| Rev. Gastroenterol. Perú
Vol. 22 Nº 1 2002 |
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REVISIÓN DE REVISTAS
Dr.
Samuel Muñoz M.
SEGUNDA
OPINIÓN PATOLÓGICA EN LA INTERPRETACIÓN DE LA BIOPSIA HEPÁTICA
Second Opinion Pathology in Liver Biopsy Interpretation
Bejarano AP, Koehler A, Sherman KE.
Am J Gastroenterol 2001; 96:3158-64
La Biopsia Hepática (BH) es de fundamental importancia en el manejo de pacientes con
enfermedades hepáticas. Los hepatólogos y gastroenterólogos confían en los hallazgos
histológicos para determinar la naturaleza y extensión del daño hepático y seleccionar
el curso de tratamiento. Sin embargo, es vital que los patólogos comprometidos en la
evaluación dispongan de información precisa y valiosa de los clínicos en beneficio de
los pacientes. Los patólogos deben estar capacitados para interpretar los diferentes
hallazgos histológicos que juegan rol en el manejo subsecuente de los pacientes. La
constelación de hallazgos pueden ser engorrosos por la inexperiencia de patólogos que no
tienen buena cantidad de BHs en la práctica diaria. Las diapositivas de BHs de pacientes
referidos a hepatólogos del Centro Médico de la Universidad de Cincinnati para
tratamiento, fueron sometidas a revisión en el Departamento de Patología, entre Enero-96
a Diciembre-97. En todos los casos, el reporte quirúrgico original y todas las
diapositivas originales de la institución de procedencia fueron revisadas. En algunos
casos, se obtuvo el bloque original de parafina para coloraciones adicionales no
realizadas o intentar mejorar la calidad técnica de las diapositivas. El seguimiento
clínico y la respuesta clínica validaron la segunda opinión. Las diapositivas fueron
revisadas por el hepatopatólogo y hepatólogo, este último proporcionaba la información
clínica pertinente para complementar los hallazgos histológicos. Cuando había
discrepancia con la interpretación original, el caso fue revisado por otro
hepatopatólogo. La revisión de cada reporte original incluyeron el diagnóstico final,
comentarios, apuntes y descripción microscópica. Después de comparar estos reportes con
las interpretaciones consultantes, los casos se dividieron en tres
categorías: 1) discrepancia mayor: descripción o diagnóstico que cambia decisión de
manejo 2) discrepancia menor: que no lleva a cambiar manejo 3) concordancia total. 178
casos consultados fueron revisados; y un total de 125 casos reunieron los criterios de
selección correspondientes a 124 pacientes (63 hombres, 61 mujeres). Rango de edad 27-73
años (promedio 48.2 años); 53 casos en 1996 y 72 en 1997. En 35 (28%) especímenes de
BHs, los consultantes identificaron discrepancias en relación a las de patólogo
original, las cuales en su opinión, tendrían un impacto significativo en el enfoque
terapéutico. En 15 (42.8%) de 35 casos, los errores mayores de interpretación fueron en
pacientes con desórdenes colestásicos crónicos; 9 (25.7%) en procesos hepatocelulares y
11 (31.4%) relacionados a establecer la presencia o ausencia de cirrosis. 30 de los 35
diagnósticos con mayor discrepancia fueron de 21 hospitales y 5 en laboratorios
particulares. 19 fueron hospitales comunales y 2 hospitales con programa de residencia en
Patología. 2 hospitales tuvieron 250 camas, 11 entre 250-500 y 8 >500. El rango fue de
150-824 camas. Las discrepancias menores fueron menos comunes, 47 casos (37.6%). La
mayoría de diferencias estuvieron relacionadas al grado de actividad inflamatoria en
hígados cirróticos. En 8 casos (17%) no se utilizó la terminología unificada y
aceptada por consenso en descripción patológica. La revisión total de las 125 BHs por
los consultantes, determinaron un incremento de 46% en costos monetarios.
Se concluye, que se necesita informar a médicos que toman decisiones clínicas basadas en
la interpretación de las BHs, que en un significativo número de casos, los patólogos no
son capaces de llegar a un diagnóstico correcto; y la determinación de buscar una
segunda opinión en beneficio de pacientes por patólogos experimentados en
enfermedades hepáticas puede ser prudente. Los patólogos generales deberían estar más
familiarizados con las anormalidades que comprometen los conductos biliares interlobulares
y el valor diagnóstico de coloraciones histológicas especiales. Los clínicos pueden
proporcionar al patólogo suficiente información clínica en términos de pruebas de
laboratorio y hallazgos clínicos, permitiendo que el diagnóstico preciso sea facilitado.
Dra. Teresa Castrillón R.
ROL DE LA INFECCIÓN POR HELICOBACTER PYLORI Y DROGAS ANTINFLAMATORIAS NO-ESTEROIDEAS EN LA
ENFERMEDAD ULCEROSAPÉPTICA: UN METANÁLISIS
Role of Helicobacter pylori infection and non-steroidal anti-inflammatory drugs in
peptic-ulcer disease: a meta-analysis
Huang JQ, Sridhar S, Hunt RH.
Lancet 2002; 359: 14-24
La relación entre la infección con Helicobacter Pylori (Hp) y el uso de drogas
antiinflamatorias no esteroideas (AINES) en la patogénesis de la enfermedad ulcerosa
péptica (EUP) es controversial, debido a que los estudios que examinan estos dos factores
de riesgo muestran resultados conflictivos. Según la opinión convencional, con la
presencia de ambos bien establecidos factores de riesgo para la EUP, puede esperarse un
incremento en el riesgo de la enfermedad. Sin embargo, este no es el caso en muchos
estudios de pacientes que toman AINES, en los cuales la EUP fue menos frecuentemente
diagnosticada cuando la infección por Hp estaba presente en relación a pacientes sin la
infección. Estos resultados conflictivos han sido reportados en estudios clínicos
randomizados controlados, dirigidos a determinar si la erradicación de la infección por
el Hp retarda la curación de la úlcera o reduce el riesgo de desarrollar la EUP en
pacientes que toman AINES. Las discrepancias probablemente reflejan la compleja relación
entre la infección por Hp y la gastropatía asociada a AINES así como también a la
heterogénea metodología entre los estudios: población de estudio, controles usados para
comparación y la definición de tamaño de úlcera. Por lo tanto, hay cuatro posibles
situaciones de infección por Hp y gastropatía por AINES: 1) sin interacción o efecto 2)
aditiva 3) sinérgica 4) antagónica, entre los dos factores de riesgo. Se revisa
sistemáticamente la literatura entre 1984 y octubre-2000, con el objetivo de analizar la
relación entre la infección por Hp y la gastropatía asociada a AINES; evaluar la
presencia y magnitud de cualquier posible interacción sobre la EUP entre estos dos
factores de riesgo, examinar cualquier posible interacción con respecto a ubicación de
la úlcera o úlcera sangrante y explorar cualquier causa de heterogeneidad entre los
estudios publicados. De 463 artículos identificados, 25 estudios reunieron criterios de
inclusión. En 16 estudios de 1625 usuarios de AINES la EUP no complicada fue
significativamente más común en pacientes Hp positivos que en los negativos
(341/817[41.7%] vs 209/808[25.9%]; OR 2.12 [95% CI 1.68-2.67]). En 5 estudios controlados,
la EUP fue significativamente más común en usuarios de AINES (138/385[35.8%]) que en
controles (23/276[8.3%]), independientemente de la infección por Hp. Comparado con los
pacientes Hp negativos que no toman AINES, el riesgo de úlcera en usuarios de AINES fue
de 61.1 (9.98 373). La infección por Hp incrementa el riesgo de EUP en los que
reciben AINES 3.53 veces más en relación a el riesgo asociado con el uso de AINES (OR
19.4). Similarmente, en la presencia de riesgo de la EUP asociada con infección por Hp
(18.1), el uso de AINES aumenta el riesgo de la EUP 3.55 veces. La infección por Hp y el
uso de AINES aumenta el riesgo de sangrado ulceroso 1.79 y 4.85 veces respectivamente. Sin
embargo, el riesgo de sangrado ulceroso se incrementa a 6.13 cuando ambos factores están
presentes.
La interpretación final es que ambos factores, la infección por Hp y el uso de AINES
independientemente y significativamente incrementan el riesgo de úlcera péptica y
sangrado ulceroso. Hay un sinergismo para el desarrollo de úlcera péptica y sangrado
ulceroso entre la infección por Hp y el uso de AINES. La EUP es rara en pacientes Hp
negativos y los que no reciben AINES.
Dr. Walther Taboada T.
TROMBOSIS VENOSA PORTAL EXTRAHÉPATICA: ETIOLOGÍA Y DETERMINANTES DE SOBREVIVENCIA
Extrahepatic portal vein thrombosis: aetiology and determinants of survival
Janssen HLA, Wijnhoud A, Haagsma, van Uum SHM, et al.
Gut 2001;49:720 4
Los casos de la Trombosis Venosa Portal Extrahepática (TVPE ) puede estar influenciada
por factores etiológicos locales y sistémicos. Los factores locales incluyen
enfermedades que determinan una disminución del flujo portal como en la cirrosis
hepática y neoplasias malignas hepatobiliares. Los factores sistémicos de riesgo para la
TVPE consisten principalmente de anormalidades hereditarias y adquiridas que determinan
hipercoagulación. La evolución clínica de la TVPE puede estar asociada con esas
condiciones médicas concomitantes o con manifestaciones de hipertensión portal, en
particular con hemorragia por ruptura de várices esofágicas. Debido a la rareza de estas
condiciones, poco se conoce sobre las determinantes de sobrevivencia y causa de mortalidad
en los pacientes con TVPE. Con el objetivo de determinar dichas variables que tienen
significado pronóstico con respecto a la sobrevivencia; entre Enero 84 a Julio
97,se realiza estudio de 172 pacientes adultos con TVPE de 8 hospitales
universitarios. Los criterios de diagnóstico para la TVPE fueron: la obstrucción total o
parcial trombótica de la vena portal extrahepática, documentada por apropiados estudios
radiológicos: US-Dopler, TAC, RM, esplenoportografía, o laparotomía. La trombosis
venosa mesentérica es definida como la trombosis extensa con signos clínicos de infarto
intestinal. El diagnóstico de enfermedad mieloproliferativa fue confirmada por examen de
la médula ósea en todos los casos. Se realizaron estudios estandarizados para la
trombofilia: factor V de Leiden, mutación del gen de protrombina, y deficiencia
congénita de proteína C, proteina S, y antitrombina. Los factores de riesgo para el
desarrollo de la TVPE en los 172 pacientes investigados fueron: enfermedades hepáticas 52
(30%), inflamación abdominal 30 (17%), neoplasías malignas 41 (24%), cirugía abdominal
40 (23%), hipercoagulación 47 (27%), síndromes mieloproliferativos 24 (14%). Los
factores etiológicos sistémicos estuvieron presentes en 64 (37%) y factores locales
en110 (64%). La coexistencia de ambos factores fue demostrado en 28 (16%) pacientes; y con
más de un factor de riesgo para TVPE, independiente de que fueran locales o sistémicos
fueron encontrados en 54 (31%). En 27 pacientes (16%)no fueron identificados los factores
de riesgo. La edad promedio en el momento del diagnóstico fue 51 años (rango:14-91). La
manifestación inicial fue hemorragia digestiva por várices esofágicas en 52 (30%) de
pacientes. El promedio de tiempo de seguimiento fue 3.9 años (rango:
0.1-13.1). 67
pacientes (39%) fallecieron durante seguimiento, la mayoría por cáncer hepatobiliar
(27%), otros cánceres (18%), falla hepática (15%). El sangrado variceal solamente fue la
causa de muerte en 4 pacientes (2%). Entre los 98 pacientes con TVPE de causa no maligna y
no cirrótica, 2 (2%) fallecieron por sangrado variceal. El promedio de sobrevida fue 70%
(95% IC 62-76%) a 1 año,61% (95% IC 52-67%) a 5 años, y 54% (95% IC 45-62%) a 10 años.
Los promedios de sobrevida para pacientes con TVPE sin cáncer, cirrosis y trombosis de
vena mesentérica, a 1,5, y 10 años fueron 95% (95% IC 87-98%), 89% (95% IC 78-94%), y
81% (95% IC 67-89%) respectivamente (n=83). Las variables de diagnóstico asociadas con la
reducción de la sobrevida de acuerdo a multianálisis fueron: edad avanzada, cáncer,
cirrosis, trombosis de vena mesentérica, ausencia de inflamación abdominal, y niveles
séricos de aminotransferasas y albúmina. La presencia de sangrado por várices
esofágicas y desórdenes mieloproliferativos, no influyen en la sobrevida.
En conclusión, este estudio demuestra que el resultado de la TVPE está primariamente
asociada con la enfermedad de fondo que determina la TVPE y no por las complicaciones de
hipertensión portal.
Dr. Walter Alfaro M.
BIOPSIA HÉPATICA TRANSYUGULAR CON AGUJA TIPO-TRUCUT AUTOMATICA: ESTUDIO COMPARATIVO CON LA
BIOPSIA HÉPATICA PERCUTANEA
Transjugular liver biopsy with an automated trucut-type needle:comparative study with
percutaneous liver biopsy
Chau TN, Tong SW, Li TM, To HT, et al.
Eur J Gastroenterol Hepatol 2002;14:19-24
La Biopsia Hepática (BH) es fundamental en el diagnóstico y manejo de enfermedades
hepáticas, puede mejorar la precisión del diagnóstico, y ser útil en el estadiaje de
las enfermedades hepáticas crónicas. La Biopsia Hepática Percutánea (BHP) es el
procedimiento de elección en la mayoría de casos, pero este método ocasiona una elevada
incidencia de complicaciones potencialmente fatales en pacientes con trastornos en la
coagulación o trombocitopenia, la ascitis masiva puede hacer imposible realizarla. La
técnica no quirúrgica alternativa es la Biopsia Hepática Transyugular (BHT), la cual
puede superar estas contraindicaciones comunes en forma efectiva y segura.La BHT también
puede ser realizada al mismo tiempo que otros procedimientos auxiliares, como son la
medida de la presión venosa hepática, imagenología de la vena hepática, o ambos;
cuando son requeridos como parte de la evaluación diagnóstica, o cuando la BHP falla. La
BHT fue reportada en forma experimental en perros por Dotter en 1964, y realizada
satisfactoriamente en pacientes por Weiner y Hanafee en 1970. Inicialmente usaron la aguja
transeptal modificada de Ross y posteriormente la aguja de Colapinto. Debido al tamaño
pequeño y la excesiva fragmentación del tejido, las muestras obtenidas a menudo eran
suboptimas con ambas tipos de agujas; de modo que el aporte adecuado para el diagnóstico
de muestras, especialmente en la cirrosis y el impacto clínico de realizar la BHT
utilizando el método de succión esta siendo cuestionada. El sistema de la aguja
Quick-Core, el cual usa un mecanismo tipo-trucut automático, permite obtener muestras de
tejido hepático no fragmentadas similares a las obtenidas por la vía percutánea,
siempre en presencia de cirrosis. Más importante, este procedimiento ha sido reportado de
lograr un 95-100% de éxito con complicaciones menores.Entre Enero-98 a Diciembre-99,la
BHT y la BHP fueron realizadas en 18 y 107 pacientes respectivamente, siendo excluidos de
los últimos 57 pacientes. La BH fue definida como técnicamente insuficiente si el tejido
hepático no era obtenido por ninguna razón.Todas las BHs fueron revisadas por el mismo
histopatólogo. En adición a la estándar coloración H-E, se realizaron coloraciones
especiales (PAS, reticulina y orceina). Los siguientes parámetros de las muestras fueron
precisadas: longitud (o tamaño total de fragmentos si eran más de uno), muestra
adecuada, presencia y número de fragmentos, número de tractos portales y diagnóstico
histológico. Los reportes histológicos fueron clasificados como:1)diagnóstico
específico, 2)diagnóstico descriptivo, y 3)muestra inadecuada para el diagnóstico. Las
BHTs fueron realizadas en 18 pacientes que tuvieron contraindicaciones para la BHP. Las
indicaciones para la BHT fueron coagulopatía severa (n=8), trombocitopenia (n=11) y
ascitis masiva (n=8). La coagulopatía severa fue definida como un TP de 5 segundos sobre
control y/o TPA 1.5 veces mayor que limite superior normal. Una significativa
trombocitopenia como un recuento menor de 80x109/l. Todos los procedimientos de la BHT
fueron realizados por un radiólogo y un gastroenterólogo, bajo guía fluoroscópica, con
monitoreo permanente electrocardiográfico, presión sanguínea, y saturación de
oxígeno.Las BHPs fueron realizadas con una aguja de Menghini modificada usando la
técnica del segundo. Durante el periodo de estudio, todas las BHs fueron realizadas
satisfactoriamente con un adecuado espécimen de tejido para el diagnóstico. Sin embargo,
las muestras obtenidas por la técnica transyugular tienden a ser más pequeñas (10mm vs
18mm por vía percutánea, P<0.001). La presencia de fragmentación fue similar a las
BHs obtenidas por vía percutánea. Respectivamente el 100% y el 98% de muestras obtenidas
por la técnica transyugular y percutánea fueron consideradas adecuadas para el
diagnóstico histológico preciso. El impacto clínico de los procedimientos transyugular
y percutáneo fue comparable (89% vs 76%, p=0.25).
Se concluye, que la BHT es una alternativa segura para obtener biopsias hepáticas en
pacientes en quienes la BHP está contraindicada. Sin embargo las muestras obtenidas por
la aguja trucut automática transyugular son más pequeñas que las obtenidas por el
método percutáneo, siendo aparentemente suficientes para el diagnóstico histológico
preciso, con posterior impacto clínico en el manejo de paciente.
Dr. Santiago Mestanza V.
COLONOSCOPIA EN LOS PACIENTES QUE REQUIEREN ANTICOAGULACION
Colonoscopy in the Patient Requiring Anticoagulation
Timothy SKC, Hicks TC, Opelka FG, Timmcke AE, et al.
Dis Colon Rectum 2001; 44:1845-49
La Anticoagulación es un tratamiento común en numerosas condiciones médicas. La
Warfarina se utiliza para la prevención de procesos tromboembólicos, y en el tratamiento
por largo tiempo de embolismo pulmonar, trombosis venosa y enfermedades cardiacas. La
hemorragia gastrointestinal, una reconocida complicación del tratamiento anticoagulante,
puede resultar de múltiples causas, presentándose con sangrado gastrointestinal, prueba
de sangre oculta en heces positiva o anemia por deficiencia en fierro. Los pacientes que
requieren anticoagulación con evidencia de posible sangrado digestivo requieren
frecuentemente examen del colon total. Con el propósito de evaluar el manejo
pre-procedimiento de la warfarina y las complicaciones hemorrágicas en pacientes que
requieren colonoscopía; se revisan 109 colonoscopías realizadas entre 1992 a 1995 en 94
pacientes, con rango de edad de 32-92 años (promedio=70) y 40 mujeres (42%). Las
indicaciones para la anticoagulación fueron: fibrilación atrial (40), ACV (17),
enfermedad coronaria (17), trombosis venosa profunda (17), embolia pulmonar (4), válvulas
cardiacas (47), IMA (2), enfermedad vascular periférica (1). Los pacientes se realizaron
la colonoscopía durante la ventana heparínica de la siguiente manera: la
warfarina se suspende 2-3 días antes de procedimiento. Los pacientes son admitidos y
mantenidos por una infusión IV continua de heparina. Esta infusión se suspende 1-2 horas
antes de procedimiento y restablecida 1 hora después de procedimiento con una infusión
en bolo. En la mañana de la colonoscopía se obtienen muestras sanguíneas para perfil
básico de coagulación; mostrando un tiempo de protrombina de 13.4 segundos promedio con
un rango de 11.1 a 29.1 (normal = 10.9-13) y un promedio de la relación normal
internacional (RNI) de 1.2 con un rango de 0.9 a 2.6. Los pacientes fueron divididos en
dos grupos: 1) colonoscopía diagnóstica y 2) colonoscopía terapéutica (biopsia
caliente o polipectomía). Hubo un seguimiento durante 2 meses para identificar
complicaciones. Las indicaciones para la colonoscopía fueron: pólipos previos (34),
historia de cáncer (24), pólipos por sigmoidoscopía flexible (11), alteración en ritmo
evacuatorio (10),sangrado rectal (8), anemia (5), historia familiar de cáncer (4), enema
de bario anormal (3), evaluación pretransplante (1). Durante las 109 colonoscopías, 51
(47%) fueron sometidos a biopsia caliente o polipectomía, en todos los procedimientos
terapéuticos se usaron electrocauterio. Todas las zonas de biopsia caliente o
polipectomía fueron revisadas después de remoción de espécimen. Cualquier rezumamiento
de sangre fue tratado con fulguración unipolar. No hubo biopsia en frío en estos
pacientes. El examen que incluía varias biopsias fue asociado con complicaciones
hemorrágicas (0.92%), requiriendo hospitalización y transfusión. Ninguno de los
pacientes sometidos a colonoscopía diagnóstica tuvieron hemorragia. El grupo de
colonoscopía terapéutica muestra un promedio de complicaciones hemorrágicas de 1.95%
(1/51) vs 0.92% del grupo en total; asimismo una RNI y PT ligeramente alto comparado con
el grupo de la colonoscopía diagnóstica, pero la diferencia no es significativa.
En conclusión, la colonoscopía puede ser realizada con seguridad en pacientes que
reciben warfarina como anticoagulante, pero el riesgo de complicaciones de sangrado
aumenta ligeramente con la biopsia caliente o polipectomía. Si bien cada endoscopista usa
en ocasiones decisiones basadas en criterios y experiencia personal; se sugiere seguir las
siguientes recomendaciones: 1) suspender la warfarina por tres días 2) obtener el TP/RNI
previo a procedimiento: a) si el RNI es <2 proceder con la colonoscopía y restablecer
la warfarina (usando la dosis previa) en primer día post-procedimiento b) si el RNI es
>2 postergar el procedimiento por 1-2 días o realizar procedimientos y postergar
restablecimiento de la warfarina por 2-3 días si procedimientos terapéuticos son
realizados c) si procedimiento diagnóstico es realizado, reiniciar warfarina (usando la
dosis previa) en día 1 post-procedimiento.
Dr. Ebert Trigos Q.
CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS Y ENDOSCÓPICAS DE ULCERAS DUODENALES NO-HELICOBACTER, NO-AINES:
UN ESTUDIO PROSPECTIVO A LARGO PLAZO
Clinical and endoscopic characteristics of non-Helicobacter pylori, non-NSAID duodenal
ulcers: a long-term prospective study
Xia HHX, Wong ECY, Wong KW, Wong SY, et al.
Aliment Pharmacol Ther 2001;15:1875-82
La enfermedad ulcerosa continua siendo un problema socioeconómico. En la China, entre
1977 a 1986, el promedio de prevalencia de la Ulcera Duodenal (UD) en pacientes sometidos
a endoscopía alta fue de 23% en el sur y 9.75% en el norte, con una relación de
UD/UG:2/1. La infección por el Helicobacter Pylori (Hp) esta presente en 80-100% de
pacientes con UD y 60-95% con UG. La erradicación del Hp lleva a la curación de la
enfermedad ulcerosa péptica (EUP) y previene complicaciones. Como consecuencia de la
terapia anti-Hp, y en particular, mejores condiciones socioeconómicas, la EUP,
especialmente de UDs, esta disminuyendo en algunos países. Mientras el total de EUP
aparentemente esta declinando, la proporción de úlceras pépticas Hp-negativas pueden
estar incrementándose. Por ejemplo, en Australia, hace 15 años, más del 85% de EUP
estaban infectados con Hp, pero el promedio ahora ha disminuido aproximadamente al 55%. El
uso de AINES puede contribuir a úlceras Hp-negativas. Sin embargo, hay un número
incrementado de úlceras pépticas que no están asociadas con infección por Hp o uso de
AINES; estas úlceras pépticas son denominadas como No-Hp y No-AINES o úlceras
idiopáticas. La información clínica y endoscópica y estado de infección Hp fueron
prospectivamente seleccionadas entre los pacientes sometidos a endoscopía alta entre
Enero-97 a Diciembre-99. El estado Hp fue determinada usando la prueba de la ureasa
rápida en 24-h de biopsias antrales, detección histológica de microorganismos
semejantes a Hp de biopsias de antro y cuerpo gástrico y/o prueba de Urea-C13 espirada.
La prueba de la ureasa rápida para el diagnóstico de infección de Hp en estudio tuvo
una sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y negativo de 99%, 100%, 100% y
99% respectivamente. Los pacientes con úlceras activas (defecto mucoso visible con
diámetro de 3mm y profundidad de 5mm) y úlceras curadas (cicatriz de úlcera y/o
deformidad duodenal fueron definidos como UDs. Los pacientes que recibieron AINES por al
menos 3 días o cualquier dosis durante los tres meses previos a endoscopía inicial
fueron considerados usuarios de AINES. En adición, en pacientes con UDs activas que
fueron Hp-negativos por la prueba de la ureasa rápida en la endoscopía inicial, tuvieron
cita a los tres meses para prueba de Urea-C13 espirada. Un total de 11717 endoscopías en
8344 pacientes fueron realizadas en los tres años de estudio. 1153 pacientes (13.8%)
tuvieron UDs, 645 con UDs activas y 508 curadas. El estado de Hp fue desconocido en 46
(7.1%) de los 645 pacientes. En los restantes 599 pacientes, 444 (74.1%) Hp-positivos y
155 (25.9%) Hp-negativos. 102 (17%) de 599 pacientes tenían historia de ingesta de AINES
dentro de los 3 meses previos a endoscopía inicial, incluyendo 6 con aspirina y 96 con
otros AINES. 51 (11.5%) de los 444 pacientes con Hp infección y 51 (32.9%) de los 155
pacientes sin infección (OR = 0.27; 95% CI, 0.17-041: X2 = 37.3: P<0.001). Sin
embargo, la proporción de pacientes con UDs No-Hp y No-AINES fue de 17.4% (104/599). Los
pacientes con úlceras No-Hp y No-AINES fueron significativamente de mayor edad que los
con úlceras asociadas a Hp (66.3 + 17.8 años vs 53 + 17.2 años: t = 6.85; P<0.001),
y la proporción se incrementa con la edad. Clínicamente, el dolor y disconfort
epigástrico fue menos frecuente en pacientes con UDs No-Hp y No-AINES que en úlceras
asociadas a Hp como indicación para endoscopía alta (28.8% vs 59.8%: OR= 0.27: 95% CI,
0.17-044: X2 = 31.7: P<0.001). Por otro lado, el sangrado digestivo fue más común
como indicación en pacientes con úlceras No-Hp y No-AINES que aquellos con úlceras
asociadas a Hp (50% vs 25.2%: OR= 0.97: 95% CI, 1.90-4.64: X2 = 3.9: P<0.001). En
conjunto, 105 (26.4%) pacientes tuvieron una o más enfermedades concomitantes: 68 (65.4%)
de los 104 pacientes con úlceras No-Hp y No-AINES y 37 (9.4%) de los 393 pacientes con
úlceras asociados a Hp (OR= 18.2: 95% CI, 107-30.8: X2= 154.6: P<0.001). Enfermedades
severas, como neoplasias, ACV, IMA, diabetes mellitus, EPOC, cirrosis hepática, fueron
más comunes en úlceras No-Hp y No-AINES que en úlceras asociadas a Hp.
Endoscópicamente, el número de UDs activas (1-9) con una media de 1. El tamaño (máximo
diámetro de una úlcera) entre 3-52 mm con una media de 6mm, y la profundidad entre
0.5-5mm con promedio de 2mm. Los pacientes con UDs No-Hp y No-AINES, tuvieron lesiones con
mayor profundidad, mayor número y menor localización en cara anterior de duodeno,
comparado con los pacientes con úlceras asociadas a Hp.
En conclusión, las UDs No-Hp y No-AINES muestran características clínicas y
endoscópicas distintas. La presencia de enfermedades concomitantes es un factor
predictivo importante para la mayoría de UDs No-Hp y No-AINES.
Dra. Margot Arista L.
COMBINACIÓN DE LA RESECCIÓN MUCOSA ENDOSCÓPICA Y TERAPIA FOTODINÁMICA PARA LA NEOPLASIA
ESOFÁGICA EN ESÓFAGO DE BARRET
Combined endoscopic mucosal resection and photodynamic therapy for esophageal neoplasia
within Barrets esophagus
Buttar NS, Wang KK, Lutzke LS, Krishnadath KK, et al.
Gastrointest Endosc 2001; 54:682-8
El esófago de Barrett (EB) está implicado en el desarrollo del adenocarcinoma esofágico
(AE). Aproximadamente un 5-10% de pacientes con diagnóstico de EB tiene un riesgo de
desarrollo de AE. La incidencia anual de AE en pacientes con EB es de 0.4-1%, su manejo
permanece controversial. El tratamiento tradicional del cáncer de esófago es la
esofaguectomía, un complejo procedimiento quirúrgico con mortalidad de 3-5%. Los
cánceres esofágicos superficiales (CES) no están usualmente asociados con ganglios
locoregionales o metástasis a distancia. Sin embargo el tratamiento local de los CES
proporciona una razonable expectativa de curación. El éxito depende de un estadiaje
cuidadoso, el cual puede ser dificultoso con las técnicas existentes. La resección
mucosa dirigida por ecoendoscopía (RM-EE) permite un mejor estadiaje porque la EE
localiza el área anormal y la resección mucosa proporciona tejido adecuado para el
estudio histológico. La terapia fotodinámica (TFD) y la resección mucosa endoscópica
(RME) son separadamente propuestas para el tratamiento de pacientes con adenocarcinoma
superficial surgido en EB. A pesar que han sido reportados resultados razonables en
pequeñas series de casos, ambas técnicas tienen limitaciones. La RME, de los CESs
pequeños puede considerarse adecuada si la evaluación histopatológica confirma que el
cáncer estaba confinado al espécimen de mucosa resecado. No obstante, es difícil lograr
la resección de áreas grandes de mucosa que pueden tener riesgo de desarrollar cáncer.
La mucosa circundante a cánceres muestran que contienen tejido premaligno y pueden tener
micrometástasis o cánceres sincrónicos. La TFD, se utiliza para el tratamiento de la
displasia de alto grado en EB, además de anormalidades mucosas diseminadas en EB, pero
debido a la limitada profundidad de injuria la capacidad de eliminar cánceres esofágicos
depende de estadiaje preciso. La RME y la TFD son complementarios en el manejo de
cánceres superficiales en el EB. La RM-EE mejora estadiaje del cáncer, y los CSEs son
extirpados durante procedimiento. La TFD puede eliminar la mucosa con riesgo para
desarrollar adenocarcinoma y cualquier lesión oculta no detectada. Entre Febrero-96 a
Setiembre-99, 77 pacientes fueron seleccionados de grupo de pacientes sometidos a estudio
de EB y adenocarcinoma, todos excluidos de cirugía por condiciones mórbidas o negarse a
riesgo de cirugía. El diagnóstico de EB, fue realizado 28 + 8 meses antes de la
evaluación. El promedio de longitud del epitelio de Barrett fue 8 cm (rango 1-14cm); y 4
pacientes con EB corto. Todos tuvieron tratamiento con IBP antes de evaluación. Los
pacientes con adenocarcinoma, tuvieron estudio histopatológico por dos patólogos
experimentados para exclusión de adenocarcinoma invasivo en lesiones observadas
endoscópicamente (áreas de nodulares, ulceración superficial, o erosión en EB). La EE
inicial fue realizada por experimentados ecografistas para determinar estadiaje. Pacientes
con compromiso de la muscularis propia (T2) o evaluación histológica de espécimen por
RME o metástasis ganglionar determinada por EE o EE-aspiración con aguja fina fueron
excluidos. Todos tuvieron TAC de tórax y abdomen para excluir metástasis a distancia.
Durante la endoscopía inicial se obtuvieron biopsias del EB a intervalos de 1 cm en los
cuatro cuadrantes; además EE, para determinar el tamaño y profundidad de penetración de
cáncer sospechado y presencia de ganglios paraesofágicos y celiacos. El cáncer
esofágico es clasificado en: uT0.- no aparente por EE; uT1.- penetración de cáncer no
invade la muscularis propia; uT2.- el cáncer invade la muscularis propia; uT3.- el
cáncer penetra la muscularis propia. Los ganglios paraesofágicos fueron designados como
N1. 7 cánceres fueron uT0N0, 8 uT1N0, 1 uT2N0) y 1 uT3N0. La RME fue realizada después
de la EE mediante la técnica de resección modificada. La mucosa anormal es localizada y
5-10 ml de solución de epinefrina al 1:20000 fue inyectada por debajo de la submucosa con
una aguja de escleroterapia de 4mm, calibre 25. Una vez que se logra elevar la lesión por
encima de la submucosa, se aplica una banda utilizada para endoligadura de várices
esofágicas, entonces la mucosa dentro de la banda es resecada con una asa pequeña y
retirada. La biopsia es examinada por un patólogo experimentado para determinar
profundidad y determinar los márgenes laterales del cáncer. La TFD fue realizada 4
semanas (+1 semana) después de la RME. La fotoradiación fue realizada con 630 nm para
una dosis total de 200 J/cm de difusión. De los 17 pacientes (15 varones, 2 mujeres),
promedio de edad (69 + 13 años) reunieron los criterios de inclusión. El tamaño
promedio de la mucosa reseccionada fue de 1 cm2 (rango 1.2-2.5 cm2). Los especimenes
fueron íntegros en 11 pacientes y fragmentados en 6. Los márgenes estuvieron
comprometidos en 3 casos. La RME, cambió el estadiaje logrado por la EE pretratamiento en
8 pacientes (47%): 4 uT0 cánceres fueron estadío T1, 2 uT1 a T0, 1 uT2 y 1uT3 a T0. 16
(94%) pacientes con adenocarcinoma del esófago permanecen en remisión clínica e
histológica durante un promedio de seguimiento de 13 meses (rango de 3 meses-4 años).
Las complicaciones incluyen sangrado mínimo después de RME en 1 paciente (6%), estenosis
en 5 (30%), fototoxicidad dérmica en 2 (12%) y taquicardia supraventricular en 1 (6%).
Se concluye, que la RME combinada con la TFD es un tratamiento seguro y efectivo para el
cáncer superficial de esófago en el EB. Esta combinación mejora el estadiaje, remoción
del cáncer superficial y elimina la posibilidad de riesgo de cáncer en mucosa remanente.
Dr. Samuel Muñoz M.
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