Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol. 9 Nº 2 - 1996

HISTORIA Y MEDICINA

Farmacopea callaguaya

Oscar G. Pamo Reyna*

* Profesor principal de la Facultad de Medicina "Alberto Hurtado" de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.     Internista del Hospital Arzobispo Loayza de Lima.

 

Los callahuayas, callahuallas, collahuayas o kolla huayu fueron los curanderos ambulantes originarios de la región del Collao; por lo consiguiente, aymaras. Se desplazaban por extensas regiones que abarcaban el sur peruano, la actual Bolivia y las zonas norteñas de Chile y Argentina. Ejercían artes curanderiles y eran también adivinos, consejeros y conciliadores. De indumentaria singular, iban de pueblo en pueblo en travesías que duraban meses o años con su infaltable huaya, cchuspa, kapacha o mara, multicolor, colgada del hombro y llena de hierbas desecadas, amuletos, piedras y menjunjes de toda especie, cuyos conocimientos y aplicaciones habían heredado de sus antepasados. Los kallamanis eran callahuayas pero no ejercían labores curanderiles sino, exclusivamente, el comercio de las hierbas y sustancias medicamentosas.

Para algunos autores el vocablo kollahuaya o kallihuaya derivaba del aymara kolla (medicamento) y huaya (lío manual). Para otros, procedía de kalli-kahuas o escuela de curanderos; o de kalla, que significaba transportador y huaya, lío o bolsa. A principios de siglo, en el sur del Perú se conocía a estos curanderos ambulantes como los "médicos bolivianos" y se les hallaba en las provincias de Charazani y Curva del departamento de La Paz, Bolivia (1, 2). Estos herbolarios ambulantes también fueron conocidos con nombres distintos como kamilli o kamili; en otras regiones del Perú, en el Ecuador eran denominados moñones, por el moño que usaban; y en Argentina se les llamaba yungueños o collas.

En el Museo Antonio Raimondi de Lima se encuentra una copia fotostática de un impreso titulado "Farmacopea callaguaya". Este documento es una relación de sustancias vegetales y minerales utilizados con fines terapéuticos por los curanderos aymaras trashumantes. El motivo de la presente monografía es dar a conocer ese documento y analizar algunas de sus características.

Dicha copia se encuentra catalogada entre los bienes del museo, pero no se dice nada sobre su origen o procedencia (3). Existe una primera posibilidad: que el impreso original haya sido adquirido por el naturalista milanés, conociéndose su interés por la botánica. Sin embargo, debemos mencionar otra posibilidad para explicar su presencia en ese museo: que haya sido incluido entre los objetos del actual Museo Raimondi cuando éste era parte de la colección privada del doctor Ángel Maldonado -farmacéutico y conocedor de la medicina folklórica-, iniciada en 1933 y continuada hasta 1955, año en que falleció.

Es importante señalar que esta "Farmacopea callaguaya" debió ser hecha por una persona, si no médico, con conocimientos de la farmacología y la nosografía de, por lo menos, fines del siglo pasado hasta mediados del presente. Esto se deduce por la correcta asociación entre las supuestas propiedades y las condiciones para las cuales debían ser usados los medicamentos que contiene, así como por el principio de utilizar medicamentos específicos para una molestia determinada. Raimondi jamás trató temas médicos directamente por no estar dentro de su dominio (4). Por esta razón y porque la sistematización de la "Farmacopea callaguaya" revela que fue elaborada en un momento posterior al período entre 1850 -año de la llegada de Raimondi- y 1892 -año de su muerte-, llegamos a la conclusión de que fue anexada al legado del naturista.

Muchas de las medicinas mencionadas en esta lista también se hallan dentro de la más o menos extensa relación de productos naturales con supuestas propiedades curativas recopiladas por don Gregorio de Losa Ávila y Palomares en el siglo XVIII. De Losa, nacido en La Paz en 1696 y graduado como doctor en Medicina en España, hizo esta recopilación durante sus desplazamientos por lo que ahora es el actual territorio boliviano, en un momento estimado entre 1726 y 1780. En dicha recopilación encontramos algunos vegetales medicinales que también se consignan en la "Farmacopea callahuaya" que mostramos al final de este texto (5). Ellos son: chancoroma, chillka, chunquicailla, guancara, coa, cañagua, maíz, molle, quinaquina, sanusanu, tola, yoroma y tapallo, entre otros. Pero, curiosamente, en ningún momento De Losa hizo referencia alguna sobre los callahuayas, lo que pone en tela de juicio su existencia por aquel entonces. En el testimonio escrito del doctor José María Boso, sobre un viaje a la zona de Larecaja, en la actual Bolivia, en 1821, donde describió las características botánicas de las plantas medicinales de la región, encontramos algunas presentes también en la "Farmacopea", tales como la chillka, cufi cuti, chancaroma, kea kea, guaji, molle, tola, etc. y ninguna mención de los callaguayas (6).

Clements Markham, quien realizó 4 visitas breves al Perú entre 1845 y 1860, hizo una de las primeras descripciones con referencias directas sobre los callaguayas en 1892. Así, escribió: "Desde tiempos inmemoriales, hombres de una tribu llamada Collahuaya o Charasani, del Alto Perú, han colectado hierbas y raíces medicinales y, como médicos itinerantes, las han llevado por todo el imperio de los incas. He recogido todos los nombres de esas hierbas y raíces desde las antiguas referencias, especialmente la de Cobos. También he recibido información sobre esas hierbas de gente que muy probablemente conocía las hierbas ahora usadas por los indios. Y he examinado las bolsas de los Collahuayas en Lampa y en otros lugares. Es un hecho interesante que muchos de los remedios citados por los antiguos cronistas todavía se encuentran en las bolsas de los actuales médicos ambulantes" (7). Aquí debemos mencionar que Cobo no hizo ninguna alusión directa de lo que conocemos como callahuayas sino de los curanderos llamados camascas: "Muchos eran los indios, así hombres como mujeres, que curaban enfermedades y dado el caso que algunos sabían algo y tenían conocimiento de yerbas salutíferas, con que a veces sanaban, con todo eso, todos en general curaban con palabras y acciones supersticiosas, y ninguna cura hacían a que no precediese sacrificio y suertes. Llamábanse estos médicos Camascas o Soncoyoc". "En sintiéndose enfermos los indios, se hacían llevar a estos hechiceros o los llamaban a sus casas..."(8).

Otra mención hace referencia a Garcilaso de la Vega en sus Comentarios reales, pero aquí sólo encontramos información sobre herbolarios y punto. Así Garcilaso escribió: "Estas purgas y sangrías mandavan hazer los más experimentados en ellas, particularmente viejas (como acá las parteras) y grandes hervolarios, que los huvo muy famosos en tiempos de los Incas, que conocían la virtud de muchas yervas y por tradición las enseñavan a sus hijos, y éstos eran tenidos por médicos, no para curar a todos, sino a los Reyes y a los de su sangre y a los curacas y a sus parientes. La gente común se curavan unos a otros por lo que havían oído de medicamentos". "Esta fué la medicina que alcanqaron los Incas del Perú, que fué de usar yervas simples y no de medicinas compuestas y no pasaron adelante" (9).

Los cronistas describen a curanderos herbolarios que existían en todos los Poblados incaicos y en los que no lo eran. Estos curanderos adoptaron denominaciones que variaban según las regiones, pero en ninguna de las crónicas sobre los incas existen referencias de curanderos itinerantes, que es la característica esencial o particular de los callaguayas. El doctor Hermilio Valdizán, en su opúsculo "Historia de la medicina peruana", no mencionó en ningún momento a los callahuayas al tratar sobre los diversos personajes de la curandería prehispánica (10).

Eso sí, llama la atención, tal como lo observó Markham, la permanencia o vigencia de antiguas hierbas curativas en las bolsas de los callaguaya modernos. En efecto, Garcilaso mencionó al molle como astringente y a la chillka como antirreumático. Ambos constan con las mismas propiedades en el cuadro que se expone.

Los pocos médicos que tuvo el Alto Perú en sus principales ciudades como Potosí, Chuquisaca y La Paz fueron españoles y algunos graduados en la Universidad de San Marcos de Lima. La escuela de medicina de la Universidad de San Francisco Xavier fue creada por Real Orden en abril de 1789 pero recién entró en funciones a paartir de 1826. De los médicos que existieron en el Alto Perú unos pocos eran latinos, o sea profesionales graduados, y los otros eran romancistas, sus conocimientos eran empíricos y sólo leían en romance castellano. Esta escasez de médicos hizo que los indios fueran adiestrados para curar según la usanza española. Al acervo curanderil que heredaron de sus antepasados mediante la tradición oral le añadieron el elemento curanderil español y la religión católica.

El libre desplazamiento de individuos sobre grandes extensiones durante mucho tiempo no debió ser permitido fácilmente durante el gobierno del Estado Inca por las características gregarias de su economía, donde cada individuo tenía un rol definido en su comunidad. Y tampoco debió serlo para los indígenas durante el establecimiento del régimen colonial impuesto por los españoles. La gran interrogante es cuándo estos herbolarios se volvieron ambulantes. Es muy probable que estos callaguayas o curanderos itinerantes hayan aparecido a mediados o finales del siglo XVIII; es decir, aparecieron en el período tardío de la Colonia, en la transitada ruta de los "peruleros", tal como se conocía a los que se dedicaban al comercio entre Lima y las provincias del Río de la Plata.

Dice Otero: "El médico callahuaya es un indígena que vivía en la Colonia en las provincias de Carabaya, cuya jurisdicción territorial corresponde a las actuales provincias del departamento de La Paz, Muñecas, Camacho y Larecaja. Aparte de otras peculiaridades que no son del caso examinar, los callahuayas se dedican al curanderismo y a la hechicería unida al folklore indígena y a la religión católica, conocen alguna práctica de cirugía, kinesioterapia y ortopedia. Extraen de las regiones tropicales próximas a su centro de vida una variedad de plantas y raíces medicinales, cuyo valor terapéutico está reconocido, pero al mismo tiempo utilizan piedras, cortezas de árboles y cueros de reptiles como amuletos. Practican la adivinación sirviéndose de una calistenia parecida a la de los naipes, que opera con las hojas de coca, y practican también la hechicería por métodos impresionantes como el de trasladar la enfermedad de un ser humano a un animal o a un muñeco". "El callahuaya representa el resabio legítimo del tipo histórico de las sociedades primitivas, situado en el vértice del brujo, del adivino y del médico". "El ambiente está saturado de superstición, de religiosidad y de milagrería de tal modo que se ha producido un intercambio entre las supersticiones indígenas y las prácticas religiosas católicas" (1).

Los callahuayas han ido cambiando de vestimenta con el trancurso de los años. Una descripción de principios del siglo XX los presenta como de porte vanidoso, ostentosos en el vestir y de maneras despóticas y se señala que en sus bolsas se encontraba toda la tradición de la magia por amuletos y de la materia médica indígena. Que "los callahuayas de Curva se presentan montados en caballos ensillados con aperos chapeados de plata, estribos del mismo metal, tiendas y cabezada, formadas algunas con cadenas de plata..." (1). Que todos ellos hablaban aymara, quechua, puquina y castellano; que sus actitudes y ademanes eran de verdaderos magos. Que colocaban unas hojas de coca sobre el pecho del enfermo y le hacían preguntas, extendían un paño negro sobre el suelo y esparcían las hojas de coca, fijándose bien en la forma como caían a tierra. Luego miraban al cielo y hacían gestos y musitaban palabras, y con todo ello adivinaban el mal del enfermo o descubrían la forma del hechizo. Realizaban el traspaso de la enfermedad a un animal, para luego examinarle "los bofes".

Tenemos algunas descripciones como la del doctor José Marroquín, médico jefe de la Estación Departamental de Puno en la década del 40: "Si bien a la mayor parte de estos médicos indígenas se les reconoce por el renombre de que vienen precedidos, no faltan algunos que se distinguen por su vida retraída y ceremoniosa, por su habitabilidad en lugares alejados y generalmente altos de la comarca o por su particular modo de vestir, como los Callahuayas,que llevan un sombrero grande de paja, un poncho de rayas multicolores, amplia alforja repleta de hierbas medicinales y amuletos sobre el hombro, pantalón de bayeta, ojotas y un bastón; a la vez son trotamundos por excelencia, al contrario de los restantes curanderos y videntes aborígenes" (12).

O alguna más reciente como: "Por el hecho de visitar lugares y ciudades de gran progreso y cultura usan ropa de casimir, sombrero extranjero, anteojos ahumados y se sienten superiores a SUS otros paisanos. Pero, eso sí, conservan su tradicional capacho o bolsa de vistosos colores y su bastón" (13). uayas han perdido importancia en los poblado tiplánicos con el advenimiento de la medicina moderna a través de las cada vez mejores vías de comunicación. Sin embargo, todavía se les encuentra en los hampicatu o mercados ambulantes o en las ferias dominicales y constituyen parte de la siempre, viva medicina folklórica de los pueblos andinos de esa región, todavía con vistosas vestimentas y utilizando las vías motorizadas para desplazarse.

 

NOMBRES CLASIFICACIÓN USOS
Aymara Español Botánica Terapéutica
1. Ayka ayka Gramínea Astringente Enteritis de los niños
2. Ajo silvestre Alliunn scorodoprasum Estimulante Impotencia
3. Amay zapato Calceolaria Flaba Diurético hidropesia
4. Altea (de puna) Sida acaudis Atemperante Fiebres continuas
5. Arka Scordium Pectoral Bronquitis
6. Alhucema Lavandula splica Resolutivo Hidrocele
7. Anokar chapi Amor seco Atractiles aljonjera Depurativo Plétora
8. Artemisa Artemisia absinthium Emenagogo amenorrea
9. Alumbre (nativo) Alumen nativo Astringente Anginas
10. Azufre (nativo puro) Sulfur Excitante desinfectante Dermatosis
11. Azufre (id. impuro) Sulfur Excitante desinfectante Id.
12. Chachacoma Cenecio de cordillera Tónico neurasténico Gastralgias
13. Cebadilla Veratrum sabalilla Insecticida Para destruir parásitos
14. Chankoroma Hispánica paceña Febrífugo, diaorético Pirexias
15. Café Coffea boliviana Estimulante, digestivo Disipa el sueño y la embriaguez
16. Chinchircoma Bromeliácea Contraestimulante Enfermeddaes del corazón
17. Cacao Theobroma cacao Alimento La grasa en pomada y en supositorios
18. Chakeri Expectorante, calmante Neumonías, pleuresías
19. Coca Coca (silvestre y cultivada) Erytroxylum coca Digestivo, estimulante Gastritis, gastralgias, dispepsias
20. Chillka Labiada glutens Balsámico, calmante Reumatism, luxaciones, entoris
21. Coto Chinchona pacensis Astringente, calmante Disenterias, reumatismos, caries dentaria
22. chiñitaen Mimosa espinosa Antisifilítico Sífilis
23. Contra hechizo Especie de Triaca Mezcla diversa Amuleto contra las enfermedades
24. choquecaylla Expectorante, calmante Bronquitis
25. Contra yerba Drostenia contraverba Astringente Disentería, picadura de insectos
26. Cuti cuti Solanum carnatum Narcótico, laxante Tifoidea, heridas
27. Culantro Silandru Excitante, estimulante Partos pensos
28. Churus Leguminosa Aglutinante Base para parches
29. Chichi nauika Capsieum cesariforme Estimulante, irritante Condimento
30. Chamico Datura stramonium Estupefaciente Para provocar el delirio o la locura
31. Chojña hanika Ají (amarillo y colorado) Capsicum bacatum Estimulante condimentos, estreñimiento
32. Huar ankaiso Ranunculus lanujinosus Tóxico Criminales
33. Huamachi peke Feculam tuberosum Feculento Alimento para niños y conavalecientes
34. Huanakara Masturcium murale Antiséptico, antiescorbútico Gangrena, escorbuto
35. Haajchi Hediondilla Cretrum auriculatum Alterante, narcótico Sífilis, insomnio
36. Hierba de Santa María Sinantérea Antihelmíntico Vermífugo
37. Huallkapaya Verbena oficinalis Astringente Emutaria, uretritis
38. Huanchanka Hipomea Drástico Purgante enérgico
39. Huaji Calmante Reumatismo
40. Huallicaya Trinitaria Pesolea glandulosa Astringente, emenegogo Blenorragia, dismenorrea
41. Hoja de venal Astringente Colirio para los neferlum
42. Hoja de la vida Estimulante, afrodisíaco Esterilidad
43. Hamillo Liga Mimulos glutens Aglutinante Base para parches
44. Iquiñ phullu Hipnótico Insomnios
45. Itapallo Ortiga Urtica ureus et dioica Emenagogo Amenorrea
46. Incienso Ulibanum Resina Base para parches
47. Jarilla Timis Expectorante Pleurasía
48. Kkota Yareta Bolax glebaria Balsámico, clamante, tóxicos Neumonía, reumatismo
49. Kata Valeriana (de puna) Valeriana coakatatas Antiespasmódico Neurosis
50. Ken kea Cenecio Expectorante Bronquitis
51. Keala-koa Cluipnus glanuginosus Emenagogo, astringente Dismenorrea, metrorragias
52. Kota puriña Sphacelia Estimulante, emenagogo Abortivo
53. Kutu kutu Espilogum tetragonum Resolutivo Infartos glandulares
54. Kañahua Chenopodium kañahua Fécula Mal de montaña, mal de mar
55. Kina kina Calmante Otitis, otalgia
56. Kkuru Id. Reumatismo
57. Kkoa Timis Estimulante Dispepsias, gastralgias
58. Kalahuala Polidodium kalahuala Astringente, depurativo Blenorragia sifilítica
59. Kane Aurus minor Febrífugo, depurativo Pirexias, sífilis
60. Lokoto Frutens locutum grosum Estimulante enérgico Condimento
61. lloke (roke) Coletia espinosa Rubefaciente Base de saponina
62. Matejllo Hoja redonda Hidrocotile vulgare Estimulante Afecciones del hígado
63. Matico Piper angustifolium Astringente Blenorragias, leucorreas
64. Makenhuayaca Especie de lejía potásica Tónico antiperiódico Fiebres intermitentes
65. Mekoya Bacaris mokova Resolutivo Equimosis, contusiones
66. Molle Terebinto molle Resina Caries dentaria
67. Madre dobleza Purgante Estreñimiento
68. Masa (negro cholo biracocha) Especie de triaca magna Mezcla diversa Usado para hechizos
69. Maíz (estigmas, chica) Zea mays Diurético Enfermedades de la vejiga
70. Marí Arachi hipogaca Tisi, requitismo
71. Palillo Oxalis Digestivo Condimento
72. Parches Materias diversas Aglutinantes Bases para parches
73. Quina (calisayas) Chinchona bolivianus Variedad Fbrífugo, tónico, antiséptico
74. Quinua (común y real) Chenopodium quinua Id. Galactóforo
75. Raíz de la China Convolvulus jalapa Astringente Disentería, blenorragia
76. Sacha Isatis corniculata Astringente, tóxico para los peces Disenterías
77. Salvia Salvia oficinalisis Estimulante, diaforético Fiebres adinámicas
78. Sanu sanu Astringente, depurativo Leucorrea, metritis
79. Sahumeria Estirax benjui Aromático, desinfectante Fumigaciones
80. Suelda-consuelda Simphitum rusticum Aglutinante, astringente Parches para fracturas
81. Sasahui Depurativo, rubefaciente Enfermedades puerperales
82. Tajsahui Pajarillo Tropelum rusticum Astringente, rubefaciente Gingivitis, efélides
83. Thajochichi Mimosa Astringente Conjuntivitis, nefelium
84. Thole Expectorante Bronquitis
85. Tanta Chuño blanco Solanum tuberosum Fécula Escoriaciones, grietas
86. Ulapica Capsicum cesariforme Estimulante muy enérgico Condimento
87. Vilca vilca Estimulante afrodisíaco Esterilidad
88. Yuruma Laurus Resolutivo, estornutatorio Equimosis, hemicráneas

 

 

VER BIBLIOGRAFÍA

 


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