No muchas profesiones como la Odontología
demandan conocimientos científicos y artísticos que se complementan en un todo
armónico.
La Odontología en sus albores fue empírica, folclórica y tradicional. Fue Pierre
Fauchard quien la introdujo al campo de la ciencia, es decir, al conocimiento exacto y
razonado de las cosas.
De aquel entonces ha transcurrido mucho tiempo y poco a poco nos hemos ido adentrando al
espacio del arte, vale decir, al talento, habilidad y destreza para hacer bien las cosas.
Sin embargo, ante el avance incontenible del progreso, surge la tecnología, que es la
ciencia de las artes y oficios en general.
Resultado de este conjunto de conocimientos, la Odontología de nuestros días nos
encuentra inmersos en el mundo de la Informática, la oferta y la demanda, los procesos
liberales, neoliberales, de globalización, etc., de suerte que la profesión tiene que
adecuarse no sólo a los conocimientos de la ciencia, el arte y la tecnología sino a los
vaivenes de la economía, la política de salud, la masificación de profesionales, su
capacitación, las modalidades de prestaciones de salud, el status socio?económico de la
población, etc.
Significa entonces, que vivimos en un estado permanente de competencia, por consiguiente,
debemos estar preparados para sortear favorablemente los problemas del presente y los que
vendrán, de suerte que el tercer milenio nos depare mejor futuro y esperanza para todos.
Dentro de ese contexto la mejor preparación al tercer milenio es la capacitación, en ese
sentido, son fundamentalmente las universidades las llamadas a cubrir esa responsabilidad,
mediante programas de formación e investigación que ayuden a resolver la problemática
que facilite el desarrollo y bienestar de la población. En el logro de ese noble objetivo
la contribución del Estado debiera ser prioritaria, principalmente a las universidades
nacionales, pues, su finalidad no es el lucro, sino el altruísta propósito de servir a
la comunidad, es la mejor inversión, los resultados le revertirían con creces y los
beneficiados seríamos todos.
Dentro de ese marco conceptual y de acuerdo a nuestros recursos económicos, la Facultad
de Odontología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ha avanzado sustancialmente
en los últimos años, bien sea mejorando su infraestructura con nuevas aulas, nuevos
laboratorios y nuevas clínicas especializadas, así como con la implementación del nuevo
plan de estudios para seis años académicos en el pregrado, en el postgrado programas de
Maestría en Estomatología, Odontoestomatología en Salud Pública, Segunda Especialidad
en Cirugía Buco Máxilo Facial, Periodoncia, Odontopediatría, Ortodoncia y
Carielogía?Endodoncia. Carreras de mando medio en Tecnología de Prótesis Dental y
Asistentas Dentales.
La facultad cuenta con un instituto de investigación donde nuestros docentes disponen de
los estímulos que les permiten adentrarse al campo de la investigación, misión
fundamental de la universidad.
Paralelamente a ello nuestras clínicas odontológicas a la par que contribuyen con las
actividades académicas, se encuentran al servicio de la comunidad en su función
asistencial, así cumplimos con los fines fundamentales de la universidad, docencia,
investigación y servicio.
Hay todavía mucho por hacer, la tarea universitaria es grande y dinámica, necesita del
sano y valioso esfuerzo mancomunado de todos, Estado, autoridades, docentes, estudiantes y
no docentes, imbuidos del mejor espíritu de progreso, de amor a la Institución y al
país, sólo así encontraremos las puertas abiertas al tercer milenio con sabor a
victoria, dispuestos a seguir en la misma senda y sentirnos útiles a nosotros mismos y a
nuestros semejantes.
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