| Rev. Gastroenterol. Perú
Vol. 22 Nº 1 2002 |
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REPORTE
DE CASOS CLÍNICOS
ENFERMEDAD DE WILSON: FORMA NUEROPSIQUIÁTRICA DOMINANTE PRESENTACIÓN
DE UN CASO Y SU INTERPRETACIÓN FISIOPATOLÓGICA BASADA EN RESONANCIA MAGNÉTICA DEL
ENCÉFALO
Marco
A. Castañeda *, Rodrigo Ubilluz **, Carmen Ávalos ***, Diego Escalante ****,
Juana Nicoll *****
RESUMEN
Se
presenta un caso clínico de la enfermedad de Wilson. Una mujer de 26 años de edad,
comenzó a mostrar trastornos psíquicos, a los que se añadieron signos neurológicos,
tales como temblor asimétrico de las manos, parkinsonismo, distonía; últimamente,
presentó mutismo y disfagia. La exploración oftalmológica demostró la presencia del
anillo de Kayser - Fleischer en la membrana de Descemet. Se comprobó alteración del
metabolismo del cobre en cuanto a reducción de la ceruloplasmina sérica y aumento de la
excreción urinaria de cobre. Mediante laparoscopía y biopsia se puso en evidencia
cirrosis hepática.
La investigación de las estructuras del encéfalo con resonancia magnética (IRM) reveló
atrofia frontotemporal del cerebro, y proceso degenerativo de los ganglios basales, el
cerebelo y el tronco encefálico, datos que pueden ser utilizados para sugerir la probable
fisiopatología neuropsíquiátrica. La asociación con membrana cricofaríngea causante
de estenosis y disfagia cervical intensa no ha sido mencionada anteriormente.
Palabras claves: Enfermedad de Wilson, Forma Neuropsiquiátrica Cirrosis.
SUMMARY
This is a presentation of a clinical case of Wilsons disease. The patient is a 26
year old woman who began to evidence psychological symptoms, which were later accompanied
by neurological manifestations such as asymmetrical hand tremor, parkinsonism, dystonia
and later on, dysphagia and mutism. The ophtalmological examination found a Kayser
Fleischer ring in Descemets membrane. There was disturbance of copper metabolism
documented with reduction of serum ceruloplasmin and increase of the urinary excretion of
copper. Cirrhosis was demonstrated through laparoscopy and liver biopsy. The brain
magnetic resonance showed frontotemporal atrophy and a degenerative process at the basal
ganglia, cerebellum and brain stem. This information could suggest probable
neuropsychiatric physiopathology. The stenosis and intense cervical dysphagia, associated
with the crycopharyngeal membrane, has not been mentioned previously.
Key Words: Wilsons Disease, Neuropsychiatric type Cirrhosis.
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INTRODUCCIÓN
La enfermedad de Wilson es representativa de una categoría nosológica introducida hace
un siglo por científicos perspicaces que utilizaron los incipientes recursos técnicos
disponibles en aquella época auroral. Se ha establecido desde entonces que el mecanismo
patogénico primario es el defecto hereditario, autosómico y recesivo, localizado en el
gen ATP7B del cromosoma l3; la consecuencia metabólica es la acumulación de cobre en los
hepatocitos debida a la reducción de su excreción biliar. La consecuente tesaurismosis
alcanza proporciones tan elevadas como 20 veces la normal. Después sobrevienen las
alteraciones histológicas principales: necrosis hepatocelular, inflamación portal y
periportal, y fibrosis. Puede acaecer la necrosis masiva con insuficiencia hepatocelular
fulminante. En otros casos la hepatopatía es apenas leve. La liberación masiva del cobre
produce hemólisis; la movilización lenta del cobre hepático conduce a su depósito en
otros órganos, primariamente el sistema nervioso central, las córneas y los riñones. En
esta etapa de la historia natural de la enfermedad la cantidad de cobre en el hígado
disminuye a niveles normales (1). No hay signos clínicos específicos o diagnósticos.
Uno de los rasgos de esta enfermedad es que no hay dos pacientes iguales aún dentro de
una misma familia. Actualmente se hace el diagnóstico más temprano y, por consiguiente,
se ve menos los anillos de Kayser-Fleischer o los signos neurológicos graves. Dentro de
la variedad de manifestaciones clínicas predominan las hepatopatías y los trastornos
neuropsiquiátricos.
La mayoría de los pacientes tienen algún grado de hepatopatía que se revela entre los 8
y l8 años de edad, aunque la cirrosis puede estar presente en niños menores de 5, o
hacerse sintomática recién sobre los 60 años de edad. Las formas clínicas agudas son
indiferenciables de las debidas a otras causas de hepatopatias agudas( hepatitis agudas,
hepatitis aguda fulminante, hepatitis aguda asociada a hemólisis). La biopsia hepática,
especialmente coloreada con Rhodanina, puede demostrar los depósitos focales de cobre en
la minoría de los pacientes.
Son notorios por su ausencia los anillos de Kayser-Fleischer, las anomalías neurológicas
y los niveles bajos de ceruloplasmina sérica. Los anillos mencionados faltan en 50% de
los pacientes con la modalidad clínica de hepatitis crónica; para aumentar las
dificultades es pertinente mencionar que ellos pueden estar presentes en otras
hepatopatías) cirrosis biliar primaria, colangilitis esclerosante primaria, hepatitis
autoinmunes y determinados síndromes colestásicos familiares).
Los síndromes neurológicos comienzan en la adolescencia y en la segunda década de la
vida, pero pueden retrasarse hasta la cuarta década. Los anillos de Kayser-Fleischer
facilitan el diagnóstico en grado tal que es suficiente la medición del nivel de
ceruloplasmina sérica para establecer el diagnóstico definitivo.
Las anormalidades psiquiátricas pueden ser las únicas expresiones clínicas en un 20%, o
las primeras en aparecer en un 30% (2,3).
El avance tecnológico a nivel de moléculas e imágenes está demostrando la necesidad de
revisar los parámetros clínicos y de laboratorio tradicionalmente empleados para el
diagnóstico. No obstante que la causa sea la disfunción de una enzima, la relación
entre fenotipo y genotipo puede ser tan complicada que debemos seguir vigilando la
presentación clínica en formas desacostumbradas (4).
Se ha identificado más de 40 mutaciones del gen ATP7B, responsable de la enfermedad. La
mayoría de los pacientes lleva dos mutaciones diferentes en cada uno de sus dos
cromosomas. Se explica, consecuentemente, que la tecnología actual no haya desarrollado
un método de laboratorio sencillo y reproducible en todos los casos. Sigue siendo
imprescindible examinar cuidadosamente a los pacientes buscando los anillos corneales, los
signos neurológicos típicos, la disminución de ceruloplasmina sérica, el aumento de la
excreción urinaria de cobre y la elevación del contenido cúprico en el hígado,
reconociendo, sin embargo, las variaciones dependientes de la historia natural de la
enfermedad de Wilson tanto como las mutaciones en cada individuo. Las dificultades son
mayores para el diagnóstico de las modalidades hepatológicas; empero, en la forma
neurológica pueden faltar los anillos de Kayser-Fleischer hasta en l0% y resultar
normales los niveles de ceruloplasmina sérica en l5%. En esta era de avances
tecnológicos sorprendentes tienen que mover a reflexión las muy recientes citas
textuales que siguen. El examen clínico es más sensitivo que cualquier otro
método diagnóstico (2). En ausencia de signos clínicos típicos ningún
método de laboratorio aislado permite el diagnóstico certero de enfermedad de
Wilson (1). En el momento actual lo primero es plantear el diagnóstico y lo
siguiente usar e interpretar apropiadamente los métodos de investigación clínica que
han soportado la prueba del tiempo (5).
OBSERVACIÓN CLÍNICA
ANAMNESIS:
Mujer, de 26 años de edad, nacida y residente en el Callao, soltera y sin embarazos.
Profesora de educación inicial. Sus padres y dos hermanos se encuentran sanos. En abril
de 1998, los familiares la notaron desinteresada en su cuidado personal, con tendencia a
permanecer callada y no expresar sus estados afectivos, reacia para visitar a sus
familiares y amistades. Disminuyó considerablemente su colaboración en las actividades
diarias del hogar. No hubo modificaciones en el apetito ni en el ritmo del sueño. Estos
síntomas se desarrollaron en el lapso de dos meses. Después aparecieron movimientos
rápidos en la mano derecha, a manera de sacudidas, especialmente al realizar movimientos
intencionales tales como manipular cubiertos, escribir, usar tijeras y emplear la escoba.
Estas molestias se intensificaron progresivamente interfiriendo en grado alto los actos
más elementales; la escritura se volvió micrográfica e incoordinada groseramente. Las
dificultades en la marcha evolucionaron insidiosamente, caracterizándose por rigidez al
caminar, giros lentos en cada uno de los pasos con rotación externa de las caderas y
rotación interna de las piernas, lo que configuraba una apariencia saltarina
al caminar. Un médico interpretó sus trastornos como psicogénicos,
prescribiéndole ansiolíticos y antidepresivos durante dos meses, sin obtener mejoría. A
los 6 meses del comienzo clínico de la enfermedad se encontraba disártrica, con
acentuada incoordinación de los miembros, había sialorrea y disfagia cervical. Su
expresión facial era burlona o irónica. Las sacudidas en la mano derecha eran grotescas
y consistían en movimientos rápidos a manera de un aleteo cuando levantaba el brazo o
trataba de aprehender objetos, que terminaban cayendo por la dismetría y torpeza
extremas. En otro centro hospitalario se planteó el diagnóstico diferencial con
parkinsonismo juvenil y temblor esencial, un electroencefalograma y una tomografía axial
computarizada del cerebro fueron interpretados como normales y le prescribieron L-Dopa y
carbidopa (l25 mg cada 6 horas) y propanolol (40 mg cada 8 horas) durante dos meses sin
modificación positiva de los signos. Al año de enfermedad, uno de nosotros, tuvo la
oportunidad de entrevistarla, y con los resultados de la investigación y los hallazgos
neurológicos solicitó estudios del cerebro con resonancia magnética y dosaje
bioquímico de ceruloplasmina y de cobre en suero, así como excreción de cobre en orina
de 24 horas. Infortunadamente, la indigencia económica de la familia imposibilitó la
obtención de los exámenes solicitados. No se supo de la paciente hasta l0 meses
después. Esta vez fue traída por su padre en brazos y no podía mantenerse de pie. Su
expresión facial, con la boca entreabierta, correspondía a una sonrisa burlona. Su
mutismo impedía evaluar el estado mental. La disfagia se había agravado y producido un
grave estado de desnutrición. En estas condiciones fue hospitalizada.
HALLAZGOS DEL EXAMEN FÍSICO
18.03.2000. Luce muy adelgazada y con considerable atrofia de las masas musculares.
Frecuencia cardiaca: 100/min; Frecuencia respiratoria: 20/min; Presión arterial: 110/70
mm Hg y Temperatura: 36.8°C. No se pudo determinar el peso ni la talla, debido a la
gravedad y discapacidades motoras de la enferma. En los ojos era evidente un anillo de
color marrón intenso a nivel del limbo esclerocorneal, con mayor notoriedad en el polo
superior. La exploración neurológica reveló todo lo que sigue: las pupilas de un
tamaño de 9mm, isocóricas y normoreactivas. Oftalmoparesia marcada, tanto a la mirada
conjugada horizontal como en dirección vertical, y ausencia de la convergencia ocular. El
fondo del ojo era normal. Diplejía facial central, hiporreflexia corneal, la fuerza
muscular de los maseteros normales, aunque lentos y dispráxicos. Paresia bilateral del
velo del paladar y el reflejo nauseoso disminuido. Distonía de la lengua durante la
protrusión; sin atrofia ni fasciculaciones. Rigidez del cuello en todas las direcciones,
durante el movimiento pasivo. Cuadriparesia con marcada rigidez plástica. Hiporreflexia
osteotendinosa generalizada. No se encontró signos de Babinski ni de Hoffmann. Reflejos
cutáneo-abdominales presentes. Temblor intencional en los miembros superiores, con
marcada dismetría y adiadococinesia.
Con la maniobra de Barré, los miembros presentaban temblor, con fenómeno de aleteo
grosero en la mano derecha, que desaparecía en condición de reposo. Postura distónica
del cuello en láterocolis. Distonía a nivel de las muñecas y actitud en flexión en las
articulaciones metacarpofalángicas. Las piernas se encontraban espontáneamente
hiperextendidas en extremo, adoptando una postura en tijeras, con rotación interna e
hiperpronación a nivel de los tobillos. Era permanente la expresión de sonrisa irónica.
Con una frecuencia imposible de precisar, tenia accesos de oculogiria derecha y
supraversión ocular, durante l0 a l5 segundos, con remisión espontánea (Figuras 1 y 2).
No se pudo explorar adecuadamente la sensibilidad, debido a las condiciones generales de
la paciente.
La exploración por sistemas fue semiológicamente normal.
RESULTADOS DE EXÁMENES AUXILIARES
Sangre.:Hematíes 3660,000/ul; Leucocitos 3,100/ul; Hb: 10.6 g/dl; Ht: 30.4%.
Eosinófilos:1%; Basófilos: 2%; Abastonados 4%;Linfocitos: 13%.; Monocitos 2%
Neutrófilos :68% . Glucosa: 106 mg%; Urea: 17 mg/dl; Creatinina: 0.81 mg/dl
Orina:. reacción ácida; glucosa, proteínas, bilis y cuerpos cetónicos:
negativo.
Bioquímica sanguínea: Tiempo de tromboplastina parcial: 35 seg. Tiempo de
protrombina : 10.8 seg. Fibrinógeno: 204.5 mg/dl.Tiempo de sangría:3 min.30 seg.
Antígeno de superficie para el virus de la hepatitis B: no reactivo. Proteínas totales:
7.10 g/dl. Albúmina: 3.5 g/dl; Globulinas: 3.6 g/dl. Cobre sérico: 72.2 ug/dl. (70-150
ug/dl). Ceruloplasmina. 6.1 mg/dl (10-35 mg/dl). Cobre en orina de 24 horas: 77.7 ug/L (
0-60 ug/L).
Ecografía abdominal: hígado de tamaño normal, superficie y borde romo; sistema
bilioportal de caracteres normales. El parénquima hepático de ecodensidad heterogénea
difusa.Otros órganos normales. Conclusión: hepatopatía difusa.
Laparoscopía: El lóbulo derecho del hígado de superficie irregular, nodular,
de color vinoso pálido y de bordes romos. El lóbulo izquierdo con moderado incremento
del tamaño, de similares características al derecho, aunque el borde no se encuentra
romo. El bazo y las vías biliares de aspecto normal. No ascitis. Diagnóstico
Laparoscópico: Cirrosis hepática micronodular.
Biopsia hepática: cirrosis hepática.
Resonancia Magnética del Encéfalo: Signos de atrofia frontal y temporal bilateral
con predominio izquierdo, señales de hiperintensidad en cortes axiales y coronales en T2,
que comprometen los núcleos de los ganglios basales, ambos tálamos, el tronco cerebral,
los pedúnculos cerebrales y los núcleos dentados del cerebelo (Figuras 4,5,6).
Consulta oftalmológica: evidencia del anillo de Kayser-Fleischer en la membrana de
Descemet, mediante la lámpara de hendidura (Figura 3).
Consulta gastroenterológica: evidencia de membrana cricofaríngea con lumen
infranqueable para una bujía de calibre l9 Fr; el tratamiento con dilatadores Savary
permitió
pasar hasta el calibre 4l Fr.
EVOLUCIÓN CLÍNICA Y TRATAMIENTO
Durante su hospitalización (Hospital Nacional Dos de Mayo), recibió por
sonda nasogástrica el régimen alimenticio adecuado para enfermedad de Wilson; se
utilizó antibióticos para controlar infecciones intrahospitalarias .Después de
confirmar el diagnóstico de Enfermedad de Wilson, se administro D-penicilamina,
inicialmente 500 mg/día, hasta llegar a una dosis de mantenimiento de 1,500/dia/oral. A
los 45 días de su internamiento, fue dada de alta, en mejores condiciones generales y
transferida al Instituto Nacional de Rehabilitación. Una reevaluación reciente (Febrero
200l), por uno de los autores (MAC), permitió constatar: un mejor estado mental, al
obtener 26 puntos en el test minicognitivo de Folstein. Continúa disártrica. Presentó
disfagia hasta que fue sometida a procedimiento para corrección de la estenosis
esofágica, con lo cual pudo ingerir sus alimentos en condiciones normales. No existen
defectos del lenguaje comprensivo ni expresivo. Las pupilas persisten midriáticas, con un
tamaño de 9 mm, isocóricas e hiporeactivas; mejoría de la oftalmoparesia y actualmente
se observa nistagmo horizontal y vertical. No ha vuelto a presentar crisis oculogira con
supraversión. Aún existe cuadriparesia; sin embargo, la rigidez del cuello y de los
miembros ha mejorado. El fenómeno de aleteo de la mano derecha aún persiste. La rigidez
extrapiramidal y los fenómenos distónicos son de menor intensidad. No existen signos de
piramidalismo y la exploración de la sensibilidad en todas sus formas es normal. El
temblor intencional, la dismetría y la adiadococinesia persisten. El fondo del ojo es
normal y no existe alteración en el control de los esfínteres.
DISCUSIÓN Y COMENTARIOS
Los síntomas psíquicos, los signos neurológicos, la presencia del anillo de Kayser -
Fleischer, las cifras disminuidas de la ceruloplasmina sérica, la excreción aumentada
del cobre en la orina de 24 horas y la presencia de cirrosis hepática subclínica nos han
permitido hacer el diagnóstico de enfermedad de Wilson que motiva la presente
comunicación. Es importante resaltar, en el inicio de la enfermedad, las manifestaciones
psíquicas; la abulia, el desinterés para la comunicación, la pobreza de las respuestas
afectivas, el descuido en su aseo personal, y la propensión al mutismo; todas ellas
indicando con claridad, trastornos funcionales o lesionales de las regiones frontales
anteriores. Las alternativas para el diagnóstico diferencial inicial, incluyen probable
consumo de sustancias tóxicas; considerando la edad de la paciente; el desarrollo de un
proceso expansivo con esta localización, el inicio de alguna variante clínica de la
leucoencefalopatía esclerosante subaguda de Van Bogaert, y, finalmente, un desorden
afectivo depresivo, o sintomatología atribuible a psicosis esquizofrénica. De allí que
el planteamiento inicial de estos síntomas como atribuibles a enfermedad de Wilson se
hace difícil, aún para clínicos muy experimentados. La aparición del temblor
asimétrico, intencional, grosero y con aleteo en la mano derecha, debe orientar a la
sospecha de degeneración hepato-lenticular, especialmente, cuando no se constata
nistagmo, palabra escandida o disdiadococinesia inicial, sugerentes de afecciones
cerebelosas. El temblor de reposo, característico del parkinsonismo, puede estar presente
ocasionalmente en la enfermedad de Wilson; sin embargo, se insiste en la presencia del
temblor asimétrico, burdo y con aspecto de aleteo, como característico en esta
enfermedad. (LeWitt y Brewer, l994 ). Las razones por las que algunos pacientes,
desarrollan parkinsonismo con fenómenos distónicos mientras que otros son más afectados
por disfunción bulbar y temblor no han sido explicados (Denny-Brown, l964).
La enfermedad de Wilson está vinculada a una alteración progresiva de las funciones
cognitivas, mediante un proceso de desaferentación de los lóbulos frontales, como
consecuencia de la lesión de los ganglios basales (6), fenómeno denominado diaschisis;
así es posible explicar las manifestaciones iniciales neuropsiquiátricas de la
enfermedad en esta paciente, al revelar alteraciones conductuales de la motivación y del
estado afectivo.
La resonancia magnética del cerebro (RM) puede ser útil para demostrar la gravedad de
las alteraciones del sistema nervioso central. Las anomalías más comunes son cambios en
la intensidad de las señales de las substancias gris y blanca, así como atrofia del
núcleo caudado,pedúnculo, hemisferios cerebrales y cerebelosos (7). También se han
descrito señales de hipointensidad en T1 e hiperintensas en T2, afectando los ganglios
basales y otras estructuras adicionales en relación con la severidad y duración del
cuadro clínico (8,9).
Este procedimiento empleado en nuestra paciente nos permitió constatar la presencia de
atrofias en las regiones frontotemporales a predominio izquierdo, compromiso degenerativo
(señales hiperintensas potenciadas en T2) de los ganglios basales, los tálamos, el
tronco cerebral, los núcleos dentados del cerebelo y los pedúnculos cerebelosos en su
sinapsis con las regiones talámicas. Sobre esta base parece posible interpretar las
manifestaciones neurológicas. Así, el parkinsonismo y los fenómenos distónicos de esta
paciente serían explicables por el compromiso lentículo-estriado y de las eferencias
pálido-putaminales al tálamo y al córtex motor extrapiramidal (Figuras 4 y 5). La
combinación del temblor y la dismetría puede estar relacionada con el daño de las
conexiones de los núcleos dentados del cerebelo y los núcleos ventrolaterales del
tálamo a través de los pedúnculos cerebelosos superiores (Figura 6 ).En otras
observaciones existe correlación del pseudoparkinsonismo con las anormalidades del
estriado o del tracto pontocerebeloso, y de los signos cerebelosos con las alteraciones
del tracto dentadotalámico. La presencia de derivaciones portosistémicas se asocia
notablemente con alteraciones del globo pálido (10) Los accesos distónicos cefálicos
con supraversión ocular derecha (Figura 2), han sido observados por Segawa y sus
colaboradores (11,12) en la entidad denominada distonía progresiva hereditaria,
probablemente autosómica dominante, asociada a parkinsonismo, generalmente presente en
infantes. La interpretación fisiopatológica de las pupilas midriáticas, la
oftalmoparesia y los defectos en la convergencia en nuestra paciente puede sustentarse en
la perturbación del tronco encefálico de los núcleos de Edinger Westphal, los
correspondientes a los óculomotores y los de Perlia, implicando también, los fascículos
de conexión de las estructuras antes mencionadas. La cuadriparesia con rigidez plástica
y las posturas distónicas de los 4 miembros pueden ser la expresión del compromiso
córtico-subcortical y de los de la corteza motora extrapiramidal, así como, de las
eferencia putaminales al tálamo. Finalmente el desarrollo progresivo del mutismo por
anartria bulbar y la distonía lingual se explicarían por el compromiso de grupos
nucleares ubicados en los ganglios basales, los tálamos y los núcleos rojos, encargados
del control regulador de los movimientos involuntarios y el tono muscular de las
estructuras bulbares, a través del fascículo central de la calota, encargado de la
eferencia de los impulsos neurales de las estructuras antes mencionadas. La ausencia de
atrofia y fasciculaciones en la lengua descarta lesión primaria en los núcleos bulbares.
La exploración oftalmológica con la lámpara de hendidura demostró en la membrana de
Descemet, la presencia del anillo de Kayser- Fleischer (Figura 3), signo cardinal para el
diagnóstico de la forma neurológica de la enfermedad de Wilson.
El depósito excesivo de cobre en esta enfermedad, se debe a que el cobre
intrahepatocitario no accede a la circulación sistémica por déficit de la ATPasa, que
lo incorpora a la ceruloplasmina (13); existe disminución en su excreción biliar, aunque
su absorción intestinal y su transporte son normales. Estas alteraciones se deben a la
mutación del gen ATP7B, relacionado también con la enfermedad de Menkes (otra rara
enfermedad del metabolismo del cobre). Las bajas concentraciones de ceruloplasmina que se
asocian a la EW son consecuencia de la alteración en su síntesis y no tienen ninguna
relación patogénica directa con la enfermedad (14). Esta observación y afirmación se
confirma considerando que el gen de la ceruloplasmina se localiza en el cromosoma 3 y el
gen ATP7B en el cromosoma l3 (l5) . La biopsia hepática permitió comprobar la presencia
de cirrosis hepática, considerándose las observaciones histopatológicas en este caso
como no patognomónicas en fases iniciales(l6); con el microscopio óptico, puede
detectarse esteatosis macrovesicular, depósitos de hemosiderina, acumulación de
glucógeno intranuclear e hipertrofia de las celulas de Kupffer; en estadíos más
evolucionados, aparece necrosis hepatocitaria con colapso reticular y finalmente cirrosis
macronodular. Se ha descrito alteraciones características en las mitocondrias con el
microscopio electrónico(17) sugiriendo la formación de radicales libres y el daño
oxidativo, por defecto mitocondrial que expliquen la patogénesis de la acumulación del
cobre en la enfermedad de Wilson. En la presente observación se recomienda, la búsqueda
de los portadores asintomáticos en los miembros de la familia más cercanos, mediante el
screening del metabolismo del cobre o los estudios genéticos orientados a la búsqueda de
las mutaciones en los genes mencionados anteriormente en los cromosomas 3 y 13
respectivamente.
CONCLUSIONES
La presente observación clínica reúne suficientes criterios para sustentar el
diagnóstico de enfermedad de Wilson con predominio de las manifestaciones
neuropsiquiátricas, sobre las de la cirrosis hepática subclínica. El estudio del
encéfalo con resonancia magnética nos ha permitido, por una parte, encontrar una
relación clínica directa de la gravedad del caso con los hallazgos de este procedimiento
(RM) y, por otra parte, plantear los probables mecanismos fisiopatológicos de los
trastornos neurológicos y psíquicos de la enfermedad . Sugerimos considerar el
diagnóstico de enfermedad de Wilson (EW) desde un inicio en un paciente joven con
manifestaciones conductuales, acompañados o seguidos de temblor asimétrico intencional y
en aleteo, asociados a parkinsonismo. El tratamiento utilizando D-penicilamina, trientina
o sales de Zinc indefinidamente permite modificar favorablemente la historia natural de la
EW. El diagnóstico temprano, especialmente de los homozogitos asintomáticos, es
fundamental para evitar la progresión a lesiones estructurales irreversibles.
La asociación con membrana cricofaríngea causante de estenosis cervical intensa no ha
sido comunicada con anterioridad.

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Fig. 1.- Crisis de láterocolis con
oculogiria derecha y supraversión ocular. |

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Fig. 2.- Expresión facial típica en
forma de sonrisa irónica. Posición distónica a predominio distal en los miembros y
postura rígida en las piernas en forma de tijeras. |

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Fig. 3.- Presencia del anillo de
Kayser-Freischer en la membrana de Descemet, de color marrón claro. |

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Fig. 4.- Señales de hipertensidad en
T2 en la RM que muestra atrofia fronto temporal assimétrica y considerable compromiso de
los ganglios basales y los tálamos. |

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Fig. 5.- IRM en corte coronal (T2)
donde se muestra la extensión del proceso degenerativo hacía niveles interiores del
tronco encefálico. |

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Fig. 6.- Corte coronal posterior (T2)
que evidencia afectación de los núcleos dentados del cerebelo, los pedúnculos
cerebelosos superiores y los tálamos. |
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
*
Profesor Asociado de Medicina, Facultad de Medicina, UNMSM.
** Profesor Principal de Medicina, Facultad de Medicina, UNMSM-USMP.
*** Profesora Invitada, Facultad de Medicina, UNMSM - UPCH.
**** Residente de Radiología, Facultad de Medicina, UPCH.
***** Estudiante de Medicina, Universidad Particular Ricardo Palma
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