Folia Dermatológica Peruana. Vol. 13 Nº 3
diciembre de 2002 |
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Información Científica
CLONACIÓN, BIOLOGÍA, MEDICINA Y
DERECHOS HUMANOS
Javier Arias Stella1
Los recientes debates suscitados a raíz de los anuncios de supuestas clonaciones de
humanos, aunque ajenas por su carácter clandestino a un análisis crítico serio, han
puesto sobre el tapete interrogantes a la biología, la medicina y los derechos humanos,
cuyas respuestas se hacen cada vez más urgentes en la comunidad científica.
BIOLOGÍA
El experimento de la oveja Dolly [1], al comprobar la eficacia de la tecnología de
fertilización por transferencia nuclear, demostró la relatividad del principio
biológico, hasta entonces aceptado, que en los mamíferos superiores el nuevo ser resulta
de la unión del espermatozoide con el óvulo [2,3,4].
De otro lado, si bien desde hace muchas décadas experimentos en animales menores habían
demostrado la plasticidad de las células en diversas etapas de maduración y su capacidad
de reacomodar su código genético a estadios previos inmaduros y se había logrado
fertilizar un óvulo con células embrionarias o fetales, el experimento de Dolly
demostró que a partir de una célula adulta, totalmente diferenciada, era factible
retrotraer el código genético nuclear a la condición primitiva de indiferenciación
totipotente, algo hasta entonces insostenible en la biología clásica [5].
A diferencia del cigote que posee un contenido genético que es 50% de origen materno y
50% de origen paterno, el clon, creado por la técnica de fertilización por transferencia
nuclear, da lugar a un ser con 100% de código genético masculino o 100% de código
genético femenino (dependiendo del origen de la célula usada para la transferencia
nuclear). Por lo tanto, estamos delante de una nueva entidad biológica.
A ella, Advanced Cell Technology, laboratorio líder en este campo ha denominado: Ovumsum
[6-10].
Otro asunto que despierta inquietud es el referido a la definición de los distintos
estadios del desarrollo del nuevo ser. La última edición de la Enciclopedia Británica
define embrión: "estadio inicial del desarrollo de un animal mientras está en el
huevo o dentro del útero de la madre. En humanos, el término se aplica al no nato, hasta
el fin de la séptima semana, después de la concepción, a partir de la octava semana, el
no nato se llama feto" [11]. Según el Diccionario de Medicina Dorland: "en el
ser humano, el organismo en desarrollo es un embrión desde aproximadamente dos semanas
después de la fecundación hasta el final de la séptima u octava semana". Feto,
dice el Dorland: "descendiente que aún no ha nacido de cualquier animal vivíparo.
En el ser humano desde la séptima u octava semana después de la fecundación hasta el
nacimiento" [12].
Teniendo en cuenta sólo estas dos fuentes, comprobamos que no hay unanimidad para el
concepto de embrión humano. Para la Enciclopedia Británica, la denominación alude al
desarrollo desde la concepción hasta la séptima semana, mientras que para el Dorland es
a partir de las dos semanas hasta la séptima o la octava semana.
Los avances en las técnicas de cultivos de células embrionarias derivadas de la
experimentación con óvulos humanos fecundados desechados de las clínicas de
fertilización, han permitido demostrar que hay diferencias biológicas cualitativas
importantes entre las etapas de mórula, blástula y gástrula [11].
En las primeras divisiones del huevo o cigoto -estadio de mórula (2, 4, 8 células)- cada
una de las células es capaz, si separadas, de dar origen a un organismo normal. Son
células totipotentes. Por ello tenemos ejemplos de hermanos gemelos, trillizos o
quíntuples.
Cuando pasamos del estadio de mórula al de blastocisto ocurre un cambio, las células
superficiales se modifican para constituir lo que luego será la placenta y se forma, en
un polo, la llamada masa de células internas que formará el nuevo ser. Estas células de
la masa interna son células pluripotentes, porque pueden dar lugar a cualquier tipo de
tejido pero no a un nuevo ser. Si se avanza más en el estadio de blástula, las células
van dejando su capacidad pluripotente y se van convirtiendo en células multipotentes,
esto es, capaces de formar sólo algunos tipos de tejidos.
Un hallazgo fundamental en estas innovaciones tecnológicas de cultivos de células
embrionarias ha sido el demostrar que las células de la masa interna en el estadio de
blastocisto son factibles de desarrollarse en placas de cultivo celular y mantenerse con
su capacidad pluripotente o multipotente por semanas y meses en el laboratorio. Cuando se
llega al estadio de gástrula las células ya están diferenciadas y, por lo menos con la
tecnología actual, no pueden cultivarse "in vitro" como en el estadio de
blastocisto [13,14].
Lo anterior enfatiza como es que, en efecto, hay diferencias biológicas fundamentales en
distintos estadios iniciales del desarrollo del nuevo ser.
La ausencia de claras definiciones quedó ejemplificada, recientemente, cuando los
Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos se refirieron a los estadios
iniciales del desarrollo humano como "embryo", mientras que el presidente Bush,
siguiendo otras corrientes, habló de: "pre-embryo" para el huevo preimplantado.
Obviamente detrás de esta diferencia está la idea de insinuar que el
"pre-embryo" es distinto del "embryo". El "pre-embryo"
quizás no es ser vivo, no es individuo, o, conceptualmente no es ser humano potencial. A
diferencia del embrión implantado después de la gástrula, que si es un "ser",
un "individuo", un "ser humano" en marcha [15].
Lo dicho en relación con el concepto clásico de fecundación y el clon, como nueva
entidad biológica, y lo mencionado sobre las diferencias existentes en los primeros
estadios del desarrollo, subrayan la urgencia de acuerdos concertados para definir, en
términos biológicos y genéticos, las situaciones que hoy permite reconocer la nueva
Biología. Se requiere, por lo tanto, de una gran Convención Internacional.
MEDICINA
Se puede afirmar que, con escasos grupos discrepantes, la comunidad científica mundial y
las autoridades de gobierno de las naciones rechazan la clonación humana reproductiva
[16].
Las razones no se limitan al campo bioético y religioso, donde la oposición es mayor,
sino, responden al hecho que todavía no se ha dominado la tecnología que haga fácil y
viable el procedimiento y, menos aún, acumulado la experiencia e información suficiente
para garantizar la normalidad del individuo clonado.
No extraña, por lo tanto, que la ONU haya iniciado la preparación de la
"Convención Internacional contra la Clonación de Seres Humanos con Fines
Reproductivos".
Distinta es, sin embargo, la situación en relación con la clonación terapéutica, la
cuál ya es aceptada en el Reino Unido y está a punto de discutirse para su legislación
en el Senado de los EEUU de América.
Las experiencias con las "células troncales embrionarias humanas" derivadas de
los huevos fertilizados desechados de las clínicas de fertilización han permitido un
gran avance en el manejo de los cultivos celulares embrionarios y en el conocimiento de
los factores de diferenciación celular. Durante el periodo que los EEUU autorizó las
investigaciones en células troncales embrionarias humanas, se desarrollaron 60 líneas
celulares que actualmente son manejadas por las compañías comerciales constituidas al
efecto [17].
El objetivo es utilizar estas células diferenciadas en el laboratorio para reemplazar a
células dañadas en pacientes con diversas enfermedades.
Sin embargo, los cultivos de células troncales embrionarias humanas no escapan al
problema básico derivado de la individualidad biológica genética.
Cada línea de células troncales tiene la especificidad genética del embrión de donde
provino, de tal manera que estarán siempre expuestas a las reacciones inmunológicas del
organismo receptor.
La única forma de evitar estas reacciones inmunológicas es que las células embrionarias
troncales reemplazantes sean derivadas del propio individuo receptor y esto sólo puede
obtenerse a través de la clonación terapéutica o clonación de investigación
[15,16,18,19).
Sólo así se garantiza un transplante o reemplazo tisular sin la limitación del rechazo
inmunológico.
Creemos que debe darse luz verde a la clonación terapéutica, pues sus potenciales
beneficios a la humanidad son de mayor significación que las observaciones de quienes la
objetan.
Claro está que favorecemos, igualmente, las investigaciones para la producción de
células troncales derivadas de células adultas, que constituyen un promisorio camino
alternativo que merece, también, continuada exploración [20,21].
DERECHOS HUMANOS
Los argumentos esgrimidos por quienes se oponen a la clonación terapéutica defienden
conceptos que ven sólo la perspectiva del "potencial nuevo ser" que proveería
las células salvadoras.
El problema surge al aceptar que al formarse el huevo fecundado se da partida a la vida, y
vida no es, para los creyentes, sólo los constituyentes materiales (células) sino
también "el alma", que no tiene presencia física y por ende no puede ser
estudiada por la ciencia. Es, simplemente, una creencia, un acto de fe.
Para los opositores a la clonación terapéutica, la integridad de la tecnología para la
producción de células troncales ("stem") embrionarias está basada en la
decisión de cerrar el camino al potencial de un huevo fertilizado de convertirse en un
ser humano, por la utilidad que puedan tener sus células constituyentes. Es el dilema, en
términos religiosos, de enviar un alma a su creador o destruirla para salvar una vida y
por ende a otra alma.
Esto es lo que se ha denominado una situación de Oxymorom, figura del lenguaje en el que
se combinan ideas o términos contradictorios [22].
Quienes así piensan no consideran los derechos de las decenas de miles de pacientes,
potencialmente beneficiarios, que como el actor Christopher Reeve, el famoso
"Superman", hoy inmovilizado por lesión en la espina dorsal, esperan la
culminación de estos estudios y las autorizaciones pertinentes para buscar alivio o
curación de sus dolencias [23].
En verdad, para ellos habría que tener en cuenta la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre [24], que establece que toda persona tiene derecho a un nivel de vida
adecuado que le asegure la salud y el bienestar, sin distinciones y con igual protección
ante la ley.
Veamos el texto de algunos de los artículos de esta Declaración Universal que son aquí
pertinentes:
Art. 3 Todo individuo
tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Art. 6 Todo ser humano tiene derecho en todas partes al reconocimiento
de su personalidad jurídica.
Art. 7 Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho
a igual protección de la ley.......
Art. 25 Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le
asegure......, la salud y el bienestar,..... y los servicios sociales necesarios.
En el momento que la clonación
terapéutica sea una realidad técnicamente viable y probadamente factible, cualquier
paciente -conocedor que este procedimiento le puede permitir recuperar el estado de salud
y bienestar perdidos- podrá invocar la Declaración Universal de los Derechos del Hombre
cuyos artículos 3, 6, 7 y 25 ampararían su solicitud.
El artículo 30 de esa misma Declaración que dice:
Art. 30 Nada en la
presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al
Estado, un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar
actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en
esta Declaración.
Contrarrestaría cualquier negativa a
atender la solicitud del reclamante, basada en disposición normativa nacional,
considerada imperativa.
Obviamente los tres principios básicos de la Bioética: beneficencia, autonomía y
justicia, vistos desde la perspectiva del solicitante, armonizarían con la solicitud.
Es claro que, de otro lado, colocados en la perspectiva del huevo fertilizado para la
generación de las células clonadas, caemos en la encrucijada del ente o ser, que he
dicutido en otro artículo [25], para argumentar la ausencia de autonomía y serían
entonces de considerarse la necesidad de reformulaciones a los principios bioéticos.
COROLARIO
Las reflexiones que anteceden nos inducen a sugerir lo siguiente:
1. La comunidad científica debe promover una gran Convención Internacional para
redefinir los conceptos de fecundación y diferenciación celular teniendo en cuenta los
aportes de la nueva biología.
2. Si bien debe mantenerse la proscripción de la clonación con fines reproductivos es
conveniente autorizar las investigaciones sobre la clonación terapéutica o de
investigación y estimular los estudios sobre células troncales derivadas de células
adultas, y ...
3. El problema ético que plantea la clonación terapéutica debe situarse no solo desde
el punto de vista del "derecho" de la "vida potencial" que es
manipulada sino también del "derecho de los pacientes potencialmente
beneficiarios", en armonía con la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE,
de la cual son signatarias todas las naciones del mundo.
Bibliografía
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1. Médico Patólogo, Profesor Emérito UPCH.
Instituto de Patología y Biología Molecular "Arias Stella".
Correspondencia: arias.stella@infonegocio.net.pe
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