| Rev. Gastroenterol. Perú
Vol. 22 Nº 1 2002 |
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CUADRO CLÍNICO PATOLÓGICO Y SOBREVIDA EN
CARCINOMA GÁSTRICO OPERABLE
Juan Díaz-Plasencia*, Edgar Yan-Quiroz**, Othoniel Burgos-Chávez**,
Thierry Balmaceda-Fraselle**, Germán Patrón-Ríos**, Juan Santillán-Medina**
RESUMEN
El
presente estudio retrospectivo evaluó a 180 pacientes con carcinoma gástrico resecable
(Grupo I) comparándolos con 128 pacientes con carcinoma gástrico irresecable (Grupo II)
con respecto al cuadro clínico-patológico, la sobrevida actuarial y la morbimortalidad
quirúrgica y que fueron atendidos en el Hospital Belén de Trujillo, Perú, desde 1966 a
1998. La edad media de la serie total fue de 58.3 + 14.8 años (Grupo I: 58.3 ± 14.0
años; Grupo II: 57.7 + 14.1 años). Tanto en el Grupo I como en el Grupo II, el síntoma
más frecuente fue dolor abdominal (89.4% y 94.5% respectivamente) y el signo más común
fue palidez (62.8% y 59.4% respectivamente). Los casos irresecables presentaron mayor
frecuencia de masa palpable (p<0.0001), lesiones en los dos tercios superiores
(p=0.0032), lesiones T4 (p<0.001), metástasis a distancia (p<0.001), estadío IV
(p<0.001), metástasis hepática (p<0.001) y metástasis peritoneal (p<0.001), en
comparación con los resecables. La mortalidad operatoria total fue de 19.5% (Grupo I:
12.1%, Grupo II: 28.9%). Las complicaciones más frecuentes fueron la neumonía (Grupo I:
8.9%, Grupo II: 7.8%) y la infección de herida operatoria (Grupo I: 10.6%, Grupo II:
3.9%). En el Grupo II, los procedimientos quirúrgicos efectuados fueron: laparotomía
exploratoria (n=82), gastroenteroanastomosis (n=34), gastrostomía (n=6), gastrectomía
por exclusión (n=5) e ileotransversoanastomosis (n=1). La sobrevida actuarial de los
casos resecables a los 5 años fue de 18.5% y de la serie irresecable a los 12 y 36 meses
fue de 9% y 0% respectivamente. El diagnóstico precoz de esta neoplasia sobre todo en
pacientes de alto riesgo ofrecería mejores posibilidades de un tratamiento oportuno.
Palabras clave: Carcinoma gástrico. Tratamiento quirúrgico.
SUMMARY
The present retrospective study evaluated 180 patients with resectable (Group I )
and 128 patients with unresectable (Group II) gastric carcinoma at Belen Hospital,
Trujillo, Peru, from 1966 to 1998, with the aim to identify the clinical and pathological
features, actuarial survival rate and surgical morbidity and mortality rates of both
groups. The mean age of the total series was of 58.3 + 14.8 years (range, 18 to 85 years).
The most frequent symptoms in both groups were abdominal pain (89.4% and 94.5%
respectively) and the most common sign was pallor (62.8% and 54.5% respectively). The
unresectable cases presented a higher frequency of palpable mass (p<0.001), upper two
thirds neoplasms (p=0.0032), T4 lesions (p<0.001), distant metastasis (p<0.001),
stage IV (p<0.001), hepatic metastasis (p<0.001) and peritoneal metastasis
(p<0.001), compared with resectable gastric cancer patients. The total surgical
mortality rate was of 19.5% (Group I: 12.1%, Group II: 28.9%). The most frequent
complications were pneumonia (Group I: 8.9%, Group II: 7.8%) and surgical wound infection
(Group I: 10.6%, Group II: 3.9%). In Group II, the exploratory laparotomy was carried out
in 82 cases, whilst 46 cases underwent gastroenterostomy (n=34), gastrostomy (n=6),
gastrectomy by exclusion (n=5) and ileotransversoanastomosis (n=1). The 5-year survival
rate in resectable patients was of 18.5% and in unresectable cases the survival rate at 12
and 36 months was of 9% and 0% respectively. The early diagnosis of this neoplasm, mainly
in high risk patients, would offer better possibilities of an opportune treatment.
Key words: Gastric cancer. Surgical treatment
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INTRODUCCIÓN
El
carcinoma gástrico es una de las enfermedades neoplásicas más frecuentes en el mundo,
alcanzando cifras que sobrepasan el medio millón de muertes cada año (1). En Trujillo,
la tasa de incidencia ajustada a la población mundial estándar por carcinoma gástrico
es de 31.1 y 19.7 por 100000 habitantes, en varones y mujeres respectivamente (2). A pesar
de su alta incidencia, el diagnóstico se determina, en la gran mayoría de casos, en
estadíos avanzados, tanto así, que el 50% de pacientes que consultan al INEN no tienen
posibilidad ni siquiera de ser explorados quirúrgicamente (1).
En nuestro país una alta frecuencia de pacientes con carcinoma gástrico acude a los
centros hospitalarios para recibir tratamiento en estadíos avanzados de la enfermedad, de
los cuales, en muchos de estos pacientes la cirugía es innecesaria porque presentan
enfermedad metastásica locorregional o a distancia, lo que califica al paciente como
irresecable o tributario de tratamiento paliativo, llámese gastroyeyunoanastomosis y
gastro o yeyunostomía (3). En un estudio previo realizado en el INEN, Ruiz et al (4)
refieren una tasa de resecabilidad de 49.2% en 2860 pacientes.
En el presente estudio analizamos la experiencia quirúrgica de un grupo de pacientes con
carcinoma gástrico irresecable durante 33 años consecutivos con el objetivo principal de
identificar el cuadro clínico-patológico, sobrevida y morbimortalidad de estos pacientes
y compararlos con los casos resecables.
MATERIAL Y MÉTODOS
Un
total de 308 pacientes con diagnóstico de adenocarcinoma gástrico histológicamente
demostrado fueron admitidos al Hospital Belén, Trujillo, Perú, desde el 1 de enero de
1966 hasta el 31 de diciembre de 1998. De estos pacientes, 180 fueron considerados
resecables (Grupo I) y 128 se consideraron irresecables (Grupo II). Fueron excluidos del
presente estudio aquellos pacientes que presentaron diagnóstico diferente al de
adenocarcinoma gástrico.
Las neoplasias se clasificaron por estadíos usando los criterios propuestos por la Unión
Internacional Contra el Cáncer (5), macroscópicamente según la clasificación de
Borrmann (6) y de las Reglas Generales para el Estudio de Cáncer Gástrico en Cirugía y
Patología de la Sociedad de Investigación Japonesa para el Cáncer Gástrico (7) y por
tipos histológicos de acuerdo a la clasificación de Laurén y Jarvi (8). Para
propósitos del presente estudio, el material histológico fue reevaluado por un miembro
del staff del Departamento de Patología de nuestra institución que desconocía la
historia clínica, el diagnóstico previo y la evolución final del paciente.
El paciente con carcinoma gástrico fue considerado IRRESECABLE si presentó algún evento
como S3 (cuando no fue posible extirpar en bloc el órgano comprometido), H1 o H2 (H1 no
se puede efectuar segmentectomía hepática), P2 o N4. Estos criterios no constituyeron
contraindicación de la resección quirúrgica cuando se efectuaron resecciones
paliativas.
Los pacientes se consideraron RESECABLES cuando presentaron lesiones S0, S1 , S2 o S3
(cuando se extirpó en bloc el órgano removido); P0 o P1 ; H0 , H1 (cuando fue posible
resecar la metástasis única); N0 o N(+).
Los pacientes fueron divididos de acuerdo a la extensión de la linfadenectomía en los
siguientes grupos: D0, cuando no se efectuó o hubo remoción incompleta del grupo N1; D1,
si la disección incluyó sólo los ganglios N1; D2, si incluyó los grupos ganglionares
N1 y N2 ; D3 si además incluyó los ganglios linfáticos N3 y D4 cuando incluyó todos
los grupos ganglionares hasta N4.
Se consideró RESECCIÓN CURATIVA, cuando no se encontró metástasis hepática, ni
compromiso peritoneal, los límites de sección oral y caudal fueron efectuados a más de
10 mm de la infiltración macroscópica del tumor, el compromiso de la serosa fue S0 - S1
- S2 y la resección gástrica se acompañó de una disección y extirpación del grupo
ganglionar siguiente o más allá al compromiso macroscópico. Además cuando cumplidas
las condiciones antedichas, la resección ganglionar fue de todas las barreras con
infiltración tumoral (N1 , N2 y N3) o cuando el tumor fue S3 pero se pudo resecar en
bloc.
La resección fue PALIATIVA, si hubo compromiso de órganos por vecindad y no se pudo
resecar en bloc el órgano invadido o la totalidad de los grupos ganglionares
comprometidos o los márgenes fueron positivos.
El estado del seguimiento post-operatorio fue obtenido y determinado con la visita
domiciliaria al paciente, sus familiares o cirujanos tratantes, del último control
registrado en las historias clínicas hospitalarias o del Registro de Defunciones del
Concejo Provincial de Trujillo. La información del seguimiento fue procesada hasta el 31
de Diciembre de 1999 (periodo de seguimiento mínimo de un año).
La información se obtuvo de las historias clínicas del Departamento del Estadística,
Sala de Operaciones y Patología de nuestra institución. Para efectos del presente
estudio se confeccionó una ficha clínica que incluyó datos demográficos, tiempo de
enfermedad, síntomas principales, hallazgos clínicos al momento de la admisión,
exámenes auxiliares (hematológicos, bioquímicos, radiográficos ecográficos,
endoscópicos, biopsia, otros), extensión de la enfermedad, tipo de cirugía, fecha de la
operación, hallazgos histopatológicos, localización y tamaño de la neoplasia.
Morbilidad quirúrgica. Cociente entre el número de complicados observados hasta los
treinta días del postoperatorio después de la primera intervención y el número de
pacientes operados por la misma causa.
Mortalidad quirúrgica. Cociente entre el número de muertos observados hasta los treinta
días del postoperatorio después de la primera intervención y el número de pacientes
operados por la misma causa.
Para el análisis estadístico se utilizó la prueba de Chi cuadrado o el test exacto de
Fisher cuando las frecuencias esperadas fueron menores de cinco en tablas de contingencia
de 2 x 2 para variables categóricas. Los datos numéricos fueron presentados en medias +
DE. Se empleó la prueba t de Student para la comparación de dos medias para
variables numéricas. Las tasas de sobrevida actuarial a 5 años fueron calculadas usando
el método de Kaplan-Meier. Los decesos en el post-operatorio fueron considerados como
muertos con enfermedad neoplásica. En el presente estudio no hubo perdidos de vista o
fallecidos por enfermedades intercurrentes benignas. La evaluación de los efectos de las
variables discretas en la sobrevida fue realizado usando el test de log-rank. Se
consideró un valor p < 0.05 como estadísticamente significativo. En el análisis de
los datos se utilizó el paquete estadístico SPSS versión 9.0 y EpiInfo 2000.
RESULTADOS.
Población de pacientes. La presente serie estuvo constituida por 308 pacientes, de los
cuales 180 fueron resecables (Grupo I) y 128 fueron considerados irresecables (Grupo II).
La edad promedio para la serie total fue de 58.3 + 14.8 años. La edad media fue de 53.3 +
12.4 años para el Grupo I y 58.7 + 14.1 años para el Grupo II (límites, de 33 a 78
años y de 18 a 85 años, respectivamente).
Cuadro clínico. En el Grupo I los síntomas más frecuentes fueron dolor abdominal
(89.4%), pérdida de peso, (77.3%) e hiporexia (61.1%). Con relativa frecuencia los
pacientes presentaron llenura precoz (46.1%), estreñimiento (35.6%), melena (34.4%) y
náuseas (34.4%). Poco frecuentes fueron vómitos (31.1%), dispepsia (20.6%) y hematemesis
(20.0%). El signo más común de los casos resecables fue palidez (62.8%), seguida de
dolor (27.2%) y masa palpable (26.7%). En los pacientes del Grupo II, el dolor abdominal
(94.5%), pérdida de peso, (75.8%) y vómitos (79.4%) fueron los síntomas más
frecuentes. Con relativa frecuencia los pacientes presentaron hiporexia (54.4%), llenura
precoz (35.9%), melena (34.4%) y náuseas (34.4%). Poco frecuentes fueron estreñimiento
(25.0%), hematemesis (17.2%) y eructos (16.4%). El signo mas común fue palidez (59.4%), y
masa palpable que se presentó en el 56.3% de los pacientes. Además fue mayor la
detección de ascitis (p=0.000001) y dolor en el grupo considerado irresecable (p =
0.0283). La evaluación estadística demostró que hubo diferencia estadísticamente
significativa en la presentación de los síntomas entre las diferentes categorías
quirúrgicas de pacientes en cuanto a vómitos, náuseas, estreñimiento, dispepsia,
distensión abdominal, vinagreras, hipo y disfagia (p<0.05) (Tabla I).
Tabla I. Síntomas y signos principales de acuerdo a categorías quirúrgicas
| Síntomas |
Categoría quirúrgica |
Valor p* |
| Resecables |
Irresecables |
|
| n = 180
(%) |
n = 128
(%) |
|
|
| Dolor abdominal |
161 (89.4) |
121 (94.5) |
NS |
| Pérdida de peso |
132 (77.3) |
97 (75.8) |
NS |
| Vómitos |
56 (31.1) |
76 (59.4) |
0.000001 |
| Hiporexiaaa |
110 (61.1) |
68 (54.4) |
NS |
| Llenura precoz |
83 (46.1) |
46 (35.9) |
NS |
| Melena |
62 (34.4) |
44 (34.4) |
NS |
| Náuseas |
23 (12.8) |
44 (34.4) |
0.000006 |
| Estreñimiento |
64 (35.6) |
32 (25.0) |
0.04872 |
| Eructos |
32 (17.8) |
21 (16.4) |
NS |
| Hematemesis |
36 (20.0) |
22 (17.2) |
NS |
| Dispepsia |
37 (20.6) |
13 (10.2) |
0.01472 |
| Distención abdominal |
19 (10.6) |
25 (19.5) |
0.026522 |
| Vinagreras |
4 (2.2) |
25 (19.5) |
0.000000 |
| Hipo |
25 (13.9) |
8 (6.3) |
0.032670 |
| Disfagia |
5 (2.8) |
16 (12.5) |
0.000850 |
|
| Signos |
|
|
|
|
Palidez |
113 (62.8) |
76 (59.4) |
NS |
|
Ascitis |
4 (2.2) |
23 (17.9) |
0.000001 |
|
Dolor |
49 (27.2) |
50 (39.0) |
0.028326 |
|
Masa palpable |
48 (26.7) |
72 (56.3) |
0.000000 |
|
| (*) chi cuadrado o
Test exacto de Fisher según sea necesario |
Parámetros clínico-patológicos. Las diferencias encontradas
entre los parámetros clínicos de entrada con relación a edad, sexo, tiempo de
enfermedad, síndrome de obstrucción de salida gástrica, hemorragia digestiva y
hemoglobina sérica no fueron estadísticamente significativas entre los dos grupos, con
excepción de la masa palpable que se presentó en un 56.3% de nuestros pacientes
irresecables (p<0.0001) (Tabla II).
Tabla II. Párametros
clínicos según categorías quirúrgicas
| Síntomas |
Categoría quirúrgica |
| Resecables |
Irresecables |
| n = 180
(%) |
n = 128
(%) |
|
| Edad, años (X + DE) |
58.3 + 14.0 |
57.7 + 14.1 |
| Sexo |
|
|
|
Masculino |
98 (54.4) |
62 (48.1) |
|
Femenino |
82 (45.6) |
66 (51.2) |
| Tiempo de enfermedad, meses (X + DE) |
16.9 + 23.5 |
13.3 + 24.2 |
| SOS** |
|
|
|
Presente |
147 (81.7) |
92 (71.9) |
| Ausente |
33 (18.3) |
36 (28.1) |
| Hemorragia digestiva |
|
|
|
Presente |
75 (41.7) |
53 (41.4) |
| Ausente |
105 (58.3) |
75 (58.6) |
| Hb sérica, g/dl (X + DE) |
9.5 + 2.8 |
9.4 + 2.8 |
|
(*) Chi cuadrado, test exacto
de Fiher o "t" de Student, según sea adecuado; p>0.05
(**) SOSG: Síndrome de Obstrucción de Salida Gástrica. |
Al evaluar los parámetros patológicos los pacientes del Grupo
II, en comparación con los del Grupo I, presentaron mayor frecuencia de lesiones en el
tercio superior y medio del estómago (45.3% vs 19.5%, p=0.0032), lesiones T4 (56.2% vs
15.6%, p=0.0000), metástasis a distancia (83.5% vs 25.6%, p=0.0000), estadío clínico IV
(92.2% vs 35.6%, p=0.0000), compromiso hepático (26.6% vs 7.2%, p=0.0000) y peritoneal
(55.5% vs 12.8%, p=0.0000). No hubo diferencia estadísticamente significativa con
respecto al tipo histológico (Tabla III).
Tabla
III. Párametros patológicos según categorías quirúrgicas
| Síntomas |
Categoría quirúrgica |
Valor p* |
| Resecables |
Irresecables |
|
| n = 180
(%) |
n = 128
(%) |
|
|
| Localización primaria del tumor |
|
|
0.0032 |
| Tercio superior (C) |
3 (1.7) |
15 (11.7) |
|
| Tercio medio (M) |
32 (17.8) |
43 (33.6) |
|
| Tercio inferior (A) |
145 (80.6) |
70 (54.7) |
|
| Tumor primario (T) |
|
|
0.0000 |
| T2 |
30 (16.7) |
1 (0.8) |
|
| T3 |
122 (16.7) |
55 (43.0) |
|
| T4 |
28 (15.6) |
72 (56.2) |
|
| Metástasis a distancia (M) |
|
|
0.0000 |
| M0 |
134 (70.4) |
21 (16.5) |
|
| M1 |
46 (25.6) |
106 (83.5) |
|
| Estado Clínico (TNM) |
|
|
0.0000 |
| I |
23 (12.8) |
0 (0.0) |
|
| II |
19 (10.6) |
0 (0.0) |
|
| III |
74 (41.1) |
10 (7.8) |
|
| IV |
64 (35.6) |
118 (92.2) |
|
| Metástasis hepática |
|
|
0.0000 |
| H0 |
167 (92.8) |
94 (73.4) |
|
| H (+) |
13 (7.2) |
34 (26.6) |
|
| Metástasis peritoneal |
|
|
0.0000 |
| P0 |
157 (87.2) |
57 (44.5) |
|
| P (+) |
23 (12.8) |
71 (55.5) |
|
| Tipo Histológico |
|
|
NS |
| Intestinal |
85 (47.2) |
46 (35.9) |
|
| Difuso |
95 (52.8) |
82 (64.1) |
|
|
| (*) Chi cuadrado, test
exacto de Fisher o "t" de Student, según sea adecuado |
Modalidad quirúrgica en pacientes irresecables. Del total de
pacientes irresecables, 34 (26.6%) se les realizó gastroenteroanastomosis, 6 (4.7%)
fueron sometidos a gastrostomía, 5 (3.9%) se les practicó gastrectomía por exclusión y
a un sólo paciente (0.8%) se le practicó ileotransversoanastomosis (Tabla IV).
Tabla IV. Modalidad
quirúrgica paliativa en
pacientes irresecables.
| Modalidad Quirúrgica |
Irresecables |
| Paliativa |
n = 128 |
|
| Laparotomía exploradora |
82 (68.7) |
| Gastroenteroanastomosis |
34 (26.6) |
| Gastrostomía |
6 (4.7) |
| Gastrectomía por exclusión |
5 (3.9) |
| Ileotransversotomía |
1 (0.8) |
|
Morbilidad quirúrgica. Las complicaciones encontradas en el Grupo
I fueron: neumonía (n=16), atelectasia (n=6), hubo diferencia estadísticamente
significativa con respecto al tipo histológico (Tabla III).
Hubo diferencia estadísticamente significativa con respecto al tipo histológico (Tabla
III).
Tabla VI. Morbilidad quirúrgica de pacientes resecanles.
|
| Complicaciones |
|
| Neumonía |
16 (8.9) |
| Atelectasia |
6 (3.3) |
| Infección de herida operatoria |
19 (10.6) |
| Dehiscencia de herida operatoria |
6 (3.3) |
| Dehiscencia de esófagoyeyunoanastomosis |
2 (1.1) |
| Dehiscencia de muñon duodenal |
8 (4.4) |
| Dehiscencia de gastroyeyunoanastomosis |
2 (1.1) |
| Obstrucción intestinal |
4 (2.2) |
| Absceso intraabdominal |
2 (1.1) |
| Pancreatitis |
1 (0.6) |
| No complicaciones |
108 (60.0) |
|
| (*) Más de una opción
es posible |
Tabla VI. Morbilidad
operatoria y sobrevida según categorías quirúrgicas. Hospital Belén,
1966-1998
|
|
Morbilidad |
Mortalidad |
Sobrevida
en años (%) |
|
| Categorías |
N.° pts |
Operatoria |
Operatoria |
|
Valor p* |
|
|
n (%) |
n (%) |
1a |
3a |
5a |
|
|
| Resecable** |
180 |
23 (12.8) |
23 (12.1) |
59.4 |
29.9 |
18.5 |
0.000 |
| Curativa |
77 |
26 (36.1) |
8 (34.8) |
72.7 |
49.7 |
35.1 |
|
| Paliativa |
103 |
46 (63.9) |
15 (65.2) |
49.5 |
10.7 |
5.8 |
|
| Irresecable |
128 |
33 (25.8) |
37 (28.9) |
9.0 |
0.0 |
0.0 |
|
| Total |
308 |
56 (18.2) |
60 (19.5) |
50.2 |
24.5 |
15.1 |
|
|
* Test de log-rank
** Valor p < 0.001 según el test de log-rank entre cirugía curativa y
paliativa. |
Tabla VI. Morbilidad quirúrgica de pacientes irresecables
|
| Complicaciones* |
|
| Neumonía |
10 (7.8) |
| Atelectasia |
2 (1.6) |
| Infección de herida operatoria |
5 (3.9) |
| Dehiscencia de herida
operatoria |
1 (0.8) |
| Derrame pleural |
1 (0.8) |
| Fístula duodenal |
1 (0.8) |
| No complicaciones |
95 (74.2) |
|
| (*) Más de una opción es
posible |
DISCUSIÓN.
En nuestro estudio, no hubo diferencia estadísticamente significativa en ambos grupos con
respecto a la edad. El mayor pico de frecuencia etárea en ambos grupos de pacientes
estuvo en la sexta y séptima décadas de la vida lo que concuerda con un estudio
realizado en el Hospital Edgardo Rebagliati Martins-ESSALUD (3). Algunos autores
consideran que la edad per se tiene un valor pronóstico ya que se ha observado que
pacientes jóvenes con carcinoma gástrico tienen un pronóstico sombrío (9,10) El bajo
índice de sospecha por parte del clínico de catalogar a una enfermedad como maligna en
pacientes jóvenes con sintomatología digestiva, ocasionaría que dichos síntomas
progresen durante un largo periodo hasta que la enfermedad neoplásica sea considerada
dentro del plan de evaluación. Además, el tipo histológico difuso, que predomina en los
pacientes irresecables, tendría mayor actividad biológica que la del tipo intestinal
(11)
En nuestra serie global, la distribución por sexo mostró un discreto predominio del sexo
femenino sobre el masculino y la proporción varón a mujer fue de 1 a 1.1 aunque este
hecho no fue estadísticamente significativo lo cual concuerda con Barboza (1). El tiempo
promedio desde el inicio de los síntomas a la admisión hospitalaria fue de 16.9 ± 23.5
meses en el Grupo I y de 13.3 ± 24.2 meses en nuestros pacientes del Grupo II. Msika et
al (12) muestran que pacientes con un tiempo de enfermedad menor de seis meses tienen un
pobre pronóstico. Sin embargo, otro estudio (13) señala que el pronóstico es peor en
pacientes con una larga evolución ya que existen síntomas digestivos que el médico
pueden confundir con úlceras gástricas benignas pero que en realidad corresponde a
lesiones gástricas ulceradas malignas, tipo Borrmann II y III, ocasionando un retardo en
el diagnóstico (11).
La presentación clínica del carcinoma gástrico está influenciado por la extensión de
la lesión y la presencia o no de metástasis (14). En países del hemisferio occidental,
la mayoría de pacientes con carcinoma gástrico ya tienen metástasis en el momento de la
primera consulta, por lo tanto, los síntomas y el curso clínico suelen corresponder a un
cáncer avanzado (15).
El dolor al momento del diagnóstico, es el primer síntoma frecuente y se ha observado en
el 89.4% y en el 94.5% de nuestros pacientes resecables e irresecables respectivamente, lo
cual coincide con la literatura (16). Cuando el carcinoma está localizado en la región
pilórica produce obstrucción y origina síntomas precoces de vaciamiento gástrico. Un
80.6% de nuestros casos resecables y el 54.7% de nuestros pacientes irresecables presentó
lesiones que inicialmente se originaron en el antro gástrico. Las lesiones primarias de
fondo y cuerpo gástrico de los casos irresecables se encontraron en un 11.7 % y 33.6%
respectivamente (p=0.0032). Las lesiones del fondo gástrico, en nuestro estudio, se
acompañaron de disfagia en el 12.5 % de los casos por compromiso del cardias. Las del
cuerpo gástrico generalmente son asintomáticas hasta que la lesión se ulcere, ocasione
dolor o hemorragia de magnitud variable (17). Por otro lado, al ocluir el tumor la luz
gástrica o al comprometer la pared del mismo, se altera la capacidad de reservorio del
estómago lo cual también explicaría la hiporexia con la consecuente pérdida de peso
que encontramos en un gran porcentaje: 75.8% y 77.3 % de los casos irresecables y
resecables respectivamente.
La palidez, causada por la anemia y encontrada en 62.8% en el Grupo I y en 59.4 % de los
pacientes no resecables, se debería a la pérdida crónica de sangre por las lesiones
gástricas ulceradas o a la malabsorción de hierro o folato. Sin embargo, la frecuencia
de hemorragia digestiva en ambos grupos no fue un factor estadísticamente significativo.
Por otro lado, esta misma pérdida crónica de sangre explicaría los bajos niveles de
hemoglobina sérica encontradas en ambos grupos de pacientes tanto resecables como
irresecables.
En nuestro estudio fue notoria la predominancia del tipo histológico difuso tanto en el
Grupo I como en el Grupo II (52.8% y 64.1% respectivamente). Este tipo histológico es
frecuente en poblaciones de bajo riesgo como Estados Unidos o Europa, se da más en
mujeres, gente joven y tienden a tener un peor pronóstico. Así, hemos encontrado que
este tipo histológico se dio en un 70.3 % en pacientes de sexo femenino con carcinoma
gástrico irresecable, lo que concuerda con otros informes de áreas de bajo riesgo (18)
(19) Hermanek y Wittekind (20) señalan con respecto a la localización del tumor que el
tipo intestinal predomina en el antro y el tipo difuso puede incluso abarcar las tres
áreas de la región gástrica con preferencia en el fondo y cardias. Sin embargo en la
presente serie de carcinoma irresecable encontramos que ambos tipos histológicos ocupan
más de una región gástrica. Esto se debe a que el carcinoma gástrico en estos
pacientes es diagnosticado en un estadio avanzado con gran compromiso de la pared o cuando
incluso compromete órganos adyacentes o más aún con presencia de metástasis a
distancia.
La morbilidad operatoria en los resecables e irresecables alcanzó un 12.8% y 25.8 % de
los casos respectivamente. La neumonía y atelectasia postoperatorias, dos de las
complicaciones respiratorias más frecuentes, se la encontró en el 8.9% y 3.3% de casos
del Grupo I y en 7.8 % y 1.6 % de los pacientes del Grupo II. Múltiples fenómenos
perioperatorios contribuyen al desarrollo de complicaciones operatorias: los anestésicos
disminuyen la eliminación mucociliar y secan las secreciones lo que aunado al mal estado
general de estos pacientes irresecables, origina obstrucción de las vías respiratorias
menores; el dolor por incisión quirúrgicas y sitios de drenaje restringe la movilidad
del paciente, impide las excursiones respiratorias y evita la inspiración profunda; las
sondas nasogástricas también pueden deteriorar la tos y la eliminación de secreciones
(21) (22).
En nuestra serie encontramos una tasa global de infección de herida operatoria (IHO) de
10.6% de nuestros casos resecables y en el 3.9 % del total de pacientes irresecables. De
los irresecables, 82 casos correspondieron a laparatomia exploradora más biopsia
gástrica y en 34 casos se efectuó gastroenteroanastomosis. En el sujeto normal, el jugo
gástrico es estéril por su pH bajo, sin embargo, en los casos con carcinoma gástrico y
en aquellos en que éste se asocia a hemorragia digestiva, obstrucción a la salida
gástrica o necrosis tumoral, a menudo el pH intragástrico aumenta por encima de 6 y hay
colonización de bacterias (23). En un 26.6 % de nuestros casos se efectuó
gastroenteroanastomosis con el objetivo de descomprimir la cámara gástrica y facilitar
un adecuado vaciamiento gástrico condicionando de esta manera una mejor calidad de vida.
Al analizar las causas de irresecabilidad encontramos que la causa más frecuente fue el
compromiso peritoneal (55.5%), lo cual coincide con Zapata Sánchez et al (3). Este tipo
de metástasis no puede ser detectada por la ecografía, la tomografía computada (TAC) ni
por la resonancia magnética nuclear (RNM), ya que estos métodos son poco sensibles si
los nódulos neoplásicos miden menos de 0,5 centímetros en la cavidad peritoneal (4). El
carcinoma gástrico es uno de los cánceres intraabdominales que con mayor frecuencia
disemina a la cavidad peritoneal. Cuando el tumor invade la serosa gástrica, las células
neoplásicas pueden desprenderse e implantarse en el peritoneo que en un estadio avanzado
produce masas discretas como resultado de la carcinomatosis.
El examen ideal para determinar la metástasis peritoneal en su etapa inicial es la
laparoscopia convencional. Por otro lado, la laparoscopia ha emergido también como un
importante procedimiento diagnóstico en enfermedades hepáticas y la mayor parte de la
superficie hepática puede ser vista y las biopsias pueden ser tomadas de las lesiones
específicas (24). Dicha técnica nos sirve para propósitos de estadiaje y así
planificar la estrategia a seguir evitándose realizar laparotomías innecesarias que
acarrean una mayor morbimortalidad operatoria. Berrospi et al (25) además encuentran que
en el análisis de los posibles factores relacionados con la morbilidad y mortalidad
postoperatorias por cáncer gástrico, el compromiso tumoral de órganos vecinos y
metástasis peritoneal son factores pronósticos de complicaciones postoperatorias. Así,
el 68.8% de nuestros pacientes irresecables fueron sometidos sólo a laparatomía
exploradora por encontrarse en el acto operatorio enfermedad con extensión a órganos
adyacentes, compromiso hepático o carcinomatosis peritoneal. La mortalidad operatoria de
la serie resecable fue de 12.1% y de la serie irresecable fue de 28.9% (n= 37). Rohde et
al (26) señalan que la presencia de enfermedad avanzada y el mal estado general
explicaría el alto índice de mortalidad en los pacientes irresecables.
Los hallazgos en el examen físico y la confirmación histológica de diseminación a
distancia tales como el ganglio de Virchow, de Irish, el nódulo umbilical o el anaquel de
Blummer entre otras, constituyen en la actualidad los datos más confiables que hacen poco
recomendable la intervención quirúrgica. Sin embargo, Fink y Longmire (27) recomiendan
la exploración con fines de paliación, aun cuando se observe extensión local o a
distancia.
En nuestra serie, los pacientes sometidos a resección gástrica curativa y paliativa
representaron el 42.8% y 57.2% del total de pacientes resecables respectivamente. La
cirugía es la única modalidad con potencial curativo en pacientes con carcinoma
gástrico y este potencial está directamente relacionado con la extensión de la
enfermedad primaria (28). De otro lado, la forma paliativa más eficaz es también la
intervención quirúrgica (29). El procedimiento paliativo consiste en evitar al paciente
complicaciones como sangrado, obstrucción, necrosis o ulceración (30). La tasa de
sobrevida a 5 años en nuestro grupo de pacientes con resección curativa y paliativa fue
de 35.1% y 5.8% respectivamente pudiéndose concluir que, sin tener en cuenta otros
parámetros, solamente los pacientes resecables con intención curativa tuvieron la
perspectiva de sobrevivir más allá de 5 años y confirma que el tratamiento quirúrgico
cambia la evolución natural de esta enfermedad (14).
La supervivencia media de los 128 pacientes con tumor irresecable fue de sólo 9% al año
de la intervención . De los 106 pacientes, que presentaron metástasis a distancia al
momento de la evaluación, tuvieron una sobrevida máxima de sólo 18 meses. Como hemos
visto en nuestra revisión el pronóstico del carcinoma gástrico irresecable continua
siendo sombrío. La sobrevida máxima de nuestra serie irresecable fue de 24 meses,
alcanzada únicamente por un paciente. El resto de nuestros pacientes no sobrevivió mas
de año y medio después de efectuado el diagnóstico definitivo.
Como es el caso de otras formas de neoplasias malignas, los mejores progresos vendrán
solo con el diagnóstico temprano. Se hace necesario que el clínico tenga un alto índice
de sospecha que permita un a detección precoz de esta neoplasia, sobretodo en pacientes
de alto riesgo. Con este propósito a todo paciente mayor de 40 años con problemas
gástricos debe indicársele una endoscopia alta. Estas medidas tendrían impacto no sólo
en una disminución de la incidencia de esta neoplasia, sino también en un diagnóstico
precoz y en un tratamiento oportuno.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
*
Doctor en Medicina. Médico Jefe del Departamento de Cirugía del Hospital
Belén de Trujillo. Coordinador
del Curso de Cirugía I de la Universidad Privada Antenor
Orrego de Trujillo.
** Estudiante de Medicina de la Universidad Privada Antenor Orrego de Trujillo
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