| Boletín de la Sociedad Peruana de
Medicina Interna - Vol. 11 N.º1 - 1998 |
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EDITORIAL
Reflexiones sobre la educación
médica continua
Oscar Frisancho Velarde*
Con frecuencia escucho hablar sobre la
educación médica continua (EMC), o la observo como proyecto central en los programas
electorales de los aspirantes a importantes cargos académicos, asistenciales o gremiales.
Sin embargo, tengo la impresión de que la cultura organizacional de la mayoría de
nuestras instituciones de salud izo ha entendido la valía de la EMC.
Los factores negativos opuestos a su aplicación son diversos y varían desde el agobio
económico por las bajas remuneraciones hasta el desinterés o desidia sobre el tema.
¿Qué es realmente la EMC?: ¿Autoeducación?, ¿Un programa médico informativo? Creo
que es mucho más: es una filosofía y una práctica que buscan acrecentar la destreza
personal, organizacional y social, para intensificar la calidad de la atención. Es un
sistema que reitera cotidianamente que el oxígeno de la calidad médica es la educación.
La EMC debe situarse en el tiempo y el espacio como un encuentro de saberes y habilidades,
donde todos aprenden; el "equipo" identifica los problemas, plantea las
soluciones y aplica los conocimientos.
Esta actualización Permanente permite cultivar una "medicina basada en
evidencias", tratando de transformar la necesidad de información en preguntas
susceptibles de respuesta, recopilando evidencias para el trabajo clínico y revisando
críticamente sus resultados. Al final, lo que se busca es permutar los patrones de
práctica heterogéneos por otros más racionales.
Implementar un programa de educación médica continua depende de varios elementos, se
engendra en el deseo individual de superación personal y se forja con la determinación
institucional (vg.:política de recursos humanos) de llevarla a cabo.
La capacitación de los recursos humanos y la adquisición de tecnología educativa tienen
un costo, por lo que necesitan ser financiadas. La organización del grupo es fundamental
para la determinación de prioridades y para evitar el dispendio.
El material adquirido debe ser usado y renovado rápidamente, debido a que los
conocimientos aumentan o cambian con celeridad. Se debe erradicar la tendencia a
"almacenar" tales materiales, puesto que su razón de ser es ser útiles
"ahora".
Los programas de EMC se complementan con las auditorías y éstas con la evaluación
sistemática de la práctica diaria, permitiendo detectar los principales defectos y
proponer los cambios adecuados, lo que implícitamente orienta a una mejor instrucción.
En otro artículo mencione que la aplicación obligatoria de la certificación médica
incrementará la demanda por los servicios educacionales. En ese sentido es necesario que
las principales instituciones académicas (universidades), promuevan y avalen los
programas de EMC.
La información dinámica y renovada evitará que las instituciones se habitúen a las
"tinieblas de los agujeros negros" (tomado literalmente de una conferencia),
para referirse a la percepción introspectiva de los problemas de salud, que relega o
desdeña la percepción más importante, la externa, la del usuario.
Por eso estoy convencido de que los programas de EMC brindarán numerosos beneficios,
destacando preferentemente la toma de decisiones en base al conocimiento actualizado, lo
que contribuirá a una mayor calidad de la atención médica.
* Director del Consejo Editorial del Boletín de la Sociedad
Peruana de Medicina Interna.
Jefe de Servicio. Departamento de Enfermedades del Aparato
Digestivo.
Hospital Nacional "Edgardo Rebagliati Martins" -
IPSS, Lima
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