas de trabajo. Asimismo, permite la identificación inicial de los pacientes con RCV, cuyo estudio habrá que ampliar en una segunda etapa.

 

VER REFERENCIAS

 


Regresar