| Folia Dermatológica
Peruana - Vol. 8 Nº 2 junio 1997 |
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CIRUGIA DERMATOLOGICA
Braquioplastía: una técnica que
no debe abandonarse
Dr. Flavio Nicolich (1)
INTRODUCCIÓN
La cirugía de la reducción braquial en
pacientes obesas fue practicada hace 60 años atrás, pero no fue hasta 1954 en que
Correa-Iturraspe y Fernández (7) la describieron como braquioplastía estética en la
literatura argentina. Esto sucedió 20 años antes de que se dieran significativas
innovaciones para reanudar el interés en la braquioplastía. Estas innovaciones
incluían : marcaje y planeamiento preoperatorio muy cuidadoso ; cicatriz
incisional localizada a lo largo del sulcus bicipital medial ; líneas cruzadas
referenciales ; Zplastía axilar ; incisiones rectas, sinuosas o en
Wplastía ; y técnicas de colgajo de avance (2) (8). Sin embargo, a pesar de todos
estos conocimientos, la braquioplastía, muy reclamada por pacientes mujeres mayores de 40
años, fue casi siempre rechazada por el propio cirujano plástico, conocedor de que la
técnica operatoria es simple y rápida de ejecutar. Las razones de esta inoperancia se
justificaban por : 1°) los resultados estéticos eran muy pobres y 2°) las
complicaciones se presentaban indistintamente. Estos dos mayores inconvenientes han sido
estudiados por diferentes autores y varias soluciones han sido planteadas (2) (3) (5) (6).
Ahora bien, muchas son las técnicas
operatorias propuestas, pero muy poco se ha reportado de los mecanismos etiológicos de la
deformidad de los brazos. Muchos cirujanos han focalizado la causa en la obvia laxitud
circunferencial, resultado de la relativa pérdida, con la edad, de la fijación de la
piel y la fascia superficial del brazo, con o sin el peso de depósitos grasos, que
conllevan a la llamada ptosis humeral (2).
En el presente trabajo, se trata de
analizar los nuevos conceptos de la fisiopatología de la ptosis braquial y las técnicas
operatorias propuestas para minimizar los resultados poco alentadores, como las cicatrices
inestéticas a nivel humeral medial. No se desestima la liposucción braquial como método
aleatorio y/o complementario a la dermolipectomía braquial (1) (4) (9).
MATERIAL Y MÉTODO
El trabajo se realizó en base a 12 pacientes mujeres
intervenidas en el ejercicio particular, cuyas edades fluctuaron heterogéneamente entre
los 32 y 65 años, quienes consultaron por el defecto evidente de la ptosis humeral, con o
sin depósitos grasos a ese nivel. La flacidez de muchas de las pacientes apareció
espontáneamente con el correr de los años y en otras la causa temprana se debió a una
pérdida paulatina de sobrepeso por tratamientos anoréxicos o también en atletas
formados que cesaron su actividad deportiva en forma brusca. Las intervenciones se
realizaron bajo anestesia general, solas (2 casos) o complementarias a otras
intervenciones (5 casos) y bajo anestesia local más sedación (5 casos). En algunas de
las operaciones se utilizó como técnica auxiliar la liposucción braquial (5 casos) con
solución Klein (9). Dos pacientes fueron tratadas como secuelas de liposucción braquial,
en los cuales los depósitos grasos habían disminuído pero la laxitud circunferencial se
hizo evidente. El sitio de la incisión fue inicialmente diseñado con la paciente de pie
y con los brazos en abducción, tratando de dibujar el exceso de piel flácida a retirar
conjuntamente con los depósitos grasos (si los hubiera) que conforman la ptosis humeral.
Con esto se consigue un losange elíptico que, partiendo distalmente a 1 cm. del cóndilo,
se dirige al hueco axilar hasta antes de la emergencia pilosa.
Se procede a incidir la elíptica
inferior a fin de calcular con la pinza de Pitanguy (1) la dimensión del colgajo a
extirpar y condicionar un contorno braquial adecuado y sin tensión. Se realiza una
hemostasia cuidadosa y se procede a suturar en dos planos con puntos reabsorbibles 2/0 y
4/0 y el acabado de piel con puntos no absorbibles 5/0 (barra griega). Se colocan
"tapes" para disminuir la tensión y vendaje compresivo por 5 días desde el
antebrazo hacia la axila. No se deja drenes a menos que exista una liposucción
complementaria considerable (ver esquema n° 1).
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| Incisión elíptica
desde el cóndilo hasta la emergencia pilosa axilar |
| CUADRO 1 |
| GRUPO ETAREO |
| 30 - 40 años |
1 |
| 41 - 50 años |
2 |
| 51 - 60 años |
6 |
| 61 - 70 años |
3 |
| CUADRO 2 |
| DIAGNÓSTICO
PREVIO |
| Flacidez Añosa |
3 |
| Pérdida de peso |
3 |
| Cese Activ. Deport. |
2 |
| Brazos Adiposos |
2 |
| Liposucc. Previa |
2 |
| CUADRO 3 |
TIPO DE ANESTESIA
Vs. CIRUGIA |
Qx. Unica |
Qx. Complem. |
Qx. + liposucc. |
Total |
| Anestesia local |
3 |
0 |
2 |
5 |
| Anestesia general |
2 |
4 |
1 |
7 |
| Total |
5 |
4 |
3 |
12 |
Hay que recalcar que en todas las
pacientes el motivo de la petición operatoria fue siempre estética y que en ninguno de
los casos el requerimiento provino de una inconveniencia funcional. Todas las pacientes
fueron muy bien preparadas para aceptar el riesgo de una cicatriz hipertrófica a expensas
de corregir la ptosis braquial.
El seguimiento de las pacientes se
realizó hasta los 8 y 12 meses para observar los cambios cicatriciales y actuar a tiempo
en la minimización de las secuelas.
Se puede decir que los resultados
obtenidos fueron de buenos a excelentes, salvo algunas complicaciones mínimas y secuelas
anticipadas a las pacientes. Fueron 12 casos intervenidos con edades extremas de 32 años
(cese de actividad deportiva) y de 65 años (flacidez añosa). Ver cuadros 1 y 2 :
Las operaciones se realizaron bajo
anestesia local con Soluc. Klein (10) en 5 casos, dos de los cuales se complementaron con
liposucción braquial ; los 7 casos restantes se hicieron con anestesia general, dos
de los cuales fueron exclusivamente dermolipectomía braquial, cuatro complementarias a
otras cirugías y una con liposucción agregada. Ninguna paciente requirió transfusión
sanguínea. Ver cuadro 3 .
Entre las complicaciones y secuelas que
se presentaron en esta serie de 12 pacientes, podemos mencionar el dolor mínimo
post-operatorio a la movilidad braquial y que se extendió hasta los 8 días en no más de
5 pacientes, quienes refirieron calmarlo con analgésicos suaves. Las equimosis se
presentaron en una forma muy moderada y superficial en 6 pacientes, primordialmente a
quienes se les practicó liposucción agregada en la zona distal del brazo ; éstas
cedieron espontáneamente entre los 6 y 10 días.
El edema post-operatorio se evidenció en
casi todas las pacientes en diferentes grados, sobre todo a nivel del antebrazo a expensas
de la venda elástica colocada como precaución. Muchas sintieron mejoría al aflojar el
vendaje, considerando que de esta manera se mejora el retorno venoso hacia el plexo
axilar.
Los casos de dehiscencia de sutura se
presentaron en 4 pacientes en ciertos tramos de la incisión y no mayor de 2 cm. En los
cuales parece ser que hubo maceración de bordes por compresión extrema de la sutura de
nylon o reacción alérgica con formación de vesículas en los sitios en que se colocó
"tapes" para disminuir la tensión. Se consiguió el cierre por segunda
intención con secuelas de cicatrices hipertróficas que posteriormente fueron extirpadas
por tramos.
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| Foto pre-operación:
paciente de 32 años con ptosis humeral post-liposucción braquial |
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| Foto post-operación:
paciente de 32 años a quien se le practicó dermilopectomía braquial (2 meses despues) |
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| Paciente que presenta ptosis
humeral por cese de la actividad deportiva. Nótese el depósito graso en el tercio
interno del brazo |
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| Incisión elíptica con resultados de
cicatrización ligeramente hipertróficos ( dos meses después de la operación |
Cicatrices hipertróficas se presentaron
en 3 pacientes y un caso con queloides en ciertos sectores de la incisión, quienes
recibieron tratamiento con triamcinolona y/o medicamentos inhibidores de la fibrosis.
En una paciente se presentó una cicatriz
retráctil a nivel axilar que ocasionaba molestia en la hiper-abducción del brazo por
arriba del hombro.
Las asimetrías fueron mínimas y casi
inadvertidas por las pacientes, quienes se sintieron a gusto al ver disminuída la ptosis
humeral evidente.
DISCUSIÓN
Parece ser evidente que la liposucción
braquial en pacientes seleccionadas adecuadamente, condiciona un tratamiento ideal para
corregir la ptosis humeral con depósitos grasos (9). Pero existe un gran número de
mujeres que, además del exceso adiposo, se agrega la gran laxitud de piel y la misma
laxitud de la fascia superficial (2) que condiciona una deformidad marcada del brazo que
se traduce en la necesidad de recurrir al abordaje quirúrgico, en sus diferentes
técnicas, para modificar la ptosis humeral. Se recurre en esta oportunidad a la incisión
de tipo elíptico, practicada desde los años 60, con marcaje limitado solamente en la
zona ptósica, sin anclaje de la fascia superficial y sin recurrir a la técnica del
colgajo desepitilizado, para luego sepultarlo en la región bicipital pregonada por Goddio
(3) en 1988. Es posible utilizar esta última técnica en los casos de hipotrofia
bicipital, en los cuales se quiere dar una mejor redondez al brazo y conseguir un buen
contorno estético. En mi casuística no se presentó ningún caso de hipotrofia
bicipital.
Existen otras técnicas descritas en las
cuales el colgajo inferior es avanzado hacia la axila colocando puntos de suspensión en
el hueco axilar, Juri et al. (6) y Regnault (5). Estos autores preconizaron la incisión
elíptica original a nivel del brazo y otra igual pero transversa a nivel de la axila,
figurando una "cola de pescado". Todo esto se realiza para evitar la retracción
de la cicatriz justamente en el hueco axilar. No se pretende discutir antagónicamente
esta técnica, pero de lo que se trata es de minimizar las líneas incisionales que a la
larga permitirán que las pacientes luzcan ropas mucho más escotadas
post-operatoriamente.
Algunos autores han tratado de
desarrollar soluciones para minimizar la hipertrofia cicatricial poniendo énfasis en la
cantidad de tejido a resecar, decidiendo intraoperatoriamente la exceresis del colgajo,
para no crear una tensión excesiva en el momento del cierre o, de lo contrario, una
sub-resección que conlleve a una intervención insatisfactoria, Baroudi (4).
Sabemos que la curación de la cicatriz
es lenta (2) (3) (4), en el mejor de los casos se hace menos evidente por sobre los 8 a 12
meses, tal como ocurre en las mamoplastias, considerando que ello no depende de la
técnica empleada, ni de la sutura utilizada, sino del potencial cicatricial que lleve la
paciente.
La tendencia de la cicatriz a curar
lentamente, a ser retráctil y de hipertrofiarse, son tres de las características que
ponen en la balanza la decisión del cirujano en realizar la intervención, situación que
debe ser siempre sopesada y advertida a las pacientes. Sin embargo, no debe descartarse la
braquioplastía por ser, al final, el último recurso para conseguir un brazo contorneado
y estético.
Ver
bibliografía
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