ADAPTACIÓN Y REBELDÍA EN LA PAREJA ANDINA Anal Fairlie Altez*, Dora Frisancho Vera**
Se refieren estudios Rorschach efectuados por los autores en la región andina, particularmente sobre diferencias de personalidad, y se destaca la inferencia que por razones de sobrevivencia y en correspondencia a la situación de dominación, la personalidad andina reduce los espacios de su expresión y hace más estrecha la complementación de pareja, de un modo que permite explicar psicológicamente la fuente de su reconocida resistencia cultural. Palabras Clave: Psicodiagnóstico de Rorschach, adaptación, andino, rebeldia, personalidad.
Have been refered Ronychachs study done by authors qf the andean region, particularity about diferences of personality, and is given more importance to the inference because people here live in pour material conditions, the, andean personality reduce the wide-expressions an it make harder and narrower to live with a partner, so could ben explained psychologically its well-known cultural resistence. Key Words: Ronychach, andean, adaptability, rebellness, personality.
Uno de los temas básicos y más difíciles de la psicología es el que concierne a la personalidad. Para obviar en parte la dificultad de su estudio los psicólogos nos servimos de reactivos que nos permiten hacer caracterizaciones útiles para diferenciar no solamente a las personas sino también a las colectividades. En este artículo reunimos algunos de nuestros trabajos que han querido aproximarse a bosquejar la personalidad andina y distinguirla de la «blanca» o europea. El Psicodiagnóstico de Rorschach es uno de los tests más aceptados para evaluar la personalidad. Examinando las variaciones que individualmente registra cada protocolo Rorschach es posible discriminar tanto las desviaciones de comportamiento que llegan al diagnóstico de irregularidad y patología como las modalidades que conforman las tipologías o caracterologías del comportamiento normal, así como, en general, las caracterizaciones de grupo referentes a la edad, instrucción, estrato social, cultura, etc. De modo directo o tangencial las publicaciones de la especialidad proponen el perfil Rorschach que corresponde al prototipo de la personalidad europea u hombre promedio de la cultura occidental que se admite debe ser distinto al de otras culturas.
Andino Frente a Europeo En 1988 reunimos 236 protocolos Rorschach administrados en Puno y Cusco, tanto de quechuas como de aymaras, y comparamos el perfil resultante de ese conjunto con el de la cultura occidental. Para entonces tuvimos que sujetarnos a la metodología expuesta por Bolirri y atenernos a las interpretaciones de los indicadores del test aisladamente considerados. Los indicadores que prometían mayor diferencia se ordenaron como sigue: el tiempo promedio de respuesta a los estímulos del test (T. Resp.), el porcentaje de respuestas formales (F%) y el promedio de respuestas de color puro (Fb) alcanzaron predominio en el grupo andino, al tiempo que el promedio de respuestas de movimiento humano (B) y el porcentaje de respuestas populares (P%) fueron mayores en la non-na occidental. Una interpretación general presenta al andino más emotivo y al europeo más ideativo; el primero más renuente, el segundo más amoldado; más restringido uno, más expandido otro. Con respecto al perfil europeo la personalidad andina reduce su expresión personal por disconforrnidad con la organización social que debe acatar. Los indicadores del test reflejan suficientemente la situación de dominación, enajenación y descontento en que transcurre la vida en el ande. En términos calificativos hay desadaptación. No se acepta la normatividad impuesta y se protesta por el rol que se desempeña. La andina es una personalidad no integrada a la cultura dominante como naturalemente lo está la europea; se halla marginada y resiste a ser absorbida y perder identidad. El test emite un resultado que insiste en formularse como personalidad no integrada a la cultura dominante. No se trata de la desadaptación entendida comunmente como desviación del comportamiento individual y limítrofe con lo asocial y lo psicopatológico, que sólo se entiende en integrantes de una formación cultural determinada, sino de una no-adaptación que resulta de resistir y afirmar la propia identidad y defender su particularidad cultural.
Personalidad Andina y Género Era de interés también la influencia del sexo en la personalidad andina. En el mismo estudio de 1988 aparece la comparación entre protocolos de hombres y de mujeres obtenidos en Písac, Cusco. Hasta antes de esta fecha sólo se había aplicado el Rorschach a varones andinos. Esta vez se hizo uso de la «t» de Student y el nivel de significación de .05 para la confirmación estadística. Los indicadores diferenciales resultantes entre 35 protocolos de varones y 23 de mujeres se muestran en el cuadro adjunto donde solamente uno de ellos, D%, predomina en el grupo femenino. Veamos sumariamente el significado de los otros indicadores.
DONDE: IR: Señal de ubicación en la realidad y de juicio suficiente para manejarse y controlar el medio social. Los puntajes bajos denuncian desapego o distanciamiento de las exigencias de la realidad. «b»: («m» en Klopfer): Tensión interior con esfuerzo por mantener integrada la personalidad ante amenazas del exterior; «puede reflejar una sensación de impotencia ante fuerzas amenazantes del ambiente fuera de su control» (Klopfer). FFb: Indicador de emotividad estable, que tiende a la adaptación. En la norma occidental debe haber más FFb en las mujeres que en los varones (LoosliUsteri) y aquí ocurre a la inversa. En occidente «ellas son más amigables y sociables que los hombres» (Eagly, 147). FHd: «Dominio consciente de las reacciones del estado anímico de tipo disfórico» (Bohm, 109) o control de las reacciones de ánimo deprimente. F+%: Examen adecuado de la realidad circundante. También «cautela y restricción en la conducta» (Phillips, 30). No. G y No. G+: Voluntad de buen rendimiento y afán de superación haciendo uso de pensamiento sistemático y disciplina de la función lógica. La presencia significativa de estos contenidos en los varones se puede traducir en una necesidad u obligación de adaptarse y controlar la situación externa de dominación en mayor medida que lo requieren las mujeres. Veamos el indicador que predomina en éstas. D%: Aptitud para resolver problemas prácticos y salir de dificultades de modo inmediato y sencillo; hay habilidad y productividad pero «carente de relieve e inspiración» (Rapaport, 203). El incremento de D% denota disposición para zanjar prácticamente con los problemas concretos de la vida cotidiana. Es factor del «sentido común». En 1988 decíamos: «Integrando estas diversas variables Rorschach promovidas por el factor sexo, puede percibirse que destacan dos ideas centrales que más que diferenciar a un sexo del otro importan una relación de complementariedad para el ajuste de la pareja a las particularidades de su medio circundante. Prácticamente la oposición radica en el predominio masculino sobre las G y el predominio femenino sobre las D, a cuyos significados coadyuvan las otras variables, manteniendo la relación de complementación. Las interpretaciones apuntan casi indefectiblemente, por un lado al papel de la responsabilidad formal que descansa en el varón, a su función de representante legal y social y por lo cual debe mantener relativo control de la realidad mediante el compromiso de todos sus recursos conscientes intelectuales posibles, orientandolos a una mayor captación de las grandes relaciones y sistemas formales referidos al espacio tiempo y valores, con descuido de las cosas prácticas cotidianas. Las mujeres se desprenden, por el contrario, de la representatividad legal y social orientando su preocupación intelectual por lo práctico, cotidiano e inmediato, limitando el ejercicio y desarrollo de sus funciones cognitivas (incluyendo el pensamiento sistemático y la disciplina lógica) en aras del dominio de lo concreto y práctico. Por otra parte, la necesidad de ajustarse al medio formal y ocupacional, determinada por las circunstancias de opresión en que se vive hace que los varones, detrás de una apariencia de autodominio y madurez, sufran y padezcan de tensión psíquica acentuada que los mantiene alerta a la vez que disconformes, configurando una personalidad manejada por hábitos de rigidez y tensión; las mujeres en tanto no dan signos de esta tensión resultante de las presiones del medio, se adaptan, aunque en forma no genuina a sus limitadas condiciones de vida, sin complicarse por tener que responder a ellas y aparentando buen sentido común y suficiente disposición para el contacto social estrecho, sobre lo cual centran casi todo su interés Así parecen haberse dividido las responsabilidades unos y otras; los hombres enfrentando las leyes de la dominación, con dolor y costo psíquico, y las mujeres acentuando su preocupación por lo concreto y lo usual o tradicional, resignadas al estrecho marco de relegamiento que el particular sistema social les ha reservado». Entre nuestras amas de casa circula una extendida frase que bien puede resumir la comparación: «Mientras ellos discuten nosotras tenemos que darles de comer».
La Frente de la Resistencia La complementación es inevitable y parece tener las mismas características en todas las sociedades monogámicas y patriarcales, pero da la impresión de que no es suficiente con mencionarla para explicar todos los aspectos que proyecta el cuadro N.° 1. El sobresaliente D% femenino, la exclusividad de «b» y FHd en los varones y el predominio en éstos de las FFb plantean una particularidad que excede la distinción de género entre los grupos. El D% alcanzado por las comuneras es relativamente alto frente al promedio andino (54,4%) y al europeo-occ¡dental (Anzieu, por ejemplo, reporta 50%, Exner 62% y Rapaport 60%) y denota una reducción del accionar al espacio inmediato con excesiva preocupación por tener que responder a la exigencia exterior (R. de Traunbenberg, 42). Las «b» y FHd que afectan particularmente al grupo masculino, traducen el estrés o tensión que convoca al esfuerzo consciente para dominar las reacciones desproporcionadas y mantener integrada la personalidad, significado que se contradice con su no esperado predominio de FFb que en la perspectiva intercultural que vimos atrás era imprevisible por significar la afectividad adaptativa, situación que invita aquí a interpretarse como necesidad de simular contacto afectivo con el agresor. Los otros indicadores del cuadro también verifican en los varones su necesidad mayor de examinar y adecuarse a la realidad circundante. Vale decir, a la vez tensión interior y obligación de mostrar sociabilidad. El comunero que hemos observado tiene que tratar a regañadientes con el amenazante mundo externo y hacerse de medios diplomáticos para encararlo. La mujer, en tanto, debe lidiar mostrando «conservadurismo o eficiencia psicológicos» (Extier, 29) con esa realidad extema «tal cual se presenta» (Colombo, 34) y obligarse a atinar a lo necesario para sobrevivir. La sorprendente escasez de FFb en la comunera no puede significar sino renuencia a la adaptación afectiva o actitud de no querer adaptarse a la dominación ni por necesidades diplomáticas, interpretación que puede verificarse en las otras variables de la comparación, donde aparecen disminuidas las condiciones de la conducta adaptativa, y en su por demás reconocida terquedad. Nada mejor que reducir el espacio del accionar hasta una posición de trinchera y privacidad para mantener viva la renuencia a la adaptación y atizar la resistencia y el rechazo a la dominación. en este espacio tiene lugar la creatividad andina: su música, su danza, su artesanía, pero sobre todo el arte de resistir. El juego de variables diferenciales que hemos encontrado es difícil que encaje con alguna explicación que se parezca a la tesis de la doble dominación que se adopta para explicar la condición de la mujer en occidente y que el feminismo ha generalizado a la relación andina de pareja. Es posible incluso que nuestras diferenciales Rorschach sean incompatibles con esa explicación y, más bien, resulten de la configuración estructural de la dominación que obliga a la pareja andina (como quizá a la pareja de las culturas dominadas) a recurrir a una estrategia de complementación y repliegue más que a una pugna intergénero que de haber existido como una relación fundamental habría precipitado hace tiempo la extinción de la cultura. La renuencia a la integración en los términos de la dominación y la actitud de afirmación de la propia identidad que se transmite desde la cuna a los hijos es lo único que puede explicar que perviva la personalidad andina y perennice la resistencia cultural. Dentro de la complementación general que interpretamos es deducible que el varón se obliga a una función de cuerpo de choque apertrechado de elementos adaptativos para alternar con el vencedor con todo el dolor psíquico que ello acarrea, situación que permite a la mujer controlar con eficiencia el espacio doméstico y mantener el germen de la cultura y la fuente de la resistencia andina. ___________________________ |