Revista de Psicología - Vol. II Nº 1 Enero 1998

 

LA EDAD JUVENIL Y LOS IDOLOS

Lupe García Ampudia*

 

En el presente artículo se ofrece una reflexión acerca de la edad juvenil y su adherencia a los ídolos a propósito de las recientes muertes de cinco adolescentes durante un concierto musical.

Se hace una revisión de las características psicológicas de la edad juvenil que facilitan su admiración por los ídolos para finalmente concluir en algunas propuestas a tomarse en cuenta cuando de problemática juvenil se trate.

Palabras Clave: Adolescente, juventud, ¡dolos, problemas psicosociales.

 

In the present article, it is of fered a reflexion about youth age and its to idols as in the recent dead of five adolescents in a muscical concert.

It is maden a review of the psychological characteristics of the youth age that fecilitate the admiring to idols concluding finally in some proposals to be taken in account on dealing with youth problems.

Key Words: Adolescent, youth, idols, psychosocial problems.

 

En los últimos tiempos una noticia ha conmovido a la población Peruana: la muerte de cinco adolescentes asistentes al concierto de Servando y Florentino, dos jóvenes Venezolanos cantantes de salsa.

Las adherencias a Servando y Florentino hubieran pasado totalmente desapercibidas si no hubieran habido muertos, este hecho ha vuelto los ojos a los jóvenes y ha reforzado la visión de los mismos como problema, no como esperanza, potencialidad -contradictoriamente a lo que se publicita: los jóvenes son el futuro del País-y han surgido voces que han condenado a la familia, la escuela y a los propios jóvenes como encarnación de los anti-valores, como si la familia, la escuela y los jóvenes vivieran fuera de la sociedad que hace posible esa familia, esa escuela y esos jóvenes; de ahí la importancia de estudiar a los jóvenes y a los ídolos que la sociedad crea en estrecha interrelación.

 

La edad juvenil

La edad juvenil es el período comprendido entre 11 a los 25 a 30 años aproximadamente. Es preciso señalar que la edad es una variable derivada y no determinante.

Las relaciones que se establecen entre la edad y las características psicológicas no implican una relación causal; dado que los sujetos tienen determinadas características no por la edad aisladamente, sino por su interrelación con otras variables más complejas; y así como existe una edad cronológica contada a partir del nacimiento, también existe una edad social cuyo significado sólo es explicable en su contexto. Por ejemplo, tenemos que la edad de 20 años para un joven nacido en un contexto urbano de clase media tiene un significado diferente que para alguien nacido en un contexto rural pobre, donde ni siquiera es considerado como joven sino como adulto.

La determinación social no sólo está relacionada con el contenido de las tareas y exigencias a los jóvenes sino también con los límites de la edad juvenil. Por eso es muy difícil poder generalizar edades estándar de inicio y culminación de las etapas juveniles que se expresa en las clasificaciones tan variadas que hacen los diferentes autores. Los rasgos esenciales y los límites de la edad juvenil sólo pueden determinarse partiendo de criterios sobre la sociedad histórico-concreta en que el joven se desarrolla.

Numéricamente los jóvenes son más de la tercera parte de la población total del País, socialmente son también uno de los sectores más marginados sobre todo en cuanto a educación y trabajo.

En un plano global, desde el punto de vista psicológico en la edad juvenil se producen cambios que pueden ser resumidos en lo siguiente:

 

A nivel cognitivo

a. Uno de los cambios que se producen a nivel cognitivo es la reflexión sobre sí mismo, lo que significa un cambio de orientación radical de la realidad externa a la interna, el mundo interno aparece como tema de reflexión y análisis.

b. La diferenciación entre lo posible y lo real, que le aproxima a una visión mas crítica de la realidad y lo lleva a imaginar mundos posibles mejores que los que está viviendo.

c. El desarrollo de sus habilidades metacognitivas trae consigo un mayor interés en las demás personas y lo que éstas puedan opinar acerca de él, de ahí la preocupación persistente en la audiencia imaginaria que le hace pensar que los demás están pendientes de lo que haga o deje de hacer.

 

A nivel afectivo

Los sentimientos contradictorios son el centro de la vida afectiva del joven, se ama y se odia al mismo tiempo, se necesita de la soledad pero también de la comunicación, se ansía ser comprendido pero se rechaza a quien descubra las debilidades afectivas, como diría Ana Frank, que escribió un diario publicado después de su muerte «soy un amasijo de contradicciones». El joven se debate entre la angustia de una sensibilidad intensa y la frialdad afectiva.

Es en éste contexto donde surgen sentimientos antes desconocidos como el amor heterosexual y la amistad cuya base es la intimidad, tanto el amigo como el ser amado responden a la búsqueda del «otro yo» de esa alma gemela con la cual compartir las dudas, las alegrias y las penas.

En el amigo se busca inicialmente oídos receptivos, después no basta ser comprendido sino también comprender al «otro», colocarse en el lugar del «otro», y en el amor inicialmente frágil y epidérmico se busca posteriormente trascender con el «otro».

Quizá una de las grandes contradicciones sea la necesidad de ser amado y a su vez tener el temor de ser descubierto como necesitado de afecto.

Esta necesidad de afecto, de ser alguien para el otro, ha sido asumido hábilmente por los lanzadores de Servando y Florentino a través de la canción más propalada «una fan enamorada» en la que se personaliza a las fans, se les habla directamente a sus emociones:

«Estás ahí en medio de la multitud, estás ahí en medio de un mar de lágrimas, estás ahí en medio de ese mar de caras que me enamora, ahí estás tú. ya leí tu carta, la que ya respondí, se me quedó en la memoria y hasta música le di, una fan enamorada que está esperando tu atención y tu mirada»

Obviamente con éstas letras la adolescente asume como que está dirigida a ella, es tanta la necesidad de afecto, de ser comprendido, que no tiene mayores dificultades para creerse ella y no otra la protagonista de la canción.

He tenido la oportunidad de hablar con alguna de éstas jovencitas, miembros de un club de fans, y curiosamente han acentuado ésta característica con respuestas como las siguientes:

«ellos son diferentes, no son sobrados, se preocupan de las chicas, de sus esperas, si por ellos fuera todo el tiempo estarían con las fans, a ellos no les gusta hacer esperar, a ellos los obligan los organizadores»

 

A nivel temporal

El centro de la preocupación se va trasladando del presente al futuro, indudablemente hay épocas y circunstancias históricas que propician la perspectiva temporal futura (se dice que la generación del 60 y 70 descuidó su presente y se orientó más al futuro) como hay otras que fomentan el presentismo (actualmente se señala que los jóvenes viven con intensidad su presente y no se proyectan al futuro), el vivir el aquí y ahora. En un sentido global sin embargo la edad juvenil es una etapa donde las personas miran su presente y se proyectan al futuro. Sin embargo ese mirar el futuro no tiene un sentido de realidad en la etapa adolescente, se desea grandes cosas pero no se piensa en los medios para lograrlos, de ahí que surge la ensoñación donde sueño y realidad parecieran no tener fronteras.

 

A nivel social

Uno de los cambios significativos es la lucha por la autonomía, por el derecho a elegir sus propios caminos, sus propias metas. En esta lucha por conquistar su autonomía se enfrenta a figuras antes indiscutibles como los padres y maestros y se enfrentará mucho más si sus caminos y sus metas no son las previstas por el estatus quo. La lucha por la autonomía es la lucha por la identidad, y puede traducirse en conformidad o rebelión, si se opta por lo primero el sujeto se resignará a aceptar lo que otros esperan de él, y si se opta por la rebelión el sujeto tratará de construir una identidad propia.

En éste afán de ser él mismo, también busca insistentemente modelos sociales a quienes seguir, admirar, y esto le da el impulso para avanzar; actualmente sin embargo los jóvenes disponen de escasos modelos, más bien se diría que hay un gran vacío al respecto y que los modelos sociales que se autopropagandizan carecen de significado y autenticidad como para ser seguidos por ellos.

Idolos: creación de los mass media

De acuerdo a la definición del diccionario ídolo es la representación de un ser superior, en forma figurada es una persona o cosa excesivamente amada o admirada y a la que se le atribuye características o rasgos que pueden o no poseerlas; nosotros diríamos que generalmente no lo poseen porque son construidos artificialmente.

Los ídolos juveniles a diferencia de los modelos, tal como existen el día de hoy, son creaciones elaboradas para el joven -no por el joven- con el objetivo de lograr las identificaciones necesarias y hacer más fácil el consumo de todo lo que arrastra consigo.

El hecho de ser creaciones externas al joven lleva consigo su fragilidad, los ídolos al igual que los productos de consumo son deshechables y cambiables en un tiempo relativamente corto, más aún en ésta época de globalización los productos están hechos no para durar sino para descartar; es así que ni bien han terminado de aprenderse de memoria las letras de las canciones de su ídolo de turno cuando emerge galopante otro que reemplaza al anterior.

Los ídolos para existir necesitan de una gran maquinaria que a ellos mismos los despersonaliza; por un lado está la prensa que mantiene una información permanente sobre sus vidas; la radio y televisión con entrevistas, programas musicales, telenovelas donde el aprendiz de cantante se convierte en actor; la moda que acompaña a los mismos con el consiguiente consumo de todo lo relacionado.

Los conciertos musicales, parte necesaria de la maquinaria de lanzamiento de los ídolos de turno, congregan enormes masas juveniles bullangueras y alborotadas, y estando en la multitud las personas se transforman y actúan de manera totalmente diferente a su forma usual de comportamiento debido a que en la multitud todo se contagia y donde la emoción prima sobre la razón y el grito, el llanto y aveces la histeria ceden paso a la actitud racional.

¿Qué características del joven propician su adherencia rápida a los ídolos?

señalaremos algunas:

Necesidad de modelos: Una de las características de la edad juvenil es la búsqueda de modelos a quien seguir, con quien identificarse; históricamente éstos modelos han sido asimilados del mundo adulto, comenzando del entorno más inmediato como la familia y escuela hasta la sociedad en su conjunto, es así que los modelos tradicionales han sido los padres y maestros y algunas figuras públicas.

En la actualidad una de las grandes dificultades que afrontamos es el deterioro de los modelos que tradicionalmente han sido el soporte que los jóvenes buscaban, por un lado los padres y maestros han perdido influencia y valor como modelos y por otro lado las figuras públicas sujetas a los vaivenes del poder de turno no son modelos para nadie; más bien son anti-modelos, las ambivalencias en su comportamiento, la justificación de lo injustificable y su afán de ver en el joven no a una persona sino a un potencial elector han hecho que los jóvenes no sólo no los admiren sino los rechacen.

En una encuesta realizada por Radda Bamen se preguntaba a los jóvenes entre 11 y 17 años: ¿Cuál es el Peruano que más admiras de toda la historia Peruana, incluyendo la etapa actual? y la respuesta mayoritaria fue «a nadie». Quizá no se ha reflexionado lo suficiente en éstos resultados; pero que los jóvenes no vean en el mundo adulto que les rodea nada rescatable o digno de admirar nos dice mucho del desencanto juvenil, y sobre todo genera un enorme vacío existencial donde los ídolos pueden ingresar fácilmente y llenar ese vacío angustiante postergando las grandes interrogantes sobre la vida, quien sabe hasta cuando.

En un contexto de crisis, donde los modelos sociales son escasos, es donde más fácilmente emerge el ídolo para llenar ese vacío, por eso se le sigue incondicionalmente, después de todo no son peores que quienes pretenden ser sus guías.

Importancia del grupo: Se ha señalado en más de una oportunidad la importancia y el lugar privilegiado que tiene el grupo en la edad juvenil, el grupo es un espacio de complicidad, de vivencia colectiva de los conflictos y dudas, también es un espacio de aventura, de permisividad, donde se tiene la certeza de ser comprendido y no juzgado y finalmente condenado-, el grupo adquiere más importancia y más poder de control sobre el joven, cuanto más desvalido se encuentre y menos redes de soporte emocional tenga, esto explica como es que algunos jóvenes toman distancia de aquellos grupos que les exigen la realización de actividades con las cuales no está de acuerdo y haya otros jóvenes que se someten completamente.

La preferencia por determinado tipo de música y artistas también les da la ilusión de sentirse parte de un grupo con el cual se identifican y les concede un protagonismo que en otras instancias se les niega.

Rebeldía: La edad juvenil está asociada a la rebeldía; pero no siempre la rebeldía tiene expresiones cuestionadoras de una situación dada, también puede ser la rebeldía regresiva, de aquel que no se cuestiona nada, se deja llevar, sobrevive a las circunstancias, porque no tiene nada que lo oriente, lo guíe, le de un sentido a su existencia.

Tal parece ser la situación de los jóvenes de hoy, sin metas en la vida, con un futuro incierto en medio de una sociedad devoradora de sueños, que proclama el fin de las ideologías y la muerte de las utopías, donde no hay lugar para los valores colectivos y para el «nosotros», y se olvida que sin el nosotros tampoco hay lugar para el «yo» porque éste se objetiviza a través de los «otros».

En la década del 60 Augusto Salazar Bond¡ hablaba de los «rebeldes sin causa» refiriéndose a las manifestaciones de hippismo en la juventud de nuestro País, en la medida que las causas que habían hecho posible el nacimiento del movimiento hippie respondían a las realidades de países desarrollados y Ics jóvenes de nuestro medio simplemente copiaban, imitaban y no miraban su realidad, en la época actual gran parte de los jóvenes están totalmente desorientados respecto a su futuro, no tienen claridad sobre lo que quieren ser y se sumergen en el presente, en la emoción del momento como ellos mismos dicen, no hay nada más excitante que sentir la adrenalina; por eso es que más que rebeldes sin causa son « rebeldes sin metas».

 

¿Generación X?

Es común cuando se habla de jóvenes hacer comparaciones generacionales, el resultado es que desde la bisabuela hasta la madre relativamente joven concluye en algo indiscutible «el tiempo pasado fue mejor», así la señora que tuvo su primer hijo a los 16 años se escandaliza porque una chica de la misma edad tiene relaciones sexuales con el enamorado rememorando sus tiempos donde eso era «imposible». Es decir cuando de juventud se trata es fácil satanizarla, desde su apariencia, su forma de vestir hasta su comportamiento; no nos gusta su cabellera larga, los aretes en orejas masculinas, los colores de su vestimenta, su forma de hablar etc., en resumen no nos gusta nada tal vez porque en el joven vemos lo que ya no podemos ser y no encontramos mejor manera de defendernos que negándolos.

En mi condición de profesora universitaria tengo la ocasión de conversar a menudo con los jóvenes y al hablar sobre ellos, también tengo las tentaciones de hacer comparaciones, felizmente mis alumnos son lo suficientemente críticos como para recordarme que ellos y sus miserias son los hijos de nuestra generación caracterizada como muy crítica y cuestionadora.

Se ha hablado insistentemente de los jóvenes como pertenecientes a la llamada generación X, una generación replegada en si misma, poco dispuesta a embarcarse en proyectos colectivos o a involucrarse en lo que le pasa al otro, conformista, pragmática y sin muchas ilusiones en futuro social. Sin embargo habría que preguntarse también en el contexto en que ellos se han socializado, no olvidemos que éstos jóvenes han sido niños en una etapa muy difícil de nuestra historia, por un lado la crisis económica que llevó a la desocupación a muchos hogares, el casi exterminio de las organizaciones sindicales, políticas o barriales como expresión de los derechos democráticos, la violencia real y virtual y la convivencia cotidiana con la muerte; contexto sumamente complejo para los jóvenes que tienen que descubrir y crear su modo de insertarse en la sociedad.

Navegando en INTERNET unos alumnos míos encontraron un diálogo entre dos jóvenes que dice lo siguiente:

(Joven 1) «Para los que todavía no saben a nuestra generación la han bautizado como la generación X. nos consideran un movimiento que ve al mundo de diferente manera que nuestros padres..

Se supone que somos más conscientes de la naturaleza y estamos más interesados en cuidarla y no somos tan amantes de la guerra como nuestros antepasados.

(Joven 2) «Así es, Somos la generación X porque nadie nos entiende, somos una interrogante, una incógnita (de ahí la X) pero también tenemos una nueva conciencia de lo que nos rodea y podemos cambiar el mundo cuando queramos porque no estamos atados a ninguna serie de reglas ancestrales, y por más que fallemos en lo que hagamos no creo que nos salga peor de lo que nos han dejado».

Creo que si lo vemos en un sentido positivo de la llamada generación X podemos esperar mucho más de lo que suponemos, y los adultos empezar a mirarnos más críticamente y descubrir las incoherencias que como padres y maestros hemos dado a ésta generación que nos desconcierta.

 

Algunas propuestas

«Si me arrojé al fin no fue por la pena que inicialmente me hizo subir, sino, porque ahí al borde M abismo, fueron desde abajo gradual y públicamente destruidas todas las vías que aún me quedaban abiertas»

Rafo Raez : Suicida a los 16

1. Cambiar la visión que tenemos de los jóvenes vistos como problema, como objetos de consumo o posibles electores: Es necesario ver a los jóvenes como potencialidad, como esperanza en lo nuevo, y para ello es necesario tener confianza y fe en sus posibilidades porque son los constructores del mundo futuro.

Como dice la canción de Rafo Raez, no los empujemos al abismo y cerremos las vías que aún les quedan abiertas y que pueden ser recreadas, condenándolos a una muerte prematura.

2. Valorar la importancia de las organizaciones juveniles: toda la década anterior y parte de ésta han casi desaparecido las organizaciones juveniles a raíz de los fenómenos de violencia política; pero es necesario impulsar el resurgimiento y la multiplicación de las mismas, porque las organizaciones juveniles le ofrecen al joven un espacio de reflexión, análisis y capacidad de construir proyectos.

La pertenencia a organizaciones juveniles también le brinda al joven la posibilidad de asumir compromisos consigo mismo y con los demás, lo que va a contribuir a hacerlo más partícipe de la vida social.

3. Replantear el papel de la educación y el maestro: Las interrogantes y contradicciones que embargan al adolescente no existen para la escuela, todo lo que en sus reflexiones le resulta inexplicable no es tema de la escuela, es así que no se discute sobre el sentido de la vida, los planes vitales, la identidad personal, éstos no son temas de la escuela de ahí que para muchos adolescentes, aparte de los amigos y los recreos la escuela no les significa nada.

La reflexión sobre el sentido de la vida y la construcción de planes vitales le van a permitir al joven tener en claro la dirección de su vida y los medios para lograr las metas que se ha propuesto, es decir lo van a sacar del inmediatismo y el presentismo.

También se discute si el maestro debe ser un facilitador, un mediador, un orientador etc.- discusión que para el tema no nos interesa detallar- pero también debe ser un modelo de acción, de pensamiento, de vida. Existe mucha desilusión en los jóvenes respecto a los maestros como modelos, tal es así que en las encuestas que periódicamente realiza Rada Bamen en jóvenes, entre las figuras que menos admiran aparece el maestro que no hace ningún esfuerzo por acercarse al alumno como persona o por tener el mínimo de coherencia entre lo que dice y hace.

4. Reivindicación de las utopías: Casi durante una década hemos estado acostumbrados a escuchar un mensaje: las utopías han terminado y en el mundo actual no hay lugar para las mismas. Si algo nos diferencia a los seres humanos de los animales es que los seres humanos somos capaces de vivir y hasta morir por nuestros sueños; justamante en la etapa adolescente los sueños juveniles emergen con fuerza porque se comienza a pensar en realidades posibles y mejores diferentes de la que se vive y a lo largo de la historia de la humanidad es lo que ha impulsado a los grandes cambios y a la conquista de derechos que disfrutamos, en el plano personal los sueños son capaces de agigantar las fuerzas del débil y hacerlo conquistar lo inimaginable; es decir los sueños son el motor de la vida porque como dice el cantautor Español Joan Manuel Serrat «la vida sin utopías sería como un ensayo para la muerte»; le quitamos los sueños al ser humano y lo condenamos a la sobrevivencia, al tedio.

Paradójicamente una de las jóvenes muertas era una trabajadora del hogar, cuyo sueño era estar cerca de lo inalcanzable después de toda una semana de exclusión y marginación en casa ajena, por lo menos tener la ilusión de estar cerca a sus ídolos y soñar que ella y nadie más es la protagonista, la fan enamorada y no la chola de la casa.

5. Propiciar el empleo creativo del tiempo libre: Se ha dicho hasta la saciedad que el País adolece de espacios done los jóvenes puedan recrearse, amar con libertad; pero también es importante elaborar propuestas conducentes al empleo creativo del tiempo libre, que su tiempo libre no sea atrapado por los medios de comunicación masiva que le vende un «estilo de vida juvenil», sino que pueda encontrar otras alternativas o buscar y construir caminos diferentes que contribuyan al enriquecimiento de su personalidad.

Finalmente quiero señalar que a la juventud hay que mirarla con ilusión, expectativa y confiar en sus posibilidades antes que adjetivarla y descalificarla; no olvidemos que ellos no son ni peor ni mejor que nuestras generaciones simplemente, quieren diferenciarse para afirmar su identidad, y en ese proceso podemos cooperar de múltiples formas.

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* Docente asociado de la U.N.M.S.M