Revista de Psicología - Vol. I Nº 1 Julio 1997

 

EDITORIAL

 

En la última década la sociedad latinoamericana enfrenta una situación tal, que la lleva a afrontar la urgencia de cristalizar cambios. Para esto, entre otras cosas, los gobernantes de cada país tratan de impulsar a los suyos por el camino del desarrollo económico sostenido. Pero hallamos dos problemas cruciales: por un lado, instituciones débiles y vulnerables; por otro, un modelo de desarrollo económico que preconiza las supuestas bondades de la libertad de mercado.

Nuestra nación no es ajena a tales circunstancias, pero estimamos que hay una cuestión trascendente. Todo programa de desarrollo debe estar centrado en el desarrollo humano. En tal sentido, consideramos que el desarrollo sociopolítico, ligado o dependiente del económico, no debiera desligarse, a su vez, de las decisiones que atiendan en esencia a los aspectos educativos y de salud.

Que el entusiasmo, pues, no nos haga perder la brújula de la dirección. Todo cambio estructural que se pretenda instaurar en un país, como se pretende en el nuestro, converge inevitable o necesariamente en problemas ético- morales.

Tal vez nosotros, como psicólogos, estemos más preocupados por el resurgimiento del individualismo, resurgimiento altamente propiciado por las propuestas liberales o neoliberales. Con ello se arriesga lo esencial de la convivencia humana: la solidaridad.

Si sumamos a esto los consecuentes resultados psicosociales de pérdida de transparencia en la relación interpersonal, de la lealtad a personas y a principios, y del sentimiento comunitario, el panorama puede parecemos más preocupante aún. El ejercicio «maduro» de la libertad presupone el reconocimiento y la asunción de responsabilidad por los actos cometidos en la relación con los demás y con nosotros mismos.

En momentos como éstos deberíamos retomar los principios del humanismo como doctrina ética, de modo que defina la envergadura moral de personas y acciones. Y el psicólogo, como promotor y modelo de conducta, debiera aunar a sus motivaciones cognitivas la enseñanza y ejemplarización fáctica de los valores morales que él dice que busca infundir en sus «clientes».

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad del Perú y Decana de América, en momento alguno se desarraigó de su tradición científica y literaria, de su vocación humanística e intelectual ni de su promoción y respeto a la libertad de pensamiento y de crítica. Antes bien, todo esto se ha visto fortalecido. Siendo la Universidad un centro de reflexión también es un centro de encuentro de todas las tendencias y sistemas filosóficos.

Como instrumento que permita difundir los trabajos de investigación de los docentes de la Facultad de Psicología de nuestra Alma Mater, se presenta a la comunidad científica internacional y al público interesado el presente volumen de nuestra revista. En sus páginas encontrará artículos teóricos y empíricos de temática diversa y actualizada, importantísimos, no sólo para el profesional y estudiante de Psicología, sino para toda aquella persona interesada en el complejo entendimiento del ser humano.

 

Dr. Mario Bulnes Bedón

Director