NEOPLASIA MALIGNA
DUODENAL: PÉRFIL CLÍNICO - PATOLÓGICO
Edith Rosas Marcos, Oscar
Frisancho Velarde y Alejandro Yàbar Berrocal*
. RESUMEN
. INTRODUCCIÓN
. MATERIAL Y MÉTODOS
. RESULTADOS
. DISCUSIÓN
. CONCLUSIONES
RESUMEN
El objetivo principal del estudio fue definir el perfil clínico-patológico de la
neoplasia maligna duodenal en nuestro medio. Para ello se realizó un estudio descriptivo
y prospectivo, donde se analizaron 25 casos diagnosticados entre abril de 2000 y marzo de
2002 en el Departamento de Enfermedades del Aparato Digestivo del Hospital Nacional
Edgardo Rebagliati Martins (Lima-Peru).
La neoplasia maligna duodenal constituyó el 1,6% de las neoplasias malignas
gastrointestinales, siendo la correlación endoscópica e histológica de 86,2%. La edad
promedio fue de 64,9 años, con predominio del sexo masculino (64%). La duración promedio
de los síntomas hasta llegar al diagnóstico fue de 6,2 meses, siendo los más
frecuentes: baja de peso (84%), palidez (84%), dolor abdominal (64%) e hiporexia (60%). El
cuadro obstructivo predominó en las lesiones infraampulares, la hemorragia digestiva alta
en las supraampulares y la ictericia obstructiva en las periampulares. Se evidenció
metastásis en el 64,7% de las neoplasias primarias malignas. El tipo de lesión más
frecuente fue la mixta (40%), predominando la forma proliferativa-ulcerada; y la mayoría
tuvo localización supraampular (44%). La variedad histológica más frecuente fue el
adenocarcinoma (52%) seguido de las lesiones metastásicas (32%), linfoma (12%) y tumor
carcinoide (4%). El tratamiento aplicado fue sólo de soporte en catorce casos (56%); de
tipo paliativo en siete casos (28%); y curativo en tres casos (12%). La supervivencia
global al cabo de seis meses fue del 12,5%.
En conclusión, la neoplasia maligna duodenal es una entidad poco común, con
manifestaciones clínicas inespecíficas y tardías, por lo que suele diagnosticarse en
fases avanzadas. Pocas veces es posible un tratamiento curativo, por lo cual la
supervivencia global a los seis meses es muy pobre.
Palabras clave: Neoplasia primaria maligna duodenal. Adenocarcinoma
duodenal. Linfoma duodenal. Tumor carcinoide duodenal. Neoplasia metastásica duodenal.
SUMMARY
The main purpose of the study was to learn about the clinical-pathological profile of the
malignant duodenal neoplasia in our country. To that effect, a descriptive and prospective
study was performed, involving the examination of 25 cases diagnosed between April 2000
and March 2002 in the Department of Digestive System Diseases of the Edgardo
Rebagliati Martins National Hospital (Lima-Peru).
Malignant duodenal neoplasia accounted for 1.6% of malignant gastro-intestinal neoplasias,
with 86.2% endoscopic - histologic correlation. The average age was 64.9 years, with
predominance of males (64%). The average period of the symptoms until diagnosis was
reached, was of 6.2 months, the most frequent being: weight loss (84%) paleness (84%)
abdominal pain (64%) and hyporexia (60%). The obstructive picture prevailed in the
inframpullary lesions, high digestive hemorrhage in the suprampullary lesions and
obstructive jaundice in the periampullary lesions. Metastases was evident in 64.7% of
primary malignant neoplasias. The most frequent type of lesion was mixed (40%) prevailing
the proliferative-ulcerated type and most had a suprampullary location (44%). The most
frequent histological variation was the adenocarcinoma (52%) followed by metastatic
lesions (32%), lymphoma (12%) and carcinoid tumor (4%). The treatment administered was
merely supportive in 14 cases (56%), palliative in seven cases (28%) and curative in three
cases (12%). Global survival by the end of the six months was of 12.5%.
Conclusion: Malignant duodenal neoplasia is an unusual incident, with
delayed and non-specific clinical symptoms and it is therefore diagnosed in advanced
stages. A curative treatment is seldom possible, hence global survival after six months is
very low.
KEY WORDS: Primary malignant duodenal neoplasia, duodenal
adenocarcinoma, duodenal lymphoma, carcinoid duodenal tumor, duodenal metastatic
neoplasia.
|
A través del
tiempo se ha reportado a la neoplasia maligna del intestino delgado como poco
frecuente, constituyendo menos del 10% de las que afectan al tracto
gastrointestinal (1-5). Dentro de este grupo se encuentra la neoplasia maligna duodenal
que representa sólo el 0,3% al 0,5% de las neoplasias malignas gastrointestinales (6,7) y
alrededor del 50% de las de intestino delgado (5,7). El duodeno comprende el 8% del total
de intestino delgado, pero es más probable de padecer cambios cancerosos que el yeyuno o
el íleon (8).
Se han propuesto varias teorías para explicar la baja frecuencia de lesiones malignas en
el intestino delgado, pero la etiología real aún se desconoce (1-3,6-7,9-11).
Dentro de las neoplasias malignas del duodeno se describen al adenocarcinoma, sarcomas
(linfosarcomas, leiomiosarcomas), carcinoides, Linfomas no Hodgkin y tumores metastásicos
(5,7). El adenocarcinoma, constituye un 50 a 70% de las neoplasias duodenales (5-7,12-13)
y fue descrito por primera vez en 1746 por Giorginis Hamburger (5-6,9).
De acuerdo a la localización se les agrupa en supra, peri o infraampulares, no
considerándose a la Ampolla de Vater (5-7), pues esta zona marca el sitio de unión del
intestino anterior y medio (7,14).
La sintomatología es inespecífica, en consecuencia se detecta en fase avanzada de la
enfermedad y un 50% presenta metástasis (1,5,6,13). El diagnóstico se retrasa en
promedio 8 meses y en un 25% se establece en la necropsia (1,6,15). El tratamiento de
elección es el quirúrgico (cuarativo o paliativo); en los casos de linfoma, se asocia a
terapia adyuvante (quimioterapia, radioterapia). La supervivencia global a los 5 años es
alrededor de 25%.
En nuestro país, existen escasos reportes sobre la patología duodenal y específicamente
de la neoplasia maligna duodenal. Por ello, es necesario hacer un estudio acerca del
perfil clínico-patológico de esta neoplasia en nuestro medio, lo cual puede contribuir a
realizar un diagnóstico precoz y así dar al paciente un mejor pronóstico.
Con este fin, en el presente estudio se trazaron los siguientes objetivos:
1) Conocer la frecuencia de la neoplasia maligna duodenal.
2) Identificar las características clínicas de esta entidad.
3) Identificar las características macroscópicas de las lesiones, según el tipo
neoplásico.
4) Establecer la correlación entre el diagnóstico endoscópico y el anatomopatológico
definitivo.
5) Conocer los resultados del tratamiento que reciben los pacientes con esta entidad.
El presente estudio descriptivo y prospectivo, se
realizó en el Departamento de Enfermedades del Aparato Digestivo del Hospital Nacional
Edgardo Rebagliati Martins (Lima-Peru) entre Abril de 2000 y Marzo de
2002.
Durante el período de estudio se identificó 29 pacientes con diagnóstico endoscópico
de neoplasia maligna duodenal, todos con biopsias para el estudio anatomopatológico
respectivo.
En el Departamento de Anatomía Patológica, se revisaron los informes de las biopsias
correspondientes y en los casos donde el diagnóstico fue dudoso, se solicitó revisión
de la lámina respectiva, confirmándose el diagnóstico en 25 casos y en los restantes,
uno correspondió a tuberculosis duodenal, otro a un ampuloma y 2 a neoplasia maligna de
cabeza de páncreas que infiltraba a duodeno.
Se excluyó a los pacientes con neoplasia maligna de la ampolla de Vater, cabeza de
páncreas y de la vía biliar terminal.
Se realizó una entrevista a los 25 pacientes con el objetivo de obtener los datos para la
ficha de recolección como son edad, sexo, antecedentes personales y familiares, tiempo de
enfermedad, forma de inicio, signos y síntomas principales. De los informes de endoscopia
alta se obtuvo las características macroscópicas de la lesión, agrupándose en 4 tipos:
ulcerado, proliferativo, infiltrativo y mixto; la localización se dividió en supra, peri
e infraampular. El tipo histológico y el grado de diferenciación de la neoplasia se
obtuvo de los informes anatomopatológicos.
Se revisó las historias clínicas respectivas, para evaluar los exámenes de laboratorio
(hemoglobina, hematocrito, volumen corpuscular medio, bilirrubina y albúmina) e informes
de ecografía y/o tomografía abdominal en busca de compromiso metastásico (hígado,
ganglios linfáticos intraabdominales, peritoneo). El tratamiento indicado se agrupó en 3
categorías: de soporte, paliativo y curativo.
Finalmente, los datos obtenidos fueron analizados utilizando el programa SPSS de Windows
software.
Durante el período de
estudio se diagnosticaron endoscópicamente 29 casos de neoplasia maligna duodenal y
tuvieron confirmación histológica 25 casos, siendo la correlación diagnóstica entre
ambas de 86,2%. Se obtuvo 13 adenocarcinomas (52%), 8 lesiones metastásicas (32%), 3
linfomas (12%) y un tumor carcinoide (4%).
Así mismo, se hizo el diagnóstico de 1512 neoplasias malignas gastrointestinales,
correspondiendo 40 casos a intestino delgado (2,6%). La neoplasia maligna duodenal
representó el 1,6% de las neoplasias malignas gastrointestinales y el 62,5% de las
neoplasias malignas de intestino delgado.
La edad promedio al momento del diagnóstico fue de 64,92 años, con rango entre 26 y 89
años. La edad promedio de acuerdo a cada una de las patologías se muestra en la tabla 1.
En los linfomas, las edades fueron más tempranas que en los casos de adenocarcinoma y
metástasis. El único caso de tumor carcinoide tenía 64 años. De los 25 pacientes,
dieciseis eran varones (64%) y nueve mujeres (36%).
Tabla 1.
Distribución de pacientes por edad y patología
|
| |
Adenocarcinoma |
Metástasis |
Linfoma |
| N |
13 |
8 |
3 |
| Edad* |
69,07 ± 13,46 |
67,13 ± 15,72 |
41,33 ± 13,43 |
* Edad promedio en años ± desviación escolar |
Entre los antecedentes patológicos, se registró colecistectomía por litiasis vesicular
en 7 casos (28%) y neoplasia maligna no gastrointestinal en otros 6 (24%), siendo dos de
riñón, dos de cérvix, un melanoma maligno de piso de boca y un liposarcoma pleomórfico
de la región lateral izquierda de abdomen. Ningún paciente tuvo asociación con
enfermedades predisponentes.
El tiempo de enfermedad promedio fue de 6,2 meses, con rango entre 5 días y 3 años,
predominando la forma de presentación insidiosa (76%). El motivo de consulta fue por
melena en 9 casos (36%), seguidos por dolor abdominal en 6 (24%), náusea y vómito en 5
(20%).
Gran número de los pacientes presentaron un cuadro clínico inespecífico, caracterizado
por pérdida de peso, palidez, dolor abdominal e hiporexia. En la tabla 2 se reflejan por
separado cada uno de los síntomas y signos, con la frecuencia en que aparecieron. El
cuadro de obstrucción intestinal (dolor abdominal, náusea y vómito) se presentó en 12
casos (48%), siendo en su mayoría de origen infraampular (50%); la hemorragia digestiva
alta en 10 casos (40%), mayormente de localización supraampular (60%); y la ictericia
obstructiva en 5 casos (20%), siendo con mayor frecuencia de origen periampular (tabla 3).
TABLA 2. Síntomas
y signos
|
| |
N |
% |
| Baja de peso |
21 |
84 |
| Palidez |
21 |
84 |
| Dolor abdominal |
16 |
64 |
| Hiporexia |
15 |
60 |
| Náusea |
12 |
48 |
| Vómito |
12 |
48 |
| Melena |
10 |
40 |
| Ictericia |
5 |
20 |
| Llenura precoz |
4 |
16 |
| Masa abdominal |
3 |
12 |
| Edema de miembro |
3 |
12 |
| Hematemesis |
1 |
4 |
TABLA 3. Cuadro
clínico según localización de la neoplasia
|
| |
Supraampular |
Periampular |
Infraampular |
Total |
| N |
% |
N |
% |
N |
% |
N |
% |
| Obstrucción intestinal |
|
|
|
|
|
|
|
|
| Dolor abdominal, náusea y
vómito |
3 |
25 |
3 |
25 |
6 |
50 |
12 |
100 |
| Hemorragia digestiva alta |
|
|
|
|
|
|
|
|
| Melena |
6 |
60 |
3 |
30 |
1 |
10 |
10 |
100 |
| Ictericia |
1 |
20 |
4 |
80 |
0 |
0 |
5 |
100 |
TABLA 4. Datos
analíticos
|
| |
Media
|
|
Desviación
estándar |
| Hb (g/dl) |
8,55 |
± |
2,91 |
| Hto (%) |
26,3 |
± |
8,35 |
| VCM (fL) |
79,85 |
± |
9.53 |
| Albúmina (g/dl) |
2,83 |
± |
0,74 |
| Leucocitos (n/mm3) |
8882,80 |
± |
4316,74 |
Los datos analíticos más
sobresalientes fueron anemia microcítica e hipoalbuminemia (tabla 4). El nivel de
bilirrubina estuvo por encima de 5mg/dl en los casos de ictericia, con predominio de
bilirrubina directa.
En los informes de ecografía y/o
tomografía abdominal se evidenció metástasis a hígado y/o ganglios linfáticos
intraabdominales en 11 de las 17 neoplasias primarias malignas (64,7%). De los 13 casos de
adenocarcinoma 10 estaban en estadio avanzado (76,9%) y en los linfomas
sólo uno tuvo compromiso de ganglios retroperitoneales (33,3%). El único caso de tumor
carcinoide no presentó metástasis.
En cuanto a los hallazgos endoscópicos, predominó la lesión mixta (40%), seguida por la
lesión ulcerada (36%), proliferativa (16%) e infiltrativa (8%); dentro de las lesiones
tipo mixta, la proliferativa-ulcerada e infiltrativa-ulcerada fueron las más frecuentes
con 5 (50%) y 4 casos (40%) respectivamente, y se halló un sólo caso de lesión
proliferativa-infiltrativa (10%). La lesión mixta predominó en los casos de
adenocarcinoma y la ulcerada en las lesiones metastásicas y linfomas (tabla 5). La
localización supraampular fue la más frecuente (44%), seguida por la periampular (32%) e
infraampular (24%). En los casos de adenocarcinoma predominó la localización
supraampular y en las lesiones metastásicas la periampular (tabla 6).
TABLA 5. Tipo de
lesión según diagnóstico anatomopatológico
|
| |
Adenocarcinoma |
Metástasis |
Linfoma |
Carcinoide |
Total |
| |
N |
% |
N |
% |
N |
% |
N |
% |
N |
% |
| Ulcerado |
2 |
8 |
4 |
16 |
2 |
8 |
1 |
4 |
9 |
36 |
| Proliferativo |
3 |
12 |
1 |
4 |
0 |
0 |
0 |
0 |
4 |
16 |
| Infiltrativo |
2 |
8 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
2 |
8 |
| Mixta * |
6 |
24 |
3 |
12 |
1 |
4 |
0 |
0 |
10 |
40 |
Total
|
13
|
52
|
8
|
32
|
3
|
12
|
1
|
4
|
25
|
100
|
*Cuando coexisten 2 o más lesiones descritas anteriormente |
TABLA 6.
Diagnóstico anatomopatológico según localización de la neoplasia.
|
| |
Supraampular |
Periampular |
Infraampular |
Total |
| |
N |
% |
N |
% |
N |
% |
N |
% |
| Adenocarcinoma |
7 |
28 |
3 |
12 |
3 |
12 |
13 |
52 |
| Metástasis |
2 |
8 |
4 |
16 |
2 |
8 |
8 |
32 |
| Linfoma |
1 |
4 |
1 |
4 |
1 |
4 |
3 |
12 |
| Carcinoide |
1 |
4 |
0 |
0 |
0 |
0 |
1 |
4 |
Total
|
11
|
44
|
8
|
32
|
6
|
24
|
25
|
100
|
Los hallazgos
anatomopatológicos se muestran en la tabla 7. El diagnóstico más frecuente fue
adenocarcinoma medianamente diferenciado (20%). Los tres casos de linfoma fueron de alto
grado de malignidad tipo B.
Tabla 7. Hallazgos
Anatomopatológicos
|
| Tipo histológico |
n |
Total |
% |
| I Adenocarcinoma |
|
13 |
|
Bien diferenciado
Medianamente diferenciado
Pobremente diferenciado
Adenocarcinoma* |
3
5
3
2 |
|
12
20
12
8 |
| II Metastáticos |
|
8 |
32 |
Carcinoma epidermoide
Carcinoma a células claras
Melanoma maligno
Liposarcoma pleomórfico |
3
2
2
1 |
|
12
8
8
4 |
| III Linfoma |
|
3 |
12 |
| LNH de alto grado de
malignidad tipo B |
3 |
|
|
| IV Tumor carcinoide |
|
1 |
4 |
*No se especifica grado de diferenciación |
En cuanto al tratamiento indicado, fue
sólo de soporte en catorce casos (56%), de tipo paliativo en siete casos (28%) y curativo
en tres casos (12%); el restante se encontraba aún en espera de tratamiento quirúrgico,
ya que fue diagnosticado en el último mes del período de estudio. Cinco pacientes fueron
sometidos a un procedimiento quirúrgico, siendo en cuatro de los casos de carácter
paliativo (16%), realizándose una gastroyeyunoanastomosis; en el caso restante fue
curativo, llevándose a cabo una duodenectomía más anastomosis termino-terminal con
quimioterapia adyuvante. Los tres pacientes con linfoma recibieron quimioterapia, dos
fueron de carácter curativo y el otro fue sólo paliativo. Uno de los casos de melanoma
maligno metastásico recibió radioterapia paliativa. Y en un paciente con adenocarcinoma
se colocó un drenaje biliar externo mediante colangiografía transparietohepática
(CTPH).
La supervivencia global de los 24 casos al cabo de seis meses fue del 12,5%. La
supervivencia de los que recibieron sólo tratamiento de soporte fue 2,3±1,9 meses, en
los de tipo paliativo 3,3±1,7 meses y en los casos de adenocarcinoma tratados con
cirugía paliativa 4±0,7 meses. De los tres casos de linfoma, uno falleció a los 6
meses, no respondió al tratamiento quimioterápico. Sólo tres pacientes se encuentran
vivos sin evidencia de enfermedad, son los que recibieron tratamiento curativo; un caso de
adenocarcinoma con un seguimiento de 14 meses y dos de linfoma con un seguimiento de 6 y
16 meses respectivamente.
La neoplasia maligna duodenal es una entidad poco
frecuente como se muestra en el presente estudio, representando el 1,6% de las neoplasias
malignas gastrointestinales, porcentaje algo mayor que la de otras series publicadas
(5-7); y el 62,5% de las neoplasias malignas del intestino delgado, valor dentro del rango
reportado por otros autores, cuyas series son en su mayoría pequeñas (6-7, 21-24).
Se han propuesto varias teorías para explicar la baja frecuencia de lesiones malignas
duodenales (1-3,5-7,9,10,21), siendo lo más probable que tenga un origen multifactorial:
Proliferación rápida de las células de la mucosa.
PH alcalino, lo cual previene la formación de nitrosaminas.
Sistema inmune local mediado por IgA bien desarrollado, factor
protector contra el desarrollo de tumores.
Tránsito rápido, lo que limita la exposición del epitelio a
carcinógenos.
Escasa población bacteriana, que disminuiría el riesgo de
transformación neoplásica resultado de carcinógenos producidos por estos
microorganismos.
El contenido líquido del duodeno, menos abrasivo o irritante a la
mucosa.
Grandes concentraciones de la enzima benzopireno hidroxilasa,
tendría efecto neutralizador sobre los agentes carcínogenos.
Localización de la célula madre pluripotencial del epitelio en la
profundidad de las criptas, resguardada por una capa mucosa que lo protege de los
productos carcinógenos.
Durante el período de estudio se hizo 29 diagnósticos endoscópicos
de neoplasia maligna duodenal, confirmándose en 25 casos; esto significa que con este
método diagnóstico se llegó a tener una correlación de 86,2% entre el diagnóstico
presuntivo y el diagnóstico definitivo anatomopatológico, similar a lo reportado en
estudios previos (5, 25).
En el presente trabajo, el 52% de los casos fueron adenocarcinomas, esta frecuencia alta
también fue reportada por otros autores (5,7,8,21,22,23,24,26). En segundo lugar se
ubicaron las neoplasias metastásicas (32%), seguido por los linfomas (12%), similar a lo
informado por Barahona (7). Aunque hay otro estudio, donde se ubica los linfomas en
segundo lugar con un 20% y en tercer lugar las lesiones metastásicas con un 6,8% del
total de las neoplasias malignas duodenales (5).
La edad promedio de los pacientes al momento del diagnóstico fue 64,92 años, valor que
se mantiene dentro del rango reportado por otros autores (1,5,6,9,10,12,13). La edad
promedio de los pacientes con adenocarcinoma fue 69,07 años, algo mayor que el promedio
general y va de acuerdo con trabajos anteriores (5,8,9,21). La edad promedio de los casos
de neoplasias metastásicas, coincide con la literatura en cuanto a su aparición tardía,
entre la sexta y séptima década (5,21). En los casos de linfoma la edad promedio de 41,3
años fue similar a los trabajos previos (5,7), mencionándose en algunos que la mayoría
de los casos se presentan en población joven, antes de los 40 años (27,28). En cuanto al
sexo, hubo predominancia masculina (64%), similar a otras series publicadas
(1,5-7,10,12,13,23,24).
Entre los antecedentes patológicos, la colecistectomía por litiasis vesicular estuvo
presente en el 28% de los casos, ya en la literatura se reporta esta relación como lo
mencionan Cortese y Cornell para neoplasias benignas de intestino delgado (29). Ninguno de
los pacientes de la presente serie tuvo asociación con enfermedades predisponentes como
poliposis adenomatosa familiar, adenoma velloso, enfermedad de Crohn, estados de
inmunosupresión (SIDA), post-gastrectomía y enfermedad de Peutz-Jeghers (1-3,6,10).
Al momento del diagnóstico, los pacientes tenían un tiempo de enfermedad promedio de 6,2
meses, valor dentro del rango reportado por otras series, siendo este entre 5 y 8 meses
(1,6,7,9,15); predominando los períodos prolongados con forma de presentación insidiosa.
Con respecto a las manifestaciones clínicas, se observa un cuadro clínico inespecífico,
caracterizado por baja de peso (84%), palidez (84%), dolor abdominal (64%) e hiporexia
(60%), semejante con lo reportado en la literatura (1,6,7,9,23). Las manifestaciones
clínicas dependerán globalmente de la localización del tumor y del compromiso de la
ampolla. Los localizados en la región supraampular pueden imitar la sintomatología de la
úlcera péptica y producir sangrado digestivo alto; los periampulares pueden obstruir el
colédoco y dar ictericia; los infraampulares pueden producir obstrucción intestinal
(6,7). Esto se corrobora en el presente estudio. El cuadro de obstrucción intestinal se
presentó en doce casos (48%), siendo en su mayoría de origen infraampular (50%); la
hemorragia digestiva alta en diez pacientes (40%), mayormente de localización
supraampular (60%); y la ictericia obstructiva en cinco casos (20%), en su mayoría de
origen periampular (80%).
En cuanto a los datos analíticos, el hallazgo de anemia microcítica se explica por la
hiporexia y las pérdidas crónicas debido a la presencia de lesiones ulceradas; la
hipoalbuminemia se debe al hipercatabolismo que existe en estos pacientes y también por
la hiporexia.
La presencia de metástasis al momento del diagnóstico de las neoplasias primarias
malignas duodenales fue del 64,7%, demostrando un estadío avanzado de la enfermedad, como
se refiere en otras series (7,9,13). El adenocarcinoma metastatiza con más frecuencia a
los ganglios linfáticos mesentéricos y al hígado; en cambio el linfoma tiende a
metastatizar con más frecuencia a los ganglios linfáticos regionales (1,10). En la
presente serie, el 76,9% de los casos de adenocarcinoma tuvo compromiso hepático y/o
ganglionar; el 33,3% de los casos de linfoma sólo tuvo compromiso ganglionar. En el
único caso de tumor carcinoide no se evidenció metástasis, pero se describe que la
frecuencia de las metástasis (ganglionares o hepáticas) tiene relación con el tamaño
del tumor; si el tumor es mayor de 2cm las metástasis ocurren en el 85 a 100% (1,4).
Vistos endoscópicamente, los adenocarcinomas se localizaron mayormente en la región
supraampular, ello difiere de lo reportado por otros autores, donde mencionan la
localización periampular como la más frecuente (5-7,22-24,30,31). El tipo de lesión
más frecuente fue la mixta, predominando la forma proliferativa-ulcerada, similar a lo
reportado por Moruzumi (32), pero en otras series publicadas predominó la lesión
proliferativa (5,9). En su mayoría fueron histopatológicamente medianamente
diferenciados (20%).
Los linfomas fueron de presentación menos frecuente (12%), como vimos anteriormente,
descritos en nuestra serie como lesiones ulceradas en su mayoría y distribuidos en igual
frecuencia en la región supra, peri e infraampular, a diferencia de otras series en las
que predominan las lesiones infiltrativas y de distribución difusa (5, 7). Todos los
casos fueron Linfomas no Hodgkin de alto alto grado de malignidad tipo B.
Las lesiones metastásicas se localizaron en su mayoría en la región periampular y
fueron de tipo ulcerado. Histopatológicamente las neoplasias provenían de cuello
uterino, riñón, melanoma maligno y partes blandas. Estas neoplasias malignas pueden dar
metástasis a duodeno por diseminación hematógena o extensión directa (10,16). Los
melanomas metastásicos al tracto gastrointestinal son usualmente comunes hacia el
intestino delgado, incluyendo obviamente al duodeno (10).
El tumor carcinoide en duodeno es raro y es característica la presencia de segundas
neoplasias primarias (4,32). La mayoría tienen localización supraampular (32). En
nuestra serie se presentó un sólo caso, describiéndose como una lesión ulcerada, de
localización supraampular y no se evidenció otra neoplasia maligna sincrónica.
El tratamiento de elección de las neoplasias malignas duodenales es el quirúrgico. La
pancreatoduodenectomía usualmente indicado para tumores de la primera y segunda porción
del duodeno, o la resección duodenal especialmente para los tumores distales, son con
fines curativos. En los casos irresecables, o si las condiciones del paciente impiden una
resección, se realizará un procedimiento de derivación intestinal como tratamiento
paliativo. Según la literatura, al momento del diagnóstico se encuentra un 40 a 70% de
pacientes susceptibles de tratamiento quirúrgico curativo (6,7,16,18,19,25,33,35). La
supervivencia global a los 5 años es de 25 a 35% (9,13,16,19,20,25), estando en relación
directa al compromiso linfático, localización del tumor, invasión transmural y
clasificación histológica (18,20,25,33,34,36).
En el presente estudio, las intervenciones quirúrgicas fueron limitadas por lo tardío
del diagnóstico. Sólo un caso (4%) fue sometido a cirugía curativa (resección
duodenal), quien se encuentra vivo sin evidencia de enfermedad con un seguimiento de 14
meses; en cuatro casos (16%) la cirugía fue paliativa (gastroyeyunoanastomosis), siendo
en promedio la supervivencia de 4 meses, valor dentro del rango reportado por otros
autores que va de 4 a 18 meses (9,19,34). La mayoría de los casos (56%), solamente
recibió tratamiento de soporte debido a que las condiciones del paciente no le permitían
soportar un procedimiento quirúrgico, siendo la supervivencia en promedio de 2,3 meses.
Los tres casos de linfoma recibieron quimioterapia, respondiendo al tratamiento sólo dos
de ellos, quienes se encuentran vivos y sin evidencia de enfermedad con un seguimiento de
6 y 16 meses respectivamente. También se indicó drenaje biliar externo en un paciente
con adenocarcinoma y radioterapia en un caso de melanoma maligno metastásico. Al término
del estudio, aún no se había realizado el tratamiento quirúrgico del único caso de
tumor carcinoide.
La supervivencia global al cabo de seis meses fue del 12,5%, esto debido al diagnóstico
tardío de la neoplasia maligna duodenal, limitándose así el tratamiento quirúrgico con
fines curativos.
La neoplasia maligna duodenal es poco
frecuente, constituyendo sólo el 1,6% de las neoplasias malignas gastrointestinales.
La edad promedio de presentación es de
64,9 años, con predominio del sexo masculino.
El cuadro clínico predominante es
inespecífico por lo que el diagnóstico suele ser en estadíos avanzados.
El adenocarcinoma constituye el 52% de
las neoplasias malignas duodenales, localizándose mayormente en la región supraampular y
macroscópicamente presenta cuatro tipos de lesión: ulcerada, proliferativa, infiltrativa
y mixta, siendo la más frecuente esta última (24%).
La correlación entre el diagnóstico
endoscópico e histopatológico es del 86,2%.
Muy pocas veces es posible un
tratamiento curativo (12%), por lo cual la supervivencia global a los seis meses es de
sólo el 12,5%.
Bibliografía
______________________________________________________________________________
* Departamento de
Enfermedades del Aparato Digestivo y Departamento de Anatomia Patológica, Hospital
Nacional Edgardo Rebagliati Martins EsSALUD, Lima (Perú).
|