| Rev. Gastroenterol. Perú
Vol. 21 Nº 3 2001 |
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IMAGENOLOGÍA
Y FASCIOLASIS DE LAS VÍAS
BILIARES: REPORTE DE 4 CASOS
*Dr.
Miguel González-Carbajal Pascual, **Dra. Ángela Elvírez Gutiérrez, ***Dra. Sacha Lazo
del Vallín, ****Dra. Daimela Pupo Oliveros, *****Dr. William Haedo Quiñones, ******Dra.
Ludmila Concepción Izaguirre
RESUMEN
La
Fasciolasis es una parasitosis cosmopolita. El desarrollo de algunos métodos
diagnósticos en el terreno de la Imagenología, tales como la Ultrasonografía y la
Colangiopancreatografía Retrógrada Endoscópica, ha brindado la oportunidad de detectar
la presencia del parásito en la vesícula biliar y vías biliares extrahepáticas. Se
presentan 4 casos de Fasciolasis de las vías biliares en los que los hallazgos
ultrasonográficos hicieron sospechar el diagnóstico, que posteriormente fue corroborado
mediante un drenaje biliar y/o estudios coprológicos. Cuando no existe sospecha clínica
del parasitismo, la ecografía puede posibilitar la presunción de la existencia del
mismo. La CPRE tiene utilidad para confirmar la localización del trematodo en las vías
biliares extrahepáticas. La Fasciolasis de vías biliares puede presentarse como un
síndrome colestásico.
PALABRAS CLAVE: Imagenología, Fasciolasis, en vía biliar
Ecografía.
Summary:
Fasciolasis
is a cosmopolitan parasitic disease. The development of some diagnostic methods in imaging
such as ultrasonography (US) and endoscopic retrograde cholangiopancreatography(ERCP),have
given the possibility of detecting the presence of the parasite in the gall-bladder and in
the extrahepatic biliary tract. Four cases of Fasciolasis in the biliary tract are
presented, in which the ultrasonographics findings suggested a diagnosis of Fasciolasis
which was later confirmed by a biliary drainage and/or stool culture. When there is no
clinical evidence of parasitism, ultrasonography may help to assume the presence of
parasite. The ERCP has the possibility to confirm the localization of the trematode in the
extrahepatic biliary tract. Biliary tract Fasciolasis may present as a colestatic
syndrome.
Key words: Imaging, Fasciolasis in biliary tract, ultrasonography.
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INTRODUCCIÓN:
La
Fasciolasis es una parasitosis cosmopolita (1). En Cuba, el ganado bovino se encuentra
relacionado con el mantenimiento de la endemicidad de este parasitismo, aunque también ha
sido encontrado en el ganado bovino de las provincias occidentales. En nuestro país la
infección humana se encontró, por primera vez, en 1923; a partir de 1931 comenzaron a
desarrollarse investigaciones sobre fasciolasis humana y se han reportado, incluso, brotes
epidémicos de esta enfermedad que se destacan sobre la endemicidad existente (2,3).
Se ha considerado al berro (Nastortium Officinale), principalmente al que crece silvestre
en la orilla de ríos o en terrenos húmedos, de gran importancia en la transmisión de la
fasciolasis humana. De hecho, esta parasitosis está más extendida en aquellos países
donde existe la costumbre de comer berro crudo en ensalada, como sucede en Europa
occidental, África del norte, Cuba y Chile (3).
Los aspectos clínicos de mayor relevancia en esta entidad son los siguientes: dolor en
hipocondrio derecho, fiebre e ictericia. También, se han repo...rtado como rasgos
clínicos importantes: astenia, anorexia, hepatomegalia de tamaño variable y casi
constantemente dolorosa a la palpación (4,5).
Desde el punto de vista epidemiológico, el interrogatorio clínico resulta de sumo
interés y en los pacientes sospechosos, establecer los antecedentes del consumo de agua
de pozo sin hervir y la ingestión de berro contaminado, insuficientemente lavado (3).
El diagnóstico de la fasciolasis, por tanto, descansa en los antecedentes
epidemiológicos, síntomas y signos clínicos antes mencionados y en el hallazgo del
parásito o sus huevos en las heces fecales o en la secreción biliar. Es útil realizar
estudios serológicos en busca de altos títulos de anticuerpos antiparasitarios (6,7).
El desarrollo de algunos métodos diagnósticos en el terreno de la Imagenología, tales
como la Ultrasonografía (US) y la Colangiopancreatografía Retrógrada Endoscópica
(CPRE), ha brindado la oportunidad de detectar la presencia del parásito en la vesícula
biliar y vías biliares extrahepáticas (4,8).
Se ha reportado el hallazgo de fasciolasis de las vías biliares extrahepáticas mediante
la realización de la CPRE, que brinda una imagen de múltiples defectos de lleno lineales
o en forma de hojuelas en el interior del colédoco. La US es una exploración
caracterizada por las escasas molestias que ocasiona al paciente y por su bajo costo, y ha
mostrado una alta sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de diferentes entidades
como la litiasis y la poliposis vesicular, la dilatación del colédoco y de las vías
biliares intrahepáticas, así como en las afecciones hepáticas y pancreáticas. Los
rasgos ecográficos de estas entidades han sido bien definidos por diferentes autores. Sin
embargo, las características que puede brindar la localización de la fasciola hepática
en las vías biliares extrahepáticas y, específicamente, cuando su localización es en
la vesícula biliar, no han quedado tan bien establecidas como en las afecciones antes
mencionadas lo que ha originado, en ocasiones, dificultades diagnósticas (4).
A continuación presentamos 4 casos de fasciolasis de las vías biliares que se
diagnosticaron en nuestro servicio en el período comprendido de enero de 1997 a diciembre
del 2000, en los que los hallazgos ultrasonográficos hicieron sospechar el diagnóstico,
que posteriormente fue corroborado mediante un drenaje biliar y/o estudios coprológicos.
La localización en vías biliares fue confirmada por una CPRE.
PRESENTACIÓN
DE LOS CASOS
Caso
N.° 1:
Paciente masculino, de 58 años de edad.
Antecedentes patológicos personales: úlcera duodenal.
Antecedentes de tomar agua sin hervir y comer verduras mal lavadas (berro).
Historia
de la Enfermedad Actual:
Paciente que desde hace 3 meses comenzó con dolor en epigastrio, de tipo cólico, de
moderada intensidad, con irradiación difusa a todo el abdomen, que se presentaba unas dos
o tres horas después de ingerir los alimentos, y alternaba con períodos de remisión,
que se prolongaban durante dos o tres días.
Examen físico: (Datos positivos)
Abdomen: doloroso a la palpación superficial y profunda en epigastrio.
Exámenes complementarios:
Hemograma: Hemoglobina y hematocrito normales.
Leucograma: Eosinofilia 15%
Heces fecales seriados: negativos
Drenaje biliar: huevos de fasciola hepática.
Ultrasonografía: Vesícula con imagen ecogénica redondeada, móvil (con movimientos
bruscos) y sin modificación a los cambios de posición del paciente, que no emite sombra
acústica, y aislada de la pared vesicular (Figura 1).
CPRE: se visualizan en el conducto colédoco varias imágenes de defecto de lleno de
aproximadamente 1 cm de longitud y 3-4 mm de ancho, en forma de hojuelas móviles, con
paso del contraste por esa zona y sin dilatación de las vías biliares por encima.
Caso N.° 2:
Paciente masculino, de 48 años de edad.
Antecedentes patológicos personales: úlcera péptica e historia anterior de fasciolasis
coledociana en el año 1994.
Antecedentes de ingerir agua sin hervir y verduras sin lavar (berro).
Figura 1. Ultrasonido: Vesícula de tamaño
normal con una imagen redondeada en su interior, que no emite sombra acústica ni se adosa
a las paredes. En el estudio de tiempo real se observó esta imagen dotada de
movimientos rápidos y bruscos.
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Historia de la Enfermedad Actual:
Paciente que hace aproximadamente 2 meses comenzó con dolor en epigastrio de tipo cólico
de moderada intensidad, con irradiación difusa a todo el abdomen y de aparición
postprandial.
Examen físico: negativo.
Exámenes complementarios:
Hemograma: Hemoglobina y hematocrito normal.
Leucograma: Eosinofilia de más del 15 %.
Heces fecales: huevos de fasciola hepática.
Drenaje Biliar: huevos de fasciola hepática.
Ultrasonografía y CPRE: se describen imágenes semejantes a las del caso anterior.
Caso N.° 3:
Paciente femenina de 36 años de edad, que comía verduras mal lavadas. Clínicamente no
presentó diferencias sustanciales con los dos casos anteriores. La ecografía y CPRE
realizadas pusieron en evidencia imágenes que fueron similares a las ya descritas. El
diagnóstico se confirmó al realizar un drenaje biliar.
Caso N.° 4:
Paciente masculino de 50 años de edad.
Antecedentes patológicos personales de úlcera duodenal.
Antecedentes de haber consumido gran cantidad de berro unos 2 meses antes de los
primeros síntomas.
Figura 2. Colangiopancreatografía
retrógada endoscópica: Dilatación moderada de vías biliares y del colédoco, con
dilatación quística de la rama izquierda de la vía biliar intrahepática y una imagen
de defecto de lleno de forma ovoidea en el tercio distal del colédoco.
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Historia de la enfermedad actual:
Paciente que acude con dolor epigástrico e íctero de instalación rápida que llegó a
ser muy marcado en un período de 15 días, coluria, acolia, astenia y pérdida de peso de
aproximadamente 15 libras.
Examen físico: Ictericia marcada.
Abdomen: doloroso a la palpación superficial y profunda en epigastrio.
Amilasa sérica: normal.
Hallazgos ultrasonográficos: Dilatación moderada de vías biliares intrahepáticas y del
colédoco. Vesícula muy distendida con bilis de éstasis. Páncreas ligeramente
hipoecogénico con dilatación del conducto de Wirsung.
CPRE: Dilatación moderada de vías biliares y del colédoco. Llamó la atención una
imagen de defecto de lleno de forma ovoidea en el tercio inferior del colédoco y la
dilatación quística de la rama izquierda de la vía biliar intrahepática (Figura 2).
Posteriormente, durante el llenado de la vesícula se visualizaron imágenes de defecto de
lleno en su interior sospechosas de litiasis. No fue posible canular el conducto de
Wirsung. Se decidió realizar una esfinterotomía endoscópica y se pasó la cesta de
Dormia sin extraerse cálculos.
Después de la esfinterotomía endoscópica este paciente mejoró clínicamente y hubo una
disminución de la ictericia, la coluria y la acolia.
Un ultrasonido realizado 1 semana después mostró vías biliares normales, vesícula de
tamaño normal con una imágen dotada de movimientos rápidos y bruscos, de forma
redondeada, que no emitía sombra acústica, ni se adosaba a las paredes vesiculares, el
páncreas no presentó alteraciones. Se indicó un drenaje biliar que mostró huevos de
fasciola.
Todos los pacientes fueron tratados con Bithionol y tuvieron una evolución clínica
satisfactoria.
DISCUSIÓN
En
los cuatro pacientes fue común la presencia de antecedentes epidemiológicos que
permitían sospechar una fasciolasis; en uno de ellos, incluso, existía el antecedente de
una infestación anterior por fasciola. No obstante, estos datos no permitían excluir
totalmente otras entidades nosológicas. En los tres primeros pacientes, cuando se indicó
la ecografía, se encontraron signos sugestivos de fasciolasis de localización vesicular
consistentes en una vesícula con imágenes ecogénicas de configuración ovoidea,
móviles, de aproximadamente 1 centímetro de longitud, que no emitían sombra acústica y
que se encontraban separadas de la pared vesicular. Como un rasgo característico de esta
entidad, se pudo precisar la existencia de movimientos bruscos, rápidos y autónomos en
los que no interferían los cambios de posición del paciente. Ello permitió descartar el
diagnóstico de litiasis vesicular, la que, como es sabido, no está dotada de movimiento
propio y emite una sombra acústica bien definida. También pudieron excluirse otras masas
intravesiculares, como los pólipos y tumores malignos, que aunque carecen de sombra
acústica, no están animadas de movimiento. De esta manera, se realizó el diagnóstico
ultrasonográfico de fasciolasis de localización vesicular. Se descartaron otras
parasitosis como la ascariasis, cuya localización en vías biliares produce imágenes
ecogénicas de forma tubular, alargada y de mayor tamaño, que en ocasiones, pueden ocupar
toda la vesícula enrollándose sobre sí mismas en forma de caracol.
Aunque en estos tres casos los hallazgos ultrasonográficos permitieron sospechar el
diagnóstico de fasciolasis vesicular, se realizó el diagnóstico parasitológico que se
efectuó a través del drenaje biliar y/o el estudio de las heces fecales.
Para documentar la existencia del parásito en las vías biliares extrahepáticas se
indicó una CPRE cuya utilidad en esta entidad, ha sido reportada (9,10). En los tres
primeros pacientes se pudieron visualizar mediante esta exploración, de forma muy clara,
los cuerpos de fasciola dentro del colédoco, lo que fue útil para confirmar que las
imágenes descritas en la vesícula biliar durante la Ultrasonografía, se correspondían
con fasciolas adultas.
Especial interés posee el último paciente que se presentó clínicamente con un
síndrome colestásico. Cuando se le realizó ultrasonografía se encontró una
dilatación de vías biliares intrahepáticas y del colédoco, una vesícula muy dilatada
¾en la que durante la primera ecografía no se patentizaron signos sugestivos de
fasciolasis y una dilatación del conducto de Wirsung lo que planteó como posibilidades
diagnósticas la neoplasia de páncreas o una pancreatitis muy severa. Durante la CPRE se
identificó una imagen sospechosa de cálculo en el colédoco distal que no pudo ser
atrapada con la cesta de Dormia. La presunción diagnóstica de fasciolasis de vías
biliares surgió durante la segunda ecografía al identificarse las imágenes móviles
características del tremátodo en la vesícula lo que motivó la indicación del drenaje
biliar que corroboró el diagnóstico.
Estos datos indican que la fasciolasis de vías biliares puede presentarse como un íctero
colestásico. Por tanto, este es un diagnóstico que debe ser evaluado, sobre todo, cuando
se conocen antecedentes epidemiológicos compatibles con una infestación por fasciola
(11).
CONCLUSIONES
1-
La Ultrasonografía es útil en el diagnóstico de la fasciolasis de vías biliares; las
imágenes ecográficas móviles son características de la localización vesicular de esta
entidad.
2- Cuando no existe sospecha clínica del parasitismo, la ecografía puede posibilitar la
presunción de la existencia del mismo.
3- La CPRE tiene utilidad para confirmar la localización del tremátodo en las vías
biliares extrahepáticas.
4- La Fasciolasis de vías biliares puede presentarse como un síndrome colestásico.
*Especialista
de 2do grado en Gastroenterología. Jefe del Departamento de Endoscopia del Instituto
Cubano de Gastroenterología. Profesor Auxiliar. Investigador Auxiliar. Ciudad de la
Habana.Cuba.
**Especialista de 1er Grado en Imagenología. Jefa del Departamento de Radiología del
Instituto Cubano de Gastroenterología. Ciudad de la Habana.Cuba.
***Especialista de 1er grado en Imagenología. Instituto Cubano de Gastroenterología.
Ciudad de la Habana Cuba
****Residente de 3er año de Gastroenterología. Instituto Cubano de Gastroenterología
Ciudad de la Habana. Cuba.
*****Especialista de 2do grado en Gastroenterología. Profesor Auxiliar. Investigador
Titular.Instituto Cubano de Gastroenterología Ciudad de la Habana. Cuba.
******Especialista de 1er Grado en Medicina Interna. Hospital Docente Universitario
Calixto García Iñiguez. Ciudad de la Habana. Cuba.
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