FLATULENCIA Raúl León Barúa
De todos modos, y cualesquiera que sean los mecanismos íntimos del círculo vicioso tantas veces mencionado, el proceso total tiene, de acuerdo con la experiencia de otros autores (11,18) y también la nuestra (9,10), dos factores determinantes más importantes: patología esofágica, gástrica o duodenal; y desorden emocional con manifestaciones preferenciales de ansiedad y depresión. Multitud de otros factores determinantes mencionados en la literatura, tales como usar goma de mascar, chupar caramelos, beber a través de caña, emplear dentadura postiza mal ajustada, fumar, etc. (12,18), o son infrecuentes o sencillamente tienen poca significación a la luz de la experiencia clínica. En un momento dado pensamos en la posibilidad de que la eructación excesiva pudiera deberse a acumulación, en el estómago de individuos con esa molestia, de gran cantidad de CO2 formado: a) en el mismo órgano, por acción del HCl de la secreción gástrica sobre los bicarbonatos de la saliva, del mucus gástrico o de la bilis y/o del jugo pancreático regurgitados a través del píloro; o b) en el duodeno, por acción, en él, también del HCl de la secreción gástrica sobre los bicarbonatos de la bilis y del jugo pancreático, refluyendo luego al estómago el CO2 formado (27). Para descartar esa posibilidad, estudiamos la composición química del gas contenido en el estómago de pacientes con flatulencia (incluyendo eructos) y de sujetos sin problemas digestivos (27). Aunque varios autores (13,16) han estudiado, desde 1860, la composición química del gas en el estómago de diversos animales, sujetos humanos normales, y pacientes con dilatación gástrica aguda y otros procesos digestivos, al parecer nadie había hecho una comparación entre la composición química del gas del estómago de pacientes con flatulencia y la del gas del estómago de sujetos normales. Las conclusiones a las que llegamos fueron que las concentraciones de CO2 en los pacientes con flatulencia no fueron diferentes de las encontradas en los sujetos sin problemas digestivos (27); y que el gas contenido en el estómago resultó ser siempre aire atmosférico al cual se agregó una cierta cantidad de CO2 proveniente de difusión de este gas desde la circulación y de la acción del HCl del jugo gástrico sobre los bicarbonatos de secreciones digestivas (27). Meteorismo Esta importante manifestación de la flatulencia no es otra cosa que la sensación de distensión abdominal relacionada con gas en el tracto digestivo. De acuerdo con esta definición, no es indispensable que haya distensión abdominal real, objetivable,cería que pacientes con meteorismo y volúmenes normales de gas en el tracto gastrointestinal tienen exagerada sensibilidad dolorosa a la distensión del intestino (11,28,29). Más adelante veremos la importancia que, en relación con esto, tienen, probablemente, factores de tipo psicológico. De estas consideraciones preliminares se deduce que tenderá a producir meteorismo todo factor que incremente la cantidad de gas presente en alguna zona del tracto gastrointestinal, especialmente la cámara de aire del estómago y el colon, o que incremente la sensibilidad a la distensión ocasionada por el gas. Teóricamente, y de acuerdo con lo expuesto en la sección generalidades sobre gases en el tracto digestivo, la cantidad de gas presente en una zona determinada del tracto gastrointestinal podría aumentar por: a) Llegada a esa zona de mayor cantidad de aire ingerido. En efecto, la aerofagia puede ocasionar acumulación de exceso de aire en la cámara de aire del estómago o pasaje de gran cantidad de aire al resto del tracto gastrointestinal (17,26). Como ya hemos comentado, el O2 del aire ingerido tiende a ser consumido por bacterias colónicas (11), pero el N2 persiste (13), agregándose CO2 por difusión (19,20). b) Producción de exceso de CO2 en la parte alta del tracto digestivo, por acción, sobre bicarbonatos de la saliva, del mucus gástrico, de la bilis o del jugo pancreático, del HCl secretado en forma anormalmente elevada por las glándulas del cuerpo del estómago (hiperclorhidria de la enfermedad ulcerosa péptica) (30); en el duodeno y yeyuno, por acción, sobre bicarbonatos de la bilis y del jugo pancreático, de los ácidos grasos derivados de la hidrólisis de las grasas por la lipasa pancreática (11,12); y en el colon, por acción, sobre bicarbonatos de las secreciones ileal y colónica, del exceso de ácidos grasos volátiles provenientes de fermentación bacteriana de residuos de carbohidratos alimentarios que escapan de ser digeridos y absorbidos en la parte alta del intestino delgado (11,13). Se ha mencionado que en la enfermedad ulcerosa péptica, sobre todo duodenal, uno de los mecanismos de la flatulencia que se presenta en esa afección digestiva es justamente la producción de gran cantidad de CO2 por acción del ácido clorhídrico secretado en exceso sobre bicarbonatos de otras secreciones digestivas (30). Pero, el CO2 tiene una alta difusibilidad a través de la mucosa digestiva (11,13,19) y, por lo tanto, aunque se produzca en exceso, es improbable que se acumule en el lumen del tracto gastrointestinal en cantidad suficiente como para producir sintomatología; y lo mismo vale tanto para la parte alta como para la parte baja del intestino delgado y también para el colon. c) Difusión marcada, desde la circulación, de CO2 hacia el lumen del estómago, o de N2 hacia el lumen del colon (antes mencionamos el porqué de la difusión de esos gases desde la circulación hacia el lumen del tracto digestivo). Pero, la alta difusibilidad del CO2 a través de las mucosas digestivas que hemos comentado poco antes impide que el gas se acumule intraluminalmente en forma significativa. Y en lo que respecta al N2, su coeficiente de difusión a través del mucosas digestivas es tan bastando con que haya sólo sensación de distensión abdominal. Y tampoco es indispensable que el volumen de gas en el tracto digestivo esté aumentado por sobre lo normal. En efecto, se ha demostrado que en muchos pacientes con meteorismo los volúmenes de gas contenido en el tracto gastrointestinal no difieren significativamente de los que se encuentran en sujetos normales (11,28,29). Parebajo que, así como difícilmente pasa desde el lumen hacia la circulación, es improbable que pase en sentido contrario en cantidad suficiente para contribuír a originar distensión intestinal y sintomatología. d) Fermentación colónica de carbohidratos. Restos alimenticios fermentables, especialmente carbohidratos, que escapan de ser digeridos y absorbidos en el duodeno y yeyuno, llegan al íleon terminal y el colon, donde son fermentados por bacterias allí presentes en altas concentraciones para dar lugar a gases (tales como CO2 e H2) y ácidos grasos volátiles (tales como los ácidos acético, propiónico y butírico) y, por ende, a flatulencia y otra sintomatología (11-14,19,21). Substratos importantes para fermentación colónica excesiva son: lactosa, en la malabsorción de ese disacárido (en Perú, alrededor del 63% de adultos normales y del 85% de sujetos con meteorismo tienen malabsorción de lactosa; esa diferencia fue encontrada significativa con p<0.01) (31,32); rafinosa y estaquiosa, oligosacáridos presentes en el frijol y otras legumbres y que no son hidrolizados por las enzimas del tracto digestivo (11,21,22,33); harina de trigo (34); fibra dietaria, principalmente celulosa, hemicelulosa y mucílagos presentes en cereales integrales, verduras y frutas, y en alta concentración en el salvado o afrecho (21,25,35); etc. La mucina, que es la glicoproteína más importante del mucus, secretado en prácticamente todo el tracto gastrointestinal, contiene carbohidratos en concentración de alrededor del 60%, siendo por ello un importante substrato endógeno para fermentación intestinal con producción de H2 y además CH4 (24). Las bacterias colónicas que fermentan los carbohidratos tanto exógenos, esto es, procedentes de los alimentos, como endógenos, procedentes de la mucina, son enterobacterias (especialmente Escherichia coli) y bacterias anaerobias (especialmente Clostridium y bacteroides) (12,19,21). e) Dificultad para la expulsión o salida de gases del tracto digestivo. Se ha dicho que en casos de estómago en cascada puede haber dificultad para eructar, pero esto no es observado por lo menos con frecuencia en la práctica gastroenterológica. Sí hemos tenido oportunidad de ver a un paciente en quien para tratamiento del síndrome de reflujo gastroesofágico se le había practicado fundoplicatura de Nissen dejándole probablemente el esófago muy cerrado; como consecuencia, el paciente no podía eructar el aire ingerido, teniendo una marcada sensación de distensión epigástrica; casos así han sido reportados por otros autores (11,14). Obstáculos para la difusión de gases desde el lumen hacia la circulación del intestino, como el causado por la hipertensión portal, pueden dar lugar a meteorismo (14). Finalmente, problemas tales como estreñimiento, diverticulosis y diverticulitis colónicas, cáncer del colon, síndrome del intestino irritable con aumento de contracciones segmentarias sobre todo a nivel del sigmoides, etc., al dificultar la expulsión de gas por vía rectal, pueden contribuír a originar meteorismo. También tendería a producir meteorismo todo factor que incremente la sensibilidad a la distensión del tracto digestivo por gases presentes en él. Se ha demostrado que pacientes con síndrome del intestino irritable son más sensibles a la distensión del colon que sujetos normales (36,37). Como ya dijimos, en muchos pacientes con meteorismo, sobre todo en portadores del síndrome del intestino irritable, los volúmenes de gas contenidos en el tracto gastrointestinal no difieren significativamente de los que se encuentran en sujetos normales (11,28,29). Nosotros (38), empleando el Inventario de la Personalidad de Eysenck (Eysenck Personality Inventory, o EPI), hemos encontrado en pacientes con meteorismo niveles más bajos de extraversión, o sea, más introversión, y niveles más altos de neuroticismo o inestabilidad emocional que en sujetos controles normales. Se ha demostrado que sujetos introvertidos son más sensibles a dolor que sujetos extravertidos (39). De otro lado, introversión y neuroticismo elevado predisponen a desorden emocional con manifestaciones de ansiedad, fobias, depresión y obsesión-compulsión (39). Y la ansiedad y la depresión también incrementan la sensibilidad al dolor (40). Empleando la Escala de Autovaloración de la Depresión (Self-Rating Depression Scale, o SDS) de Zung, hemos hallado en pacientes con meteorismo niveles de depresión más altos que en sujetos controles normales (41); y empleando la Lista de Registro de Síntomas-90 (Symptom Check-List 90, o SCL-90) de Derogatis y col., hemos hallado en pacientes con meteorismo niveles de ansiedad, somatización, depresión, obsesión-compulsión, y cólera-hostilidad, todos ellos más altos que en sujetos controles normales y pacientes controles con enfermedades no digestivas (42). Si los pacientes que hemos estudiado, por presentar niveles más altos de introversión, ansiedad y depresión, tenían sensibilidad al dolor exacerbada, es muy probable que hayan tenido también sensibilidad exacerbada a la distensión del tracto digestivo por gas, lo cual sería una explicación, por lo menos parcial, para el meteorismo que experimentaban. Neuroticismo elevado o inestabilidad emocional y desorden emocional con manifestaciones de ansiedad y depresión pueden dar lugar a aerofagia (18) y por ende a meteorismo. De otro lado, el neuroticismo elevado o inestabilidad neurovegetativa guarda relación con inestabilidad neurovegetativa y como consecuencia con inestabilidad en el funcionamiento visceral (39). Finalmente, neuroticismo elevado y desorden emocional con manifestaciones de ansiedad y depresión han sido considerados como probables factores determinantes del síndrome del intestino irritable (43), problema en el que existen transtornos de motilidad sobre todo colónicos (37,44), pudiendo esos transtornos originar meteorismo además de dolor abdominal y alteraciones de ritmo defecatorio (44). Cuando el meteorismo se debe más a problemas originados en la parte alta del aparato digestivo tiende a ser experimentado en el epigastrio o hemiabdomen superior y suele acompañarse de eructos. Por el contrario, cuando se debe a problemas originados en la parte baja del aparato digestivo, es decir, en el colon, tiende a ser experimentado en todo el abdomen o el hemiabdomen inferior. Expulsión de exceso de gas por vía rectal Este síntoma puede ser producido por todo lo que aumente la llegada de gas al colon o la formación de gas en ese órgano, v.g., aerofagia, difusión desde la circulación hacia el lumen, fermentación exagerada de restos de carbohidratos de los alimentos o de mucina, etc. MANEJO DE PACIENTES CON FLATULENCIA Diagnóstico Siendo la flatulencia un claro ejemplo de problema multifactorial, para comprender a fondo lo que ocurre en pacientes que padecen de ella, es necesario dar una serie de pasos diagnósticos. Como en todo problema gastroenterológico, es importante hacer, antes que nada, historia clínica y examen físico cuidadosos, incluyendo historia de factores psicológicos (presencia de desorden emocional con manifestaciones de ansiedad y depresión) (9,10,19). Exámenes auxiliares que ayudan mucho al diagnóstico, según los casos, son: investigación de sangre oculta y parásitos en las heces; estudios imagenológicos (radiografías del aparato digestivo, ecografía o tomografía axial computarizada del abdomen, etc.) y endoscópicos; test de tolerancia a la lactosa; etc. (9,10). El mejor método existente para estudiar la fermentación intestinal consiste en determinar la concentración de H2 en el aire espirado antes y durante un tiempo después de la ingestión de algún alimento hidrocarbonado o carbohidrato de origen alimentario, v.g., lactosa, rafinosa, estaquiosa, frijol, harina de trigo, salvado (22,25), etc. Lactulosa que es un disacárido sintético, lactosa-símil, y no hidrolizable en el intestino delgado, ha sido muy usado por diversos autores (21,25), para estudiar la capacidad fermentativa de las bacterias colónicas. Cuando se ingiere un carbohidrato, restos del mismo que escapan de ser digeridos y absorbidos en el intestino delgado llegan al colon donde son fermentados por las bacterias locales dando lugar a H2 (11,19). El H2 formado difunde rápida y fácilmente a través de la mucosa colónica, pasando a la circulación y de allí al aire espirado (25). La concentración del gas en el aire espirado, determinada con ayuda de un cromatógrafo de gas, refleja la cantidad del carbohidrato que llegó al colon y fue allí fermentado (25). Cuando iniciamos nuestros estudios sobre fermentación intestinal no disponíamos de cromatógrafo de gas, y, en su lugar, empleamos una técnica de Schmidt y Strassburger (45) de principios del siglo XX, para medir fermentación fecal y que modificamos para hacerla cuantitativa (46). El aparato que ideamos (Fig 1) consiste en tres recipientes, A, B y C, intercomunicados por tubos de vidrio. En el recipiente A se colocan 5 g de heces suspendidas en agua o, mejor, en buffer de fosfato con pH 7.0. Al terminar de preparar el aparato, quedan llenos de agua destilada o buffer de fosfato el recipiente A, el tubo que conecta este recipiente con el recipiente B, el recipiente B, y hasta su extremo distal el tubo que conecta el recipiente B con el recipiente de igual volumen C. Todo el sistema es colocado a 37°C durante 24 horas. Las bacterias presentes en las heces fermentan los restos de alimentos, también presentes en las heces, produciéndose gas que pasa del recipiente A al recipiente B, desplazando líquido de este último recipiente al recipiente C. Lógicamente, el volumen de líquido desplazado al recipiente C es igual al volumen de gas producido en 24 horas. A pesar de su sencillez, la técnica es muy confiable y reproducible (47). Con ella, colocando diversos substratos fermentables y/o antimicrobianos en el recipiente A, hemos: 1) Medido la fermentación fecal en sujetos normales y pacientes con flatulencia (46); esta determinación debería repetirse, porque, cuando se llevó a cabo en pacientes con flatulencia y en quienes se había demostrado malabsorción de lactosa, ellos no habían dejado aún de ingerir el disacárido; además, porque inicialmente usamos agua destilada en vez de buffer de fosfato y, según se ha demostrado, descensos de pH por acumulación de ácidos grasos volátiles producidos durante la fermentación pueden hacer que ésta disminuya o se detenga (48). 2) Estudiado, in vitro, la fermentación de lactosa, salvado y mucina (49,50). 3) Evaluado, también in vitro, el efecto de diversos antimicrobianos sobre la fermentación por bacterias colónicas (47,51,52). En la actualidad, estamos investigando con la ayuda de alumnos de medicina el efecto de enzimas, agentes probióticos, etc., sobre la fermentación fecal.
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