| Rev. Gastroenterol. Perú
Vol. 22 Nº 4 2002 |
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APENDICITIS AGUDA EN LA ERA DE LA CIRUGIA LAPAROSCOPICA
Los cuadros de apendicitis aguda son sumamente frecuentes a nivel mundial y representan la
indicación quirúrgica más común de los cuadros agudos abdominales.
El tratamiento de la apendicitis aguda se ha perfeccionado a lo largo de los años
habiéndose practicado desde simples drenajes de absceso apendicular en 1848 por Hancok
hasta la extirpación del apéndice gangrenado en 1880 por Shepherd. Siete años más
tarde, Morton de Filadelfia, diagnosticó apendicitis temprana extirpando el apéndice y
en 1889 Mc Burney en Nueva York, popularizó su técnica que hasta hoy perdura en cirugía
abierta, recomendando la intervención temprana, ya que habían observado que el índice
de mortalidad era mayor en los casos de apendicitis perforada.
Posteriormente, con el descubrimiento de los antibióticos a partir de 1940 se logró
mejorar las complicaciones infecciosas e incluso resolver la controversia de tratamiento
conservador en situaciones extremas.
Se considera que la incidencia de apendicitis en el sexo masculino es de 1.33 x 1,000
habitantes, y 0.99 por 1,000 en el sexo femenino y puede presentarse en cualquier década
de la vida, siendo más frecuente en las tres primeras.
Es conocido también que el diagnóstico de la apendicitis aguda por lo general suele ser
de fácil reconocimiento clínico hasta en el 70% de los casos. Sin embargo, en el otro
extremo puede ofrecer grandes dificultades diagnósticas, especialmente en niños,
ancianos, embarazadas, obesos, inmunosuprimidos, etc., de allí la importancia que tiene
la tecnología moderna de ayuda diagnóstica que puede mostrar evidencias radiológicas no
contempladas clínicamente y que definitivamente permiten mejorar el futuro del paciente.
En este sentido, la ecografía abdominal y la tomografía abdominal y pélvica son los
elementos que se vuelven cada vez más indispensables en aquellos casos clínicos en los
que el médico no tiene un panorama clínico definido y deben ser indicados antes que una
cirugía exploratoria.
Clásicamente, la cirugía abierta ha sido el tratamiento curativo para los cuadros
apendiculares, habiendo mejorado la morbimortalidad en las últimas décadas del siglo
pasado por mejora en las técnicas quirúrgicas y capacitación escolarizada de los
cirujanos como por el adecuado uso de antibióticos y el manejo multidisciplinario,
habiéndose reducido la mortalidad en forma significativa a 0.2% en los casos de
apendicitis temprana y a 2-5% en los cuadros de peritonitis severa.
En la última década, el desarrollo de la cirugía laparoscópica ha abierto un nuevo
horizonte que ofrece grandes perspectivas a los pacientes que requieren de una
intervención quirúrgica. A la luz de los reportes mundiales y la experiencia personal
desarrollada en los últimos años, la cirugía laparoscópica está demostrando que en la
medida que los cirujanos se capaciten en élla ofrece una mejor calidad de vida, por
cuanto el dolor post operatorio es significativamente menor, el retorno a las actividades
laborales se hace en menor tiempo, comprometiendo menos el factor costo, y desde el punto
de vista estético los pacientes se sienten más complacidos. Sin embargo, el cirujano
debe estar capacitado para resolver por ambas técnicas los cuadros de apendicitis aguda
ó cualquier otra patología, por cuanto existen algunas contraindicaciones para realizar
una cirugía laparoscópica, ó la necesidad de convertir durante la intervención, como
es el caso de pacientes con múltiples cirugías previas que dificulte el acceso al
abdomen demorando los tiempos operatorios y poniendo en riesgo la integridad del
intestino, ó anatomía compleja ó sangrado abdominal no controlable, etc.
Indudablemente que la curva de aprendizaje en la cirugía laparoscópica exige un número
mayor de cincuenta apendicectomías para tener la suficiente capacidad técnica y evitar
complicaciones lamentables; de allí que nuestra propia experiencia nos ha enseñado que
los cirujanos con amplia experiencia en cirugía abierta deben irse familiarizando con la
técnica, realizando primero laparoscopía exploratoria y poder reconocer la patología
apendicular y pélvica para luego continuar con apendicectomías en cuadros tempranos, que
son la mayoría, y posteriormente realizar intervenciones en cuadros de apendicitis
perforada, los cuales demandan mayor experiencia. En la medida que el grupo se va
capacitando con la técnica, podrá realizar la mayoría de apendicectomías con menor
morbimortalidad, debiendo tener siempre presente que la cirugía abierta es la alternativa
todavía más comúnmente utlizada por la falta de infraestructura hospitalaria y que en
definitiva ofrece también baja morbimortalidad.
Consideramos que el practicar laparoscopía pre-incisión ofrece grandes ventajas porque
además de certificar el diagnóstico clínico en la mayoría de los casos, puede por el
contrario descartarlo y en todo caso reconocer otra patología especialmente pélvica en
mujeres, de fácil solución laparoscópica. Otra ventaja observada es reconocer la
posición anómala de cuadros de apendicitis encontradas en hipocondrio derecho vecinas al
hígado, retrocecales, retroileales, de posición pélvica e incluso en fosa ilíaca
izquierda, lo que hubiera exigido una amplia extensión de la herida inicial o en su
defecto realizar una segunda incisión. Otra de las ventajas observadas es en los
pacientes obesos, quienes se benefician ampliamente por cuanto no hay la necesidad de
hacer grandes incisiones que además de dolorosas tienden a infectarse. El adulto mayor
también se beneficia con este tipo de cirugía y su recuperación es rápida.
Para comparar ambas técnicas quirúrgicas es indispensable realizar estudios
prospectivos, doble ciego y randomizados si es que uno pretende encontrar alguna
diferencia significativa; sin embargo, no tengo la menor duda que las controversias
actuales terminarán cuando los cirujanos generales se decidan a capacitarse en cirugía
laparoscópica por cuanto habiendo recorrido varios años en el desarrollo de esta
técnica, puedo afirmar que es la cirugía de elección, sin olvidar la técnica abierta
que resulta una buena alternativa para aquellos casos en los que no fuera posible realizar
la cirugía laparoscópica.
Bibliografía
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