Revista de Psicología - Vol. II Nº 1 Enero 1998

 

LA INVESTIGACIÓN PSICOLÓGICA EN AMÉRICA LATINA UN ENFOQUE HISTÓRICO

Reynaldo Alarcón**

 

Se revisan cuatro tendencias de la investigación Psicológica en América Latina, que han ejercido relevante influencia en el desarrollo de la Psicología en la región: Psicometría, investigación transcultural, investigación psicosocial y análisis experimental del comportamiento. Se presenta, asimismo, un análisis cuantitativo de las tendencias más recientes, a través del examen de los temas tratados en los congresos interamericanos de psicología de los años 1993 y 1995. Se hacen apreciaciones de cada línea de investigación, señalándose algunas notas características de la investigación psicológica en América Latina.

Palabras clave: Investigación, tendencias, América Latina.

 

This is a review of four trends of research on psychology in Latin America which have relevant influence on the development of psychology in the region: psychometry, trascultural research and experimental analysis of behavior At the same time, a quantitative analysis of the most recent trends is presented through the examination of themes deal with in the Interamerican Congress of Psychology in the years 1993 and 1995. Comments on each line research are made and some characteristics of the research on psychology in Latin American are mentioned

Keys words: research, trends, Latin America.

 

1. Introducción

El propósito de la presente exposición es ofrecer una visión general del desarrollo de la investigación psicológica en América Latina, a través del examen de cuatro orientaciones que temporalmente han ejercido relevante influencia

en el desarrollo de la psicología en la región: investigación psicométrica, investigación transcultural, investigación psicosocial e investigación experimental del comportamiento. Se presenta, también, un análisis cuantitativo de las tendencias más recientes de la investigación latinoamericana, partiendo de los temas tratados en los congresos interamericanos de psicología de los años 1993 y 1995. Nuestro interés se centra en identificar los problemas de investigación empírica que han ocupado y los que actualmente atraen la atención de los psicólogos latinoamericanos.

Si bien el cultivo de la psicología como disciplina académica es de antigua data en los países latinoamericanos (véase Ardila, 1986, Klappenbach & Pavesi, 1994; Alarcón, 1997) la psicología como ciencia, y con ella la investigación psicológica, es mucho más reciente. Tardó mucho para constituirse en disciplina científica, a ello contribuyó probablemente, la herencia cultural generada en tres siglos de dominación ibérica, más la inclinación de las élites intelectuales por las letras, el cultivo de viejas tradiciones helénicas y latinas o por los movimientos literarios y eruditos. Tierra de literatos, poetas, santos y polígrafos, en América Latina ha existido muy poca vocación por la ciencia. Ardila (1992) ha sostenido, con razón, que «la ciencia no es un valor cultural en América Latina»

En la génesis de esta actitud sin duda está la orientación escolástica que se imprimió a los estudios universitarios coloniales, que nutrieron e importaron a la joven mentalidad latinoamericana por más de dos siglos. La escolástica desarrolló exagerado amor por la teoría y no por los hechos empíricos, por las verdades reveladas y no por las de la razón; su desprecio hacia las ciencias naturales ocasionó la falta de espíritu de observación y de sentido de la realidad. La escolástica sobrevivió al lado del iluminismo latinoamericano y cuando caducó se hicieron presentes doctrinas filosóficas, espiritualistas y eclécticas, sólo con un breve interludio positivista, que floreció sobre todo en Argentina, Brasil y México. En efecto, hacia fines del siglo XIX y en el curso de las dos primeras décadas del presente, floreció en Argentina un importante movimiento experimental. La figura más representativa fue Horacio Piñero, quien en colaboración de los profesores de la Universidad de Buenos Aires, producen 56 trabajos de investigación experimental (Papini, 1976). El movimiento experimental argentino fue perdiendo fuerza hasta desaparecer, debido a la dura reacción antipositivista. La reacción espiritualista, iniciada a fines de los 20 y continuada en los 30, comprendió el rechazo a la cuantificación experimental, a sus recursos metodológicos, a medición y a la cuantificación psicológica. Esta orientación dominó en nuestras Facultades de Letras y Humanidades, desde donde se impartían los cursos de psicología.

La investigación psicológica, de corte científico, recién adquiere vigor en América Latina en el curso de los años 30, con el arribo a América del Sur de un grupo de psicólogos europeos, a quienes se les ha denominado pioneros. A este grupo pertenecen Waclav Radecki, Walter Blumenfeld, Béla Székely, Emilio Mira y López y Mercedes Rodrigo. El rol que desempeñaron los pioneros fue decisivo para el desarrollo de la investigación en los países sudamericanos.

 

2. Psicometría

La Psicometría corresponde a la orientación más antigua que adoptó la investigación psicológica en América Latina. Fue introducida por los pioneros, quienes la impulsaron con sus propios trabajos sentando las bases de un floreciente movimiento que fue continuado por sus colaboradores y adherentes. Adquiere vigor en las décadas del 40 y 50 y llega muy activo hasta los 60. En años posteriores no desaparece, se siguió cultivando al lado de preocupaciones mas recientes, aportando instrumentos para la evaluación o para recoger datos de la investigación psicológica.

Un ejemplo del interés por los trabajos psicométricos se advierte en los temas de tesis de grado de algunas universidades de la región. Bravo Valdivieso y Tschorne (1969) comunicaron que en la Universidad Católica de Santiago el 42 por ciento de tesis tenían como tema la validación y adaptación de test psicológicos. Mientras que en la Universidad de Chile alcanzaba el 27 por ciento estos mismos temas; predominaban los temas psicométricos sobre otros problemas. Algo similar ocurrió en el Perú, entre los años 40, 50 y 60, bajo la influencia de Blumenfeld y sus discípulos. La investigación psicológica estuvo representada por estudios psicométricos referentes a la inteligencia y las variables involucradas en ella; personalidad e intereses vocacionales. La psicometría buscó desarrollar y estandarizar pruebas psicológicas, aportando a la práctica psicopedagógica pruebas y técnicas de medición; pero este no fue el único objetivo, pues el trabajo se orientó también al conocimiento psicológico del escolar (véase Alarcón, 1994). En una encuesta promovida por Cortada de Cohan (1978) entre 50 psicólogos de 15 países latinoamericanos, encontró que los estudios de medición y psicometría ocupaban el primer lugar entre los temas que se investigaban.

La psicometría ha recibido al aporte de numerosos psicólogos de diversos países latinoamericanos. En Argentina fue impulsada por Onativia, Ghioldi, Calcagno y Tavella. Béla Szélely (1947) publicó un voluminoso manual de test psicométricos, que alcanzó amplía lectoría en América Latina. Reunió numerosos test psicológicos, casi todos ellos muy populares y bien acreditados, contribuyendo a la difusión de] movimiento psicométrico. Rimoldi, la figura más importante, ha efectuado investigaciones sobre factores de la inteligencia y procesos cognitivos; realizó, además, una de las primeras tipificaciones del test de Matrices Progresivas de Raven (Berstein, 1961). Berstein difundió, desde la Biblioteca psicométrica de la Editorial Paidós, numerosos test, comunicando las normas obtenidas por psicólogos argentinos y latinoamericanos. Igualmente, ha sido importante el trabajo de Nuria Cortada de Cohan (1973, 1974) y de Hermelinda Fogliato, quien a partir de estudios que pusieron en evidencia las dificultades de adaptación a otros contextos culturales de inventarios vocacionales, ha construido un Cuestionario de Intereses Vocacionales (Fogliato & Pérez, 1990; Fogliato, 1994). Ha efectuado, también, trabajos de análisis psicométricos de tests de habilidad general, lectura y vocacionales (Fogliato, 1974, 1976, 1972).

En Uruguay Washintong Risso realizó la primera adaptación castellana del Test de Dominós de Anstey y adaptó el Test Colectivo de Terman (Risso, 1959, 1967). Francisco del Olmo, un psicólogo español que trabajó en Colombia y Venezuela, es autor del Test Rápido de Barranquilla (BARSIT); asimismo, estableció «normotipos» para el test D-48 de Pichot.

Del Olmo llegó a Barranquilla, Colombia, a fines de los años 30, fundó un Instituto de Psicología desde donde impulsó los estudios psicométricos (González, 1977). También fue autor del Test Sabadell, una prueba de inteligencia general de uso difundido en España (véase Székely, 1947). Wladimiro Woyno realizó, por estos años, trabajos de orientación profesional, fue autor, junto con José González, de un Cuestionario Juvenil (González, 1977). La figura pionera más representativa es Mercedes Rodrigo, psicóloga española que llega a Colombia en 1939 y, a partir de 1940, se encarga de preparar los exámenes de selección de candidatos que aspiraban ingresar a la Universidad Nacional, para ello utilizó pruebas psicológicas, conocidas en esa época. La dura critica que despertaron los test psicométricos, en los medios políticos, motivaron el alejamiento de ese país de Mercedes Rodrigo, después de una década de fructífero trabajo (Ardila, 1988 a Mankeliunas, 1993). La psicometría ocupa un lugar relevante en el desarrollo histórico de la psicología en Colombia. Según Ardila (1986), corresponde a la primera etapa de su evolución (1948-1960), que está caracterizada por el énfasis que adquiere la medición psicológica. Trabajos posteriores corresponden a la adaptación del Test de Habilidades de Griffiths (Cobos, Rodríguez y Venegas, 197 1; Vouri-Christiansen y Ortiz, 1974). Sudarsky y Cleves (1976), han elaborado una prueba para medir el perfil motivacional del colombiano. Caredona, González y Gutiérrez (1973) buscaron determinar la relación entre nivel socioeconómico y habilidad mental. González y Gilbert (1979) han desarrollado una prueba para medir la creatividad. Uribe (1982) ha evaluado la confiabilidad y validez de una prueba de motivación para el trabajo.

En Brasil la psicometría ha alcanzado un avanzado desarrollo; entre sus pioneros están Lourencoe Filho, creador de los Test ABC destinados a evaluar la madurez para el aprendizaje de la lectura y escritura (Filho, 1974). Esta prueba fue aplicada por primera vez, según su autor, en 1928, utilizándose en la actualidad con mucho provecho. Emilio Mira y López, autor de fecunda obra, ha ofrecido valiosas contribuciones en varios dominios de la psicología, entre ellos la Psicometría. Es autor del Psicodiagnóstico Miokinético, PMK, un valioso instrumento para la exploración de la personalidad (Mira y López, 1957). El PMK fue presentado por Mira en Octubre de 1939, a la Royal Academic of Medicine, de Londres (Galland de Mira, 1965). Desde entonces, ha sido vastamente utilizado, sobre todo en Brasil, tanto en la investigación como en la práctica psicológica. Se le ha administrado a diversos grupos de sujetos normales y con sintomatología psiquiátrica; asimismo, se le ha correlacionado con tests proyectivos y objetivos (véase, p.e.: Morales Bastos, 1965; Grinberg, Azzi y Campos Pires, 1965; Hasemann, 1965; Rojas Boccalandro, 1966; Adrados, 1967) Ha sido también importante el trabajo de Arrigo L. Angelini, quien partiendo del inventario de intereses de Thurstone (interest Schedule), el cual estandarizó, ha desarrollado un inventario de intereses, que ha alcanzado difusión en Latinoamérica (Angelini, 1954, 1957). En Brasil se ha trabajado con test psicométricos y a la par con test proyectivos, habiendo un creciente interés por desarrollar pruebas originales (Nick, 1974).

En el Perú el movimiento psicométrico ha sido muy activo, siendo Walter Blumenfeld la figura pionera más importante. Realizó originales trabajos psicométricos en el área de la inteligencia (Blumenfeld, 1938, 1943, 1946, 1947a). Junto con Sardón estandarizó el Test Colectivo de Terman, Forma «A», desarrolló dos formas equivalentes del test Colectivo de Terman y adaptó el Inventario de Personalidad de Bernreuter (Blumenfeld & Sardón, 1945; Blumenfeld, 1947b, 1948a, 1948b). bajo la dirección de Blumenfeld se adaptaron numerosos tests de inteligencia, de habilidades cognitivas y de personalidad, que fueron presentados en varios números de la Serie de Estudios Psicopedagógicos(Blumenfeld &Tapia, (1956,1957,1959,1960). Miguel A Sardón trabajó con el Test Económico de Ballard, preparó una prueba de rendimiento diferencial y desarrolló un test de inclinación vocacional (Sardón, 1950, 1952, 1962).

Rodríguez del Valle (1951), aplicó la forma general del Test de Matrices Progresivas de Raven a escolares de educación secundaria, construyendo un baremo para edades de 12 a 20 años. Marcos Godiño (1954) estandarizó el Test de Inteligencia de Kolis en escolares de Kindergarden y de educación secundaria. S. Valdizán (1956, 1958) publicó varios informes de sus experiencias con el Test GATB-B-1002, Forma A, el cual estandarizó para varios niveles educativos. Leopoldo Chiappo ha desarrollado un ingenioso test de naturaleza proyectiva, que denominó Prueba de Configuración Noético-Perceptiva, el mismo que aplicó a sujetos afásicos y esquizofrénicos (Chiappo, 1955, 1957). Rodríguez Rivas (1959) ha publicado un importante estudio con el test de Matrices Progresivas, obteniendo un baremo para la ciudad de Arequipa. Rolando Chacón (1961, 1962), efectuó la adaptación de la Prueba de Personalidad de Cowan y de la Prueba de Ajuste de Rogers. Alarcón adaptó el test PV de Inteligencia de Th. Simón, a escolares de educación primaria; estandarizó la Prueba de Madurez Mental de California, Serie Intermedia, en estudiantes de educación secundaria derivó normas para el inventario de Ajuste de la Personalidad de H.M. Bell; asimismo, trabajó con el Inventario de Ansiedad RasgosEstado (IDARE) de Spielberger, derivando normas percentiles para sujetos peruanos (Alarcón, 1960, 1961, 1962, 1979). Sánchez y Salazar (1985) y Alarcón (1992), han ofrecido informes sobre los trabajos psicométricos más recientes efectuados en el Perú.

Poco sabemos de los antecedentes históricos de la psicometría en México, país líder de la psicología en América Latina, sin embargo, podría decirse que estos trabajos cobran vigor en la década de los años 60, a raíz de una amplia investigación acerca del desarrollo de la personalidad de niños y adolescentes mexicanos. El proyecto, conducido por Rogelio Díaz-Guerrero, se inició en 1963 y tuvo como objetivos estandarizar pruebas psicológicas para México y latinoamérica y, como problema de fondo, estudiar la organización de la inteligencia y algunos aspectos de la estructura cognitiva de la personalidad (Díaz-Guerrero, 1967a, 1967b). Se utilizó una amplia batería de test: Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC), Técnicas de Manchas de Tinta de Holtzman (HIT). Prueba de Figuras Ocultas de Witkin, Test de Goodenough, Estilo Conceptual de Kagan y Escala de Ansiedad para niños. La investigación duró una década y en ella participaron Díaz-Guerrero, Lara Tapia, Reyes de Ahumada, René Ahumada, Fernández Dávila, Witzke, Morales Castillo, Ré, San Román, Fernández, de Astis Arlotta y un numeroso grupo de colaboradores. Se estudió la estructura factorial y consistencia del WISC, la estabilidad temporal del Test de Goodenough y de la escala masculina de Harris, se estudió la estabilidad de la Prueba de Estilo Conceptual, se determinó la confiabilidad de una Prueba de Conducta, se estudió la confiabilidad de la Escala de Ansiedad para Niños (TASC), se analizó confiabilidad temporal de la Prueba de Estimación de Tiempo, se determinó la confiabilidad del Test de Fraccionamiento Visual de Kagan, se sometió a análisis factorial la Técnica de Manchas de Tinta de Holtman (véase Memorias del XI Congreso Interamericano de Psicología, 1967). El libro Desarrollo de la personalidad en dos culturas; México y Estados Unidos, de W. H. Holtzman, R. Díaz-Guerrero et al. (1975), da cuenta de los trabajos llevados a cabo en el curso de una década de trabajo. Esta investigaciones, sin duda, el proyecto más vasto e importante, realizado en América Latina, orientado al estudio del desarrollo de la personalidad. Díaz-Guerrero es también autor de una Escala de Premisas Socio-CUlturales, del Test Filosofía de Vida y de la escala denominada Grey Sostén, que son instrumentos creados para efectuar sus estudios sobre psicología del mexicano y de personalidad y variables socio culturales. Un trabajo sobre el significado afectivo de los conceptos dio lugar a la versión castellana del Diferencial Semántico de Osgood (Díaz-Guerrero, 1972a,1974,1975).

Rafael Núñez (1968) revisó y adaptó el Inventario Multifásico de la Personalidad (MMPI) de Hathaway & Mckinley, que ha alcanzado amplia difusión en Latinoamérica. Trabajos más recientes corresponden a estudios sobre locus de control (Díaz-Loving & Andrade-Palos, 1984); desarrollo de una escala de autoestima (Vigano la Rosa & Díaz - Loving, 1990); evaluación del autoconcepto mediante una escala multidimensional (La Rosa & Díaz Loving, 1991); construcción y validación de escalas sobre victimización (Ramos Lira & Andrade-Palos, 1991); y determinación de la validez y confiabilidad, del Inventario de Autoestima de Coopersmith (Lara-Cantú et al. 1993). Estos trabajos se caracterizan por los rigurosos análisis estadísticos a que son sometidos los test extranjeros, el cuestionamiento de las construcciones teóricas en que reposan y a la propuesta de instrumentos modificados u originales.

El movimiento psicométrico latinoamericano se caracterizó, en un primer momento, por trabajos de adaptación de test extranjeros y menos por la producción de instrumentos originales. Este hecho probablemente obedezca a perentorias urgencias de disponer instrumentos de medición válidos y confiables, para llevar a cabo trabajos aplicados como mediciones de la inteligencia, intereses vocacionales, personalidad y actitudes, con fines psicopedagógicos y de diagnóstico. Pero la adaptación de test trajo consigo algunos problemas, como la necesidad de controlar el monto de elementos culturales extraños que contiene una prueba extranjera con referencia a la cultura nativa de adopción, al punto que los resultados obtenidos con ellos no reflejan el real nivel de funcionamiento de la conducta media (Alarcón, 1974). Esta situación se ha pretendido superar mediante la creación de pruebas transculturales o el desarrollo de pruebas nacionales.

La escasa creatividad de la psicometría latinoamericana obedeció a cuestiones de índole teórica. En efecto, es sabido que un test psicológico reposa en formulaciones teóricas, sustentadas en investigaciones básicas. La ausencia de teorías originales respecto a las conductas por medir ha dificultado la producción de pruebas igualmente originales. Los test originales desarrollados en Latinoamérica están representados por el Psicodiagnóstico Miokitiético de Mira y López y por el Test ABC de Lourenco Filho. En los últimos años se observa un persistente interés por someter a rigurosa revisión, utilizando mayormente análisis factorial, los constructos en que se apoyan los test extranjeros, buscándose determinar si éstos corresponden a las características comportamentales de los sujetos de la cultura de adopción. A partir de estas verificaciones estadísticas, se vienen desarrollando test y escalas rigurosamente válidas y confiables.

 

3. Investigación Transcultural

En el curso de los años 60 y posteriores, adquiere significativo impulso la investigación transcultural, un enfoque que busca dilucidar problemas psicológicos que por su naturaleza son afectados por variables culturales. Enfatiza la importancia de dichas variables como determinantes del comportamiento, a la vez que llama la atención que en muchos campos de la psicología no se pueden admitir inferencias de validez universal, debido a que los patrones de comportamiento varían de cultura a cultura (Angelini, 1964; Holtzman, 1967).

Las constancias y diferencias en el comportamiento por efecto de la cultura se pueden determinar mediante la comparación de datos empíricamente obtenidos al estudiar una conducta en sujetos de diversas naciones. De esta manera, la generalización de los resultados, origen de principios y leyes, se basará en una muestra altamente diversificada. Por ende, cuanto mayor sea la variedad cultural de la muestra, mayor será el grado de validez que detenten las conclusiones. Asimismo, se ha interesado en crear instrumentos de validez transcultural y de validar construcciones psicológicas que a menudo carecen de sentido de una cultura a otra.

La investigación transcultural atendía, también a aquél reclamo, o protesta, de los años 70 que resultaba a la psicología etnocéntrica, elaborada en Europa y Norteamérica, sobre sujetos de características idiosincráticas y culturas diferentes a la de los grupos latinoamericanos (Alarcón, 1986). «Ha llegado el momento-escribía Díaz Guerrero, 1971) de que sometamos a comprobación las afirmaciones que al respecto de la psicología humana en general se han hecho por autores alejados de la idiosincrasia iberoamericana, y ha llegado el momento de que desarrollemos nuestras propias concepciones al respecto de la estructura, del funcionamiento y de las características específicas de las personalidades de nuestros pueblos». Se cuestionaban teorías y construcciones teóricas, alentándose a los psicólogos latinoamericanos para que determinaran hasta qué punto las generalizaciones desarrolladas en otros países eran válidas en su propio país.

No se trataba de un discurso retórico, sino de una reflexión genuina en tomo a lo que era, hasta entonces, la psicología en América Latina, y de lo que debería ser. Se proponía para salir de esta situación de dependencia, realizar estudios comparativos entre sujetos de varias culturas y continentes, utilizando metodología rigurosa. De esta manera, la investigación transcultural, vino a ocupar un lugar de privilegio en la investigación latinoamericana.

La investigación transcultural ha tenido en México su centro más activo de trabajo y difusión, y en Rogelio Díaz-Guerrero la figura latinoamericana más representativa de este movimiento. Psicólogos latinoamericanos y estadounidenses en trabajo conjunto han producido numerosas investigaciones que fueron dadas a conocer en congresos interamericanos e internacionales de psicología y en revistas especializadas. Sólo mencionaremos, en vías de ilustración, algunos de los proyectos probablemente más representativos: desarrollo de la personalidad en dos culturas, México y USA (Holtzman, Díaz-Guerrero, Angelini, Miller y Kubo); dicotomía activo-pasivo (Díaz Guerrero, Herford, Ahumada); formación de conceptos y cultura (Lara Tapia y San Román); estilo cognitivo (Lara Tapia y Swartz); percepción, inteligencia, formación de conceptos y cultura (Lara Tapia y Díaz-Guerrero); percepción del rol de la mujer (Steiman y Fox); valores ocupacionales e intereses Guerrero, Bauermesiter); medición de la ansiedad en Latinoamérica (Spielberg, Alarcón, Escotet, Gilbert, Salas y Tuana) (Véanse, p.e. Proceedings of IX Interamerican Congress of Psychology; Memorias del X Congreso Interamericano de Psicología; Memorias el XI Congreso Interamericano de Psicología).

Las investigaciones transculturales realizadas en México, basadas en la comparación de sujetos mexicanos y norteamericanos, han aportado considerable información para elaborar una psicología del mexicano, tema recurrente que desde antaño ha atraído la atención de los intelectuales de ese país, y que Díaz-Guerrero y sus asociados, han hecho de él programa permanente de sus investigaciones. Han ofrecido, también, valiosos aportes a la teoría general de la personalidad; en efecto, los estudios comparativos pusieron en evidencia diferencias significativas no sólo en variables cognitivas, sino en dimensiones de la personalidad sugiriendo la existencia de rasgos que corresponden a características idiosincráticas que son determinadas por un hábitat específico, que no es otra cosa que la sociocultural en la que crece el individuo. Estos hallazgos, de relevante importancia, han llevado al cuestionamiento de la universidad de los rasgos de personalidad, según la propuesta de algunas teorías norteamericanas y europeas o, cuando menos, de existir tal universidad, los rasgos variarían en su posición dentro de las distintas culturas (Díaz-Guerrero, 1996,1992; Rodríguez de Díaz y Díaz-Guerrero, 1997).

En el marco de esta línea culturalista, Rogelio Díaz-Guerrero ha propuesto hipótesis muy originales respecto a la relación entre cultura y comportamiento. Sostiene que la conducta humana tiene sus raíces fundamentales en la sociocultura a que pertenece el individuo, ésta es su marco y motor fundamental. La sociocultura establece normas o «premisas histórico-socioculturales» (PHCs), que gobiernan los sentimientos, las ideas, estipulan roles sociales y la interacción de los individuos. La sociocultura brinda el fundamento de lo que se denomina «carácter nacional», y el potencial para un dialéctica entre la historia sociocultura y el individuo bio-psíquico en desarrollo. La personalidad, sostiene Díaz-Guerrero, resulta de la perenne dialéctica entre la información bio-psíquica, que trae consigo el individuo, y la información que provee el ecosistema socio-cultural. Las PHSCs son la parte medular del ecosistema cultural en sus aspectos conductuales (Díaz-Guerrero, 1972a, 1986, 1992).

Díaz-Guerrero ha estudiado intensivamente los efectos de las PHSCs sobre el comportamiento y en particular sobre la personalidad, llegando a formular una teoría socio-ambientalista, con buen sustento empírico, que denomina teoría histórico-biopsico-sociocultural del comportamiento humano. Esta es la primera teoría científica sobre el comportamiento elaborada por un psicólogo latinoamericano (Díaz-Guerrero, 1972b).

Más adelante, y partiendo de la construcción empírica de las PHSCs, ha propuesto una nueva disciplina que rotula Etnopsicología, que estudia el comportamiento de los individuos en su ecosistema socio-cultural. Su objeto es desarrollar psicología autóctonas que reflejen las características psicológicas de cada pueblo (Díaz-Guerrero, 1984; Díaz-Guerrero & Pacheco, 1994).

La investigación transcultural ha tenido la virtud de cuestionar los hallazgos, teorías y construcciones psicológicas, consideradas de validez universal, descubiertas por las psicologías norteamericana y europea. Esta postura de franca crítica, significó una reacción frontal en contra de la dominante psicología etnocéntrica, desde cuyos parámetros se ha venido describiendo y explicando muchos sectores del comportamiento de la gente de esta región. Interesada en determinar constancias y diferencias en el comportamiento, se ha puesto mayor énfasis en las diferencias que en las constancias; sin embargo, es la orientación más comprensiva para construir una psicología basada en las dimensiones del comportamiento culturalmente universales.

 

4. Investigación Psicosocial

La investigación en psicología social ocupa un lugar de privilegio en la investigación psicológica latinoamericana, sea por la diversidad de temas que aborda o por la alta tasa de publicaciones que ostenta, comparada con otras áreas de la psicología (Marín, 1975; Ardila, 1986; Cruz, 1990; Montero & Blanco, 1992). Dar cuenta de ella, en toda su amplitud, rebasa los límites de la presente exposición, nos concretaremos, más bien, a señalar los temas que con mayor frecuencia se han investigado en el curso de su desarrollo. Por lo demás, existen fuentes importantes que documentan su proceso y que pueden consultarse para ampliar esta visión general (Véanse, p. e., las revisiones sobre su estado en Latinoamérica o en países del área (Rodríguez, 1981; Ardila, 1986; Pick de Weiss, 1986; Montero & Blanco, 1992); bibliografías sobre trabajos producidos (Marín, 1980a); la Revista Latinoamericana de Psicología ha publicado tres números especiales: Psicología Social (G. Marín, Ed. 1980b; Problemas Sociales (J.E. Cruz, Ed..) 1990; y Psicología Política (M. Montero & A. Dorna, Eds.,), 1993.

Algunos especialistas en el área (Marín, 1990b; Montero & Blanco, 1992) señalan que la investigación psicosocial en Latinoamérica, hasta fines de década del 60, se limitó a replicar los temas clásicos de la psicología internacional, caracterizándose por ciento matiz dependiente, reproductora de temas en boga en Norteamérica y en Europa. En el curso de los años 70 se cuestiona esta situación y se pone en debate la significación social de sus hallazgos; se semeten a crítica los modelos teóricos de los que se había nutrido y los métodos que utilizaba. Se plantea hacer de la psicología social una disciplina socialmente relevante, significado con esto, que investigue problemas inmersos en la realidad del país y que puedan utilizarse en favor de los grupos latinoamericanos menos favorecidos. También se interesó en lograr estrategias que permitieran intervenciones que contribuyan al desarrollo de las comunidades. La reflexión en tomo a la relevancia, acercó a esta disciplina a los problemas propios de la realidad latinoamericana.

El principio de relevancia fue bien recibido por la comunidad de especialistas, aunque se reclamó prudencia frente a los que se denominó «fanatismo por la relevancia social» (Rodrígues, 1981b, p.25), que puede conducir a mezclar ciencia con política utilizando los conocimientos científicos para obtener transformaciones sociales orientadas por ideologías. En efecto, conexo con la idea de relevancia, pero yendo más allá de su significado original, se postuló que la psicología social debería asumir el compromiso político de combatir la estructura vigente, calificada de injusta y opresora. Se alentó poner los conocimientos de esta disciplina al servicio de la liberación y del cambio político-social, buscando hacer de ella una disciplina políticamente comprometida. Un singular ejemplo de esta postura se tiene en la obra militante de Ignacio Martín-Baró (1942-1989), muerto trágicamente por defender sus ideales político-sociales.

El recusamiento de la psicología social tradicional comprendió, también, la metodología de investigación y, más concretamente, el método experimental, muy utilizado en el período de postguerra. ¿Es el método experimental de laboratorio adecuado para la investigación social? Quizás, el argumento más sólido ha sido la dificultad de generalizar los hallazgos obtenidos en la situación artificial de laboratorio, a los problemas cotidianos de la vida. Para José Miguel Salazar, la experimentación ha demostrado incapacidad para resolver los problemas de la investigación de la psicología social, habiendo dado paso a diseños cuasi experimentales, con los cuales, no obstante sus imperfecciones, se está en mejores condiciones de lograr un acercamiento a la realidad (Salazar, 1981, p.38). Se abogó por la utilización de técnicas de observación y de métodos de campo, que procuraban no alterar el escenario natural donde los individuos realizan sus acciones. El recusamiento del método experimental, no significó su abandono total, aunque sí disminuyeron las investigaciones utilizando ese método.

Los cambios introducidos al promediar los años 70, en la temática y en el método, suscitaron otros problemas, como el dilema entre investigación aplicada vs. investigación básica; la preferencia por los métodos de campo, implicaba apartarse de la explicación causal del comportamiento social, tan cara a la racionalidad científica. Pero así como se generaron controversias y dilemas, se abrieron nuevos espacios a la investigación psicosocial y a sus aplicaciones, dando lugar al desarrollo de la Psicología Social Comunitaria. Por otro lado, al carácter académico dominante en la psicología social, se sumó la dimensión profesional. Por estos años, Jacobo Varela, un ingeniero de profesión, propone una disciplina que denomina Tecnología Social, cuya finalidad es aplicar los principios y hallazgos de la psicología social a la resolución de problemas prácticos de la vida. Su estrategia combina diversas teorías, sin limitarse a alguna, tal como lo hacen otras tecnologías para afrontar sus problemas. La tecnología social ha sido utilizada para cambiar actitudes, conflictos de pareja, hábitos de fumar, drogadicción, relaciones industriales, etc.

En el curso de su desarrollo la investigación en psicología social ha abordado temas diversos, que reflejan las inquietudes de la época. En la compilación de Marín (1975), que reúne artículos escritos entre 1970-73, los problemas que se tratan corresponden a socialización, actitudes, opiniones, prejuicios, esterotipos, valores, teoría del equilibrio, reactancia, disonancia cognitiva, aislamiento, gregarismo y cooperación.

La revisión de conjunto de la investigación psicosocial que ofrece Rodríguez (198 l), reporta trabajos producidos mayormente en la década del 70 y, por comprender al mismo período, los temas son los mismos, sumándose trabajos sobre teoría de la atribución, agresión y altruismo. En tanto que, en el número especial de la Revista Latinoamericana de Psicología, editada también por Marín (1980), los artículos en su mayoría enfocan problemas que pueden considerarse de relevancia social, según lo expresa el editor. Los títulos ilustran esta tendencia: efecto de la estructura social y la alineación sobre las actitudes interpersonales de los campesino (L.A. Escobar), modelamiento de actitudes nacionales por medio de historietas cómicas (H.0. Castillo et al.); autoritarismo en la supervisión de trabajadores (F.R. León); cohesión institucional (L. Reild et al); predicción de la planificación familiar (S. Pick de Weiss); prevención del alcoholismo y la neurosis (E. Silvestre); la televisión en la solución de problemas sociales (A. C. Covarrubias).

Al promediar la década de los 80 se advierte la presencia de una nueva temática, en particular de carácter político que, en cierto modo, refleja la preocupación de los psicólogos sociales de los países del área. Una breve revisión de las ponencias sustentadas en el XX Congreso Interamericano de Psicología, reunido en Caracas en 1985, da cuenta de los siguientes temas: Contribuciones de psicología a la paz, rol de ideología en psicología, conflicto social e ideología científica, conciencia religiosa y conciencia política, niños afectados por estados de emergencia, cambio de creencias ideologizadas, desaparición de personas y crisis política, movimientos urbanos, pérdida de legitimidad de gobiernos democráticos, contribuciones de la psicología a la democratización, contribuciones de la psicología social a la liberación de las mayorías. Y con estos temas otros, como identidad étnica y racial, nacionalismo e identidad social, representaciones sociales, etc. La mayoría de estos temas corresponden a Psicología Política, una rama de la psicología social, cuya amplitud temática y rápido desarrollo la conduce a la obtención de status propio (véase Montero & Doma, 1993; Ibañez Gracia, 1993).

Maritza Montero ha revisado los trabajos producido por los psicólogos latinoamericanos entre 1956 a 1991; es decir, desde el nacimiento de la psicología social como disciplina académica en los recién fundados Departamentos de Psicología. La revisión se basa en el examen de 931 trabajos, si bien no informa acerca del desarrollo temático a través de los años, nos muestra el amplio espectro temático de la psicología social latinoamericana y las áreas corresponde, en este orden, a psicología política (20,70%) se tratan problemas de identidad nacional y social, nacionalismo, represión, ideología, alineación, discurso político y procesos psicopolíticos, definición de la propia disciplina (14,10%): objeto y rol de la psicología social, investigación y método; necesidades y motivaciones sociales (12,60), y en cuarto lugar viene cognición social (8%): actitudes, valores, representaciones sociales, autoconcepto y atribuciones. Otras áreas con bajos porcentajes son: psicología comunitaria y procesos colectivos, así como numerosos subcampos de la psicología social (Montero & Blanco, 1992). La primera preferencia por Psicología Política, quizás obedezca al interés de un sector de psicólogos sociales, por contribuir al conocimiento de los fenómenos políticos de América Latina, casi siempre convulsionada por estos problemas. 0, también, por que ven en ella, «una forma de hacer psicología para la liberación y para la transformación social» (Montero & Doma, 1993).

La investigación psicosocial en América Latina, desde que hizo suya la idea de relevancia social, ha buscado insertarse en la problemática típica de la región, al punto que podría hablarse de una producción de matiz propio. pero, allado de esta preferencia, ha prevalecido aquel enfoque que privilegia los problemas y teorías que se investigan en los centros académicos mundiales, buscando hacer una psicología de relevancia ecumenica.

La investigación psicosocial en América Latina, ha recibido al aporte de numerosos psicólogos pero, en favor a la brevedad, sólo citaremos a algunas figuras representativas. Son importantes, en la década del 70, los trabajos de José Miguel Salazar sobre nacionalismo, que culminaron con la publicación de su libro Bases psicológicas del nacionalismo (Salazar, 1970, 1974, 1975, 1979a, 1979%, 1982, 1983). Aroldo Rodríguez, tenaz defensor del método experimental aplicado a la psicología social, ha replicado en forma sistemática investigaciones realizadas en Estados Unidos, con la finalidad de verificar la validez de las teorías psicosociales desarrolladas en ese país. Los tópicos investigados comprenden principio del equilibrio, disonancia cognitiva, teoría de reactancia, atribución de causalidad, teoría de la equidad, etc. (Rodríguez, 1969a, 1969%, 1971, 1980, 1982, 1984, 1988). Gerardo Marín ha editado La psicología social en Latinoamérica (dos tomos), 1975, 1981; editó un número especial de la Revista Latinoamericana de Psicología (1980), dedicada a la psicología social. Como investigador ha publicado trabajos en fármaco dependencia y artículos sobre variados temas de psicología social (Marín, 1974a, 1974, 1974c, 1975, 1976, 1980c). Maritza Montero, ha impulsado la psicología social comunitaria, habiendo publicado numerosos artículos sobre psicología política, especialidad en las que trabaja. Editó el libro Psicología política latinoamericana (1987) y junto con A. Dorna, editaron el número especial de la Revista Latinoamericana de Psicología, 1993 25, (1), dedicado a la psicología política (Montero, 1975, 1980, 1993, 1996).

 

5. Investigaciones en Análisis del Comportamiento

En los primeros anos de 1960, y con más énfasis en el curso de los 70, se difunde, con mucho vigor, en América Latina el behavior analysis, o conductismo operante. En Brasil se inicia su enseñanza por acción de Fred Keller, en 1961, y John G. Sherman, en 1962, primero en la Universidad de Sao Paulo y después en la Universidad de Brasilia. Sin embargo, es México desde donde se irradia con mayor fuerza esta corriente. En 1967, S. Bijou y T. Ayllon, ofrece cursos de análisis conductual aplicado en la Universidad de Veracruz, en Xalapa. En esta Universidad, Florente López y Francisco Becerra, crean un Centro de Entrenamiento y Educación Especial; de las experiencias en esa institución, Emilio Ribes publica Técnicas de modificación de conducta, Sus aplicaciones al retardo en el desarrollo (1972), convirtiéndose en el primer libro sobre análisis conductual aplicado publicado por un psicólogo latinoamericano (Colotla & Ribes, 1981).

El análisis conductual, desde el punto de vista de la investigación psicológica, venía equipado con un novísimo repertorio de principios y estrategias metodológicas, que entraban en pugna con la metodología tradicional. Privilegiaba al método experimental, pero no utilizaba los diseños experimentales convencionales, basados en el paradigma hipotético-deductivo. Desarrolló diseños propios, que permitían el estudio intensivo con un solo individuo con un solo individuo, en vez de operar con muestras aleatoriamente seleccionadas.

La medición de mucho sujetos una sola vez ha sido la forma tradicional de establecer la generalización de los hallazgos, objetivo per se del conocimiento científico. Según la metodología conductista la prueba definitiva de la generalidad es la replicación; si los resultados se confirman repetidamente la generalidad está asegurada. Lo único que puede impedirla es la variabilidad, noción ésta importantísima en el análisis estadístico convencional. Para Sidman (1973), la variabilidad no es intrínseca a la conducta de los organismos, puede identificarse y controlarse mediante manipulaciones experimentales.

Se cuestionó el valor de las pruebas estadísticas para el tratamiento de datos experimentales, se adujo que la estadística a menudo encubre errores que pueden darse en el curso de la investigación experimental. Pero, además, si la conducta del individuo es única, es innecesario representarla mediante promedios que esconden la singularidad. Una nota más: el análisis experimental de la conducta rechaza la formulación de hipótesis y teorías en la investigación. Las teorías, sostiene, son infructuosas para sugerir experimentos, en tanto que las hipótesis resultan inútiles, dificultan la investigación y actúan como camisas de fuerza. Skinner ha afirmado que nunca ataca un problema formulando hipótesis (véase Skinner, 1950, 1970; Sidirian, 1973; Castro, 1975).

Estos principios sumariamente revisados, han guiado la investigación experimental de la conducta. Empero, algunos de ellos no son de creación conductista; la experimentación con un sólo sujeto no era nueva en la historia de la investigación psicológica, fue el modelo metodológico utilizado en los albores de la psicología experimental, ahora era redescubierto y sofisticadamente presentado; en tomo a la utilización de hipótesis en la investigación, ha existido un viejo debate entre inductivistas, como Bacon, que parten de la observación de los fenómenos e infieren conclusiones a partir de ella, y deductivistas, como Galileo, que no se conforman sólo con la observación de los hechos, sino que proponen hipótesis y las someten a verificación experimental. El conductismo optó por el primer enfoque.

El conductismo operante se presentó en una doble dimensión: como investigación básica o análisis experimental de la conducta y como análisis conductual aplicado, conjunto de técnicas, basadas en los principios que rigen el comportamiento, destinadas a generar modificaciones en la conducta. La investigación conductista latinoamericana ha trabajado en estas dos direcciones, aunque la mayor producción quizás corresponde a la investigación aplicada.

El análisis conductual alcanzó una amplia difusión en casi todos los países de América Latina, sin embargo su desarrollo ha sido muy desigual, correspondiendo el liderazgo a México y Brasil. No es nuestra intención reseñar todos los trabajos de investigación empírica producidos en cada uno de los países de la región, el carácter panorámico de esta presentación nos limita a citar algunos pocos trabajos que amplifican la investigación en condicionamiento operante realizada en estas tierras, a la vez que destaca la contribución de los investigadores más representativos.

En México el análisis conductual aplicado focalizó inicialmente su atención en retardo mental. Son importantes los trabajos de Emilio Ribes, quien investigó la aplicación del castigo para eliminar conductas indeseables en niños retardados (Ribes, 1970, Ribes & Guzmán, 1974; Ramírez & Ribes, 1974); creo programas para desarrollar conductas básicas, sociales y académicas, experiencias que fueron reunidas en su libro anteriormente mencionado (Ribes, 1972). Florente López (1972, 1974) preparó programas de entrenamiento en repertorios académicos y sociales para niños con retraso conductual. Rodríguez Rueda (1978) trabajó en la modificación de fonemas incorrectos en el lenguaje de niños con retardo, García y asociados (1974), estudiaron la influencia de la alabanza y retroalimentación en el mantenimiento de la tasa de respuesta aritmética en niños de lento aprendizaje.

En el ámbito de la educación general, se desarrollaron técnicas de modificación de conducta aplicables al salón de clase (Ribes, 1974); se estudió el efecto del sistema de economía de fichas en el mejoramiento de la producción académica (Ayala & Hall, 1974); Molina (1976) trabajó en el entrenamiento de maestras técnicas de análisis conductual aplicado a la educación; Anzures (1976) entrenó a un maestro y a una madre de familia en el empleo de economía de fichas, para tratar a un niño con enuresis diuma y nocturna; Backoff y asociados (1980) estudiaron los efectos de técnicas operantes en la adquisición y mantenimiento de problemas de suma, resta y multiplicación; Sánchez Sosa (1976,1979) han reportado experiencias sobre la aplicación de técnicas conductuales a la educación universitaria.

En otras áreas aplicadas, Domínguez Trejo aplicó técnicas operantes en la rehabilitación de reclusos con problemas psiquiátricos, el programa buscaba la socialización de los presos, también aplicó técnicas conductuales al tratan-úento de pacientes mentales (Domínguez, 1974, 1970). Barrera Rendón (1974) efectuó dos experimentos, con sujetos que sufrían retardo mental y con historias leves de delincuencia, para verificar si los confinamientos breves son funcionalmente aversívos. Jiménez (1978) aplicó un programa de refuerzo simple (IV25) para analizar los efectos sobre la productividad industrial de un obrero.

En investigación básica destacan los experimentos de Víctor Alcaraz y sus asociados sobre condicionamiento operante de la actividad eléctrica del cerebro (Alcaraz & Díaz de León, 1975; Alcaraz, Díaz e León & Rodríguez, 1977; Luzoro & Alcaraz, 1979); investigó el papel del reforzamiento y de algunos parámetros fisiológicos, en la determinación del contenido de los informes verbales del sueño (Alcaraz, 1974) y analizó los efectos del thinner sobre el sistema nervioso central de niños inhaladores crónicos (Alcaraz & Díaz de León, 1979). Víctor Colotla (1974) ha conducido, junto con sus asociados, experimentos sobre polidpsia inducida por programas de refuerzo, utilizando ratas (Colotla, Mc Arthur & Casanueva, 1976); ha estudiado el efecto de anhelantes (thinner), en la conducta de ratas (Colotla, Jacobo & Moctezuma, 1978) comparó el rendimiento de ratas en un programa de tiempo fijo con programas precedentes; en otro trabajo presentó los efectos de dos formas de presentar agua sobre la conducta de beber inducida por el programa (López & Nieto, 1979). Emilio Ribes evaluó los efectos del reforzamiento no contingente demorado en respuestas concurrentes (Ribes, Daza, López & Ramírez, 1978); evaluó los efectos de presentar un estímulo delta en la adquisición de respuestas concurrentes, bajo un programa definido temporalmente (Ribes & López Valdez, 1979a) e investigó la adquisición de operantes concurrentes bajo un programa de reforzamiento en tiempos definidos. (Ribes & López Valdez, 1979b), algunos trabajos biorretroalimentación corresponden a Gallegos & Torres Torrija (1983) quienes han comparado la efectividad de distintas modalidades de biorretroalimentación en la respuesta galvánica de la piel, para inducir relajación muscular; en tanto que Arza (1983), evaluó los efectos de la biorretroalimentación sobre las alteraciones cardiovasculares.

En Brasil los iniciadores y animadores del movimiento conductista fueron Carolina Martucelli Bori y Rodolfo Azzi, quienes fungieron a la vez de anfitriones de los profesores visitantes Keller y Sherman, anteriormente citados. Azzi traduce al portugués el conocido libo de Holland y Skinner, Analysis of Behavior, preparó un glosario de términos de análisis conductual en idioma portugués (Azzi et al,. 1963) y publica la primera investigación en condicionamiento operante realizada en América Latina (Azzi, Fix, Keller & Rocha e Silva, 1964; Colotla & Ribes, 1981).

La investigación conductual en Brasil está representada por los trabajos de Joao Todorov; entre sus primeros trabajos figuran efectos del castigo contingente (Todorov, 1971), tasa de respuesta relativa en programas múltiples (Todorov, 1972) y medidas relativas de ejecución en programas concurrentes IV V y en programas múltiples (Todorov, 1974). Federico A. Graeff ha realizado investigaciones en farmacología comportamental. Investigó los efectos de drogas, como la anfetamina y apomorfina, sobre la conducta operante. Un resumen de sus trabajos puede verse en Graeff (1974). 1. Pesotti ha efectuado varios trabajos utilizando abejas, en uno de ellos (Pesotti, 1967), clasificó abejas tomando como criterio el aprendizaje de un estímulo discriminativo. Concluye afirmando que las abejas más desarrolladas biológicamente, aprenden una respuesta discriminativa con mucho más facilidad. T.M. Ottini ha utiliza do técnicas conductuales en el mejoramiento de la conducta verbal, consiguió suprintir la gaguera (Ottini, 1972). Ades, Oliveira Bueno & Bahía Bock (1976) estudiaron el efecto de estimulación aversiva en la exploración de un objeto nuevo. M.Z. Filho (1980) ha utilizado el sistema de economía de fichas para aumentar la atención en el salón de clase.

Según Rubén Ardila (1985), antes de 1970 no se habló de análisis experimenta] del comportamiento en Colombia. A partir de ese año, empiezan a difundirse sus principios y aplicaciones, siendo el propio Ardila el introductor y activista más representativo del movimiento conductista no sólo en Colombia sino también en América Latina. El análisis experimental del comportamiento y sus aplicaciones lograron aceptación en la comunidad psicológica colombiana, no sin antes promoverse animados debates en tomo a esta orientación. Se ha trabajado en investigación y en aplicaciones a la educación y la clínica, advirtiéndose un claro predominio de los trabajos aplicados.

Luis Ramírez evaluó los efectos del castigo sobre distintos tipos de comportamientos indeseables, en un niño retardado Ramírez & Ribes, 1974). Antes, en 1971, había preparado una tesis que también tuvo como tema el castigo (véase Ramírez, 1974). Más adelante, ha trabajado con técnicas de auto-control para eliminar la tartamudez (Ramírez, 1975) y aplicó la mina técnica, para el tratamiento de reacciones depresivas, pensamiento disociativo y estados de ansiedad (Ramírez, 1977). Barrientos, Montana & Díaz (1974), emplearon técnicas de refuerzo, desvanecimiento y entrenamiento discriminativo, para preparar un programa de lectura sin error, el mismo que fue aplicado a niños de un instituto de educación especial. Rodriguez & Cifuentes (1974) utilizaron técnicas operantes en un caso de autismo infantil, obteniendo éxito parcial. Polanco (1974) utilizó varias técnicas de modificación de conducta, para reducir respuestas indeseables en un niño mongoloide. Daza, Martínez, Peña & Sanz de Santamaría (1974), aplicaron un sistema de economía de fichas a niños predelincuentes, para modificar comportamiento indeseable. Ortiz & Garón (1978), investigaron la actividad del sistema de economía de fichas para modificar el comportamiento miccional diumo y nocturno, en sujetos neuróticos. Pardo Suárez (1982), utilizó terapia de desensibilización con relajación neuromuscular para tratar pacientes con impotencia sexual y eyaculación prematura. Vinaccia & Hernández (1983), emplearon biorretroalimentación, entrenamiento autógeno y relajación progresiva, para tratar un caso de disminorrea espasmódica. Calero & Ortiz (1984), investigaron el incremento de la demora en la gratificación, utilizando un sistema de puntos, para modificar el comportamiento delictivo de jóvenes.

La investigación básica ha recibido la contribución de Agudelo, Ardila & Guerrero (1976) quienes realizaron un trabajo en farmacología comportamental, que tuvo por objeto observar el efecto del carbonato de litio sobre el comportamiento de ratas, bajo el control de programas de refuerzo múltiple IV 19 RV7. Más adelante, Flores Beltrán & Ardila (1981), estudiaron los efectos de la metilnitrosura (MNH) y la respuesta emocionalmente condicionada, sobre la ejecución en un programa de intervalo variable y sobre el desarrollo de neoplasias en ratas. Logue, Rodríguez, Peña-Correal & Mauro (1984), han trabajado con el paradigma de autocontrol, usando un modelo cuantitativo de elección; un palomo debía elegir entre un refuerzo más grande y demorado, o uno más pequeño y más rápido. En la misma línea de trabajo, utilizando el paradigma de auto-control, se encuentra una investigación posterior de Logue & Peña-Correal (1984). También han trabajado en auto-control Castro & Rachlin (1980) y Castro & Fergusson (1984).

Sergio Yulis (1936-1980) es, sin duda, la figura central del conductismo chileno. Trabajó en problemas del comportamiento sexual utilizando técnicas operantes (Yulis, 1976, 1977), con sus asociados realizó trabajos, según refiere Doma (1982), sobre fobias en niños, neurosis y alcoholismo. Luzoro (1974) ha descrito un procedimiento de encadenamiento de conducta operante, utilizando con ratas, e investigó el incremento del ritmo alfa con procedimientos de biorretroalimentación (luzoro, 1979). Martínez (1981), estudió los efectos de procedimientos de condicionamiento operante sobre la memorización de materiales verbales. Hirsch, López y Walker (1978), trabajaron sobre ingestión en niños con sobrepeso. Aguayo, García & Ubalde (1978) usaron técnicas de condicionamiento operante para modificar la conducta verbal de pacientes psiquiátricos. Doma (1982, ha revisado el estado del análisis conductual en Chile) asimismo, ha presentado una comparación entre el modelo médico y el conductual en clínica psicológica. (Doma, 1983).

En Venezuela han contribuido al establecimiento del análisis conductual Miguel Escotet, dirigió Aprendizaje y Comportamiento, la revista de ALAMOC, Roberto Ruiz, Elena Granell y Hetiry Casalta (véase Vinaccia, 1978) E Kort (1970) publicó un libro sobre técnicas terapéuticas aplicadas a la conducta. E. Granell (1979), escribió un texto sobre técnicas de modificación de conducta aplicadas a la hiperactividad. Casalta ha publicado varios trabajos teóricos y empíricos (Casalta, 1980, 1981, 1983). Navarro Sucre (1983), ha utilizado retroinformación bioléctrica para tratar a un sujeto que presentaba estados de tensión que interferían sus relaciones interpersonales y sexuales.

En Panamá la investigación conductual ha sido impulsada por Alejandro Cantón-Dutari y Pablo Thalassinos, este último ocupó la presidencia de ALAMOC. Cantón-Dutari ha empleado técnicas de terapias conductual y biorretroalimentación, para el tratamiento de homosexualidad, disfunciones sexuales y rehabilitación psicosexual (Cantón-Dutari, 1974, 1979, 1981, 1983). En esta misma línea de comportamiento sexual, Espinoza (1981), ha empleado terapia conductual y el penilplestimógrafo para tratar casos de eyaculación prematura.

En el Perú el conductismo operante floreció, en su modalidad de modificación de conducta, habiéndose empleado sus técnicas a la educación y a la clínica. Entre sus promotores se encuentran José Anicama, editor de la Revista Peruana de Análisis de la Conducta, quien ha publicado varios trabajos teóricos (Anicama, 1979, 1983, 1988). Rafael Navarro, fue presidente de ALAMOC, ha reportado sus experiencias con técnicas conductuales para el tratamiento de drogadictos (Navarro, 1978, 1983, 1987, 1989) y al cambio del lenguaje psicótico (Navarro, 1983). En el A ea Educativa los trabajos corresponden a T. Cuentas (1978, 1979) trabajó en el entrenamiento de personal para el control de la conducta del niño en el salón de clases; posteriormente publicó una investigación sobre discriminación en letras y palabras. N. Ugarriza (1983) estudió los efectos diferenciales de tres condiciones experimentales, sobre el comportamiento de los alumnos en el salón de clase. C. López (1981-1994), aplicó procedimientos conductuales para el tratamiento de un niño autista; asimismo, utilizó retroalimentación y refuerzo positivo, para controlar conductas perturbadoras en niños de educación especial. Benites (1984), desarrolló un programa de entrenamiento para padres de niños sordos. En sexualidad humana, H. Salazar (1994) ha reportado experiencias, utilizando terapia conductual, para tratar eyaculación precoz. Luis Pérez y Luz Sánchez, han desarrollado un programa para el aprendizaje de repertorios preventivos del abuso sexual infantil (Sánchez & Pérez, 1996a) y escrito un manual de educación sexual y prevención del abuso sexual (Sánchez & Pérez, 1996b). También han producido una película sobre entrenamiento asertivo en el rechazo del abuso sexual.

 

Apreciaciones sobre la investigación en análisis del comportamiento en América Latina

El conductismo operante en América Latina alcanzó un significativo nivel de desarrollo en investigación básica y aplicada. Acreditan tal progreso la profusa literatura publicada en torno a sus temas, sobre todo en el curso de los años 70 y 80, que fueron dados a conocer en la Revista Mexicana de Análisis de la Conducta, en Aprendizaje y Comportamiento, voceros de esta corriente en Latinoamérica, así como en la Revista Latinoamericana de Psicología, Enseñanza e Investigación en Psicología y en Avances en Psicología Clínica Latinoamericana, que sin ser publicaciones especializadas en conductismo, publicaron artículos de ese enfoque. Además algunos autores latinoamericanos publicaron trabajos en otras revistas internacionales de la especialidad.

La investigación básica y aplicada ha cubierto una variada temática, algunos trabajos enfocaron problemas medulares del análisis conductual, tratándolos con originalidad; otros han replicado estudios realizados por especialistas norteamericanos; muchos se concretaron a reportar resultados de sus aplicaciones de técnicas operantes para el tratamiento de conductas inadecuadas. En este sentido, la educación y la clínica, son las áreas de donde proceden el mayor número de trabajos aplicados. De todo este cúmulo de información, surge una pregunta: ¿Cuántos de los hallazgos experimentales, de la investigación básica, de los conductistas latinoamericanos, han sido incorporados para construir la estructura teórica del conductismo operante como corriente psicológica?. ¿En cuánto la investigación aplicada latinoamericana ha contribuido al desarrollo de nueva tecnología conductual o al mejoramiento de ella?.

El énfasis que el análisis conductual otorgó al método experimental, facilitó el desarrollo de la investigación de éste género, particularmente con animales, tan olvidado en la psicología latinoamericana. Las universidades ofrecieron cursos de diseños experimentales conductuales; se exageró, es cierto, el trabajo con ratas y palomas, dejándose de lado la experimentación con sujetos humanos. La extrapolación de hallazgos obtenidos en seres inferiores para explicar la conducta humana, ha sido y sigue siendo, objeto de serios reparos. Con todo, el uso del método experimental ha contribuido a desarrollar, entre los estudiantes de psicología, hábitos científicos de pensar. Una de las exageraciones del conductismo skinneriano, fue proclamar como método exclusivo de investigación, al experimento, tirando por la borda otras estrategias importantes de indagación psicológica.

El behavior analysis contribuyó, en gran medida, a ubicar definitivamente a la psicología dentro de causes científicos, en tiempos de predominio en América Latina, de enfoques dinámicos, del psicoanálisis, de técnicas proyectivas y de rezagos de corrientes intuitivas. Sin embargo, el paradigma conductista al reducir la investigación sólo a eventos observables empíricamente, limitó su dominio temático, poniendo de lado amplios sectores del comportamiento humano. La crítica más seria, desde las primeras formulaciones del conductismo radical, reparó en estas limitaciones. Algunos de sus seguidores más lúcidos, después de; «boom» conductista, han tomado conciencia de estos reparos, habiendo formulado propuestas para ampliar las fronteras del conductismo operante, de modo que pueda incluir otras áreas del comportamiento humano, todo ello en el contexto de una paradigma unificador de la psicología, basado en las premisas del análisis experimental del comportamiento (véase Ardila, 1988). En realidad, el conductismo operante se agota en su propio paradigma, extender sus fronteras a la investigación de los fenómenos bajo la piel, o a las estaciones intermedias entre E-R, como diría Skinner, significaría vulnerar la esencia del conductismo operante.

 

6. Tendencias recientes de la investigación psicológica en América Latina, a través de los Congresos Interamericanos de Psicología de 1993 y 1995

Un medio apropiado para observar las tendencias actuales de la investigación psicológica latinoamericana, es analizar la frecuencia de los temas presentados por autores latinoamericanos en los Congresos Interamericanos de Psicología. Este procedimiento bibliométrico ha sido utilizado por algunos autores, habiéndose logrado determinar las áreas de investigación de mayor frecuencia a través de los años. Ardila (1986) comunica que en los congresos reunidos en Miami (1964), Lima (1966) y Sao Paulo (1973), Psicología Clínica ocupó el primer lugar, con el mayor número de presentaciones, aunque sufrió una ostensible depresión en el Congreso de Bogotá (1974), al ocupar el quinto puesto, con sólo 10 por ciento de ponencias. Otras áreas que siempre han atraído la atención de los psicólogos latinoamericanos en Psicología Social, que recibió el mayor número de ponencias (25%) en el Congreso de Bogotá. Guille Ordoñez (1993) analizaron los programas científicos de los Congresos Interamericanos de Psicología, celebrados entre 1983 y 1991. Los resultados indican que las áreas temáticas con mayor número de trabajos fueron Psicología Clínica, Psicología Social y Psicología Educativa. Más adelante, Ordoñez (1995) examinó los programas científicos de los congresos de la SIP y los artículos publicados en la Revista Interamericana de Psicología, entre los años 1983-1993). Encontró que, tanto en los congresos, como en la Revista, las áreas aplicadas con mayor porción de trabajos fueron Psicología Clínica, Psicología Social y Psicología Educativa. Meza (997) ha analizado 566 artículos publicados en la Revista Latinoamericana de Psicología, entre 1969 a 1993. Encuentra que las áreas que obtienen porcentajes má elevados son Psicología Clínica (11,8), Psicología Social (11,7) y Psicología General (10,6).

En este trabajo hemos examinado los resúmenes de las presentaciones (mesa redonda, simposio, carteles y ponencias libres), sometidas al XXIV Congreso Interamericano de Psicología (Santiago, 1993) y XXV Congreso Interamericano de Psicología (San Juan, P.R, 1995). Como se sabe, los congresos de la SIP aceptan contribuciones de psicólogos de todo el Continente y de otros países del mundo. Aquí se han considerado sólo las presentaciones de autores latinoamericanos, puesto que estamos interesados únicamente en conocer la producción de ellos. Se busca determinar: a) La frecuencia de presentaciones por área temática, b) El método de investigación utilizado en los trabajos empíricos; y e) Los instrumentos empleados en la recolección de datos. Las fuentes de información fueron los resúmenes de los trabajos presentados en los eventos mencionados, publicados por los organizadores: Resúmenes de Presentaciones (Tomo 1) y Ponencias Libres (Tomo II), (Santiago, 1993); Libro de Resúmenes. Abstracta (San Juan, 1995). La información presenta algunas limitaciones debido a que no todos los resúmenes ofrecen los rriísmos datos. Algunos no indican el país de procedencia del autor, otros no señalan el método de investigación utilizado o los instrumentos de recogida de datos. Estos hechos han reducido el número de resúmenes; con todo, se ha logrado conservar un alto número: 993 en el Congreso de Santiago y 859 en el Congreso de San Juan, volúmenes que nos parecen importantes para observar la tendencia actual de la investigación latinoamericana, que es nuestro propósito central.

 

Las áreas temáticas

En la tabla 1 se han listado veinte áreas de temas, que corresponden, con cierta libertad, a las áreas que se consideran en los congresos interamericanos, pero que, como toda clasificación, no está exenta de arbitrariedad.

La primera impresión que se tiene de la lectura de esta tabla, es la diversidad de temas que ocupan la atención actual de los psicólogos latinoamericanos. Esta pluralidad puede entenderse como señal de la fecundidad de la psicología latinoamericana, en particular de los temas aplicados. Sin embargo, dentro de la variedad, en el Congreso Santiago, hay cuatro áreas que destacan por acumular el mayor número de contribuciones: Psicología de la Salud (13.9%), Psicología Educativa (12,4%). Psicología Social (11,1%) y Psicología Clínica y Psicoterapia (10,8%). Las diferencias entre los porcentajes son muy estrechas y, aparentemente, carecen de significación. Sumados todos ellos, cubren el 48% de las presentaciones, la otra mitad corresponde a las 16 otras especialidades.

En el congreso de San Juan, destaca nítidamente Psicología de la Salud (16,9%) y muy lejos, en segundo término, Psicología Educativa (9,8%). El tercer lugar es compartido por Psicología del Desarrollo (8,8%), Psicología Social (8,7%) y Enseñanza de la Psicología y Asuntos Profesionales (8%). Sumados los porcentajes de todas estas áreas acumulan el 52% de presentaciones, que refleja la proporción de psicólogos dedicados a estos temas. La novedad en este Congreso es la ubicación de Psicología de la Salud en primer puesto y la aparición de Enseñanza de la Psicología y Asuntos Profesionales como área preferencial. Al respecto, se observa en estos eventos un marcado interés por mejorar el entrenamiento de los psicólogos, de coordinar y discutir los currícula de estudios en los niveles de pregrado y postgrado.

Hemos acumulado los trabajos presentados en los congresos de 1993 y 1995, con la finalidad de observar las áreas temáticas dominantes a través de ese período. Sobre una base de 1852 presentaciones destaca, en primer término, Psicología de la Salud (15%), reflejando la importancia que se le otorgan a estos problemas en la región. Le sigue, Psicología Educativa (11,2%) y ocupa el tercer lugar Psicología Social (10%). Si a ésta última área le sumamos el porcentaje de Psicología Comunitaria, como a menudo se les presenta, obtendría 13,2% colocándose inmediatamente después de Psicología de la Salud. Psicología Clínica, que tradicionalmente ha sido una de las áreas preferidas por los psicólogos latinoamericanos, ha quedado relegada a un lejano cuarto lugar, con 9,2% de presentaciones. La explicación de este hecho obedece, a que algunos temas de psicología de la salud, que se estudiaban bajo el rubro genérico de Psicología Clínica, han pasado a los dominios de la Psicología de la Salud, al constituirse en disciplina autónoma.

Entre los temas de mayor preferencia de Psicología de la Salud, destacan trabajos relativos al SIDA, a sus aspectos psicosociales, programas de revención e intervención, homosexualidad e infección VIH; drogadicción y alcoholismo; pacientes con cáncer y programas de salud pública.

En Psicología Educativa, al lado de los clásicos problemas de enseñanza-aprendizaje, se advierte marcado interés por problemas de creatividad, incremento de habilidades de pensamiento y desarrollo de programas de enriquecimiento cognitivo; se estudian variables afectivas, sociales y motivaciones en el rendimiento académico y se ensayan nuevas estrategias de aprendizaje desde un enfoque constructivista.

En el área de Psicología Social hemos incluido Psicología Política que probablemente, en poco tiempo, se constituirá en una disciplina autónoma. Los problemas que se discuten corresponden a violencia y agresion social, autoritarismo de estado, terrorismo, consecuencias psicosociales de la violencia armada y de la guerra interior, violación de derechos humanos, identidad, nacionalismo, etc. Como podrá apreciarse, tanto en Psicología de la Salud, como en Psicología Social, los psicólogos están preocupados por problemas actuales que afrontan la sociedad latinoamericana.

 

Los Tipos de Investigación

La Tabla 2 presenta los géneros de investigación a que corresponden los trabajos empíricos. En el Congreso de Santiago y en el San Juan, priman los estudios de investigación correlacional, con porcentajes de 39,5 y 37,9 respectivamente; le siguen los trabajos descriptivos simples, con 28% y 32%. Bajo del rubro de «correlacional», se han agrupado investigaciones que buscan establecer relaciones de asociación entre variables medidas; en tanto que la denominación de «descriptivo simple», agrupa estudios puramente descriptivos y exploratorios, orientados únicamente a la presentación del status de una variable.

El tercer lugar lo ocupan los trabajos «psicométricos, relacionados específicamente con la construcción, validación o tipificación de tests, inventarios o escalas. Los porcentajes de presentaciones son importantes; en el Congreso de Santiago, de 299 trabajos empíricos, cubren el 16% y, en el Congreso de 1995,, obtienen 18.6% de 264 ponencias. Bastante lejos de los trabajos correlacionales, descriptivos simples y psicométricos, se hallan los trabajos experimentales, con apenas 7% en 1993 y 3,8% en 1995. También se puede observar el reducido número de trabajos «cuasi experimentales». Con los datos a la vista, se puede afirmar que la investigación psicológica que se desarrolla actualmente en América Latina es predominante correlacional y descriptiva stricto sensu. La investigación experimental, que alcanzó relativo auje en la década del 70 y parte de los años 80 bajo el predominio del conductismo operante, ha descendido sensiblemente, como lo acredita el pequeño número de trabajos que utilizan diseños experimentales, sean éstos conductuales o convencionales.

 

Los instrumentos de recolección de datos

El repertorio de instrumentos para la recolección de datos, que fueron utilizados en las investigaciones empíricas, se encuentra en la Tabla 3. El 50 por ciento de los trabajos presentados en el Congreso de Santiago, fueron rea]izados con test psicométricos, inventarios o escalas. Este porcentaje, ciertamente importante, se eleva ligeramente en el Congreso de San Juan, hasta alcanzar 53%. Viene después, aunque muy lejos, el empleo de «cuestionarios», con porcentajes de 16 en ambos congresos.. El tercer lugar lo ocupa «entrevista», con 13% en Santiago y 9% en San Juan. Son muy escasos los trabajos que han utilizado aparatos o dispositivos experimentales, test proyectivos y documentación personales.

La utilización mayoritaria de test psicométricos, inventarios y escalas, y, después, cuestionarios, se explica por el carácter correlacional y descriptivo, predominante en las investigaciones presentadas que, como es sabido, hacen uso de tales instrumentos. Naturalmente, estos instrumentos se aplican a sujetos humanos, pudiéndose inferir que en la investigación psicológica latinoamericana prevalece el trabajo con sujetos humanos, y no con especies subhumanas.

 

Comentarios

A primera vista, lo que llama la atención de los resultados obtenidos, es el desplazamiento de Psicología Clínica de los tres primeros lugares de preferencia. En efecto, en los congresos interamericanos de psicología de 1964, 1966 y 1973, Psicología Clínica ocupó el primer lugar. Igualmente, Guillén & Ordoñez (1993), encontraron que en los congresos celebrados entre 1983 y 1991, Psicología Clínica ocupaba el primer puesto. Ahora, en los congresos de 1993 y 1995, ese lugar de privilegio corresponde a Psicología de la Salud. Además de la explicación ofrecida anteriormente sobre este hecho, podría argumentarse que la vocación por trabajar con «pacientes» ha experimentado cierto cambio en lo que se refiere al tipo de dolencia. Antes fueron pacientes de salud mental, ahora son pacientes de salud física. El escenario ha variado, antes eran el hospital psiquiátrico o centro de salud mental, ahora es el hospital general. Pero siempre es el hospital, manteniéndose la esencia de la vocación clínica.

Una de las áreas más antiguas de la investigación latinoamericana, como es la Psicometría, aunque no alcanza porcentajes elevados como tema de investigación, mantiene activa vigencia. La observación más creativa, remosada con nuevas técnicas estadísticas, como análisis multivariado y uso intensivo de análisis factoral; muy preocupada en desarrollar test originales y someter a revisión las construcciones teóricas, en que reposan las pruebas extranjeras.

Además la psicometría, es la primera proveedora de instrumentos utilizados en la investigación latinoamericana presente.

No puede decirse lo mismo de la Psicología Transcultural, que otrora, en los congresos SIP de Miami (1964), Lima (1966) y México (1967), eran muy frecuentes las contribuciones referidas a este género de estudios. También están ausentes los trabajos enmarcados en el análisis experiemental y modificación de conducta. Finalmente, se advierte la presencia de nuevas áreas, tales como Psicología Familiar, Mujer y Género, que están llamando la atención de los psicólogos latinoamericanos.

 

7. Apreciaciones finales sobre la investigación psicológica en América Latina

Las cuatro líneas de investigación que se han expuesto: psicometría, investigación transcultural, investigación psicosocial y análisis experimental del comportamiento, no obstante que han sido las más influyentes, hasta ahora, en el desarrollo de la psicología en América Latina, no son las únicas. Hay trabajos importantes en percepción y psicofísica, psicológica fisiológica, procesos cognitivos, aprendizaje temprano, psicología del desarrollo y psico-gerontología. Una muestra de la diversidad temática de la investigación latinoamericana presente, puede observarse en la amplia variedad de temas que se exponen en los congresos interamericanos de psicología.

La investigación psicológica latinoamericana avanza a paso acelerado, se encuentra en un momento muy importante de su desarrollo. Ha recepcionado temas y metodología de la psicología particularmente norteamericana, pero en las últimas décadas se advierte un interés creciente por tratar problemas de la realidad latinoamericana, asimismo, hallazgos, construcciones teóricas e instrumentos, como los test, son sometidos a severo escrutinio para verificar su validez en cada sociocultura latinoamericana. Hay un marcado interés por conocer y explicar el comportamiento del hombre es estos pueblos, problema en que se hayan trabajando, sobre todo, un sector de los psicólogos mexicanos.

Si la investigación científica busca conocer y dominar la naturaleza para el bienestar del hombre y su sociedad, no podría concebirse una investigación desligada de las necesidades perentorias de este hombre concreto. Poner los hallazgos de la investigación al servicio del desarrollo de la ciencia psicológica y de la sociedad en que vivimos.


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* Conferencia por invitación, XXVI Congreso Interamericano de 
Psicología, Sao Paulo, 6-11 de Julio, 1997.
**Profesor emerito de la UNMSM.

 

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