CARACTERÍSTICAS
CLÍNICO-EPIDEMIOLÓGICA EN PACIENTES CON INGESTA DE CAUSTICOS EN EL HOSPITAL
NACIONAL HIPÓLITO UNANUE
María Alba Rodríguez*, José Luis Meza Flores*
. RESUMEN
. INTRODUCCIÓN
. MATERIALES Y MÉTODOS
. RESULTADOS
. DISCUSIÓN
. CONCLUSIONES
RESUMEN
La ingesta de cáusticos representa un grave problema a menudo de consecuencias
devastadoras, sobre el esófago y estómago.
OBJETIVOS.- 1) Determinar el principal agente cáustico ingerido y las
lesiones de la mucosa esófago-gástrica. 2) Conocer las características
clínico-epidemiológicas de estos pacientes en nuestro hospital.
RESULTADOS.- Se evaluó 45 pacientes hospitalizados en el Hospital
Nacional Hipólito Unanue entre 1996 y el año 2001, 29 Pacientes fueron mujeres (64.4%) y
16 varones (35.6%) con un promedio de edad de 28 años y un rango entre 15 a 60 años. Las
sustancias cáusticas ingeridas fueron: lejía 30 pacientes (66.7%), ácido muriático 13
pacientes (28.9%), ácido nítrico y soda cáustica con un paciente cada uno (2.2%). En
las mujeres: 24 pacientes ingirieron lejía (82.7%), 4 pacientes ácido muriático
(13.7%), y un paciente soda cáustica (3.4%), en los varones: 9 pacientes ácido
muriático (56.3%), 6 pacientes lejía (37.5%), 01 pacientes ácido nítrico (6.25%). 29
pacientes ingirieron los cáusticos en forma pura (64.4%) y 16 pacientes en forma diluida
con otras sustancias: agua, bebidas, alcohólicas, gaseosa, quacker, (35.5%). El tiempo
entre la ingesta y la atención fue de 104 minutos, rango entre 15 y 360 minutos. El
promedio de solución total ingerida fue 73 ml., con un rango entre 10 ml. y 170 ml. En 24
pacientes (53.4%) el motivo de ingesta fue conflictos con su pareja, conflicto familiar en
13 pacientes (28.9%), accidentes en 4 pacientes (8.9%), problemas psiquiátricos en 3
pacientes (6.7%) y el factor económico en 1 paciente (2.2%). Los signos y síntomas de
ingreso fueron: dolor abdominal en 31 pacientes (68.9%), nauseas en 22 pacientes (48.9%),
vómitos en 21 pacientes (46.7%), dolor en cavidad bucal en 19 pacientes (42.2%), disfagia
en 14 pacientes (31.1%), sialorrea en 14 pacientes (31.1%), odinofagia en 13 pacientes
(15.6%), transtorno del sensorio en 7 pacientes (15.6%), disfonía en 3 pacientes (6.7%) y
cefalea en 1 paciente (2.2%). El compromiso oral fue: normal en 11 pacientes (24.4%),
congestión 23 pacientes (51.1%) y erosiones 11 pacientes (24.1%). Las lesiones
endoscópicas encontradas fueron: grado 0 en 6 pacientes (13.3%), grado I en 21 pacientes
(46.7%), grado IIA en 7 pacientes (15.6%), grado IIIB en 2 pacientes (4.4%).
CONCLUSIONES.- Los adolescentes y adultos jóvenes son los grupos etarios
mas afectados con esta patología. La lejía es el cáustico más ingerido (66.7%). Las
mujeres tienen mayor riesgo de ingerir una sustancia cáustica (64.4%), siendo ingerida
mayormente en forma pura (64.4%). El conflicto con la pareja es el principal motivo de
ingesta cáustica. La presentación clínica es variada, el dolor abdominal es la
principal molestia en estos pacientes. La congestión orofaríngea es el hallazgo más
frecuente. El edema e hiperemia de mucosa esofágica y gástrica (Zargar I) son las
lesiones endoscópicas mayormente encontradas.
PALABRAS CLAVES: Esofagitis cáustica; lejía, ácido.
SUMMARY
The ingestion of caustic substances represents a serious problem, often with devastating
consequences on the esophagus and the stomach.
Objectives: 1) Determine the main caustic substance ingested and the lesions on the
esophageal-gastric mucose. 2) Find out the clinical-epidemiological characteristics of
these patients in our hospital.
Results: 45 inpatients at the Hipólito Unanue National Hospital were evaluated between
1996 and 2001, 29 female patients (64.4%) and 16 male patients (35.6%) with an average age
of 28 years in a range between 15 and 60 years. The caustic substances ingested were:
bleach, 30 patients (66.7%), muriatic acid (hydrochloric acid) 13 patients (28.9%), nitric
acid and caustic soda, one patient each (2.2%). Among the women: 24 patients ingested
bleach (82.7%) 4 patients, muriatic acid (13.7%) and one patient, caustic soda (3.4%).
Among the men: 9 patients took muriatic acid (56.3%) 6 patients, bleach (37.5%) 1 patient,
nitric acid (6.25%); 29 patients ingested the caustic substances in pure form (64.4%) and
16 patients diluted with other substances: water, soft or alcoholic drinks, oatmeal
(35.5%). The time passed between the ingestion and medical attention was of 104 minutes,
with a range of 15 to 360 minutes. The average of total ingested solution was 73 ml.,
ranging between 10 ml and 170 ml. The reason for the ingestion was a conflict with their
spouse, 24 patients (53.4%) family conflict, 13 patients (28.9%) accident, 4 patients
(8.9%) psychiatric problems, 3 patients (6.7%) and a monetary factor, 1 patient (2.2%).
The signs and symptoms when admitted into the hospital were: abdominal pain, 31 patients
(68.9%) nausea, 22 patients (48.9%) vomit, 21 patients (46.7%) mouth cavity pain, 19
patients (42.2%) dysphagia, 14 patients (31.1%) sialorrhea, 14 patients (31.1%)
odynophagia, 13 patients (15.6%) sensory disorder, 7 patients (15.6%) dysphonia, 3
patients (6.7%) and cephalea, 1 patient (2.2%). Oral compromise was: normal in 11 patients
(24.4%) congestion in 23 patients (51.1%) and erosions in 11 patients (24.1%). Endoscopic
lesions found were: grade 0 in 6 patients (13.3%) grade 1 in 21 patients (46.7%) Grade 2A
in 7 patients (15.6%) Grade 3B in 2 patients (4.4%).
Conclusions: Adolescents and young adults are the age groups which most suffer of this
pathology. Bleach is the most ingested caustic substance (66.7%). Women have a higher risk
of ingesting a caustic substance (64.4%). Caustic substances are mostly ingested pure
(64.4%). Conjugal conflicts are the main reason for caustic ingestion. Clinical symptoms
vary, with abdominal pain being the main discomfort among these patients. Oropharyngeal
congestion is the most frequent finding. Esophageal-gastric mucose edema and hyperemia
(Zargar 1) are the endoscopic lesions mostly found.
KEY WORDS: Esophagitis, caustic, bleach, acid
|
La ingesta de sustancias
cáusticas es un gran problema médico quirúrgico, que puede provocar lesiones con
gran compromiso del esófago (1,2),esta lesión va desde una pequeña quemadura
epitelial mínima hasta la necrosis total de la pared, pudiendo afectar el esófago,
estómago, duodeno, yeyuno y otros órganos. (3.4).
La frecuencia exacta de pacientes que ingieren sustancias cáusticas no ha sido
determinada. Se reportan aproximadamente entre 5,000 a 18,000 casos de ingestión
cáustica cada año en los Estados Unidos (1,5,6).En 1989, fueron reportados 25,026
ingestiones de álcali, de los que 9,603 casos fueron hospitalizados por ser de
emergencia. (7).
Existen dos patrones de ingesta cáustica; la forma accidental, más frecuente en niños
(8), también observado en adultos y la forma voluntaria que mayormente causa lesiones
más graves (9).
El 80% o más de casos de ingesta cáustica son accidentales, afectando a niños menores
de cinco años de edad (1,10,11), estos episodios en ocasiones se interrumpen debido al
olor o a la irritación oro faríngea, que en los niños produce la expectoración o su
eliminación generando lesiones en forma mínima en la mucosa del esófago y estómago
(12).
El 50% o más de ingestas cáusticas en adultos con intención suicida, tienen historia de
enfermedad psiquiátrica o problemas sentimentales. En alcohólicos puede ocurrir
accidentalmente (13,14). Los pacientes con intento de suicidio generalmente ingieren
grandes cantidades de sustancias cáusticas, produciendo severas injurias en esófago y
estómago (3). La distribución de la edad es de tipo bimodal, ocurriendo en menores de 5
años de edad y adultos jóvenes de 20 a 30 años mayormente (13).
La injuria cáustica es producida por agentes alcalinos o ácidos fuertes. En los países
occidentales mayormente se ingieren cáusticos de tipo alcalino, la ingestión ácida
reportada es el 5% de los casos (7).
La lejía es un álcali fuerte que viene en los preparados de agentes de limpieza de uso
común en el hogar y es una de las sustancias cáusticas más ampliamente usadas (17).
Los cáusticos alcalinos por su rápida penetración en la pared, producen necrosis por
liquefacción con destrucción de las membranas celulares por saponificación, acción
solvente sobre las lipoproteínas y a la vez trombosis de vasos sanguíneos que
contribuyen a la injuria (19), estas lesiones pueden provocar daño severo en las paredes
del esófago, pudiendo perforarlo y comprometer el mediastino y al mismo tiempo provocar
un daño severo gástrico e incluso del duodeno, y eventualmente producir la perforación,
peritonitis y dañar órganos adyacentes como el colon, páncreas, hígado y bazo (4.20).
Estos pacientes pueden fallecer por las serias complicaciones que ocasionan la ingestión
de un álcali fuerte que exceden los 60 ml. (3). La necrosis traqueal es la causa más
frecuente de muerte por esta sustancia (21).
La ingesta del cáustico ácido origina necrosis por coagulación con la formación de una
escara protectora que limita de alguna manera la injuria y la penetración del cáustico
(21), dependiendo de la alta concentración pueden ocasionar una injuria severa tanto al
esófago como al estómago, pudiendo producirse la perforación de todas las capas e
incluso la muerte (17,22). La perforación gástrica con peritonitis y acidosis
metabólica condiciona el mayor número de fallecimientos tras la ingestión de ácidos
(21).
La extensión y severidad de la injuria química depende de la naturaleza del agente
ingerido, cantidad, concentración de la sustancia, de la educación de la exposición
(17,23), y del carácter fortuito o voluntario de la ingestión (13).
La sustancia cáustica también puede producir daño severo a nivel de la faringe,
laringe, provocando problemas posteriores; para la deglución y el hablar (24) y la
aspiración del corrosivo a nivel de la vía aérea puede dar alta complicación que puede
amenazar la vida, con injuria de la laringe, árbol traqueo-bronquial y pulmones (25).
Es importante determinar la conducta a seguir con el paciente ameritando conocer en forma
segura la localización, extensión y tipificar la severidad del daño en el tubo
digestivo para decidir un manejo adecuado, utilizándose para ello un instrumento
endoscópico de calibre delgado, en manos de un endoscopista experimentado (5,9,15), y
realizarlo preferentemente dentro de las primeras horas o días (9).
No existe correlación entre la magnitud de síntomas y signos y el grado de intensidad de
las lesiones (2, 17, 24,5).
La endoscopia permite superar el inconveniente que comporta la escasa correlación entre
los síntomas y la gravedad de las lesiones porque este procedimiento diagnóstico resulta
esencial para delimitar la topografía y gravedad de aquellas (2,3,13,24,26).
Zargar et al, publicaron en 1991 un sistema de clasificación endoscópica de las lesiones
inducidas en cáusticos (27) permitiendo establecer un pronóstico y orientar las
terapéuticas por lo que esta clasificación ha sido aplicado y validado de modo
prospectivo, tanto en lesiones inducidas por álcalis (9) como por ácidos (17) esta
clasificación permite predecir el grupo de pacientes con mayor probabilidad de requerir
cirugía de urgencia (9,28,29).
A partir de 1970 se promulgaron leyes prohibiendo la utilización de concentraciones
superiores al 10% de los productos de limpieza, así como la recomendación expresa de
utilizar envases de difícil acceso a los niños (30,31).
A pesar de todo, la ingesta de sustancias cáusticas continúa siendo un problema de
manejo médico-quirúrgico, y de acuerdo a la gravedad del caso puede tener consecuencias
en la calidad de vida futura del paciente, teniendo como complicaciones alteraciones
motoras, riesgo de desarrollar estenosis esofágica, gástrica y carcinoma escamoso del
esófago (17).
En el Hospital Nacional Hipólito Unanue se atienden pacientes con ingesta de sustancias
tóxicas entre ellas sustancias cáusticas. Preocupados por esta situación y por los
escasos estudios realizados en nuestro país realizamos en el año 2002 un estudio
retrospectivo que incluyó a todas las historias clínicas de pacientes con antecedentes
de ingesta cáustica atendidos desde junio 1996 a junio 2001.
Los datos se obtuvieron
durante un estudio retrospectivo constituidos por las historias clínicas de pacientes que
ingirieron una sustancia cáustica desde junio de 1996 hasta junio del 2001. los casos se
definieron como aquellos pacientes que ingresaron al servicio de emergencia del hospital
nacional Hipólito Unanue, debido a la ingesta de sustancias cáusticas, que sean mayores
de 14 años, de ambos sexos y que tengan un estudio endoscópico. Excluimos del análisis
a las historias clínicas cuyas variables a estudiar no estén consignadas en las
historias clínicas y las que no cumplan con los criterios de inclusión.
Se obtuvo información de cada caso mediante una ficha que incluyó datos sobre edad,
sexo, tipo de cáustico ingerido, tiempo de atención, tipo de sustancia de dilución,
presentación clínica, motivo de ingesta, cantidad de sustancia ingerida, lesiones de oro
faringe y de mucosa esófago gástrica.
Para las lesiones esófago gástricas se utilizó la clasificación endoscópica de
Zargar, las lesiones oro faríngeas se clasificaron como de I grado (sin lesión); de II
grado (congestión de mucosa) y de III grado (erosión de mucosa). Todos los datos fueron
procesados mediante el programa estadístico SPSS vers. 10.0.
Se revisaron las historias
clínicas de los pacientes con antecedentes de ingesta de sustancia cáustica que
ingresaron por emergencia del Hospital Nacional Hipólito Unanue recopilando durante los
años 1996 - 2001 un total de 78 historias clínicas de los cuales cumplieron con los
criterios de inclusión 45 historias clínicas (57.6%).
Encontramos que 29 (64.4%) eran mujeres y 16 (35.6%) varones (gráfica Nº 1).
El promedio de edad fue de 28 años con un rango entre 15 a 60 años
con una moda de 28.33 y una desviación estándar de 11.30 (Gráfica Nº 2)
La sustancia cáustica ingerida en orden de frecuencia fue: lejía 30 pacientes (66.7%),
ácido muriático 13 pacientes (28.9%), ácido nítrico y soda
cáustica con un paciente cada uno (2.2%). (Gráfica Nº 03).
Cuando se evaluó la relación entre el tipo de cáustico ingerido y el sexo se encontró
que para el sexo femenino: 24 pacientes ingerían lejía (82.7), dentro de ellas a 1
gestante; 4 pacientes ácido muriático (13.7%) dentro de ellas a 1 gestante, 1 paciente
soda cáustica (3.4%) mientras que en los varones: 9 pacientes tomaron
ácido muriático (53.3%), 6 pacientes lejía (37.5%), 01 paciente ácido nítrico
(6.25%). (Gráfica
Nº 4).
Se observó en 29 pacientes, la ingestión de sustancias cáusticas en forma pura (64.4%)
y en 16 pacientes los cáusticos fueron diluidas con otras sustancias (35.5%). En este
grupo, la sustancia de dilución más usada, fue el agua en 9 pacientes (20%), bebidas
alcohólicas en 5 pacientes (11.1%), de los cuales 4 pacientes
utilizaron cerveza (8.9%), 1 paciente utilizó gaseosa (2.2.%) y 1 paciente avena (2.2%). (Gráfica Nº 5).
El promedio de tiempo transcurrido desde el inicio del incidente hasta su atención
hospitalaria fue de aproximadamente 104 minutos, rango entre 15 y 360 minutos,
respectivamente (cuadro Nº 1).
El promedio de solución total ingerida (cáustico en forma pura o diluida) fue de
aproximadamente 73 ml., con un rango entre 10 ml. y 170 ml., respectivamente.
Se encontró que, en 24 pacientes (53.4%) el motivo de ingesta cáustica fue los
conflictos con su pareja, conflicto familiar en 13 pacientes (28.9%), en forma accidental
en 4 pacientes (8.9%), problemas mentales en 3 pacientes (6.7%) y el
factor económico en 1 paciente (2.2%). Gráfica Nº 6.
En relación a signos y síntomas de ingreso a emergencia post ingesta de cáusticos
encontramos: dolor abdominal en 31 pacientes (68.9%), náuseas en 22 pacientes (48.9%),
vómitos en 21 pacientes (46.7%) dolor en cavidad bucal en 19 pacientes (42.2%), disfagia
en 14 pacientes (31.1%), sialorrea en 14 pacientes (31.1%), odinofagia en 13 pacientes
(28.9%), disnea en 7 pacientes (15.6%), hematemesis en 7 pacientes (15.6%), trastorno del
sensorio en 7 pacientes (15.6%), disfonía en 3 pacientes (6.7%) y cefalea en 1 paciente
(2.2%). Cuadro Nº 2.
CUADRO 1.- Tiempo
que demoró el paciente con ingesta de cáusticos en ser atendido HNHU 1996-2001
|
TIEMPO
EN SER ATENDIDO |
FRECUENCIA |
PORCENTAJE |
15 min
20 min
30 min
50 min
60 min
120 min
150 min
180 min
195 min
240 min
270 min
300 min
360 min |
1
4
5
1
16
6
2
4
1
2
1
1
1 |
2,2
8,9
11,1
2,2
35,5
13,3
4,4
8,9
2,2
4,4
2,2
2,2
2,2 |
Total
|
45
|
100
|
En cuanto al compromiso oral (Gráfica Nº 7),
se encontró: normal en 11 pacientes (24.4%), congestión 23 pacientes (51.1%) y erosiones
11 pacientes (24.1%) respectivamente. Se hizo esta clasificación para las lesiones
bucales de acuerdo a la intensidad de las lesiones descritas en las historias clínicas en
vista que los pacientes no fueron evaluados por un otorrinolaringólogo.
CUADRO 02.-
Presentación clínica de los pacientes ingesta de cáusticos HNHU 1996-2001
|
| SIGNO Y SINTOMAS |
FRECUENCIA |
PORCENTAJE |
Dolor
abdominal
Náuseas
Vómitos
Dolor bucal
Disfagia
Sialorrea
Odinofagia
Disnea
Hematemesis
Transt. del sensorio
Disfonía
Cefalea |
31
22
21
19
14
14
13
7
7
7
3
1 |
68.9%
48.9%
46.7%
42.2%
31.1%
31.1%
28.9%
15.6%
15.6%
15.6%
6.7%
2.2% |
Los
resultados del informe endoscópico se pueden observar en la gráfica Nº 8,
encontrándose lesiones endoscópicas de grado 0 en 6 pacientes (13.3%), grado I en 21
pacientes (46.7%), grado IIA en 7 pacientes (15.6%), grado IIB en 2 pacientes (4.4.%),
grado IIIA en 7 pacientes (15.6%), grado IIIB en 2 pacientes (4.4%) respectivamente.
La ingesta de sustancias
cáusticas, es un problema relativamente frecuente en nuestro medio, convirtiéndose en un
verdadero problema de salud pública, por el número creciente de pacientes que son
atendidos en nuestros centros asistenciales y las consecuencias para la familia y la
sociedad.
Se hizo una revisión de historias clínicas de cinco años, se encontraron 78 pacientes
que habían ingerido cáusticos, cumpliendo con los criterios de inclusión 45 pacientes
(57.6%).
Un estudio en la India reportó una serie de 31 pacientes con ingesta cáustica,
incluyendo dos niños, de los cuales 12 fueron mujeres (38.7%) y 19 hombres (51.3%), con
un promedio de edad de 26+/-7 años y un rango entre 6 a 38 años (32).
En la gráfica Nº 01, se observa que el grupo más afectado es el sexo femenino con un
64.4% del total, mientras el 35.6% corresponde al sexo masculino, coincidiendo con un
estudio realizado por Huaman y colab., que reporta 28 casos de esofagitis severa tratados
quirúrgicamente, del cual el 64.28%, corresponde al sexo femenino y el 35.72% al sexo
masculino. Las edades fluctuaron entre 15 a 75 años con un promedio de 34 años (33).
Encontramos una edad promedio de ingesta cáustica de 28 años con un rango entre los 15 a
60 años, concordando con los reportes de la mayoría de los estudios donde los pacientes
son adolescentes y adultos jóvenes (2,3).
En los adolescentes y adultos la ingestión es generalmente de tipo intencional. En los
Estados Unidos, cerca del 60% de las muertes son por suicidio(34,35,36).
Los factores estresores más frecuentemente identificados en jóvenes suicidas, son los
conflictos o la mala relación interpersonal, problemas económicos, legales y cambios de
hábitat entre otros (37,38) es probable que estos factores estén presentes en nuestra
población de estudio.
Los hombres son más propensos a ingerir sustancias tóxicas con fines suicidas que las
mujeres. Mas del 70% de todos los suicidas en Estados Unidos son cometidos por hombres
blancos (71.4/100,000 para hombres de 85 años en 1994), en hombres negros (12.7/100,000
en 1994), cerca del 80% de los suicidios se dan en los hombres, mientras que los intentos
suicidas son más frecuentes en mujeres (39,40). El método mas común reportado en los
estudios con intento de suicidio es la ingestión de sustancias tóxicas en el 70% o
sobredosis al igual que las drogas o medicamentos (41). Cuando relacionamos el sexo con el
tipo de cáustico ingerido encontramos que las mujeres ingerían frecuentemente lejía
82.7% (24 pacientes) y los varones ácido muriático, ácido nítrico 62.55% (10
pacientes), se puede ver que los varones por el tipo de sustancias cáustica ingerida
(ácido) serían propensos al suicidio, el estudio no evaluó la intención de la ingesta
cáustica (suicidio, intento de suicidio).
En el mercado existe una amplia gama de productos de variedad tóxica, siendo frecuentes
el hidróxido sódico y potásico (álcalis) utilizado como jabones y detergentes (42),
así como pilas y baterías (43) y los ácidos (clorhídrico, sulfúrico y nítrico),
empleados como desinfectantes y antioxidantes (44).
Desde 1967 la industria de los agentes de limpieza del hogar introdujeron las formas
líquidas concentradas de lejía, creando situaciones catastróficas (1). Encontramos que
la sustancia cáustica más frecuentemente ingerida es la lejía con el 66.77% (30
pacientes), seguido del ácido muriático 28.9% (13 pacientes) y ácido nítrico y soda
cáustica con 2.2% (01 paciente), respectivamente.
Showkat y colab. En su estudio informaron que un 54% ingirieron sustancias ácidas y 27%
sustancias alcalinas (32).
Gaudreault y colab., en un estudio con poblaciones pediátricas en 378 pacientes (rango
entre 9 meses a 13 años), 324 pacientes (86%) ingirieron un álcali y 54 pacientes (14%)
ingirieron un ácido; siendo el álcali más ingerido la lejía en 185 pacientes (57%) y
seguido por la ingesta de ácido bajo la forma de sustancias limpiadoras para piscina en
18 pacientes (34%), (45).
Fergunson y colab. En un estudio de 41 pacientes entre niños y adultos encontró 24
pacientes (58.5%) con ingesta de sustancias que contenían álcali en forma de soluciones
y en forma de cristales en 7 pacientes (17%). (46).
Huaman y colab., en 28 pacientes tratados quirúrgicamente por esofagitis severa encontró
como primera causa al ácido muriático en 19 pacientes (68%), Drano en 8 pacientes (29%),
Ac. Sulfúrico en 1 paciente (3%) (33).
La ingestión ácida ocurre con menos frecuencia en los Estados Unidos (2.47). En la India
es frecuente la ingesta de ácido hidroclórico y sulfúrico por el fácil acceso de las
personas que tienen a este producto, es frecuente este accidente entre las clases altas o
trabajadores de industrias con fácil acceso a estos corrosivos (9,17). En Finlandia la
incidencia de este trastorno ha disminuido por la prohibición de la venta de lejía (10).
La parafina (kerosene), es el agente ingerido con más frecuencia por los niños de
Zimbabwe (61.3%) mayormente en forma accidental. En países como India, Turquía, Taiwán,
Finlandia y Dinamarca los cáusticos son un medio habitual de autólisis (13).
En los pacientes con ingesta cáustica, un factor importante a considerar es la tenencia
cercana del tóxico (cáustico), siendo la lejía de uso común en los hogares, el
paciente utiliza esta sustancia y dependiendo de la intensidad del factor causante puede
ingerirlo en forma pura o mezclada como reportamos; en la mayoría de nuestros pacientes
escogen la forma pura (sin diluyente) y cuando usan una sustancia de dilución es el agua
a considerar.
Es probable que la razón de la ingesta de lejía como agente cáustico más ingerido en
nuestro medio se deba a su gran comercialización en nuestro país y el libre acceso que
se tiene a este producto que se usa para limpieza y se expenden a precios cómodos sin
ninguna medida de seguridad.
El tiempo que transcurre desde que ocurre el incidente hasta su atención médica fue de
104 minutos (rango entre 15 y 360 minutos), creemos que en muchos de ellos el tiempo de
atención es muy prolongado por varios factores: economito, accesibilidad al centro
hospitalario, temor, desconocimiento, etc.
El promedio de sustancia ingerida (cáustico, solo o diluido) aproximadamente fue 73 ml.
(rango entre 10 ml. y 170 ml.) Showkat, informa en su estudio de promedio de 50 a 200 ml.
Concuerdan con nosotros la dificultad para acertar el volumen y la concentración de la
sustancia ingerida en cada caso (32).
Una disrupción de la familia, indicado por separación, divorcio, viudez o conflictos
familiares, stress, problemas legales entre parejas han sido asociados con depresión;
intento de suicidio, la ausencia del padre en el medio familiar ha sido asociado a intento
de suicidio al igual que la separación de los adolescentes de sus padres, el estrés
entre parejas no se ha correlacionado como factor de riesgo independiente para el
adolescente suicida, el maltrato físico y el abuso sexual fueron asociados como factores
riesgo suicida (48). Encontramos que el principal motivo de ingesta cáustica fue los
conflictos con la pareja (24 pacientes, 53.4%), seguido de conflictos familiares (13
pacientes, 28.9%).
En general la presencia de sialorrea, odinofagia, dificultad para la deglución,
generalmente se asocian con edema, la ulceración del paladar, úvula y oro faringe,
pueden estar asociados a lesiones de labios y mejillas. Cuando se presenta disfonía,
ronquera o estridor pueden estar en relación a edema de glotis, disfagia, odinofagia y
hematemesis cuando hay afectación esofágica. La presencia de epigastralgia, nauseas y
vómitos sugiere afectación gástrica y se sospecha de perforación cuando el paciente
muestra dolor toráxico intenso, disnea, taquipnea o estridor, evidencia de enfisema
subcutáneo, shock con rápida evolución y signos peritoneales. (20, 21). Encontramos:
dolor abdominal en 31 pacientes (68.9%), náuseas en 22 pacientes (48.9%), vómitos en 21
pacientes (46.7%), dolor en cavidad bucal en 19 pacientes (42.2%), disfagia en 14
pacientes (31.1%), sialorrea en 14 pacientes (31.1%), odinofagia en 13 pacientes (28.9%),
disnea en 7 pacientes (15.5%), hematemesis en 7 pacientes (15.6%), trastorno del sensorio
en 7 pacientes (15.6%), disfonía en 3 pacientes (6.7%) y cefalea en 1 paciente (2.2%).
Gaudreault y Colab, encuentran como signos y síntomas por orden de frecuencia en 278
pacientes: lesiones oro faríngeas en 278 pacientes (100%), disfagia en 106 pacientes
(38%), vómitos en 67 pacientes (24%), exceso de salivación en 46 pacientes (16.5%),
dolor abdominal o epigastralgia en 21 pacientes (8%). (45)
En un reporte de 31 pacientes con ingesta de cáusticos, 24 pacientes (77.4%) tuvieron
dolor oro faríngeo y disfagia, 20 pacientes (65%) con excesiva salivación, 12 pacientes
(38.7%) con epigastralgia, 14 pacientes (45%) con vómitos, 5 pacientes (16%) que
presentaron melena o hematemesis o ambos, 3 pacientes (9.6%) con edema laringeo. (32).
La naturaleza y la localización de las lesiones causadas por agentes cáusticos tanto
ácido y álcalis son diferentes y producen un amplio espectro de hallazgos clínicos
(16).
Los agentes cáusticos producen dolor inmediatamente al contacto con la mucosa oro
faríngea, pueden ser expectorados antes de ser ingeridos, los pacientes pueden exhibir
signos y síntomas de daños oro faríngeos o tener daño en el esófago y el estómago
(20,37). Encontramos en cavidad oral, 51.1% con congestión (23 pacientes), normal 24.4%
(11 pacientes) y con erosión 24.4% (11 pacientes). Las lesiones de epiglotis y laringe
deben ser evaluados por laringoscopia, nuestros datos fueron recopilados de la historia
clínica hecha en el servicio de emergencia, lo que puede sesgar nuestro estudio por lo
que optamos por clasificar las lesiones a nivel oral en forma simple de acuerdo a la
intensidad de la lesión descrita en las historias clínicas.
En pacientes con injuria esofágica 10 a 30 % no tienen lesiones oro faríngeas (43,44).
Un 70% de pacientes con lesiones oro faríngeas no tienen lesiones esofágicas (45), por
lo que los signos y síntomas por la injuria a nivel oro faríngea no son indicativos de
grado de severidad en el esófago o el estómago, también las lesiones en esófago y
estomago luego de un ingesta cáustica pueden no aparecer en período temprano (21).
Recientemente Gorman et al. Encontraron lesiones de II y III grado en esófago solo en los
pacientes con sintomatología, pero ningún síntoma o grupo de síntomas debe ser usado
para poder predecir la severidad de la injuria on esófago gastro duodenos copio con fibra
óptica no encontrando correlación significativa entre las lesiones oro faríngeas y las
lesiones del tracto gastrointestinal alto (27).
En la clasificación endoscópica de Zargar, su mérito fundamental radica en la capacidad
para establecer un pronóstico y orientar la terapéutica tanto para álcali como para
ácidos. En ambas situaciones, el 100% de los enfermos con grado I y grado IIA se
recuperan sin secuelas. En cambio un 50% de los informados como grado II B y el 100% de
los que sobreviven a un grado III desarrollaran estenosis esofágica (27).
La ingestión de sustancias cáusticas
representan un verdadero problema de salud que afecta fundamentalmente a los niños con
repercusión en su entorno familiar y social.
Las sustancias cáusticas de tipo
intencionalidad son ingeridas mayormente por adolescentes, adultos, jóvenes, y
preferentemente por el sexo femenino.
El agente cáustico mayormente ingerido
es el álcali: lejía, seguido por el ácido muriático y la forma de ingestión es
mayormente en forma pura (sin dilución).
El tiempo desde el incidente hasta su
atención es aproximadamente 104 minutos y la cantidad de cáustico ingerido promedio es
de 73 milímetros.
Los conflictos con la pareja son el
principal motivo de ingesta de cáusticos.
El dolor abdominal es la principal
molestia que tienen estos pacientes al igual que la congestión oro faringe es la
principal lesión.
La lesión endoscópica mas frecuente
es la de Zargar I: edema, hiperemia de mucosa.
Bibliografía
* Médico asistente del
Servicio de Gastroenterología del Hospital Nacional Hipólito Unanue
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