Juan Rivera-Medina*1,2; Raúl Aguado-Quevedo**; Jaime
Rodríguez-Huapayo**; María Palacios-Salas*3; José Gonza les-Beno vides*1: Anibal
Alarcón-Olivera*.
* Servicio de Gastroenterología del Instituto
de Salud del Niño (Ex Hospital del Niño)
1 Universidad Peruana Cayetano Heredia.
2 Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
3 Universidad nacional Federico Villarreal.
** Internos Universidad San Martín de Porres.
RESUMEN
Se revisaron 52 Historias
Clínicas de pacientes que durante el periodo comprendido entre Enero de 1988 a Diciembre
de 1992 fueron atendidos en el Servicio de Gastroenterología del Hospital del Niño con
el diagnóstico de Colangiopatía Obstructiva Infantil; el objetivo era determinar a
existencia de diferencias en el cuadro clínico y los hallazgos de laboratorio entre
Hepatitis Neonatal (HN), Atresia de Vías Biliares (AVB) y Quiste Congénito de Colédoco
(QCC). Por no tener datos completos se descartaron 14 casos, quedando en estudio 23 casos
de AVB: 8 de HN y 7 de QCC. A todos los pacientes se les realizó ecografía, gammagrafía
y biopsia hepática. Se observó una tendencia no significativa de predominio de QCC en el
sexo femenino en comparación con los otros cuadros clínicos. No hubo diferencia en la
sintomatología, en la aparición de ictericia, acolia, coluria (p=.13), como tampoco en
el tamaño del hígado y bazo. La bilirrubinas total y directa fueron mayores en los
pacientes con AVB, sin llegara tener valor estadísticamente significativo; la bilirrubina
indirecta tomada aisladamente fue más alta en los pacientes con AVB (p= 0.003).
En conclusión los exámenes por imágenes y el estudio de la biopsia hepática son de
mayor sensibilidad para determinar el diagnóstico.
PALABRAS CLAVES: Colestasis Neonatal, Colangiopatía Obstructiva
Infantil.
SUMMARY:
In ordertoestablish a clinical or laboratory difference 52 clinical charts of patients
that were attended at the Gastrenterologic Unit at the Children's Hospital in Lima- Perú
since January 1988 to December 1992, with the diagnosis of Neonatal Cholestasis were
reviewed. 14 of them were discharged; at the end we have reviewed 23 cases of biliary
atresia, 8 of neonatal hepatitis and 7 with congenital coledocal cyst. All patients went
throught sonography, scintygraphy and l¡ver biopsy. No statistical differences were found
in symptomatology, as well as jaundice, feces color or coluria.
We conciuded that the most accurate way to predict a diagnosis is through the sonography,
scintygraphy and liver biopsy.
KEY WORDS: Neonatal cholestasis, Cholestatic disorder of Infancy.
|
| Rev. Gastroent. Perú 1995; 15(1): 27-33 |
|
INTRODUCCIÓN
La atresia de vías biliares (AVB), la hepatitis neonatal (HN) y el quiste congénito de
colédoco (QCC), además de la Patología Infecciosa y muchas otras entidades metabólicas
entre las que destacan la Galactosemia, Tirosinemia, etc., están incluidas en el
Síndrome de Colestasis Neonatal (CN) (1,2,3): Landing en 1972 acuñó el término de
Colangiopatía Obstructiva Infantil para referirse solo a AVB, HN y QCC (4). Actualmente
no se considera al QCC como parte de este síndrome, ya que se postula una etiología
diferente (al parecer estaría asociada a reflujo pancreatobiliar condicionado por una
relación anómala entre el conducto biliar y el ducto pancreático) (5,6,7,8). Así pues,
se consideran como distintos estadios evolutivos del mismo proceso a AVB y HN, según sea
el daño predominante a nivel ductular o celular respectivamente (9) incluso siendo
posible la evolución de una a otra (10,11); se cree también que el proceso sería
mediado por colangitis esclerosante (12,13) observándose características
anatomopatológicas tales como oclusión fibrótica de los ductos, necrosis, inflamación
y fibrosis periductal (13,14,15,16,17). La patogénesis del SCOI permanece aún
desconocida, sin embargo ¡a agresión inicial estaría determinada por factores tales
como algunas infecciones virales durante el período pre o perinatal
(12,13,18,19,20,21,22,23,24), defectos funcionales del flujo biliar, factores tóxicos,
genéticos y/o metabólicos (25).
Para efectos de la presente investigación se descartaron todos los casos de problemas
infecciosos y/o metabólicos que ocasionaron ictericia colestásica en el lactante,
incluyendo sólo a la AVB, HN y también al QCC, debido a que en estas entidades existe
similitud en el cuadro clínico, resultados de laboratorio (18,26) y evolución terminal
(cirrosis biliar, hipertensión portal) (27,28,29). El principal objetivo trazado fue
determinar si es factible, en base a observaciones clínicas y resultados de exámenes de
laboratorio, realizar la diferenciación diagnóstica precoz entre estas tres entidades,
lo cual permitirá racionalizar el uso de exámenes diagnósticos definitivos (biopsia,
gammagrafía, ecografía, entre otros).
MATERIAL
Y MÉTODOS
La
investigación se realizó en forma retrospectiva en el Instituto de Salud del Niño en el
período comprendido entre Enero de 1988 a Diciembre de 1992, revisando historias
clínicas con el diagnóstico de Colestasis Neonatal, y de éstas separando sólo las que
tenían diagnóstico de Colangiopatía Obstructiva Infantil (COI) (confirmado en todos los
casos ya sea mediante biopsia, gammagrafía o ecografía; eliminando todos los casos de
infecciones perinatales y metabólicas como la galactosemia); encontramos 52 historias
clínicas con diagnóstico de SCOI que usamos para determinar la frecuencia de estas
patologías: AVB: 32 casos (61.5 %), QCC: 12 casos (23. 1%) y HN 8 casos (15.4%). Se
descartaron 14 historias clínicas, 11 por no encontrarse en archivo (AVB:9, QCC:2) y 3
historias clínicas de QCC por corresponder a la forma adulta de la enfermedad, quedando
para el estudio 38 historias clínicas de SCOI (AVB:23, QCC:7, HN: 8).
Para la recolección de datos usamos fichas en donde consignamos información referente a:
- Edad de los pacientes al momento del diagnóstico, sexo, peso al
nacer, día de aparición de los síntomas y signos principales (ictericia, coluria,
hipocolia), tamaño del hígado y bazo; presencia o no de síntomas y signos asociados.
- Exámenes de laboratorio tales como: hemograma, bilirrubinas totales y
fraccionadas, transaminasas, fosfatasa alcalina, proteínas totales y fraccionadas, y
relación albúmina/globulina.
Usando estos datos clínicos y de laboratorio tratamos de determinar si era factible
orientar el diagnóstico diferencial entre AVB, HN y QCC, entidades patológicas que
conforman el SCOI.
Para la valoración estadística usamos el análisis de varianza de Kruskal-Wallis (para
comparar datos entre las tres entidades) y la prueba de t-Student y el test exacto de
Fisher (cuando comparamos datos entre dos entidades).
RESULTADOS
La
edad de diagnóstico fue mas precoz en HN que en AVB y QCC. (Gráfico # 1 y tabla # 1). El
sexo femenino mostró mayor frecuencia en las tres entidades (gráfico # 2 y tabla # 2).
Los promedios de peso al nacer se encontraron dentro de los límites normales en las 3
patologías (QCC, HN y AVB). (gráfico # 3 y tabla # 3).
TABLA N.° 1
EDAD AL MOMENTO DEL DIAGNÓSTICO |
| EDAD(d) |
354.5(60-1020) |
65.7(2-150) |
131.4(10-480) |
TABLA N.° 2
DSTRIBUCIÓN SEGÚN SEXO |
| SEXO |
QCC |
HN |
AVB |
| FEMENINO |
7(100%) |
4(50%) |
15(65%) |
| MASCULINO |
0 |
4(50%) |
8(35%) |
P=0.1 |
La ictericia fue el signo más común en las tres entidades, pero
la hipocolia fue el que aparentemente tuvo una aparición más precoz. (gráfico # 4 y
tabla # 4).
TABLA N.° 3
PESO AL NACER |
| |
QCC |
HN |
AVB |
| PESO RN |
3411.6 |
2725.7 |
3216.5 |
| RANGO |
2750-4000 |
2000-3500 |
2500-4200 |
P=0.9 |
TABLA N.° 4
APARICIÓN DE LOS SIGNOS |
| |
QCC |
HN |
AVB |
P |
| ICTERICIA |
10.8(1-30) |
7.2(1-30) |
15.8(1-60) |
0.68 |
| COLURIA |
35.4(2-120) |
8(11-30) |
9.5(1-60) |
0.13 |
| HIPOCOLIA |
7.2(1-15) |
4.6(1-20) |
14.7(1-75) |
0.71 |
La fiebre, distensión abdominal y tumor abdominal fueron más
frecuentes en QCC, pero la irritabilidad se presentó más en HN. (gráfico # 5 y tabla #
5).
TABLA N.° 5
SINTOMATOLOGÍA ASOCIADA |
| |
QCC |
HN |
AVB |
P |
| FIEBRE |
57.1% |
12.5% |
21.7% |
0.100 |
| IRRITABILIDAD |
28.5% |
50.0% |
8.6% |
0.410 |
| DIST. ABDOMIN. |
71.4% |
50.0% |
39.1% |
0.300 |
| TUMOR ABDOM. |
85.7% |
0.0% |
0.0% |
0.001 |
Siempre el hígado estuvo aumentado de tamaño, pero fue mayor en
AVB, mientras que el bazo fue mayor en QCC. (gráfico # 6 y tabla # 6).
TABLA N.° 6
TAMAÑO DEL HÍGADO Y BAZO |
| |
QCC |
HN |
AVB |
P |
| HÍGADO |
3.8(2-6) |
3.8(2-8) |
4.3(2-7) |
0.57 |
| BAZO |
3.6(1-6) |
1.8(0.5-4) |
1.2(0.5-6) |
0.06 |
Los niveles de B.T., B. D. y B. I. fueron mayores en AVB.
(gráfico # 7 y tabla # 7).
TABLA N.° 7
BILIRRUBINAS TOTALES Y FRACCIONADAS |
| |
QCC |
HN |
AVB |
P |
| B.T. |
10.2(3.9-16.1) |
9.2(3.7-17.8) |
12.7(5.1-23.8) |
0.17 |
| B.D. |
7.6(3.1-11.1) |
8(4.7-13.9) |
9.1(3.4-13.8) |
0.53 |
| B.I. |
2.4(0.8-6.34) |
12(0.5-3.88) |
3.5(0.9-6.52) |
0.003 |
La fosfatasa alcalina alcanzó valores mas altos en AVB. En las
transaminasas se observa que la TGO tuvo valores más altos en las 3 entidades que la TGP,
sin llegar a mostrar diferencia estadísticamente significativa. (gráfico # 8 y tabla #
8).
TABLA N.° 8
NIVELES DE TRANSAMINASAS Y FOSFATASA ALCALINA |
| |
QCC |
HN |
AVB |
P |
| TGO |
294(69-519) |
269.6(71-475) |
247.9(50-1000) |
0.62 |
| TGP |
129.4(30-218) |
153.4(13-299) |
229(38-770) |
0.23 |
| FA |
10(6.7-18.8) |
12.1(7.1-19) |
17.8(4.9-69.8) |
0.70 |
Los niveles de albúmina fueron mayores en HN. En el QCC los
niveles de globulina e inversión de la relación albúmina/globulina fueron más altos y
estadísticamente significativos (p<0.027). La biopsia tuvo una efectividad
diagnóstica del 100 % en las 3 entidades, pero la ecografía fue de gran ayuda en todos
los casos de QCC, mostró una sensibilidad de 50% para HN y de 78.2% para AVB, de otro
lado la gammagrafía mostró una sensibilidad de 50%y de 86.9% para la HN y la AVB
respectivamente.
DISCUSIÓN
La
edad promedio al momento del diagnóstico en HN (65.7 días), fue relativamente más
precoz que en AVB (131.4 días) y QCC (354.5 días). Llama la atención lo tardío del
diagnóstico de AVB y probablemente debido a que la mayoría de estos niños lucen como
sanos y menos irritables (mantienen inicialmente un buen desarrollo y crecimiento).
Kasai demostró la presencia de minúsculas estructuras biliares en los conductos biliares
fibrosados a nivel de la porta hepatis en la mayoría de lactantes menores de 2 meses,
estas estructuras desaparecen de manera gradual y hacia los 4 meses han sido sustituidas
por completo por tejido fibroso (12,17). Así, pues el pronóstico quirúrgico depende
fundamentalmente de la edad al momento de la operación (menor de 10 semanas de vida)
(17,28,29,34), tamaño de los conductos observables en la porta hepatis (12,18), drenaje
postoperatorio de bilis (26), y prevención de complicaciones postquirúrgicas (28). En
nuestra serie estudiada sólo 11 de 23 pacientes (47.8 %) fueron diagnosticados antes de
las 10 semanas. Aunque menos urgente, el diagnóstico y tratamiento del QCC debe ser
precoz a fin de evitar sus graves (aunque raras) complicaciones, tales como perforación y
peritonitis biliar aguda, colelitiasis, degeneración maligna (5.12,18).
En Japón el QCC es diagnosticado antes de los 6 meses en el 50 % de casos (26), y en
nuestro estudio correspondió al 71.4%; el pronóstico es excelente si se efectúa el
diagnóstico de QCC antes de que sobrevenga lesión hepática irreversible (17), ya que la
cirrosis biliar es una complicación tardía (12).
En la serie estudiada encontramos la mayor frecuencia de presentación en el sexo
femenino, sobre todo en QCC (7/ 7, 100%), acorde al 75 % reportado en la literatura
(5,12,17); esta tendencia por el sexo femenino es menor en AVB según nuestra serie
(15/23, 65 %) y otros reportes, 1.4/1 (17), 1/ 1(29).
El promedio de peso de recién nacido fue 3411.6 gr. en QCC, 2725.7 gr. en HN y 3216.5 gr.
en AVB, considerándose éstos en límites adecuados. Los reportes de malformaciones
asociadas en AVB corresponden al tipo embrionario o fetal (34%) mientras que éstas no son
frecuentes en el tipo perinatal (66%) de AVB (13). Existen argumentos en contra de una
etiología mal formativa para AVB (9,17,18): 1) escasa frecuencia en fetos o recién
nacidos mortinatos, 2) frecuente aparición tardía de la colestasis, 3) atresia evolutiva
y evidencia histológica de tejido ductular, 4) la obstrucción no es localizada, sino mas
bien panductular y progresiva.
La colestasis neonatal, definida como hiperbilirrubinemia conjugada desarrollada en los
primeros 90 días de vida extrauterina, se clasifican de acuerdo a la localización del
daño en: enfermedades biliares extrahepáticas, intrahepáticas y enfermedades
hepatocelulares (18).
Las características clínicas, independientemente de la etiología, incluyen ictericia,
orina oscura y evacuaciones acólicas, que se presentan dentro de los tres primeros meses
de vida. Otras alteraciones concomitantes pueden incluir prurito, xantomas, ascitis,
hipertensión portal, letargia, déficit de crecimiento, hepatoesplenomegalia. Al revisar
las historias clínicas, la ictericia estuvo presente en todos los casos de QCC, HN y AVB,
pero la coluria e hipocolia fueron de presentación inconstante, lo cual puede atribuirse
a fallas en el registro de datos. En SCOI la literatura refiere que la aparición de la
ictericia antecede a la coluria e hipocolia (9), no pudiéndose corroborar en los casos
estudiados debido a las deficiencias señaladas, además, para que la ictericia sea
evidenciable en el niño pequeño se requieren valores altos de bilirrubina (31), por esta
razón la hipocolia fue el signo detectado más precozmente. La triada clásica en QCC
presente en la tercera parte de casos esta dada por dolor abdominal, ictericia y
tumoración abdominal (5,17) y se asocia en menor proporción a coluria, acolia, vómitos
y fiebre. En HN y AVB la ictericia aparece en las primeras 2 semanas de vida y tiende a
persistir(1 2). En QCC se observó la presencia de tumor abdominal con mayor frecuencia
que en HN (p=.001) y AVB (p=<.001). Así mismo en QCC fueron mas frecuentes la
distensión abdominal (p=.32) y la fiebre (p=. 11) siendo esta diferencia no
significativa.
Por otro lado en HN y QCC, la presencia de irritabilidad fue mas marcada que en AVB
(p=.04).
Para referirnos a la falta de pigmentación de las heces usamos el término hipocolia (y
no acolia), pues las evacuaciones pueden estar pigmentadas aún en presencia de una
obstrucción extrahepática total. Supuestamente, el color verde o amarillo puede ser de
origen dietético, o a causa de epitelio esfacelado teñido con bilis, o por excreción de
bilis por las glándulas intestinales (12,18,29). Además, aunque pueden hallarse heces
blancas "como el yeso", no existe un criterio uniforme en el llenado de
historias clínicas, usándose indistintamente hipocolia o acolia, no siendo aplicable el
algoritmo de Alagille basado en el color de las heces (26). Alagille ha sugerido 4
características clínicas que permiten diferenciar la colestasis intrahepática de la
extrahepática en el 82 % de casos (18,26): 1) color de las heces 10 días consecutivos
después de la admisión, 2) peso al nacer, 3) edad de inicio de evacuaciones acólicas,
4) características de la hepatomegalia (tamaño, consistencia, superficie).
El tamaño de hígado, aunque aumentado en HN y QCC, fue mayor en AVB (p=.57) en nuestra
serie, quizás debido a un aumento del espacio biliar secundario a obstrucción
extrahepática (3 l); mientras que la esplenomegalia fue mayor en QCC (p=.06) explicable
por la cirrosis presente en 2 de los 7 casos.
Una vez establecido el diagnóstico clínico, y éste se confirma con valoración de
bilirrubina directa en el suero, se realiza un estudio más detallado que puede dividirse
en 3 áreas: 1) valoración de líquidos corporales, 2) examen radiológico, y 3) biopsia
de hígado (18), porque el diagnóstico diferencial es muy amplio y consume tiempo
excesivo la exclusión de todas las alteraciones metabólicas, infecciosas y genéticas
potenciales, debiendo evitarse los retrasos graves (17,18,19).
Las pruebas sanguíneas ordinarias (biometría hemática, análisis de enzimas hepáticas
y estudios de coagulación) no son diagnósticos, son útiles para identificar colestasis,
hacer la diferenciación entre enfermedades biliares y hepatocelulares y realizar el
seguimiento de la evolución del funcionamiento hepático. Son parámetros de alteración
de la excreción biliar las bilirrubinas totales y fraccionadas, la gammaglutamil
transpeptidasa y la fosfatasa alcalina(9). En nuestra investigación observamos que los
niveles de bilirrubina total (p=. 17), bilirrubina directa (p=.53), así como la
bilirrubina indirecta (p=.003) fueron mayores en AVB. Los niveles de fosfatasa alcalina
aumentan más en las ictericias de tipo obstructivo que en las de tipo parenquimatoso
(30). En nuestro estudio la AVB tuvo valores mas altos de fosfatasa alcalina comparado con
QCC y HN (p=.70).
Las valoraciones de enzimas hepáticas (TGO, TGP, LDH) se obtienen para estimar las
posibles pruebas de enfermedad hepatocelular y sugieren signos de necrobiosis. En nuestro
estudio observamos que en las 3 entidades la TGO tuvo valores mas altos que la TGP, siendo
esta ultima mayor en AVB (p=.23), ya que no es necesaria la necrosis para la liberación
de transaminasas, pues para que se liberen basta un trastorno reversible de la
permeabilidad celular (30). La literatura reporta que en HN las transaminasas están por
lo general encima de 800 U/dl., y en AVB por debajo de 300 U/dl. (12). Las valoraciones de
funcionamiento sintético (albúmina, protrombina y tiempo parcial de trombopiastina), son
particularmente útiles para establecer la suficiencia de la función hepática. Una
disminución en la producción de estas proteínas sugiere una pérdida de hepatocitos
funcionales (18). Se reportan 2 casos de HN sin signos de insuficiencia hepática (9). En
nuestro estudio los valores de albúmina fueron mayores en HN que en QCC y AVB (p=.30),
quizá debido a que en HN la necrosis no es intensa, y si la hay es local (12) y además
por el menor tiempo de enfermedad y diagnóstico mas precoz en HN, siendo los valores de
albúmina menores en QCC y AVB por las complicaciones hepáticas (cirrosis biliar), la
cronicidad del proceso explica también porque en el QCC es mayor el aumento de la
globulina (p=. 0 1) y la inversión de la relación A/G (p=.027).
El ultrasonido es extremadamente útil en la identificación de colestasis hepática (18),
en casos de AVB se demuestran de manera típica aumento de ecogenicidad del parenquima
hepático y vesícula biliar pequeña o enjutada (17), la ausencia de una vesícula biliar
puede sugerir la atresia biliar, aunque en determinadas circunstancias existen falsos
positivos (18). La ecografía es método diagnóstico insustituible en caso de QCC, ya que
se trata de un método inocuo que demuestra la naturaleza, localización, morfología y
tamaño con precisión de centímetros (5,26).
El estudio con radionúclidos permite realizar la evaluación de la función hepatocelular
así como la anatomía biliar, los radionúclidos principales de uso en la actualidad son
los compuestos imidoacéticos (IDA) marcados con 99mTc: HIDA hepático (HIDA) (18), este
agente ofrece una prueba de depuración de los hepatocitos, el tránsito biliar y la
excreción. Muy al principio de la atresia biliar esta relativamente bien preservada la
depuración de los hepatocitos, pero la obstrucción de los conductos biliares impide que
el isótopo llegue al intestino (17, 19). La hepatitis se caracteriza por captación lenta
pero cinética normal de excreción, en tanto que en la atresia biliar la captación es
normal y la excreción ausente en la luz intestinal (18).
Cuando la causa de la ictericia es hepatocelular está alterada la depuración por
disfunción de los hepatocitos, de modo que la captación ocurre en manchas, puede estar
preservada o no la excreción hacia el intestino (17). El HIDA permite establecer
diagnósticos precoces de las alteraciones morfológicas del árbol biliar, el contorno
del quiste y quizás delineará también la enfermedad quística intrahepática, la
obstrucción biliar parcial o ambas cosas (17,32).
Otros estudios radiológicos incluyen TAC, ERCP, colangiografía intraoperatoria
(5,17.19,26) incluso se propone considerar en nuestro país la laparotomía como medio
diagnóstico de AVB (29).
Debido a su valor diagnóstico, la biopsia hepática percutánea se practica en casi todos
los lactantes con colestasis, a menos que haya certeza de obstrucción extrahepática. en
cuyo caso el neonato se transfiere a cirugía para la práctica de un colangiograma
operatorio, biopsia hepática transoperatoria y corrección quirúrgica apropiada (18). Es
de utilidad la biopsia hepática percutánea, porque son características de la atresia
biliar; fibrosis, proliferación de los conductos biliares y estasis biliar de los
conductillos, existe cierta sobreposición con los datos histológicos de la HN, sin
embargo, y a menudo los aspectos diagnósticos de la atresia biliar aparecen sólo durante
la fase tardía de la enfermedad, pues al ser un padecimiento progresivo es posible que la
biopsia prematura carezca de características diagnósticas (17,18,35).
La asociación de células gigantes numerosas e inflamación portal sin signos indirectos
de obstrucción extrahepática, necrosis no intensa (y si la hay es focal), fibrosis
periportal es muy sugestiva de HN (12,26).
En QCC la histología de la pared del conducto biliar está engrosada de manera notable
por tejido conectivo fibroso, no hay capa muscular y la mucosa esta aplanada (17).
Podemos concluir de nuestra investigación lo siguiente:
-
La edad de diagnóstico de AVB sigue siendo tardía.
- El sexo femenino tiene mayor frecuencia de presentación en QCC y AVB.
- En SCOI la ictericia aparece en promedio dentro de las 2 primeras semanas y tiende a
persistir, y es precedida por la aparición de hipocolia, debido a que para objetivar
ictericia se requieren valores altos de bilirrubina. De esta manera el signo hipocolia
puede sugerir el diagnóstico en este grupo de patologías.
- La complicación cirrótica en el QCC, se asocia a espienomegalia.
- En QCC la presentación de tumor abdominal, distensión abdominal y fiebre fue mas
frecuente que en HN y AVB (aunque los 2 últimos no fueron estadísticamente
significativos).
- En AVB se observaron valores más altos de BT (p=.17), BD (p=.53), BI (p=.003), FA
(p=.70), TGP (p=.23).
- En SCOI la TGO tiene valores más altos que la TGP. En HN no existe déficit enla
síntesis de albúmina (p=.30).
- Debido probablemente a complicación cirrótica, en QCC se observa aumento de los
valores de globulinas (p=.01) e inversión de la relación albúmina/globulina (p=.027).
- Ante la sospecha de que un recién nacido ictérico sea portador de SCOI, los estudios
sistemáticos iniciales por el despistaje de enfermedad metabólica o infecciosa no deben
ni por un momento posponer las exploraciones sonográficas e isotópicas de las
estructuras biliares extrahepáticas.
Por lo tanto sugerimos:
- El estudio ultrasonográfico y gammagráfico, así como la biopsia, de manera inmediata
ante la sospecha de ictericia neonatal persistente y SCOI.
- Durante el control del niño sano (dentro del primer mes de vida) instruir a las madres
en la detección de signos de alarma, tales como hipocolia e ictericia, tratando que la
captación y diagnóstico de estos pacientes sea precoz evitando que ocurran lesiones
irreversibles.
Dr. Juan F. Rivera Medina
J. Brahms 345- San Borja
Lima-41.
VER BIBLIOGRAFÍA