| Folia Dermatológica
Peruana - Vol. 6 - N.º 2 Junio de 1995 |
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CIRUGÍA DERMATOLÓGICA
Experiencia con el Uso de un
Anestésico en Crema para Procedimientos Dermatológicos
Dr. Emilio Carranza(1)
(1) Médico dermatólogo. Delegado
Nacional del Capítulo de Cirugía Dermatológica del CILAD
INTRODUCCIÓN
El uso de un anestésico en crema para efecto local ha sido un anhelo tanto de
pacientes como de los dermatólogos, ello simplifica una serie de procedimientos que se
practican al nivel de consultorio, especialmente al evitar el dolor del «pinchazo» o la
aprehensión que en muchos pacientes le produce el observar la aguja del inyectable o
también el dolor que producen ciertos anestésicos al momento de infiltrarlos.
El intento de aplicar los anestésicos de infiltración en forma percutánea
resultó infructuoso por mucho tiempo hasta el desarrollo de una fórmula
cual¡cuantitativa (mixtura eutéctica) de lidocaína y prilocaína en proporción 1: 1 a
la que se ha denominado EMLA (M.R.) y viene a ser una emulsión O/W en la que la fase
aceite contiene los agentes activos.
El motivo que nos ha llevado a comunicar nuestra experiencia ha sido especialmente
para dar a conocer lo observado en un apreciable número de pacientes e informar sobre
esta alternativa, sus beneficios y los efectos secundarios que encontramos, nuestra
evaluación es de carácter abierta, sin un protocolo ad-hoc y, por tanto, sin vínculo
alguno con los fabricantes.
MATERIAL Y MÉTODOS
Los casos en que venimos usando el producto datan desde 1993 a la fecha,
habiéndolo aplicado en 325 oportunidades en pacientes de consulta ambulatoria de la
especialidad y para los siguientes procedimientos:
A. Como anestésico, en 299 oportunidades y previo a procedimientos de inyección
de sustancias para aumento de volumen de tejido blando (en zonas periorales, surco
nasogeniano, surcos del entrecejo, etc.). Ello representa el 92% de nuestra experiencia.
B. Previo a infiltración de lidocaína para biopsias, para algunas cauterizaciones
de verrugas en niños así como tratamiento de moluscum contagioso, 26 casos, es decir 8%
de uso.
El método de aplicación de la crema fue de acuerdo a lo recomendado por el
fabricante, es decir, en forma oclusiva y cubriendo con ella completamente la zona a
tratar y enseguida aplicar por encima una lamina del oclusor Tegaderm. En cuanto al tiempo
de permanencia de la crema fue para todos los casos de una hora.
RESULTADOS
1. En primer lugar encontramos que la mejor respuesta anestésica dependía del
tiempo de permanencia de la crema bajo oclusión sobre la piel, hecho bien establecido en
la característica del producto.
2. En cuanto a la respuesta esperada, es decir, analgesia, la consideramos como
buena o muy buena en la totalidad de personas adultas a las que se les practicó el
procedimiento «A», quienes refirieron el dolor de las agujas (inyecciones repetidas en
una sesión) como mínimo y tolerable.
3. Otra característica peculiar fue que en un mismo paciente no se obtuvo el mismo
grado de respuesta anestésica en oportunidades diferentes, lo que podría atribuirse a
factores de penetración percutánea variable, stress, etc. Debemos aclarar que tratamos
siempre que la cantidad de crema y tiempo de permanencia de la misma fuera constante.
4. En los niños también obtuvimos buenos resultados para procedimientos como
tratamientos de moluscum contagioso, y previo a infiltración de lidocaína; a excepción
de los dedos de las manos en donde en los casos utilizados el efecto podría calificarse
de regular.
5. Tal vez el hecho más relevante de nuestra observación resulte los efectos
secundarios observados en los pacientes. Se presentaron 3 casos; el primero la ocurrencia
de una melanosis en el sitio de aplicación de la crema, dicha reacción fue transitoria
ya que con el uso de una crema corticoide remitió al cabo de 30 días. El segundo y
tercer caso fue en pacientes a quienes se le aplicó la crema en el entrecejo, ambos
tuvieron respuesta a nivel ocular, uno con sensación de ardor que se presentó en dos
oportunidades en que se hizo el procedimiento, la tercera vez se evito aplicar en la zona
descrita y no ocurrió la molestia, el tercer caso fue también repetitivo en dos
oportunidades con dificultad en la visión y sensación vertiginosa persistente por 48 hs.
después del procedimiento, en este caso tuvimos que descontinuar el uso del producto y
buscar otra alternativa.
CONSIDERACIONES Y CONCLUSIONES
La lidocaína y la prilocaína son amidas con efecto anestésico local que en el
producto que nos ocupa se encuentran como esteres de ácidos grasos emulsificados
asociados a carboximetilcelulosa e hidróxido de sodio, ajustados a un pH 9 lo que le
confiere propiedades antimicrobianas sin necesidad de agregar agentes preservantes.
El mecanismo de acción de la crema supone una penetración de los agentes activos
a través de las capas de la piel llegando a la vecindad de los receptores dérmicos del
dolor y terminaciones nerviosas estabilizando las membranas neuronales e inhibiendo el
flujo de iones requerido para la iniciación de la conducción del impulso, lo que
determina la anestesia.
En cuanto a la oclusión de la piel es una característica bien conocida para el
uso de la crema anestésica, sólo comentamos que el tiempo recomendado de la misma es por
lo menos de una hora, sin embargo algunos procedimientos que requieren instrumentación
debiera tener una permanencia de por menos dos horas.
Como esta comunicación pretende referirse a algunos efectos adversos con Emla, es
de interés señalar lo que los fabricantes advierten sobre la existencia posible de
reacciones localizadas durante o inmediatamente después del tratamiento, ellas son:
Eritema, edema, empalidecimiento de piel, sensación de alteración de la temperatura.
Como reacciones alérgicas es posible la reacción anafilactoide en caso de sensibilidad a
alguno de los componentes.
Como reacciones sistémicas, relativas a dosis, pueden ocurrir respuestas a la
absorción de pequeñas cantidades en sangre, a pesar del uso apropiado; ello puede ser
leve dolor de cabeza, nerviosidad, euforia, sensación vertiginosa, visión doble o
borrosa, etc.
En nuestra evaluación notamos que en la totalidad de casos se presentó reacciones
localizadas sin importancia, no tuvimos respuestas anafilactoides, y como referimos en
párrafos anteriores un caso de reacción persistente de melanosis, no descrita y
desconocida por nosotros posiblemente como respuesta a una leve dermatitis que puede haber
sido ocasionada por el oclusor, los otros dos casos si pueden ser atribuidos propiamente a
la crema y caerían dentro de la respuesta sistémica, uno por presentar ardor ocular en
cada una de las dos veces que se le aplicó la crema en zona del surco del entrecejo y el
otro caso de respuesta vertiginosa también al aplicarle en dos veces la crema en el surco
naso-geniano, labio superior e inferior y entrecejo.
Como conclusión final pensamos que la crema anestésica de lidocaína prilocaína
constituye una muy importante ayuda para la dermatología en general y en especial para
los dermatólogos que tratan niños y los cirujanos dermatólogos.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
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