| Revista de Gastroenterología del
Perú - Volumen 20, Nº2 2000 |
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DETERMINACIÓN
DEL ANTÍGENO DE SUPERFICIE DEL VIRUS DE
LA HEPATITIS B POR INMUNOPEROXIDASA EN UN GRUPO
DE BIOPSIAS DE CIRROSIS HEPÁTICA
Dr. Felix García Ahumada, Eleazar Antúnez de Mayolo, Martín Morales Delgado
RESUMEN
47 biopsias hepáticas con diagnóstico anatomopatológicos de cirrosis fueron
procesados por inmunoperoxidasa para determinar la presencia de HBsAg. Este método muy
sensible y específico tiene aún poca difusión en nuestro medio.
Se clasificó las biopsias en dos grupos: cirrosis hepática postnecrótica (PN) (37) y
cirrosis hepática no postnecrótica (NP) (10). 9 tejidos resultaron positivos,
representan el 19.15% del total de nuestra población y pertenecen al grupo de cirrosis
hepática postnecrótica.
Esta técnica es propuesta como método auxiliar en casos clínicos con problema
diagnóstico, pacientes con infección por HBV, y principalmente en tejidos provenientes
de zonas endémicas.
PALABRAS CLAVES: Biopsia hepática, cirrosis, HBsBg, inmunoperoxidasa.
SUMARY
47 liver biopsies with anatomopathologial diagnosis of cirrhosis were processed
by immunoperoxidase (IP) to determine the presence of HBsAg. This highly sensible and
specific method has been very seldom used in our media before.
Biopsies were classified into two groups: postnecrotic hepatic cirrosis (PN) (37) and non
postnecrotic hepatic cirrhosis (NP) (10). Nine biopsies were IP positive and represent
19.15% from the whole population and all of them belong to PN hepatic cirrhosis.
This technique is proposed as an auxiliary method when confronting diagnostic problems,
and specially in tissues of endemic zones.
KEY WORDS: Liver biopsies, cirrhosis, HBaAg, inmunoperoxidase.
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INTRODUCCIÓN
El término cirrosis proviene del griego "Kippos" significa
"amarillento" y fue utilizado por primera vez por Laennec en el año 1826 al
describir hígados que presentaban esta coloración en autopsias (1,2). A través del
tiempo la cirrosis hepática ha sufrido cambios en su definición y clasificación, en la
cual han participado notables investigadores, entre ellos Schiff (3) quien define a la
cirrosis hepática como una triada de necrosis parenquimal, regeneración nodular y
cicatrización, siendo ésta la actualmente aceptada.
La cirrosis hepática se presenta con mayor frecuencia en pacientes con antecedentes de
enfermedades que producen necrosis hepática como es el caso de la infección crónica por
el virus de la hepatitis B (HBV). Otras causas frecuentemente asociadas a la cirrosis
hepática son el alcoholismo crónico, las enfermedades autoinmunes y la desnutrición
crónica (4,5). Se ha encontrado que la prevalencia de la cirrosis hepática varía según
el estudio realizado: 3% en 585,963 autopsias de todo el mundo según un estudio hecho por
De Jong (6), 6% en 12,257 autopsias en un estudio hecho por Gall (7); y en el Perú en un
trabajo realizado por médicos (3) en el Hospital Azobispo Loayza representa el 10.5% de
los diagnósticos anatomopatológicos 1924 biopsias consecutivas.
Clasificar a la cirrosis hepática basándonos sólo en la morfología es inadecuado ya
que un patrón histológico determinado puede ser producido por diversos agentes
etiológicos y a su vez un agente etiológico puede producir diferentes patrones
histológicos (4,9).
En nuestro país según un estudio realizado por Méndez y col. (10), la prevalencia de la
infección por el HBV es de 1% en donantes de sangre, 8.7% en personal hospitalario de
alto riesgo y 1.4% en población aparentemente sana. La prevalencia de portadores
crónicos del HBsAg en la Costa es de 3.4 y 3.0% en las zonas urbanas con mayor densidad
demográfica (Lima y Trujillo respectivamente), en la Sierra es de 3.8% (Abancay) y en la
Selva es mayor al 5%, lo que hace del Perú un país de mediana endemicidad para la
infección por el HBV según la clasificación propuesta por la Organización Panamericana
de la Salud (OPS).
La hepatitis B es producida por un pequeño virus de la familia hepadnaviridae que
contiene ADN en su interior, e infecta de manera natural sólo a humanos, los que son el
único reservorio conocido (11). El HBV se replica inicialmente en el tejido linfoide,
luego llega a la sangre y al hígado, en este último produce inflamación y necrosis, no
es citopático y gran parte de la patología es mediada por mecanismos inmunes (3,12), las
células hepáticas infectadas son atacadas por células T citotóxicas que reconocen
antígenos del virus, de esta manera se limita la replicación del virus; y
aproximadamente el 10% de los pacientes infectados con el virus no llegan a eliminarlo del
organismo y se convierten en portadores crónicos del HBV (11,13).
En el año de 1941 se estudió por primera vez la progresión de una hepatitis a cirrosis
a través del estudio de biopsias hepáticas seriadas (1), lo cual ha sido confirmado por
posteriores investigaciones como la del peruano Mucha (14) en el año de 1964 en un
estudio sobre la relación de la hepatitis viral y la cirrosis postnecrótica.
Inicialmente por inmunofluorescencia y microscopía electrónica se estableció que el
material antigénico presente en el suero de los pacientes infectados con el HBV podría
encontrarse también en el citoplasma de los hepatocitos de estos pacientes (15), y
posteriormente en la década de los 70 estos hallazgos fueron confirmados con el
surgimiento de un nuevo método diagnóstico altamente sensible y específico para
determinar el HBsAg en el tejido infectado, mediante el empleo de la inmunohistoquímica:
inmunoperoxidasa (IP), método inmunológico indirecto, basado en la detección de
antígenos mediante anticuerpos, donde la intensidad de la coloración marrón final en el
tejido es proporcional a la cantidad de material antigénico contenido en cada una de las
células (15,16). Esta técnica (IP) presenta ciertas ventajas sobre la
inmunofluorescencia: no es de carácter transitorio, lo cual permite revisar los tejidos
un tiempo después, y es capaz de comparar trabajos recientes con los previos (15).
El objetivo del presente estudio es determinar la presencia del HBV en un grupo de
biopsias hepáticas de pacientes cirróticos mediante la demostración del HBsAg por la
técnica de inmunoperoxidasa (IP).
MATERIAL Y MÉTODOS
1.- Población.- En el presente trabajo
se estudiaron biopsias hepáticas provenientes de 47 pacientes de los hospitales Cayetano
Heredia de Lima, de La Merced, de Chanchamayo, de Tingo María, de Pucallpa y de Clínicas
de Lima, que tuvieron el diagnóstico anatomopatológico de cirrosis hepática, según
consta en los informes correspondientes. Todas las biopsias fueron fijadas en formol por
no más de 24 horas y embebidas en bloques de parafina. Se confirmó el diagnóstico
mediante recoloración con tinción de hematoxilina-eosina.
2.- Diagnóstico Histopatológico.- Las biopsias fueron clasificadas en Cirrosis Post
Necrótica (PN) y otras que incluyen cirrosis alcohólica y cirrosis biliar (No Post
Necroticas: NP).
3.- Técnica de Inmunoperoxidasa para HBsAg.- La técnica seguida en el presente estudio
para la detección del HBsAg se realizó en el Laboratorio de Inmunopatología de la
Universidad Peruana Cayetano Heredia (LIP-UPCH). En una primera etapa del estudio se
estandarizó el método y luego se aplicó a cada una de las biopsias de nuestra
población. En cada procedimiento se incluyeron controles negativos (consistente en
biopsias de piel) y positivos (consistente en biopsias hepáticas provenientes de paciente
cirróticos con serología e inmunohistoquímica positiva para HBsAg ya conocida). El
procedimiento y los reactivos empleados fueron los usados de rutina de acuerdo a criterios
establecidos.
4.- Lectura de las láminas.- Inmunoperoxidasa positivo (IP+): coloración marrón de por
lo menos una célula en todo el tejido estudiado. Inmunoperoxidasa negativo (IP-):
ausencia de coloración marrón en todas las células del tejido estudiado.
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Fig 1. Hepatocitos
con necrosis celular, el color marrón indica positividad para IP (X 400) |
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Figura 2. Al
centro hepatico positivo para IP (X400) |
RESULTADO
De las 47 biopsias estudiadas, 37 provenieron del grupo diagnóstico de cirrosis hepática
postnecrótica (PN), representando el 78.72% del total y 10 del grupo diagnóstico de
cirrosis hepática no postnecróticos (NP), constituyendo el 21.28% del total; 9 biopsias
resultaron positivas por inmunoperoxidasa (IP) para HBsAg (19.15% del total) y 38
resultaron negativas (80.85% del total). Todas las que resultaron positivas provenieron
del grupo diagnóstico de cirrosis hepática postnecrótica (PN), constituyéndose en el
24,32% de este grupo.
DISCUSIÓN
Existen varios estudios mediante los cuales se ha demostrado la presencia del HBsAg
utilizando este método. Wu et. al. (16) en biopsias hepáticas de 143 pacientes naturales
de China con infección crónica por HBV, encontraron HBsAg citoplásmico en el 100% de
pacientes portadores, 96% en pacientes con hepatitis crónica persistente, 93% en
pacientes con hepatitis crónica activa y 79% en pacientes con carcinoma hepatocelular.
Thomsen et. al. (17) en Escandinavia en un grupo de biopsias, encuentra un 28% de
positividad para el HBsAg en el grupo de hepatitis crónica. Suzuki et. al. (18) en
biopsias hepáticas de 95 pacientes japoneses con carcinoma hepatocelular, encontró el
HBsAg en el citoplasma de hepatocitos no carcinomatosos en 28 casos (29.5%) y en células
carcinomatosas en 11 casos (11.6%). Ilardi et. al. (19) en 18 pacientes con carcinoma
hepatocelular de la República de China, encontró el HBsAg en el tejido hepático en 15
casos (83.33%) y en el tejido carcinomatoso en 3 casos (16.67%).
Se ha demostrado la presencia del HBsAg en biopsias de cirrosis hepática en estudios
(17,21,22,23) similares al que hemos realizado. Nuestra serie está conformada por un
grupo de biopsias con diagnóstico de cirrosis hepática de todos los tipos, en las cuales
se obtuvo un 19.15% (9/47) de positividad para el HBsAg en el citoplasma de los
hepatocitos por el método de inmunoperoxidasa, asimismo la positividad para el HBsAg en
nuestro estudio estuvo presente exclusivamente en el grupo de cirrosis hepática post
necrótica con un 24.32% (9/37). Estudios realizados en diferentes lugares del mundo para
determinar la presencia del HBsAg por inmunoperoxidasa en biopsias con diagnóstico de
cirrosis hepática (ver cuadro), demuestran una relación entre el porcentaje de HBsAg
tisular encontrado y la prevalencia del HBV en esas zonas geográficas (20). Así, en un
estudio realizado por Wang et. al. (21) en China sobre la expresión del HBsAg, en las
biopsias de cirrosis hepática, encontraron un 70% de positividad para el HBsAg, esta
región tiene la prevalencia más alta de portadores del HBsAg de todo el mundo (15%). En
el estudio de Al-Adnani- MS et. al. (22) sobre los patrones de enfermedad hepática
crónica en Kuwait encontró un 27% de positividad para el HBsAg en el grupo de cirrosis;
y en el estudio hecho por Mwangi et. al. (23) sobre el HBV en cirrosis hepática y
hepatocarcinoma en Kenya, encontró un 25% de positividad para el HBsAg en biopsias de
cirrosis, estos dos estudios han sido realizados en regiones con una prevalencia media de
portadores del HBsAg (11.3%). En el estudio realizado por Thomsen et. al. (17) en
Escandinavia para determinar la ocurrencia del HBsAg en un grupo de 1539 biopsias
hepáticas consecutivas, de las cuales 400 tuvieron el diagnóstico de cirrosis, encontró
un 4.5% (18/400) de positividad en el grupo de cirrosis, esta región tiene la prevalencia
más baja del mundo para portadores del HBsAg con un 0.1%.
Nuestro país tiene una endemicidad media para la infección por el HBV, según una
clasificación propuesta por la OPS (10), con pequeñas zonas endémicas de alta
prevalencia como la provincia de Abancay (3.8%). El Perú esta ubicado en el grupo de
prevalencia media para portadores del HBsAg (2,2%) (24,25), junto con Kuwait y Kenya,
según lo discutido anteriormente. Nuestros resultados, 19.15% de positividad para el
HBsAg en biopsias de cirrosis hepática, estarían en concordancia con los encontrados en
los estudios de Al-Adnani-MS et. al. (22) y Mwangi et. al. (23) para poblaciones con
prevalencia intermedia del HBV. En el Perú existe sólo un trabajo sobre la
determinación del HBsAg en biopsias hepáticas realizado por Arce y col. (26), donde
estudian 28 biopsias hepáticas, de las cuales 3 tienen el diagnóstico de cirrosis,
obteniendo 2 con resultados positivos por inmunoperoxidasa.
En nuestro estudio utilizamos biopsias hepáticas fijadas en formol por un tiempo no mayor
de 24 horas y embebidas en bloques de parafina, según recomiendan autores que han
realizado trabajos similares como Naoumov (27). A pesar del tratamiento previamente
aplicado sobre los tejidos, el método de la inmunoperoxidasa no pierde su sensibilidad y
especificidad, como lo confirman los múltiples trabajos ya realizados con este método
para determinar diferentes antígenos virales y tisulares, tanto en hígado, riñón y
piel (15,17,19,22,26,28,29,30,31), y también como lo demuestra un estudio brasileño de
Machado (32) respecto a la eficacia de la técnica para la detección de algunos
antígenos (entre ellos el HBsAg), inclusive después de desteñir secciones anteriormente
teñidas. Además señalaremos que para la utilización de este método no se necesita de
la evaluación de la estructura de los tejidos por otras técnicas (coloración de
vimentina, fibronectina, etc), como lo respaldan los trabajos revisados para la
elaboración del presente estudio, donde ninguno utiliza métodos adicionales para la
demostración y evaluación de la técnica ( 15, 16, 17, 18, 19, 21, 22, 23, 26, 27, 28,
29, 30, 31, 32, 33 ).
Cuadro.-
Resultado comparativos en la determinación del HBsAg en biopsias hepáticas con
diagnóstico anatomopatológico de cirrosis.
n= número de biopsias procesada.%=porcentaje de biopsias en las que sé demostró la
presencia del HBsAg por inmunoperoxidasa |
| Investigadores |
n |
HBsAg(+) |
% |
Wang et al.
AI-Adnani MS et al
Mwangi et al.
thomsen et al.
Presente estudio |
183
102
116
400
47 |
128
28
29
18
9 |
70.00
27.00
25.00
04.50
19.15 |
CONCLUSIÓN
Este método es de utilidad para estudios de investigación especialmente retrospectivos,
porque demuestra ser mejor que otros métodos ya conocidos como la inmunofluorescencia,
que tiene el inconveniente de tener un tiempo corto para estudio (15). En este trabajo se
muestra que el método utilizado es posible realizarlo en nuestro medio con los recursos
existentes; muestra también su valor en la práctica clínica, para ser usado como
herramienta adicional, sobre todo en los casos de incertidumbre diagnóstica, y en los
trabajos epidemiológicos especialmente en lo casos provenientes de zonas endémicas.
Bibliografía
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Laboratorio
de Inmunología: Hospital Nacional Cayetano Heredia
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