RESUMEN
Desde mediados de la década de los 80, el drenaje de los POP mediante
quistoenterostomia (QE) y/o drenaje transpapilar a través de una bordaje endoscópico, se
ha desarrollado como una alternativa al tratamiento quirúrgico. En el presente trabajo se
definen las distintas modalidades de tratamiento endoscópico, así como los criterios
utilizados para realizar las mismas. El drenaje endoscópico se realizó en 12 pacientes
mediante quistoenterostomía y colocación de drenaje nasoquístico y prótesis
enteroquística, lo cual fue complementado con esfinterotomía del CPP y de la vía biliar
en la totalidad de los pacientes, con colocación de prótesis en ambos sistemas de
conductos en 11 de ellos. El tratamiento se consideró exitoso en el 91,7% de los casos,
al lograr la resolución del POP en 11 pacientes. Sólo presentamos como complicación la
hemorragia al ampliar el orificio de la quistostomía en dos casos (16,7%), los cuales
fueron tratados mediante la inyectoterapia endoscópica con resultados satisfactorios.
PALABRAS CLAVES: Pseudoquiste de páncreas, quistoenterostomía, esfinterotomía,
drenaje nasoquístico, prótesis quistoentérica.
SUMMARY
We define in this paper different modalities of endoscopic treatment as
well as the criteria for this procedure. Endoscopic drainage were done through
cystoenterostomy and nasocystic drainage and enterocystic prosthesis plus esphinterostomy
of the principal pancreatic and billary duct, in all patients, but only in eleven of them
we implanted the prosthesis in both ducts. The complication was bleeding, in two patients
(16,7%) and they were treated with endoscopic inyectotherapy.
KEYWORDS: Pseudicyst of pancreas, cystoenterostomy, esphinterostomy, nasocystic
drainage, cystoenteric prosthesis.
INTRODUCCIÓN
El pseudoquiste pancreático (PQP) se define como una colección de
jugo pancreático puro o mezclado con material necrótico y/o sangre situado fuera o
dentro de los limites del páncreas del cual procede1. La causa más frecuente del
PQP son los trastornos inflamatorios del páncreas, observándose en un 15-20%de las
pancreatitis crónicas, donde muchos de éstos se producen por la distensión ductal que
se desarrolla como consecuencia. de una obstrucción parcial o completa del mismo por
estenosis o cálculos (son los llamados quistes por retención) o por necrosis.
También pueden complicar una crisis de pancreatitis aguda y en
ocasiones ser de origen postraumáticos o idiopáticos2,3.
En su evolución estos pseudoquistes pueden desaparecer
espontáneamente aunque en la pancreatitis crónica regularmente persisten, dando lugar
con frecuencia a la aparición de complicaciones tales como: abscesos, fístulas internas
o externas, hemorragia intraquistica o dentro del conducto pancreático principal (CPP),
ruptura en alguna de las cavidades serosas, y la compresión de órganos vecinos. Más
aún, pueden migrar fuera del abdomen y se han descrito en la pelvis, mediastino y cuello3-6.
Desde mediados de la década de los 80, el drenaje de los PQP mediante
quistoenterostomía (QE) y/o drenaje transpapilar a través de un abordaje endoscópico,
se ha desarrollado como una alternativa al tratamiento quirúrgico y al drenaje
percutáneo guiado por ecografía y/o tomografía axial computarizada,2.
Con el presente artículo partiendo, de la experiencia de nuestro grupo
de trabajo en la terapéutica de tal patología, pretendemos hacer un enfoque sobre los
resultados obtenidos en 12 pacientes sometidos a esta novedosa modalidad de tratamiento.
MATERIAL Y MÉTODO
En el periodo comprendido entre agosto de 1986 y junio de 1995 se
diagnosticaron en nuestro servicio 12 pacientes portadores de PQ que fueron susceptibles
de tratamiento endoscópico y de los cuales 11 estaban asociados a pancreatitis crónica y
1 resultó como complicación de una crisis de pancreatitis aguda.
Todos fueron evaluados previamente por ecografía, tomografía axial
computarizada y CPRE; esta última además de ser la vía de tratamiento sirvió para
orientamos en las características anatómicas del CPP y Santorini, así como la
participación de la vía biliar principal, patologías asociadas, o la comunicación del
pseudoquiste con el CPP; importante elemento que determinó el tipo de terapéutica.
(Figura 1)
Los criterios en que nos basamos para realizar tratamiento
endoscópico, con sus diferentes modalidades se resumen en los Cuadros 1 y 2.
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Figura 1.-
Canulación selectiva de vía biliar principal y opacificación donde se observa
comprensión y desplazamiento lateral del colédoco retropancreático con ligero
dilatación proximal. No se opacifica la vesícula. |
| Criterios
para realizar Tratamiento Endoscopico |
- Pared "Madura", no
mayor de 10 mms (6 - 8 semanas)
- Diámetro mayor de 5 cm y se acompañe de sintomas
y/o complicaciones.
- Comprensión evidente de estomago o duodeno y/o
comunicación con el CPP.
- Punción y aspiración previa que no evidencie
hemorragia activa |
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Cuadro 2
Modalidades de Tratamiento Endoscópico |
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Drenaje transmural del PQ (Quistoenterostomía y colocación de prótesis):
Previo al drenaje transmural puncionamos de forma sistemática el PQP
con un catéter de escleroterapia, en el sitio donde éste hace protrusión en el
estómago o duodeno, (Figura 2) con el objetivo de aspirar su contenido e instilar
contraste para definir la terapéutica a seguir.
Posteriormente a ello realizamos la QE, con la finalidad de comunicar
la cavidad quística con el estómago (Figura 3) (Quistogastrostomía). o con el duodeno
(Quistoduodenostomía).
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Figura 2.-
Vista Endoscópica de la porción del duodeno donde hace protrusión el Pseudoquiste
pancreático |
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| Figura 3.-
Ampliación de la incisión con un esfinterótomo KD-6. |
Para ello utilizamos un esfinterótomo puntiforme, con el cual se
práctica una pequeña incisión a nivel de la pared gástrica o duodenal. en el sitio
donde el PQP hace mayor declive (en ocasiones la punta de la cesta de dormía o del asa de
diatermia pueden servir para ejecutar tal proceder). La incisión con el puntero puede
posteriormente ampliarse con un esfinterótomo convencional, siendo preferido por nosotros
el KD-5Q del afirma Olympus. (Figura 4).
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| Figura 4.-
Cavidad Quística llena de contraste donde se observa el esfinterónomo ampliando la
incisión. |
La QE así lograda siempre se complementó con la colocación de un
drenaje nasoquístico (Figura 5) y/o de una prótesis quistoentérica del tipo Pig-Tail de
10 French, según las técnicas endoscópicas habitualmente descritas para la colocación
de dichas prótesis4.
El drenaje nasoquístico se retiró entre 2 y 14 días en dependencia
del volumen de liquido drenado, y del cierre de la cavidad, dejando siempre
permanentemente el drenaje quistoentérico por espacio, de 4 a 8 semanas.
Drenaje transpapilar del PQP (Esfinterotomía de páncreas y colocación de prótesis
pancreática):
Secundariamente al drenaje transmural del PQP, nuestro grupo de trabajo
consideró necesaria la esfinterotomía de páncreas con la colocación de prótesis
pancreática, en los casos en los cuales existía sospecha o evidencia de comunicación
del pseudoquiste con el CPP. La esfinterotomía del páncreas se realizó con un
esfinterótomo KD-6 (de la firma Olympus) dejando colocado en el conducto pancreático una
prótesis tipo Amsterdam (10 French) o monopigtail, según la técnica habitualmente
descrita para la realización de tales procederes7,8.
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| Figura 5.-
Drenaje Nasoquístico del Pseudoquiste |
Drenaje accesorio de la Vía Billar Principal:
Como tratamiento accesorio, se decidió complementar la esfinterotomía
de páncreas con similar del colédoco, y dejar colocada prótesis en dicho conducto,
estando condicionada esta terapéutica en los casos en los que se realizó, por las
razones siguientes:
1. Para tratar los síntomas de colestasis.
2. Para drenar bilis infectada (colangitis).
3. Para permitir que los cambios inflamatorios de la pancreatitis regresen y mientras
tanto se garantiza el normal flujo de bilis.
4. Para diferenciar un dolor debido a pancreatitis y/o de la vía biliar.
La esfinterotomía del colédoco se realizó con un esfinterótomo
KID-6 o KD-21Q dejando colocado en dicho conducto una prótesis tipo Amsterdam (10 French)
siguiendo la técnica habitual9.
SEGUIMIENTO CLÍNICO
Los pacientes fueron evaluados clínica y humoralmente (Amilasa,
Lipasa, Fosfatasa alcalina y Bilirrubina, etc); además de Ecografía y/o Tomografía
Axial Computarizada y CPRE posteriores, durante un periódo de 6 a 18 meses.
RESULTADOS
El drenaje endoscópico pudo realizarse de forma satisfactoria en los
12 pacientes (100%).
Este se realizó mediante QE y colocación de drenaje nasoquístico y
prótesis enteroquística en todos los casos.
Complementariamente realizamos esfinterotomía del CPP y de la vía
biliar en la totalidad de los pacientes, con colocación de prótesis en ambos sistemas de
conductos en 11 de ellos, pues en uno no se demostró la evidencia de comunicación del
PQP con el CPP.
La presencia de hemorragia al realizar la quistoenterostomía se
observó en 2 pacientes.
Esta complicación fue tratada endoscópicamente en ambos casos, de
forma satisfactoria, mediante escleroterapia con adrenalina al 1 x 0,000.
El tratamiento se consideró exitoso en el 91,7% de los casos, pues
solamente uno de los pacientes mostró recidiva del pseudoquiste, y fue precisamente el
paciente al que no se le colocó prótesis en ambos sistemas de conductos. (Gráfico 1).
Gráfico 1 |
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DISCUSIÓN
Con el advenimiento de las técnicas de cirugía endoscópica en el
tratamiento de la pancreatitis crónica se ha creado no solamente una alternativa a la
cirugía sino que en algunos casos constituye el método de elección, con resultados
alentadores y una menor morbimortalidad10-15.
El tratamiento del PQP aún en la actualidad, sigue siendo motivo de
muchas controversias. Las proposiciones varían desde la exploración inmediata, hasta el
retraso del drenaje con el objetivo de fomentar la maduración de la pared fibrosa16.
Al tratamiento quirúrgico tradicional (dentro del cual se consideran
tres métodos: extirpación, drenaje externo y drenaje interno) se le añaden en la
actualidad las modalidades de tratamiento mediante radiología intervencionista, y el
tratamiento endoscópico, cuyos principios son similares a los utilizados para el drenaje
interno quirúrgico y dentro de los cuales la presencia de una pared quística formada con
solidez o "madura" es un requisito indispensable, ya que éste elemento
disminuye las complicaciones de estos procederes16.
Sin embargo, una pregunta difícil de resolver es: Cuándo la
acumulación aguda se convierte en pseudoquiste, "crónico"?. lo cual es
importante, pues implica tanto incapacidad de resolución espontánea, como, maduración
de la pared del quiste. En un modelo experimental, esto último se observa alrededor de
las 4 semanas, en tanto que en el humano se acepta que ocurre entre la 6.a y 8.a
semana16,17.
De manera tal que aquellos pseudoquistes que no desaparecen
espontáneamente pueden ser seguidos clínica y ecográficamente, siendo tributarios de
tratamiento solo los que miden 5 cm o más, los que causen obstrucción o compresión de
la vía biliar y vísceras vecinas así como, los que presenten signos de infección. La
localización y el dolor (por compresión del CPP) también pueden considerarse en
ocasiones como elementos para decidir una terapéutica intervencionista3.
En nuestra experiencia, desde el punto de vista técnico consideramos
de suma importancia la punción y aspiración, seguida de instilación de contraste en la
cavidad quística, previo a la realización de la QE. La práctica de este proceder nos
permitiría definir la terapéutica posterior: por una parte permite valorar las
características del liquido aspirado, el cual en caso de demostrar la presencia de
hemorragia intraquística activa contraindicará la terapéutica endoscópica; y por otra
parte la instilación de contraste dentro de la cavidad, permitirá definir su tamaño,
localización, posible comunicación con el CPP, etc. los cuales son elementos importantes
a valorar previo al tratamiento.
A medida que se fue ganando en experiencia se consideró que ampliar
demasiado la comunicación quistoentérica con un esfinterótomo era innecesario y además
peligroso por cuanto aumentaba el riesgo de hemorragias, siendo lo que realmente previene
el cierre prematuro de la misma la colocación de un drenaje (nasoquistico y/o
quistoentérico). En nuestros casos el diámetro osciló entre 10-20 mm siguiendo las
recomendaciones de la literatura al respecto4.
Una vez realizada la QE, la colocación de un drenaje nasoquístico y/o
de una prótesis quistoentérica, es otro procedimiento que consideramos de utilidad a
pesar de que algunos autores lo consideran como, un proceder opcional4.
La práctica de esta técnica permite el lavado de la cavidad quística
con solución salina y la instilación de antibióticos, permite el control radiológico,
evolutivo del tamaño de la cavidad y evita el cierre prematuro, de la comunicación del
quiste con el tubo digestivo, sin que sea necesario, hacer una abertura muy amplia con el
consiguiente riesgo de sangramiento, lo cual es fundamental para lograr el éxito en el
tratamiento endoscópico.
La colocación de una prótesis de tipo Pig-Tail que comunique la
cavidad quística con el tracto intestinal, concomitantemente con el uso de la sonda
nasoquística garantiza, una vez retirada esta última (habitualmente entre 2 y 14 días)
un adecuado, drenaje del quiste, pudiéndose dejar colocada la misma por el espacio de uno
o dos meses.
Secundariamente a la realización del drenaje endoscópico del
pseudoquiste nuestro grupo de trabajo ha considerado que la realización de una
esfinterotomía del páncreas con colocación de prótesis transpapilar (sobre todo en los
pseudoquistes asociados a pancreatitis crónica)18 siempre es un recurso
que aunque no es obligatorio tiene importancia en la prevención de recidivas de la
enfermedad pues en muchas ocasiones ésta se debe a la presencia de una comunicación del
pseudoquiste con el CPP que pasó inadvertida durante el proceder inicial. En nuestra
casuística se reporta una recidiva en la que no se colocó prótesis en el CPP, y por lo
tanto pudiera estar relacionada con lo planteado anteriormente.
Se complementó la esfinterotomia del CPP con similar en colédoco, con
el fin de evitar entre otras la colestasis e infección debido a la obstrucción por el
edema que ocurre después de una esfinterotomía del Wirsung, además de disminuir el
riesgo de perforación cuando realizamos esta última. Se plantea que el compromiso de la
vía biliar ocurre en el 27% de los pacientes con pancreatitis crónica y puede ser
producido por la inflamación aguda de la glándula pancreática, pseudoquistes, abscesos
y/o fibrosis7,19,20,21 lo cual justifica la práctica de este proceder
como terapia complementaria en el tratamiento del PQP, siempre que están presentes
algunas de las razones expuestas anteriormente en este trabajo para la esfinterotomía y
colocación de prótesis en el sistema biliar.
Con estas técnicas de tratamiento endoscópico se reporta un éxito de
un 90%, con una morbilidad de un 11% y una mortalidad de un 3,3%4 . En nuestra
casuística el éxito se alcanzó en el 91,7% de los casos, al lograr la resolución del
PQP en 11 pacientes. En el paciente restante el pseudoquiste no fue resuelto y la
sintomatología recurrió, y fue precisamente al que no se le colocó prótesis en ambos
sistemas de conductos.
El promedio de recurrencia oscila en las diferentes series entre el 9 y
19%, siendo mayor para las quistogastrostomias que para las quistoduodenostomias,
sugiriéndose que este puede deberse a un cierre prematuro de la quistostomía22,
a lo que nosotros añadimos la persistencia de comunicación entre el CPP y la cavidad.
Las complicaciones más frecuentes reportadas son: sangramiento,
infección del pseudoquiste, y perforación retroperitoneal14,15,21. En
nuestra serie sólo presentamos como complicación la hemorragia al ampliar el orificio de
la quistostomía en dos casos (16,7%), los cuales fueron tratados mediante la
inyectoterapia endoscópica de forma satisfactoria.
CONCLUSIONES
Dada la baja morbimortalidad y los excelentes resultados obtenidos con
el tratamiento endoscópico, nos hacen plantear que esta modalidad debe ser considerada
como, la primera opción terapéutica en el PQP que reúna los requisitos mencionados
anteriormente para poder realizar tales procederes.
Por otra parte debe ser realizado, en centros donde exista una significativa
experiencia en la práctica de la CPRE y técnicas afines, así como la posibilidad de
otras variantes de tratamiento ya sea médico, quirúrgico o de radiología
intervencionista en las patologías del páncreas, para de esta manera lograr el éxito en
el manejo de los pacientes portadores de esta enfermedad.