HISTOPLASMOSIS
GÁSTRICA SIMULANDO UNA ÚLCERA GÁSTRICA MALIGNA
Alonso Ricardo Soto Tarazona*, José Luis Meza Flores** , Doris Garrido Rivadeneyra***,
Jaime Cok Garcia****
. RESUMEN
. PRESENTACION DE CASO
. DISCUSIÓN
RESUMEN
Se presenta el caso de un paciente joven que acude por dolor abdominal crónico,
procedente de una zona endémica de Histoplasmosis, en quien se evidencia a la endoscopía
digestiva alta la presencia de compromiso gástrico caracterizado por presencia de lesión
úlcero infiltrante simulando un carcinoma. El diagnóstico final fue histoplasmosis
diseminada crónica con compromiso gástrico . El paciente presentaba como condición
subyacente hepatopatía alcohólica crónica . Se debe incluir a la histoplasmosis en el
diagnóstico diferencial de lesiones ulceradas y/o infiltrantes del tracto
gastrointestinal en pacientes provenientes de zonas endémicas o con condiciones de
inmunosupresión predisponentes.
PALABRAS CLAVE: Histoplasmosis, Estómago, Úlcera.
SUMMARY
The case evaluated hereunder is that of a young patient, from a Histoplasmosis-endemic
area, reporting chronic abdominal pain. An upper gastric endoscopy evidenced the presence
of gastric compromise, characterized by evident infiltrating ulcerous damage simulating a
carcinoma. The final diagnosis was chronic disseminated histoplasmosis with gastric
compromise. The patient presented as an underlying condition, a chronic alcoholic
hepatopathy. Histoplasmosis must be included in the differential diagnosis of ulcerated
and/or infiltrated lesions of the gastro-intestinal tract in patients from endemic areas
or susceptible to immunosuppression conditions.
KEY WORDS: Histoplasmosis, Stomach, Ulcer
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Paciente varón de 33
años , natural y proce dente de Tingo María, ocupación campesino con antecedente de
alcoholismo crónico; refiere iniciar cuadro ocho meses antes de su ingreso con dolor
abdominal tipo urente agravado por la ingesta de alimentos. Cinco meses antes de su
ingreso se agregan sensación de llenura precoz , aparición de tumoraciones cervicales,
submentonianas y supraclaviculares. Concomitantemente refiere aparición de lesiones
ulceradas en cavidad oral. Dos meses antes de su ingreso refiere aparición de edemas en
miembros inferiores que progresivamente se generalizan. Un mes antes de su ingreso cursa
con dísnea de esfuerzo progresiva asociada a presencia de melena. Durante el transcurso
de su enfermedad presenta una pérdida ponderal de 8 kg. Niega otros antecedentes además
del alcoholismo.
Examen físico
PA: 120/70, FC: 76; FR 20. Paciente despierto, lúcido en aparente regular estado general,
adelgazado. Piel pálida. TCS: presencia de edemas en miembros inferiores y pared
abdominal. Linfáticos: presencia de adenopatías submaxilares, cervicales y
supraclaviculares; dolorosas a la palpación, duras, no adheridas a planos profundos de 2
a 4 cm de diámetro. Boca: lesiones ulceradas en cavidad oral, infiltración del paladar
duro con aspecto de "empedrado" asociado a periodontitis Tórax y pulmones:
Matidez en 1/3 inferior de Hemitorax izquierdo. Murmullo vesicular disminuido en la misma
zona. Cardiovascular normal Abdomen: Distendido, matidez desplazable presente. Resto del
examen no contributorio.
Examenes auxiliares
Hematocrito 31.3%, VCM 83.2fL, MCH 26.6
Leucocitos 4300 (Ab 05 S65 L23 M4 Eo3), Plaq 97,000
Glicemia 79 mg/dl, Urea 33 mg/dl, Creatinina 0,69 mg/dl ,
AST 44 U/L, ALT 26 U/L, Bilirrubina total 1.09mg/dl, directa 0,25 mg
ELISA VIH : Negativo
Radiografía de tórax: Prominencia hiliar con imágenes sugestivas de
adenopatías. Presencia de radiopacidad homogénea en base de hemitorax izquierdo.
Endoscopia digestiva alta:
Región cardial: mucosa con presencia de cordones varicosos. Cuerpo gástrico Mucosa
eritematosa. Región antropilórica: en la curvatura menor, cerca al píloro, se aprecia
una lesión ulcerada irregular de 10 x 6 cm de bordes elevados, irregulares y de fondo
deprimido con tejido fibrinoide en el lecho. La lesión comprime y deforma al píloro,
imposibilitando el paso a región duodenal. En cara posterior del antro se aprecia lesión
elevada de 1cm. Conclusión: Lesion ulcerada gástrica: probable NM gástrico Borrman III.
Varices esofágicas G II. Pangastritis crónica superficial.
Biopsias de mucosa labial, adenopatías supraclavicular y submaxilar informadas como
histoplasmosis
Biopsia de lesiones gástricas:
Infiltrado linfohistiocitario con tendencia granulomatosa y presencia de Histoplasma
capsulatum (Fig. 1,
2, 3).
La Histoplasmosis es una
infección granulomatosa producida por el hongo Histoplasma capsulatum , un hongo
dimórfico de distribución ubicua. En el Peru se consideran como zonas endémicas Tingo
María ,Pucallpa, Iquitos, Oxapampa, entre otras1 La infección por H capsulatum var.
capsulatum suele causar una infección subclínica en pacientes provenientes de áreas
endémicas. La forma sintomática como histoplasmosis clásica se presenta como un
espectro que varía desde la infección pulmonar progresiva hasta la infección fulminante
aguda 2,3
La histoplasmosis se adquiere por vía respiratoria a través de las conidias
aerosolizadas provenientes de materia fecal de murciélagos y aves. La fagocitosis por
macrófagos modulada por linfocitos T resulta en una infección granulomatosa localizada.
Este proceso inicial autolimitado produce síntomas mínimos evidenciados solo por el
desarrollo de una respuesta inmune manifestada por una reacción cutánea de
hipersensibilidad retardada y la producción de precipitinas específicas así como
anticuerpos fijadores de complemento así como calcificaciones asintomáticas en pulmones
bazo y ganglios linfáticos mediastinales. Un pequeño porcentaje de estos episodios
progresa a la infección pulmonar progresiva o infección diseminada, usualmente asociadas
a algún estado de inmunosupresión 2,3
La Histoplasmosis puede ser clasificada de acuerdo a su topografía (pulmonar,
extrapulmonar, diseminada), por la duración de la infección (aguda , subaguda o
crónica) y por el patrón de infección (primaria versus reactivación). La infección
sintomática puede presentarse como infecciones pulmonares primarias agudas,
histoplasmosis pulmonar cavitaria crónica así como infecciones diseminadas agudas y
crónicas. Durante la infección primaria ocurre una fungemia asintomática evidenciada
por la presencia de calcificaciones esplénicas Esta diseminación permite la subsecuente
reactivación pulmonar y extrapulmonar. La reactivación luego de muchos años en tejidos
extrapulmonares, particularmente el sistema nerviosos central, ojos, glándulas
suprarrenales, superficies mucocutaneas y otras localizaciones ocurre usualmente en
inmunodeprimidos y ancianos. La histoplasmosis diseminada crónica progresiva se presenta
con síntomas de cansancio y fatiga con lesiones mucosas prominentes. El compromiso mucoso
se caracteriza por nódulos dolorosos en lengua y gingiva así como lesiones superficiales
denudadas o úlceras en forma de cráter en la mucosa bucal o vestíbulo nasal. En las
formas más subagudas los síntomas son más prominentes, con compromiso característico
del tracto gastrointestinal manifestado como dolor abdominal diarrea, masas en íleon
terminal y ciego, obstrucción intestinal o perforación y ocasionalmente sangrado masivo.
En un estudio sobre histoplasmosis gastrointestinal 4, se evaluaron 56 especimenes de 52
pacientes . De ellos 43% presentaron sintomatología gastrointestinal sin síntomas
pulmonares asociados. 31% presentaron lesiones gastrointestinales , 10% presentaron
lesiones hepáticas y 43% ambas. Las lesiones macroscópicas gastrointestinales incluyeron
ulceraciones (49% de pacientes) , nódulos (21%), hemorragia (13%) masas obstructivas (6%)
y mucosa normal (23%). Los hallazgos microscópicos incluyeron infiltración
linfohistiocíticas (83%), ulceraciones (45%), nódulos linfohistiocíticas (25%) o
reacción inflamatoria mínima(15%) pero sólo raramente granulomas bien definidos (8.5%).
Debe considerarse que la presencia de granulomas es rara y de encontrarse, la presencia de
gastritis granulomatosa puede observarse además en enfermedad de Crohn, tuberculosis ,
sarcoidosis, sífilis, beriliosis, reacción a cuerpo extraño e incluso adenocarcinoma
gástrico 5.
La presentación de histoplasmosis a nivel gástrico es rara siendo descrita
infrecuentemente en la literatura 6. Las formas de presentación incluyen ulceraciones
simulando incluso cuadros neoplásicos como en nuestro paciente. La gastritis
granulomatosa, la cual se creía una presentación común de histoplasmosis, es más bien
rara como se menciona en la serie previamente descrita.
A nivel histopatológico, el diagnóstico diferencial de histoplasmosis debe incluir otras
infecciones bacterianas y fúngicas. En preparaciones en Hematoxilina y Eosina (H & E)
a bajo aumento, H capsulatum y Leishmania son muy similares. A gran aumento, en tejidos
bien fijados, el Kinetoplasto de la Leishmania puede ser identificado en tinciones en H
& E. El Toxoplasma puede asemejarse al Histoplasma superficialmente, pero es más
pequeño y usualmente no se ve dentro de macrófagos. Cualquiera de las tinciones
especiales para hongos hará la diferenciación entre Histoplasma, Leishmania y Toxoplasma
satisfactoriamente. En tinciones Gomori Metenamina (GMS), los quistes de Pneumocystis
carinii pueden parecer Histoplasma. Blastomyces dermatitidis pequeños pueden ser
difíciles de distinguir del Histoplasma, pero en tejidos bien fijados, el Blastomyces es
multinucleado y el Histoplasma es uninucleado. El Cryptococcus neoformans puede parecer
Histoplasma, pero las paredes del Cryptococcus deben ser carminofílicas. 7,8
Con respecto al tratamiento de las formas diseminadas progresivas subagudas y crónicas de
histoplasmosis, el tratamiento en huespesdes inmunocompetentes lo constituye el
itraconazol a dosis de 400 mg/día, con lo cual se logra una tasa de curación de hasta el
90%. El ketoconazol puede ser igualmente efectivo, sin embargo su uso esta limitado por
sus efectos adversos. Si no se observa mejoría, en pacientes inmunocomprometidos, o si se
presenta intolerancia a los azoles, se debe utilizar anfotericina B a dosis de 0,4 a 0,5
mg/kg. La dosis total prescrita debe ser de 30 a 35 mg/kg de peso2. En algunos casos se
podría iniciar con anfotericin B y cambiar posteriormente a un azol oral. En el caso de
nuestro paciente, el cuadro concomitante de hepatopatía alcoholica ( y el consiguiente
estado de inmunosupresión ) limitaba el uso de azoles orales, por lo cual se decidió
iniciar anfotericin B a dosis de 0,4 mg/kg de peso. No se pudo realizar el seguimiento del
paciente debido a que este solicitó su retiro voluntario a los pocos días de iniciado el
tratamiento.
En resumen, se presenta el caso de un paciente con histoplasmosis diseminada crónica con
compromiso a nivel gástrico simulando una neoplasia. Se debe considerar el diagnóstico
de histoplasmosis en pacientes con lesiones gastrointestinales provenientes de zonas
endémicas y/o asociadas a estados de inmunosupresión.
Bibliografía
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* Médico Internista.
Hospital Nacional Hipólito Unanue.
** Médico Gastroenterólogo. Hospital Nacional Hipólito Unanue.
*** Médico Residente de Patología Universidad Peruana Cayetano
Heredia.
****Médico Patólogo. Hospital Nacional Cayetano Heredia.
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