| Rev. Gastroenterol. Perú
Vol. 21 Nº 3 2001 |
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ARTÍCULO
DE REVISIÓN
INMUNIZACIÓN ACTIVA CONTRA HEPATITIS A
Dr.
Herman Vildózola Gonzales
RESUMEN
Hepatitis
A, una de las infecciones hepáticas mas extendida en el mundo, especialmente en los
países en vías de desarrollo, es ahora una enfermedad prevenible por una vacuna segura y
efectiva.
En el presente articulo se hace un revisión de los patrones epidemiológicos cambiantes
de la enfermedad, del desarrollo de la vacunas, las recomendaciones para su uso, y el
efecto de la infección por virus A en pacientes con enfermedad hepática crónica así
como los resultados de la vacunación en este tipo de pacientes.
Podemos concluir que la vacuna contra hepatitis A es segura y efectiva , tanto en personas
sanas como en pacientes con enfermedad hepática crónica leve o moderada compensada,
pero aun es incierta en pacientes con cirrosis avanzada y en recipientes de transplante
hepático.
Palabra clave: Hepatitis A, Vacunación enfermedad hepática crónica
SUMMARY
Hepatitis
A one of the most frequently extended liver infections in the word, specially in
developing countries, in now a vaccine preventable disease with a safety and inmunogenic
inactivated vaccine.
In this paper, we review of epidemiological changing patterns of hepatitis A, vaccine
develop, recommendation for use of hepatitis A vaccine, and the effect of HAV infection on
chronic liver disease patients and the results of vaccination in this kind of patients
Conclusions: The inactivated vaccine against hepatitis A is safe and immunogenic in health
people as well as in patients with mild to moderate chronic liver disease without
descompensation, but vaccination has unciertain efficacy in patients with advanced
cirrhosis and in liver transplant recipients.
Key Words : Hepatitis A, Vaccination, Chronic liver disease
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INTRODUCCIÓN
La
hepatitis por Virus A (HVA) tiene una distribución mundial y es el más frecuente agente
etiológico en casos de hepatitis viral en América Latina (1-5). Normalmente la
infección es leve, sin embargo aproximadamente de 0.2 a 2% de los casos mueren de
hepatitis fulminante, 20-30% de los casos requieren hospitalización (6) y los adultos con
la enfermedad aguda estarán incapacitados por un promedio de 4 a 6 semanas. La duración
de la enfermedad esta asociado con la edad (7) y la tasa de casos fatales es mas alta en
las personas mayores (8)
El virus de hepatitis A, identificado en 1973 por microscopía electrónica por Feinstone
en las heces de voluntarios que habían desarrollado hepatitis (9) presenta propiedades
similares a las picornavirus, es pequeño de apenas 27nm, simétricamente cúbico, que
presenta un genoma con una cadena lineal de RNA conteniendo 7478 nucleótidos y una
capside con 4 proteínas (VPI a VP4) (10). Con técnicas muy sofisticadas se ha
identificado a los VPI como la mayor proteína de superficie y se ha establecido su rol
dominante en la formación de epitopes inmunogénicos neutralizantes de VHA (11,12). Una
de las propiedades prominentes de la partícula de VHA es su excepcional resistencia;
retiene su integridad física y actividad biológica a 56 °C por 30 minutos o después
del Clorinación (13). Esta propiedad es probablemente un factor muy importante en el
mentenimiento y difusión del VHA dentro de las poblaciones. Cepas de VHA recuperadas en
regiones distantes del mundo son antigénicamente similares (14,15). En humanos solo
existe un serotipo y solo tiene pequeñas diferencias con las cepas de VHA de primates y
parece que existe inmunidad cruzada protectora entre las 2 cepas (16)
La mejora en los programas de salud pública y condiciones sanitarias han tenido un
impacto sobre el patrón de la infección por VHA en países en desarrollo (17,18),
llevando a una declinación de la infección en las últimas décadas, cambiando de una
enfermedad predominantemente de niños a una enfermedad de adultos con síntomas clínicos
mas severo y curso mas prolongado (19,20).
Hasta 1992, en que se descubrió la vacuna, la administración de inmunoglobulina fue el
único método disponible para la prevención de la infección y la enfermedad, que sin
embargo tenía la limitación de una protección corta de apenas 3 a 6 meses, dependiendo
de la dosis aplicada de inmunoglobulinas (21,22,23)
El desarrollo de una vacuna contra hepatitis A segura y efectiva y su comercialización en
muchos países del mundo, abre una nueva perspectiva en el control de esta enfermedad; su
uso creciente, especialmente en los grupos de mas riesgo, esta contribuyendo a reducir la
morbilidad y mortalidad de esta enfermedad.
En la presente revisión, analizamos la información acumulada sobre la experiencia de su
uso tanto en niños como en adultos, así como en pacientes con enfermedad hepática
crónica susceptibles al VHA.
EPIDEMIOLOGIA
DE LA HEPATITIS A
Epidemias
de hepatitis viral han sido descritas desde la antigüedad y fueron problemas importantes
de salud pública, particularmente en las campañas militares en el siglo pasado. Durante
la II Guerra Mundial, el hacinamiento, la higiene deficiente y la destrucción de los
sistemas de alcantarillado fueron seguidos de masivas epidemias de hepatitis entericamente
transmitida. Más de cinco millones de casos de hepatitis A fueron reportados en Alemania
entre tropas y los civiles y en Francia (24)
La enfermedad ocurre en todo el mundo aunque las figuras de incidencia son inciertas
debido a que la mayoría de casos son leves y no reportados. La incidencia varia
geográficamente, con amplias diferencias en la prevalencia de país a país, que van de
13% de positividad del anti HAV en población adulta en Suecia a 97% en Yugoslavia (13)
En nuestro país desde 1984 se han realizado varios estudios de seroprevalencia de
hepatitis A, principalmente en población adulta de diferente tipo, con 97,8% y 99% de
positividad en personal hospitalario de alto riesgo (25, 26) , 98% en población general
adulta , personal hospitalario y personal militar y 82% en niños con 30% al año de edad
y 98% a los 16 años. El más reciente estudio fue realizado en 1999 en Lima, en
población infantil y adulta de dos grupos de acuerdo al estado socioeconómico (A-B y
C-D), alcanzando 74% de positividad a los 14 años de edad en los grupos socioeconómicos
bajos y 46.7% en los grupos socioeconómicos altos; siendo los porcentajes de positividad
a los 39 años de edad de 90% para los grupos AB y 97.8% para los grupos CD(27)
La hepatitis A es primariamente diseminada por transmisión fecal oral. Ocurre en forma
esporádica y epidémica, a partir de una exposición a agua o alimentos contaminados; por
esta razón es muy importante el conocimiento de supervivencia y persistencia del virus A
en ellos. Al respecto Sobsey et al (28) demostraron que el virus A persiste hasta 3 meses
en agua fresca, agua servida y el suelo; por mas de 3 meses en agua de mar a 25 ° C, por
un mes en superficie de polisterene y mas de un día en la crema de tortas; igualmente en
ostras vivas mantenidas en agua de mar a temperaturas de 12 ° C a 24° C, persistió por
mas de 5 días.
Las condiciones sanitarias de la población influencian marcadamente el número de
infecciones, ocurriendo estas tempranamente en la vida cuando las condiciones sanitarias
son pobres y existe hacinamiento. La exposición al VHA es retrasada con la mejora de las
condiciones sanitarias y la higiene, resultando en un aumento en el número de personas
susceptibles a la enfermedad. De acuerdo al desarrollo socio económico de los países se
establecen patrones epidemiológicos de la hepatitis A; así en las áreas de mayor
endemicidad la infección ocurre primariamente en niños muy pequeños (menores de 5
años) y la transmisión es de persona a persona. Son raros los brotes epidémicos.
Ejemplos son países de Africa, el sudeste asiático y los más pobres de América Latina.
En las áreas de alta endemicidad la infección ocurre primariamente en niños mayores
(5-9 años),la transmisión es principalmente de persona a persona pero pueden ocurrir
brotes epidémicos debido a alimentos o agua contaminada, sobre todo en escuelas,
particularmente en las clases sociales mas altas (en este grupo estaría nuestro país).
En áreas de endemicidad moderada, la infección ocurre principalmente en niños y adultos
jóvenes, por transmisión de persona a persona; pueden ocurrir brotes epidémicos por
agua y alimentos contaminados; ejemplo China Continental. En áreas de baja endemicidad
como EE.UU, la enfermedad ocurre primariamente en adultos jóvenes, la transmisión se
produce por diferentes vías y son comunes los brotes epidémicos. Finalmente en las
áreas de más baja endemicidad como Suecia, la enfermedad ocurre casi exclusivamente en
adultos. Los grupos de mayor riesgo son los viajeros a países menos desarrollados y los
drogadictos. (29)
La viremia precede a la enfermedad clínica y la sangre presenta un potencial origen de
infección. Sin embargo como con otros picornavirus, el periodo de infectividad es corto,
no ocurre virema crónica y la hepatitis post-transfusión es rara (13); mas
frecuentemente la transmisión ocurre de persona a persona; el periodo de máxima
infectividad es el pródromos de la enfermedad, que es cuando se produce la máxima
excreción fecal del virus.
HISTORIA
Y DESARROLLO DE LA VACUNA
La
hepatitis A es una de las viejas enfermedades conocidas de la humanidad, causando
numerosos brotes epidémicos de ictericia que ha afectado a diversas poblaciones; fue
especialmente común en campañas militares, por lo que su designación inicial fue
"ictericia de campaña". En 1912 Cockayne (30) usó el término hepatitis
infecciosa y en 1923 la enfermedad fué bien reconocida. En 1947, Fred Mac Callum (31)
introdujo los términos hepatitis A y hepatitis B, para distinguir los dos tipos de
hepatitis, terminología que fue adoptada por el comité de hepatitis viral de la OMS
(32,33).
En 1973 el virus A fue claramente identificado por microscopia electrónica al examinar
especímenes de heces de pacientes (9). Después de este acontecimiento se desarrollan
rápidamente test de inmunoensayo altamente sensibles, para la detección de anticuerpos
de tipo inmunoglobulina IgM e IgG que son definitivos para el diagnóstico de enfermedad
reciente o infección previa (34). En 1979 Provost y Hilleman (35) cultivaron exitosamente
y pasaron seriadamente al VHA en cultivos celulares abriendo la posibilidad para el
desarrollo de una vacuna.
En un brote epidémico de hepatitis A producida en una pequeña ciudad semi-rural cercana
a Melbourne- Australia, I. Gust y col pudieron reproducir la enfermedad en 4 marmotas por
inyección de 1 ml al 10% de extracto de heces de un paciente con hepatitis aguda ; a
partir del virus aislado de heces, se prepararon un cultivo de células, donde se aisló
la cepa designada HM175, la cual ha sido utilizada para la preparación de una de las
vacuna que usamos ahora (36)
La frecuencia de infecciones por VHA ha declinado dramáticamente en muchos países
industrializados y los cambios han sido atribuidos a mejoras de los estándares de salud
publica. La reducción de la contaminación de agua y alimentos con la subsecuente
interrupción de la difusión fecal-oral del virus, junto con mejoras en la higiene
personal y estándares generales de salubridad, han producido cambios similares en los
países en vías de desarrollo, como lo pudimos comprobar en un reciente estudio
realizado por nosotros en Lima (27). Sin embargo esas medidas inespecificas tienen el
efecto paradójico de un considerable incremento del número de adolescentes y adultos
susceptibles, creando el escenario ideal para el desarrollo de grandes epidemias, tal como
sucedió en Shanghai con mas de 300.00 casos (37). Esto es muy importante porque la
infección adquirida en la edad adulta, en la mayoría de los casos causa una enfermedad
sintomática, que se presenta con severidad mayor cuanto mayor es la edad del paciente.
La tasa de casos fatales de hepatitis aguda A es de 2.7% por encima de 49 años de edad y
también mas alto en individuos con enfermedad hepática crónica pre-existente (29,38).
Una vez que ocurre la infección no hay terapia antiviral y el manejo de la hepatitis A
aguda es solo con medidas de soporte; por lo tanto la prevención es la mejor forma de
manejar el problema global de la hepatitis A.
La primera vacuna de la hepatitis A que se introdujo a nivel mundial fue Havrix
(SmithKline Beecham, Philadelphia PA) en 1992, esta vacuna se prepara a partir de la cepa
HM175 de VHA la que ha sido adaptada a células diploides humanas. Esta adaptación ha
resultado en un aumento de la producción de antígeno y una aceleración del ciclo de
crecimiento. La cepa de células adaptadas MRC-5 fueron desarrolladas y estudiadas como un
candidato a vacuna viva. La línea de células MRC-5 es una línea normal de células
diploides humanas y cumple con el requerimiento de la OMS y autoridades nacionales de
control para una línea continua de células apropiadas para la producción de vacunas.
Está libre de agentes extraños, muestra kariología normal y ausencia de
tumorigenicidad. Esta línea celular se ha creado desde hace 30 años para la preparación
de vacuna vivas e inactivas, tales como polio, rubéola, sarampión y paperas y la vacuna
inactivada antirrábica. Tiene un buen récord de seguridad (39). La segunda vacuna contra
hepatitis A introducida mundialmente fue Vaqta â (Merck & Co West Point, PA),
preparada de la cepa CR326 F. Estas vacunas han mostrado ser eficaces y bien toleradas en
extensos estudios clínicos que precedieron a su introducción en el mercado. Ambas
vacunas son preparaciones de virus completo, producido por el crecimiento de VHA atenuados
en cultivos de tejidos, seguidos por inactivación con formaldehído(40). Al no haber un
estándar para el antígeno de VHA, es difícil e incierta la comparación entre ambas
vacunas desde el punto de vista antigénico. Se han hecho algunos estudios clínicos
comparativos entre las dos vacunas y prácticamente tienen la misma excelente
inmunogenicidad (41,42). Estas dos vacunas han sido aprobadas por la FDA y se
comercializan en EEUU desde 1995 Havrix y desde 1996 Vaqta.
ESTADO
ACTUAL
Vacunas
de Hepatitis A
Dos vacunas de hepatitis A, Havrix y Vaqta, disponibles en muchos paises del mundo, han
sido ampliamente estudiadas en personas de todas las edades y han demostrado ser seguras y
eficaces. En nuestro país sólo contamos con la vacuna Havrix, tanto en su presentación
pediátrica conteniendo 720 unidades ELISA / 0.5 mL, como la adulta con 1440 UE / 1.0 mL.
Aunque la inmunidad a la hepatitis A se acerca al 100 % en los países en desarrollo y
entre 90 y 97 % de la población adulta de 30 a 39 años de Lima(27), la inmunidad en
países industrializados como EE. UU. es baja, con solo un tercio de la población mostrando
evidencia de infección pasada por el VHA (43); los países con este perfil
epidemiológico, mostrará una población susceptible a hepatitis A y se reportan
epidemias con complicaciones de la infección por el VHA en individuos mayores o personas
con enfermedad hepática crónica pre-existente (44).
El esquema de dosificación de la vacuna inactivada Havrix contempla para los
adultos(mayores de 18 años) dos dosis de 1440 UE / 1.0 mL la inicial y el refuerzo 6-12
meses después y para los niños ( 2 a 18 años ) dos dosis de 720 UE / 0.5 mL con los
mismos intervalos de tiempo. Por su parte la vacuna Vaqta utiliza una dosificación de 50
U / 1.0 mL para adultos mayores de 17 años con una dosis inicial y un refuerzo a los 6
meses y para los niños entre 2 y 17 años una dosis inicial de 25 U / 0.5 mL y un
refuerzo a los 6-18 meses. (Tabla 1 ).
| TABLA 1 Esquema de vacunación contra hepatitis A |
Un estudio sobre la termoestabilidad de la vacuna Havrix demostró
luego de mantener la vacuna a 37°C por una semana y compararla con una vacuna control
mantenida a 2°C-8°C que las tasas de seroconversión y niveles de anticuerpos fueron
similares (93% y 96% y 283 y 314 mUI / mL respectivamente) un mes después de aplicar
720 UE (45).
Dos estudios controlados han confirmado la alta eficacia protectora de Havrix y Vaqta
(20,21).Vaqta obtuvo el 100 % de protección cuando se administró a 1,039 niños(46) y
Havrix el 94 % de eficacia protectora en 40,119 niños (47).Esas diferencias no se
observaron cuando se estudiaron comparativamente ambas vacunas(41,42)
Después de una dosis de 1440 UE de Havrix se observa una seroconversión de 88.1 % a los
15 días y de 98.3% a los 30 días con un nivel de anticuerpos de 466 mU / mL(48); a los
12 meses el 94.0% de los vacunados tenían anticuerpo en niveles entre 156 y 198 UI / mL;
cuando se administró una dosis de refuerzo a los 6 meses, el nivel de anticuerpos se
elevó de 189 mUI / mL a 4,383 mUI / mL y cuando la dosis de refuerzo se administró a los
12 meses se elevó de 176 mUI / mL a 4775 mUI un mes después, con una seroconversión del
100%. Con estos resultados no se considera necesario un test post-vacunación para evaluar
la respuesta serológica.
Ambas vacunas son seguras y no se han reportado efectos adversos serios en el monitoreo
post-comercialización .Igualmente en estudios clínicos previos a la comercialización se
observaron efectos adversos leves a moderados y de corta duración( 1-2 días). La
frecuencia de síntomas adversos no cambia apreciablemente con sucesivas dosis de vacuna.
Los síntomas más comunes observados son cefalea (6.3%), otros síntomas generales (
fiebre, malestar etc.) se observó en menos del 2.4%; los eventos adversos locales
fueron dolor en el sitio de la inyección en 27 %,induración en el 7.6% y
enrojecimiento, hinchazón en el 3.7%(49).
El nivel de anticuerpos protectores se proyecta que perduran por lo menos 20 años (50).
Estas vacunas no se recomiendan para niños menores de 2 años y la seguridad en las
gestantes no ha sido confirmada, pero teóricamente el riesgo para el feto es bajo.
Tampoco son necesarios precauciones especiales cuando se vacunan personas
inmunocomprometidas
Recomendaciones para el uso de la vacuna de hepatitis A
En la tabla 2 se indican las recomendaciones más recientes del Comité Asesor de
Prácticas de inmunización (ACIP) del CDC de los EE. UU., para el uso de la vacuna de
hepatitis A.
Las categorías de uso incluye inmunización rutinaria de ciertos niños, vacunación de
personas con riesgo incrementado y vacunación de personas en riesgo de más severa
enfermedad .El CDC deja abierta la posibilidad de vacunar a los manipuladores de alimentos
si las autoridades locales o los empleadores privados determinan que tal vacunación puede
ser costo-efectiva.
Tabla 2.
Recomendaciones para el uso de vacunas de hapatitis |
1-.Inmunización de rutina
Niños que viven en áreas donde las tasas de hepatitis A son al menos 2 veces el promedio
nacional Ej. > de veinte casos por 100,000 habitantes; también se considera la
vacunación de niños en áreas donde las tasas son mayores que el promedio nacional de
> 10 pero < 20 casos por 100,000 habitantes
2.- Riesgo incrementado de hepatitis A
· Personas que viajan o trabajan en países con endemicidad intermedia o alta, tales como
México, Caribe, Sudeste Asiático, Centro y Sudamérica y Africa.
· Hombres que tienen sexo con hombres.
· Drogadictos.
· Personas que trabajan con primates infectados con VHA o en laboratorios de
investigación de VHA.
· Personas con trastornos de coagulación.
· Brotes epidémicos en comunidades con tasas intermedias o altas de hepatitis A.
3.- Riesgo incrementado de enfermedad más severa
Personas con enfermedad hepática crónica |
Recomendaciones de ACIP.MMWR 1999;48 : 1-37
Finalmente se ha demostrado el uso de la vacuna de hepatitis A para interrumpir la
transmisión, durante brotes epidémicos comunitarios (51,52), aunque el CDC considera que
la inmunoglobulina para la profilaxis post-exposición juega un importante rol en estas
situaciones(50)
| Tabla 3 Mortalidad
por hepatitis aguda en pacientes con y sin infección
crónica por VHB |
CONSECUENCIA DE LA HEPATITIS A EN PACIENTES CON ENFERMEDAD
HEPÁTICA CRÓNICA
La
hepatitis A aguda sobreimpuesta sobre una enfermedad hepática crónica ha sido asociada
con hepatitis severa o fulminante. La mayoría de estudios publicados, sugiere que este es
el caso para la hepatitis A sobreimpuesta sobre hepatitis crónica B y C y otras
enfermedades hepáticas crónicas no virales (38, 53).
En un análisis de datos epidemiológicos de hepatitis A en EE. UU. reportados al CDC entre
1983 a 1988 (38,39), la tasa estimada de casos fatales fue 11.7% en pacientes con un
diagnóstico subyacente de hepatitis crónica B, basadas en la detección del antígeno de
superficie del VHB (HBsAg) y 4.6% en pacientes con enfermedad hepática crónica
pre-existente (37,38). Esas tasas expresaban 58.5 y 23 veces más riesgo de muerte
respectivamente que para pacientes sin enfermedad hepática. Este análisis también
demostró que las muertes ocurrieron predominantemente en la gente de mayor edad ( 72.4 %
de las muertes fueron en pacientes mayores de 49 años ); por otra parte , durante una
epidemia de hepatitis A en Shanghai, China, en 1988 que afectó principalmente a adultos
jóvenes, con una media de 28 años, la tasa de casos fatales en portadores del HBsAg fue
0.05 % (37),que representó 5.6 veces más riesgo de muerte que en pacientes sin
infección por el VHB. Esta tasa más baja de casos fatales en esta epidemia, puede
deberse a que la media de edad de las personas afectadas fue menor que en el reporte del
CDC( Ver Tabla 3 ). Por otra parte un estudio japonés demostró que la infección por el
virus de hepatitis A en portadores" sanos " del HBsAg, el curso clínico fue
diferente al de los pacientes con hepatitis A aguda sola (54).
Una reciente publicación de un grupo italiano (55) de un
estudio prospectivo de 7 años de seguimiento demostró que en países endémicos, la
infección aguda por el virus de hepatitis A en pacientes con enfermedad hepática
crónica, puede resultar en altas tasas de morbilidad y mortalidad; siete de 17 (41%)
pacientes con infección crónica por el virus de hepatitis C que tuvieron una
superinfección con el VHA desarrollaron hepatitis fulminante, de los cuales murieron 6
(35%); esto contrastó con la superinfección en 10 pacientes con infección crónica por
el virus de hepatitis B, en los cuales un paciente evolucionó con marcada colestásis,
mientras los otros 9 tuvieron un curso no complicado. Esto difiere de lo encontrado en la
epidemia de Shanghai y con el reporte del CDC, en los cuales si se aprecia un riesgo
incrementado de muerte en los pacientes con infección crónica por el VHB, que se
sobreinfectaron con el VHA. En el estudio de Vento y col.(55) Llama la atención la
marcada tasa de hepatitis fulminante en pacientes con infección crónica por el VHC; es
obvio que requiere confirmación.
Podemos resumir de los datos publicados, que la hepatitis A aguda sobrimpuesta en
pacientes con enfermedad hepática crónica tiene las siguientes características: 1)
Algunas, pero no todas las series demuestran que la superinfección con el VHA a pacientes
con infección crónica por por VHB está asociado a enfermedad más severa y una tasa de
fatalidad más alta comparado con individuos previamente sanos que presentan hepatitis A
aguda; 2) Los pacientes con hepatitis crónica B o cirrosis, están en mayor riesgo
comparados con los portadores "sanos" de HBsAg, cuando tienen una
superinfección por el VHA; 3) Los pacientes con hepatitis A aguda sobreimpuesta a una
infección crónica por el VHC tienen un marcado aumento del riesgo de morbilidad y
mortalidad, 4) Los datos sobre el resultado de la infección con el VHA en pacientes con
otras enfermedades hepáticas crónicas son más limitadas, pero también sugieren que la
severidad de la enfermedad empeora.(56)
VACUNACIÓN
CONTRA HEPATITIS A EN PACIENTES CON ENFERMEDAD HEPÁTICA CRONICA
Las
recomendaciones de la ACIP, tanto en 1996 como en 1999 promueve el uso de la vacuna contra
hepatitis A en pacientes con enfermedad hepática crónica(50,57).
Un estudio abierto multicéntrico en 475 sujetos mayores de 18 años ,divididos en 5
grupos : sanos( n= 188), con hepatitis crónica C (n= 104); con hepatitis crónica B (n=
46); con otras enfermedades hepáticas crónica de etiología no viral ( n= 70); y otro
grupo con hepatitis crónica C (n= 67) que fue vacunado con la vacuna de hepatitis B a
efectos de comparar la seguridad de ambas vacunas. El resultado mostró que un porcentaje
significativamente más alto de sujetos sanos (93%) seroconvirtieron después de una
dosis de vacuna de hepatitis A, comparado con los pacientes de hepatitis crónica C(73.7%) y los de enfermedad hepática crónica de etiología no viral(83.1%); interesantemente
después de la 2° dosis de vacuna contra hepatitis A, 7 meses después de la primera
dosis, se produjo una seroconversión de 98.2% de los sujetos sanos, frente a 97.7% de
pacientes con hepatitis crónica B, 94.3% de pacientes con hepatitis crónica C y 95.2 %
de pacientes con enfermedad hepática crónica no viral; sin embargo el titulo de
anticuerpos contra el VHA fue significativamente más bajo en todos los grupos de
enfermos( 467 a 749 mUI/ mL) comparado con los sujetos sanos(1335 mUI / mL) (58).
En otro estudio publicado recientemente, realizado en 33 niños con edades de 2 -15 años
(media 10.7 años) que eran portadores crónicos del HBsAg (18 con HBeAg + y 15 con
anti-HBe),recibieron 3 dosis de Havrix 360 UE / 0.5 mL con el esquema 0,1,6 meses,
produciendo una tasa de seroconversión de 90.9%, 96.% y 100% respectivamente después
de la 1°,2° y 3° dosis (59).
Hay pocos estudios publicados que evaluaron la seguridad y eficacia de la vacuna de
hepatitis A en pacientes con enfermedad crónica avanzada o recipientes de transplante
hepático. Un pequeño estudio sugiere que los pacientes con enfermedad hepática en
estadio final, responden considerablemente menos a dosis estándar de vacuna de hepatitis
A (50 % de seroconversión) y los transplantados de hígado no responden
(60). Otro estudio
sin embargo mostró que el 97% de los pacientes que tuvieron un transplante respondieron
a una dosis de refuerzo (61). Se necesitan más datos antes de establecer recomendaciones
para el uso de esta vacuna en ese grupo de pacientes.
Test pre-vacunación para anti-HAV parece razonable en pacientes con enfermedad hepática
crónica, teniendo en cuenta que por ejemplo en EE. UU. un tercio de la población adulta
tiene anti-HAV detectable en suero(43, 62); mucho mayor justificación tiene esta prueba
en nuestro país donde más del 90 % de la población adulta tiene anticuerpos contra el
VHA (27).
En resumen la vacunación contra la hepatitis A es segura e inmunogénica en pacientes con
enfermedad hepática crónica leve a moderada compensada; pero la vacunación tiene una
eficacia incierta en pacientes con cirrosis avanzada y en recipientes de transplante
hepático.
Un panel de consenso del Instituto Nacional de Salud de los EE. UU. recomendó que dentro del
manejo de los pacientes con hepatitis crónica C, debe aplicarse la vacuna de hepatitis A
y de hepatitis B(63). Por otra parte sabemos que los pacientes con enfermedad hepática
crónica pueden estar en riesgo de un curso más severo si es infectado con VHA y puede
progresar al estadio final de la enfermedad hepática y requerir un transplante con riesgo
de una HVB de novo, por lo tanto parece razonable vacunar a estos pacientes con ambas
vacunas, hepatitis A y B, tempranamente en la historia natural de su enfermedad hepática.
FUTURO
Vacuna
combinada de hepatitis A y B
Una vacuna combinada de hepatitis A y B, Twinrix (Smithkline Beecham Biologicals, Belgium)
es comercializada en la actualidad en muchos países del mundo, incluyendo el Perú; tiene
una presentación de adulto conteniendo 720 unidades ELISA de antígeno inactivado del VHA
y 20 mcg de HBsAg recombinante adsorbido en hidróxido de aluminio y fosfato de aluminio
en un volumen de 1.0 mL y una presentación pediátrica conteniendo 360 UE de antígeno
inactivado de VHA y 10 mcg de HBsAg recombinante en un volumen de 0.5 mL. Ambas se aplican
con un esquema de tres dosis (0,1, 6 meses),por vía intramuscular (músculo deltoides).
Al igual que las vacunas monovalentes, Twinrix es altamente inmunogénica, con baja tasa
de efectos adversos, similar a la encontrada con la aplicación de las vacunas
monovalentes (64-67); adicionalmente en un estudio muy reciente se demostró que se puede
cambiar de una vacunación para hepatitis A y B con vacuna monovalente a una vacuna
combinada (68)
Esta vacuna está particularmente recomendada en viajeros a áreas de alta endemicidad
para hepatitis A y B, personal militar, hombres que tienen sexo con hombres, drogadictos
intravenosos, trabajadores de laboratorios que manipulan VHA y VHB, o personas en riesgo
elevado por sus prácticas sexuales y también adultos con enfermedad hepática crónica
que tienen mayor riesgo de enfermedad más severa con la infección por VHA y VHB.
COSTO-EFECTIVIDAD
Y VACUNA DE HEPATITIS A Y VACUNACIÓN UNIVERSAL
El
costo de la hepatitis A en los EE. UU. fue estimado en 1997 en aproximadamente 489 millones
de dólares(69); se especula que la vacunación de los niños en áreas con tasas de casos
más alta que el promedio nacional, tal como lo recomienda la ACIP, puede reducir esos
costos (50,70). Análisis previos han sustentado el costo-efectividad de la inmunización
contra hepatitis A en niños(71), así como un reciente estudio en adolescentes en países
con tasas mas altas de la enfermedad (72) mientras otros estudios en adultos no han
demostrado que la vacunación es costo-efectiva para la población general (73) Igualmente
un estudio de costo-efectividad de la vacunación contra hepatitis A en manipuladores de
alimentos demostró la necesidad de establecer una política de vacunación para este
grupo de población (74) El uso futuro de vacunas combinadas de hepatitis A y B tienen el
potencial de reducir los costos de vacunación.
VER
BIBLIOGRAFÍA
* Prof. de Medicina UNMSM
Director del Instituto de Medicina Tropical Daniel A. Carrión -UNMSM
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