| Rev. Gastroenterol. Perú
Vol. 21 Nº 3 2001 |
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TRABAJOS
ORIGINALES
METAPLASIA INTESTINAL EN LA UNIÓN ESÓFAGO-GÁSTRICA,
FRECUENCIA Y CORRELACIONES
Fernando
Barreda Bolaños*, Juvenal Sánchez Lihon**, Waldo Tello Huamaní***, Regina Gómez
Ponce***, Mauricio Díaz del Olmo***
RESUMEN
La
incidencia del adenocarcinoma alrededor de la unión esófago-gástrica está en
incremento. La significación de la metaplasia intestinal encontrada en muestras obtenidas
de la unión esófago-gástrica de aspecto normal no es clara. El propósito del presente
reporte ha sido el definir la frecuencia de presentación de la metaplasia intestinal en
la unión esófago-gástrica con apariencia endoscópica normal y precisar sus relaciones
clínicas, endoscópicas e histológicas. METODOS: Se evaluaron 239 pacientes referidos
para gastroscopía. De 192 pacientes que formaron el grupo de estudio, se compararon 02
grupos. El grupo I, incluyó 40 pacientes con metaplasia intestinal en la unión
esófago-gástrica y el grupo II, estuvo conformado por 152 pacientes con ausencia de la
misma. Se tomaron muestras de biopsia tanto por encima como por debajo de la unión
escamo-columnar y del antro gástrico. Las muestras fueron procesadas con
hematoxilina-eosina. RESULTADOS: Se encontró metaplasia intestinal en la unión
esófago-gástrica en 40 pacientes (21%). La metaplasia estuvo asociada con un grupo
etáreo mayor (p=0.002), y con la metaplasia intestinal en antro (p<0.001)(OR: 14.6).
No hubo asociación con la enfermedad del reflujo gastro-esofágico. CONCLUSION: La
metaplasia intestinal en la unión esófago-gástrica ocurre frecuentemente en pacientes
peruanos. Está asociada con el incremento de edad y con la metaplasia intestinal en
antro, pero no con la enfermedad del reflujo gastro-esofágico.
SUMMARY
The
incidence of adenocarcinoma around the esophagogastric junction is icreasing. The
significance of intestinal metaplasia found in biopsy taken from normal appearing
squamocolumnar junction is not clear. The aim of this study was to define the frequency of
intestinal metaplasia at normal-appearing esophagogastric junction and clinical,
endoscopic and histological associations. METHODS: 239 patients referred for gastroscopy
participated in the study. Of 192 patients, two groups were compared. Group I included 40
patients with metaplasia intestinal at the esophagogastric junction and group II included
152 patients with no metaplasia intestinal at the same location. Biopsy specimens were
taken from above and below the squamocolumnar junction, and gastric antrum The biopsy
specimens were stained with haematoxylin-eosin. RESULTS: Intestinal metaplasia at the
squamocolumnar junction was found in 40 patients (21%). Metaplasia was associated with
icreasing age (p=0.002) and antral intestinal metaplasia (p<0.001)(OR 14.6). There was
no association with gastro-oesophageal reflux disease. CONCLUSION: Intestinal metaplasia
at the esophagogastric junction occurs frequently in Peruvian patients. It is associated
with increasing age and antral intestinal metaplasia but not gastro-esophageal reflux
disease.
KEY
WORDS: Intestinal metaplasia, esophagogastric junction, frequency, associations
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INTRODUCCIÓN
El
adenocarcinoma alrededor de la unión esófago-gástrica está en incremento y la
presencia de metaplasia intestinal en esta región es motivo de constante evaluación. El
significado del hallazgo de la metaplasia intestinal en la unión esófago-gástrica en
pacientes peruanos, es motivo del presente trabajo, así como el de poder determinar su
frecuencia y las correlaciones clínicas, endoscópicas e histológicas respectivas.
MÉTODOS
Pacientes
El estudio fue llevado a cabo en el Servicio de Gastroenterología del Departamento de
Abdomen del Instituto de Enfermedades Neoplásicas "Dr. Eduardo Cáceres
Graziani", que pertenece a la ciudad de Lima, Perú. Se seleccionaron aquellos
pacientes que acudieron al Servicio en el período comprendido entre noviembre del 2000 y
junio del 2001, por presentar una sintomatología de epigastralgia, síntomas de reflujo
gastro-esofágico, dispepsia, llenura, nauseas y vómitos.
Los criterios de exclusión considerados fueron los siguientes: presencia de esófago de
Barrett, hernia hiatal esofágica, candidiasis esofágica, desórdenes de coagulación,
así como lesiones elevadas o deprimidas en la unión gastro-esofágica.
Todos los pacientes firmaron un consentimiento autorizando el procedimiento y fueron
sometidos a un cuestionario donde se consignaron los datos referentes a edad, sexo, tiempo
de enfermedad, y sintomatología.
Ingresaron al estudio un total de 239 pacientes cuya característica fue el aspecto normal
endoscópico de la Unión Esófago-Gástrica.
Endoscopía
Los exámenes endoscópicos fueron realizados por los investigadores del presente trabajo.
Se identificaron a los pacientes, en los cuales la Unión Esófago-Gástrica (UEG)
coincidiese con la Unión Escamo-Columnar (UEC). En la mayoría de los casos hubo dicha
coincidencia; en aquellos pacientes donde no la hubo, nosotros consideramos como normal a
aquél segmento de 0 hasta 10 mm en el margen referido.
Se tomaron biopsias en los siguientes niveles: 02 biopsias en esófago distal, 02 biopsias
en la unión esófago-gástrica (cardias), y 02 biopsias en el antro; además se tomaron
biopsias adicionales por patología concomitante cuando fue necesario, lo que hizo un
total aproximado de 1,500 muestras en los 07 meses de duración del presente trabajo.
Las muestras en esófago distal y en la unión esófago-gástrica, se tomaron en la mucosa
adyacente a la unión escamo-columnar, tanto inmediatamente por encima como por debajo de
la misma y dentro de un radio de 1 cm respectivamente.
Las muestras de la unión esófago-gástrica, se obtuvieron con afrontamiento endoscópico
directo y en algunos casos a través de la maniobra de retroversión (u-turn).
Patología
Todas las biopsias fueron fijadas en formalina, procesadas en parafina y teñidas con
hematoxilina-eosina.
Las muestras fueron analizadas en su totalidad por uno de los investigadores del presente
trabajo.
Estadística
El análisis fue realizado utilizando el paquete software SPSS 9.0 para Windows. Se
utilizaron los tests del chi-cuadrado, y el t-test.
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Figura 1
distribución de la población de estudio y clasificación de la msima en grupos I y II,
según la presencia metaplasia intestinal en la UEG. |
RESULTADOS
El
grupo inicial fue de 239 pacientes que presentaron la apariencia normal de la unión
esófago-gástrica desde el punto de vista endoscópico. Se excluyeron de la población de
estudio a los pacientes que tuvieron concomitantemente neoplasia maligna gástrica (n=34),
además se excluyeron también los pacientes portadores de gastrectomía subtotal por
cirugía previa con relación a patología tumoral (n=13). Sin embargo, al apreciar la
frecuencia de presentación de la metaplasia intestinal en la UEG en el grupo de pacientes
operados, esta fue del 30% y de los portadores de neoplasia maligna fue del 35%. Figura
(1).
Nuestra población de estudio fue de 192 pacientes que
fueron a su vez categorizados en 02 grupos, de los cuales el grupo I estuvo constituido
por 40 pacientes que presentaron metaplasia intestinal en la unión esófago-gástrica y
el grupo II que estuvo integrado por 152 pacientes con ausencia de la misma, en dicha
localización.
Como dato referencial, el grupo inicial de 239 pacientes presentó una frecuencia de
metaplasia intestinal en la UEG de 23%, y el grupo de estudio de 192 pacientes presentó
una frecuencia de metaplasia intestinal en la UEG de 21%.
Los datos referentes a los grupos I y II se muestran en las tablas (1) y (2). Como se
puede apreciar en la tabla 1, no hubo mayor diferencia entre ambos grupos cuando se
comparó el sexo, el tiempo de enfermedad y los síntomas. Sin embargo, encontramos una
diferencia significativa entre ambos grupos respecto a la edad, siendo el promedio etáreo
de los pacientes del grupo I de 59.9 años, con relación a los del grupo II, cuya edad
promedio fue de 52.0 años, (p: 0.002). Ambos grupos no presentaron relación
significativa con la sintomatología de reflujo gastro-esofágico (pirosis 17% y RGE 5% en
el grupo I, respecto al 10.5% y 3.9% del grupo II).
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Tabla 1.
Características clínicas de los pacientes con Metaplasia Intestinal en la UEG (grupo I),
y sin Metaplasia Intestinal. |
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Tabla 1.
Características histológicas de los pacientes con Metaplasia Intestinal en la UEG (grupo
I), y sin Metaplasia Intestinal. |
La tabla 2, nos muestra que la presencia de helicobacter pylori
(HP) tanto en la UEG como en el antro no difieren significativamente en ambos grupos, de
la misma manera sucede con la presencia de carditis y esofagitis, sin embargo debemos
resaltar la alta frecuencia de presentación de carditis en ambos grupos (97.5% y 98.7%)
como de esofagitis (65% y 56.6%) en una mucosa de apariencia endoscópica normal. De la
misma manera queremos puntualizar que la presencia de helicobacter pylori tanto en la UEG
(32.5% y 39.5%) como en el antro (42.5% y 55.3%) es la mínima detectada en la situación
real de nuestro trabajo diario, esto es, refleja el hallazgo de HP con hematoxilina y
eosina, ya que por razones presupuestales no se hicieron tinciones adicionales ni estudios
serológicos complementarios para la mejor detección del HP, esto significa que es
probable que haya un mayor número de pacientes con HP en nuestra población de estudio,
pero en todo caso, una detección ampliatoria o complementaria de HP, afectaría por igual
o aleatoriamente a ambos grupos. Se reporta además, la presencia de metaplasia intestinal
focal en mucosa de esófago con apariencia normal en ambos grupos pero en porcentajes muy
bajos (5% y 1.3%), figura 2. Cuando se analiza la presencia de metaplasia intestinal en
antro, se puede apreciar con claridad una diferencia significativa del grupo I con 77.5%
con respecto al grupo II de solo 19.1% (p<0.001) y un OR de 14.6, lo que nos muestra
una fuerte correlación de la presencia de metaplasia intestinal en la UEG con la
presencia de la misma en antro, dentro de un contexto evidente de pertenecer a un grupo
etáreo mayor.
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Figura 2.
Características histológicas en ambos grupos de pacientes. |
Como se aprecia en la figura 2, la variedad predominante de
metaplasia intestinal fue la mixta en el grupo I, tanto en la UEG como en el antro, y
además coincidentes en frecuencia (80% y 83.9%), de la misma manera, se puede apreciar
que la variedad predominante de metaplasia intestinal en el antro en el grupo II, fue
también la forma mixta (75.9%). La metaplasia intestinal incompleta en todos los casos,
tiene una frecuencia de presentación de alrededor del 10%.
Finalmente, en las figuras 3-5, se muestran fotos representativas de diversos pacientes de
nuestro estudio, para precisar de una mejor manera la relación entre los hallazgos
endoscópicos e histológicos referidos.
Ver figuras 3
Ver figuras 4
Ver figuras 5
DISCUSIÓN
Se
define la metaplasia intestinal como un cambio reversible en el cual un tipo celular
adulto (epitelial o mesenquimal) es reemplazado por otro tipo de células adultas. Esto
puede representar una sustitución adaptativa de células más sensibles al stress por
otro tipo de células más capaces de sobrellevar el medio adverso. Sin embargo, la
metaplasia epitelial es una espada de doble filo, porque en diversas circunstancias las
influencias que predisponen la aparición de tal metaplasia, si son persistentes, pueden
inducir transformaciones neoplásicas en el epitelio metaplásico (33), esto implica que
la metaplasia intestinal, puede comenzar como un fenómeno regenerativo transitorio, pero
si se produce una lesión repetida -infección sostenida- la metaplasia puede extenderse y
ser permanente (34). En general, la mucosa del estómago consiste de glándulas
pilóricas, cardiales y fúndicas, con o sin metaplasia epitelial del tipo intestinal. La
metaplasia intestinal ocurre primero en la mucosa de las glándulas pilóricas a través
de la curvatura menor y gradualmente se disemina al resto del estómago. La manera de
diseminación de la metaplasia intestinal no es continua sino multicéntrica. Se han
descrito dos patrones de diseminación de la metaplasia intestinal del estómago: siendo
el primero el patrón ordinario, el cual presenta la diseminación de la metaplasia
intestinal simultáneamente en cardias y en antro, avanzando conjuntamente a través de la
curvatura menor hasta finalmente encontrarse, como expresión de un proceso de
envejecimiento; siendo el otro patrón el llamado atrófico, en este caso, los límites de
la metaplasia intestinal circunscriben básicamente parte del fondo gástrico, pues el
resto está comprometido por el patrón atrófico y a medida que pasan los años, el
patrón ordinario disminuye y el patrón atrófico se incrementa (12).
Cuando se describe la presencia de helicobacter pylori en estómago, se sugiere una
clasificación de gastritis crónica en tres patrones: el primero o patrón autoinmune, el
segundo o gastritis antral difusa o hipersecretora, con alta presencia de helicobacter
pylori asociada a úlcera duodenal, en poblaciones con poca incidencia de neoplasia
gástrica, y el tercer patrón de la llamada gastritis atrófica multifocal o ambiental,
muy prevalente en poblaciones con alto riesgo de hacer cáncer gástrico, donde se aprecia
la presencia de metaplasia intestinal preferentemente en antro, curvatura menor, ángulo y
desde arriba, cardias y curvatura menor corporal (5).
Recientemente se han precisado 04 tipos de patrones topográficos de la metaplasia
intestinal en estómago, siendo el primero de la variedad focal en antro, el segundo
llamado "predominantemente antral", el tercero llamado del tipo
"MagenstraBe", esto es, que compromete a manera de un canal el estómago desde
el cardias hasta el antro a través de la curvatura menor y el último, llamado
"patrón difuso", que compromete todo el estómago con excepción de áreas
fúndicas; la connotación de los patrones descritos previamente radica en su asociación
con el riesgo de desarrollar cáncer. El patrón "MagenstraBe", tiene un riesgo
de cáncer que es 6 veces mayor que los patrones focal y antral; el patrón difuso, tiene
un riesgo de cáncer 12 veces mayor. (3).
De acuerdo a los datos del presente reporte, apreciamos que la frecuencia de presentación
de la metaplasia intestinal en la UEG es importante, pues 1 de cada 5 pacientes con
apariencia endoscópica de normalidad, tiene cambios histológicos de metaplasia
intestinal, que a su vez se correlaciona de una manera directa con un grupo etáreo cuyo
promedio de edad es de 60 años (p: 0.002), y que tiene concomitantemente una presencia
significativa de metaplasia intestinal en antro, respecto al grupo control (p<0.001 y
OR de 14.6). Estos hallazgos sugieren que nuestra población tenga una forma frecuente de
gastritis de la variedad "MagenstraBe", o del "tipo ambiental", o del
llamado "patrón ordinario", todas las cuales se observan en poblaciones con
alta prevalencia de cáncer gástrico como la nuestra (37).
La frecuencia de presentación de la metaplasia intestinal en la UEG en nuestra población
de estudio fue del 21%, lo que está de acuerdo a reportes previos, que sitúan dicho
hallazgo en rangos amplios que van del 9 al 36% (2,7,8,10,11,13,15-18,25-28), con un
promedio calculado sobre 2,585 pacientes de 14%(25), en nuestra población sin embargo,
cuando evaluamos dicha frecuencia en el grupo de pacientes con UEG normal y estómago
operado (por lesión tumoral) esta cifra se incrementó al 30%, y más aún, dicho valor
fue del 35% en aquellos pacientes con UEG normal y presencia concomitante de
adenocarcinoma y linfoma gástrico, lo que está en concordancia con la relación conocida
de carcinoma gástrico y metaplasia intestinal (35,36).
En el INEN, se ha demostrado previamente por uno de los autores del presente trabajo, que
sobre un total de 89 pacientes con carcinoma gástrico, se encontró metaplasia intestinal
en 77.6% de los carcinomas diferenciados tubular y/o papilar, y en 41% de los carcinomas
indiferenciados mucocelulares (21), y en otro reporte reciente con pacientes de nuestro
hospital, se demuestra que la presencia de metaplasia intestinal es significativamente
mayor en los pacientes con cáncer gástrico que en los pacientes sin neoplasia (p=0.001)
(41). De otro lado, se debe recordar para no perder la perspectiva, que prácticamente
todas las personas mayores de 40 años tienen algún grado de cambios inflamatorios en el
antro, y que si bien en un tiempo, la metaplasia intestinal fue considerada una lesión
precursora del carcinoma gástrico, se acepta ahora que la metaplasia intestinal sea
básicamente uno de los signos de una lesión inflamatoria crónica y que se requieren
factores adicionales que sobre este sustento, permitan la presencia del carcinoma
gástrico (29,38).
Se tiene la impresión de que la variedad de metaplasia con mayor relación a la presencia
del carcinoma gástrico sea la del tipo incompleto II B (29,38), en el estudio referido en
nuestro hospital, la variedad completa fue del 52.3%, la incompleta de 11.1% y la forma
mixta del 36.5% (21). En el presente reporte, la forma predominante de presentación en
todos los casos fue la mixta, con alrededor del 80%, tanto en el área de la UEG como en
el antro, (de los grupos I y II), lo que sugiere que nuestra población posea un terreno
fértil para la presentación del carcinoma gástrico por el notable compromiso de
variedad mixta (incompleta + completa), para que aunado a otros factores agresivos
gástricos persistentes tanto genéticos como ambientales, un grupo de nuestros pacientes
finalmente pueda desarrollar cáncer gástrico, pudiendo tener sustento además, que el
compromiso de la UEG con metaplasia intestinal sirva como sostén o apoyo para una mayor
presencia de carcinoma gástrico en el polo superior gástrico o área cardial.
Algunos autores recientemente han propuesto que la mucosa cardial no sería parte de la
estructura normal del estómago sino más bien una lesión adquirida como consecuencia del
reflujo gastro-esofágico sobre el epitelio escamoso (4,6,14), sin embargo, estudios
recientes sobre la base de autopsias en población infantil (rango etáreo de 16 días a
18 años), demuestran la presencia del epitelio cardial en todos los especímenes en una
longitud promedio de 1.8 mm. Estos resultados no hacen sino consolidar el concepto de que
el cardias gástrico está presente desde el nacimiento como una estructura normal (9). De
la misma manera, hay autores que sugieren que la presencia del adenocarcinoma en el
esófago de Barrett y el adenocarcinoma de cardias, podrían representar la misma entidad
(20), y otros inclusive plantean que la patogénesis del cáncer de cardias tendría un
sustento en el reflujo gastro-esofágico sobre la mucosa cardial, que luego se afectaría
con la presencia de metaplasia intestinal, displasia y carcinoma (30), sin embargo,
nuestros resultados acerca de la relación de presencia de metaplasia intestinal en la UEG
y la sintomatología asociada de reflujo gastro-esofágico es muy pobre (pirosis 17.5% y
10.5%, RGE 5% y 3.9%), lo mismo que ha sido reportado previamente por otros autores
(2,22,31,39). De otro lado, cada vez hay mayor evidencia de que la metaplasia intestinal
en la UEG es una entidad diferente de la metaplasia intestinal en esófago, estando más
relacionada la metaplasia intestinal en esófago (Barrett), con el reflujo
gastro-esofágico, con la ausencia de HP, con la presencia de metaplasia intestinal
incompleta, con el patrón de citoqueratina frecuente y con un riesgo de cáncer mayor,
(22,25).
Para definir donde termina el esófago y donde empieza el estómago, hay situaciones
evidentemente controvertibles (23), sin embargo, en la mayoría de los casos hay una
concordancia entre la unión esófago-gástrica y la unión escamo-columnar (32), cuando
no, hay autores que recomiendan considerar como normal dicho segmento, siempre y cuando
éste no sea mayor de 10 mm. (31), aunque se sabe que algunos pacientes puedan tener la
mucosa cardial algunos centímetros por encima de la unión esófago-gástrica (39).
Cuando evaluamos los resultados de las muestras obtenidas del esófago distal con aspecto
endoscópico normal, la alteración histológica encontrada de "infiltrado
inflamatorio crónico en la lámina propia e intraepitelial", en ambos grupos (65% y
56.6% respectivamente), es relevante y suele explicarse como ser parte del "reflujo
gastro-esofágico fisiológico"(40), además, la presencia de focos de metaplasia
intestinal en esófago de "aspecto conservado" (5% y 1.3%), podría corresponder
al denominado "Barrett ultramicroscópico", sin mayor repercusión clínica ni
endoscópica, a diferencia de la presencia de metaplasia intestinal hacia el área cardial
de la UEG (24); todo lo cual nos lleva a precisar que, para hacer una interpretación
adecuada de estos hallazgos, se debe considerar que nosotros hemos obtenido las muestras
en dicha localización para fines de investigación, pues en general se recomienda que la
toma de muestras en esófago se circunscriba a los casos de patología endoscópicamente
definida como erosiones, úlcera o neoplasia (40). Sin embargo, cuando también
objetivamos que la inflamación crónica del cardias en ambos grupos es muy alta (97.5% y
98.7% respectivamente), por un lado debemos recordar que ya se ha precisado que la
presencia de gastritis crónica en pacientes mayores de 40 años es prácticamente la
norma (38), y por otro, que el punto de vista tradicional de que "la ausencia de
daño macroscópico al tejido implicaba normalidad", se hace más evidente ahora, que
la frontera entre lo que se entiende por fisiológico y patológico, se torna cada vez
más tenue (1).
No hemos encontrado diferencia significativa en cuanto a la presencia del helicobacter
pylori tanto en UEG como en antro, respecto a ambos grupos (32.5% y 39.5% en UEG; 42.5% y
55.3% en antro). La frecuencia de presentación de HP en antro, en el grupo de pacientes
sin metaplasia en la UEG (55.3%), con detección basándose en hematoxilina-eosina, es
semejante a la reportada en otros centros de nuestro medio (61%) (41), pero cuando se ha
investigado con técnicas adicionales la presencia de HP en nuestra población, se ha
encontrado infección por HP en alrededor del 50% en niños peruanos de 1 a 12 años de
edad con nivel socioeconómico bajo (42,43). Dicha frecuencia se incrementa con la edad,
alcanzando por lo menos el 75% durante la adultez (44,46). La relación de metaplasia
intestinal con la presencia de helicobacter pylori ha sido evidenciada según la
población y grupo etáreo estudiado, tanto en adolescentes como en población adulta, no
encontrándose metaplasia intestinal en la población de 30 adolescentes evaluados y
reportándose una frecuencia del 21% de metaplasia intestinal en 102 adultos con dispepsia
(45,46). Nuestros datos de los grupos de estudio I y II, sugieren una relación inversa
respecto a la presencia de metaplasia intestinal antral y la presencia de helicobacter
pylori en antro, esto es, a menor compromiso de metaplasia intestinal en antro (19.1%),
mayor probabilidad de HP antral (55.3%), y a mayor compromiso de metaplasia intestinal en
antro (77.5%), menor probabilidad de HP (42.5%), sin embargo, cuando agrupamos a todos
aquellos pacientes portadores de metaplasia intestinal (60), respecto a aquellos que no la
tienen (132), no encontramos diferencia significativa entre ambos grupos, respecto a la
presencia o no de HP (p= 0.740). Estos datos, esbozan la relación directa que existe
entre los grupos de estudio evaluados, respecto al factor evidente de envejecimiento.
En conclusión, nuestros resultados muestran que existe una correlación significativa
entre la presencia de metaplasia intestinal en la UEG y en el antro, respecto al grupo
control (p<0.001 y OR de 14.6), asociado a un grupo etáreo mayor (p= 0.002), no
encontrándose mayor relación con la sintomatología de reflujo gastro-esofágico.
AGRADECIMIENTO
El
presente trabajo fue llevado a cabo con la valiosa colaboración de la Dra. Dolly Quispe y
de la Sra. María Farfán.
VER BIBLIOGRAFÍA
*
Servicio de Gastroenterología del Departamento de Abdomen del INEN
** Departamento de Patología del INEN
*** Médicos Residentes de Gastroenterología, rotación externa.
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