Revista de Gastroenterología del Perú - Volumen 19, Nº1 - 1999

 

PSEUDOQUISTE PANCREÁTICO COMPLICADO

REPORTE DE UN CASO Y REVISIÓN DE LA LITERATURA

Dr. Fernando Venegas*, Oscar Vidarte**

 

RESUMEN

Se presenta un caso de seudoquiste pancreático complicado (hemorragia intraquistica), siete meses después de un episodio de pancreatitis aguda aparentemente resuelta, el cual fue drenado quirúrgicamente por medio de una cistogastrostomía interna con muy buenos resultados.
Se hace una revisión de las características clínicas, radiológicas y modalidades terapéuticas de esta patología que ha cobrado mayor importancia debido al estudio radiológico cada vez más utilizado en el diagnóstico de patología pancreática.

Palabras Claves: seudoquiste pancreático, pancreatitis, cistogastrostomía.

 

SUMMARY

We reported a complicated pancreatic pseudocyst (intracystic hemorrhage) seven months after an acute pancreatitis attack. A surgical drainage (internal cystogastrostomy) was carried out with excellent resolution. The clinical, radiological and therapeutic features of pancreatic pseudocysts are reviewed.

Key Words: Pancreatic Pseudocyst, Pancreatitis, Cystoenterostomy

 

INTRODUCCIÓN:

Con la utilización cada vez mayor de la tomografía abdominal, la pancreatografía retrógrada endoscópica y ultrasonido en el diagnóstico de la patología pancreática, un mayor número de seudoquistes pancreáticos están siendo descubiertos.
Así, se estima que aproximadamente 5,000 nuevos casos de seudoquistes pancreáticos se diagnostican anualmente en Estados Unidos; más aún, casi la mitad de todos los pacientes con pancreatitis crónica desarrollan un seudoquiste en algún momento del curso evolutivo de su enfermedad.(1)
Es por ello, que probablemente médicos internistas, gastroenterólogos y cirujanos encuentren actualmente en la práctica diaria más casos de seudoquistes pancreáticos que los que usualmente veían; de ahí la importancia de conocer el manejo adecuado de esta patología.
Presentamos el caso de un paciente con un seudoquiste pancreático complicado y hacemos una revisión de esta patología enfocando las características clínicas, radiológicas y las modalidades terapéuticas existentes.

 

CASO CLÍNICO

Paciente varón de 33 años, natural de la India que llega al Perú a bordo de un buque de carga; fue admitido el 24-2-98 por nauseas y dolor abdominal de gran intensidad, de inicio súbito, localizado en epigastrio e hipocondrio izquierdo y que se irradiaba a zona lumbar izquierda.
Tenía como antecedente importante haber tenido un cuadro de similares características hace 7 meses en su país natal, permaneciendo hospitalizado 10 días. La ecografía abdominal mostró una vesícula biliar sin cálculos, páncreas, hígado y bazo sin alteraciones; pero si hubo una elevación importante de la enzima amilasa ( 4 veces el valor normal ).
No tuvo control tomográfico. Fue dado de alta con indicación de dieta baja en grasa, la que cumplió hasta la presente admisión. Desde entonces y a pesar de la dieta estricta que seguía, el paciente manifestó que experimentaba dolores abdominales a repetición, sobre todo asociado con el consumo de grasa.

Antecedentes:

  • Consumo de alcohol: No, por razones religiosas.
  • Eliminación de cálculos: negativo
  • Eliminación de parásitos: negativo
  • Consumo de tabaco: negativo

Al exámen físico se encontró T=36,8° C; FC: 106x’; FR: 22x’
Peso: 45 Kg, Talla: 1.65 cm
Paciente en mal estado nutricional, deshidratado, quejumbroso.
Piel tibia, elástica, no equimosis, no petequias.
TCSC: disminuido en cantidad.
TORAX: MV pasa bien ACP, no ruidos agregados.
CV: Ruidos cardiacos rítmicos; no soplos
Abdomen: RHA presentes, blando, doloroso y con resistencia abdominal aumentada en mesogastrio e hipocondrio izquierdo.
SN: sin alteraciones.

 

Exámenes auxiliares al ingreso: Hemograma: Leucocitos: 10,800 (Abastonados=1%, basófilos=0%, eosinófilos=1%, segmentados=76%; linfocitos=14%, monocitos=8%).
Hematocrito: 40%; Trigliceridos: 67 mg/dL; Colesterol: 113 mg/dL; HDL: 25 mg/dL; LDL: 106 mg/dL; Amilasa: 392 (VN<100); Calcio: 10 mg/dL.

Ecografía Abdominal: Páncreas aumentado de volumen y presencia de gran halo peripancreatico. Hígado, bazo, riñones de caracteres normales.

 

EVOLUCIÓN

Se le indicó hidratación parenteral, analgesia y reposo absoluto. Al día siguiente se le realiza una tomografía abdominal la que se informa como "gran aumento de volumen de la glándula pancreática, con colección tabicada peripancreática en relación a ascitis pancreatógena o seudoquiste pancreático" (Figura 1).

Figura 1

Se continuó con el tratamiento descrito con monitorización estricta de funciones vitales, exámen físico, bioquímica sanguínea e imágenes.

Paciente permaneció sin fiebre, con náuseas ocasionales y con el dolor abdominal que fue cediendo paulatinamente.

Exámenes auxiliares al 2do. día: Amilasa : 271, Glucosa : 115
Exámenes auxiliares al 3er. día: Amilasa : 133, Glucosa: 112

El 4to. día el dolor cedió casi totalmente, el estado general mejoró e incluso el paciente toleró vía oral. Un control ecográfico al 4to. día fue informado como "páncreas aumentado de volumen, presencia de halo peripancreático con zonas anecogénicas que no se observaron en el examen previo". Al 6to. día el dolor nuevamente comienza a aumentar en intensidad y se hace más continuo. Se realiza una nueva ecografía la que señala: "gran imagen anecogénica que rodea al páncreas que podría corresponder al líquido peripancreático o necrosis". La tomografía abdominal de ese mismo día mostró "páncreas aumentado de densidad, contornos irregulares y rodeado de colección peri pancreática tabicada con contenido heterogéneo, el cual ha aumentado respecto a control tomográfico previo" (fig. 2).

Figura 2


En Junta Médica se decide iniciar cobertura antibiótica amplia y programación para sala de operaciones con el diagnóstico preoperatorio de seudoquiste pancreático infectado "vs" ascitis pancreatógena tabicada infectada.
Ese mismo día paciente experimenta pico febril (39°C) y entra a sala de operaciones.

 

Hallazgos operatorios

Se encuentra gran colección peripancreática. Se aspira su contenido obteniendo 600cc. de sangre. No se identifica lesión vascular originada por el seudoquiste. Se realiza una cistogastrostomía interna con fístula pancreato-digestiva. Se enviaron muestras para cultivo y biopsia de la pared que rodeaba a esta colección.
Paciente recibe antibiótico-terapia amplia, nutrición enteral periférica, octeotride, analgésicos y evoluciona favorablemente. Al 4to. día del postoperatorio, paciente tolera vía oral y el dolor abdominal que motiva el ingreso va desapareciendo paulatinamente.
La biopsia es informada como: tejido fibroso conjuntivo con congestión vascular y hemorragia intersticial. El cultivo del contenido de la colección es informado como negativo.
A los 13 días del post-operatorio se realiza un control tomográfico el cual muestra "satisfactoria evolución del seudoquiste del cuerpo y cola del páncreas tratado quirúrgicamente con fistulización hacia el estómago. Presencia de burbujas de aire en su interior que corresponde a la fístula quirúrgica con el estómago".(Fig. 3)

Figura 2

Totalmente recuperado desde el punto de vista clínico, el paciente es dado de alta a los 21 días post operatorio y retorna a su país donde se le seguirá con controles tomográficos posteriores.

Discusión

Los seudoquistes del páncreas son acumulaciones de líquido formadas por material necrótico, restos proteináceos y material enzimático confinados por una cápsula fibrosa, la que esta formada por tejido necrótico, tejido de granulación o fibroso y no por un revestimiento epitelial diferenciándose por ello de un quiste verdadero (1,2,3,4). El hallazgo histólogo de la pared de la colección pancreática confirmó el diagnostico de seudoquiste pancreático.
Usualmente los seudoquistes son precedidos por una pancreatitis en el 90% de los casos o por un evento traumático en el 10%. Se forman a las 4 semanas después de una pancreatitis aguda aproximadamente en un 15% de ellas (2,3) y muchas veces pueden no ser detectados por semanas (3).

La presentación clínica puede ser variada y debe sospecharse de seudoquiste pancreático cuando hay presencia de una pancreatitis aguda que no mejora y si hay una persistente elevación de amilasa a pesar de haber mejoría clínica; si se presenta como un cuadro de pancreatitis aguda dentro de una pancreatitis crónica de fondo; y finalmente, como es el caso de nuestro paciente con síntomas recurrentes subsequentes a un episodio previo de pancreatitis aguda aparentemente resuelta (1,2,4,5).

La ultrosonografía del abdomen puede detectar aproximadamente hasta un 85% de seudoquistes pancreáticos(4), pero su mayor valor puede verse en la evolución del seudoquiste detectando los cambios que experimenta éste (como es el caso del paciente), o permite ver su resolución(1,4). La tomografía computarizada da un mayor detalle cuando se le compara con la ultrasonografía, permitiendo detectar localizaciones atípicas del seudoquiste(3,4). La PCRE también es un procedimiento muy útil en el diagnóstico del seudoquiste(4).

Estudios prospectivos en los mediados del año 70, basados en la ultrasonografía demostraron que no debería llevarse a cabo una intervención quirúrgica en el manejo del seudoquiste pancreático durante las primeras 6 semanas de evolución, ya que la proporción de resoluciones espontáneas es alta en este período(3,4,7,8); y por otro lado, durante este intervalo la inflamación peri pancreática no suele ofrecer una pared fibrosa bien definida que pueda mantener las suturas necesarias para una cistoenterostomía quirúrgica.

Se han usado diferentes métodos para el tratamiento como son el drenaje transcutáneo, el drenaje transendoscópico con stents endoscópico y la cistoenterostomía quirúrgica (cistogastrostomía, cistoduodenostomía y al cistoyeyunostomía). Varios autores coinciden con el drenaje interno por cistoenterostomía es el método preferible debido a su elevada tasa de buenos resultados, y a que su tasa de complicaciones y recidivas es pequeña(1,3,9); a diferencia de los otros métodos de drenaje(3), pero otros autores señalan la importancia del drenaje percutáneo como la primera elección en el manejo del seudoquiste(5,10). En el manejo de la complicaciones del seudoquiste, el tratamiento quirúrgico continúa siendo mejor en la mayoría de la series publicadas(1,2,3,4,11).
Las complicaciones de seudoquiste pueden incluir disección, obstrucción, ruptura, infección y hemorragia (1,2,3,4).

Un seudoquiste puede disecar hacia arriba la cavidad pleural, mediastino y cuello; lateralmente hacia el bazo o el riñón y hacia abajo a la pelvis. Puede causar obstrucción de varias vísceras intraabdominales: vía biliar común produciendo una ictericia obstructiva; comprensión antropilórica, duodenal produciendo dolor abdominal y vómitos; y de vena porta o esplénica produciendo hipertensión portal.
La ruptura de seudoquiste es la complicación más frecuente, pudiendo extenderse hacia el peritoneo u otro órgano abdominal. Los seudoquistes pueden infectarse ya sea espontáneamente o iatrogénicamente (secundaria a PCRE). Pueden incluirse llevar a la formación de un absceso.

Otra complicación sería la hemorragia intraquistica, considerada por unos como la única verdadera emergencia en seudoquiste pancreático(1,2). A través de mecanismos enzimáticos el seudoquiste erosiona un vaso sanguíneo cualquiera del área pancreática; siendo más frecuentes la lesiones de la arteria esplénica, seguidas de la gastroduodenal con la consiguiente formación de un seudoaneurisma(1,2,3,4).
El desarrollo de un gran dolor abdominal y/o la presencia de una masa pulsátil a veces acompañada de soplo en un paciente con diagnóstico de sudoquiste es virtualmente patognomónico; la primera característica es el caso de nuestro paciente.

La terapia implica la embolización del vaso afectado, pero la cirugía es la terapia tradicional, que implica la ligadura de los vasos afectados o compresión con posterior cistoenterostomía(4,12,13). En nuestro paciente no pudo identificarse un vaso importante afectado para realizar la ligadura correspondiente; debido a que probablemente los vasos dañados, habían sido comprimidos por el seudoquiste.

 

BIBLIOGRAFIA

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