Rev.  Gastroenterol. Perú.        Vol. 19 • Nº 4 • 1999


REVISIÓN DE REVISTAS

Dr. Samuel Muñoz M.

ENFERMEDAD CALCULOSA BILIAR EN POBLACIONES RURALES ANDINAS PERUANAS DE GRAN ALTURA
Gallstone Disease in high-altitude peruvian rural populations
Moro PL, Checkley W, Gilman RH, Lescano G, et al.
Am J Gastroenterol 1999; 94: 153-8.

En América del Sur, los limitados datos epidemiológicos sobre enfermedad cálculosa biliar (ECB) indican que es una causa importante de hospitalización, sin embargo pocos estudios han precisado su prevalencia y de cálculos biliares asíntomaticos en la comunidad. La colelitiasis es un problema común en los hospitales de los andes peruanos; no obstante, su prevalencia en comunidades andinas es desconocido. Para precisar la prevalencia de ECB, se realiza estudio comunitario de corte transversal, entre Noviembre-94 a Junio-96 en tres poblaciones de los andes peruanos como parte de proyecto para determinar la prevalencia de hidatidosis; en la Cooperativa agrícola Túpac Amaru (1042 habitantes) altitud (3600 - 4300 m.s.n.m.) y los caseríos de Quilcas (2400 habitantes) a 3200 m.s.n.m. y Canchayllo (1237 habitantes) y 3600 m.s.n.m. respectivamente. 911 pobladores > 15 años participaron voluntariamente en estudio; fueron examinados utilizando equipo pórtatil de ultrasonido, siendo incluidos según los siguientes criterios: lumen de vesícula biliar visible presentando ecos con sombra acústica, ausencia de vesícula biliar en sujetos con historia de colecistectomía. Se identifica factores de riesgo asociados con ECB en 382 pobladores de caserío de Quilcas, incluyendo: sexo, edad, grado de instrucción, consumo de alcohol, estreñimiento, anticonceptivos orales y paridad. Se determina Indice de Masa Corporal en cada individuo. Asímismo interrogatorio sobre síntomas especificos (cólico biliar) e inespecificos asociados a ECB. Usando método indirecto de estandarización se compara resultados en tres caseríos, con estudios de los últimos 10 años en las siguientes poblaciones (mexicanos-americanos, ingleses, italianos, hindues, japoneses, daneses); se incluye a pieles rojas americanos debído a que tienen el más alto promedio conocido de ECB. La prevalencia de ECB relacionada a la edad varía entre 4-10% en hombres y 18-20% en mujeres. Estas tienen mayor prevalencia de ECB que los varones. Mientras 1.3% (2 de 159) varones tuvieron ECB en < 40 años; aproximadamente 13% (47 de 361) de mujeres tuvieron ECB en < 40 años (p<0.001). La prevalencia de colecistectomía fue 2.0% en Túpac Amaru, 4.7% en Canchayllo y 1.3% en Quilcas. El promedio total de colecistectomía en mujeres fue 17% (20 de 120) y en hombres 6% (2 de 32). En el caserío de Quilcas el 100% de varones y el 85% de mujeres fueron asíntomaticos para cálculos biliares. No hubo diferencia importante en promedio de cólico biliar en mujeres con cálculos biliares (8 de 52 = 15%) y mujeres sin ECB (42 de 225 = 19%). Referente a los factores de riesgo, evaluados en caserío de Quilcas, se encontró que la prevalencia de ECB aumenta significativamente con edad (p<0.001) y la posibilidad de tener ECB después de los 16 años aumenta 5%/año de edad. El consumo de alcohol fue significativamente asociado a disminución de prevalencia de ECB, asímismo tiende a incrementarse con mayor valor de IMC. Mujeres con más de 4 hijos y que usaron anticonceptivos orales tienen el doble de ECB, comparado con mujeres sin esos factores de riesgo. Cuando se compara resultados con otras poblaciones con excepción de índigenas PIMA; caseríos de andes peruanos tuvieron los más altos promedio de ECB.
Los autores concluyen que la ECB, generalmente relacionada como una entidad del mundo desarrollado, es también un problema común en poblaciones andinas peruanas.

Dr. Benjamín Olivera B.


LAPAROSCOPÍA EN EL MANEJO DEL CÁNCER GÁSTRICO ESCIRRO
Laparoscopy in the management of scirrhous gastric cancer
Shiraishi N, Morimoto A, Sato K, Bandoh T, et al.
Gastric Cáncer 1999; 2: 109-14

El cáncer gástrico escirro (CGE) frecuentemente muestra comportamiento de alta malignidad (diseminación) presentando invasión extragástrica. La gastrectomía con criterio curativo no es posible en la presencia de diseminación peritoneal, y el beneficio de gastrectomía paliativa en sobrevida y calidad de vida en pacientes con CGE, no es claro. La ultrasonografía (US) y tomografía computarizada (TAC) son las modalidades para estadiaje clínico de cáncer gástrico avanzado. La ultrasonografía endoscópica (USE) tiene rol importante en la evaluación de profundidad de invasión de pared y nódulos linfáticos comprometidos. Son utilizadas en el diagnóstico de enfermedad metástasica grande y densa, pero su capacidad para detectar siembra metástasica pequeñas es limitada. La laparoscopía proporciona una visión directa y detallada intrabdominal de depósitos metástasicos pequeños sobre superficie peritoneal, son fácilmente reconocidos; biopsia de depósitos peritoneales y colección de líquido ascítico ayudan al diagnóstico de enfermedad diseminada. Se incluyen en estudio a 16 pacientes sometidos a laparoscopía con objetivo de evitar una laparotomía innecesaria. Todos los pacientes tenían CGE, no sangrante ni obstructivo y sin evidencia de metástasis en estadiaje preoperatorio con US, TAC, enema de bario y examen digital del recto. Fueron considerados tributarios de gastrectomía. La laparoscopía fue realizada sin complicaciones, con anestesia general, neumoperitoneo con C02; un trócar Hassen y 2 forceps fueron insertados y la superficie de peritoneo, omentum, estómago, bazo, páncreas, hígado y diafragma fueron examinados. Cuando se observaron metástasis peritoneal, se inserta tubo para quimioterapia peritoneal sin laparotomía. Cuando no se evidencia metástasis peritoneal se realiza gastrectomía radical y resección de nódulos linfáticos, seguida por quimioterapia sistémica con CDDP, MTX, 5FU en forma rutinaria. El tiempo promedio de laparoscopía fue de 20 minutos. Diseminación peritoneal hubo en 4 pacientes (25%) y quimioterapia sistémica y intraperitoneal fue iniciada sin laparotomía. En 12 pacientes sin evidencia de metástasis, laparotomía posterior a diagnóstico previo. Gastrectomía total o parcial como intento curativo fue satisfactoriamente realizada. El tamaño de tumor fue entre 7-24 cm, promedio de 12 cm. El tipo histológico fue adenocarcinoma pobremente diferenciado con/sin células en anillo en 11 pacientes. La profundidad de invasión tumoral en la serosa 9, subserosa 2, páncreas 1. En 11 de 12 pacientes hubo metástasis de nódulos linfáticos, el nivel fue n2 en 7, n1 en 3, n3 en 1; el número de nódulos positivos entre 1-31 con promedio de 17. En 2 pacientes sin depósito macroscópico en laparoscopía, citología de irrigación peritoneal en laparotomía fue positiva. El seguimiento demostró que 9 pacientes fallecieron, en periodo de 5-19 meses, promedio 10 meses; y 7 pacientes no tuvieron recurrencia durante un periodo de seguimiento de 1 a 19 meses, promedio 11 meses.
Se concluye que la laparoscopía es útil para la evaluación de diseminación peritoneal de cáncer gástrico avanzado, evitando laparotomía innecesaria debído a diseminación peritoneal y es importante para elección de tratamiento en pacientes con CGE.

Dr. Walter Alfaro M.


INSUFICIENCIA HEPÁTICA FULMINANTE EN HEPATITIS AGUDA C: RIESGO INCREMENTADO EN PORTADORES CRÓNICOS DE VIRUS DE LA HEPATITIS B.
Fulminant hepatic failure in acute hepatitis C: increased risk in chronic carriers of hepatitis B virus
Chu CM, Yeh CT, Liaw YF. Gut 1999; 45: 613-17

La hepatitis viral es la causa más frecuente de insuficiencia hepática fulminante (IHF). Un 40 a 60% de los pacientes con IFH de causa presumiblemente viral, tienen marcadores serológicos negativos para el virus de la hepatitis A (HBA) y el virus de la hepatitis B (HBV), siendo clasificados como hepatitis no-A no-B (NANB) o de causa indeterminada. El virus de la hepatitis C (HCV) ha sido recientemente identificado como un agente mayor de hepatitis NANB adquirido parenteralmente o en la comunidad, pero el rol de la infección por el HCV en la hepatitis fulminante NANB o en la hepatitis fulminante de causa indeterminada es controversial.
El presente estudio fue realizado con el objetivo de investigar el riesgo de la hepatitis fulminante por HCV en relación a los genotipos HCV e infección concurrente de otros virus.
Se evaluaron prospectivamente a 109 pacientes HCV ARN positivos de un total de 334 paciente adultos con hepatitis viral aguda hospitalizados en un centro médico en el norte de Taiwan. El HCV ARN fue detectado mediante reacción en cadena de la polimerasa. Los genotipos HCV fueron analizados usando una prueba específica para cada genotipo.
39 pacientes demostraron positividad para el antígeno de superficie virus hepatitis B pero negatividad para el anticuerpo IgM al antígeno core hepatitis B, indicando una infección crónica concurrente por virus hepatitis B. Doce pacientes fueron positivos para el virus de la hepatitis G (HGV) ARN. La genotipificación descubrió el genotipo 1b en 93 pacientes, 1b con 2a/2c o 1b con 2b en 11 pacientes y genotipo no clasificado en 5 pacientes.
Los títulos séricos de HCV ARN fueron 105 copias/ml en 77 pacientes, 105 - 107 copias/ml en 25 pacientes, y 107 copias/ml en siete pacientes. Once pacientes (10.1%) tuvieron como complicación una hepatitis fulminante.
El desarrollo de hepatitis fulminante no se correlacionó con la edad ni tampoco con el sexo de los pacientes, tampoco con una infección por HGV concurrente ni con ningún genotipo HCV, título sérico de HCV ARN. Sin embargo, la incidencia de hepatitis crónica subyacente por HBV fue de 23.1% (9.9 a 36.3%), el cual es significativamente más alta respecto a los pacientes sin infección concurrente por HBV 2.9% (<1.0 a 6.8%). En 39 pacientes con infección crónica concurrente por HBV, las manifestaciones clínicas y virológicas no demostraron ninguna diferencia significativa entre aquellos con hepatitis fulminante y pacientes sin hepatitis fulminante.
Se concluye que la hepatitis aguda por HCV en pacientes con infección crónica concurrente por HBV está asociada con un substancial riesgo de hepatitis fulminante.

Dr. Santiago Mestanza V.


ESTUDIO CLINICOPATOLÓGICO E INMUNOHISTOQUÍMICO DEL CÁNCER COLORECTAL TEMPRANO CON METÁSTASIS HEPÁTICA
Clinicopathologic and immunohistochemical study of early colorectal cancer with liver metastases
Okano H, Shimoda T, Matsumura Y.
J Gastroenterol 1999; 34: 334-40

Las metástasis al hígado son halladas hasta en una quinta parte de los pacientes operados por cáncer colorectal y constituyen una importante causa contributoria de muerte. Debído a que la valoración pronóstica del cáncer colorectal recae principalmente sobre el estadiaje TNM y los hallazgos histológicos, resulta importante identificar aquellos pacientes quienes tienen un alto riesgo de metástasis hepática.
La metástasis hepática son halladas aún en pacientes con cáncer colorectal precoz (invasión limitada no más alla de la submucosa). El presente estudio tuvo como propósito analizar las manifestaciones clínicopatológicas e inmunohistológicas en 7 pacientes con cáncer colorectal precoz y metástasis hepática y compararlas con 18 pacientes con cáncer colorectal precoz quienes no evidenciaron metástasis hepática dentro al menos 5 años después de la resección colorectal.
Siete (3.3%) de 213 pacientes sometidos a cirugía por cáncer colorectal precoz en el National Cáncer Center Hospital, Tokio, entre 1986 y 1995, tuvieron metástasis hepáticas sincrónicas (2 pacientes) o metástasis hepáticas metacrónicas (5 pacientes). El periodo promedio desde la resección quirúrgica del cáncer colorectal primario hasta el diagnóstico de metástasis al hígado fue de 25 meses (rango, 0-52 meses). El tamaño promedio de cáncer colorectal fue 19 mm (rango, 10-17 mm). Histopatológicamente, el adenocarcinoma moderadamente diferenciado fue más frecuente en cáncer colorectal con metástasis hepática (43%) que sin metástasis (22%). La invasión linfática fue positiva en 43% de pacientes con, y en 22% de aquellos sin metástasis hepáticas.
La invasión venosa fue más frecuente en las lesiones primarias con metástasis hepáticas respecto a los pacientes sin metástasis hepáticas (57% vs 0%; P=0.0035). La expresión del p53 y del CD44v9 fueron más frecuentes en las lesiones primarias con metástasis hepáticas (71% y 100%) respecto aquellos pacientes sin metástasis (56% y 72%). Por el contrario, la expresión de MUC2 fue más frecuente en las lesiones primarias sin metástasis hepáticas (72%) respecto a los pacientes con metástasis (43%).
Se considera que la invasión venosa esta considerada como un factor en estrecha relación a las metástasis del hígado y que las expresiones de p53 y del CD44v9 otorga una útil información para identificar aquellos pacientes con cáncer colorectal precoz que tienen un alto riesgo de desarrollar metástasis al hígado.

Dr. Percy Loayza J.


EFECTO DE ALBUMINA INTRAVENOSA SOBRE FALLA RENAL Y MORTALIDAD EN PACIENTES CON CIRROSIS Y PERITONITIS BACTERIANA ESPONTÁNEA
Effect intravenous albumin on renal impairment and mortality in patients with cirrhosis and spontaneous bacterial peritonitis
Sort P, Navasa M, Arroyo V, Rodés J, et al.
N Engl J Med 1999; 341: 403-9

En pacientes con cirrosis y Peritonitis Bacteriana Espontánea (PBE), la función renal frecuentemente se encuentra comprometida, probablemente relacionada a reducción de volumen sanguíneo arterial efectivo y esta relacionada con alto promedio de mortalidad. Se realiza estudio para determinar si la expansión de volumen plasmático con albumina IV previene falla renal y reduce mortalidad. De un total de 199 pacientes con cirrosis y PBE que fueron admitidos entre Noviembre-95 a Setiembre-97 en 7 hospitales universitarios; 126 fueron asignados a distribución randomizada a uno de dos grupos: 63 a recibir Cefotaxime, y 63 a tratamiento con Cefotaxime y albumina IV. Cefotaxime IV fue administrada a dosis de 2g c/6h, 1g c/6h, 1 g c/8h y 1 g c/12h, para respectivos niveles de creatinina sérica de <1.5 mg/dl, 1.5-2.2 mg/dl, 2.0-2.5 mg/dl y >2.5 mg/dl. La albumina IV se administró a 1.5 g/Kg en las primeras 6 horas de inicio de estudio, seguido de 1g/Kg al tercer día. La falla renal fue definida como deterioro no reversible de función renal durante hospitalización. La infección resolvió en 59 pacientes en el grupo-Cefotaxime (94%) y 62 en el grupo Cefotaxime-albumina (98%) (P=0.30). Falla renal evidenciada en 21 pacientes en el grupo-Cefotaxime (33%) y 6 en el grupo Cefotaxime fallecieron en el hospital, comparado con 6 (10%) en el grupo-Cefotaxime-albumina (P=0.01); a los tres meses el promedio de mortalidad fue 41%(total 26 fallecidos) y 22% (total 14 fallecidos) respectivamente (P=0.03). Los pacientes tratados con Cefotaxime tuvieron más elevados niveles de actividad de renina que en los tratados con Cefotaxime-albumina; pacientes con falla renal tuvieron los más altos valores.
Los autores concluyen que en pacientes con cirrosis y PBE, el tratamiento con albumina IV en adición a antibióticos reduce la incidencia de falla renal y mortalidad en comparación a tratamiento con solamente un antibiótico.

Dr. Walther Taboada T.


DIAGNÓSTICO VIDEOENDOSCÓPICO DE TRASTORNOS DE MOTILIDAD ESOFÁGICA
Videoendoscopic diagnosis of esophageal motility disorders
Cameron AJ, Malcolm A, Prather CHM, Phillips SF.
Gastroint Endosc 1999; 49: 62-9.

Los trastornos de motilidad esofágica son usualmente confirmados por manometría después de estudios previos basados en historia clínica, esofagografía o endoscopía. Siendo los mejor definidos la acalasia y escleroderma. En la acalasia, existe pérdida de células ganglionares en el plexo miénterico de pared esofágica con anormalidades de nervio vago y sus núcleos. Hay aperistalsis y relajación incompleta de EEI, con síntomas fundamentales de disfagia, regurgitación, dolor tóraxico y pérdida ponderal. En escleroderma, el esófago esta comprometido en un 80% de casos. Hay atrofia y fibrosis en músculo liso de esófago medio y distal. El músculo estriado de esófago proximal no es afectado. Los hallazgos de manometría evidencian contracciones de amplitud normal en esófago proximal, peristalsis de baja amplitud o ausentes en el esófago distal o medio y la presión del EEI menor que valores normales. Pirosis, regurgitación y complicaciones de ERGE pueden manifestarse. El objetivo de estudio fue determinar si trastornos de motilidad esofágica pueden ser diagnósticados por observación de contracciones en videoendoscopía. Se revisa hallazgos de motilidad esofágica en 66 pacientes: acalasia 20 (13h, 7m, promedio de edad 51 años); escleroderma 13 (5h, 8m, promedio de edad 62 años); 33 pacientes sin síntomas esofágicos fueron incluidos como control. Todos tuvieron examen endoscópico inicial, seguido por protocolo de videograbación de deglución (movimiento de cartílago tiroides). Se grabaron 5 movimientos deglutorios, cuando el endoscopio se encontraba a 17 cm, 25 cm de arcada dentaria y proximal a UGE. Se revisan los hallazgos de videograbación por 2 médicos gastroenterólogos. En el esófago medio a los 25 cm contracciones peristálticas ocluyendo lumen fueron identificadas en 25 de 33 sujetos controles vs 1 de 20 con acalasia (p<0.001) y 3 de 13 pacientes con escleroderma (p<0.005). Al observar el esófago inferior el EEI abre normalmente en 31 de 33 pacientes vs 1 de 20 con acalasia (p<0.001). En escleroderma el EEI no cierra en 12 de 13 pacientes (p<0.001) vs sujetos control. Una secuencia diagnóstica de abertura de EEI seguida por contracción en el cuerpo esofágico y subsecuente cierre de EEI fue evidenciado en 33 de 33 pacientes control, 2 de 20 con acalasia, y 1 de 13 pacientes con escleroderma (ambos p<0.001).
Los observadores realizaron el diagnóstico correcto en 96% de casos. En acalasia ambos observadores opinaron que el lumen esofágico era más amplio que lo normal en 13 casos, dentro de limites normales en 4 casos, diferente opinión en 3 casos. 2 de los 20 pacientes tuvieron pequeñas cantidades de alimentos retenidos en el esófago, el resto no tuvo. En escleroderma, ambos observadores opinaron que lumen esofágico era más amplio en 9 casos, normal en 2 casos y no precisado en 2 casos. Hubo esofagitis en 7 de 13 casos. 1 paciente tuvo gran cantidad de alimento retenido en esófago.
Los autores concluyen que la acalasia y la escleroderma esofágica pueden ser diagnósticadas por observación de motilidad por videoendoscopía. Este procedimiento puede representar una prueba diagnóstica alternativa a manometría.

Dr. Raúl Komazona S.


TERAPIA CON OMEPRAZOL DISMINUYE NECESIDAD DE DILATACIÓN DE ESTENOSIS ESOFÁGICAS PÉPTICAS
Omeprazole therapy decreases the need for dilatation of peptic oesophageal strictures
Barbeza GO, Schlup M, Lubcke R.
Aliment Pharmacol Ther 1999; 13: 1041-45

Se realiza estudio retrospectivo en el Hospital Dunedin, Nueva Zelandia, basado en los informes endoscópicos de pacientes sometidos a dilatación esofágica entre Enero-86 a Enero-94, con tratamiento para inhibición de secreción ácida por al menos un periodo de 6 meses. En la mayoría de casos se utilizaron dilatadores Celestin y catéter balón. Se realiza comparación de promedio de dilatación entre los tratados con antagonistas-H2 y con omeprazol. Un total de 69 pacientes tuvieron seguimiento promedio de 58 meses (rango 6-127), edad 68.2±14.2 (rango 20-92) años. Como el omeprazol estuvo disponible desde 1990, su uso fue restringido en periodo inicial para los que no responden a antagonistas-H2, posteriormente con indicación preferencial en mayoría de pacientes; recibiendo tratamiento secuencial luego de recibir antagonistas-H2. Se usaron cimetidina (800-1600 mg/día) en 16 pacientes, ranitidina (300-900 mg/día) en 53 pacientes, famotidina (40-80 mg/día) en 33 pacientes. La mayoría de pacientes recibieron más de un antagonista-H2, 2 solamente cimetidina. La dosis de omeprazol fue 20-40 mg/día. El número total de dilataciones aumenta progresivamente hasta 1989, cuando 95 fueron realizadas; estas en aquel tiempo representa el 7% de rutina endoscópica gastrointestinal. Hubo entonces una repentina disminución, la cual persiste hasta el final de periodo estudiado. La disminución en número de dilataciones compromete las realizadas por estenosis péptica (73 de 1346 endoscopías en 1989 a 32 de 1466 endoscopías en 1990 p<0.001); número de dilataciones requeridas por todas las otras causas (malignas, cáustica, acalasia) permanece constante. Mientras que en los pacientes que recibieron antagonistas-H2, 162 dilataciones fueron realizadas en 66 pacientes (promedio 2.5 dilataciones/paciente) despues de indicación inicial de procedimiento al entrar a estudio; en contraste solamente 25 dilataciones fueron realizadas mientras 38 pacientes estuvieron siendo tratados con omeprazol (promedio 0.7 dilatación/paciente); pero también prolonga el tiempo promedio entre cualquier posterior dilatación a 26.3 meses comparado con 9.3 meses para los tratados con antagonistas-H2 (p<0.001). El número promedio de endoscopías realizadas por pacientes recibiendo ambos tratamientos fueron idénticos (promedio 1 por 6.5 meses en ambos grupos), esto excluye la posibilidad que la diferencia observada en promedio de dilatación reflejen la frecuencia de seguimiento clínico y observación endoscópica antes que progreso clínico.
Los autores concluyen que el seguimiento de dilataciones de estenosis esofágicas pépticas, demuestra que el tratamiento con omeprazol en lugar de antagonistas-H2 disminuye significativamente la necesidad de repetir dilataciones.

Dr. Samuel Muñoz M.