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La infección por el virus de la hepatitis A tiene usualmente un curso benigno, y, a diferencia de la hepatitis B, las manifestaciones extrahepáticas son raras. La recurrencia se describe ocasionalmente. Existen reportes de insuficiencia renal aguda asociadas a ésta complicación, pero la etiología aún es incierta. Presentamos el caso de un paciente que desarrolló un episodio de recurrencia de hepatitis viral A asociado a falla renal. La biopsia renal mostró hallazgos compatibles con microangiopatía trombótica.
CASO CLÍNICO
Paciente peruano de 42 años, raza blanca, con diagnóstico de hepatitis viral tipo A, 2 meses antes de su ingreso, que al inicio tuvo un curso clínico no complicado. El paciente desarrolló 2 semanas antes de su ingreso un cuadro de recurrencia de la hepatitis A, con elevación de aminotransferasas y bilirrubina a predominio directo, con prurito marcado. Cuando fue admitido presentaba 2-3 días de empeoramiento del prurito, asociado a fiebre, tos seca, dificultad respiratoria, ortopnea y edema de miembros inferiores. El examen físico era destacable por la presencia de fiebre (37.8 °C), ictericia marcada y crépitos en ambas bases pulmonares. Los exámenes de laboratorio al ingreso mostraron elevación de ALT y bilirrubina directa (ver
Tabla 1), y una radiografía de tórax evidenció un patrón alveolar difuso bilateral y presencia de líneas B de Kerley. Se administró tratamiento antibiótico empírico por una posible fuente pulmonar de fiebre, mientras se obtuvo emocultivos
y cultivos de esputo. Durante su estadía hospitalaria nuestro paciente desarrolló empeoramiento de la anemia hasta una hemoglobina de 7.1 g/dL, haptoglobina de 43.8 mg/dL (rango normal 50-220 mg/dL) aunque sin evidencia de hemólisis en el frotis periférico (ausencia de esquistocitos). Un ecocardiograma transtorácico mostró una fracción de eyección ventricular normal. Se transfirió temporalmente a la Unidad de Cuidados Intensivos debido a exacerbación de la disnea con el inicio de fibrilación auricular y respuesta ventricular rápida, siendo controlado con amiodarona y furosemida.
Desde su ingreso se notó un deterioro progresivo de su función renal, con elevación de creatinina hasta 3.3 mg/dL, y urea hasta de 270 mg/dL, sodio urinario normal y proteinuria de 3 g en orina de 24 horas. El paciente requirió de hemodiálisis durante toda su hospitalización, sin complicaciones. La bioquímica hepática mejoró, pero la fiebre persistió sin evidencia clara de fuente de infección, siendo todos los cultivos negativos. Se descontinuó la terapia antibiótica. Otros datos de laboratorio a destacar se muestran en la
Tabla 2, incluyendo crioglobulinas positivas, niveles disminuidos de C4, niveles de C3 normales, anticuerpos anti-músculo liso negativos y serología para otros agentes infecciosos negativa. Debido a la etiología incierta de la IRA, se realizó una biopsia renal que mostró evidencia de microangiopatía trombótica, con estudio de inmunofluorescencia normal, descripción compatible con síndrome urémico hemolítico (SUH)
(Fig 1). Durante su hospitalización el paciente continuó mejorando aunque permaneció con fiebre, siendo dado de alta con prednisona 1 mg/kg/día, con remisión de la fiebre y mejoría continua de la función renal. El paciente requirió seis semanas adicionales de hemodiálisis ambulatoria con tres sesiones semanales. Aproximadamente 1 mes después durante la disminución de la dosis de prednisona, el paciente desarrolló lesiones purpúricas palpables en miembros inferiores y recurrencia de fiebre. La biopsia de piel fue compatible con vasculitis leucocitoclástica
(Fig 2). Se prescribió ciclofosfamida y se incrementó la dosis de prednisona, con lo cual las lesiones y la fiebre remitieron completamente.
Describimos el caso de un paciente con hepatitis A recurrente, con patrón colestásico complicado por insuficiencia renal aguda. Los hallazgos histológicos en la biopsia renal fueron compatibles con microangiopatía trombótica y síndrome urémico hemolítico. La verdadera incidencia de hepatitis A recurrente varía entre el 3 y el 20% (1). Glikson M, y col encontraron una incidencia del 3% en su serie de 14 pacientes (1) La etiología no está bien establecida, pero se postula que podría deberse a una forma de manifestación de la hepatitis A persistente o a una respuesta inmune alterada al virus de la hepatitis A (1). Usualmente este grupo de pacientes se presentan con un patrón colestásico como ocurrió en nuestro caso, aunque la recurrencia suele ser más leve que el cuadro inicial (2). En el caso presentado, luego de una mejoría temporal en la fase inicial de la enfermedad, el paciente presentó fiebre,elevación de aminotransferasas y prurito, complicado posteriormente con insuficiencia renal.
A diferencia de la hepatitis B, las manifestaciones extrahepáticas de la hepatitis A son raras, siendo aún más infrecuentes las complicaciones renales. La insuficiencia renal aguda (IRA) en hepatitis A no fulminante se ha reportado ocasionalmente (3-6) y su etiología es aún desconocida. Se ha planteado diferentes hipótesis incluyendo toxicidad renal por hiperuricemia o hiperbilirrubinemia, crioglobulinemia, alteraciones en el flujo renal secundario a endotoxemia, o daño periférico inmunológicamente mediado cuando se encuentra hipocomplementemia (4,6). Asimismo, debe descartarse otros posibles mecanismos de daño renal tales como hipotensión, sindrome hepato renal y rabdomiolisis. La IRA en infección por hepatitis A no fulminante puede presentarse con una variedad de hallazgos de laboratorio tales como hematuria o proteinuria, que puede ir desde sólo trazas hasta síndrome nefrótico (4,7). Malbrain (6) enfatizó la importancia de la biopsia renal en la evaluación de los pacientes con hepatitis A que desarrollan IRA, para entender mejor la patofisiología de esta complicación, considerando que se puede presentar con patrones histológicos diferentes tales como necrosis tubular aguda, nefritis intersticial (3), glomerulonefritis membrano-proliferativa (4), glomerulonefritis mesangio-proliferativa (4,8) o hasta sin alteraciones significativas (4).
Como hallazgo interesante en el paciente reportado, se encontró crioglobulinas y niveles disminuidos de C4, pudiendo ambos factores haber contribuido al daño renal. Otro hallazgo destacable es la microangiopatía trombótica encontrada en la biopsia renal que llevó a plantear la hipótesis de SUH, asociación que sólo ha sido reportada por Cronin y col (9), aunque en dicho reporte no se realizó biopsia renal. La microangiopatía trombótica es un síndrome caracterizado por anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia y signos variables de daño orgánico debido a trombos plaquetarios en la microcirculación (10-12). En niños se asocia usualmente a infecciones por Shigella dysenteriae tipo 1 (13) y algunas cepas de Escherichia coli (14). En adultos, se ha asociado a infecciones virales y bacterianas, transplante de médula ósea, embarazo, transtornos inmunológicos y algunos medicamentos, sobre todo agentes anti neoplásicos, siendo la mitomicina la más reportada (15). En nuestro caso, el paciente desarrolló fiebre, IRA y anemia, aunque no hubo evidencia de hemólisis en el frotis periférico y no desarrolló trombocitopenia pero los niveles de haptoglobina se encontraron disminuídos. Se ha descrito un caso de asociación entre antígeno de superficie para hepatitis B (HBsAg) con aminotransferasas elevadas y SUH (16), pero hasta donde tenemos conocimiento éste es el primer caso reportado de hepatitis A recurrente asociado a daño renal microangiopático histológicamente confirmado.
Durante la evolución la función hepática de nuestro paciente retornó a lo normal con sólo tratamiento conservador aunque requirió hemodiálisis. Se prescribieron corticosteroides y desarrolló posteriormente fiebre y lesiones cutáneas descritas como vasculitis leucocitoclástica en la biopsia de piel. Este tipo de compromiso dérmico ha sido también descrito como complicación de hepatitis A recurrente (17). El uso de corticosteroides en hepatitis A recurrente no complicada no está justificado (18). Sin embargo, en pacientes con manifestaciones de hepatitis A más severas como en nuestro caso, el uso cuidadoso de corticosteroides es razonable.
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* Gastroenterólogo - Hepatólogo, Clínica Anglo Americana, Lima - Perú.
** Residente de Medicina, Depto. de Medicina, University of Alabama at Birmingham, USA.
*** Médico de Staff, Clínica Anglo Americana, Lima - Perú.
**** Infectólogo, Clinica Anglo Americana, Lima - Perú.
***** Nefrólogo, Clínica Anglo Americana, Lima - Perú.
****** Profesor Auxiliar de Patología, Departamento de Patología, Universidad Peruana Cayetano Heredia.
******* Patóloga, Clínica Anglo Americana, Lima - Perú
******** Profesor Investigador, Universidad Peruana Cayetano Heredia
********* Nefrólogo, Unidad de Diálisis, Clínica San Borja, Lima - Perú
Tabla de contenido
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