| Revista de Gastroenterología del
Perú - Volumen 20, Nº2 2000 |
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EDITORIAL
UN HITO EN LA CIRUGÍA Y HEPATOLOGÍA EN EL PERÚ:
EL PRIMER TRASPNLANTE EXITOSO DEL HÍGADO
En el número 18-1 de enero-abril de
1998, ya avizorámos el trabajo de los grupos de trasplante de hígado que se habían
formado en los principales hospitales de EsSalud; y habíamos hecho una editorial de la
experiencia mundial en trasplantes hepáticos. Mencionamos la importancia de la formación
de equipos multidisciplinarios para el trasplante hepático y la importancia del apoyo de
la plana administrativa y directriz de una institución para el logro exitoso de los
trasplantes de Híga-do. Esto se ha hecho evidente con el interés que el presidente
ejecutivo de EsSalud, Manuel Vásquez Perales le ha prestado al acontecimiento, la
voluntad de hacer de este procedimiento un evento común en los hospitales de referencia
de EsSalud y brindar esta posibilidad a todos los peruanos, sin necesidad de pertenecer a
EsSalud. La existencia de un Programa Nacional de Trasplante de Organos y tejidos en
EsSalud es prueba del apoyo a la realización continua de trasplantes. El trabajo previo
de capacitación del equipo de Trasplante de Hígado habla de la seriedad del mismo.
Debemos felicitar a todo ese equipo en la Persona del Jefe del programa; Dr. José Carlos
Chaman Ortiz; los gastroenterólogos, por intermedio del servicio de hígado del Hospital
Almenara, también hemos estado representados.
Se ha dado el primer paso, ha sido duro; pero aún resta un camino difícil para andar.
Como se había mencionado hay muchas dificultades. Se ha logrado que la Dirección de
EsSalud le de atención preferencial al programa; se han formado equipos de trabajo
multidisciplinario que llevan años de trabajo juntos y que están tomando la tarea en
forma sumamente profesional.
Uno de los problemas más difíciles que creemos tenemos en nuestro país es que nuestra
población acepte la donación de órganos de sus seres queridos como un acto de bondad
hacia sus semejantes y no se siga con un concepto de "mutilación" del difunto.
Debemos influir como Sociedad de Gastroenterología en el Ministerio de Salud para
considerar a los trasplantes como un medio importante en la salvación de vidas, que en el
caso del paciente con enfermedad hepática ocurre en edades en las que la población es
economicamente activa y la realización de un trasplante exitoso representa una sobrevida
por encima de 7 años en el 60% de los casos que no tienen complicaciones
perioperatorias(1).
No es que pidamos que las instituciones del Ministerio de Salud empiecen ya la
realización de trasplantes de hígado, sino que se organice El Programa Nacional de
Trasplantes que norme el trabajo interinstitucional para que Ministerio de Salud, EsSalud,
institutos armados y policiales y clínicas privadas para que se cuente con una mayor
posibilidad de donantes; y para cuando se pueda iniciar los trasplantes en otros
hospitales, tengan ya la experiencia compartida de EsSalud y otros que estén trabajando
en esto.
El primer paciente, un varón de 57 años era portador de una neoplasia primaria
hepática; es de aquellos pacientes que muchas veces se pierden en el tiempo de espera de
un donante. Y es en estos casos donde debemos evaluar los aspectos éticos en la
selección del paciente a ser trasplantado. Se debe trasplantar el hígado en pacientes
con patología hepática que no dispone de tratamiento adecuado diferente al trasplante de
hígado y donde el trasplante definitivamente modifica el pronóstico de vida.
Dentro de los pacientes que pueden ser beneficiados por un trasplante hepático hay por lo
menos tres grupos ; (1) Pacientes con enfermedad hepática crónica; (2) pacientes con
enfermedad hepá-tica fulminante y (3) Pacientes con carcinoma hepatocelular primario.(2)
El detalle de cada enfermedad hepática ya fue discutido en el número 18-1 de nuestra
revista.
En el paciente con enfermedad hepática crónica que responde al trasplante de hígado,
debemos escoger al paciente que no este severamente debilitado y con falla multiorgánica.
En este tipo de pacientes ha sido evaluado en estudios multicéntricos de trasplantes
hepáticos, y tienen una sobrevida postoperatoria solo entre un 20 a 30% de los pacientes
y generalmente requerirá cuidados de hospitalización por semanas a meses(3). Por otro
lado operar a un paciente con enfermedad hepática crónica compensada si bien nos dará
magníficos resultados puede estar privando de un hígado a un paciente que sin el
trasplante entrará en complicaciones, y falla multi-orgánica que lo excluirán de ser
seleccionados para un trasplante de hígado. Para determinar quien o quienes son los que
necesitan más de un trasplante se ha tratado con pruebas de función de hígado como Test
respiratorios de cafeína, Depuración de monoetilglicinaxilidina y tests de depuración
de Verde de indocianina. Sin embargo ninguno a demostrado ser superior a la evalua-ción
clínica con la evaluación de función hepática con la clasificación de
Child-Turcotte-Pugh.(CTP) (2) .La experiencia de los principales centros de trasplante del
mundo es que deben entrar al pro-grama de trasplante aquellos pacientes que tienen una
chance de vivir 1 o 2 años a partir del momento de la evaluación. Esto en términos de
la clasificación CTP es incluir a aquellos cuyo puntaje es de 7 ó más (4). O cualquier
paciente que ha experimentado sangrado gastrointestinal por hipertensión portal o un
episodio de peritonitis espontánea bacteriana en estos casos sin considerar su puntaje
CTP (4). Los pacientes con estos criterios de inclusión se ha visto que tienen una
sobrevida de un año o menos si su CTP es de 10 o más; y de 1 a 5 años si el CTP es de 7
a 9 (60% sobrevida 2 años).
En el caso de la Insuficiencia hepática Fulminante IHF la indicación para optar por
trasplante hepático es la presencia de encefalopatia hepática grado II y pH sérico
menor a 7.3 (en intoxicación por paracetamol) (5). Signos ominosos en pacientes con IHF
es un INR de protrombina mayor a 6.5, creatinina mayor a 3.5mg./dl. y encefalopatía grado
III o IV.
En los pacientes con carcinoma hepatocelular primario la opción de trasplante hepático
debe hacerse en aquellos que tienen lesiones únicas de menos de 5 cms. de diámetro, ó
más de 1 no mayores a 3 cms. de diámetro (6).En estos casos hay probada superioridad del
trasplante hepático sobre la resección hepática.
El trasplante hepático nos ofrece la más grande esperanza para la sobrevida de un
importante grupo de pacientes con enfermedad crónica y otros con enfermedad aguda. Ambos
grupos con una clínica de gran severidad: Debemos usar los recursos tan limitados de
hígados donados de la forma más juiciosa. Y uno de los problemas que vamos a tener que
enfrentar es determinar el momento optimo en que realicemos el trasplante de forma que no
lo hagamos en el paciente sin esperanzas ni que lo hagamos en el paciente no comprometido
severamente.
Alberto Zolezzi Francis
Comité Editorial
Revista de Gastroenterología del Perú
Bibliografía
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