Revista Peruana de Radiología   -  Vol. 2  Nº 3  noviembre 1998

 

BIOGRAFÍA DEL DR. ENRIQUE GONZÁLES VERA

Dra. Ladis Delpino de Soto.



Profesora principal del Dpto. de Radiología de la UPCH.
Miembro titular de la Academia Nacional de Medicina,
Titular de la cátedra Óscar Soto de la UPCH.



Enrique Gonzáles Vera nació en el distrito de Santa Cruz, provincia de Hualgoyoc, Cajamarca, lo que es hoy provincia de Santa Cruz, el 15 de julio de 1898. Segundo hijo del hogar de Don José Natividad Gonzáles y de la Sra. Victoria Vera, integrando un conjunto de 10 hermanos: 5 varones y 5 mujeres. Estudió las primeras letras y la primaria en el Centro Escolar Nro. 75 del distrito.

Desde niño, a la edad de 13 años, probó la separación del hogar paterno por razones de estudio, pues, para seguir la secundaria debía trasladarse durante el año escolar a la ciudad de Cajamarca, lo que realizaba a lomo de bestia en un viaje que duraba 3 días, pernoctando a la vera del camino al declinar el sol.

En su memoria quedó grabada una experiencia aleccionadora, reveladora de la reciedumbre del carácter de su progenitor que él estaba llamado a heredar. Ante severos síntomas gastro-intestinales que evidenciaban la desadaptación del niño Enrique, recién llegado al nuevo ambiente de la ciudad de Cajamarca, el respondió a un S.O.S. de su hijo: "Te quedas y te adaptas, pero no vuelves".

Dr. Enrique Gonzáles Vera.

También se perennizó en su recuerdo la dulce ternura de su madre en la preparación del equipaje que debía acompañarlo en el largo viaje. En su memoria retozaban los felices días de su niñez pre-escolar en los campos del fundo paterno "Lima", montando a caballo, perdiéndose entre las sementeras, colaborando con su padre en las labores del campo, en el cuidado del ganado, etc.

Para sus estudios universitarios se trasladó a Lima, lo que le dio ocasión de vivir la grata experiencia de un viaje por mar, embarcándose en el Puerto de Etén en uno de los vapores de la Compañía Peruana de Vapores, alcanzando el puerto del Callao al cabo de 3 días.

Hizo sus estudios universitarios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Pre-médica en la Facultad de Ciencias y los estudios de Medicina en San Fernando.

Su vocación inicial fue la de Ingeniería en vista de la facilidad que encontró en el aprendizaje de las matemáticas; sin embargo, muy pronto viró hacia la Medicina ante los consejos de su madre y por la admiración que despertaba el Médico en el ambiente familiar. Para comenzar, hubo de vencer las dos duras pruebas de los exámenes de ingreso, a la Facultad de Ciencias y a la Facultad de Medicina después.

Y así, el joven universitario Gonzáles pudo iniciar decididamente el largo camino de los 9 años de estudio, teniendo ocasión con frecuencia, de sentir el peso del alejamiento familiar.

Un momento inquietante de su vida universitaria fue el retiro intempestivo del apoyo económico de su padre al verlo figurar en una lista que propiciaba la candidatura de un co-provinciano a una Diputación. La comunicación de su padre fue lacónica: "Estoy enterado por los diarios que estás entregado a la política y, por tal razón, desde este momento no cuentes con mi apoyo". Fue una amarga experiencia, pues tuvo que dedicar largas y tediosas horas a tareas de amanuensía en una Notaría regentada por uno de sus familiares residente en Lima.

Perteneció a la Promoción Médica 1927 de la Facultad de Medicina de San Fernando; entre sus compañeros de estudio tuvo a Don Teófilo Rocha, Alberto Santos Astete, Guillermo Filomeno, Eduardo Pérez Araníbar, Juan B. Lastres, Francisco Escudero Franco, Carlos Protzel, Luis Hubner, Ovidio García Rosell, Alfredo Curotto, Gustavo Luna.

Reconstruyendo el origen de su vocación radiológica, se tiene como primer hecho la obtención de una nota deficiente en el examen de Química, lo que le hizo comprender la necesidad de adiestrarse en un Laboratorio. Así lo hizo, en el Laboratorio Central del Hospital "Dos de Mayo", dándole la ocasión de establecer relación profesional con el Dr. Santiago Sánchez Checa, a la sazón joven médico recién llegado de Europa y de EE.UU., con una moderna preparación en Gastroenterología, adquirida en el Monte Sinaí de Nueva York. El joven Gonzáles Vera, que por aquella época realizaba su externado, fue solicitado como ayudante del laboratorio particular que el Dr. Santiago Sánchez Checa había montado para la atención de sus pacientes gastroenterológicos, incluyendo tubajes gástricos y duodenales, estudio de heces, etc. Y así fue que en el Consultorio del Dr. Santiago Sánchez Checa se puso en contacto con la Radiología, la que resultó apasionándolo. Se aprestó a tomar el cursillo que el ingeniero francés Bernard y el radiólogo de la mismo nacionalidad Jacques Busy, dictaron en el Hospital Arzobispo Loayza en el año 1925, al año siguiente de la fundación del Hospital Loayza, al inaugurarse el servicio radiológico Antero Aspillaga para diagnóstico y terapia, que llevaba el nombre del filántropo que lo donó. Entre los alumnos que aprobaron el curso estuvieron el Dr. Enrique Gonzáles Vera y el Dr. Hugo Pesce, los que mediante un concurso fueron nombrados asistentes de radiodiagnóstico el Dr. Enrique Gonzáles Vera, y de terapia el Dr. Hugo Pesce.

Es así como el joven estudiante Gonzáles Vera del sexto año de Medicina, se consagra en forma definitiva a la radiología al lado del profesor Dr. Óscar Soto, que acababa de ser nombrado jefe del servicio radiológico y del Dr. Santiago Sánchez Checa, que había tomado a su cargo el mismo servicio, la radiología del tubo digestivo a instancias del Profesor Soto. Se había conformado entonces ese triunvirato de radiólogos que formarían la primera escuela radiológica del país, poniendo al servicio de la comunidad los últimos conocimientos de la especialidad radiológica. Se ejecutaron las técnicas de la Colecistografía, Urografía excretora, Broncografía, Mielografía, Histerosalpingografía, Estereoradiografía, Ortodiagramas y Localización de Cuerpos extraños, etc. Siempre intercambiando entre ellos conocimientos y experiencias emanadas del trabajo diario y de las asiduas lecturas en textos y revistas de la especialidad; nacían, al mismo tiempo, sólidos lazos de fraterna amistad, que los acompañarían en el resto de sus vidas.

Fue en el año 1928, en los albores de la actividad radiológica del Dr. Gonzáles Vera, cuando preparó su tesis de Bachillerato titulada "Estudio radiológico de las extremidades del niño y del adolescente, normales y patológicas". Fue una útil obra de consulta en la determinación de la edad ósea cuando no existía aún el Atlas de Greulich y Pyle. En esa Tesis no sólo se estudiaba la edad ósea, sino gran parte de la Patología ósea pediátrica y fue desarrollada en el pabellón pediátrico del hospital Arzobispo Loayza, Pabellón Marchonelli, hoy en día Pabellón Nueve. Ello comprendía alteraciones congénitas y adquiridas, describiéndose hasta 17 entidades en 239 pacientes estudiados de cero a 20 años. Los años se sucedieron y la actividad radiológica de Don Enrique fue desplegándose a Hospitales como El Niño, Carrión del Callao y Obrero de Lima, al mismo tiempo que seguía ejerciendo su actividad en el Hospital Arzobispo Loayza. Atendió primero en el Hospital del Niño entre los años 1930 y 1935, en el Hospital Carrión entre los años 1936 y 1940, y finalmente en el hospital Obrero de Lima desde la Fundación de ese Hospital en 1942 hasta la jubilación de Don Enrique en 1969.

En el Hospital Loayza el Dr. Gonzáles Vera ejerció una actividad ininterrumpida desde 1926, año de la fundación del primer servicio radiológico de este Hospital hasta al año 1936, en que por ley de puesto único, hubo de dejar el Hospital Loayza, quedándose sólo en el Hospital Obrero.

En cuando a la actividad privada, el Dr. Gonzáles Vera la inició en el Policlínico Morales Macedo de la Av. Wilson, 5 años después de recibido, y allí permaneció por 10 años, al cabo de los cuales abrió su consultorio particular en República de Portugal 142, donde fue sumamente solicitado por la clientela privada.

En la docencia universitaria de la Facultad de Medicina de San Fernando primero, y de la Universidad Peruana Cayetano Heredia después, de la que fue Fundador, acompañó siempre al Profesor Óscar Soto, exhibiendo excelentes condiciones de maestro, con una gran capacidad para despertar el interés del alumno, haciéndolo razonar y aprender. En sus clases, generalmente nocturnas, que se prolongaban hasta pasadas las diez de la noche, no faltaba nunca el esquema, la anécdota y la enseñanza práctica.

En la captación de discípulos, el Dr. Gonzáles Vera ha sido un maestro excepcional. Todo el que se acercaba a él encontraba una calida acogida y una enseñanza generosa. Se cuentan entre sus discípulos, los Dres. Amador Holgado, Ramón Vallenas, Francisco Guerrero Burga, Jorge Salazar Araoz, Carlos Vargas Liendo, Juan Tenorio Lozano, Herbert Cavero Garay, Jesús Morán, Rudolf Schmarsow, Germán Sánchez Checa, Ladis Delpino, Edgard Quiroga, Pedro Millán, Alvaro Carrillo, Dr. Bayona y otros muchos más.

Como jefe del Servicio de Radiología fue un ejemplo de cumplimiento y rendimiento. Hombre justo, sincero y bondadoso con los subalternos, su generosidad para impartir conocimientos no tenía límites.

Ninguno de sus colaboradores podrá olvidar las largas tareas de dictado que él se imponía: 2, 3 y 4 horas de lectura radiológica ininterrumpidas hasta informar el último caso.

En cuanto a las Sociedades Médicas, ha pertenecido al grupo fundador de la Sociedad Peruana de Radiología, ejerciendo por 9 años sucesivos, desde 1938, año de su fundación, hasta 1946, diferentes cargos en sus Juntas Directivas, actuando primero como Secretario, luego como Vice Presidente, más tarde como Presidente y, por último, como Tesorero. En el año de las Bodas de Plata de la Sociedad Peruana de Radiología; en 1963, tuvo a su cargo el Secretariado de acción científica de nuestra Sociedad, y en la misma fecha le fue impuesta la orden Hipólito Unanue en el Grado de Oficial. En 1972, es nombrado Miembro Honorario de la Sociedad Peruana de Radiología.

El Dr. Gonzáles Vera ha pertenecido también a la Sociedad Médica Daniel Alcides Carrión, a la Sociedad Peruana de Neurología y Psiquiatría, a la Federación Médica Peruana, al Colegio Interamericano de Radiología, a la Sociedad Internacional de Radiología, a la Sociedad Colombiana de Radiología como Miembro Honorario, así como a la Sociedad Panameña de Radiología, a la Sociedad Cubana de Radiología y a la Escuela Privada de Radiología Córdova, Argentina.

Ha publicado numerosos trabajos científicos en la Revista de la Sociedad Peruana de Radiología, de la que fue siempre activo colaborador.

Su retiro de la actividad profesional a los 72 años de edad, no fue el resultado del cansancio, tras una vida pródiga, en esfuerzo y realizaciones, sino más bien impuesto por razones de salud. Sus crisis asmáticas en Lima le hacían la vida imposible, y se trasladó a su residencia de campo en Chosica, en la grata compañía de su digna esposa la Sra. Luz Gonzáles Vera, ejemplo de bondad, dedicación y laboriosidad.

Lo rodeaba también, en forma constante, su única hija Luz Teresa, y los nietos y bisnietos que de ella derivaron.

El Dr. Gonzáles Vera fue amante de la naturaleza, un entusiasta conversador y un gran lector; tenía además como hobby la apicultura y el cultivo de frutales, todo lo cual amenizaban las horas de tan bien ganado descanso de sus años mayores. Pero ese retiro fue también el mejor ambiente para incitar el agolpamiento de los recuerdos por más lejanos que fueran y, de esa forma, el Dr. Gonzáles Vera podía revivirlos con nitidez y fruición. Tal era el caso, entre otros, de sus tertulias en el Restaurante "La Bonne Etoille" situado en la plazuela del Teatro, donde solía comer en sus tiempos de estudiante universitario y donde se reunía, durante varios años, con amigos de la Universidad y de la provincia, como Max Echevarría, Solari Hurtado, Santos Astete y otros. Así mismo, se encontraban indelebles en su memoria los recuerdos de sus maestros, de aquellos que hicieron impacto en él por su capacidad docente, por su erudición o profundo espíritu humano, como Daniel Eduardo Lavorería, Oswaldo Hercelle, Gonzáles Olaechea (Don Max), Carlos Villarán, Guillermo Gastañeta, Julián Arce, entre otros.

Me considero personalmente, sin jactancia, su alumna más allegada, tuve la suerte de pertenecer al grupo de la Promoción "Werner 1954" que fue destinado a él en el tercer año de medicina para el dictado de la Radiología. Fue él quien me acogió como estudiante en el Hospital Loayza, en el Servicio Antero Aspillaga, fue él quien me sugirió el tema de Tesis y me brindó su asesoramiento y más tarde hizo la excepción, en aquellos tiempos, de darme cabida en su Consultorio privado y permitirme la atención de mi incipiente clientela durante 20 años. Me dió, la oportunidad de trabajar con él en sus Servicios Radiológicos del Hospital Loayza y del Hospital Obrero. Me enseñó a admirar y querer a su maestro, el Dr. Óscar Soto, con el que tuve la dicha de compartir los 12 últimos años de su vida como esposa.

Del Dr. Enrique Gonzáles Vera recibí no sólo la enseñanza de la Radiología, sino los mejores consejos de amigo y de maestro para conducirme en la carrera profesional. Me brindó su noble amistad y la de su familia, por la que siento el máximo aprecio. Mi homenaje eterno para él, he dicho.


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