EDITORIAL
Reflexiones sobre el aborto
La vida y la Salud son los dones más preciados que tenemos, pero muchas veces no nos preocupamos en conservarlas. El aborto es un drama con variados finales. Uno de ellos es la tragedia del aborto inducido y sus consecuencias, que puede terminar con la vida de la mujer. El tema del aborto, desde cualquier aspecto que se estudie, es motivo de opiniones muchas veces discrepantes, sean estas sociales, familiares, médicas, éticas o morales, pues cada cual tiene un concepto particular sobre el problema. Las cifras que las estadísticas del aborto hospitalario nos presentan los centros asistenciales, sólo resultan una información parcial de la realidad. Todos conocemos que en el mundo entero y en particular en los países del tercer mundo, en los que la práctica del aborto es ilegal y penada, se oculta la información, sobre todo, de los abortos inducidos. Por lo que solamente nos formulamos una estimación numérica muy subjetiva sobre ellos. Pero lo que si es real es el incremento de las tasas de aborto que, hace pocos años, eran de 10 a 13% y, en la actualidad, llegan a 15 ó 18% y, excepcionalmente, hasta 29%. Si bien el aborto es motivo de preocupación médica, resulta más preocupante el aumento de las tasas en adolescentes, sobre todo en aquellas muy jóvenes, constituyendo un grupo de riesgo alto, pues el aborto inducido está muy relacionado con estas pacientes. Es indudable que el aborto está estrechamente vinculado con los problemas que vive el país, sean de tipo social, económico o del entorno familiar, así como con los prejuicios que son tan difíciles de superar en nuestro medio cultural. Las complicaciones más serias que afronta una mujer ante el aborto inducido suelen ser originadas por las condiciones en que se practica, el manejo muchas veces empírico, y por lo tardío del momento en que suele acudir a una institución para solucionar el daño que le ocasiona esta práctica clandestina. La mortalidad materna por aborto y sus complicaciones ocupa un triste lugar preferencial en las estadísticas hospitalarias en todo el país. Lamentablemente, a través de los años, no se observa una declinación, sino un incremento, y poco o nada se ha hecho realmente para corregir este problema tan alarmante. A lo largo de muchos años, se ha realizado eventos multidisciplinarios, con la participación de expertos, para tratar el problema del aborto en su integridad. Se ha analizado, discutido y planteado soluciones, a través de recomendaciones factibles de poner en práctica, a fin de disminuir las tasas de aborto y, por lo tanto, la mortalidad materna relacionada. La estrategia que debe ser puesta en práctica ya ha sido señalada. Más, falta la decisión política para hacerla realidad, Mientras tanto, no se avanzará en el camino correcto. Cuan costoso resulta interrumpir un embarazo; que poco cuesta prevenirlo. Que fácil resulta interrumpir una vida; qué difícil es borrar de la conciencia esta actitud irreflexiva.
Dr. Luis Tang Bruigget
|