Revista de Psicología - Vol. I Nº 1 Julio 1997

 

DISCURSO DEL DR. LUÍS ESTRADA DE LOS RÍOS EN LA CEREMONIA DE SU NOMBRAMIENTO COMO PROFESOR EMÉRITO

 

Sr. Vicerrector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Dr. Gabriel Huertas; Dr. Carlos Ponce, Decano de la Facultad de Psicología; Dr. Julio Carozzo, Decano Nacional del Colegio de Psicólogos del Perú, Srs. profesores eméritos distinguidas autoridades, Srs. profesores, alumnos y público en general.

Agradezco profundamente este nombramiento que se me ha otorgado el día de hoy, más por la buena fe, por la buena voluntad de los profesores y alumnos, que por mis méritos personales.

Es un momento sumamente interesante en la vida del docente. De algún modo se pone final a lo que podríamos denominar la docencia formal, la docencia regular, y se da comienzo a una docencia extraordinaria la del profesor emérito.

Debo agradecer al Decano de la Facultad de Psicología, por sus hermosas palabras, tomando citas de algunas de mis conferencias que tiene él en videos que yo aún no he visto ni podido obtener.

Agradezco a la Dra. Violeta Tapia, con quien me une una gran amistad y una gran tradición de colaboración desde la época de estudiantes, en que organizamos eventos y efectuamos el primer ciclo de conferencias de psicología, donde intervino el Dr. Adolf Meyer- Abich de la Universidad de Hamburgo, el Dr. Julio Endara de Ecuador, el Dr. Cohen de Canadá y otros más. Fue realmente una serie de conferencias interesantísimas, espectaculares y que fueron publicadas en nuestro Boletín de Psicología que editaba el Centro Federado de Psicología.

También recuerdo, en este momento, que nos une una vieja amistad con el Dr. Gabriel Huertas, pues cuando yo ingresé a esta Universidad al primer año de Letras en el año 53, la Federación Universitaria de San Marcos que funcionaba en este recinto, había sido capturada y expulsada al extranjero. Entonces el Dr. Huertas, con otros alumnos de la época, formaron la comisión reorganizadora de la Federación Universitaria de San Marcos y yo fui nombrado delegado ante dicha comisión por los alumnos del primer año, y trabajamos en un ambiente de mucha tensión hasta que logramos que la Federación Universitaria de San Marcos volviera a funcionar.

Tengo también grandes recuerdos de este local porque aquí funcionaba la Federación Universitaria y con frecuencia me quedaba, durante varios años, hasta altas horas de la madrugada en medio de sustos y correrías y de una serie de cosas por el estilo. Fue una labor que consideraría positiva.

Es un momento también oportuno para rememorar las experiencias como profesor, aunque sea brevemente. Diría que la docencia es una búsqueda permanente de libertad, de esta libertad humana que es diferente a la libertad animal. Porque la libertad animal simplemente significa que el animal hace lo que quiere y lo que sus instintos le permiten. La libertad humana es diferente, es una toma de conciencia, un darse cuenta de una serie de situaciones que permiten fijarse objetivos, la sociedad será tanto más libre en cuanto permita la realización de esos objetivos, y esta carrera comienza desde el primer año en que uno es alumno.

Recuerdo cada situación que he vivido; cómo en el año 59 en que se formaron los primeros jurados para entrevistar a los alumnos que habían aprobado el examen de conocimientos y pasaban a entrevista. Este examen no pretendía en realidad explorar conocimientos, sino saber de la personalidad universitaria del futuro estudiante. Tan es así que teníamos sus certificados de estudios del colegio, no con la finalidad precisamente de poner una nota, porque algunos no tenían notas buenas sino que había la intención de estudiar el proceso por el cual el alumno incrementaba o bajaba sus notas. Si aumentaban sus notas del primero al quinto, significaba que estaba mejorando y eso quería decir que su futuro podría ser promisorio. Si por el contrario estaba perdiendo notas, esto significaba de algún modo que se estaba deteriorando. Esta entrevista buscaba por tanto conocer las cualidades universitarias.

Más tarde esta preocupación se vio todavía mejorada, cuando el año 63 se formó la comisión para organizar la Facultad de Estudios Generales; comisión que dirigió el hoy día ya legendario Augusto Salazar Bondy. Para él, el verdadero universitario era el que desarrollaba una «actitud culta» ¿Qué quiere decir una actitud culta? Yo creo que esta actitud tenía dos aspectos: si el sujeto tenía una madurez adecuada y una erudición mínima puede enjuiciar y analizar los fenómenos que le rodeaban, es decir podía tomar conciencia de una serie de aspectos que a la postre iban a significar una mejor percepción de la realidad.

Creo que la «actitud culta» sigue siendo algo sumamente importante. Por lo pronto también la sección de Psicología dentro del Instituto de Filosofía comenzó a luchar contra lo que llamaríamos la psicología verbalista para destacar e instaurar una psicología científica. La psicología verbalista se refería a aquellos discursos que eran las clases de psicología, sin que el profesor tenga una auténtica relación con la realidad. En cambio la psicología científica pretendía por el contrario solamente referirse a hechos comprobados experimentalmente.

Hoy día creo que esto fue en cierto modo un error, porque se necesita el verbalismo para poder expresar adecuadamente las ideas y porque todo fenómeno psicológico que se estudie es de hecho científico, porque si no es científico no tiene ningún valor. Por supuesto una de las cosas con las cuales en esa época se luchó mucho fue contra las clases magistrales. La diferencia es que se pretendía hacer seminarios o sea grupos pequeños para tratar algún tema. Lamentablemente las clases magistrales son necesarias, por ejemplo clases como las que nos dieron Raúl Porras Barrenechea o Mario Alzamora Valdez fueron indispensables y tuvieron un gran valor formativo.

Nos sentíamos atraídos por aquello que creíamos el pensamiento objetivo. Así tuvieron un lugar preferencial las teorías del temperamento de Kretsclimer, los libros de psicopatología de Kurt Schneider y Karl Jaspers, los cuales aparte de su aspecto médico son notables por un conocimiento profundo de la personalidad humana.

También eran obligatorios textos como Las habilidades humanas de Charles Spearman o La estructura de la personalidad de Felipe Lersh o La personalística de William Stern, un caso aparte era el libro del Dr. Walther Blumenfeld por ser un referente para sus clases teóricas. Hoy en día cuando uno pregunta a los alumnos sobre estas obras generalmente nadie las conoce. Ahora hay otro tipo de libros, quizás los autores tienen más interés en hacer que los alumnos comprendan con claridad el mensaje, un libro con mensaje es un libro de difícil comprensión. Hoy en día los textos son mucho más fáciles, quizás porque los alumnos tienen menos tiempo para estudiar y deben aprender rápidamente.

En los 70 hubo un movimiento para organizar las pruebas de «aptitud académica», del cual no fuimos extraños los psicólogos. Vino una comisión de la Universidad Católica de Chile y una de la Fundación Getulio Vargas de Brasil y se hicieron las primeras pruebas de este tipo que pretendían un pronóstico certero sobre el futuro académico del alumno.

Bueno, todas estas cosas se han hecho. Hoy día tenemos - creo que éste es un gran paso- , un Instituto de Investigaciones Psicológicas que está dirigido por la Dra. Frisancho. Ahí se están haciendo cosas interesantes y es una verdadera promesa para el futuro, y por eso también es importante el profesor emérito porque se integra a la investigación.

Hoy en día los psicólogos tienen muchos problemas que enfrentar en una sociedad mucho más compleja y conflictiva en lo que se ha llamado una aldea global. Mucho se ha hablado de prepararnos para el año 2000. Yo siempre fui un escéptico y me burlaba de los que hablaban del próximo siglo, pero recientemente han pasado una serie de hechos que indican que este va ha ser un paso muy importante, como por ejemplo, la disolución de la Unión Soviética, la tesis del «fin de la historia» o la expansión de la Informática y la Cibernética.

Viviremos en el postmodernismo que será una etapa muy interesante caracterizada por la Educación y el conocimiento. El hombre postmodernista va a tener una información a diario. Creo que un precursor del Postmodernismo fue Karl Popper, autor de La sociedad abierta y sus enemigos, quien no está bien leído por los psicólogos. Creo sinceramente que puede estar a la altura de Piaget, Freud, Pavlov y muchos representantes y fundadores de la Psicología. Popper señala que el hombre ve en el mundo las cosas que quiere ver, que hay una especie de conformación previa de los hechos. Nosotros pensamos que esta idea de Popper es muy difícil de conceptualizar, pero lo que significa es que para la psicología hay cambios revolucionarios, por ejemplo el. aprendizaje no sólo será algo que se estudie de afuera hacia adentro, sino de adentro hacia afuera.

Esto significa que el hombre el año 2000, el postmodernista podrá tener información precisa del mundo, extraordinariamente precisa, que llevará a un individualismo muy grande, mucho más grande que el que ahora conocemos. El hombre modernista tenía que formarse una moral a través de su historia personal y de sus vínculos sociales, de los hábitos que le enseñaron sus mayores. El postmodernista podrá juzgar, por fin, por sí mismo la realidad, podrá tener una idea cabal con respecto a los hechos. Podrá tener una moral individual. Herbert Marcuse, que es un psicólogo excepcional, se preocupa mucho por el futuro. Avizoró que la liberación era una promesa, pero no pudo ver bien la idea del postmodernismo, por lo que ha merecido múltiples críticas, no vivió todavía en la revolución de la informática. Sin embargo la información podrá ser tan exacta que a pesar de que la moral sea individual no será diferente, sino muy parecida. O sea que no habrá un caos como podríamos pensar hoy en día por nuestra falta de información, por tener que vivir en una cultura donde no se puede analizar adecuadamente la realidad. Debemos aceptar lo que se nos da dentro de una sociedad y allí se pueden filtrar muchos errores, muchas contradicciones y nosotros las aceptamos. Tan es así que cuando en Psicopatología se dice que un rasgo anormal es aceptado socialmente pierde aquella calidad.

Hoy la psicología se esta enfrentando a nuevos y extraordinarios desafíos, no sólo la psicología, sino la universidad que debe adaptarse a las nuevas circunstancias que plantea la sociedad. Nosotros ya en el primer año de letras, con el Dr. Gabriel Huertas estábamos preocupados por la universidad y hoy día, más de 40 años después seguimos preocupados, nos hemos quedado con este bicho para siempre, y siempre estamos pensando en estos asuntos. La psicología ofrecía mucho y todavía sigue en realidad ofreciendo. Nosotros nos sentimos realmente orgullosos de haber pertenecido a la comunidad psicológica, de seguir perteneciendo y estamos decididos, dentro de nuestras posibilidades o quizás mas allá de ellas a seguir luchando. Pienso que todos los psicólogos tenemos esa obligación.

La psicología ha tenido muchos reduccionismos peligrosos. Se ha dicho que la psicología depende del problema social o que la psicología depende de lo biológico, y se han mostrado los efectos. Bien sabemos nosotros que lo biológico se condiciona por el medio ambiente, no es tan independiente y tampoco lo social vive por si sólo. En realidad una perspectiva que ha estado circulando los últimos años, que ve a la psicología como una unidad biopsicosocial, viene a ser lo más adecuado. El hombre hereda un organismo genético, también hereda una sociedad; desgraciadamente ha estado preso en estos dos aspectos. Como decíamos el postmodernismo podrá liberarlo. Ya las ideas sobre la liberación, sobre todo en el campo sexual, han causado un revuelo terrible y una oposición, pero es necesario poder trabajar con ella, es necesario poder pensar, reflexionar y repensar que esta es fundamentalmente nuestra labor.

Quiero una vez más agradecer a todos los presentes, al Decano del Colegio de Psicólogos, quien también ha tenido la gentileza de venir y a quien desearía encargar por su intermedio para que esta noche, que hay una gran asamblea en el Colegio, de, mi más sincero saludo y mi más sincero deseo que los psicólogos puedan seguir construyendo nuestro país, nuestro país que realmente necesita tanto de la psicología, y si alguien quiere y cree que no necesita la psicología es, a mi modo de ver, porque no ha tomado conciencia. Es lo que decimos, la libertad de la toma de conciencia. No se toma conciencia en muchos niveles, a mi me consta porque yo he estado en una institución en la que estaba encargado de la psicología y debía aceptar muchas situaciones antipsicológicas, algunas veces incluso me decían «mejor que no venga el psicólogo porque va a llenar al paciente de ideas que lo va ha perturbar más», no se tenía la menor idea de lo que se estaba hablando, pareciera como si el Psicólogo no supiera manejar una situación humana. La mejor idea era que necesitaba hablar, porque el psicólogo debe ser un personaje que pueda hablar y dialogar, tanto individualmente como en público.

Nuestra universidad cuatricentenaria es incomprendida muchas veces por la sociedad, pero es una universidad que tiene en su seno personas realmente importantes. Además en nuestra universidad no se trata del personalismo, de que tal o cual persona sea una lumbrera, sino se trata de ambiente. Realmente en esta época modernista, es un ambiente cultural muy positivo.

Siempre en nuestra universidad se han hablado de los problemas nacionales. Quizás en esto también han cambiado un poco los psicólogos. Antes nos interesábamos mucho en el indio, los grupos marginales y los grandes problemas sociales. Cuando yo he tenido oportunidad de pedir a psicólogos egresados que en mis cursos de postgrado escojan temas de trabajo, ellos hablan del niño de la calle, de la mamá, del papá y de los enfoques clínicos. Yo no se, pero, ya no hay inquietud por tratar los grandes problemas que afectan a nuestro país, yo creo que la universidad debe hacer lo posible porque se retome esta problemática y se vuelva a trabajar dentro de nuestra realidad social. Cualquier psicólogo puede trabajar en un lugar lejano del país, sea en la sierra o en la selva, puede encontrar grupos humanos novedosos. Todavía hay mucha tierra virgen en nuestro país y es necesario que el universitario, como todos los psicólogos, tomen en cuenta esto. No es posible tampoco vivir decididamente dentro de un interés económico; hacer algo porque nos pagan, porque eso seria el final de la sociedad. Hay un aspecto cívico y voluntario, un aspecto en que uno colabora porque piensa que es algo útil y necesario, no porque va a ganar nada, esto es una cuestión que debemos hacer que siga así.

Yo quiero agradecer a todo el público asistente, agradecer a las autoridades, agradecer a los alumnos, y decirles que me siento muy comprometido, que mi vida docente quedó como una sinfonía inconclusa. Ahora me dan la posibilidad de colocar algunas notas más, nunca llegara a estar concluida, pero siempre se puede incrementar.

Agradezco una vez más a las autoridades por esta nominación que me han hecho y tengan la seguridad que yo trataré de cumplir con el compromiso, no estoy muerto todavía. Todavía puedo luchar y la verdad es que lo haré, gracias.