REVISIÓN DE REVISTAS
Dr. Samuel Muñoz M.
FACTORES DE RIESGO DE RECURRENCIA DE
CÁLCULOS BILIARES DESPUéS DE PAPILOTOMÍA ENDOSCÓPICA
Risk factors for recurrent bile duct stones after endoscopic papillotomy
Ando T, Tsuyuguchi T, Okugawa T, Ishihara T, et al.
Gut 2003; 52: 116-21
La Papilotomía Endoscópica (PE) fue introducida en 1974 como tratamiento de la
coledocolitiasis; su seguridad está bien establecida y su uso ampliamente difundido. En
las experiencias iniciales, sus indicaciones estaban limitadas a cálculos biliares
remanentes o recurrentes post-colecistectomía. Con mayor difusión de la PE, su
indicación ha sido ampliada a pacientes que tienen intacta la vesícula biliar sin
colecistolitiasis, y recientemente los pacientes con vesícula biliar intacta con
colecistolitiasis son considerados como una indicación relativa. Con el objetivo de
determinar el curso clínico de pacientes post-PE y precisar los factores predictores de
recurrencia de cálculos biliares; un total de 1042 pacientes sometidos a PE por cálculos
biliares, entre setiembre-75 a setiembre-98 tuvieron un seguimiento prospectivo. Antes de
Octubre78, los pacientes fueron tratados con solamente PE, porque las técnicas
endoscópicas para extracción de cálculos no estaban todavía desarrolladas, en este
periodo el pasaje espontáneo de los cálculos fue confirmado por CPRE 2 semanas a 1 mes
posterior a PE. Desde Noviembre-98, la extracción con canastilla fue realizada para
remover cálculos pequeños con diámetro < 10 mm. En Febrero87 la litotripsia
mecánica fue introducida para fragmentar cálculos grandes > 10 mm de
diámetro y desde octubre89 para ciertos casos hubo necesidad de ser tratados con
litotripsia electrohidráulica. Los pacientes fueron divididos en 4 grupos de acuerdo a
estado de vesícula biliar (VB): VB acálculosa, VB cálculosa,
colecistectomía y colecistectomía previa. Información relevante
en seguimiento fue obtenida en 983 (94.3%) de 1042 pacientes, siendo 500 hombres y 483
mujeres, edad media 67 años (95% CI 66-68). Los siguientes factores fueron considerados
en la evaluación de factores de riesgo predisponentes para recurrencia de cálculos
biliares: edad, sexo, estado de VB, divertículo periampular, número de cálculos
biliares, diámetro de conducto biliar, litotripsia, precorte, neumobilia y complicaciones
tempranas (> 1 mes post-PE) Hubo recurrencia de cálculos biliares en 111 pacientes. El
grupo de VB acálculosa tuvo menor propensión a recurrencia que el grupo de
colecistectomía y VB cálculosa. El riesgo relativo (RR) para los
últimos dos grupos comparado con el primero fueron 2.26 (95% IC 1.24-4.14; p=0.0078) y
2.16 (95% IC 1.213.87; p=0.093) respectivamente; otros factores de pronóstico
fueron la litotripsia (RR 2.37; 95% IC 1.473.81; p=0.0004) y neumobilia (RR 1.57;
95% IC 1.012.43; p=0.044).
Se concluye, que el estado de la VB, la litotripsia y la neumobilia fueron
significativamente relacionadas a la recurrencia de cálculos biliares posterior a PE.
Dr. Raúl Komazona S.
EL ANTÍGENO e HEPATITIS B Y EL RIESGO DE CARCINOMA HEPATOCELULAR
Hepatitis B e Antigen and the risk of hepatocellular carcinoma
Hwai-I Y, Sheng-Nan L, Yun-Fan L, et al.
N Engl J Med 2002; 347: 168-74
La infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) es un serio problema clínico
debido a su distribución mundial y secuelas adversas potenciales que incluyen a la
cirrosis y al carcinoma hepatocelular. Esta infección crónica es particularmente
prevalente en la región Asia-Pacífico, donde los pacientes usualmente adquieren la
infección al momento del nacimiento o en la infancia temprana. Los estudios
epidemiológicos han demostrado que la positividad serológica para el HBs Ag es uno de
los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de carcinoma hepatocelular.
Asimismo, la positividad para el HbeAg usualmente indica replicación activa del VHB; sin
embargo, el rol de la positividad para el HbeAg en la predicción del carcinoma
hepatocelular permanece inconcluso y los diversos estudios realizados no han determinado
si la positividad para HbeAg precede el inicio del carcinoma hepatocelular. Los autores
realizaron un estudio prospectivo de la relación entre positividad para HbeAg y el riesgo
de carcinoma hepatocelular entre 11,893 personas en Taiwan.
Durante los años de 1991 y 1992 se enrolaron 11,893 personas sin evidencia de carcinoma
hepatocelular (el rango de la edad fue de 30 a 65 años) provenientes de siete comunidades
en Taiwan. Las muestras séricas obtenidas al momento de la captación fueron sometidas a
test serológicos para HBsAg y HBeAg utilizando radio inmunoensayo. El diagnóstico de
carcinoma hepatocelular fue obtenido mediante la base de datos computarizados del Registro
Nacional del Cáncer en Taiwan y con los certificados de defunción. Se realizó un
análisis de regresión múltiple para determinar el riesgo relativo de carcinoma
hepatocelular entre las personas que fueron positivos solo para el HBsAg o tanto para el
HBsAg y HbeAg, comparados con aquellos que fueron negativos a ambos. Existieron 111 casos
de carcinoma hepatocelular diagnosticados nuevamente durante un seguimiento de 92,359
personas-años. La tasa de incidencia de carcinoma hepatocelular fue de 1169 casos por
100,000 personas-años entre los que fueron positivos tanto para HbsAg y HbeAg, y 324 por
100,000 personas años para aquellos que fueron positivos para HbsAg solamente, y 39 por
100,000 personas-años para aquellos que fueron negativos a ambos marcadores. Después de
realizar ajustes para la edad, sexo, la presencia o ausencia de anticuerpos para el virus
de la hepatitis C, tabaquismo, uso de alcohol; el riesgo relativo de carcinoma
hepatocelular fue de 9.6 entre las personas que fueron positivas solo para el HbsAg y 60.2
entre aquellos que fueron positivos tanto para HbsAg y HbeAg, comparados con las personas
que fueron negativos para ambos marcadores.
Se concluye, que la positividad para HbeAg está asociada con un riesgo incrementado de
carcinoma hepatocelular.
Dr. Santiago Mestanza V.
SEGURIDAD DE LA CPRE DURANTE EL EMBARAZO
Safety of ERCP during pregnancy
Tham TCK, Vandervoort J, Wong RCK, Montes H, et al.
Am J Gastroenterol 2003; 98: 308-11
La incidencia de enfermedades pancreatobiliares son raras durante el embarazo; la
incidencia de cálculos biliares se estima entre 4.5-12%. La frecuencia de
coledocolitiasis que requieren intervenciones terapéuticas son raras y estimadas como
baja en cerca de 1200 comunicaciones. La coledocolitiasis durante el embarazo es un serio
problema que puede llevar a la colangitis, pancreatitis biliar, o ambas, con potenciales
consecuencias graves para madre y feto. Hay pocos datos en la literatura precisando las
indicaciones, tratamiento, seguridad y eficacia de la CPRE sobre todo en lo relacionado a
exposición a la radiación y los efectos del procedimiento sobre gestación, en pacientes
con enfermedades pancreatobiliares. Se revisa a 15 pacientes embarazadas sometidas a CPRE
durante un periodo de 5 años, en todas las pacientes la pelvis fue protegida con plomo
para reducir la radiación al feto, siendo monitorizadas por obstetra. Durante el
procedimiento la fluoroscopía fue mínima y las placas radiográficas fueron las
indispensables. El promedio de edad de los pacientes fue 28.9 años (rango 15-36 años), y
de gestación fue de 25 semanas (rango 12-33 semanas); 1 paciente en el primer, 5 en el
segundo y 9 en el tercer trimestre. La medicación administrada durante la CPRE consistió
en midazolam en todas las pacientes (promedio 4.6 mg, rango 3-6 mg), meperidina en 7
pacientes (promedio 46 mg, rango 28-65 mg), citrato de fentanilo en 3 pacientes (promedio
en dosis 83 ug, rango 54-112 ug) y glucagón en todas las pacientes (promedio de dosis 0.7
mg, rango 0.41.1 mg). Las indicaciones fueron: pancreatitis biliar (n=6),
coledocolitiasis por ultrasonido (n=5), elevación de enzimas hepáticas y dilatación de
vías biliares por ultrasonido (n=2), dolor abdominal y cálculos biliares (n=1) y
pancreatitis crónica (n=1). Los hallazgos en CPRE fueron: coledocolitiasis (n=6), papila
abierta debido a pasaje de cálculo (n=1), restos en vías biliares (n=1), vía biliar
dilatada y cálculos vesiculares (n=1); vías biliares normales y cálculos vesiculares y
barro biliar (n=3), vías biliares normales, no cálculos vesiculares (n=2), pancreatitis
crónica (n=1). 6 pacientes fueron sometidos a esfinterotomía y 1 a inserción de
prótesis biliar. 1 esfinterotomía tuvo como complicación pancreatitis leve. El promedio
de duración del procedimiento fue 52 minutos (rango 34-70 minutos). El tiempo promedio de
fluoroscopía fue 3.2 minutos (rango 1.16.1 min). El promedio de placas
radiográficas fue 1.5 (promedio 1-4). El promedio de dosis fetal que incluye exposición
por fluoroscopía y placas radiográficas fue 310 ± 164 mrad (rango 102-577 mrad). Este
rango en dosis fetal es substancialmente más baja que el de 5-10 rad, nivel que es
considerado potencialmente teratogénico.
Se concluye, que la CPRE en el embarazo es segura para madre y feto, sin embargo, debe ser
restringida a indicaciones terapéuticas con adicionales medidas de seguridad durante
procedimiento.
Dr. Juan Alva la H.
PREDICCIÓN SEGURA DE LA INSUFICIENCIA HEPÁTICA FULMINANTE EN LA HEPATITIS AGUDA VIRAL
SEVERA: ESTUDIO MULTICÉNTRICO
Accurate prediction of fulminant hepatic failure in severe acute viral hepatitis:
multicenter study
Yoshiba M, Sekiyama K, Inoue K, et al.
J Gastroenterol 2002; 37: 916-21
El intervalo entre el inicio del primer síntoma y el desarrollo de coma en la
insuficiencia hepática fulminante (IHF) es demasiado variable. Takahashi et al. separa la
IHF en tipo agudo, si el coma se desarrolla dentro de 10 días de los primeros síntomas,
en tipo subagudo si el coma ocurre desde los 11 días a las 8 semanas después del inicio
de los primeros síntomas. El grupo de Kings College clasifica la IHF en hiperaguda,
aguda y subaguda; en el cual el coma aparece dentro de los 7 días, 8-28 días y posterior
a los 29 días respectivamente, después del inicio de la ictericia. En el Japón, un
tiempo de protrombina (PT) de 40% o menos de los valores de control es otro criterio para
el diagnóstico de IHF, debido al daño de la síntesis de las proteínas y representa
otro trastorno importante metabólico en la insuficiencia hepática. Debido a que las
anormalidades de la coagulación preceden al coma, existe usualmente un intervalo entre la
ocurrencia de las anormalidades de la coagulación y el coma. En el presente estudio, los
autores tienen por objetivo predecir el coma y, por supuesto, el desarrollo de IHF cuando
el nivel del tiempo de protrombina cae a 40% o menos mediante la comparación de datos
entre los pacientes quienes desarrollaron IHF y aquellos quienes espontáneamente se
recuperaron. Con el fin de establecer una fórmula de discriminación, se compararon
retrospectivamente 13 variables laboratoriales y clínicas en 36 pacientes con hepatitis
viral aguda y niveles de tiempo de protrombina de 40% o menos de los valores de control
quienes posteriormente desarrollaron IHF con estas variables en pacientes quienes se
recuperaron espontáneamente: un estudio prospectivo de 58 pacientes quienes desarrollaron
IHF y 18 quienes se recuperaron espontáneamente confirmaron la válidez de la fórmula.
En el estudio retrospectivo, se estableció la siguiente ecuación de discriminación:
Z=-0.89 + 1.74 X (virus causal, 1 punto para tipo A o tipo B en infección aguda por virus
hepatitis B, 2 puntos para otros) + 0.056 X (bilirrubina total, mg/dl) 0.014 X
(colinesterasa, U/ml). Un valor Z positivo indica que la IHF se desarrollará. En el
estudio prospectivo, la especificidad, sensibilidad, seguridad predictiva y valores
predictivos negativos y positivos fueron 0.833, 0.983, 0.947, 0.950 y 0.938,
respectivamente.
Se concluye, que la IHF puede ser predecida mediante una simple ecuación de
discriminación en el contexto de una hepatitis aguda severa.
Dr. Víctor Pascual Ch.
VALOR DE LA COLANGIOPANCREATOGRAFÍA RESONANCIA MAGNÉTICA EN DETERMINAR CÁLCULOS EN
EL COLÉDOCO EN PACIENTES CON ENFERMEDAD CALCULOSA BILIAR
The value of magnetic resonance cholangiopan-creatography in predicting common
bile stones in patients with gallstone disease
Topal B, Van de Moortel M, Fieuws S, Van Steenbergen, et al.
Br J Surg 2003; 90: 42-7
La incidencia de cálculos en colédoco (CC) en pacientes con enfermedad calculosa biliar
(ECB), varía entre 5-15%, y de cálculos no sospechados >5% por colangiografía
rutinaria. No obstante, que los CC pueden ser silentes; el desarrollo de complicaciones,
como colangitis y pancreatitis aguda está asociada con mayor morbilidad y mortalidad, de
modo que la detección y tratamiento de CC es mandatorio. La edad, conducto biliar
dilatado (CBD), cálculos detectados por US, colangitis y elevación de bilirrubina y dGT,
son descritos como criterios predictivos de CC. La CPRE y la colangiopancreatografía
resonancia magnética (CPRM), detectan CC con alta precisión en pacientes con sospecha de
cálculos. Sin embargo, no hay datos disponibles sobre el rol de la CPRM en pacientes con
enfermedad calculosa biliar sin sospecha de CC. En contraste a CPRM, que es un
procedimiento diagnóstico no invasivo; la CPRE tiene valor diagnóstico y terapéutico,
pero está asociada con morbilidad y mortalidad, y es realizada principalmente en
pacientes con sospecha de CC.
Con el objetivo, de realizar un modelo predictivo para CC y determinar el valor de la CPRM
en la detección de cálculos, en una serie consecutiva de pacientes no seleccionados con
ECB sometidos a colecistectomía; 366 pacientes con ECB (118 H, 248 M, promedio de edad
8-84 años) sometidos a colecistectomía durante 1998, el análisis estadístico fue
realizado con datos obtenidos de pacientes durante su primera presentación en el
hospital. El CBD fue definido como un colédoco con diámetro > 7mm. Los estudios
preoperatorios consistieron en: CPRM en 285 pacientes, CPRM seguida de CPRE en 22, CPRE en
51, y CPRE seguida de CPRM en 8. En el último grupo, la CPRM, fue realizada antes de
operación, con un promedio de 52 (rango 3-123) días después de CPRE. La CPRE fue
realizada antes o sin CPRM si CC fueron sólidamente sospechados. Las indicaciones para
CPRE fueron: cálculos evidenciados por US o CPRM en 25 pacientes, colangitis (21),
pancreatitis (14), pancreatitis con colangitis (12), dolor recurrente (8), fístula
colecistocutánea (1). Cuando los cálculos fueron identificados, se realizó CPRE
terapéutica; la colecistectomía laparoscópica en 317 pacientes (87%), conversión a
cirugía abierta fue necesario en 20 (5%): colecistectomía abierta en 24 pacientes (7%).
Colangiografía intraoperatoria fue realizada selectivamente en 84 pacientes en orden a
verificar la anatomía del tracto biliar o la presencia de CC. La demostración de CC fue
considerada el gold standard de estudio, definido como cálculos visualizados
y extraídos o la tentativa de extracción durante exploración quirúrgica del colédoco
y/o durante la CPRE antes de colecistectomía o después de operación durante
seguimiento, con un promedio de 25.8 (rango 4-164) semanas después de colecistectomía.
Los CC fueron demostrados en 43 (12%) de 366 pacientes. El modelo predictivo para CC
incluyeron ultra- sonografía evidenciando CC o dilatación de conductos biliares, edad
>60 años, fiebre, FA >670 u/l, amilasa >95 u/l. En pacientes con una
probabilidad predictiva >5%, los CC estuvieron presentes en 11%, comparado con el 1% en
pacientes con una probabilidad de <5%. La CPRM tuvo una sensibilidad de 95%,
especificidad de 100% y valor predictivo negativo de 98%.
Se concluye, con una probabilidad predictiva para CC de >5% la CPRM es recomendada en
orden a confirmar la presencia o ausencia de cálculos y determinar posterior tratamiento.
Dr. Eberth Trigos Q.
¿ES LA ERRADICACIÓN SUFICIENTE PARA CURAR ÚLCERAS GÁSTRICAS EN PACIENTES INFECTADOS
CON HELICOBACTER pylori? UN ESTUDIO PROSPECTIVO, RANDOMIZADO Y CONTROLADO
Is eradication sufficient to heal gastric ulcers in patients infected with
Helicobacter pylory? A randomized, controlled, prospective study
Higuchi K, Fujiwara Y, Tominaga K, Watanabe T, et al. Aliment Pharmacol Ther 2003;
17:111-17
La infección por Helicobacter Pylori (Hp) es reconocida como un factor patogénico
principal en gastritis crónica y úlcera péptica. La erradicación del Hp reduce la
recurrencia de las úlceras. Se han ensayado múltiples regimenes de erradicación siendo
el que mejor resultados da la asociación de un inhibidor de bomba de protones (IBP) y 2
antibióticos. Esta asociación usada por una semana erradica la bacteria en
aproximadamente el 90% de los pacientes. Hay algunos aspectos sobre el tratamiento que
aún no están aclarados. Por ejemplo hay hasta 5 estudios que consideran que la
erradicación del Hp con tratamientos triples (IBP más 2 antibióticos o Bismuto más 2
antibióticos) es suficiente para la cicatrización de las úlceras duodenales. Esto se ha
aceptado también como cierto para las úlceras gástricas aunque faltan las evidencias.
En este estudio se compara el tratamiento de una semana con IBP + 2 antibióticos
(IBP-2ATB), con un tratamiento de cicatrización de las úlceras gastricas con solo IBP
durante 8 semanas. El estudio fue realizado en el Hospital Universitario de Osaka y se
consideró todo paciente que presentó al momento de la endoscopía úlceras de 0.5 cm o
más de diámetro. Se excluyó pacientes de menos de 18 años, aquellos que habían tomado
Aines en los 3 meses previos, habían tomado antibióticos el mes previo, aquellos
pacientes que habían tenido tratamiento anterior contra el Hp, y aquellas úlceras que
endoscópicamente tenían estigmas de sangrado reciente (coágulo adherido, vaso visible
por ejemplo). Todos los pacientes que ingresaron al estudio tenian Hp positivo ya sea por
cultivo o histología del mismo en las biopsias tomadas. Los pacientes tuvieron una
diferenciación de grupos de acuerdo al tamaño de la úlcera. Así hubo un grupo de
pacientes con úlceras de 0.5 a < 1.0 cm de diámetro; de 1.0 a < 1.5 cm de
diámetro, y > 1.5 cm. La medición del tamaño de la úlcera se realizó con la regla
endoscópica Olympus M2-4K. Se utilizó como IBP, lanzoprazol 30 mg/d o rabeprazol 20
mg/d. Los antibióticos utilizados fueron amoxicilina 1500 mg/d y claritromicina 800 mg/d
por una semana. El lanzoprazol y el rabeprazol fueron dados en la misma dosis por 8
semanas en los pacientes con tratamiento de solo IBP. Se hicieron endoscopías de control
4 y 8 semanas después del tratamiento; y se realizó controles del Test de Urea C13
respiratoria a las 8 y 12 semanas posteriores al tratamiento de ambos grupos. Si después
de 8 semanas de tratamiento la úlcera no había cicatrizado se continuó el tratamiento
con IBP o antagonistas H2 hasta la cicatrización de la úlcera. Se evaluó los resultados
con el Test chi cuadrado de proporciones con corrección de Yates. Se consideró
significativo cuando las diferencias de los valores P fueron de < 0.05. Se evaluó la
intención de tratamiento ITT y analisis por protocolo PP realizándose en aquellos
pacientes que usarón más del 80% de la medicación y que tuvieron endoscopía de control
a las 4 y 8 semanas. En un periodo de 2 años (1997-1999) ingresaron 120 pacientes al
estudio, 61 al grupo IBP-2ATB y 59 al grupo IBP. Ambos grupos fueron similares en rangos
de edad, sexo,tabaquismo, consumo de alcohol, localización y tamaño de las úlceras. El
abandono de pacientes fue similar también en ambos grupos 7 IBP-2ATB y 4 en IBP. La
erradicación del Hp fue 84% en los ITT (61 pacientes) y 95% en los PP (54 pacientes) del
grupo IBP-2ATB; siendo 0% en el grupo IBP. La curación de la úlcera gástrica a las 4
semanas fue similar en ambos grupos con aproximadamente 1/3 de los pacientes con úlceras
cicatrizadas. A las 8 semanas el grupo con IBP-2ATB tenia cicatrizadas 49% ITT y 56% PP de
las úlceras, contra 83% ITT y 89% PP en el grupo IBP. Estas diferencias tienen un p<
0.001 tanto en ITT como PP. La diferencia estadísticamente significativa encontrada esta
en la falla del IBP-2ATB de lograr la cicatrización de la úlceras de > 1.5 cm. Con 5%
de úlceras cicatrizadas en ITT y 7% PP contra 77% ITT y 81% PP en las úlceras tratadas
con IBP solo p <0.001. En las úlceras de menor diámetro las diferencias no fueron
significativas. En úlceras de 0.5 a < 1.0 cm IBP-2ATB 89% ITT PP IBP solo 100% ITT PP
p=0.53. En la de 1.0 a < 1.5 IBP-2ATB 54% 62% ITT PP IBP solo 77% 89% ITT PP p=0.18 y
p=0.10. Este es un estudio interesante pues representa una observación al meta-ánalisis
de Treibert y Lambert en el que revisaron 4329 pacientes de 60 estudios de pacientes con
úlcera péptica y que concluyen que con el tratamiento de erradicación del Hp es
suficiente y no hay necesidad de dar mas de 7 días de tratamiento, pero solo evaluaron
288 pacientes con úlcera gástrica. Un estudio de Sung publicado en el NEJM en 1995
evalúa la efectividad del Bismuto, la tetraciclina y el metronidazol en erradicar y
cicatrizar las úlceras gástricas comparado con los IBP solos. Sung, entre 100 pacientes
con úlcera gástrica encontró que luego de 9 semanas de tratamiento 96% cicatrizaron con
el bismuto más los antibióticos y el 92% lo hicieron con los IBP solos. La diferencia
con el estudio actual es que el diámetro promedio de las úlceras gástricas de Sung es
de 0.82 cm contra el 1.21 cm de este trabajo.
Se concluye que las úlceras gástricas de menos de 1.0 cm de diámetro pueden tratarse
con la terapia de erradicación clásica; pero en úlceras más grandes en especial
aquellas mayores a los 1.5 cm, una terapia supresiva del ácido es necesaria luego del
tratamiento de erradicación.
Dr. Jaime Quispe M.
RESULTADO DEL TRATAMIENTO ENDOSCÓPICO PARA ÚLCERA PÉPTICA SANGRANTE: ES NECESARIA
UNA SEGUNDA OBSERVACIÓN? UN META-ANÁLISIS
Outcome of endoscopic treatment for peptic ulcer bleeding: Is a second look
necessary A meta-analysis
Marmo D, Rotondano G, Blanco Ma, Piscopo R, et al.
Gastrointest Endosc 2003; 57: 62-7
El tratamiento endoscópico ha significado un avance en el manejo del sangrado por úlcera
péptica (UPS) en las últimas 2 décadas. La inyectoterapia, termocoagulación o
aplicación de hemoclips son todos superiores al tratamiento conservador en pacientes con
alto riesgo con UPS que presentan estigmas mayores de hemorragia reciente en endoscopía
inicial. El sangrado recurrente que se presenta en 10-30% de casos, continúa siendo el
más importante determinante de peor pronóstico independiente del método de tratamiento
utilizado. Debido a que la hemostasia es inicialmente lograda en más del 90% de casos con
cualquiera de las múltiples modalidades endoscópicas; la pregunta no es del tiempo de
hemostasia endoscópica, sino, ¿cuál es el manejo óptimo después que la hemostasia ha
sido lograda? Si una segunda observación endoscópica con retratamiento después de
hemostasia inicial es de valor clínico, permanece controversial. Los datos de
investigaciones previas son inadecuadas por tamaño de observaciones o por resultados
contradictorios. Con el objetivo de determinar si una segunda observación endoscópica
con retratamiento, reduce el riesgo de sangrado recurrente, evita cirugía, disminuye
mortalidad en pacientes con UPS; se realiza revisión sistemática de estudios controlados
randomizados enfatizando el valor de segunda observación endoscópica en pacientes con
UPS publicados en Medline y en Base/ Excerpta Medica and Current Contents, publicados
entre Enero-90 a Diciembre-2000. 4 estudios de los 126 fueron seleccionados para
predefinir términos. 2 investigadores obtuvieron los datos independientemente. La
combinación del riesgo estimado y número necesario de tratamientos fueron calculados
para cada procedimiento. La heterogeneidad de efectos fueron tabulados. La segunda
observación endoscópica, fue definida como la endoscopía programada dentro de las 24
horas de endoscopía inicial con retratamiento de los estigmas de sangrado en la base de
la úlcera, utilizando el método endoscópico previamente usado. La reducción del riesgo
absoluto en recurrencia clínica de sangrado fue 6.2% (P<0.01), y para cirugía y
mortalidad fueron respectivamente 1.7% y 1.0% (no significativas). La segunda observación
endoscópica con retratamiento reduce significativamente el riesgo de recurrencia de
sangrado comparada con pacientes control (OR 0.64; 95% CI [0.44, 0.95]; p<0.01), con
número necesario de tratamiento de 16. No hubo heterogeneidad entre estudios. El riesgo
de cirugía así como el riesgo de muerte no fue significativamente influenciada por la
segunda observación endoscópica con retratamiento (número necesario para tratar de 58 y
97 respectivamente).
En conclusión, el presente análisis cuantitativo indica que la segunda observación
endoscópica con retratamiento sistemático reduce significativamente el riesgo de
resangrado recurrente causada por úlcera péptica comparado con pacientes controles
sometidos a manejo expectante, pero no reduce sustancialmente el riesgo de cirugía o
mortalidad. Basado en el presente meta-ánalisis y otras evidencias, una segunda
observación endoscópica puede ser recomendada solamente para pacientes con alto riesgo
de recurrencia de sangrado.
Dr. Samuel Muñoz M.
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