Rev. Gastroenterol. Perú    2003; 23 (1): 14-15

 

HEPATITIS C: ESTUDIOS NACIONALES

 

La Hepatitis C es una infección originada por un virus RNA perteneciente a la familia Flaviviridae1. El conocimiento de esta infección data desde 1975, año en el que se reconoció la existencia de la Hepatitis NANB, pues hasta esa fecha solo existían pruebas que determinaban la infección por los virus A y B. En tal época hasta en un 1/3 de casos de hepatitis aguda post-transfusional no se podía determinar la causa2. Tras intensa investigación, en 1989 el genoma del virus C fue clonado, se determinó su secuencia, y que antígenos virales se expresaban. Esto dio lugar al desarrollo de pruebas serológicas para el diagnostico de esta infección. 

El virus de la hepatitis C (HCV) es un virus esférico con envoltura, mide 50 nm de diámetro, y su genoma codifica al menos 3 proteínas estructurales y 6 no estructurales. Tiene alta heterogeneidad genética, lo que ha llevado a clasificarlo en al menos 6 genotipos y mas de 50 subtipos1. La alta diversidad genética del virus, que incluso explica la presencia de quasiespecies, es un factor importante a tener en cuenta, pues esta relacionado con la alta tasa de cronicidad de esta infección.

La evidencia actual indica que el 85% de casos de infección por hepatitis C no aclararán el virus. Sin embargo solo el 30% de ellos evolucionaran a la hepatitis crónica, la misma que en un lapso de 15-20 años originará cirrosis hepática y posteriormente hepatocarcinoma. Se sabe que el riesgo de desarrollar HCC es de 5% anual una vez que existe cirrosis. Junto con la hepatitis B constituyen la causa mas importante para el desarrollo de cáncer hepático primario.

Se han identificado factores de riesgo de infección, siendo los mas importantes: transfusión de hemoderivados, uso de drogas endovenosas, diálisis, encarcelamiento y promiscuidad sexual. Sin embargo hasta en 10% de casos no existe factor de riesgo conocido. Una vez que se adquiere el virus solo el 15% desarrollará el cuadro agudo, mientras que el restante será asintomático.

Dado que hay alto riesgo de cronicidad con esta infección y la evolución es lenta, existe la posibilidad de realizar estrategias terapéuticas para detener la progresión de la enfermedad. En tal sentido es consenso que en casos seleccionados el tratamiento con interferón y ribavirina es costo-efectivo. Inicialmente los esquemas terapéuticos consistían únicamente en interferón como monoterapia. Sin embargo con dichos esquemas se obtenía respuesta terapéutica solo en el 12% de casos. La asociación de ribavirina permitió llegar a respuestas de hasta 40%, si se considera como respuesta la referida a la persistencia de carga viral negativa al 6° mes posterior a la culminación de la terapia3. Desde 1999 la evidencia científica señala que la adición de una molécula de polietilenglicol a la de interferón permite tener niveles sostenidos de esta molécula, con lo que la inhibición de la replicación es mejor. En tal sentido, tanto Freid como Manns han demostrado que con el interferon pegilado asociado a ribavirina se logra hasta 54-56% de respuesta favorable4,5. Sin embargo, debe señalarse que aun no se cuenta con la terapia ideal, pero es factible que en los años siguientes estén disponibles en el mercado moléculas con mejor actividad antiviral. 

Si bien es cierto que el tratamiento de los casos con viremia positiva permitirá eliminar en los casos que respondan la diseminación de la infección. Este tratamiento no esta indicado en todos los casos, y mas aun no todos los pacientes podrán recibirlo. Es por ello que la mejor estrategia es la prevención de la diseminación de la infección. En tal sentido, es fundamental la determinación de la prevalencia de la infección en las poblaciones, así como la determinación de los grupos de riesgo. Esto servirá para establecer estrategias de prevención mas adecuadas a la realidad local. Por ello es muy importante la realización de estudios como el realizado por Pinto y col. En el Perú es poco lo que se sabe acerca de la prevalencia de infección por virus C. De acuerdo a la estadística del Ministerio de Salud, la prevalencia de infección por virus C en donantes de sangre a nivel nacional varía entre 0.27 y 0.31% (1999-2000)6. En el estudio de Colichon y col. se señala una prevalencia de 1.16% en personal de salud, siendo los grupos de mayor riesgo los que trabajan en hemodiálisis y laboratorio (3.61% y 1.79% respectivamente)7. En lo referente a donantes de sangre, la prevalencia de acuerdo al estudio publicado por Assayag y col. en el HNERM fue de 0.39%. En el trabajo publicado en el presente numero, que tiene la ventaja de haber sido realizado en un periodo mayor es de 0.813%8. Esta cifra es probablemente la mas cercana a la real, pues en países con características sociodemográficas similares a las de nuestro país las cifras están entre 0.47 y 1.0%.

Los trabajos señalados han sido realizados en la ciudad de Lima, por lo que realmente no reflejan la prevalencia nacional. En tal sentido es necesario que se realicen mayor numero de estudios, y de alcance nacional para así poder definir realmente la magnitud del problema y establecer estrategias de control mas adecuadas a nuestra realidad.

Dra. Milagros Dávila Moscol
Médico Asistente
Unidad de Hígado - HNERM

Bibliografía


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